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domingo, 17 de mayo de 2026

Rincón del freak #695: Bienvenidos al escondite


 

Hay títulos que parecen predeterminados, como manchados por la infamia de otros, pero que se descubren como sorprendentemente interesantes. Es el caso de PENSIONE PAURA, coproducción italo-española que aquí se reabautizó como LA VIOLACIÓN DE LA SEÑORITA JULIA, que fue el segundo y último film dirigido por el estimable guionista Francesco Barilli. Una película que se disfraza con los ropajes del giallo, pero que es mucho más que un tratado estético, sobre todo en su interesante inmersión psicológica, que le sirve asimismo para trazar un conciso fresco sobre los no-lugares que proliferaron en la WWII; casas apartadas de todo conflicto, adonde llegaban quienes querían esconderse. En una de ellas regenta una mujer de carácter y su inocente hija Julia, que es repetidamente acosada por los huéspedes, entre los que se encuentran un vividor que explota a una vieja arruinada, un turbio comerciante o incluso el amante de su madre, que vive literalmente escondido en una habitación falsa. La aversión de la pobre Julia a los hombres recuerda en gran medida al primer Polanski, mientras asistimos al derrumbe moral de unos personajes que huyen de la guerra, pero no dudan en reproducir sus excesos y licencias. Un film muy por encima de la mayoría de explotaciones pseudoeróticas de finales de los setenta, que además contaba con intérpretes de excepción como Paco Rabal, adelantando al Antonio de la Torre de LA TRINCHERA INFINITA. Y magnífico también el trabajo en la fotografía de Gualtiero Manozzi, versado en el documental. 
Con sus imperfecciones, que son muchas, es un título más que estimable para descubrir.
Saludos.

domingo, 5 de abril de 2026

Rincón del freak #689: Do the donkey


 

La historia de THE BARBARIANS es posiblemente una de las más estrambóticas del cine de explotación, que ya es decir. En la cabeza de Goran (y de Globus también) sonaba como la epopeya definitiva de espada y brujería, que haría palidecer a Milius y empequeñecer a Schwarzenegger. Nada va mal en el arranque, aunque las arencias del presupuesto son evidentes. Ruggero Deodato ha sido siempre un tipo de decisiones discutibles, pero que técnicamente es bastante interesante, y de cine sabía un poquito; así que decidió haciendo un homenaje a LA DILIGENCIA de Ford, que asimismo se emparentaba con la que hizo Miller en el segundo MAD MAX. Bastante bien con lo que tenemos, porque además la partitura de Pino Donaggio (CARRIE, por poner un ejemplo) es sorprendentemente digna y muy pegadiza. El problema es todo lo demás. Los protagonistas son dos gemelos culturistas de L.A. con pinta de romper libros al abrirlos, que hacen apología de la imbecilidad gritando y rebuznando (esto es literal) por los motivos más peregrinos. En su transición de chavales a mastuerzos musculosos, el resto de personajes no ha cambiado su atuendo... Los malos lo son porque... no sé, porque el villano de Richard Lynch da un poco de penica, porque sólo quiere tener una mujer al lado y pierde dos dedos por el camino. Una joven pizpireta (Eva LaRue) aparece así porque sí y les acompaña para recuperar una joya que, bueno, no sé, pero le echan un pulso a George Eastman, luchan contra una atracción de la feria de Abril y también está Michael Berryman dando alaridos como un poseso. Al final, todo se reduce a estos tipos rebuznando (imperdible la escena del harén y la del hombre lobo), poniendo posturitas y caminando como agachados, que da una impresión vergonzante. A mí me parece que para 1987 la Cannon empezaba ya a hacer aguas y las películas se empezaban con ilusión y presupuesto, y terminaban con el árbitro mirando el reloj. 
Es tan mala que te ríes pensando si cada gilipollez es intencionada o esta gente lo hacía sin querer.
Saludos.

domingo, 22 de febrero de 2026

Rincón del freak #683: Fuera las manos zombies del Manchester socialista


 

Título mítico de eso tan socorrido del fantaterror ibérico, aunque en puridad fuese una producción italiana, la dimensión adquirida con el tiempo por NON SI DEVE PROFANARE IL SONNO DEI MORTI es la de una burda explotación de la obra seminal de Romero, que por sus libérrimas licencias ha acabado como uno de los mejores films del subgénero "muertos vivientes". Sea por su magnífica factura técnica (gran fotografía de Paco Sempere), sus mesuradas interpretaciones, que nunca tienden a la exageración, o una intrahistoria muy interesante y que no deja al guion como una retahíla de excusas. Filmada en Inglaterra, presenta pronto a sus protagonistas, dos jóvenes que se encuentran por casualidad. Él es un comerciante de arte raro, que va a entregar una serie de piezas, y ella va a ver a su hermana a una granja en mitad del campo. Tras un pequeño accidente, ella lo lleva con la condición de pasar antes por la granja, pero un extraño suceso desencadenará una pesadilla sobrenatural. En un giro más que ingenioso, se pone a prueba un aparato, que emite unas ondas, que "enloquecen" a los insectos, provocando que se devoren unos a otros. Lo malo es que dichas ondas también hacen que los muertos salgan de sus tumbas con hambre "visceral". Son muchos los hallazgos los que contiene el film, desde el jugoso reparto, con la mítica Cristina Galbó y el angloitaliano Ray Lovelock, pero también con un habitual del western como Arthur Kennedy, y cómo no, una nutrida partida nacional, con Jeannine Mestre, José Lifante, Fernando Hilbeck o Joaquín Hinojosa; el terror queda como un insólito mcguffin para introducir una potente crítica ecologista. En mi opinión, una joya que hay que revisitar si se es amante del género sin prejuicios, del que Grau fue un adelantado, aprovechando lo de la nacionalidad para colar algún desnudo (no muchos, la verdad) o alguna escena francamente perturbadora, que seguramente hoy día sería imposible de rodar, y que tenía nada menos que a un recién nacido como protagonista...
Ideal para un domingo lluvioso a media tarde.
Saludos.

domingo, 21 de diciembre de 2025

Rincón del freak #674: Somos los niños fantásticos del Gran Hermano en la cúpula del trueno


 

Lo cuento o no van a creerme. Un tipo va por ahí en una moto que habla después de un supuesto apocalipsis nuclear o yo qué sé, porque hay buenos pinares y carreteras de primera, y luego edificios modernuquis... El caso es que la moto es insoportable, porque habla lanzando invectivas con voz de pito, aunque no me extraña porque el tipo es lo que llamaríamos un palo inexpresivo y de voz monocorde. Por cierto, la moto tira explosivos y salta por encima de los coches de unos patrulleros que simplemente están ahí parados. Luego llega a un sitio como el cielo, con viejos en túnica que le curan las heridas y le dicen nosequé de ir a un sitio. Se va con una chavala porque sí, iluminados con antorchas a través de unas cuevas donde el peligro son las arañas, una serpiente colgando y... ¡¿unos zombis!?... Felizmente alcanzan una trampilla que les da paso a un nightclub, con gente poniendo posturitas y bebidas gratis. De ahí a una fábrica de... no lo sé, pero hay guardias serios con metralletas y Donald Pleasence disfrazado del Dr. Maligno. Los amenaza, el carapalo huye con el padre de la chavala en helicóptero y la deja a ella allí, todo un caballero. Para rematar, los dos nuevos colegas convencen a un grupo heterogéneo de unas veinte personas formado por (atención) punkis, enanos, karatekas, nazis, ballesteros y una gorda comiendo pollo, de que son los elegidos para derrocar al sistema... al sistema. Así que destruyen un camión y luego cantan abrazados como en Live Aid, en una escena que se alarga hasta lo ultraincómodo. Fin. Esto se titula I PREDATORI DELL'ANNO OMEGA, por si quieren darle esquinazo...
Saludos.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Rincón del freak #673: Sangre canina


 

El conde Drácula está malito, con fatiguitas y retortijones, más mala cara que Rascayú y con severos problemas económicos, que llevan a su ingenioso lacayo a sacarlo del catre, montar el ataúd en la baca del carricoche y encaminarse a la soleada y muy católica Italia, que parece ser el sitio más propicio para encontrar vírgenes sin tacha, que proporcionen una dieta adecuadamente hemoglobínica al cetrino noble rumanoide. Tras el atraco a Shelley, Paul Morrissey pensó que no era momento de volver al mundanal ruido neoyorquino, y con el mismo equipo rodó BLOOD FOR DRACULA, que incidía en la mirada sardónica y desapasionada hacia otro mito del terror, al que daba vida (es un decir) Udo Kier, me parece a mí que adelantándole mucho trabajo a Caleb Landry Jones, lo que comprobaremos en breve. Otro compendio de sorpresas interpretativas (atención a Roman Polanski o el mismísimo Vittorio de Sica), sangre falsa, ninfas en celo y actores que no se sabían el guion (quizá porque no había), que no era más que la excusa evidente para poner a Joe Dallesandro follándose a todo el mundo, con la misma excitante anatomía y la misma cara de catar vinagre. Otra locura, rodada con lo mínimo, explotando de nuevo a un Andy Warhol que ni estaba allí y demostrando a los listillos de hoy en día el significado de ser un outsider genuino, sin poses ni planteles.
Ahí queda eso.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Rincón del freak #672: Si la carne es lo único que nos queda...


 

Nos dejaba recientemente Udo Kier, ese actor de mirada tan clara como turbia, de extensa y variada carrera, que ha abarcado casi seis décadas. Curiosamente, aprovecho la entrada de hoy para rendir homenaje también, aunque tardíamente, al cineasta Paul Morrissey, fallecido hace ahora un año, y con quien Kier colaboró en dos de sus títulos más representativos, que ocuparán estos dos domingos. El primero es FLESH FOR FRANKENSTEIN, personalísima y desprejuiciada aproximación al mito creado por Mary Shelley, que mostraba la fijación fetichista del director norteamericano, protegido de un Warhol que aquí aparecía como productor solamente por la promoción. Icono pop y contracultural desde su realización en 1973, nos muestra un corolario de aberraciones, no tanto por su desfile de vísceras de pollo y sangre falsa, sino por lo desinhibido de la visión de Morrissey, su obsesión (y yo encantado) por los desnudos frontales de Joe Dallesandro, que aquí deviene en el objeto erótico de una insaciable Monique van Vooren. El caso es que el delirio comienza por presentar al barón Frankenstein como un majara al que le pone cachondo tocar vísceras... ¡y está casado con su propia hermana!... ¡y tienen dos chiquillos!... El tipo, claro, pretende crear no uno, sino dos monstruos remendados, hombre y mujer, para que procreen monstruitos zombis y él pase a la posteridad. Entre medias, muchas tetas, casquería, Carlo Rambaldi haciendo de las suyas (ojo, que en el guion participó nada menos que Tonino Guerra) e infinidad de integrales de Dallesandro, el único mortal irresistible mientras pone cara de asco.
Mítica e imposible de hacerse hoy día. Aprende algo, Lanthimos...
Saludos.

viernes, 28 de noviembre de 2025

La caída del rey


 

Difícil adaptación la del ENRICO IV, de Pirandello, que Marco Bellocchio puso en pie junto a Tonino Guerra, alejándola todo lo posible de su carácter teatral y aprovechando su potencia fabuladora para construir un sorprendente alegato político, que daba cuenta de la compleja situación de la Italia de principios de los 80. Nominada a la Palma de Oro de 1984, sólo le objetaría la evidente austeridad de medios, compensado con un trabajo actoral impresionante, con un maravilloso Marcello Mastroianni, al que daba estupenda réplica una ya madura Claudia Cardinale, en un rol desdoblado asimismo en el de la joven Latou Chardons. La historia nos lleva hasta el día en el que un joven aristócrata celebra una fiesta medieval, con la mala fortuna de caerse de un caballo y golpearse la cabeza, lo que lo sume en una realidad alternativa que lo deja permanentemente en el rol del rey alemán Enrique IV. Muchos años después, sus mismos allegados y compañeros deciden plantear una puesta en escena definitiva para traerlo a la realidad, sin sospechar que quizá sean ellos y sus dilema morales quienes sucumban. Sin ser uno de los mejores trabajos de Bellocchio, mantiene la fuerza contestataria de su discurso, desbocando el mero drama hacia un pirólisis social, contrastada entre lo que parecen las buenas intenciones del "mundo real" y la elocuencia de una locura que coloca a cada personaje frente a un espejo deformante.
Saludos.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Parásitos, sanguijuelas y otros conocidos


 

De nuevo nos hacemos trampas al solitario para evocar la figura de la gran Claudia Cardinale ¿pero saben qué? Para mí es un placer hablar brevemente de esta película, aunque la Cardinale apenas salga unos segundos, interpretando al amor imposible, perdido en el tiempo, que invoca la mente de un febril Burt Lancaster, realmente el gran protagonista de GRUPPO DI FAMIGLIA IN UN INTERNO, penúltima película dirigida por Luchino Visconti, que nos introduce en la vida de un viejo profesor americano, solitario y erudito, que ve su tranquilidad alterada por una impetuosa y soez marquesa (Silvana Mangano), que se las ingenia para "alquilarle" el desvencijado ático de su "palazzo", aunque su intención es dar cobijo a su joven amante (Helmut Berger), sin caer en la cuenta de que el pájaro se lleva allí nada menos que a la marquesita y su novio, al tiempo que turba las noches del profesor, que con la presencia del efebo exorciza a sus amores frustrados y fantasmas maternos, hasta que las verdades emergen tras una cena irrespetuosa y todo termina en una tragedia que se veía venir desde que esta marquesa, orgullosamente de derechas, pisa las colillas frente a obras de arte pacientemente restauradas. Y acabo aquí, dándome cuenta de lo extenso de la frase, finalmente corpus absoluto de esta entrada tan inesperada...
Saludos.

viernes, 14 de noviembre de 2025

No hay fantasmas


 

Cuanto más vemos a Visconti, su cine, hoy día, más tenemos la certeza de que esta sociedad de hipócritas chabacanos no le tiene reservado ningún lugar de honor a quien tantó uso esa palabra para desnudarles a todos sin excepción. Con la libertad de quien lo ha comprendido todo de antemano, Luchino Visconti redobló la apuesta de su gran éxito internacional, escribiendo una oscurísima y desafiante historia, que plasmó con un presupuesto irrisorio en VAGHE STELLE DELL'ORSA, o como comúnmente se la conoce, SANDRA. Para ello, pulverizó la imagen de sex symbol de Claudia Cardinale como sólo un genio puede hacerlo: lanzándola a un pozo de patetismo tal, que ocasionalmente interpela a la moral del espectador, poniéndola a prueba. Sandra es una joven de una clase alta judía diezmada por el nazismo, cuyo padre sucumbió en Auschwitz, que viaja desde América junto a su marido, para honrar la memoria paterna. En un arranque antológico, Sandra le asegura a su marido que su decadente mansión no alberga fantasmas, para seguidamente dirigirse, en una noche azotada por el viento, hasta la estatua de su padre, significativamente cubierta con una sábana, pero la presencia que la asalta no es la que esperaba. Gianni, su hermano, díscolo, vividor, fantasmal sí, acciona un dispositivo íntimo, prohibido, capaz de hacer saltar todo por los aires. En esta falsa posmodernidad que nos han traído los artesanos a sueldo, no concibo una forma más elegante, y al mismo tiempo explícita, de "construir y destruir la narración", en este viscoso y magnético juego perverso, que preferirías observar desde una verja, o quizás escondido en un armario...
Probablemente necesiten una ducha después de verla.
Saludos.

viernes, 7 de noviembre de 2025

La espuma en las olas


 

A ella le gustaba cuando el vestido fijaba su figura delante del sol, y su pelo sonaba como la música.
Él era un pequeño osito perfumado, que nunca había tocado telas tan delicadas desde la cuna.
Ella caminó hasta que notó los talones algo dañados y con tierra que se deslizaba entre los dedos.
Él comía un huevo duro con el mismo afán que escuchaba a un cura hablar de coronas.
Ella buscaba a alguien, pero no era a él.
Él la encontró a ella, para siempre.
Y hay algo en las miradas que se dedican Claudia Cardinale y Jacques Perrin en LA RAGAZZA CON LA VALIGIA que va más allá de lo romántico, lo naif, que sería lo lógico en un flechazo de un solo recorrido, que de repente se topa con un corazón que quiere encontrar un lugar, el que sea, donde descansar un poco. Él tiene 16 años y ella alguno más, y el hermano de él estaba loco por tirarle la maleta en cualquier lado, porque ya la había usado demasiado. A ella, no a la maleta. Aunque, bien mirado ¿no es maravillosa esa metáfora imposible, en la que quizá sea la maleta la que la lleva a ella y no al revés? Hay algo en esas miradas que filma Zurlini, ese gran olvidado, que diseñan el pequeño milagro de que nos desprendamos de la imagen fílmica. Sobre todo cuando Aida baja las escaleras con la toalla de baño a modo de tocado exótico, mientras Lorenzo transmite el éxtasis, el arrebato, el amor en primer plano. Suena Verdi en el tocadiscos.
Preciosa como un trago de brandy con el estómago vacío.
Saludos.

viernes, 31 de octubre de 2025

Como en la cárcel en ningún lado


 

Está claro que nos hacemos mayores, dada la cantidad de personalidades que nos han dejado recientemente. Una de ellas, Claudia Cardinale, actriz mítica, cuya trayectoria me parece perfecta para dar un estimulante paseo por lo mejor del cine europeo de todos los tiempos. Cierto que haríamos un poco de trampa al iniciar este merecido homenaje con I SOLITI IGNOTI, donde la Cardinale, aún joven e inexperta, apenas tenía un rol secundario, interpretando a Carmela, una enclaustrada joven, pendiente de que su celoso hermano le encuentre un esposo con posibles que los saque de una vez de la miseria. Es apenas un apéndice de los muchos que componen esta maravillosa, inolvidable película, que vino a ser una especie de "reverso estrafalario" de aquella RIFIFÍ de Dassin, lo que en nuestro país no tardaron ni media en colocarle el falso título de RUFUFÚ, que tampoco es que le caiga mal. Dirigía Mario Monicelli, que con mano maestra nos adentra en los preparativos de un golpe infalible a cargo de cinco inútiles, capaces de cualquier cosa por no trabajar, incluso fingir pequeños delitos para comer y dormir gratis en prisión. Así, en una tradición de personajes tragicómicos, casi esperpénticos, encontramos a Peppe "el pantera" (Vittorio Gassman), harto de fingir derrotas en el ring y que se piensa irresistible para las féminas; Tiberio (Marcello Mastroianni), presunto fotógrafo (apenas el atuendo), que se ve con un mocoso al que no sabe calmar mientras su mujer cumple condena por tráfico de cigarrillos; Michele (Tiberio Murgia), uno de esos sicilianos orgullosos y de mirada torva, que es el hermano de la casamentera bajo siete llaves; Mario (Renato Salvatori), que se enamora de Carmela, ante la reprobación de su hermano; y por último Capannelle (Carlo Pisacane), con más hambre que años, y eso que no le queda un diente sano. Esta terrible cuadrilla traza un elaborado plan para asaltar el piso de unas hermanas solteronas, cuyo salón da al Monte de Piedad, y justo a la caja fuerte, que abrirán con el asesoramiento del "legendario" Dante Cruciani (Totó), cerrajero retirado que ya ni se quita el uniforme carcelario para recibir a los carabinieri. Divertidísimo viaje por los descabellados preparativos de este golpe, al tiempo que Monicelli nos ofrece esa Italia fría y desangelada, repleta de gente con hambre que no pierde la sonrisa, y que sueña con echarle un pulso a la miseria, aunque se juegue la libertad. Ver esta "RUFUFÚ" hoy día es encontrarnos con una lección de escritura de guion inmensa, unos personajes inmortales y una historia atenta al relato social como ingrediente ácido de una de las mejores comedias de todos los tiempos. Uno de esos clásicos vigentes, a los que hay que volver siempre sin reservas.
Toda la secuencia final está íntimamente ligada a Chaplin, los Marx o Keaton, y en última instancia a Berlanga. Palabras mayores.
Obra maestra absoluta.
Saludos.

domingo, 6 de julio de 2025

Rincón del freak #655: Vivir, comer, dormir, contentar a los dioses...


 

De verdad que lees la sinopsis de CONQUEST y se te pone como columna de templo babilonio ¿Arqueros mágicos? ¿Hechiceras vestidas con una máscara nada más? ¿Hombres lobo? ¿Zombis? ¿Delfines aliados del héroe? ¿Nunchakus hechos de hueso? ¿Hombres-roca? ¿Hombres-topo? ¿Hombres... lo que sea? ¿Toplesses gratuitos? ¿Claudio Simonetti como un niño chico con su sintetizador nuevo? ¿Lucio Fulci rescatando escenas calcadas de aquella ZOMBIE 2 y la de EL MÁS ALLÁ? Irresistible todo. Luego ves a Jorge Rivero con peluca que se mueve y apurado Gillette y se te pasa. Andrea Occhipinti con pinta de lateral izquierdo del Brescia, y recuerdas en qué liga juegas. Violeta Cela en pelotas, pero sin que se le vea la cara, y entonces ya no cabe duda: entonces te la colaron en el videoclub, y más de cuarenta años después te rascas la cabeza pensando en esa portadaca, el anzuelo menos dañino. Recordad, niños: yo tenía vuestra edad en los ochenta, y limpio de Prozac...
Saludos.

domingo, 15 de junio de 2025

Rincón del freak #652: Teniente hijo de perra


 

La cosa es como sigue, que se podría haber sacado una película más que aceptable del guion de SPIANDO MARINA, pero imagino que el aprovechamiento del presupuesto para rodar en Argentina ya sobrepasaba los límites de la extravagancia. Es la prototípica historia de un policía jodido porque el clan mandanguero con el que dio rienda suelta a su corrupción, luego tomó venganza cargándose a su devota esposa y tierno infante. El tipo se va al país del tango, supuestamente para re-vengarse de los narcos vía CIA, pero en lugar de ello se dedica a pimplar Juanito el Caminante y espiar sin disimulo a su voluptuosa (y me quedo corto) vecina, interpretada por la neumática Debora Caprioglio, con la que no tardará en intimar, no sin haberlo intentado sin éxito con alguna meretriz, lo que da una idea de la catadura moral del señor, por mucho que intente dar pena, ya que Steve Bond tiene la misma expresividad de un torno fresador lituano. Es como una mezcla hipercutre de EL ÚLTIMO TANGO..., TENIENTE CORRUPTO y PAPRIKA... la de los burdeles. Dirigía el incansable Sergio Martino, un señor del que mantengo la loca teoría de que sabe filmar, pero el entregarse a producciones espídicas regatea cualquier talento.
Sólo para erotómanos sin mucho olfato.
Saludos.

viernes, 30 de mayo de 2025

Películas para desengancharse #146


 

Como un enigma orgulloso de serlo, de mostrarse en su opaca naturaleza, CASANOVA, la más terrible de las películas de Fellini, para mí infinitamente más autobiográfica que 8 1/2, que se despliega desde lo más infinitesimal hasta la orgía desatada de escenografías imposibles. Todo anclado a la imperial interpretación de Donald Sutherland (me la he guardado conscientemente), adueñándose de toda la grandeza y la humanidad y la soberbia más allá del estilo, la fantasmagoría de un hombre por encima de los hombres, el gozador de todas las carnes, incapaz de un mal gesto, exquisito ante la incomprensión del vulgo, preso del orgasmo como una estrella se convulsiona en la indiferencia del cosmos. Es difícil experiencia, ardua en dos horas y media que exigen ser más que un cinéfilo medio, mucho más. Fellini saca las vergüenzas de eterno veneciano, y de paso las nuestras, porque esta plegaria a la jodienda necesita que recordemos nuestros propios orgasmos con la misma entrega que su protagonista. Si no, no son auténticos yonkis del sexo, y Sutherland mira muchas veces a cámara, así que no se apeguen a mantras facilones ni palabras de seguridad. El tramo final, magistral, es la única demostración de amor del narcisista, sí, ante una extraña autómata, que enlaza con el retrato de un Casanova terminal adherido con mierda a cualquier pared. El final más bello posible...
Saludos.

domingo, 11 de mayo de 2025

Rincón del freak #647: Valentina vs. La Bruja Bollera


 

Otra vez Corrado Farina haciendo de las suyas, que es básicamente hacer pasar un film de erótica más o menos comedida por un filtro de modernez pseudointelectualoide, a base de poner jovencitas en camisón entornando los ojos mientras dicen "Godard". Así las cosas, lo cierto y verdad es que en un principio esta BABA YAGA tenía más que sobrados elementos para despertar cierto interés, por mucho que en realidad sea lo arriba descrito. Se trata de la adaptación del cómic de Guido Crepax, en el que la progonista, la Valentina del título, es una pizpireta fotógrafa de costumbres disipadas y curiosidad por todo lo que se salga de la norma, que en mitad de un rodaje con (como lo oyen) indias despelotadas, confederados y cementerios neblinosos, donde Franco Battiato (lo juro) hace de sumo sacerdote, recibe la visita de una señora (Carroll Baker) de luto decimonónico, que queda prendada de las curvas de la chica, pero que resulta ser una strega que fabrica muñecas sadomaso y oculta nada menos que la puerta del infierno en el salón-comedor, bajo la mesa camilla. Y digo: no es un desastre, y a quienes conocieran la obra de Crepax les puede dar algún solaz dominical, que no todo es luchar contra la extrema derecha.
Curiosa, simpática y poco más.
Saludos.

domingo, 20 de abril de 2025

Rincón del freak #644: Vanpiro esiten...


 

Por una razón que no logro atribuir a nada que no incursione de lo caprichoso a lo crematístico, no son pocas las películas italianas de principios de los setenta que se aprovechan de una gelidez indisimulada, como si pretendieran huir de su natural mediterráneo y afiebrarse de latitudes como germánicas, o hasta escandinavas. No le va mal esto a ...HANNO CAMBIATO FACCIA, loquísimo vampiroloquio que podría pasar por la hagiografía de Amancio Ortega, aunque más correcto sería hablar de Gianni Agnelli, que presidía la FIAT en 1971, cuando se rodó el film que nos ocupa. En ese Turín grisáceo e industrial, seguimos a un probo trabajador de una de tantas factorías automovilísticas, que recibe dos estpendas noticias: un inminente ascenso y la invitación a pasar un fin de semana en la apartada villa del dueño de la empresa. Así, con una chocante "sofisticación rudimentaria", el guion propone un interesante juego de espejos entre el mito vampírico y la dominación que ejercen las grandes empresas sobre sus empleados, hasta el punto de disponer de su voluntad, claro, como un vampiro con su víctima. Que el dueño de la empresa se apellide Nosferatu tampoco es el colmo de la sutileza. Yo creo que lo que buscaba Corrado Farina era parecerse un poquito a sus ídolos de entonces, que eran Godard, Antonioni y compañía; así que ponía a señoritas lánguidas paseando junto a cinquecentos, disertaba sobre los parabienes del capitalismo salvaje o se valía del lenguaje publicitario. Aunque a mí me parecía un cruce extraño entre Jesús Franco y Jean Rollin, ustedes saben.
Muy rara. No me extraña que sea tan desconocida.
Saludos.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Bastante vacante


 

¿Que había una película dirigida por el que un poco más tarde adaptó el best seller de Tabucchi Con John Lydon haciendo de un tipo tan pirado que se entrega a un detective como el buscadísimo "asesino de policías"? ¿Que el detective era nada menos que Harvey Keitel haciendo el mismo papel que en la de Ferrara, solo que fumando puros y bebiendo leche? ¿Que la mítica Sylvia Sidney salía, ya muy mayor, tres o cuatro minutos? ¿Que la banda sonora la hizo Ennio Morricone, pero es una nota sostenida de bajo y una canción country? ¿Que se rodó en 1981 pero no se estrenó hasta tres años después y de milagro? Pues sí, todo eso y aún más es ORDER OF DEATH... o COPKILLER... o L'ASSASSINO DEI POLIZIOTTI, que para eso transitamos el proceloso mundo de la coproducción montaraz. Esto debería ir un domingo, pero tenía la sensación recurrente de que algo se me escapaba, mientras asistía atónito a un guion que exponía sin pestañear a un policía corrupto, al que no se le ocurre otra cosa que secuestrar al tipo que se presenta como "asesino de policías", cuyas acciones son tan testimoniales que parecen una excusa de lo más peregrina. Toparse con esta película es una de esas anomalías a las que te resistes a dar una explicación plausible, de no ser que en aquellos tiempos había quien se liaba la manta a la cabeza y te cascaba un rodaje a toda hostia con el mínimo de recursos. Y el caso es que ni siquiera está mal rodada (Faenza tiene una trayectoria más que digna), sino que cada elemento parece desubicado, como reciclado de otras cosas abandonadas. 
Maravillosa para genuinos freaks del coleccionismo atroz. Va sin subtítulos, aviso.
Saludos.

sábado, 15 de febrero de 2025

El robot por los suelos


 

El otro día me llegaba un supuesto video muy cómico, en el que una reportera, con la mejor de las intenciones, palmeaba a un robot de ultimísima generación, que supongo debe costar billones, y que era presentado como el futuro en cuestiones laborales, al soportar una carga de trabajo impensable para un humano, con el resultado de tan excelso prodigio mecánico dando un caretazo que ni Pepe Viyuela y su escalera. Sin reírme lo más mínimo, pensé en el emperre de mecanizarlo todo con la falacia de hacernos la vida "más confortable", cuando lo más probable es que las máquinas, de tener conciencia, nos mandarían a freír espárragos a la menor ocasión, antes de dejarse humillar en cualquier festival hi-tech. Como antídoto infalible, propongo el visionado de LA CHIMERA, la preciosa y doliente fábula de Alice Rohrwacher, que demuestra que probablemente sea la cineasta con más corazón (y es una cualidad inestimable) de una actualidad cinematográfica, a menudo imbuida en sus mierdas intelectualoides. LA CHIMERA es una (otra) maravilla de narrativa naturalizada, a la que cuesta cogerle el pulso al principio, pero que (en genial analogía) guarda valiosísimos tesoros en su emocionante trama. Tenemos al protagonista, Arthur, una especie de zahorí de reliquias, que se establece en una zona supuestamente infestada de tesoros etruscos, aunque su obsesión sería encontrar a su amada, cuyo recuerdo es opacado por la codicia de ladrones y marchantes. Rohrwacher narra sin que sobre una coma, con pulcritud pero sin temer mancharse de barro, de amores y amoríos, de amistades e intereses, y de soledades y camaraderías; y su cine pertenece (lo dije respecto a LAZZARO FELICE, su gran obra maestra) a una época que, aun sintonizada con la actual, nos lleva de cabeza al tiempo de los abrazos, en los que la maldad podía ubicarse con facilidad, sin posverdades, y neutralizar sus plagas y enfermedades, invisibles pero letales. Ver al robot caerse de bruces parece divertido, pero preguntémonos por los agraviados a los que nadie cita.
Una fiesta para cualquier cinéfilo. Imprescindible y hermosísima.
Saludos.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Todo ha de cambiar


 

La frase, genial, constituye casi más un estado de ánimo que una panorámica histórica, convirtiendo el absoluto fin de un época en el otoño de un hombre que acepta la derrota con el último almidón. IL GATTOPARDO constata y sintetiza en esa frase inmortal el significado de la decadencia, la complejidad para asumir que el esplendor ya es un espejismo, y que el león ha de ofrecer la cabeza para el tiro de gracia sin rechistar. Admirablemente planteado en el majestuoso arranque, en el que el príncipe Salina es incapaz de enojarse con su rebelde sobrino, Tancredi, que comulga con los liberales y se presta a combatir por la unificación. Ya el texto original de Tomasi di Lampedusa detiene el tiempo narrativo, para dar cuenta de un mundo ajeno a cualquier realidad social, con sus ritos beatíficos y tradiciones arcáicas, que se ve literalmente desplazado por una avalancha que no les necesita como moduladores de su nuevo concepto de sociedad. Ahí, el puntilloso guion adapta con precisión la crónica de la novela, pero la fiesta visual ideada por Visconti sobrepasa cualquier descripción, imbricando el polvo con el terciopelo, las tascas con los banquetes, el pueblo que camina con la aristocracia inmóvil. La partitura de Nino Rota suena más bella y desgarrada que nunca, y la fotografía de Giuseppe Rotunno es una explosión de colores, texturas y profundidad de campo. El elenco, vastísimo, queda sujeto fundamentalmente por un joven Alain Delon, que encarna la jovialidad del cambio, sin desprenderse del todo de su condición privilegiada. Pero sobre todo de un colosal Burt Lancaster, gigantesco e irrepetible como la figura que evoca el pasado moribundo, y se apaga discretamente en uno de los bailes más hermosos de la historia del cine, y que cierra categóricamente esta obra maestra absoluta e intemporal.
Patrimonio y museo en movimiento.
Saludos.

jueves, 29 de agosto de 2024

La familia


 

Sería imposible entender la figura de Alain Delon sin aludir a su importancia fuera de las fronteras francesas, donde era reclamado ya como una de las principales estrellas del cine europeo. La lista es inacabable, pero uno de los mejores ejemplos es ROCCO E I SUOI FRATELLI, o cómo el neorrealismo también podía adoptar las formas de grandes epopeyas de nuestro tiempo, abrazando la tragedia griega y la crónica social al mismo tiempo. La llegada de la familia Parondi, desde el sur de Italia, hasta la industrializada Milán, en busca de un porvenir, nos muestra las miserias de los arribistas y los aprovechados, que contrastan con la candidez de estos cuatro hermanos y su arrolladora madre. Con las oportunidades contadas, el mundo del boxeo se convertirá en la posibilidad de acortar el camino para salir de la miseria, a veces con un coste demasiado elevado. Película única en su especie, obra maestra intemporal de un Luchino Visconti desbordante, dotado de una caligrafía excepcional, brutal y suntuosa, para elevar esta historia de perdedores y abnegados hasta una sinfonía oscura y desesperada. Difícil hablar aquí de un protagonista absoluto, en un impresionante reparto coral, pero no es menos cierto que Delon hace crecer su personaje desde la discreción hasta el héroe trágico que ha de cargar con todos los pecados ajenos. Apenas puedo achacarle una duración quizá excesiva, pero que también es esencial para esculpir un clásico intemporal, y una de las mejores mejores películas de todos los tiempos.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!