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martes, 26 de mayo de 2026

Basta la humanidad


 

Cabría preguntarse por qué pasó desapercibida VISITORS, la obra con la que Godfrey Reggio regresaba, en 2013, tras un largo periplo sin un título relevante, al menos desde que completara su trilogía de "Qatsis". De nuevo con la intimidante banda sonora de Philip Glass, en un registro aún más apocalíptico si cabe, Reggio se ciñe esta vez a un B&W de altísima definición, dominado por dos registros a los que es necesario dar réplica rápidamente, para no perderse en una interminable sucesión de postales vacías. Estos son, por un lado, un extenso corolario de primeros planos, gente a la que vemos mirarnos fijamente, como hipnotizados por lo que observan, cambiando repentinamente el gesto. Por el otro, ruinas, edificios abandonados, parques que conocieron tiempos mejores; estructuras desafiantes desde su mortecina decadencia. Luego, dos potentes conceptos rupturan la linealidad: la superficie lunar, igualmente monótona e indiferente, hasta que se detiene para dar paso al globo azul, la única nota de color. Abriendo y cerrando, un imponente gorila sostiene la mirada, dando paso a millones de años de evolución, hasta que descubrimos que no sabemos si los rostros lo miraban a él o al contrario. El secreto guardado por Reggio para este film no es elocuente, sino desafiante, como la mirada devuelta por la humanidad enfilando su propia extinción...
Saludos.

viernes, 22 de mayo de 2026

Se acabó el honor



Me viene bien hablar un poco de THE KILLER ELITE, uno de los films menos conocidos de Sam Peckinpah, para ilustrar el desapego que me han producido las elecciones en mi tierra. Si pudiera, pediría la excedencia territorial, porque ver a los obreros no ya votando, sino directamente defendiendo a los señoritos que les esquilman lo suyo, y si no saben qué es lo suyo abran un libro, que buena falta hace. No suelo hablar de política tan directamente, pero luego se quejan de todo, y empiezas a entender por qué algunos se hacen asesinos a sueldo. Eso es lo que pasa aquí, en Andalucía y en la peli, donde Robert Duvall se enemista con James Caan por el vil metal, y por pegarle dos tiros, claro. Cierto que Duvall aquí sale sólo al principio y al final, mientras Caan es el protagonista de un metraje excesivamente sincopado, casi experimental, empleando 40 minutos en la rehabilitación del traicionado, para dar paso a un oscuro magnate japonés (o chino, no queda claro), que llega rodeado de ninjas (lo juro), al que Caan debe proteger, aunque Duvall es contratado por el mismo tipo para matarlo... Yo creo que le falla el montaje de Monte Hellman, tendente al caos controlado, que acaba por ser confuso y repetitivo, aunque Peckinpah se las arregla para entregar algunas escenas magníficas, probablemente un par de décadas de adelanto.
En fin. Menos quejas y más compromiso...
Saludos.

martes, 19 de mayo de 2026

La montaña rusa


 

Que Sam Raimi nunca ha sido un cineasta de la sutileza, lo sabíamos. Sabíamos a lo que veníamos con SEND HELP, una de esas comedias negras como la sangre de hígado que tan bien se le dan, sobre todo cuando zarandea el buenismo de Hollywood, abrazando preceptos más cercanos al cine europeo de género, e incluso el asiático. Es lo mejor que tiene este film, desafortunadamente descompensado (la podéis ver en Disney+... ejem...), pero con algunos puntos fuertes, que no permiten que sus dos horas se hagan aburridas. A ello contribuye una pareja protagonista bien compenetrada, compuesta por un sorprendente Dylan O'Brien, que da perfecta réplica a una Rachel McAdams, verdadero plato fuerte, en cuyo intimidante registro se pueden rastrear más cosas de las que el prototípico guion plantea. Porque este guion no es de Raimi, y se nota, pero lo que sí es suyo es esa deformación de lo apriorístico, tan reconocible en unos personajes que parecen estar constantemente cruzando líneas sin retorno. Tampoco quiero desvelar mucho de su trama, porque tiene más sentido si se encadenan sus partes, que son varias. No es lo mejor de su director, estamos de acuerdo, pero es un entretenimento que queda sin esfuerzo por encima de la mayoría.
Saludos.

viernes, 15 de mayo de 2026

A contrapelo


 

BADGE 373 era un duro policíaco, de los de la época, en el que Robert Duvall se hacía más omnipresente aún, para encarnar a un policía malencarado y expeditivo, al que retiran la placa tras verse envuelto en una redada en la que un sospechoso termina cayendo desde un edificio. Tras este suceso, su inseparable compañero es asesinado por la banda de narcotraficantes portorriqueña a la que ambos perseguían, por lo que se lía la manta a la cabeza y emprende una acción cuasi suicida, porque no parará hasta dar caza al jefe de la banda, que jamás se deja ver. El film, último en la carrera del discreto artesano Howard W. Koch, queda descompensado por una duración excesiva, donde lo único que ocurre es la obsesiva persecución del personaje de Duvall, en un guion, por otra parte, esquemático. Es de mencionar la tremenda e insólita persecución en autobús, tanto como la vuelta a ese arquetipo del policía quemado, desencantado, siempre con la tentación de tomarse la justicia por su mano.
No es memorable, pero sí entretenida.
Saludos.

martes, 12 de mayo de 2026

El valor de una carta


 

Venía barruntando hace tiempo la posibilidad de rescatar THE LOST MOMENT, una de esas películas verdaderamente singulares, muy olvidada, cuyas imperfecciones la hacen irresistible por varios motivos. Primeramente, por tratarse de una estupenda, sobria, destacada adaptación de "Los papeles de Aspern", de Henry James, en la que el escritor trenzaba una macabra historia de amor, la de un editor haciéndose pasar por escritor, y una misteriosa joven que a lo mejor no es quien dice ser, por el interés que tiene por hacerse con las cartas que "supuestamente" un famoso poeta enviaba a su tía, Juliana Bordeau, una lúgubre anciana que afirma ser inmortal mientras no abandone su desvencijada mansión. Pero el otro punto interesante es que se trata de la única película dirigida por el actor Martin Gabel, un secundario tampoco muy recordado, pero que poseía un currículum repleto de obras maestras. Un caso similar al de Charles Laughton, por mucho que este film, siendo bastante notable, no llegue a las notas de excelencia de LA NOCHE DEL CAZADOR. No lo pretende, con una estructura más reconocible y actuaciones de mérito, como la de una irreconocible Agnes Moorehead. Con todo, es una de esas curiosidades que de cuando en vez nos depara el cine clásico.
Saludos.

domingo, 10 de mayo de 2026

Rincón del freak #694: Los peligros de la libertad absoluta


 

Como lo prometido es deuda, aquí venimos con THE NINTH CONFIGURATION, la película de la que William Peter Blatty, que escribió la novela, luego adaptó el guion, y más tarde la dirigió, dijo que era la verdadera secuela de EL EXORCISTA... con dos cojones, para eso era el autor también. Yo, de verdad, no sé aún qué película he visto. Podría haber visto ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, LA GRAN EVASIÓN, M.A.S.H., EL BAILE DE LOS VAMPIROS o DE PROFESIÓN: DURO. Y lo digo totalmente en serio, porque me parece que ésta es una de las cosas más extrañas, caóticas e inclasificables que he visto, y he visto muchas cosas. Es como si Blatty hubiese tenido tres o cuatro ocurrencias ingeniosas, pero no tuviese manera de enlazarlas. Una película que empieza con un poderío visual tremendo: la Luna, gigantesca, acercándose a toda velocidad (copiado por von Trier); un castillo puro de vampiro, enorme, cubierto de lluvia y niebla... en Nueva Inglaterra; un astronauta que saboteó su propio lanzamiento, un negro vestido de Supermán, un tipo que le roba el uniforme al médico para hacerse pasar por él, otro que piensa que todo es una película que está rodando él. Todos soldados, majaras, con traumas por haber estado en la guerra, recluidos en un lugar absurdo, con gárgolas, perros Komondor y pósters de Bela Lugosi; hasta allí llega un psiquiatra, que también es coronel, Stacy Keach sin bigote, que se queda a cuadros cuando ve tamaño desquicie. La cosa no queda ahí, porque luego hay una pelea épica a cargo de unos moteros en un bar, que me parece inenarrable. Yo, sinceramente, intentar hilar todo esto a lo largo de dos horas se me antoja una proeza al alcance de locos sin fondo cinéfilo, gente que se traga cualquier cosa sin pestañear. Todo eso y algo más, pero por favor, alguien que me explique si ha logrado ver aquí alguna traza de EL EXORCISTA, hablo en serio...
Todavía no sé a qué género pertenece.
Saludos.

viernes, 8 de mayo de 2026

El hueso


Vean THE OUTFIT, un thriller imponente, como los de antes. Seco, duro, castigando el hígado como un bourbon barato. Con Robert Duvall jurándosela a Robert Ryan nada más salir de la cárcel, porque cometió el error de mandar a matar a su hermano. Ryan es el oscuro jefe de una organización criminal; serio, discreto, mortífero. No ha calibrado bien a quien ha sentenciado, porque no es una cuestión de dinero, aunque vaya a cobrarse abundantemente el agravio. Escribía uno de los más grandes, Don E. Westlake, y dirigía un artesano de esos que casi nadie menciona nunca, pero que traza aquí una magistral semblanza de la venganza servida con puño de hierro helado, como mezclar a Siegel con Melville. Puro cine negro, bestial, que se queda amargo a mitad de camino de la garganta. Con un reparto tremendo, con tipos que no se ríen casi nunca y mujeres bastante hijas de puta, todo hay que decirlo. Aquí, el último que ríe es Duvall...
Le falta una décima para la obra maestra. No se la pierdan. Ya sé de dónde se sacó Garci a Areta.
Saludos.

jueves, 7 de mayo de 2026

El amor de otro planeta


 

En TOUCH ME (en Sitges, Midnight X-Treme) anidan varias películas, no todas afortunadas, no todas coherentes con el ritmo y forma internos que su escaso presupuesto le ofrece. Aun así, hay que quedarse con el entusiasmo de un cineasta de nuevo cuño (es su tercer trabajo), con una estética marcada en el cine reciente de bajo presupuesto (SISSY, BLISS o I SAW THE TV GLOW), pero que no renuncia a brincar alegremente por el lado gamberro del género, al mismo tiempo que tira de ironía inteligente, en este caso para criticar abiertamente a los gurús new age. Es un film de terror, una comedia generacional dislocada (Olivia Taylor Dudley haciendo como si tuviera quince años menos), un ejercicio de ciencia ficción low cost o una sátira que no termina de soltar su gran verdad. Cierto que me parece complicado meter todo eso en poco más de noventa minutos y darle credibilidad, incluso equilibrio. La primera parte nos presenta a Joey y Craig, compañeros de piso, vagos por naturaleza, en continua bancarrota, con ansias y traumas que mitigan con abundante vino. Ella (Joey) le cuenta cómo ha conocido a un alienígena, maestro follador, que se encuentra en algún valle californiano, mientras maquina cómo acabar con el mundo con unos árboles tóxicos. Por supuesto allí que van, y lo que sigue es un desenfrenado disparate que incluye espectaculares bailes, luces de neón y sesiones de poliamor que rayan el hentai tentacular. Una locura que desgraciadamente va con el freno del presupuesto echado, pero que al menos ofrece ni más ni menos que una diversión desprejuiciada y nada relamida. Ideal para bisexuales y otras hierbas...
Saludos.

martes, 5 de mayo de 2026

Crimen y ostracismo


 

A lomos de Dostoievski, nada menos, para despojar la habitual épica del cine norteamericano, serpenteando por un rugoso sendero de conflictos morales, arrancando un bocado de realidad (cursi, pero así es) y trazar la bochornosa epopeya de un antihéroe, en mi opinión un tipo como otro cualquiera, que en un momento dado se hace la gran pregunta "Why not?". No hay un paso fruto de la casualidad en THE MASTERMIND, desde ya la mejor película de Kelly Reichardt. Ni la omnipresente, machacona partitura (y excelente) de Rob Mazurek, que por momentos parece la encarnación de Miles. Ni la elección de un excepcional Josh O'Connor, impresionante en su construcción del hombre común, su rebelión desde la discreción, la imposibilidad de eludir el destino, y finalmente la aceptación de su expulsión del reino, casi como una especie de sucedáneo de esa vida soñada y truncada. La historia nos cuenta poco más que el "plan maestro" de JB para huir de la humillación constante de ser el hijo del juez de la población de la que no ha salido nunca, por no haber llegado más que a carpintero. Su plan es reclutar a dos aún más tontos que él y entrar a plena luz del día en el museo local y robar unas pinturas. Si la primera parte del film es como un RUFUFÚ con zapatillas, la segunda nos adentra por los terrenos de Bresson, junto a este carterista frustrado, apenas un caradura que de repente se da cuenta que lo único que le queda es huir hacia delante. El dilema moral pesa, cómo no, pero aún más lo hace esa cotidianidad que va decapando este thriller vuelto del revés hasta dejarlo en el hueso, hasta que sentimos la misma vergüenza que JB, y quizá queramos echarle una mano al fin y al cabo...
Magistral.
Saludos.

viernes, 1 de mayo de 2026

Alégrame el mediodía


 

Podría ser extraño que te contaran que una película dirigida por John Sturges, escrita por Elmore Leonard y protagonizada por Clint Eastwood y Robert Duvall haya quedado sepultada por el tiempo, convertida en un oscuro título que jamás he escuchado reivindicar a nadie. Y es extraño, porque JOE KIDD empieza bien, muy bien, introduciendo al enigmático homónimo, interpretado por Eastwood, un tipo al que los problemas parecen perseguirle, aunque haga pocas cosas para ello. Arrestado por una pelea, observa cómo un líder revolucionario llamado Luis Chama (John Saxon... porque no habría ningún mexicano disponible) está en pie de guerra contra los gringos, que se han adueñado ilegítimamente de sus tierras. Entonces llega Frank Harlan (Duvall), el terrateniente al que Chama está boludeando, rodeado de un grupo de pistoleros, aunque su intención es alquilar los servicios de Kidd para acabar el asunto de raíz. Todo este largo preámbulo es magnífico, presentando a los personajes y poniéndonos en situación de cómo Kidd es utilizado, hasta que se percata y se vuelve contra el propio Harlan. El problema es que el film se desinfla a la mitad, con continuas reiteraciones y un ritmo cansino, por no hablar del exploited en toda regla que se marcan respecto a cierto señor ataviado con un Magnum. Es, sin más, uno de esos westerns "crepusculares", tardíos más bien, que se veían ya un poco cansados, por mucho que sea estimulante ver a dos grandes de la pantalla frente a frente.
A ratos, entretenida.
Saludos.

martes, 28 de abril de 2026

La crisis de las ideas


 

HOW TO TRAIN YOUR DRAGON, versión real... bueno, no tanto, los dragones no existen, en el sentido de que siguen siendo una animación, veraz, detallista, pero animación. Si nos ponemos así, los actores y actrices y (¿cómo se dirá a los no binarios?) tampoco existen, porque lo que vemos es su imagen replicada. Son unos fantasmas. Fantasmas montando dragones. Ni Dalí ¿Entonces las películas existen? De manera estricta, la película sí existe, claro. Entonces la película existe pero lo que contiene no. Bueno, yo mejor iría a ver la versión animada, porque ahí no hay (así se escribe, gañanes de twitter) controversia que valga ¿Me estás diciendo que la versión animada de "Entrena a tu escupefuegos" es más real que la de imagen real? ¿que ni siquiera debería llamarse "versión real"? No lo sé, pero sí sé que si careces de ideas siempre te quedará la técnica. La técnica existe, entonces. La pregunta es ¿existe el existencialismo? Y en caso de que sí ¿por qué seguir leyendo a Hegel? 
Lo más real que van a ver aquí es la excelente banda sonora de John Powell, que merece la pena ser escuchada con o sin imagen, sa real o no...
Saludos.

domingo, 26 de abril de 2026

Rincón del freak #692: Sin Seguridad Social que se sepa


 

Crónica de THE FIRST POWER, de 1990, en la que Lou Diamond Phillips nos quiere hacer creer que es un policía, aunque parece un delicuente, porque fuma sujetando el piti entre los dientes, bebe a deshoras y zarandea a las mujeres. Además es incapaz de resolver nada, pone en peligro a sus compañeros, que van muriendo a su alrededor, y se dedica a ir por las azoteas y callejones "siguiendo su instinto". El malo es un tipo que se pone una máscara demoníaca, y aun así es más feo sin ella. Lou D. se deja aconsejar por una chalada que es "psíquica" y no desentonaría en la mesa de Íker. Y todo porque el asesino es un satánico, con medallón incluido, que al ser ejecutado y no ser de morirse, emplea las tardes en corporeizarse en gente al tuntún, otorgándoles la habilidad de dar cabriolas imposibles y sembrar el mal, para seguidamente desaparecer en cloacas y zoológicos abandonados. Después de corretear por una ciudad que parece un estudio de cine, colegimos que Melanie Griffith era mejor actriz que su hermana, que las monjas de clausura no suelen depilarse las cejas o que ser detective de homicidios debe estar mal pagado, porque este asesino satánico termina siendo más considerado y hasta entrañable...
Terrible.
Saludos.

viernes, 24 de abril de 2026

El sentido de la vida


 

Uno se queda pensando en los peregrinos designios que toman según qué films, fundamentalmente cuando éstos aparecen como fatuos pies de página en filmografías tan resplandecientes como la de Robert Duvall. Quién, si no, se acuerda de TOMORROW, una pequeña maravilla rodada en 1972, en la que el fantástico guionista Horton Foote (MATAR A UN RUISEÑOR) adaptaba con asombrosa precisión un pequeño cuento de William Faulkner. El film, austero hasta las últimas consecuencias, podría ser el reverso correcto de la sobrevalorada TRAIN DREAMS, que prefiere ensimismarse en postales preciosistas y un drama en negrita. Joseph Anthony, con apenas cinco o seis trabajos anteriores (este sería el último), entrega un cuadro mínimo y exento de toda retórica, en la que comenzamos conociendo a Jackson Fentry siendo el único miembro de un jurado que condena al hombre que ha matado a un tal Buck Thorpe. Luego sabremos el porqué, pero lo que vemos es a Fentry veinte años antes; un hombre de pocas palabras, de rutinas sencillas, que trabaja cuidando un aserradero mientras está cerrado en invierno. Un día, aparece una mujer embarazada de la nada, y Fentry la ayuda, la cuida, sin hacer preguntas, porque sabe que el bebé depende de que su madre esté en condiciones. Ella le cuenta que tiene un marido en alguna parte y que no quiere ver a su familia. No hay preguntas. Pero un día Fentry le dice que se case con él, con la mayor naturalidad; y entenderá que no quiera, pero quién sabe. Y paro aquí, apenas para poner en valor esta película repleta de sentimientos, casi todos guardados; un western sin disparos, que nos habla de la soledad, la dignidad, en tiempos como estos, donde todo ha de ser anunciado como un acontecimiento, incluso lo más nimio. Al final, entendemos por qué ese campesino, analfabeto y taciturno, lleva razón frente a un jurado que sólo quiere irse a casa, la historia de siempre.
Una joya incomprensiblemente olvidada.
Saludos.

martes, 21 de abril de 2026

Señora, suélteme el brazo


 

Uno de los secretos mejor guardados del mundo de la distribución cinematográfica, por suponer una comidilla la mar de graciosa, es esa dimensión paralela constituida por una miríada de títulos, incontables, que componen la parrilla de la tarde en cierta cadena privada. Es público y notorio, aunque dudo que sabido, que esas infraproducciones, grabadas en una semana o menos, repitiendo localizaciones, con equipo de sobresueldo y elenco hecho de descartes, son ofrecidas en mogollónicos packs a las televisiones de turno en prestigiosos festivales de cine, donde machacas del mercadeo son enviados a cazar la sardina más tonta, que vienen a ser unas cien de estas bazofias por un estreno medio decente. Como creo que no es la primera vez que suelto esto por aquí, les confieso que THE HOUSEMAID, que distribuye Lionsgate, podría ser barajada en estas ofertas y nadie lo notaría. Hacía mucho tiempo que no veía algo tan vergonzosamente obvio, con sobreexplicaciones para gente con problemas de percepción cognitiva, un desarrollo de personajes a la altura de una porno ochentera y la decisión, masoquista, de mantenernos nada menos que dos horas y cuarto pendientes de una gente imbécil (no encuentro otra definición), que tiene merecido todo lo que le pasa en esta imbecilidad, de la que apenas salvo muy justo a Amanda Seyfried, que parece actuar en un jardín de infancia. Sydney Sweeney confirma lo que todos ya sabíamos: ni siquiera sabe dónde está el tiro de cámara. 
No la vean por nada del mundo. Vergonzosa, una estafa.
Saludos.

domingo, 19 de abril de 2026

Rincón del freak #691: Pero qué demonios...


 

Sí, hace escasas fechas tiramos de valentía para enfrentarnos, cual padre Karras, al innombrable, que era la secuela de EL EXORCISTA, aunque en realidad era la tercera, pero no, porque había otra entre una y otra... Una zapatiesta, vaya. El caso es que sí, no es un mito que haya una secuela que poca gente reclamó como propia, titulada EXORCIST II: THE HERETIC. Lo primero es reconocer que la Warner pretendía (como siempre, y es lícito) hacer caja, estirando el chicle de la pobre Regan, pero cometiendo varios errores de bulto... y algún acierto involuntario. Linda Blair aquí lucía 18 años, y expuso su negativa a "reposeerse" nuevamente (aunque un poco más tarde, en fin...); el guion se encargó a Will Goodhart, que usó conceptos de la novela de Peter Blatty, pero los desmarcaba de su naturaleza; Richard Burton pensaba que estaba interpretando a Shakespeare, y se nota en una gravedad que choca con su personaje, un sacerdote repleto de bondad y que se marca el objetivo de proteger a Regan. Por si fuera poco, las posesiones aquí son relevadas por una trama que incluye a un estrambótica ¿psicóloga?, interpretada por Louise Fletcher, que realiza extrañas regresiones hipnóticas en una clínica que parece Barrio Sésamo. Regan vive en un rascacielos repleto de espejos, y se pasa el día en una terraza... ¡sin barandilla! Todo ello mezclado sin pudor ni medida, dando el resultado de un film desarticulado, por momentos indescifrable, no por sesudo, sino por mal montado o concebido ¿Qué rescato de todo esto? Sin duda a Ennio Morricone, que realiza una partitura ¡que no suena a Morricone!, pero que funciona maravillosamente como banda sonora espeluznante, aunque esta película dé muy poco miedo. Y también a Joohn Boorman, un cineasta normalmente vilipendiado por inclasificable e insobornable, pero que tiene alguna que otra obra maestra por ahí, sólidas como una espada en la piedra... Si nos olvidamos de la incoherencia narrativa, Boorman, junto a William A. Fraker (otro grande), nos regala algunas escenas de belleza como de otra época, especialmente en el viaje del padre Lamont a Etiopía, donde se adentra en la imponente iglesia copta de Abuna Yemata. El resto sobraba, y no hay más que ver escindido el bochornoso final de esta película extraña y equívoca.
Saludos.

viernes, 17 de abril de 2026

Se levantó...


 

... y sin dar una explicación, se marchó. Dejó a su marido durmiendo, le dijo a sus padres que se marchaba y que ya volvería. No sabía por qué, nada malo. Tampoco nada que tuviese que ver con estar embarazada. Simplemente se montó en su coche aquella mañana repleta de lluvia y condujo apenas hacia delante. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, llamó a su marido, y luego algunas veces más, no quería que se preocupara. Sin pensarlo tampoco, aminoró para recoger a un hombre. Se arrepintió y siguió, y volvió a frenar. Lo recogió. Él se llama Killer, pero no es un asesino, sólo es un apodo de cuando jugaba al fútbol y tuvo aquel accidente tan tonto, que le dejó tonto a él. Y entonces, cuando es demasiado tarde, ella sabe que es incapaz de dejarlo en ningún sitio, que sin ella estará perdido, le robarán los mil dólares que le dieron por haberlo dejado inútil, quizá para recoger hojas. Y después, cuando al fin logra dejarlo sin sentir remordimientos, rebasa la velocidad permitida, un policía motorizado la para; ella le gusta, la quiere invitar a un café, quizá al cine, luego...
Qué Coppola tan diferente, o a lo mejor no. THE RAIN PEOPLE no es más que esa forma sin forma, la libertad genuina del puñado de cineastas que se atrevieron a contar las cosas de otra manera. Historias sin importancia, pequeñas, íntimas, que se negaban a reificar a la mujer, poniéndola en el centro de esta hermosa y áspera historia, que comienza con una mujer levantándose una mañana y organizando, sin saberlo, el destino de otras personas a las que jamás había visto antes.
Si no la hubiese dirigido el tipo que un par de años después hizo lo que hizo, sería una obra maestra.
Saludos.



PD: "Los seres de lluvia no pueden llorar, porque se matarían a sí mismos"... dios de mi vida, qué frase...

domingo, 12 de abril de 2026

Rincón del freak #690: Teoría y falsedad del cenizo


 

Es sana cosa, de cuando en vez, visitar los recovecos y dobles fondos del videoclub, con tal de toparnos con esa reliquia olvidada, qué digo, repudiada por la crítica oficial y por tanto esquilmada al soberano público, que tanto derecho a estas cosas tiene como a juzgarlas y olvidarlas de nuevo, como pasaré a narrarles. THE FACTORY, de 2011, es uno de tantos thrillers vertiente "criminales psicópatas", con pareja de detectives por medio e inevitable girito final de los de palmo de nariz. Problemas: John Cusack, que parece un dependiente haciendo de actor que hace de detective. Jennifer Carpenter, que es como esa muchacha a la que darías como cajón que no cierra, aunque sabes que acabará serrándote un pie. El malo, Dallas Roberts, no ya porque da el mismo miedo que un capítulo de Pocoyó, sino porque, en una decisión genial, es el primero que sale. El guion, con cuyas inverosimilitudes debes hacer un "pec" en toda regla, con coincidencias que parecen un cachondeo. El final. Y no un final cualquiera, sino uno de los encajes de bolillos más rocambolescos que ha visto el que esto escribe. El problema gordo es que da la sensación de que el guion está desordenado, desvelando cosas cuando no debe y guardándose información torticeramente. Y aun así, es lo bastante entretenida como para darse cuenta de que de aquí, de esta tontería de saldo, han bebido muchas luminarias del "terror elevado", véase WEAPONS o BARBARIAN y ya me dicen...
Saludos.

sábado, 11 de abril de 2026

Estará de parranda


 

Yo creo que Chuck Norris se ha muerto ahora para que no se notara, camuflado tras todos los ilustres que se han ido, así con la cara tiznada y un gorro negro. La foto no es de THE DELTA FORCE, sino que estos dos señores nos miran, desde donde ellos quieran estar, a nosotros, simples mortales, tras rescatarnos de los bárbaros islámicos, terroristas que secuestran aviones donde van supervivientes del Holocausto, azafata alemana arrepentida incluida. Que aprenda la Bigelow de la primera parte de la Golan/Globus, pasándose por el forro de los cojones cualquier estrategia militar y/o diplomática, que es lo que le gustaría a "orange face". Para qué, si tienes una moto que lanza cohetes y uzi's autorecargables. Además, puede que Chuck Norris sea el protagonista con menos presencia en pantalla, cinco minutitos en la primera hora, donde sale rescatando a un soldado caído, renunciando para ser Ranger de Texas y comiándose una ensaladilla, a la que también renuncia para rescatar a los sionistas, que gracias a él ahora pueden genocidar países por la jeta. Han pasado cuarenta años de esta locura de la Cannon, la película con más incorrecciones políticas desde TENIENTE CORRUPTO, y no podemos más que preguntarnos dónde se estará tomando el chupito Mr. Norris, justo antes de soltarle una patada voladora a quien le diga que lo suyo no era actuar... Porque en este blog tampoco dejamos a nadie atrás, he dicho.
Saludos.

viernes, 10 de abril de 2026

Fly me to the Moon


 

De imprevisto nos ha pillado también el fallecimiento de otro grande de la interpretación, muy grande en este caso. No por edad, sino por la relevancia que tenía Robert Duvall, uno de esos nombres sencillamente inabarcables del Hollywood de los últimos 50 años. De nuevo tenemos la oportunidad de rendir homenaje, al tiempo que planeamos otro amplio repaso a una filmografía que, en su caso, llegaba a rozar los 200 títulos, de los que seguramente hemos dado ya cuenta de los más relevantes. Y empezamos con una anomalía, un film oscurísimo y enterrado en la memoria, pero que viene curiosamente muy al caso. COUNTDOWN era un oportunista acercamiento a la carrera espacial, pero realizada con tanta premura y desconocimiento, que su aparentemente realista resolución es inferior a otros inscritos en la fantasía o la ciencia ficción. El film nos hablaba de la rivalidad entre el coronel Chiz (Duvall) y su subordinado Stegler (James Caan), cuando una decisión inverosímil revierte la misión para poner al primer hombre en la Luna, cambiando al segundo por el primero. Este trajín telenovelesco desemboca en los agobios y envidias entre ambos y sus recatadas y sumisas esposas (que para algo es 1968), alargando una trama insulsa para rematarla con la puesta en escena espacial en apenas los últimos quince minutos. Mención aparte merecen las ridículas escenas lunares, con Caan paseando por Sierra Morena, sin que la ausencia de gravedad encuentre una representación cuanto menos digna. Ya sorprende ver como director a un primerizo Robert Altman, maniatado por Jack Warner, que buscaba un taquillazo con semejante bodrio, lo que desembocó en la sustitución por el obediente William Conrad, aunque lo mismo hubiese dado otra opción. Duvall hizo lo que podía, dado el material, pero no duelen prendas reconocer que era de lo poco salvable de esta auténtica rareza.
Saludos.

martes, 7 de abril de 2026

La casa con gases


 

Una estafa, un petardazo o un suicidio artístico. Lo de Osgood Perkins venía oliendo regular desde el injustificado hype de LONGLEGS, que confirmaba a un buen creador de atmósferas (muy repetitivo, eso sí), pero al que le interesaba poco o nada la coherencia narrativa, derivando en batiburrillos efectistas pero naturalmente vacuos. No sé qué diablos pretendía con KEEPER, una tontería que se alarga hasta lo indecente, donde nos cuentan (supuestamente) una historia muy inquietante y muy terrorífica, pero que es apenas lo que hemos visto mil veces en pantalla, los mismos sustos, los mismos tropos. La pareja con menos química que puedas imaginar se va a la lujosa cabaña que él posee para celebrar su aniversario. A partir de ahí, ruidos, crujidos, apariciones y otras cosas. Sin desvelar nada (aunque da igual) les diré que hay personajes (y sólo pude contar cuatro) que aparecen, desaparecen sin aportar nada, luego vuelven a aparecer y, sí, a desaparecer por ensalmo. Este guion desastroso parece muchas cosas. Parece eso tan pesao del folk horror, parece un torpérrimo manifiesto feminista, parece un (otro) retrato emocional-psicológico abismal. Para mí es una de las pérdidas de tiempo más evidentes e injustificables que he visto últimamente. Por lo tanto, no pierdan el tiempo en ella, ni más ni menos.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!