La editorial de elpais.com publica hoy un artículo titulado "Relevo en Justicia". Como siempre, la editorial lo contempla todo desde una perspectiva de lucha por el poder entre los dos grandes partidos. En esta lucha Bermejo ha sido más que una baja, ha sido una víctima necesaria que mitigue los daños que pueda sufrir el PSOE y rentabilice una trama de corrupción sospechosamento oportuna. Sinceramente creo que el convencimiento, la militancia o simpatía por un partido político ha traicionado al espíritu de la justicia esperando al momento oportuno para desenmascarar un delito.
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También es triste que lo que ha provocado la dimisión de don Mariano ha sido el cazar sin licencia, no que secretarios, jueces, magistrados y funcionarios de la justicia hayan hecho una huelga. Tampoco consiste en investigar si el juez y el ministro tramaban algo durante la cacería, algo que puede resultar sospechoso. No señores, el escándalo vergonzante es que estaba cazando sin licencia. Puede parecer absurdo que para cazar en España haya que tener al menos quince licencias (ignoro si en Ceuta y Melilla hay cacerías, supongo que no), pero lo vergonzoso es que el ministro estaba cazando a menos de cincuenta kilómetros de distancia de donde estaba autorizado. Creo que el PP podrá esgrimir muchas cualidades, pero en este caso su posible éxito con la dimisión del ministro resulta un insulto a la inteligencia.
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Y digo que es un insulto a la inteligencia porque las tácticas se están "apepiñando" (por Pepiño Blanco), no se trata de ser bueno sino de ser menos malo. Esta estrategia existe desde tiempo inmemorial. Se le achaca, sin mucho fundamento, a las mujeres. Hay quien le llama maldicencia, otros le llaman cotilleo, pero a mi me gusta más denominarla marujeo. Y es que el juego político, la lucha por la opinión y el arañar los votos se basa más en acudir a nuestro lado de maruja, a la crítica, a la acusación gratuita y a la exageración.
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Señores, nuestra clase política ha dejado de ser una caricatura de una sociedad de políticos. Los padres de la patria son ahora las comadres del patio. La dimisión de don Mariano no ha tenido ninguna dignidad, ha sido un mutis de un corro de marujas. Que Dios nos coja confesados.