Tú me abandonarás en primavera,
cuando sangre la dicha en los granados
y el secadero, de ojos asombrados,
presienta la cosecha venidera.
Creerá el olivo de la carretera
ya en su rama los frutos verdeados.
Verterá por maizales y sembrados
el milagro su alegre revolera.
Tú me abandonarás. Y tan labriega
clareará la tarde en el ejido,
que pensaré: Es el día lo que llega.
Tú me abandonarás sin hacer ruido,
mientras mi corazón salpica y juega
sin darse cuenta de que ya te has ido.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Tú me abandonarás en primavera; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 3
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jueves, 1 de agosto de 2024
lunes, 24 de abril de 2023
Tengo la boca amarga y no he mordido
Tengo la boca amarga y no he mordido;
el alma, atroz, y la canción, tronchada.
No sé qué fuerza traigo en la mirada,
ni qué traigo, en el cuello, de vencido.
No sé ni cómo ni por qué he venido.
Esto es todo: llegué; no sé más nada.
No me importa el quehacer ni la jornada,
y me da igual herir que ser herido.
La sangre, a punto, se impacienta y arde
por inundar la alcoba a la que vine,
donde fui tan feliz que fui cobarde.
Sólo pido al amor que no se obstine.
Me sentaré a su orilla cualquier tarde
para que alguien, de paso, me termine.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: La sangre; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 9
el alma, atroz, y la canción, tronchada.
No sé qué fuerza traigo en la mirada,
ni qué traigo, en el cuello, de vencido.
No sé ni cómo ni por qué he venido.
Esto es todo: llegué; no sé más nada.
No me importa el quehacer ni la jornada,
y me da igual herir que ser herido.
La sangre, a punto, se impacienta y arde
por inundar la alcoba a la que vine,
donde fui tan feliz que fui cobarde.
Sólo pido al amor que no se obstine.
Me sentaré a su orilla cualquier tarde
para que alguien, de paso, me termine.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: La sangre; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 9
sábado, 25 de marzo de 2023
Soledad
Todos van, todos saben...
sólo yo no sé nada.
Sólo yo me he quedado
abstraída y lejana,
soñando realidades,
recogiendo distancias.
Cada pájaro sabe
qué sombra da su rama,
cada huella conoce
el pie que la señala.
No hay sendero sin pasos
ni jazmines sin tapia...
¡Sólo yo me he quedado
en la brisa enredada!
Sólo yo me he perdido
en un vuelo sin alas
por poblar soledades
que en el cielo lloraban.
Sólo yo no alcancé
lo que todos alcanzan
por mecer un lucero
a quien nadie besaba.
Ernestina de Champourcín: Romances del camino. Cántico inútil (1936)
Versións:
Paco Damas e Clara Montes: Soledad; Las sin sombreros; 2017; Pista 4
sólo yo no sé nada.
Sólo yo me he quedado
abstraída y lejana,
soñando realidades,
recogiendo distancias.
Cada pájaro sabe
qué sombra da su rama,
cada huella conoce
el pie que la señala.
No hay sendero sin pasos
ni jazmines sin tapia...
¡Sólo yo me he quedado
en la brisa enredada!
Sólo yo me he perdido
en un vuelo sin alas
por poblar soledades
que en el cielo lloraban.
Sólo yo no alcancé
lo que todos alcanzan
por mecer un lucero
a quien nadie besaba.
Ernestina de Champourcín: Romances del camino. Cántico inútil (1936)
Versións:
Paco Damas e Clara Montes: Soledad; Las sin sombreros; 2017; Pista 4
sábado, 3 de julio de 2021
Sevillanas
Aceituna en invierno,
trigo en verano.
No te tardes, bien mío,
que yo te llamo.
Que yo te llamo, niña,
que yo te imploro
y rebosan las ramblas
con lo que lloro.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Azahares en marzo,
limón lunero,
quién pudiera decirte
cuánto te quiero.
Tanto te quiero, niña,
tanto te amo,
que en cuanto el mar sea mío
te lo regalo.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Olivo en la campiña,
pino en la sierra.
Negritos son los ojos
que a mí me queman.
Que a mí me queman, niña,
que a mí me matan,
y la flor de mi almendro
la desbaratan.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Arroz en la marisma,
pita en la arena.
Mi corazón amante
muerto de pena.
Muerto de pena, niña,
muerto de duelo,
deshojando la rosa
del desconsuelo.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Sevillanas; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 10
trigo en verano.
No te tardes, bien mío,
que yo te llamo.
Que yo te llamo, niña,
que yo te imploro
y rebosan las ramblas
con lo que lloro.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Azahares en marzo,
limón lunero,
quién pudiera decirte
cuánto te quiero.
Tanto te quiero, niña,
tanto te amo,
que en cuanto el mar sea mío
te lo regalo.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Olivo en la campiña,
pino en la sierra.
Negritos son los ojos
que a mí me queman.
Que a mí me queman, niña,
que a mí me matan,
y la flor de mi almendro
la desbaratan.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Arroz en la marisma,
pita en la arena.
Mi corazón amante
muerto de pena.
Muerto de pena, niña,
muerto de duelo,
deshojando la rosa
del desconsuelo.
Cuando suspiro,
hasta el aire me amarga
si no te miro.
Ay, qué tormento,
que me duela hasta el aire
si no te siento.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Sevillanas; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 10
miércoles, 22 de mayo de 2019
Quién pudiera morderte lentamente
Quién pudiera morderte lentamente
como a una fruta amarga en la corteza.
Quién pudiera dormir en tu aspereza
como el día en las sierras del poniente.
Quién pudiera rendir la hastiada frente
contra el duro confín de tu belleza,
y arrostrar sonriendo la tristeza,
rota la paz y el paso indiferente.
Quién pudiera, mi amor, la alborotada
resistencia del alma distraída
conducir a tu parva apaciguada.
Quién pudiera ostentar, como una brida,
el arcoiris sin par de tu mirada
desde tu luz a mi negror caída.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Quién pudiera; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 12
como a una fruta amarga en la corteza.
Quién pudiera dormir en tu aspereza
como el día en las sierras del poniente.
Quién pudiera rendir la hastiada frente
contra el duro confín de tu belleza,
y arrostrar sonriendo la tristeza,
rota la paz y el paso indiferente.
Quién pudiera, mi amor, la alborotada
resistencia del alma distraída
conducir a tu parva apaciguada.
Quién pudiera ostentar, como una brida,
el arcoiris sin par de tu mirada
desde tu luz a mi negror caída.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Quién pudiera; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 12
jueves, 14 de marzo de 2019
Qué dolor de la verde grama
Qué dolor de la verde grama,
qué dolor,
si no la seca el amor.
El claro amor me llama,
pasados los caminos,
bajo los altos pinos,
sobre la verde grama.
Hasta el zarzal se acama
cuando me ve contigo,
el cardo se hace amigo,
la ortiga se amadama.
Qué dolor de la verde grama,
qué dolor,
si no la seca el amor.
La noche se derrama
caliente por tu pecho;
sediento y al acecho,
su oscuro ciervo brama.
El agua te reclama,
mi corazón te ciñe:
un dejo de azul tiñe
el monte y lo embalsama.
Qué dolor de la verde grama,
qué dolor,
si no la seca el amor.
Antes de que esta llama
el otoño destrence,
llega el amor y vence
al lado de quien ama.
Tú, la cuajada rama;
mi corazón, la piña:
racimo de tu viña,
olor de tu retama.
Qué dolor de la verde grama.
qué dolor,
si no la seca el amor.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Qué dolor de la verde grama; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 6
qué dolor,
si no la seca el amor.
El claro amor me llama,
pasados los caminos,
bajo los altos pinos,
sobre la verde grama.
Hasta el zarzal se acama
cuando me ve contigo,
el cardo se hace amigo,
la ortiga se amadama.
Qué dolor de la verde grama,
qué dolor,
si no la seca el amor.
La noche se derrama
caliente por tu pecho;
sediento y al acecho,
su oscuro ciervo brama.
El agua te reclama,
mi corazón te ciñe:
un dejo de azul tiñe
el monte y lo embalsama.
Qué dolor de la verde grama,
qué dolor,
si no la seca el amor.
Antes de que esta llama
el otoño destrence,
llega el amor y vence
al lado de quien ama.
Tú, la cuajada rama;
mi corazón, la piña:
racimo de tu viña,
olor de tu retama.
Qué dolor de la verde grama.
qué dolor,
si no la seca el amor.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Qué dolor de la verde grama; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 6
viernes, 28 de abril de 2017
No por amor
No por amor, no por tristeza,
no por la nueva soledad:
porque he olvidado ya tus ojos
hoy tengo ganas de llorar.
Se va la vida deshaciendo
y renaciendo sin cesar:
la ola del mar que nos salpica
no sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto
que la noche destejerá.
Al corazón nunca le importa
quién se fue sino quién vendrá.
Tú eres mi vida y yo sabía
que eras mi vida de verdad,
pero te fuiste y estoy vivo
y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
entre tus ojos el final.
Hoy he olvidado ya tus ojos
y tengo ganas de llorar.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: No por amor; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 9
no por la nueva soledad:
porque he olvidado ya tus ojos
hoy tengo ganas de llorar.
Se va la vida deshaciendo
y renaciendo sin cesar:
la ola del mar que nos salpica
no sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto
que la noche destejerá.
Al corazón nunca le importa
quién se fue sino quién vendrá.
Tú eres mi vida y yo sabía
que eras mi vida de verdad,
pero te fuiste y estoy vivo
y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
entre tus ojos el final.
Hoy he olvidado ya tus ojos
y tengo ganas de llorar.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: No por amor; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 9
viernes, 15 de abril de 2016
Me desperté soñándote aquel día
Me desperté soñándote aquel día
en que estrenó mi corazón latido,
y le puse tu nombre y tu apellido
al cielo, al sol, al mar y a la alegría.
Poco después, cuando la tarde fría
se echó a morir privada de sentido,
supe que, con la luz, tú te habías ido
y que jamás la luz retornaría.
Pero hoy mi corazón incontenible
siente otra vez brotar, como una fuente,
el ávido reclamo de la vida.
¿Por ventura es aún todo posible,
o es que el dolor prepara, reincidente,
con pasos de paloma su embestida?
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Me desperté soñándote; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 11
en que estrenó mi corazón latido,
y le puse tu nombre y tu apellido
al cielo, al sol, al mar y a la alegría.
Poco después, cuando la tarde fría
se echó a morir privada de sentido,
supe que, con la luz, tú te habías ido
y que jamás la luz retornaría.
Pero hoy mi corazón incontenible
siente otra vez brotar, como una fuente,
el ávido reclamo de la vida.
¿Por ventura es aún todo posible,
o es que el dolor prepara, reincidente,
con pasos de paloma su embestida?
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
viernes, 17 de abril de 2015
La luna nos buscó desde su almena
La luna nos buscó desde su almena,
cantó la acequia, palpitó el olivo.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos, fiel a tu cadena.
Qué sábanas de yerba y luna llena
envolvieron el acto decisivo.
Qué mediodía sudoroso y vivo
enjalbegó la noche de azucena.
Por las esquinas verdes del encuentro
las caricias, ansiosas, se perdían
como en una espesura, cuerpo adentro.
Dios y sus cosas nos reconocían.
De nuevo giró el mundo, y en su centro
dos bocas, una a otra, se bebían.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Soneto de la luna; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 11
cantó la acequia, palpitó el olivo.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos, fiel a tu cadena.
Qué sábanas de yerba y luna llena
envolvieron el acto decisivo.
Qué mediodía sudoroso y vivo
enjalbegó la noche de azucena.
Por las esquinas verdes del encuentro
las caricias, ansiosas, se perdían
como en una espesura, cuerpo adentro.
Dios y sus cosas nos reconocían.
De nuevo giró el mundo, y en su centro
dos bocas, una a otra, se bebían.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
viernes, 26 de diciembre de 2014
Hoy vuelvo a la ciudad enamorado
Hoy vuelvo a la ciudad enamorado
donde un día los dioses me envidiaron.
Sus altas torres, que por mí brillaron,
pavesa sólo son desmantelada.
De cuanto yo recuerdo, ya no hay nada:
plazas, calles, esquinas se borraron.
El mirto y el acanto me engañaron,
me engañó el corazón de la granada.
Cómo pudo callarse tan deprisa
su rumor de agua clara y fácil nido,
su canción de árbol alto y verde brisa.
Dónde pudo perderse tanto ruido,
tanto amor, tanto encanto, tanta risa,
tanta campana como se ha perdido.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Hoy vuelvo a la ciudad enamorada; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 12
donde un día los dioses me envidiaron.
Sus altas torres, que por mí brillaron,
pavesa sólo son desmantelada.
De cuanto yo recuerdo, ya no hay nada:
plazas, calles, esquinas se borraron.
El mirto y el acanto me engañaron,
me engañó el corazón de la granada.
Cómo pudo callarse tan deprisa
su rumor de agua clara y fácil nido,
su canción de árbol alto y verde brisa.
Dónde pudo perderse tanto ruido,
tanto amor, tanto encanto, tanta risa,
tanta campana como se ha perdido.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
domingo, 14 de diciembre de 2014
Hoy encuentro, temblando ya y vacía
Hoy encuentro, temblando ya y vacía,
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.
Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?
Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Hoy encuentro, temblando ya y vacía; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 2
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.
Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?
Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
lunes, 19 de mayo de 2014
Ella
Bebió en tu boca el tiempo enamorado
y la cuajó con besos de paloma.
Casto tu cuello, sobre el oro asoma
tan sólo por el oro acariciado.
Lunado el pelo, el corazón lunado,
rubor apenas por el aire aroma.
Amapola ritual tu torso toma
y te aparta del mar verdeazulado.
Tu mirada de miel, marisma ardiente,
la luz antigua con las luces nuevas
—recién despierta y ya cansada— alía.
Te duele la victoria, y dócilmente
a cuestas tu destino de amor llevas,
delicada y sangrienta vida mía.
Antonio Gala: Para Mirta (sonetos barrocos). Poemas de Amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Ella; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 6
y la cuajó con besos de paloma.
Casto tu cuello, sobre el oro asoma
tan sólo por el oro acariciado.
Lunado el pelo, el corazón lunado,
rubor apenas por el aire aroma.
Amapola ritual tu torso toma
y te aparta del mar verdeazulado.
Tu mirada de miel, marisma ardiente,
la luz antigua con las luces nuevas
—recién despierta y ya cansada— alía.
Te duele la victoria, y dócilmente
a cuestas tu destino de amor llevas,
delicada y sangrienta vida mía.
Antonio Gala: Para Mirta (sonetos barrocos). Poemas de Amor (1997)
Versións:
viernes, 16 de mayo de 2014
El enamorado
No tuve yo más ley que tu figura
y el lazo de tu pelo por abrigo;
tu camisa de holanda, mi enemigo;
tu tijera, mi cetro y desventura.
En chinelas pasé mi noche oscura,
enhebrándote agujas de castigo.
Con un bastidor falso por testigo,
el juez prevaricó de tu costura.
No quiero ya saber qué lleva dentro
este fruto de abril, cansado y triste,
cuya flor disecaste en tu diario.
Me busco el corazón y no lo encuentro:
olvidé que, por juego, tú lo hiciste
bebedero anteayer de tu canario.
Antonio Gala: Para Mirta (sonetos barrocos). Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: El enamorado; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 8
y el lazo de tu pelo por abrigo;
tu camisa de holanda, mi enemigo;
tu tijera, mi cetro y desventura.
En chinelas pasé mi noche oscura,
enhebrándote agujas de castigo.
Con un bastidor falso por testigo,
el juez prevaricó de tu costura.
No quiero ya saber qué lleva dentro
este fruto de abril, cansado y triste,
cuya flor disecaste en tu diario.
Me busco el corazón y no lo encuentro:
olvidé que, por juego, tú lo hiciste
bebedero anteayer de tu canario.
Antonio Gala: Para Mirta (sonetos barrocos). Poemas de amor (1997)
Versións:
miércoles, 14 de mayo de 2014
El arma que te di pronto la usaste
El arma que te di pronto la usaste
para herirme a traición y sangre fría.
Hoy te reclamo el arma, otra vez mía,
y el corazón en el que la clavaste.
Si en tu poder y fuerza confiaste,
de ahora en adelante desconfía:
era mi amor el que te permitía
triunfar en la batalla en que triunfaste.
Aunque aún mane la sangre del costado
donde melló su filo tu imprudencia,
ya el tiempo terminó de tu reinado.
Hecho a los gestos de la violencia,
con tu mala costumbre ten cuidado:
tú solo no te hieras en mi ausencia.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: El arma que te di; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 7
para herirme a traición y sangre fría.
Hoy te reclamo el arma, otra vez mía,
y el corazón en el que la clavaste.
Si en tu poder y fuerza confiaste,
de ahora en adelante desconfía:
era mi amor el que te permitía
triunfar en la batalla en que triunfaste.
Aunque aún mane la sangre del costado
donde melló su filo tu imprudencia,
ya el tiempo terminó de tu reinado.
Hecho a los gestos de la violencia,
con tu mala costumbre ten cuidado:
tú solo no te hieras en mi ausencia.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
lunes, 12 de mayo de 2014
Déjame ahora, amor, que te maldiga
Déjame ahora, amor, que te maldiga
con la palabra amarga y el castigo.
Déjame que me sienta tu enemigo
y a gritos déjame que te lo diga.
En la colmena, en la cuajada espiga
yo levanto mi voz y te maldigo.
En el tesoro de la miel y el trigo,
en el fugaz vilano y en la ortiga.
Maldito seas en las pleamares,
en el jazmín, en el ónice, la arena,
en el sirguero y en su verde ramo.
Maldito en el jacinto y los azahares.
Y, en la albahaca, en el junco y la azucena,
maldito yo también porque te amo.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Déjame ahora; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 5
con la palabra amarga y el castigo.
Déjame que me sienta tu enemigo
y a gritos déjame que te lo diga.
En la colmena, en la cuajada espiga
yo levanto mi voz y te maldigo.
En el tesoro de la miel y el trigo,
en el fugaz vilano y en la ortiga.
Maldito seas en las pleamares,
en el jazmín, en el ónice, la arena,
en el sirguero y en su verde ramo.
Maldito en el jacinto y los azahares.
Y, en la albahaca, en el junco y la azucena,
maldito yo también porque te amo.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
sábado, 10 de mayo de 2014
Cuando tendré, por fin, la voz serena
Cuando tendré, por fin, la voz serena,
sencillo gesto, la ansiedad cumplida,
sigilados los labios de la herida,
mi pleamar cansada por tu arena.
Cuándo mi sangre trazará en la vena
su ronda acostumbrada y consentida,
y unánimes irán —corta la brida—
el fiero gozo y la dorada pena.
Cuándo estará mi boca sosegada,
suave el aliento, el beso compañero,
compartida la gracia de la almohada.
Cuándo llegará el día verdadero
en que me suelte ya de tu mirada…
para poder decirte que te quiero.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Cuándo tendré; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 2
sencillo gesto, la ansiedad cumplida,
sigilados los labios de la herida,
mi pleamar cansada por tu arena.
Cuándo mi sangre trazará en la vena
su ronda acostumbrada y consentida,
y unánimes irán —corta la brida—
el fiero gozo y la dorada pena.
Cuándo estará mi boca sosegada,
suave el aliento, el beso compañero,
compartida la gracia de la almohada.
Cuándo llegará el día verdadero
en que me suelte ya de tu mirada…
para poder decirte que te quiero.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
lunes, 5 de mayo de 2014
Arrebátame, amor, águila esquiva
Arrebátame, amor, águila esquiva,
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.
No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.
Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.
Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Clara Montes: Arrebátame; Vuelvo a Antonio Gala; 2013; Pista 1
mátame a desgarrón y a dentellada,
que tengo ya la queja amordazada
y entre tus garras la intención cautiva.
No finjas más, no ocultes la excesiva
hambre de mí que te arde en la mirada.
No gires más la faz desmemoriada
y muerde de una vez la carne viva.
Batir tu vuelo siento impenetrable,
en retirada siempre y al acecho.
Tu sed eterna y ágil desafío.
Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
domingo, 17 de marzo de 2013
A pie van mis suspiros
A pie van mis suspiros
camino de mi bien.
Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.
Mi corazón con alas
mis suspiros a pie.
Abierta ten la puerta
y abierta el alma ten.
Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.
Mi corazón con alas
mis suspiros a pie.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: A pie van mis suspiros; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 5
camino de mi bien.
Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.
Mi corazón con alas
mis suspiros a pie.
Abierta ten la puerta
y abierta el alma ten.
Antes de que ellos lleguen
yo llegaré.
Mi corazón con alas
mis suspiros a pie.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
sábado, 9 de marzo de 2013
Agua me daban a mí
Agua me daban a mí.
Me la bebí.
No se qué cosa sentí.
A orillas del mar amargo,
por el alba de Abril,
labios de arena y espuma,
agua me daban a mí.
La llama contra la llama,
el clavel sobre el jazmín,
al mediodía de Agosto
me la bebí.
En qué breñal se echaba
la tarde a mal morir.
Cuando se helaron las fuentes
no sé qué cosa sentí.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
Clara Montes: Agua me daban a mi; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 1
Me la bebí.
No se qué cosa sentí.
A orillas del mar amargo,
por el alba de Abril,
labios de arena y espuma,
agua me daban a mí.
La llama contra la llama,
el clavel sobre el jazmín,
al mediodía de Agosto
me la bebí.
En qué breñal se echaba
la tarde a mal morir.
Cuando se helaron las fuentes
no sé qué cosa sentí.
Antonio Gala: Baladas y canciones. Poemas de amor (1997)
Versións:
lunes, 12 de noviembre de 2012
Condena
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Antonio Gala: Condena; Antonio Gala recita sus poemas de amor (Libro-CD); 1998;
Clara Montes: A trabajos forzados; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 8
Antonio Vega: A trabajos forzados; De un lugar perdido; 2001; Pista 8
Ana Belén: A trabajos forzados; A los hombres que amé; 2011; Pista 6
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
Antonio Gala: Sonetos de la Zubia (1987)
Versións:
Antonio Gala: Condena; Antonio Gala recita sus poemas de amor (Libro-CD); 1998;
Clara Montes: A trabajos forzados; Canta a Antonio Gala; 1998; Pista 8
Antonio Vega: A trabajos forzados; De un lugar perdido; 2001; Pista 8
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