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sábado, 18 de diciembre de 2010

Cultura, divino tesoro: sobre la Primera Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales

El pasado 15 de diciembre se dieron a conocer los resultados de la primera Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) encargó y pagó a la empresa Defoe Experts on Social Reporting: más de 7 millones de pesos se fueron en aplicar 35 mil entrevistas cara a cara y en sistematizar la información recabada. Tales resultados han sido fuente de sorpresa para algunos y causa de indignación para otros porque apuntan, precisamente, hacia una flagrante obviedad: en México, la "cultura" es un pequeño lujo al que una abrumadora mayoría de los mexicanos y las mexicanas no tiene acceso. Un lujito que, según Defoe, carece de interés masivo (salvo la tele, eso sí) en un país donde la supervivencia es el común denominador de millones de habitantes. Y si: díganme, por favor, quién tiene tiempo de pensar en el teatro, la danza y la literatura cuando, tiro por viaje, hay que estar esquivando golpes, balas y porrazos en todos los frentes.

A pesar de que los numeritos y su lenguaje nunca me han parecido atractivos (e incluso creo que tienen mucho de perniciosos), los resultados de la Encuesta dan muchísimo de qué hablar. Es preocupante que, según Defoe, al 91.1% de los encuestados (de entre 13 y 18 años) no les interesaría estudiar alguna carrera o taller relacionado con el teatro; que sólo el 33% haya asistido, alguna vez en su vida, a un espectáculo de danza (presentaciones escolares no incluidas); y que del 18% que ha comprado libros en los últimos doce meses, 5% de sus compras hayan sido libros de superación personal. La cifras, como las imágenes, no mienten, dicen por ahí. Pero, ¿de veras las relucientes y carísimas cifras de Defoe dicen algo sobre la "cultura" en México? ¿Pueden los hábitos, prácticas y consumo culturales comprenderse a través de meros porcentajes? ¿No debiera haber realizado Defoe un estudio cualitativo para responder más profunda y reflexivamente a las cuestiones sobre el sentido y el significado de dichos hábitos, prácticas y consumo? Y, sobre todo, ¿cómo diablos y con qué criterios se crearon estas cifras?

En primer lugar, es vergonzoso que en la presentación de resultados de la Encuesta -207 láminas de PowerPoint y ni un texto introductorio, ¡chale!- sólo 2 láminas estén destinadas a explicitar la metodología y que brillen por su ausencia definiciones de términos como cultura, hábito cultural, práctica cultural y consumo cultural (ya ni qué decir sobre la problematización de estas definiciones inexistentes). En segundo lugar, es alarmante que por ningún lado aparezca el concepto industria cultural porque, dado el perfil de las preguntas de Defoe (aglutinadas mayoritariamente en torno a frecuencia de asistencia y empleo de recursos -tiempo y dinero- en actividades "culturales"), pareciera que el tema de la Encuesta se vincula directamente al de las industrias culturales. Me pregunto si los analistas y encuestadores de Defoe hicieron algún tipo de taller, debate o mísera reunión para desentrañar los misterios de un término tan complejo y debatido como lo es cultura o, por lo menos, para consensar una definición operativa de ésta que guiara el trabajo. Me pregunto si, de plano, en Defoe construyeron y aplicaron la Encuesta en un vacío teórico que, lógica y previsiblemente, fue llenado de prejuicios. Una consultoría seria, en cualquier ámbito de investigación, no se avienta como el Borras a hacer trabajo de campo, es decir, no se lanza felizmente a hacer encuestas en todos los estados de la República sin una arquitectura conceptual (aunque sea en obra negra), mucho menos si está lidiando con un concepto tan denso como cultura. Y, en un escenario así, mejor ni opino sobre los problemas epistemológicos del "análisis" e "interpretación" de datos (porque, además, no encuentro análisis ni interpretación alguna que refutar en las 207 láminas de la presentación).

Otra cosa que me pregunto es por qué el CNCA encomendó la Encuesta a Defoe, teniendo a mano, por ejemplo, todos los institutos y facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México, los tres grandes campus de la Universidad Autónoma Metropolitana y los Centros de Investigación CONACYT. ¿Por qué dejar en manos de la "primer empresa boutique de estudios de mercado y opinión pública en México" -como se denomina Defoe en su cuenta de Twitter- un proyecto como éste? De puritita casualidad, esta "empresa boutique" ¿se habrá puesto en contacto con Néstor García Canclini (por mencionar solamente al investigador más renombrado en temas de cultura de los muchísimos que existen en este país) para hacer la Encuesta? No lo creo. La razón según Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Unit, otra consultoría de investigación de mercado, es que ninguna universidad habría podido financiar un estudio de esta envergadura. O sea: la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales es cuestión de cochino dinero y no de competencia académica. Por eso estamos como estamos; luego por qué uno está convencido de que la "cultura" en este sexenio es botín político e ideológico (como se vió en los festejos del Bicentenario), suntuoso ornamento o simple producto, enajenable y enajenante, cuyo valor se tasa nomás en signos de pesos (o dólares). Vivimos en -si me permiten la broma- la burda incultura del Felipato, un reyno violento y sin futuro, en el que las instituciones públicas regalan cantidades obscenas de dinero a las empresas privadas de sus amigos, familiares, socios o aliados: resulta que el dueño de Defoe Experts on Social Reporting, Rafael Giménez Valdés -con estudios en Ciencias Sociales en el ITAM y maestría en "Public Opinion Research" por la Universidad de Connecticut- fue Director General de Investigación y Análisis Estratégico en Los Pinos y actualmente es el coordinador de Opinión Pública de la Presidencia. Ya salió el peine: seguramente le asignaron a Defoe la Encuesta porque ora resulta que su equipo de trabajo es muchísimo más chingón que los y las mismísimos/as investigadores de la UNAM y de la UAM y de los Centros CONACYT juntos...

Para terminar este post, incluyo un novísimo Top Ten (aplausos) en el cual enumero los 10 bochornosos gazapos que, a ojo de buen cubero, encuentro en los resultados de la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales. Si los quieres bajar (los resultado de la Encuesta) en pdf, pícale aquí para buscarlos en la página de CONACULTA.

1. Preguntar: ¿Alguna vez usted ha ido: al cine / a un espectáculo de danza / a una presentación de música en vivo / a un concierto de música clásica / a ver una obra de teatro / a una zona arqueológica / a un museo / a una biblioteca / a una librería / a alguna exposición de artes plásticas / a algún espectáculo de artes visuales? La Encuesta, ¿también incluye una suerte de dimensión diacrónica o nomás fue una simple ocurrencia de alguien, sin echarle más coco al asunto, hacer este tipo de preguntas?

2. Comparar algunos de los resultados de la Encuesta en México con cifras de Francia, España y UK (que, por cierto, en español debe escribirse RU, de Reino Unido, y no UK de United Kingdom, no sean presuntuosos...). Parece que alguien cortó y pegó a tontas y locas cifras que sólo Dios sabe de dónde salieron y si son o no comparables a las cifras mexicanas. Eso les pasa por andarle poniendo crema importada a sus tacos...

3. Usar indistintamente el usted y el tu en la formulación de las preguntas. Ser sistemático no le cae mal a nadie, sobre todo si te dedicas a sistematizar grandes cantidades de información.

4. Creer que la música clásica es sinónimo o equivalente de música sinfónica y música de cámara. Clásicos hay muchos y muy variados. Existen otras maneras más creativas para indagar si los encuestados han escuchado en vivo la Sinfonía No. 10 de Mahler, el Cuarteto para oboe y cuerdas K 370 de Mozart, o si fueron a ver The Division Bell Tour de Pink Floyd o a Paquita la del Barrio en el Blanquita.

5. Pensar que quien estudia Antropología lo hace porque se interesa en explorar las zonas arqueológicas nacionales y otros vestigios del pasado. Resulta que infinidad de antropólogos no nos dedicamos a eso...

6. Suponer que la escenografía es un tipo específico de espectáculo en el área de las artes visuales. Y, por otro lado, eliminar a la instalación de las preguntas en la Encuesta porque nomás no encontraron en qué categoría incluirla. Esto es, sencillamente, incomentable.

7. Preguntar: En los últimos doce meses, ¿usted ha realizado algún viaje con motivos culturales? ¿Alguien puede explicarme qué tipo de viaje es este? De veras, la pregunta no me hace mucho sentido. ¿Se estarán refiriendo a viajes como el de la Gaviota y Copetitos al Vaticano? ¿A viajes con hongos o aceites? ¿O a los viajes que tienen que hacer quienes viven en el Estado de México si quieren llegar a la Cineteca Nacional?

8. Presentar los resultados de la pregunta: (cuya puntuación original no corrijo, nomás pa' que vean el nivel) ¿Podría decirme, 2 palabras que asocie o relacione con la palabra cultura? con una triste gráfica de barras en la cual "Otros" y "No contesta" son los valores más altos, con 19 y 11%, respectivamente. Mejor no haber preguntado nada.

9. Preguntar: ¿Qué tan interesado está por lo que pasa en la cultura o en las actividades culturales (teatro, danza, cine, literatura, conciertos)? Como si el interés por lo que "pasa" en la "cultura" (¿?) pudiera circunscribirse a la mera asistencia a actividades y sólo las del tipo que se menciona en la pregunta. Además no se dice qué tan sino cuán...

10. Dedicar dos solitarias diapositivas al tema Valores, entendidos éstos como el acuerdo o desacuerdo con posturas conservadoras/liberales en torno a la permanencia/renovación/incorporación de ideas (¿cuáles? sepa la bola) y valores (o sea, ¿cómo?), su impacto en la vida futura y las emociones, escogidas a priori -un epic fail barbarísimo-, que los encuestados y las encuestadas sienten por México. Parece que esto también responde a la afamada y chafísima técnica del copy-paste que emplea Defoe, esta vez a expensas de La Brújula Política, el sitio de un proyecto británico para explorar posturas ideológicas de quienes deciden responder a una muy interesante, esa si, batería de preguntas.

sábado, 23 de octubre de 2010

El top ten de la semana: 10 argumentos contra las compañías multinivel

(MUY LARGA) ADVERTENCIA Si crees que trabajar para una compañía multinivel te dará -rápida y fácilmente- salud, dinero y hasta belleza, este post no es para ti. He de comenzar precisando varias cosas: soy absolutamente incapaz de integrarme gustosa al fabuloso mundo de las ventas (ni en legítima defensa podría vender algo); me cuesta mucho -entiéndase el cuesta en su sentido más amplio- embarcarme en la complicada labor de comprar productos, incluso aquellos que, para muchos, podrían resultar indispensables; no creo en el maquillaje, ni en el crédito, ni en las ofertas y mucho menos en las rebajas (aunque sean de otoño y en el Palacio); soy algo así como una intelectual (en ciernes) rojilla y proletaria de familia nada numerosa, es decir, una pobre estudiante de tiempo completo que en sus ratos libres visita a sus papás y ejerce distintos oficios -salvo el de vendedora, claro está- para concretar la vida cotidiana; y, por último, soy muy escéptica con respecto a la efectividad de todo tipo de medicinas, terapias y hasta gadgets que existen pa' vivir "saludablemente" (prefiero orar y esperar a que el propio cuerpo combata el resfriado antes de tomarme un tecito o de salir corriendo por un humidificador y por supuesto que no hay aspirinas en mi casa). Para mi infinita fortuna, la Vida me ha hecho y me ha mantenido bastante sana. Ah, y encima no olvidemos que, dadas mis (de)formaciones profesionales, el 99% de las salvedades que le encuentro al mundo son ideológicas... Hechas estas precisiones, ora si hablaré de lo que esta vez me truje: un top ten, como hace muchísimo no escribía (aplausos, ¡ja!), contra las compañías multinivel [1].

1. Pagar cualquier monto para que le "dejen" a uno empezar a comprar es una mala idea (así de simple).

2. Comprar grandes cantidades -y, por si fuera poco, muuuy frecuentemente- de un mismo producto que, la neta, resulta prescindible es una peor idea (si se tratara de leche o arena para gatos sería otra historia porque nunca están de más). Lo llaman "inversión inicial", requisito irreemplazable para entrar a cualquier multinivel, pero ¿para qué demonios quiero yo 30 latas de jugo mágico, exótico y afrodisíaco o 15 frascos de sofisticadísimas cremas magnetizadas e ionizadas al mes si, materialmente, no podría acabármelas (ni aunque mis gatitos me ayudaran) y, segurito, tampoco podría venderlas?

3. Adquirir a través del multinivel una pinche almohada o cepillo de dientes o purificador de agua al triple o cuádruple o quíntuple de lo que puede comprarse en cualquier otro lado, nomás porque el catálogo dice que es lo último de lo último y que además tiene propiedades milagrosamente curativas, es dar cuenta de que uno nunca, pero ni de pasadita, ha leido la Revista del Consumidor.

4. Gastar una fortuna por asistir a reuniones, simposios, retiros y cursos en locaciones paradisíacas o para hacerse de exclusivos "materiales" carísimos que -¡podría apostarlo!- manejan un discurso pobrísimo, de sentido común y maquiavélicamente manipulador es una barbaridad. Una cosa es la necesaria capacitación -que cualquier empresa medio decente le ofrece de manera gratuita (o semi gratuita) y constante (o ahí cada vez que se puede) a sus empleados- y otra cosa muy distinta es ordeñarle dinero a la gente de manera cínica y voraz.

5. Convencerse religiosamente, sin asomo a duda alguna (y, de paso, convencer a los demás), de lo redituabilísimo que es el multinivel y de lo super benéficos que son tooodos sus productos -hasta el punto de creer no poder vivir sin ellos- semeja más la psicología del adicto o de aquel embaucado en una secta que la del hombre o la mujer de negocios.

6. Pensar que la familia, los amigos, los conocidos, los desconocidos y cualquier cristiano o cristiana que uno se tope en la calle lleva dentro un exitosísimo vendedor en potencia y nomás está esperando a que uno lo "entrene" para que le caiga del cielo el negociazo de su vida es una ingenuidad. Para ascender en la pirámide que todo multinivel implica es necesario reclutar -de donde, ¡qué importa!- hartísima gente que es muy probable no tenga el don de vender (porque, ¡me cae que ese don existe y no se da en los árboles!).

7. Trabajar para un multinivel, cuya tasa de deserción es generalmente superior al 90%, es como tirarse a un río, con todo y soga amarrada al cuello con su correspondiente bloque de cemento al otro extremo o, de plano, puede equipararse a creer que uno segurito sí se saca la lotería o se casa con un multimillonario o multimillonaria porque ¡cómo chingados que no está en mi destino alcanzar el éxito!

8. Apostarle a trabajar en un multinivel porque "te vuelves tu propio jefe" o "tienes tus propios horarios" o "logras la libertad profesional y, sobre todo, financiera que siempre anhelaste" es engañarse de lo lindo (con el trabajo freelance, por cierto, es posible conseguir justo esa situación laboral: sudando la gota gorda, viviendo en la incertidumbre absoluta y, eso si, a larguísimo plazo). El hecho de que sólo uno entre miles, en efecto, lo logre (quien sabe por qué artes) no significa que la contadísima excepción se transforme invariablemente en la regla.

9. Confiar cándidamente en la ética profesional, integridad empresarial, compromiso social o, ya en el colmo de la ceguera, buena fe de un multinivel es como ser una linda ovejita que se mete feliz y voluntariamente a la negra boca del lobo. Las más de las veces, el multinivel no gasta un céntimo en publicidad para sus productos (pos si ni le hace falta); sin importar cuán efectivos y sanadores sean éstos, no los ofrece en ninguna farmacia, supermercado o tienda departamental (pos es que, de hacerlo así, se acabaría el negocio mija); no da explicaciones concluyentes sobre cómo lo que vende hace las (supuestas) maravillas que hace; no acepta devoluciones ni cambios; y, encima, tampoco dedica ni siquiera una raquítica suma de dinero a la seguridad social de sus "representantes" (pos... ni que fueran viles empleados): ¡que derechos laborales ni derechos del consumidor ni que ocho cuartos!

10. Suponer que en una estructura piramidal, tarde o temprano, todos ganan y nadie pierde es no tener idea de las muchas formas en que la esclavitud moderna se ejerce. Es como suponer que las "tiendas de raya" son cosa del pasado (ahí están Famsa y Elektra), que no existe explotación infantil o que la epidemia de VIH/SIDA es un cuento chino...

NOTA
[1] Una compañía multinivel, como indica su nombre, se organiza a través del llamado marketing multinivel que tiene tres características esenciales: la venta directa de los productos, gracias a la recomendación de boca en boca; la creación de redes para expandir el alcance y volumen de tales ventas; y la consolidación de jerarquías piramidales, así como la implementación de sistemas de compensación, para determinar los ingresos totales de cada miembro de la red. Ejemplo de multiniveles que operan en México y otros países del mundo son: Amway, Avon, Mary Kay, Herbalife, XanGo y Nikken. Para leer el artículo en inglés de Wikipedia sobre el marketing multinivel, pícale aquí.

lunes, 15 de marzo de 2010

Cualquier día es bueno para festejar (segunda de dos partes)

Ya se me cuecen las habas (como decía mi madre) por publicar la segunda parte de mis 20 posts favoritos publicados en este blog. Sin más preámbulo -salvo la advertencia al lector de que lo que sigue es una desvergonzada oda a la autocita- he aquí la continuación de la lista celebratoria del primer año de nimbemon...

11. Pensamientos desordenados Un experimento de edición, producto de la lluvia, la lectura, las dudas amorosas, las pláticas con Alex y las recetas del veterinario.
12. Quimeras de los quehaceres Un post sobre las cosas extrañas que se me ocurren mientras hago la limpieza.
13. Salvado por la vergüenza Mi conversación favorita de todas las publicadas en este blog. Hago constar que todo lo que aquí se cuenta efectivamente ocurrió así o, según recuerdo, el inefable P lo narró de esta manera, palabras más, palabras menos, una noche de viernes...
14. La cartita de Felipón Y resulta que un buen día llegó a mi casa una cartita firmada por el mismísimo Felipe Calderón Hinojosa. La leí y no pude contener las ganas de comentarla. Este post transcribe la misiva e intercala unas cuantas opiniones mías sobre su contenido.
15. Cómo se siente vivir. A propósito del primer aniversario luctuoso de David Foster Wallace En julio del año pasado, a diez meses del suicidio de Wallace, descubrí Infinite Jest, su última novela publicada. Desde entonces se me desató la curiosidad por la vida y obra de este escritor americano: he visto todos los videos (que he podido encontrar) sobre él, así como escuchado todos los podcasts de sus entrevistas en radio. Este post es un pequeño homenaje con motivo de su temprana muerte.
16. ¿De que otra cosa podríamos hablar? Muerte, arte, censura, escándalo... y fiestas patrias De cómo, un miércoles que parecía domingo, me subí en el tren de una trifulca que no era mía -en sentido estricto- pero que igual me apropié. Sigan los links y hallaran el encontronazo de opiniones a propósito de la obra de Teresa Margolles.
17. Crónica de dinero y chantaje: sobre el Teletón 2009 El mero día de este evento se me ocurrió prender la tele y la curiosidad mató al gato. Finalmente, uno ya sabe qué esperar de una abrumadora mayoría de los programas de Televisa y ni se diga del "concepto" Teletón...
18. Idas y vueltas La primera "brevedad" que publiqué en nimbemon... Y si: es breve a comparación de la gran mayoría de los posts en este blog. Además me gustan la fotos que la ilustran.
19. Los caminos de la voz Reflexiones sueltas sobre las circunstancias en que/gracias a las que se ha expresado una vocación (más o menos fallida: finalmente lo hago con regularidad) que tengo bastante escondida: cantar.
20. Hoy, después de leer el periódico... o de las consecuencias de (quesque) andarse informando. Otro ejercicio de edición, esta vez con los redondos versos de Miguel Hernández y unas cuantas palabras mías.

Así termina la lista y no está de más dar crédito y expresar por esta vía un especial agradecimiento a dos personas que asiduamente han seguido, leído, comentado e inspirado este blog desde que, hace casi un año, vio la luz del ciberespacio por primera vez: Alex y Beatriz. Amigas mías: infinitas bendiciones, hartos besos y abrazos siempre. Y a todos y todas los y las que andan por aquí, gracias de nuevo. Ojalá nos sigamos leyendo y escribiendo (y también trifulqueando, ¡si!) en el segundo año de nimbemon... que ya inicia.

sábado, 13 de marzo de 2010

Cualquier día es bueno para festejar (primera de dos partes)

Aunque todavía faltan 14 días para el primer aniversario de nimbemon... yo ya estoy de ánimo celebratorio (además, es muy posible que ande de vacaciones el mero día que, un año atrás, vio nacer este bló, por eso tomo mis precauciones y adelanto el festejo). Un 27 de marzo de 2009 posteé la primera entrada; desde entonces me la he pasado escribe que escribe y lee que lee en este universo tan entretenido y fascinante de la blogósfera. nimbemon... ha transitado por épocas extremadamente fértiles (mi exilio de interiores de seis meses, por ejemplo); también le han atacado rachas de sequía creativa. Comento por allá, recibo comentarios por aquí, respondo a tales comentarios (cosa que debo hacer más frecuentemente: digo, ¿para qué sirven este tipo de plataformas sino para fomentar el diálogo y alimentar este ir y venir de opiniones?), lo que ha construido a lo largo de este año intensas relaciones virtuales -dimes y diretes, solidaridades a distancia, complicidades cibernéticas- con personas que no conozco cara a cara (con las que felizmente he compartido este y otros espacios, letra a letra) y con algunas otras con quienes, desde hace años ya, me unen filias y fobias en común. A todos ustedes que siguen este blog, que leen y comentan lo que aquí expongo y exhibo (o que nomás leen sin comentar, todo se vale), mi más sincero agradecimiento.

Como parte de las celebraciones del primer aniversario de este blog (y como no hay ningún comité organizador de las festividades, salvo quien escribe estas líneas), he decidido enlistar y acompañar con un breve comentario los 20 posts -de los 137 en existencia- que, por razones más o menos indescifrables, especialmente me gustan. nimbemon... monotemático (o casi) y circular (bastante, si) hoy se da el lujo de regodearse en la autocita desbocada. Ahí les van pues los primeros diez posts de la lista...

1. El pequeño nazi que llevo dentro Muchas veces en este blog me he referido a esos "pequeños" -periodistas, activistas, censores, cínicos, feministas, musulmanes... toda la fauna propia de los meandros del inconsciente- que, según yo, habitan en mi. Este post es sobre uno de ellos en particular, uno heredado de mis abuelos.
2. Any way the wind vlogs... Para satisfacer mi predilección por la numeralia, actualizaré (al día de hoy) el número de visitas de los tres videos de vlogueros de Youtube que comento en este post: Movies in Minutes - Twilight: 11,849,938; Potter Puppet Pals in "The Mysterious Ticking Noise": 77,356,681; y Marimar de moymoypalaboy: 11,591,581.
3. The Smiths: cantarlo todo y cantarlo bien No se crean que todo es felicidad en este blog: no, no y no. El dolor, ¡ay!, me volvió a dar por ahí de mayo del año pasado. Entonces (y ahora y siempre) la mejor forma de combatirlo fue/es/será cantando...
4. 29 Foro de la Cineteca. Sobre Vals con Bashir de Ari Folman A pesar de los peros que le encuentro, tras un sesudo y exhaustivo balance de las (pocas) películas que vi el año pasado, creo que la que se aborda en este post es definitivamente una de mis favoritas. PD para rf: estoy por leer y comentar tu crítica...
5. El top ten de la semana: 10 argumentos contra Cabrona y Millonaria Ciertamente el post más exitoso de nimbemon... hasta el momento. Desató una verdadera trifulca en la cual hasta la autora del blog a debate participó. De veras que este post ha sido uno de los que más he gozado (qué le voy a hacer, ¡me encanta trifulquear!) en mi joven carrera bloguera. Y ojo: no pueden dejar de leer los comentarios de esta entrada.
6. El top ten de la semana: mis 10 musicales favoritos Si, faltaron muchos, muchos fabulosos musicales en esta lista. Y si: soy fan del género, por lo que este post es toda una apología.
7. Sobre Synechdoche, New York de Charlie Kaufman ¿Qué podría escribirse sobre esta verdadera joya de lo estupendo?
8. De cochineros y otras inmundicias En julio del año pasado la situación de este país era un verdadero desastre; huelga decir que eso no ha cambiado mucho que digamos. Con el pretexto de tres reaction videos (de esos que la gente graba para documentar su primera impresión sobre otro video) yo solita me indigno gracias al patético estado de la política mexicana.
9. Gatitos de miel y quebranto o de cómo Milagros y Pingüino llegaron a mi casa.
10. La rebelión del humo Otra apología entra en la lista: esta vez sobre los placeres de fumar y sus terribles e inesperados riesgos...
Y el post de pilón en este post por el primer aniversario de nimbemon... (no podía faltar con el espíritu festivo y rimador que me embarga esta noche) es:
De raíces y corazones Sobre la separación, el regreso, el enraizamiento y el desarraigo; sobre la gente que amo, los versos de Rumi y la música de la Orquestra Àrab de Barcelona.

martes, 30 de junio de 2009

El top ten de la semana: mis 10 musicales favoritos

Antes yo también me preguntaba: ¿por qué bailan y cantan a la menor provocación? La gente "común y corriente" no va por la vida cantando nomás porque pasó la mosca, ¡eso no pasa! Cuando el fantasma de la verosimilitud por fin me dejó en paz, entendí que eso si que pasa en los musicales: es el distintivo que le da al género su razón de ser. Si bien es inverosímil que Tony Montana le haga una balada romántica a his little friend o que Jason y Freddy resuelvan sus disputas bailando reggaetón, para los personajes de un musical es lo más natural y adecuado. Pensé que iba a ser mucho más sencillo escoger diez fabulosos musicales, tomando en cuenta que no he visto -o no me gustan- tantísimos de los clásicos americanos y de los musicales de Bollywood y que tampoco estoy considerando las películas de Tin Tán para este conteo. Pero no lo fue: dejé muchos fuera. He aquí mis 10 películas musicales preferidas y, por primera vez en un top ten mío, el orden de aparición ¡si es importante! Incluyo solo tres videos ilustrativos para que este post no sea kilométrico...

1. The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975). Cuando mi amigo Ulises, hace ya bastante tiempo, gritó escandalizado: "¡¿Cómo que no la has visto?!", yo no imaginaba de lo que me había perdido. A pesar de haber escuchado hasta el cansancio El Baile del Sapo gracias a Julissa y Timbiriche, el Time Warp original me sonó muy fresco. Una noche tormentosa, Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon) llegan al castillo del excéntrico Dr. Frank-N-Furter (Tim Curry, excelente) para pedirle prestado el teléfono. Nunca imaginaron que se encontrarían con harto rock, muchos freaks e igual cantidad de tentaciones.

2. Hedwig and the Angry Inch (John Cameron Mitchell, 2001). Una de esas películas con las que te topas de manera fortuita y después agradeces enormemente la casualidad. Con un soundtrack desgarrado y maravilloso, este musical de culto cuenta la historia de amor, traición y acoso entre Hedwig (el mismo Mitchell) y Tommy Gnosis (Michael Pitt). El sueño americano de Hansel, vuelto Hedwig para salir de Alemania Oriental y liderear una banda de rock, termina cuando su examante Tommy le roba sus canciones y accede, solo, al estrellato. Esta es Hedwig en una escena de la película, cortesía de abbabeffy:



3. Pink Floyd: The Wall (Alan Parker, 1982). ¿Qué se puede decir sobre The Wall que no se haya dicho antes? ¿Que es entrañable, visualmente seductora y musicalmente inigualable?

4. Hair (Milos Forman, 1979) o de cómo la Guerra de Vietnam hizo a los hippies. Claude (John Savage) si quiere ir a la guerra como buen patriota que es. Pero, para su fortuna (o desgracia), se encuentra en Central Park con Berger (Treat Williams) y su troupé de hippies, quienes le muestran a través de las coreografías de Twyla Tharp su filosofía de amor, paz y mota. Gracias a Jalima por haberme puesto esta gran película en su casa un buen día de ocio.

5. Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000). Selma (Björk, fantástica), una emigrante checoslovaca, se rompe el alma en una ciudad americana para sacar adelante a su hijo Gene (Vladica Kostic). La música de las máquinas en la fábrica donde trabaja con Kathy (Catherine Deneuve) y La Novicia Rebelde le hacen la vida más llevadera, hasta que la tragedia estalla. Me encantó la crítica de von Trier a la "justicia" gringa; pero, ah, pinche Selma, ¡cómo me hiciste sufrir en este película!

6. Hum Aapke Hain Koun...! (Sooraj R. Barjatya, 1994). Cursi, muy cursi, pero ingenua, pegajosa y colorida. ¡Quién soy para ti! es la quintaescencia del cine de Bollywood, además de ser uno de los filmes más taquilleros en la historia de la India. Prem (Salman Khan) y Nisha (Madhuri Dixit) se aman a pesar de que, parece, no están destinados el uno para el otro. Qué más les queda que darle cuerda a la "guerra de los sexos" y planear una elaborada boda -en la que se casarán la hermana de ella y el hermano de él- mientras cantan y bailan. A continuación, un número musical de esta película, verdaderamente máximo, cortesía de rajshri:



7. The Wizard of Oz (Victor Fleming, 1939). Mucho antes de que Willy Wonka apareciera en escena, ya existía un mundo maravilloso con pequeños munchkins bailarines, monos voladores y caballos que cambian de color. Mis prejuicios ideológicos ("¿de veras?", dice el cínico que llevo dentro) me impidieron verla durante muchos años. Afortunadamente me animé y no me arrepiento. Hasta me cayó bien la ñoña de Dorothy (Judy Garland), aunque siempre seré fan de la Malvada Bruja del Oeste (Margaret Hamilton).

8. Une femme est une femme (Jean-Luc Godard, 1961). Algunos dicen que es un homenaje a los musicales de la MGM, pero yo la incluí porque me encanta. Angela (Anna Karina), una chica que se dedica al striptease, cree que ha llegado el momento de tener un hijo. Su novio Emile (Jean-Claude Brialy) no está de acuerdo, por lo que Angela recurre al mejor amigo de Emile, Alfred (Jean-Paul Belmondo). Este es el único número propiamente musical en la segunda película filmada por Godard, cortesía de sedmikrasky:



9. The Happiness of the Katakuris (Takashi Miike, 2001). Animación, mal de ojo, bailes impecablemente coreografiados, comedia y... un volcán: esta divertida e innovadora película tiene de todo. Masao y Terue Katakuri (Kenji Sawada y Keiko Matsuzaka) deciden que lo mejor para su familia es mudarse a la tranquilidad del campo y administrar allí un hostal. El problema es que cuando su primer huésped se suicida, los Katakuri deben deshacerse del cuerpo para evitar problemas con la policía y mantener el negocio funcionando.

10. Moulin Rouge! (Baz Luhrmann, 2001). Para disfrutar esta cinta es necesario tener una cultura musical bastante pop; de lo contrario no hace gracia escuchar el hilarante popurrí que incluye, entre otras canciones, I was made for loving you de Kiss, All you need is love de Los Beatles, In the name of love de U2 y I will always love you de Whitney Houston. A ritmo de voulez-vous coucher avec moi e inmersos en la agitada vida nocturna parisina, la ambiciosa "cortesana" Satine (Nicole Kidman) y el pobre poeta Christian (Ewan McGregor) se enamoran. Pero su relación tiene que ser imposible y trágica porque sino no habría película.

viernes, 19 de junio de 2009

El top ten de la semana: 10 argumentos contra Cabrona y Millonaria

Me acabo de topar con una joyita de lo asqueroso: el novísimo blog Cabrona y Millonaria de Adina Chelminsky. No he podido resistir la tentación de destrozarlo, comenzando por el hecho de que el nombre remite a otra joyita de lo asqueroso: Por qué los hombres aman a las cabronas de Sherry Argov. El blog Cabrona y Millonaria surge de un libro del mismo título y, por lo tanto, resulta una argucia mercadotécnica para promoverlo (lo cual, en un país con bajísimas tasas de lectura como el nuestro, finalmente no es tan terrible: algo se tiene que hacer para vender "literatura", aunque sea barata). Además de los recurrentes gazapos ortográficos y gramaticales -no me odien por ser una nazi de la corrección con un problema de dislexia-, mi objeción número uno con los posts de Chelminsky es... seguro ya lo adivinaron... ideológica. Mujeres como ella dan pauta para utilizar palabras como pseudofeminista, clasista y fresa.

1. Editar un blog es tarea que no debiera dejarse al arbitrio del corrector de ortografía de la computadora: es una obligación -incluso ética- si uno se dice escritor. Los
typos de Cabrona y Millonaria hacen pensar que la autora tiene 20 dedos en lugar de 10: mcuhas en lugar de "muchas"; puno en vez de "punto"; rezon por "razón". Releer y corregir un post ya publicado me parece un sagrado y saludable hábito de todo/a bloguero/a [1].

2. Abogar porque el empoderamiento de las mujeres resida en que seamos "cabronas" y encima "millonarias" me parece superficial, engañoso y hasta ofensivo. Si bien Chelminsky
está contra los estereotipos de las princesas de Disney, no es necesario transformarse en la versión femenina de Donald Trump o Carlos Slim (logro imposible para el 99% de las mujeres mexicanas) para tener un sentido de valía y dignidad.

3. Apelar por el alfabetismo financiero en un país con la desigualdad de México es, por decir lo menos, frívolo. Mejor sería exigir la implementación de políticas públicas con sentido de equidad, eficaces y eficientes, para que las necesidades básicas (salud, vivienda, educación, alimentación, trabajo) de una indignante mayoría de la población fueran cubiertas.

4. Decir que uno de los principales obstáculos hacia la libertad financiera de las mujeres es que
tropezamos varias veces con la misma piedra... tarjeta de crédito... me resulta un lugar común esencialmente machista. Según lo que interpreto al leer Cabrona y Millonaria, las mujeres estamos tan embobadas con los zapatos de Manolo Blahnik y las bolsas de Louis Vuitton que sobregiramos las tarjetas casi sin darnos cuenta. ¿Qué este problema no atañe a hombres, mujeres y quimeras por igual?

5. Supongo que resulta innecesario apuntar hacia el grado de clasismo que
Cabrona y Millonaria despliega en el punto anterior. Millones de mujeres en México ni tienen tarjeta de crédito ni se han calzado un par de zapatos carísimos porque su prioridad es la supervivencia diaria de sus familias.

6. Redefinir un término es una labor epistémica y heurística bastante espinosa (perdón por sonar tan académica). A veces, el resultado de esta operación no es del todo exitoso. Chelminsky nos ilustra al respecto:
Cabrona (adjetivo): Dícese de las mujeres que son directas, perseverantes y que luchan por lo que quieren hasta conseguirlo, sin pretextos ni justificaviones. Se aplica a las féminas asertivas, valientes y seguras de si mismas que son congruentes entre lo que piensan, dicen y hacen... Además de que la palabra fémina me parece infame, cabrón etimológicamente ha tenido una connotación de abyección, ruindad, mezquindad, vileza... ojetez para terminar pronto. No se qué de todo esto se puede vincular remotamente con la perseverancia o la valentía. Lo siento, pero yo no quiero ser la versión femenina del macho cabrío.

7. Equiparar dinero a bienestar sin mediación alguna me resulta una barbaridad. Chelminsky dice que una millonaria
mide su riqueza no sólo por la cantidad de pesos y centavos que tiene, sino también por la seguridad, libertad y, obviamente, el placer que el dinero le permitye tener. Llámenme utópica, ilusa o sufi: el dinero -bien lo saben Midas, el Chapo Guzmán, Gerry y Kate McCann (magnates padres de Maddy, la niña de tres años desaparecida en 2007) y hasta Jamal Malik de Slumdog Millionaire- trae más quebraderos de cabeza y corazón que satisfacción y sosiego.

8.
Regla # 1: Ama a tu dinero como a ti misma... sin comentarios.

9. Asumir que a una mujer le
cuesta trabajo ser cabrona por culpa, pena, miedo o inseguridad (entre otras razones) es abiertamente sexista y prejuicioso. Al declarar esto, Cabrona y Millonaria me hace pensar que algunos hombres (si no es que todos) están libres de remordimiento y vergüenza y son valientes y confiados de sí mismos: es decir, sus características innatas les permiten ser cabrones. ¿Qué tal si uno decide que no quiere ser cabrón o cabrona porque nomás no le interesa serlo? ¿O por puritita decencia, humildad y convicción?

10. Incluir a artistas de la talla de Britney Spears, Avril Lavigne, Beyonce y Jessica Simpson en la lista de las canciones para inspirar a la cabrona hecha o en proceso es risible. No hay un ápice de sensibilidad, intelecto o sutileza en ninguno de estos nombres. Bueno, qué se puede esperar de un blog titulado
Cabrona y Millonaria...

Para visitar el blog Cabrona y Millonaria de Adina Chelminsky, he aquí el link: http://cabronaymillonaria.blogspot.com/

Nota
1. Que quede asentado que ninguno de los dedazos en este escrito es mío. No por nada empleo horas y horas en la edición de mis textos. De algo tengo que jactarme, ¿no? Además, este texto fue reeditado el 23 de agosto de 2011: un dedazo mío fue corregido, un par de palabras modificadas e incluí el link al bló de Adina, nomás pa' que puedan revisar la fuente de la cual parte este Top Ten.

jueves, 7 de mayo de 2009

El top ten de la semana: mis 10 respuestas del Muslim Tag Game

En el post anterior, me descosí comentando sobre la moda de los Tag Games en youtube (si quieres saber más, busca justo bajo el presente texto). Resulta que encontré uno que me sorprendió muchísimo más que los demás porque no era exactamente explicitly racial, sino explicitly religious: el muslim Tag Game.

Podría volverme a descoser comentado los videos que vi sobre este juego, pero diré solo cuatro cosas antes de yo misma ponerme a jugar:
a) casi la totalidad de quienes respondieron al muslim Tag Game son mujeres (los "musulmanos", ¿dónde quedaron? Solo encontré un triste video hecho por un hombre); b) la mayoría de estas mujeres son musulmanas por haber nacido dentro de una familia islámica ("conversa" o no) y viven en Malasia o en Estados Unidos; c) solo hay dos "conversas": una canadiense y otra australiana; y d) todas usan jiyab (el polémico velo) y están super maquilladas. Sin más preámbulo, van las 10 preguntas del muslim Tag Game, con sus respectivas respuestas:

1.¿Eres musulmán de nacimiento o por "conversión"? ¿Qué hay de tus padres?
Lo de la "conversión"... en si mismo es tema para todo un post. Digamos que voluntariamente abracé primero el sufismo y después el Islam. Mis padres son católicos no practicantes.

2. ¿Cuál es tu origen étnico y como influyó en tu crianza? Soy mexicana. Mi padre es 100% español y mi madre mitad mexicana, mitad alemana. Supongo que me llevará toda una vida descifrar cómo influyó esto en mi persona.

3. ¿De qué país eres? ¿Has estado en Medio Oriente? Ya dije que soy mexicana. No.

4. ¿Cuál es tu plato de Medio Oriente o árabe favorito?
Definitivamente esas deliciosas bolitas de garbanzo, acompañadas con salsa de menta, que responden al nombre de falafel. Y también los rollitos de hoja de parra. Y también la halawa -una pasta suave y dulce parecida al mazapán- sobre todo si es de pistache.

5. Menciona una frase islámica o árabe interesante o chistosa que utilices a diario. Ojalá. Lo interesante o chistoso (vaya uste' a saber cual) es que ojalá significa "si Dios quiere" en árabe y se dice InshAllah.

6.¿Cuál es la característica más atractiva/repulsiva en un hombre/mujer islámico/a? Para cualquier sexo o religión, la generosidad me parece atractiva y la avaricia repulsiva (¿qué clase de pregunta es ésta? ¿Habré entrado en una red -de esas que abundan- para buscar esposa/marido en el mundo islámico?).

7. ¿Qué es lo que más amas del Islam? ¿Qué te desagrada?
El sufismo, por supuesto. Me desagrada la cobertura mediática, generalmente sesgada, que se hace de la gran mayoría de noticias relativas al Islam... ah, y eso de la poligamia (asunto que también da para todo un post al respecto).

8.¿Cuál es el objeto más interesante/divertido/embarazoso relativo a la cultura árabe o islámica que tienes en casa (además del Qur'an)? Pues no se que pueda tener de interesante/divertido/embarazoso una túnica turca roja (que me trajeron Duja y Tariq de Estambúl), pero no se me ocurre nada más.

9. ¿Hablas árabe? De ser así, di algo en árabe.
No. Estudié árabe durante poco más de un mes y ni siquiera terminé de aprender las consonantes como para aventurarme en las vocales...

10. Nombra todos los profetas del Islam que puedas recordar ahora mismo. No hagas trampa.
Lo siento, ya hice trampa. He aquí los nombres castellanizados (en su mayoría) de los 25 profetas del Islam en orden cronológico: Adán, Enoc, Hod, Salih, Lot, Noé, Abraham, Ismael, Isaac, Jacobo, José, Job, Ezequiel, Shu'aib, Moisés, Aaron, David, Salomón, Elías, Eliseo, Jonás, Zacarías, Juan, Jesús y Mahoma (que en realidad no se llama Mahoma -término castellano peyorativo-, sino Mohamed), paz para todos ellos.

Pregunta extra: ¿sabes donde está Osama Bin Laden?
Contestaré lo que la mayoría de las encuestadas dijo: no sé, ¡ni me importa!

Imagen: Bismillah (en el nombre de Allah), c
aligrafía de Hassan Musa, artista sudanés.

lunes, 4 de mayo de 2009

El top ten de la semana: mis 10 profesiones frustradas

Existen infinidad de respuestas frente a la trilladísima pregunta "¿qué quieres ser de grande mijita?". Éstas son algunas que yo recuerdo haber dado:

1. Química. Por ahí de mediados de los 80, el juego de química Mi Alegría ciertamente fue mi alegría por varios meses. Cuando las cosas empezaron a apestar, explotar y manchar las paredes, techo y alfombra, recapacité al respecto.

2. Monja. Eso se lo debo a los 6 o 7 años que religiosamente fui al catecismo ("¡¿cómo pudiste?!", susurra el ateo que llevo dentro). Nunca supe cuál era el carisma particular de mis monjitas catequistas, pero me caían muy bien. Además, todo lo que hacíamos era comer golosinas, ver películas bíblicas y hacer dibujos sobre los pasajes del Nuevo Testamento...

3. Psiquiatra. Si: en la Secundaria me entró la fascinación por la locura y, sobre todo, por los locos. Este interés no se convirtió en opción profesional, aunque todavía vivo sus secuelas: confieso haber disfrutado con patológica intensidad todos los capítulos de la serie de A&E Biography sobre asesinos seriales...

4. Médico. También en la Secundaria pensé que la profesión más noble y útil para la humanidad era la del galeno. El problema fue que nunca me atreví a entrar en una morgue. Cuando finalmente tuve el valor de hacerlo, comprendí por qué estaba estudiando Sociología.

5. Periodista. Ser testigo y cronista de los tiempos que corren veloces seduce a cualquiera. Como mi padre fue amigo cercano de Carmen Lira durante mi infancia, escuchar de viva voz sus relatos de la Nicaragua de la Revolución Sandinista me dejó una honda impresión.

6. Nadadora. Nunca fui una versión femenina de Michael Phelps (ni cuando fumaba mota...), pero siempre me ha gustado el agua. De niña tenían que sacarme a fuerza de las albercas porque me negaba a dejar de chapotear.

7. Actriz. Para no aburrirlos con el largo cuento de mi relación de amor y decepción con el teatro, solo diré una cosa: cuando era adolescente, tras un profundo examen de consciencia (y después de haber participado en varias obras escolares), me di cuenta de que quería ser actriz para ser, potencialmente, todas las Montses que pudiera. Era la excusa perfecta para no tener que decidir por tal o cual...

8. Pianista. El piano es mi instrumento favorito. Mi hermana Patricia me regalaba uno cuando iba en 6to de Primaria, pero mi padre pensó que entonces yo ya estaba "muy vieja" para empezar a aprender música... además ¿dónde diablos íbamos a acomodar el mentado piano? Ni siquiera era de cola...

9. Cantante. Como tantos y tantos artistas wannabe, yo también he cantado frente al espejo sosteniendo un micrófono invisible. La ironía del asunto es que hace unos seis años descubrí que si podía -y puedo y me encanta- cantar (eso se lo debo a mi amiga Leyla y siempre le estaré agradecida). Pero ahora soy yo, no mi padre, quien cree que ya se me pasó el tren del estrellato.

10. Escritora. Supongo que aún tengo esperanza, ¿no? Saramago publicó su primera novela pasados los cincuenta...


jueves, 23 de abril de 2009

El top ten de la semana: 10 indicios que hablan mal de un blog

Se que no llevo mucho tiempo husmeando en la blogósfera, pero creo tener buen ojo para detectar ciertos elementos que hacen de un blog un tormento para la lectura, un peligro para la integridad y bienestar de quien lo escribe (y hasta de quien lo lee) o, de plano, un mero objeto de humor involuntario. Por eso me he animado a escribir este top ten con ejemplos obtenidos directamente de la red. Así que cualquier similitud con la realidad del cyberespacio es un efecto buscadísimo y no una mera coincidencia. Por cierto, no he editado los pasajes aquí expuestos para que guardaran ese sabor característico de lo... desafortunado, por ponerle solo un adjetivo.


1. Dar a tu blog el honroso y sugestivo título de Puta pero no tuya...

2.Publicar hartas fotos de tu anatomía sobre todo si eres menor de edad y vives en un país cuya legislación sobre pornografía infantil deja mucho que desear.

3. Describirse de tal manera que se ponga en duda tu sanidad mental y la de tus lectores: "Yo soy una LOCA, Y vos sos un DEMENTE".

4. Mutilar sin compasión alguna el lenguaje en un intento (infructuoso) por encontrar tu voz poética:

a vcz veo hacia el pasado

i kreo q tenia mas motivos

para vivir ants ......

xq sera k todavia t xtraño?

xq sera k no t olvido?

xq sera k todavia t am0

5. Culpar a Dios por haber inspirado unos versos como estos:

Estuve aquí,

de principio a fín.

De la inocencia infantil

viajé por el conocimiento

hasta el olvido senil.

Con lumbreras

crucé por tinieblas

hasta la luz

infinita y eterna.

Fuí sombra proyectada

por el sol radiante

hasta que llegó la noche

sobre estrellas brillantes.

Viví lo que viví

siendo lo que fuí.

Ahora aquí,

soy lo que soy

por la gracia de Dios.

Del nacimiento

a la muerte;

ESTUVE AQUÍ

6. Incluir las palabras absurda y cenicienta en la misma frase para describir el estado de ánimo de quien postea (combinación que, ahora me entero, es el título de una canción de Chenoa).

7. Incitar a la confrontación de género, aunque sea virtual, con declaraciones del tipo: “Evitemos las mentiras ESTAS DESPUES DE MI, yo soy su mujer !”.

8. Realizar un seguimiento detallado de las fotos de tu hijo o hija (o de sus primitos, para el caso) desde el vientre hasta los 10 años. No por nada algunos periodistas aleccionan histéricamente sobre el vínculo perverso entre internet, secuestro y tráfico de órganos.

9. Advertir a los potenciales seguidores que el contenido de tu blog no se caracteriza por su astucia ni ingenio, disuadiendo su lectura con aseveraciones como: “Si no puedes deslumbrar con tu sabiduría, desconcierta con gilipolleces”.

10. Escribir largos, largos textos, en letra chiquititita, que encima no incluyen su necesaria dosis de dibujitos ilustrativos (¿qué? ¿Qué a mi se me suelta la mano con mucha frecuencia?).

jueves, 9 de abril de 2009

El top ten de la semana: 10 noticias que me ponen de buenas

Algunas son recientes, otras no tanto; algunas importantes, otras intrascendentes, pero eso si: vienen de todos los rincones del planeta. Estas diez noticias me devuelven la fe en que este mundo no es el desastre que a veces pareciera...

1. El fallo judicial que le dió 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad al ex presidente peruano Alberto Fujimori.
2. El premio Tucholsky (otorgado a escritores perseguidos) que recibió la periodista y activista de derechos humanos Lydia Cacho en Suecia.
3. La culminación de las obras del segundo piso del periférico en el D.F. Aunque hoy día sigamos plagados de obras y más obras, por lo menos ésa ya está terminada (según las autoridades...).
4. El nombramiento de Chichen Itzá como una de las nuevas maravillas del mundo. A pesar de que este sitio arqueológico no tenga nada de "nuevo", ¡cómo halaga a nuestro maravilloso sentimiento nacionalista!
5. El intento (frustrado) del Ministerio del Interior alemán por erradicar a la Iglesia de Cienciología, la cual, por cierto, no es una Iglesia, sino una secta peligrosa. Si no me creen chequen: www.xenu.net
6. El lanzamiento del tercer album de estudio de Portishead, Third, tras 10 largos años de espera.
7. La fiesta de cumpleaños número 34 de Hello Kitty el año pasado en Hong Kong.
8. La liberación de Ingrid Betancourt después de pasar más de seis años secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
9. La pronta desintegración de las Spice Girls: así solo nos torturaron con tres discos, una compilación de "grandes" éxitos y unos cuantos fans que no se cansan del karaoke.
10. La retirada completa de las tropas gringas de Irak (¿qué? ¿Qué eso todavía no sucede?).



Una combinación perfecta:
The rip de Portishead con imágenes de The Fountain de Darren Aronofsky, video cortesía de Havotro.

martes, 31 de marzo de 2009

El top ten de la semana: 10 cosas que hacer mientras se procastina felizmente


1. Pensar que mañana llegará la inspiración o, por lo menos, que para entonces la culpa será insoportable.
2. Recordar que a los 34, Mozart ya había compuesto gran parte de su obra y que solo le quedaba un año más de vida (afortunadamente, él no lo sabía).
3. Revisar el índice de suicidios nacional y por estado, así como el posible vínculo entre depresión y primavera (¿existirá?).
4. Fumar un cigarrillo más (aunque implique salir a comprar una cajetilla nueva, porque ya te fumaste dos completas).
5. Prender la televisión y preguntarse por qué ganan tanto dinero las "estrellas" de Televisa.
6. Jugar a La Cenicienta y ponerse a hacer el quehacer (a pesar de que eso sería ¡dejar de procastinar!).
7. Calcular tu índice de grasa corporal y comprobar que aumenta en proporción directa a las felices horas empleadas procastinando.
8. Escribir un top ten ocioso y subirlo a tu blog.
9. Esperar a que llame alguien para ofrecerte el trabajo de tu vida (o lo que más se le parezca).
10. Reflexionar sobre las apocalípticas consecuencias de que Obama hubiera perdido la elección presidencial que Calderón si ganó (un momento: ¡no pasó lo uno ni lo otro!)