| Al ataque |
Como al final ganó un italiano, supongo que se habrán tragado sus objeciones. Son italianos, se entiende. Lo del poco gusto por su profesión y el objeto de su trabajo ya no tanto. Y no fueron los únicos que ayer cargaban contra una carrera que resultó emocionantísima, simplemente había que esperar. Para eso hablamos de ciclismo, un deporte de resistencia. Por eso nos gustan las clásicas, las carrera más largas de la temporada. Saber esperar.
"Únicamente curvas". Desconozco en qué circunstancia se formó la escapada del día, y si fue en una curva, pero llegó muy, muy lejos dando un añadido de emoción a la carrera holandesa. Para el que lo quisiese ver, claro. Apenas habían pasado 50 kms. de los 250 kms. de la carrera y ya iban escapados Romain Bardet (AG2R), Pello Bilbao (Euskaltel), Raymond Kreder y Alex Howes (Garmin), Simone Stortoni (Lampre), Sebastien Delfosse (Landbowkrediet), Eliot Lietaer (Mercator), Cedric Pineau (FDJ) y Steven Caethoven (Accent Jobs).
| Mirando demasiado hacia atrás |
Howes y Bardet se fueron solos a 30 kms. de meta, y únicamente fueron cazados tras subir el Kautenberg, la penúltima de las 31 subidas de la carrera. Díganme a mí si esto no es el ciclismo que gusta a los aficionados, o si son "únicamente curvas". Por cierto, a esa altura de la carrera muchos supuestos favoritos ya estaban pensando en la cerveza que les esperaba en la meta, cortesía del patrocinador.
| Inicio del Cauberg, con Terpstra retrasado |
Con el pelotón controlado por el BMC -y Gilbert muy nervioso mirando a todos los lados- Boasson Hagen intentó irse en solitario a 15 kms. de meta, en una de sus raras apariciones de protagonista en estas carreras que dicen que se le dan tan bien, sin mucho criterio sólido sobre el que basar tal afirmación. Duró un suspiro. En la subida al Keutenberg, que normalmente deja a cinco corredores en cabeza -aunque después se reagrupen-, vimos una figura habitual de esta primavera: Óscar Freire.
El cántabro pasó en ¡cuarta posición!, cuando en todos sus años en el Rabobank (nueve) siempre había padecido para ir en cabeza. Fuera del equipo holandés porque consideraron que ya estaba amortizado y viejo, más de uno se tuvo que santiguar cuando vio al hombre que les dio tres Sanremo ahí delante. ¿Y si gana?. ¿Y si no se estrella de nuevo en el Cauberg?, visto que este año no se podía estrellar contra su equipo, ese que apostó obstinadamente por corredores inferiores como Boogerd, Den Bakker, T. Dekker, Gesink o Tantink en esos nueve años, pero que al menos eran holandeses.
| Gilbert se quema en la persecución de Freire |
Anteriormente Joaquín Rodríguez le había dado carta blanca porque no se encontraba muy bien. El tricampeón del mundo vio que no había nadie con capacidad para controlar, y se lanzó a una fuga suicida y solitaria con siete kms. para meta. ¿Suicida? No para el que conociese el recorrido, y Freire lo conocía mejor que nadie por la de años que se tuvo que topar con la piedra de Sísifo del Rabobank.
En el descenso se podía ganar el suficiente tiempo como plantarse en el Cauberg con una ventaja para ganar. Si Freire no puede con el Cauberg, la montaña irá a Freire: llegar antes que los demás a ella. Sólo el impresionante y local Terpstra intentó alcanzar al cántabro, y fue una pena que no lo lograse o saliese en un primer momento al ataque, porque entonces la historia de la carrera -sin ninguna victoria española, sólo una vez en el podio- hubiese sido distinta.
Mientras un arrebatador Freire abría hueco aprovechando el descenso, el grupo volvía a tirar el BMC -impresionante Van Avermaet ayer, y toda la primavera-, pero Freire empezó la subida con 8" de diferencia muy apreciables. Un nervioso Gilbert lanzó la caza muy pronto -en el arrebato, Iglinski desplazó a Cunego, que dió un bandazo y se fue al suelo con el noruego Nordhaug, muy divertida la crónica desde el país escandinavo sobre el incidente- y sólo le pudieron seguir Sagan, Vanendert y Gasparotto.
| Cazado cuando aflojaba la pendiente |
Superado por los tres que aguantaron a Gilbert -explotó y sólo pudo ser sexto, tras haber ganado las dos últimas ediciones-, el cántabro miró por última vez hacia atrás -lo hizo demasiadas veces, un tic de alguien poco acostumbrado a ir escapado en subida- y asistió al sprint por la victoria. Sagan se precipitó y le faltaron fuerzas, mientras a su izquierda se abría Vanendert y a su derecha Gasparotto que, muy inteligente, ganaba la gran carrera holandesa.
El ciclista italiano, que iba para figura, había conseguido ser tercero de una manera sorprendente en 2010. Aparece cuando hay gran fondo -ha ganado la etapa larga de Tirrreno, por ejemplo-, pero como todos los de la cuadra de Ferrari, el Teide y Livigno, es más lagunar que otra cosa. En aquel 2010, a pesar de su sorprendente resultado, el Astana decidió no llevarlo ni a la Flecha Valona ni a la Lieja. Apareció, subió al podio y desapareció.
De Vanendert algo similar: apareció de la nada -había hecho una buenas Ardenas como gregario de Gilbert, eso sí- en el Tour 2011 y ganó una etapa de montaña en los Pirineos y fue segundo en otra. Ahora dice que quiere ser el jefe de equipo del Lotto para las dos últimas clásicas belgas. Y de Sagan no se puede decir nada más: lleva a tope desde febrero, en cualquier terreno y rival. Se escapa la gran victoria, como a Freire, pero ¡qué entrega! ¡qué presencia! ¡qué espectáculo! "Únicamente curvas".
Si Sagan se lamentaba de la ocasión perdida ("ya vendrán otras"), Freire decía en meta que llegó a creer en la victoria, la frase del titular -qué diferente de la mentalidad tradicional del ciclista español- y que en absoluto estaba pensando en el Rabobank cuando se escapó. Es lo que pasa cuando se corre para ganar, y en eso da igual la edad que se tenga.
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El Giro de los Apeninos, para Fabio Felline (21 años), que ahora está en el Androni. El joven italiano fue de los pocos corredores que el año pasado pudo ganar algo con el Geox (la Vuelta a España fue otro cantar) y ahora está en el Androni de Savio. Como se acerca el Giro, el hombre del bigote (y Rujano, Iván Parra, Bertagnolli, el Simoni crepuscular, Rebellin, Belli o Massimo Giunti) ya ha puesto a sus corredores a carburar, como todos los años.
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Miren qué cosa más bonita dice Garai de Schumacher: "incomprensiblemente, porque es el menos indicado y tiene que dar gracias por tener una segunda oportunidad tras su positivo, ha liderado la protesta". Eso sí, el año pasado cuando el impresentable de Alberto Contador hizo lo mismo con el famoso descenso del Crostis -que acabó con la carrera de Zomegnan, que había invitado personalmente al corredor con un positivo en las venas- no hubo ningún comentario al respecto. "Tiene que dar gracias por tener una segunda oportunidad tras dar positivo" tiene visos de convertirse en una frase-sombra para el resto de la brillante carrera como periodista independiente e imparcial de Josu Garai.
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Realmente lamentable. S. Sánchez, uno de los ciclistas más en forma del pelotón, va de rebote a la Amstel -y porque este año el Mundial comparte recorrido con la clásica holandesa- y sólo se entera del cambio de recorrido porque se lo cuenta un periodista de cyclingnews.com ¿A qué es lamentable? Pues lo es más todavía si leemos en la pieza que el periodista añade "ni Sánchez ni nadie de su equipo lo sabían". ¿A qué se dedica Carmen de Mairena? Estará todavía de celebraciones de la Itzulia. Una cosa es ser un equipo modesto y nacionalista, y otra el cutrerío y la dejadez que demuestran cosas como esta. Bien pensado, ambas cosas (una y otra) se suelen presentar juntas e indisolubles.
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Enviará bolsas de sangre. Solidarios y por África.