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23 de septiembre de 2015

El verano del amor

Más de un mes y medio sin aparecer por este sofá para hablar, esto estaba siendo demasiado... Menos mal que Agosto en lo que se refiere a rezagarse y posponer, este mes puede con todas las excusas. Mi verano ha traído de todo un poco: playas enormes en las que se confunde cielo y mar; bodas amigas; siestas sobre arena o sobre césped pero siempre bajo el sol;  noches de verano recreándome en ellas porque siempre creeré que son de las mejores cosas que uno vivirá. Me fui de festival a ver a algunos de mis favoritos porque la música cura y lo sabemos; hubo libros, que nunca falten los libros, y regalos bonitos y olorosos, regalos porque sí. Observé durante muchos días cómo se iba el sol, ese momento en el que la luz es mágica. Y hubo brindis con los que más quiero para conmemorar algo tan natural y a la vez tan excelente como que estamos aquí, más vivos que nunca y celebrando la vida un verano más. 

Y para terminar el verano asistí a otra boda. Boda puede evocar tantas cosas y tan diferentes... Vestido blanco, iglesia, arroz, juzgado, arras, brindis, alianzas, noche de bodas, flores, luna de miel… Esta, por encima de todo, era una celebración; una fiesta para celebrar que se quieren junto a los que más quieren. Y así fue. En su casa, como se acoge a los íntimos, dejándoles entrar hasta la cocina. Un día de esos últimos del verano, como colofón a la estación de la luz. Y con acceso restringido: para ser invitado había que recibir una invitación personalizada y creada por los novios. Nadie sobraba en aquella mesa puesta con todo el mimo del mundo. Todos habíamos llegado hasta allí igual que nos habían invitado: de corazón. Y en eso no hacen falta marcas ni señales, se percibe desde lejos. Esto era el amor en escena, tan difícil y tan dócil a la vez. Animal y voraz como es el amor. Devastador y constructivo. Y aquí, el amor iba en todas direcciones, era recíproco. Ellos lo tenían claro hace casi quince años, y todos los que ya estaban junto a ellos así como los que hemos ido apareciendo, también lo tenemos: no hay otra opción más que la unión de estos dos sujetos que juntos se hacen enormes. No habría otra forma posible más que acabar así: juntos. Y el atuendo, la decoración, la comida, la música, las flores… todo parecía accesorio ante las sonrisas: las suyas y las nuestras por verlos así. Que te hagan partícipe de un momento así te hace sentirte orgulloso y alegre, pero sobretodo afortunado: el amor sincero y palpable en estos tiempos es lujo. Es tremendo ver el amor de cerca. Provoca esa inspiración profunda con la boca abierta y ascendiendo el pecho, como guardando todo el aire posible, mientras te empujan todas las ganas de echar a correr y contárselo a todo el mundo: ¡¡lo he visto!! ¡¡lo heeee viiiisto!! ¡¡He visto el amor de cerca!! Pues ha sido así. He visto el amor de cerca y es brutal.

 ¿Qué tal ha sido vuestro verano?¿algo destacable que compartir? seguro que sí… y mucho. 




20 de agosto de 2013

Es la hora de no mirar la hora

Es la hora de no mirar la hora. Es el momento de pasear y parar cuando lo deseas, de comer cuando tienes hambre, de beber cuando tienes sed, y de dormir cuando tienes sueño. Es el instante de prender el fuego a una vela que huele a no sé qué, pero a mi me transporta a la lana suave y delicada. Un olor que me evoca calidez. Es la época de disfrutar de la fruta recién cogida del árbol; claudias reinetas verdes e imperfectas. Dulces e imposibles de comer sólo una. Son las bebidas heladas de lima ojeando revistas en portugués y no queriendo regresar a casa. Es la playa en todo su esplendor. Y soy yo reflejada en el cristal de un coche de recién casados, delante de la misma iglesia en la que se dieron el "sí, quiero"

Yo también "sí, quiero" más de estos momentos, de esta época y de estos instantes. 

Un post resumido en imágenes; estoy fuera pero con material suficiente para un par de meses. Volveré, posiblemente no sabré por donde empezar pero os pondré al día de todo, todo y todo. Mientras tanto, ya que las vacaciones han venido a visitarnos vamos a tratarlas como se merecen. Imposible aburrirse y no sentir como el tiempo vuela y se escapa entre las manos. A pesar todo lo que nos digan sigo creyendo, cada día más, que tenemos millones de motivos que hacen que esto merezca la pena. Y no sólo en vacaciones. Pues eso, que en este sofá "sí, queremos" más de estos momentos durante mucho tiempo más.  

27 de abril de 2011

Los bloggers tienen la palabra: BODA

Estaba pendiente la palabra BODA y, sin duda, esta semana parece que la palabra pide su sitio entre los bloggers del sofá. Una nueva boda en una de las monarquías más antigüas, el tiempo de las bodas se aproxima, de bodas amigas y de amigos que se van de boda, de bodas cercanas, de bodas genuinas, de bodas en Amsterdam... Ayer, sin más, mientras tomaba el sol en una playa vacía se acercaban dos novios, o ya marido y mujer, vestidos con trajes nupciales y fotógrafa incluída para inmortalizar momentos con arena, mar y una bicicleta blanca de estilo holandés... Parece que todo se viste de boda a mi alrededor. Se acerca el momento en el que desde ajustar la fecha y mientras parten las primeras invitaciones hasta la canción que anunciará el fin de la celebración, todo será examinado desde diferentes perspectivas. Estoy envuelta en una boda, eso hace que sin duda la palabra salga en este sofá. ST propuso la palabra hace unas semanas, una fan de las bodas tenía que proponer la palabra, Gracias! Hoy y aquí, nos vamos de boda!!


Tras esta ceremonia civil o religiosa comenzará una relación de conyuges entre esos que antes eran novios, el comienzo de una institución social llamada matrimonio. Empieza el compromiso en mayúsculas por ambas partes. Una ceremonia con todas sus partes, con presentación, anillos y votos. No puede faltar la parte supersticiosa, representado el pasado y la continuación del matrimonio con algo viejo; la amistad y la felicidad que llega de fuera con algo prestado; el futuro próximo con algo nuevo; y la fidelidad con algo azul. Fuertes sonidos para alejar los malos espíritus y, la noche de antes, aunque los futuros contrayentes ya vivan juntos, cada uno debe de dormir en su casa o en la de sus padres. Y por supuesto, arroz, mucho arroz representando la semilla, la descendencia. Y aquí casi el vestido elegido, cada novia podría ajustarle ciertos detalles. De Rosa Clará y lleva por nombre Romeo, si es que no podía ser de otra forma. De lineas rectas y sencillas, sisas, escote barco, marcando cintura y abierto en la zona de las caderas para volverse a entallar más abajo. De cola corta, media espalda al aire y el lazo trasero dá un toque de distinción. Sin duda, más que uno de los triunfadores es una de las ideas triunfadoras, ya que apuesto por la customización de cada novia. Ssssscchhhhh... Auguran mala suerte si el novio viese antes de la boda a la novia con el vestido.


En una boda no pueden faltar las flores y por supuesto, el ramo de la novia que representaría las emociones, la fertilidad y la generosidad. Y el anillo como símbolo de alianza entre los cónyuges, siempre colocado en el dedo anular ya que en el antigüo Egipcio se creía que por ese dedo pasaba una arteria que comunicaba directamente con el corazón. Cuentan que la lluvia traería la abundancia, y también el embarazo próximo. En la Europa prerromana el día ideal para casarse era el lunes, día de la Luna, la diosa madre, luego continuarían la costumbre los romanos. Igualmente se creía que en la época en la que se generaba el proyecto influía en su desarrollo. Un lunes en Julio yo confío que será una buena fecha.




Se aceptan sugerencias y opiniones para todos aquellos que seremos parte de una boda este verano



¿nos vamos de boda?

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