Y para terminar el verano asistí a otra boda. Boda puede evocar tantas cosas y tan diferentes... Vestido blanco, iglesia, arroz, juzgado, arras, brindis, alianzas, noche de bodas, flores, luna de miel… Esta, por encima de todo, era una celebración; una fiesta para celebrar que se quieren junto a los que más quieren. Y así fue. En su casa, como se acoge a los íntimos, dejándoles entrar hasta la cocina. Un día de esos últimos del verano, como colofón a la estación de la luz. Y con acceso restringido: para ser invitado había que recibir una invitación personalizada y creada por los novios. Nadie sobraba en aquella mesa puesta con todo el mimo del mundo. Todos habíamos llegado hasta allí igual que nos habían invitado: de corazón. Y en eso no hacen falta marcas ni señales, se percibe desde lejos. Esto era el amor en escena, tan difícil y tan dócil a la vez. Animal y voraz como es el amor. Devastador y constructivo. Y aquí, el amor iba en todas direcciones, era recíproco. Ellos lo tenían claro hace casi quince años, y todos los que ya estaban junto a ellos así como los que hemos ido apareciendo, también lo tenemos: no hay otra opción más que la unión de estos dos sujetos que juntos se hacen enormes. No habría otra forma posible más que acabar así: juntos. Y el atuendo, la decoración, la comida, la música, las flores… todo parecía accesorio ante las sonrisas: las suyas y las nuestras por verlos así. Que te hagan partícipe de un momento así te hace sentirte orgulloso y alegre, pero sobretodo afortunado: el amor sincero y palpable en estos tiempos es lujo. Es tremendo ver el amor de cerca. Provoca esa inspiración profunda con la boca abierta y ascendiendo el pecho, como guardando todo el aire posible, mientras te empujan todas las ganas de echar a correr y contárselo a todo el mundo: ¡¡lo he visto!! ¡¡lo heeee viiiisto!! ¡¡He visto el amor de cerca!! Pues ha sido así. He visto el amor de cerca y es brutal.
23 de septiembre de 2015
El verano del amor
Y para terminar el verano asistí a otra boda. Boda puede evocar tantas cosas y tan diferentes... Vestido blanco, iglesia, arroz, juzgado, arras, brindis, alianzas, noche de bodas, flores, luna de miel… Esta, por encima de todo, era una celebración; una fiesta para celebrar que se quieren junto a los que más quieren. Y así fue. En su casa, como se acoge a los íntimos, dejándoles entrar hasta la cocina. Un día de esos últimos del verano, como colofón a la estación de la luz. Y con acceso restringido: para ser invitado había que recibir una invitación personalizada y creada por los novios. Nadie sobraba en aquella mesa puesta con todo el mimo del mundo. Todos habíamos llegado hasta allí igual que nos habían invitado: de corazón. Y en eso no hacen falta marcas ni señales, se percibe desde lejos. Esto era el amor en escena, tan difícil y tan dócil a la vez. Animal y voraz como es el amor. Devastador y constructivo. Y aquí, el amor iba en todas direcciones, era recíproco. Ellos lo tenían claro hace casi quince años, y todos los que ya estaban junto a ellos así como los que hemos ido apareciendo, también lo tenemos: no hay otra opción más que la unión de estos dos sujetos que juntos se hacen enormes. No habría otra forma posible más que acabar así: juntos. Y el atuendo, la decoración, la comida, la música, las flores… todo parecía accesorio ante las sonrisas: las suyas y las nuestras por verlos así. Que te hagan partícipe de un momento así te hace sentirte orgulloso y alegre, pero sobretodo afortunado: el amor sincero y palpable en estos tiempos es lujo. Es tremendo ver el amor de cerca. Provoca esa inspiración profunda con la boca abierta y ascendiendo el pecho, como guardando todo el aire posible, mientras te empujan todas las ganas de echar a correr y contárselo a todo el mundo: ¡¡lo he visto!! ¡¡lo heeee viiiisto!! ¡¡He visto el amor de cerca!! Pues ha sido así. He visto el amor de cerca y es brutal.
20 de agosto de 2013
Es la hora de no mirar la hora
27 de abril de 2011
Los bloggers tienen la palabra: BODA
Tras esta ceremonia civil o religiosa comenzará una relación de conyuges entre esos que antes eran novios, el comienzo de una institución social llamada matrimonio. Empieza el compromiso en mayúsculas por ambas partes. Una ceremonia con todas sus partes, con presentación, anillos y votos. No puede faltar la parte supersticiosa, representado el pasado y la continuación del matrimonio con algo viejo; la amistad y la felicidad que llega de fuera con algo prestado; el futuro próximo con algo nuevo; y la fidelidad con algo azul. Fuertes sonidos para alejar los malos espíritus y, la noche de antes, aunque los futuros contrayentes ya vivan juntos, cada uno debe de dormir en su casa o en la de sus padres. Y por supuesto, arroz, mucho arroz representando la semilla, la descendencia.
Y aquí casi el vestido elegido, cada novia podría ajustarle ciertos detalles. De Rosa Clará y lleva por nombre Romeo, si es que no podía ser de otra forma. De lineas rectas y sencillas, sisas, escote barco, marcando cintura y abierto en la zona de las caderas para volverse a entallar más abajo. De cola corta, media espalda al aire y el lazo trasero dá un toque de distinción. Sin duda, más que uno de los triunfadores es una de las ideas triunfadoras, ya que apuesto por la customización de cada novia. Ssssscchhhhh... Auguran mala suerte si el novio viese antes de la boda a la novia con el vestido.
En una boda no pueden faltar las flores y por supuesto, el ramo de la novia que representaría las emociones, la fertilidad y la generosidad. Y el anillo como símbolo de alianza entre los cónyuges, siempre colocado en el dedo anular ya que en el antigüo Egipcio se creía que por ese dedo pasaba una arteria que comunicaba directamente con el corazón. Cuentan que la lluvia traería la abundancia, y también el embarazo próximo. En la Europa prerromana el día ideal para casarse era el lunes, día de la Luna, la diosa madre, luego continuarían la costumbre los romanos. Igualmente se creía que en la época en la que se generaba el proyecto influía en su desarrollo. Un lunes en Julio yo confío que será una buena fecha.
Se aceptan sugerencias y opiniones para todos aquellos que seremos parte de una boda este verano
¿nos vamos de boda?