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lunes, 5 de enero de 2015

ROSCÓN DE REYES


Que mañana es día 5!!! Y yo pensando que era 4!!!
En fin... tranquilidad, que llegamos.

No es demasiado fácil hacerlo, el Roscón de Reyes, ya os lo digo, pero tampoco demasiado complicado, así que no tenéis por qué no hacerlo, o por lo menos intentarlo.
Yo lo voy a hacer mañana, o lo mismo empiezo esta misma noche, porque los tiempos de levado de la masa son largos y es importante respetarlos. (Por eso no pongo foto, cuando tenga el roscón la pongo).
Pero bueno, vamos por partes.

Con los ingredientes que os voy a dar, sale un roscón grande, pero si os es más fácil o cómodo para hornear, podéis dividir la masa en dos y hacer dos roscones.

Necesitamos, para la masa madre:
. 70 gr de Leche entera
. 10 gr de Levadura fresca de panadería
. 1 cucharadita de Azúcar
. 130 gr de Harina de fuerza

Para la masa:
. 450 gr de Harina de fuerza
. 60 gr de Leche entera
. 70 gr de mantequilla en pomada (a temperatura ambiente)
. 2 Huevos
. 20 gr de Levadura fresca de panadería
. 25 gr de Agua de azahar
. 1 pizca de Sal
. 120 gr de Azúcar glass aromatizado con la ralladura de la piel de medio limón y de media naranja

Para la decoración del roscón:
. Huevo batido para pintar el roscón
. Azúcar
. Naranjas confitadas (o la fruta que os guste confitada)
. Guindas en almíbar


Primero haremos la masa madre:

Calentamos un pelín la leche y en ella disolvemos la levadura. Lo mezclamos con el resto de los ingredientes y amasamos un poco hasta formar una bola.
Esta bola de masa madre la metemos en un bol lleno de agua templada. Se quedará en el fondo y estará lista para usar en unos 10 minutos, cuando flote.

Luego seguimos con la elaboración del roscón:

Mezclamos el azúcar glass con las ralladuras de naranja y limón. Reservamos.
Mezclamos la levadura, desmenuzándola un poco, con la leche tibia. Reservamos.
Tamizamos la harina en un bol.
Una vez tamizada, hacemos un agujero central y añadimos la levadura, los huevos, el azúcar aromatizado, la mantequilla, una pizca de sal, el agua de azahar y la bola de masa madre.
Lo mezclamos todo bien con movimientos enérgicos de fuera hacia dentro, y cuando se haga una masa, la sacamos del bol y la amasamos sobre la mesa de trabajo (untar la superficie de trabajo y nuestras manos con un poco de aceite para evitar que se pegue la masa).
Amasamos durante unos minutos formando una bola, doblando la masa con movimientos hacia dentro (me estoy dando cuenta de que necesito grabar vídeos....)
Cuando la masa esté elástica, la metemos en un bol aceitado y cubierto con papel film (aceitado también, para que cuando suba la masa no se pegue al papel),  y la dejamos levar hasta que doble su tamaño (por lo menos 5 horas).
Mientras tanto nos podemos ir a la pelu, por lo menos.
Si queréis hacerla por la noche, la metéis en la nevera o en la habitación más fría de la casa para que el levado sea más lento, y cuando la saquéis a la cocina os esperáis media hora antes de trabajar con ella.
Una vez haya doblado el tamaño, la sacáis del bol y, (la dividís en dos para hacer dos roscones si queréis, dándoles forma de bola a los dos),  la dejáis reposar cinco minutos.
Pasados esos 5 minutos le damos forma de roscón. Para ello sólo tenemos que meter los dedos en el centro de la bola y agrandar el agujero con cuidado (si se encoge, la dejáis reposar 5 minutos más y será más fácil manejarla).
Una vez dada la forma, lo ponemos con cuidado encima de un papel de hornear y sobre una bandeja de horno.
Si queremos poner sorpresas dentro, ahora es el momento. Las dejamos debajo del roscón y el levado las ocultará.
Lo dejamos que doble su tamaño de nuevo cubierto con un paño de algodón, durante unas dos horas. (Para que no desaparezca el agujero, podemos ponerle un aro metálico de los de emplatar untado con aceite, o una lata vacía... cualquier cosa que soporte el horno).
Pintamos con huevo el roscón con muchísimo cuidado, porque si lo pinchamos se bajará.
Lo adornamos con azúcar humedecido y las frutas confitadas y lo horneamos.

Horneado:

Cada horno es diferente, así que cuidadito!!
Precalentamos el horno a 200ºC, con calor arriba y abajo.
Bajamos la temperatura a 180ºC, metemos el roscón y horneamos 15 minutos. Pasado este tiempo, lo cubrimos con un papel de aluminio y horneamos 4 o 5 minutos más.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Cuando esté frío, lo podemos rellenar con nata o con lo que más nos guste o comer tal cual.

Y ahora sólo queda... SER BUENOS!!, O....... carbón!!



lunes, 4 de agosto de 2014

TARTA DE CHOCOLATE DE ALBA



Verano y chocolate parece una combinación incompatible con la estación, pero no, y no porque esta sea una receta ligera y refrescante, sino porque anoche comimos muchos esta tarta sin ningún atisbo de remordimiento posterior, y diecisiete personas a la vez no pueden estar equivocadas. Por qué? Pues por una de esas razones simples, comprensibles y nada misteriosas que se corresponden con una lógica aplastante y que hacen que te dejes llevar por el sentido del gusto: simplemente, estaba buenísima.

La tarta la hizo Alba (sevillana de 18 añitos, preciosa y muy aficionada a la repostería), que está pasando unos días en casa y la llevó a la cena del pasado sábado. Por eso no tenemos fotos del corte, porque no era plan de llevarla empezada…

Le pedí la receta y aquí la dejo, por si os apetece probarla.

Hay que hacer dos bizcochos iguales, porque luego los partiremos en dos capas cada uno, de forma que tengamos cuatro capas y podamos poner nata entre ellas.

Los ingredientes para un bizcocho son:
250 gr de Chocolate negro 70% cacao
75 ml de Agua
175 gr de Mantequilla en pomada
250 gr de Azúcar mascabado o moreno
4 Huevos
100 gr de Harina de repostería (de la que lleva levadura)
50 gr de Cacao amargo en polvo

Los ingredientes para el relleno son:
250ml de Nata para montar (con el 35,1% de materia grasa, para que aguante firme mucho tiempo)
2 cucharadas soperas de Azúcar

Los ingredientes para la cobertura:
200 gr de Chocolate negro 70% cacao
2 cucharadas soperas de Agua
200 gr de Queso Mascarpone
100 gr de Queso tipo Philadelphia

Empezamos con el bizcocho, que se hace así:

- Precalentamos el horno a 160ºC.

- Preparamos un molde de 20cm, untándolo con mantequilla y forrándolo con papel de hornear. El molde debe ser alto, de unos 10 cm.

- Ponemos en un bol el chocolate con el agua, y lo derretimos en el microondas a mínima potencia o al baño María. Removemos bien y reservamos.

- Batimos la mantequilla con el azúcar moreno y vamos añadiendo los huevos uno a uno junto con una cucharada de la harina y batimos bien hasta que se integre cada huevo. Añadimos el chocolate derretido a esta mezcla. Batimos un poco más.
Añadimos el resto de la harina y el cacao amargo y removemos hasta que todo quede bien integrado.

- Vertemos la mezcla en el molde y nivelamos un poco la superficie.

- Horneamos durante una hora más o menos a 160ºC. El centro debe quedar un poco blando y pegajoso, así que cuando metamos el palillo para comprobar la cocción éste debe salir un poquito sucio.

- Dejar enfriar y cortar en capas. Lo normal es que la parte de arriba quede un poco hinchada, así que esa parte la cortamos y desechamos, y el resto del bizcocho lo partimos en dos con un cuchillo de sierra para obtener dos capas iguales.

- Hacemos el otro bizcocho procediendo del mismo modo.


Ahora hacemos el relleno:

- Batimos la nata con las varillas y cuando esté a medio montar, añadimos el azúcar y seguimos montando hasta que quede bien firme. Reservamos en el frigorífico.

Y por último, hacemos la cobertura:

- Ponemos en un bol el chocolate con el agua, y lo derretimos en el microondas a mínima potencia o al baño María. Removemos bien y reservamos.

- Mezclamos el mascarpone con el Philadelphia y le añadimos el chocolate derretido. Removemos bien.

Para montar la tarta:

Cubrimos el plato de presentación con papel de hornear o papel de aluminio, da igual, sólo es para proteger el plato de las manchas. El papel debe estar cortado en dos trozos, con la junta en el medio, para que cuando lo retiremos podamos sacar un trozo por un lado y el otro por el otro y sea más fácil y limpio. (A ver si puedo hacer un dibujo que lo explique mejor…)
Cortamos un círculo de papel de hornear del tamaño de la tarta y lo colocamos en el centro del plato que hemos protegido.
Sobre el círculo de papel ponemos la primera base de bizcocho y encima una capa de nata montada. Otra de bizcocho y otra de nata, y así hasta terminar con una de bizcocho.
Cubrimos toda la tarta con la cobertura.
Con cuidado metemos una espátula limpia entre el círculo de papel de debajo de la tarta y el papel de protección y retiramos con cuidado este último tirando suavemente por un lado y luego por el opuesto (el dibujo es necesario!!! voy con él!!).



Espero que con el dibujo se entienda mejor….

Pues ya está lista la tarta!
Queda con un intenso sabor a chocolate, esponjosa y húmeda. Una delicia!

Gracias por la receta Alba!


martes, 17 de junio de 2014

LAS TORTAS DE INESITA (Y RECETA DE TORTAS DE ACEITE)

      Nacimos con diecisiete días de diferencia. A mi madre durante el embarazo le dio por comer leche recién ordeñada acompañada de anchoas de bota. A mi tía no lo sé, la verdad, pero seguro que le espantaba la nueva afición de mi madre. Hermanas y embarazadas al mismo tiempo, pasaban mucho tiempo juntas, así que supongo que Inés y yo nos empezamos a intuir muy pronto.

    Somos hermanas de leche. Así se decía antiguamente, “hermanas de leche”. Antiguamente he dicho???? ANTES!, así se decía ANTES, no “antiguamente”. De “antiguamente” nada!.

      Sí, por lo visto mi tía no tenía mucha leche y a mi madre le sobraba (no sé si por la leche recién ordeñada o por las anchoas…), por eso cuando la pequeña Inés se quedaba con ganas de más, mi madre se la enganchaba también a ella. No sé si eso une, pero la verdad es que siempre he tenido un cariño especial por mi prima y siempre recuerdo con cariño nuestra infancia.

      Este es uno de esos recuerdos, sus tortas!



      Era mi primer cumpleaños. No sé qué querría Inés, pero me temo que lo consiguió. Y es que Inés, alias “Eliot Ness” como la llamaba el abuelo Octavio, era una niña bastante movidita (por no decir más mala que un dolor!), que le gustaba llevar la iniciativa y no tenía una idea buena, lo que quería lo conseguía. Me encantaba jugar con ella, porque yo que era más tranquila y no me atrevía con muchas cosas, me sentía segura con ella, me divertía!

      Inés comía de todo, y cuando digo “de todo”, es de todo. Y yo con ella! Me contaron que su madre la llevó asustada al pediatra cuando se dio cuenta de que la niña comía piedras y a veces la había pillado mordiendo las esquinas de las paredes de yeso. Yo lo intenté… pero no pude! (también intenté comerme las uñas de un poco más mayor…y tampoco!). Por cierto que el pediatra no le dio importancia. “Ya se le pasará, eso no es nada” dijo. Eran otros tiempos. Si eso pasa ahora tienen a la niña haciéndole pruebas y en observación un mes, y luego al psicólogo! Antes no, antes todo era más…natural.

      Recuerdo el jardín de su casa de San Vicente. Jugábamos horas allí. Muchas veces “a comiditas”. Pobres bichos… Los poníamos sobre una hoja-plato y los machacábamos con un palo (un palo!!) para hacer sopitas… No sé si probábamos los platos, pero…seguramente. Eso sí, sabíamos de qué color eran por dentro todos los bichos del jardín. Seguro que Inés no se acuerda… (no te hagas la loca ahora!). Aquel jardín era genial para jugar. Tenía hasta una rampa que subía al garaje y que a nosotras nos servía para colocar al perro debajo y saltar a caballito sobre él!. Pobre perro…

      Su casa estaba al lado de la fábrica de jamones de su padre y su tío. Eso nos daba mucho juego, porque podíamos pasar sin muchos problemas donde estaban los cerditos (cerditos y cerdotes!, que había algunos enormes!). A veces nos acompañaba alguna persona mayor a verlos, pero otras nos la apañábamos para ir solas…. Y teníamos un palo escondido (otro palo!!) para, por si acaso dormían, despertarlos. Lo que decía… ni una idea buena!, que tendríamos cinco o seis años!! Nos asomábamos entre el primer y el segundo tablón de madera de la valla y… a divertirse. Pobres cerdos…

      Y luego, a pasear por la fábrica. Dos retacas viendo cómo despiezaban a los gorrinos como si tal cosa. Valientes… Todavía recuerdo ese olor dulzón, húmedo y caliente. Y el olor salado de los secaderos. Y el sabor del jamón, claro!! Y el del queso, los embutidos, el vino y demás exquisiteces que se tomaban en la bodega de la fábrica mis tíos, sus amigos, trabajadores y demás afortunados de vez en cuando.

      Ahora Inés, seguramente por herencia de su padre, el Tío Juan, se ha convertido en una amante de la buena mesa y las exquisiteces; basta de piedras, yeso, bichos… aunque sigo dando fe de que come de todo y todo le gusta (prueba de ello es que siempre pincha en “Me gusta” en mis publicaciones en Facebook… Gracias prima! Jaja Sólo por eso te has ganado esta entrada!).

      Y ahora dirá que no se acuerda de nada… como si lo viera!
      Y a los que habéis leído esto deciros que ni se os ocurra pensar que fuimos unas niñas asalvajadas, tremendas y maléficas! Sólo estábamos un poco loquitas…cuando nadie nos veía!.

      Un beso prima! Te quiero.


Y de paso le dedico una receta de Tortas de Aceite


Ingredientes:

Para la masa de arranque:
70 gr de Leche entera
10 gr de Levadura fresca
1 cucharadita de Azúcar
130 gr de Harina de Fuerza

Calentamos un poco la leche, que esté tibia. Disolvemos la levadura en ella y agregamos el resto de ingredientes amasando hasta formar una bola.
Esta bola la ponemos en un bol con agua tibia (suficiente agua como para que la cubra), y esperamos a que flote, que estará lista para usar. Tardará unos 10 minutos, así que mientras podemos hacer la otra masa.

Para la masa:
600 gr de Harina de Fuerza
5 gr de Levadura fresca
15 gr de Sal
300 ml de Agua tibia
60 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra Arbequina

En un bol disolvemos la levadura en el agua tibia. Añadimos la harina, la sal y la masa de arranque, y amasamos durante unos minutos, hasta que la masa vaya tomando cuerpo. Entonces vamos añadiendo el aceite poco a poco integrándolo en la masa. Seguimos amasando unos 10 minutos más y dejamos reposar la masa durante 90 minutos. La masa queda muy blandita.

Pasado este tiempo, dividimos la masa en cuatro partes iguales (más o menos), nos untamos bien las manos con aceite y las aplanamos sobre un papel de horno. Las dejamos de un centímetro y medio de grosor aproximadamente.
Ahora tienen que volver a reposar durante una hora.

Precalentamos el horno a 250ºC, y metemos un recipiente con agua en la parte baja del horno para generar un poco de vapor. Cuando las vayamos a meter lo bajamos a 220ºC.

Cuando haya pasado la hora, con el dedo hacemos hoyitos por toda la torta, como pinchándola. Rociamos con aceite de oliva virgen extra y espolvoreamos con sal Maldon, orégano y pimienta.

Horneamos a 220ºC, sin sacar el recipiente de agua, durante unos 25 minutos, hasta que las veamos doradas.

Al sacarlas del horno las volvemos a rociar con aceite.

Listas!!

Espero que os gusten… y que te gusten Inés!

Rosse


lunes, 4 de marzo de 2013

ROTI DE TERNERA CON CARAMELO DE MOSTAZA

Qué tal ha ido el fin de semana? Se presenta bien el lunes?
Mi lunes se me presenta movidito, pero... mejor! Cuanto más trabajo tengo el tiempo se me pasa más rápido, así que este lunes pasará rápido. Aunque advierto que prefiero el lunes al martes. El lunes es como el pistoletazo de salida, no te das cuenta y arrancas, pero el martes es cuando veo que todavía queda toda la semana por delante!! Los martes me dan muuuucha pereza... Pero bueno, el martes ya vendrá mañana.

Hoy dejo una receta que hice este fin de semana. Normalmente la hago con SECRETO IBÉRICO, pero esta vez la hice con redondo de ternera y también estaba rica.


Para 6 raciones necesitamos:

1,5 Kg de redondo de Ternera (o 3 trozos de secreto ibérico por persona)
Para untar el redondo:
5 cucharadas de Miel
1 Limón
5 cucharadas de salsa de Soja
2 cucharadas de Aceite de Girasol
1 cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra
Para el caramelo de mostaza:
1 dl de Agua
100 gr de Azúcar
150 gr de Mostaza en grano
1 cucharada de salsa de Soja

Sal 
Pimienta
1 cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra (para dorar el secreto ibérico)

Si vamos a hacer la receta con el redondo de ternera, primero hacemos la salsa para untarlo. Para ello ponemos todos los ingredientes en un cazo (la miel, el zumo de un limón, la soja, el aceite de girasol y el de oliva) y lo cocemos durante 5 minutos. Dejamos que temple, untamos el redondo con la salsa y reservamos la que nos sobre. Salpimentamos muy ligeramente, porque la salsa de soja ya es bastante salada.

Termómetro para asados
Horneamos el redondo a 180ºC durante una hora, rociándolo de vez en cuando con la salsa restante. Mientras la carne esté en el horno, en la bandeja inferior del mismo pondremos agua para producir vapor durante la cocción. También podemos poner cualquier recipiente apto para horno lleno de agua. La carne os tiene que quedar más sonrosada por dentro de lo que a mi me ha quedado (yo la he hecho más porque mis comensales la preferían pasadita). Yo tengo un termómetro para asados como el de la foto, y cuando pincho la carne y la aguja me señala la vaca (en este caso), pues la carne está en su punto. Pero ya os digo que esta vez la pasé un poco más.

Si la receta la hacemos con secreto ibérico, sólo tenemos que salpimentarlo y dorarlo en una sartén con una cucharada de aceite de oliva hasta que esté al punto deseado.

Luego preparamos el caramelo de mostaza:
En un cazo ponemos el agua y el azúcar y preparamos un caramelo rubio al que añadiremos la salsa de soja y la mostaza, removemos hasta que esté todo integrado y retiramos del fuego.

Servimos la carne con el caramelo por encima y acompañada de puré de patatas y unos guisantes o coles de Bruselas.

Personalmente me gusta mucho más con secreto ibérico, pero.... no se lo digáis a nadie!!

Rossella

miércoles, 6 de febrero de 2013

SOLOMILLO DE CERDO AL CHOCOLATE



Por si acaso tenemos remordimientos al comer chocolate, aquí dejo algunas cosillas curiosas sobre este tropical alimento, y que he encontrado en Ciencia Xataka :

El chocolate da fuerza
La manteca de cacao es sólida a temperatura ambiente, pero se derrite a 35ºC, un par de grados por debajo de la temperatura del cuerpo humano. El chocolate contiene mucho azúcar. Sus moléculas contienen gran cantidad de energía, que nuestra biología sabe utilizar. Además, una pastilla de chocolate ofrece el 10% de la cantidad recomendada de ingestión diaria de hierro.
Hace más de 2.000 años, el pueblo olmeca, que vivía en una región del actual México, aprendió a elaborar una bebida que alteraba la mente a partir de las bayas de una planta: el cacao. Los aztecas, que vivieran cerca pero siglos más tarde, asociaban esa bebida, el chocolate, con su diosa de la fertilidad. Se dice que el emperador azteca Moctezuma II bebía nada menos que 50 tazas de chocolate al día en un intento de mantener su vigor sexual.

El chocolate previene el envejecimiento
El cacao tiene un gran poder antioxidante, lo que resulta beneficioso no solo para combatir el paso del tiempo, sino también para prevenir el cáncer.

¿El sustituto del amor?
Hace poco, los investigadores han descubierto que el chocolate contiene feniletilamina: para resumir, una sustancia “del buen rollo” con concomitancias con la anfetamina. En experimentos de laboratorio, los animales se vuelven locos con esta sustancia y se comportan como si estuvieran en pleno cortejo. Sin embargo, en los humanos parece surtir menos efecto. Puede que nos sintamos más atentos, pero atento no significa necesariamente excitado.
El chocolate también contiene triptofano, un aminoácido que produce en el cerebro otra sustancia placentera, la serotonina. Lamentablemente, al cerebro llega muy poco triptofano del chocolate, así que es probable que no ejerza ningún efecto real. Aunque el chocolate ya ha sido llamado como el prozac vegetal.

El poder adquisitivo del chocolate
A todo el mundo, literalmente, le gusta el chocolate. Trasladado a cifras reales, esto quiere decir que alrededor del mundo se gasta más de 8.800 millones de euros al año en chocolate. Sin embargo, esta inversión podría dispararse en poco tiempo.
El problema es que cada año que pasa consumimos más cacao del que se produce, y la tendencia es que más tarde o más temprano terminará acabándose. ¿La razón? Su cultivo no sale tan rentable como plantar otros productos o dedicarse a oficios más estables en el sector servicios. De esta forma, los pequeños productores al Oeste de África cada vez están plantando menos cacao.
Las estimaciones dicen que en 20 años será tan raro y caro como el caviar y que muy poca gente podrá permitírselo. Por otro lado las compañías Hershey y Mars ya están trabajando con el genoma del cacao para crear plantaciones más resistentes y productivas.

Los perros y el chocolate
El chocolate posee un ingrediente llamado teobromina, el cual puede resultar tóxico para el sistema nervioso y los músculos del corazón de los perros. Por ello, es recomendable evitar que estos animales consuman chocolate. Al menos no demasiado.
¿Cuánto es demasiado? Depende del tipo de chocolate: el chocolate para fundir tiene 10 veces más teobromina que el chocolate con leche y miles de veces más que el chocolate blanco. Lo mejor es evitar que consuma chocolate en general: les provoca vómitos, diarreas, hiperactividad hasta llegar al paro cardíaco, infartos y muerte. Puede tardar horas e incluso días en manifestar los síntomas.

El chocolate es la fuente de la felicidad
El chocolate estimula la producción de hormonas de manera similar a cuando nos reímos. De mismo modo, ayuda a combatir la depresión, la hipertensión, los tumores e incluso el estrés del síndrome premenstrual.
También contiene anandamida, otro neurotransmisor que activa la secreción de dopamina y produce efectos de euforia similares a los de la marihuana.

¡Mucho chocolate!
Según una encuesta publicada en The Guardian, los europeos que consumen más chocolate per cápita son los británicos, que en promedio consumen 10 kilos por año, seguidos de los alemanes 8,1 Kg, los franceses 6,8 kg, los españoles 3,9 kg y por último los italianos con 2,2 kg por año.

El chocolate más grande del mundo
El Libro de Récords Guinness certificó su peso de 4.410 kg en una ceremonia efectuada en el año 2010 en la capital de Armenia. Fue confeccionada por la fábrica Grand Candy, y todos sus ingredientes son naturales, entre ellos un 70% de cacao.
La barra tiene 560 centímetros de largo, 275 centímetros de ancho y 25 centímetros de grosor.

El chocolate y el acné
Muchas personas evitan consumir chocolate por temor a que les agrave el acné. Sin embargo, es solo un mito.

El chocolate y el sobrepeso
A diferencia de lo que se suele creer, el chocolate no posee un alto contenido de grasa. Por ello, es posible consumirlo sin pensar en los kilos de más. Sin embargo, no es recomendable exagerar en su consumo.
Además, según los investigadores del Hospital Universitario de Colonia, en Alemania, el consumo de unas 30 calorías de chocolate cada día produce efectos positivos en la presión arterial.



Y dicho esto, contenta y sin remordimientos de conciencia, paso a dar la receta del Solomillo de cerdo al chocolate. :)

Yo he usado solomillo de cerdo, pero esta receta va estupendamente con carnes de caza.

Los ingredientes necesarios para 5 raciones son:

Para adobar la carne:
1Kg de Solomillo de cerdo
Vino tinto
1 Cebolla
1/2 Puerro
2 Zanahorias
1 ramita de Apio
5-6 dientes de Ajo
1-2 Guindillas
Romero a ser posible fresco
Tomillo a ser posible fresco
1 hoja de Laurel
1 rama de Canela
Peladura de 1/2 Naranja
Sal
12 granos de Pimienta negra

Para el resto de la receta:
2 cucharadas soperas de Harina de trigo
50 gr de Chocolate negro 70% de cacao
250ml de caldo de carne (o pastilla de caldo disuelta)
Aceite de Oliva Virgen Extra variedad arbequina
1/2 copita de coñac
Sal
Pimienta negra molida

El día anterior ponemos la carne en adobo. Debe estar por lo menos 24 horas macerando. Para ello colocamos la carne cortada en dados grandes (de unos 3 cm de lado) en un bol, con las verduras cortadas en trozos y con las hierbas y especias. La cubrimos con el vino, tapamos el bol con film transparente y reservamos en la nevera macerando ya os digo, unas 24 horas.

Pasado este tiempo, colamos la carne y las verduras y reservamos el líquido del adobo.
Separamos la carne de las verduras y especias.
En una cazuela, a poder ser de barro, salteamos las verduras y especias con un chorro de aceite de oliva.
Pasamos la carne por un poco de harina y la sellamos en una sartén aparte. Salpimentamos y añadimos a la cazuela de las verduras.

Regamos con el vino del adobo, el caldo de carne (o agua + pastilla de caldo), y con el fuego al mínimo, lo dejamos que cueza, tapado, durante al menos una hora. Seguramente tendremos que añadir caldo, porque se consume.
Añadimos el coñac y el chocolate en trocitos pequeños y seguimos con la cocción hasta que la carne esté bien blandita. Cuando esto pase, trituramos todo menos la carne y pasamos la salsa por el chino.

Listo!

Espero que os guste.

Rossella

PD. Las fotos son de móvil.... 




martes, 9 de octubre de 2012

CINNAMON SWIRLS



Hace poco estuve en Londres, y aparte de volver cargada de chorraditas, tonterías y bobadas de todas y cada una de las 200.000 tiendas, restaurantes, escuelas de cocina y espacios polivalentes que Jamie Oliver tiene allí, volví con un kilo o dos de más porque me estuve atiborrando a Cinnamon Swirls, que me encantan.
Estuvimos alojados en un B&B y por las mañanas nos los servían recién hechos, así que no tuve más remedio que preguntar a Alice la receta...

En cuanto volví a casa los hice. De sabor estaban iguales, pero de aspecto... la verdad, los suyos mucho mejores. Pero es que yo creo que a mi me pudo el ansia y mientras los hacía pensaba más en acabar pronto para poder comerlos que en hacerlos con todo el mimo. Me salieron por tanto bastante feuchos... y pequeños! Por eso prometo volver a hacerlos y cambiar las fotos (je, ya tengo excusa!!)

A mi me encanta el olor y el sabor de la canela. Una vez leí en un libro de esos viejunos que mi madre conserva de cuando soltera, que un truco que toda mujer debía conocer para "cazar" a un hombre, era hacer que la casa oliese a canela cuando le invitara a pasar, porque por lo visto el olor de canela despertaba algún tipo de sentido de máximo confort en el hombre, y hacía que te viera como una esposa ideal.
En fin... muy rancia me parece la idea. Pero lo que sí es verdad para mí es que entrar a casa y que te reciba un cálido aroma a canela que sale del horno, es como entrar en la felicidad automáticamente.

Pero vamos con la receta...

Ingredientes:

Para la masa:
800 gr de Harina de fuerza
125 gr de Mantequilla
2 tazas de Leche
1/4 de taza de Azúcar
50 gr de Levadura fresca o 7 de levadura seca
Y ella a veces le ponía también una cucharadita de Cardamomo

Para el relleno:
1/4 de taza de Mantequilla en pomada
2/3 de taza de Azúcar moreno
1/3 de taza de Azúcar blanco
2 cucharadas y media de Canela molida

Para el glaseado:
1/4 de taza de Mantequilla en pomada
150 gr de Queso crema
1 taza de Azúcar glass
2 cucharadas de zumo de Limón
unas gotas de extracto de Vainilla

1 Huevo para pintar los swirls antes de hornearlos

Y empezamos....

Hacemos la masa así:
Primero calentamos un poco una de las dos tazas leche (que quede tibia), añadimos la levadura y la dejamos reposar unos 5 minutos en un bol grande.

En la otra taza de leche derretimos la mantequilla calentándola un poco (que también quede tibia), y cuando la mantequilla esté liquida, añadimos esta mezcla a la anterior de la levadura.

Ahora vamos añadiendo el azúcar, la harina y en caso de que nos apetezca, el cardamomo. Vamos añadiendo la harina poco a poco y removiendo bien con una cuchara hasta conseguir una masa lisa. Acabar de amasar con las manos hasta que no se pegue a los dedos. Formamos una bola y la dejamos reposar en el bol, tapada con un paño o film de cocina, durante unos 40 minutos en un lugar cálido.

Ahora preparamos el relleno:
Mezclamos todos los ingredientes y reservamos.

Cuando la masa esté lista, la amasamos un poco y la extendemos con un rodillo formando un rectángulo de unos 35 x 60 cm y medio centímetro de grosor.

Untamos la masa con la mezcla del relleno de forma uniforme y generosa.

Enrollamos la masa formando como una salchicha. Pegamos el borde final con un poco de agua y cortamos en rodajas de dos centímetros de grosor. Ponemos las rodajas en una fuente de horno engrasada, la cubrimos con un paño o con film y los dejamos reposar otros 40 minutos.

Precalentar el horno a 250ºC unos 10 minutos antes de que termine el levado.

Ahora mezclamos todos los ingredientes del glaseado y reservamos.

Cuando termine el tiempo del reposado, batimos un huevo y pintamos la superficie de los swirls. Los metemos al horno durante 10 o 12 minutos a 250ºC.

Sacar del horno y dejar enfriar antes de rociarlos con cucharadas de glaseado.

Están muuuuuy ricos!

Espero que os gusten.

Rossella

domingo, 27 de mayo de 2012

MAGDALENAS (CUPCAKES) TRES CHOCOLATES



Hace poco estuve a punto de hacer cupcakes y al final me decidí por algo más ligero, pero cuando yo me empeño en algo.... cuando algo se me mete entre ceja y ceja.... pues, o lo hago o exploto! Y como eso de explotar no es algo que me apetezca mucho hacer ahora, con el calor que hace, pues el viernes, aprovechando un café con amigas como excusa, me puse manos a la obra.

Iban a ser cupcakes, pero cuando me disponía a hacer el frosting me encontré con la "agradable" sorpresa de que no tenía suficiente azúcar impalpable... Bueno, no pasa nada pensé, lo hago en la Thermomix moliendo azúcar normal y lo añado, no es lo mismo, pero tampoco se notará mucho... Así que pasé al Plan B. Y es que hay días en los que si la cosa está de Dios que no, pues es que no, por mucho que nos empeñemos. Tampoco me quedaba azúcar normal!!! Pero... cooooooomo????? pensé. Cómo puedo no tener azúcar???? Vamos, que vienes de dejarte un pastoncio en el supermercado y no has comprado más que tonterías y azúcar no???? Bueno, bueno... el acabose! Tenía que pensar en un Plan U de Urgencia!: Es mu triste de pidir, pero más triste es de robar... Y fui a pedir. JA! Que la vecina no estaba!!!
Y seguro que os preguntaréis, y... por qué no fuiste al súper de Paco, que te pilla al lado???? Pues porque no. Porque estaba yo como para poner un pie en la calle!! Con ropa de trapillo, pelos de loca y sin pintar ni el colorete. Vamos, que salgo así a la calle y con ansias de azúcar y me llevan a Urgencias!

Rápido! Piensa!
Y así fue como pensé en el Plan ARE de Aprovechamiento de los Recursos Existentes. Tenía nata para montar en la nevera y tenía unas cucharadas de chocolate con azúcar del intento de hacer el frosting antes de darme cuenta de que no tenía suficiente azúcar. Hice nata trufada. Y así los terminé. Pero claro, ya no eran los cupcakes que yo quería hacer. Por eso los ha llamado Magdalenas.

Vaya rollazo terapia que os he soltado, pero a alguien le tengo que contar mis problemas, y esto me sale mucho más a cuenta que un psicólogo... Vamos con la receta.

Ingredientes para las magdalenas (salen unas 17):

225 gr de Harina
80 gr de Azúcar moreno
90 gr de Azúcar blanco
1 pizca de Sal
3/4 de cucharadita de Bicarbonato
90 gr de Mantequilla
60 gr de Chocolate 70% cacao troceado
20 gr de Cacao amargo en polvo
1/2 taza de Agua muy caliente
125 ml de Crema agria
2 Huevos grandes
1 pizca de Vainilla

Ingredientes para el relleno:

125 ml de Nata
120 gr de Chocolate con leche troceado

Ingredientes para el frosting:

90 gr de Mantequilla en pomada
80 ml de Nata
1 pizca de Sal
40 gr de Cacao amargo en polvo
1 cucharadita de Vainilla
450 gr de Azúcar impalpable

Empezamos haciendo las magdalenas, y para ello, tamizamos juntos la harina, el azúcar (moreno y blanco), la sal y el bicarbonato. Reservamos.

En un bol ponemos la mantequilla, el chocolate troceado y el cacao en polvo, y vertemos por encima el agua caliente. Dejamos reposar un minuto y removemos bien hasta formar una crema. A esta crema añadimos la crema agria, los huevos y la vainilla y mezclamos hasta que todo esté bien integrado.
A esta masa, le añadimos los ingredientes secos que habíamos reservado, y batimos hasta que quede una masa suave.

Vertemos la mezcla en los moldes y horneamos a 180ºC durante unos 15 minutos (o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio).

Ahora hacemos el relleno. Sólo hay que calentar un poco la nata y el chocolate troceado y remover hasta que se deshaga el chocolate en la nata. Se puede hacer en el microondas, con cuidado (yo lo hago con el microondas a baja potencia y calentando de 10 en 10 segundos, para vigilarlo y que no se queme). Reservamos.


Para hacer el frosting (que es lo que yo no pude hacer, y que luego os explico lo que hice), mezclamos hasta que quede bien cremoso la mantequilla en pomada, la nata, la sal y el cacao. Añadimos la vainilla y seguimos batiendo, y añadimos el azúcar y batimos (yo lo hago en un bol y con un tenedor, porque así de paso hago bíceps....), batimos y batimos durante por lo menos 8 minutos, hasta que quede cremoso y esponjoso.

Bien. Ya lo tenemos todo. Ahora sólo queda montar los pastelitos.
Con un descorazonador de manzanas, vaciamos un poco del centro de cada una de las magdalenas, y rellenamos con la crema de chocolate con leche. Luego, con una manga pastelera, los decoramos con el frosting.
Por encima podemos espolvorearlas con cacao en polvo o con trocitos de chocolate.

Como ya os he dicho, yo no tenía azúcar de ningún tipo, pero ya había comenzado a hacer el frosting con el poco azúcar impalpable que tenía (unos 100 gr), así que añadí dos cucharadas de esa crema a la nata que monté, y me quedó como una nata trufada que estaba bien rica y suave.

En fin... cosas que pasan por no apuntar AZÚCAR en la lista de la compra...

Saludos a todos y espero que os guste la receta.

Rossella