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12.4.13

Semana Bowie (III): El extraterrestre y la Iguana

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Tras el despegue que dio su carrera en los 70, David Bowie se ha codeado con multitud de personalidades influyentes de la época, coloridas y vanguardistas, para servirse de su inspiración o incluso para abrirles paso cuando su trayectoria parecía estancada, como fue el caso de Iggy Pop.

David Bowie descubrió artísticamente a Iggy, a quien desde siempre le ha gustado mucho eso de lucir torso, a principios de los 70, muy poco antes de empezar a ser conocido como Ziggy Stardust, el extraterrestre de pelo naranja, y con ello, dar el paso a la fama. Iggy Pop, maníaco salvaje y greñudo de pantalones ceñidos y camisetas inexistentes, tenía una personalidad abrasadora en el escenario y junto a The Stooges, en medio de la vorágine del glam rock, dio los primeros pasos de lo que sería el nuevo movimiento del punk.

A pesar de su tremendo potencial, en Reino Unido no parecía acabar de cuajar esta figura de rock garaje salvo en David Bowie, quien se llevó a Iggy y a unos reunidos Stooges en 1973 (después de un parón unos dos años antes) para grabar Raw Power. Aún así, la mezcla del disco, hecha por Tony DeFries, se hizo lejos del alcance de Iggy, quien editó en el 97 una versión sobre cómo debería haber sonado el disco. A lo Paul McCartney y Let it be. Fue entonces, después de Raw Power, cuando The Stooges desaparecieron, con el consecuente ingreso de Iggy en una clínica mental y drogas a punta pala.

En el 77, después de ser detenidos un año antes en Nueva York por tenencia de drogas y con la inauguración de la trilogía de Berlín a través de la creación de Low, David Bowie produce The Idiot y Lust for Life a Iggy Pop, acompañado de una gira conjunta con Blondie de teloneros. Toda la fiesta. Esto ocurrió durante su estancia en la capital alemana mientras vivían con el productor Brian Eno, compartiendo piso cual estudiantes. Según Paul McGuinness, mánager de U2, en el piso se oían cosas como “Has cogido mis calcetines, hijo de puta”. Yo habría esperado algo como “Devuélveme el gloss, he quedado con Mick Jagger” o “¿Alguien ha visto mis plataformas?”

En palabras de Angie Bowie, aquello fue “una luna de miel para David e Iggy” y es en esta época cuando surgió el ya casi dicho popular de que Bowie funcionaba a base de leche y cocaína. De todas formas, dentro de poco esta relación en la etapa berlinesa de Bowie y Pop será objeto de producción cinematográfica en una película que tendrá por nombre Lust for life (con sus nombres reales, no como en Velvet Goldmine, donde por cierto, Ewan McGregor se echa encima más purpurina que David Bowie y Marc Bolan juntos en toda su carrera).

22.3.13

Semana Bowie (II): The Next Day, canción a canción

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La resurrección musical de David Bowie ha tomado la forma de una mezcolanza de viajes al pasado. Desde toques de la época de Ziggy Stardust, pasando por la trilogía berlinesa y Ashes to Ashes, en The Next Day se dan cita tanto el Bowie vanguardista, como el rockero de riffs incendiarios, o el ecléctico, romántico y oscuro. Se ensambla así una vuelta heterogénea de quien fuera una de las más importantes imágenes del glam en los 70. Álbum con subidas y bajadas, pero imprescindible. Y solo ha tardado 10 años.

The Next Day: la canción con toques eléctricos que da nombre a la bienvenida de Bowie en su regreso en el siglo XXI. Ritmo pegadizo que explosiona en el estribillo. Un golpe duro que decide resucitar los 70 para abrir boca al disco. Tocando más el rock que otras del álbum.

Dirty Boys: espesa con un hipnotizante ritmo lento, como un jazz provocador en el que se recrea de la mano del saxofonista Steve Elson. Canción con tintes oscuros y  perturbadores, con riffs eléctricos en el trasfondo como evocando la época de las antiguas estrellas del glam. Difiere en parte del resto del disco.

The Stars Are Out Tonight: segundo single y, en la primera escucha en su momento, más prometedor que el primero. Un rock pop con el que retrata a la estrellas ("todo tipo de estrellas" según Visconti) en su pose acechante y tintada, la brillantez perenne. "Dead one are the living", dice Bowie ganándome. De ritmo fácil y melodía casi atemporal con un sonido brillante in crescendo.

Love Is Lost: guiño vanguardista al disco. Sonido eléctrico y sintetizado con un teclado de base, ecos difuminados en el instrumental donde vuelven otra vez los toques oscuros. Amor en la era de Internet, según Visconti.

Where Are We Now: la balada que nos pilló por sorpresa y que se elevó demasiado en un primer momento por el impacto inicial del regreso de Bowie. Elegante, oscura y mirada nostálgica al Berlín setentero que sirvió de entrante pero que se ha quedado flojo en comparación con la mayor parte de The Next Day. Repetida la jugada del single de Ashes to Ashes.

Valentine's Day: en una rápida primera escucha es donde más fácilmente he reconocido al Bowie de antaño. Lenta pero con ritmo, elegante riff pegadizo; tranquila y dulce en su parte instrumental, hecho que choca con la interpretación de la letra por parte de Visconti, que afirma que se basa en la mente de un asesino, inspirada en las masacres en los colegios de EEUU.

If You Can See Me: rápido ritmo e inquietante desde el principio, melodía retorcida con un ligero regusto a progresivo y una mezcla de funk rock. Bowie canta acompañado a los coros por Gail Ann Dorsey. Tirando a la vanguardia berlinesca.

I'd Rather Be High: riff evocador y colorido que guía a lo largo de toda la canción, con tema bélico al igual que How The Grass Grow.

Boss Of Me: vuelve el lado más oscuro y profundo de Bowie, con un inicio de guitarra descarada pero que no acaba de lanzarse del todo hasta la mitad final de la canción, donde la voz cobra fuerza. "I look to the stars as they flicker and float in your eyes, and under these wings of steel the small town dies"

Dancing Out In The Space: ritmo animado y repetitivo en una canción a la que quizá se le podría haber sacado más jugo por un título que podía recordar a Space Oditty, Starman o algo más de marciano setentero.

How Does The Grass Grow: conjunta en temática a I'd Rather Be High con un inicio sintetizado que recuerda a unos 80 eléctricos. Melodías pegadizas típicas bowiescas y necesarios toques de guitarra en forma de solos.

(You will) Set The World On Fire: desde el primer minuto ofrece el toque de rock en este disco coctelera que es The Next Day. Una de las más explosivas del álbum en la que Bowie derrocha voz y energía, con un momento también para un solo incendiario.

You Feel So Lonely You Could Die: canción ambientada en la Guerra Fría y el espionaje, de título con posible guiño a Elvis y su Heartbreak Hotel. Es una balada que mece hacia el final del disco alzándose de forma leve pero con tono épico en los momentos adecuados, con coros y melodías que llevan atrás en el tiempo. Casi puedo saludar a Ziggy.

Heat: Intensa, pesada, misteriosa con el trasfondo del bajo y los guiños eléctricos medio extraterrestres. Aparece de nuevo el Bowie vanguardista que prometía Visconti.

So She: primeros acordes que huelen a un suave y extraño rock and roll acústico que acaba renaciendo en una melodía dulce, con aire majestuoso y algo juguetón. Guitarras que se alargan con ecos psicodélicos y punteos misteriosos con la calmada voz de Bowie por encima.

Plan: segunda canción del bonus track después de So She. Instrumental de no más de dos minutos, basado en arranques de guitarras poderosos y pequeños ecos de punteos.

I'll Take You There: una de las mejores del disco que extrañamente se ha relegado al bonus track junto con las dos anteriores. Otra de las piezas rockeras setenteras que completa el The Next Day con un estribillo imposible de despegar de la cabeza.

21.3.13

Semana Bowie (I): David Bowie 10 años después o cómo sacar un disco sin despeinarse

 



Apenas unos días atrás, que el polifacético David Bowie nos sorprendiera con un disco totalmente nuevo parecía una utopía imposible. El cantante de mirada alienígena ha estado viviendo oculto tras las cámaras y apartado de los escenarios más tiempo del deseado por sus seguidores, rechazando incluso participar en la clausura de los pasados Juegos Olímpicos de Londres o en el concierto benéfico de The concert for Sandy Relief. Quizá por eso haya decidido compensarnos anunciando un nuevo disco en el día de su propio cumpleaños, con un single y un vídeo incluidos que se presentan como el primer material inédito que publica el creador de Ziggy Stardust en diez años.


The Next Day es el nuevo álbum que saldrá publicado en marzo, la portada del cual ha causado disparidad de opiniones cuando los fans han visto un cuadrado blanco con el nombre del nuevo disco encima de la que fuera la carátula del mítico Heroes. Interpretación de este diseño aparte, su productor ha prometido un Bowie clásico y también vanguardista para este lanzamiento, cuyo setlist y primer videoclip se colgaron a primera hora en su página web oficial el mismo día en el que el Duque Blanco sopló las 66 velas. Y sin titánicas promociones ni entrevistas exclusivas. David Bowie ha conseguido que su noticia bomba pase de puntillas por delante de los medios.


David Bowie se ha estrenado con Where Are We Now, balada lacónica que evoca con nostalgia y un suave piano la temporada que pasó el artista en el Berlín setentero. Una voz calmada y sosegada, triste y rota en ocasiones, da un repaso por los locales y las zonas alemanas que más destacan de sus años de juventud, en los que se cocieronLowHeroes y Lodger en la llamada “Trilogía de Berlín”. Con esta nueva canción, el que fuera uno de los representantes más importantes del glam en los años de las plataformas y los brillos, muestra su lado más elegante y oscuro ensamblado en forma de elegía.


Esta grabación secreta, de la que no se había filtrado ningún tipo de material por Internet, es uno de los primeros regalos que nos deja el Año Nuevo, aunque no es garantía de que vayamos a tener de gira a nuestro alien favorito. Bowie ha dejado caer que sí, que a lo mejor hace un pequeño concierto si le apetece, pero visto el ánimo de iguana letárgica que tenía cuando el Sandy Relief y los Juegos Olímpicos seguramente no haya que hacerse muchas ilusiones. Aun así, The Next Day, ya sea una vuelta al pasado con su poesía marciana o una ventana abierta a lo experimental, pone de manifiesto uno de los hechos más importantes: Bowie ha vuelto.