El libro se titula La cinematografía de Alfonso Sánchez, y está escrito con el cariño de la amistad por José Antonio Postigo. Una semblanza biográfica, muchas fotos curiosas y, sobre todo, una buena selección de críticas de cine de Alfonso Sánchez lo convierten en una lectura grata y más que recomendable para quienes gustan de leer sobre cine. Autor de Iniciación al cine moderno (una obra que habría que recuperar ya) y de incontables críticas en periódicos y revistas, la pluma de Alfonso Sánchez es graciosa sin dejar de ser profunda. Amigo de gentes como Mihura o Jardiel, compartió con ellos una manera cariñosa y juguetona, casi inocente, de ver y reflejar la vida, y es quizá por esto que Alfonso Sánchez no pontificaba ni censuraba con la gravedad del crítico de voz tumbal que se sabe influyente y temido por todos. Antes bien, pondera, estima, aconseja, se plantea reflexiones en voz alta, y sobre todo, rehuye las categorizaciones negativas. Su periodismo tenía el estilo refinado de otra época que no es la nuestra: elegante, ameno, gracioso, cultivado y elusivo. El regusto que deja en la boca la ya casi olvidada máquina de escribir de Alfonso Sánchez nos obliga a esperar que un día se reedite su obra mayor, esa Iniciación al cine moderno, así como una parte del conjunto de su obra crítica.
lunes, enero 28, 2008
LA CINEMATOGRAFÍA DE ALFONSO SÁNCHEZ
viernes, enero 25, 2008
FICHAS TOUTAIN LXXXIII: NOEL SICKLES
Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.
miércoles, enero 23, 2008
FICHAS TOUTAIN LXXXII: SEGAR
Clicar sobre la imagen para ver a mayor tamaño. Estas fichas fueron publicadas en la tercera de forros de cada fascículo de la Historia de los Cómics (Toutain Editor, 1982) y no han vuelto a ser reeditadas desde entonces. El © de los textos e imágenes pertenece a sus respectivos autores. Estas fichas se publican aquí con intención exclusivamente divulgativa y educativa.
martes, enero 22, 2008
LOS SOPRANO: IT WAS A VERY GOOD YEAR
Arriba tienen el fantabuloso comienzo de la segunda temporada de Los Soprano, mi serie de televisión fetiche en estos momentos. David Chase se estrenó con un repaso a todos los personajes importantes de la serie unos meses después del fin de la primera tanda de episodios (cada temporada de esta serie consta de 13 episodios, salvo la sexta y última que es doble). En esta ocasión, el repaso tiene como fondo una nostálgica melodía de Frank Sinatra, italiano de oro que, por sus vínculos con la mafia, no sobra precisamente en esta apertura magnífica de la segunda temporada. El tema se titula It Was a Very Good Year, y la letra va como sigue:
When I was seventeen
It was a very good year
It was a very good year for small town girls
And soft summer nights
We'd hide from the lights
On the village green
When I was seventeen
When I was twenty-one
It was a very good year
It was a very good year for city girls
Who lived up the stair
With all that perfumed hair
And it came undone
When I was twenty-one
When I was thirty-five
It was a very good year
It was a very good year for blue-blooded girls
Of independent means
We'd ride in limousines
Their chauffeurs would drive
When I was thirty-five
But now the days are short
I'm in the autumn of the year
And now I think of my life as vintage wine
From fine old kegs
From the brim to the dregs
It poured sweet and clear
It was a very good year
It was a mess of good years
It was a very good year
It was a very good year for small town girls
And soft summer nights
We'd hide from the lights
On the village green
When I was seventeen
When I was twenty-one
It was a very good year
It was a very good year for city girls
Who lived up the stair
With all that perfumed hair
And it came undone
When I was twenty-one
When I was thirty-five
It was a very good year
It was a very good year for blue-blooded girls
Of independent means
We'd ride in limousines
Their chauffeurs would drive
When I was thirty-five
But now the days are short
I'm in the autumn of the year
And now I think of my life as vintage wine
From fine old kegs
From the brim to the dregs
It poured sweet and clear
It was a very good year
It was a mess of good years
Se trata de una de las canciones emblemáticas de Sinatra, tanto que ha sido parodiada y homenajeada en multitud de ocasiones. Por ejemplo, por el entrañable Capitán Kirk de Star Trek (William Shatner) en un programa de televisión de los primeros años 70, donde parodia este bello tema, como pueden ver más abajo en este otro tutubo, donde, en mi opinión muy personal, Shatner está como para ser corrido a sombrerazos del plató por relamido y empalagoso. Pero bueno, hemos quedado en que se trata de una parodia (¿o no lo es?):
Y por fin, una tercera versión: la de los Muppets, que en la España de los 70 llamábamos Los Teleñecos. ¿Recordáis a aquellos dos viejos carcamales que cerraban cada episodio quejándose por la mala calidad de los espectáculos? Pues también ellos se ven ahora atacados por la nostalgia de Sinatra y nos dan su propia versión de este tema clásico, añadiéndole unas hilarantes gotas de su cosecha.
De las tres versiones, me quedo con la de Los Soprano. En mi opinión, juega muy bien con ese sentimiento de melancolía y vacío que, de una manera o de otra, embarga a los personajes de esta telenovela de mafiosos. No hay que olvidar que uno de los grandes aciertos de la serie de David Chase ha sido presentarnos, con sus claroscuros, la vida cotidiana de la mafia italoamericana que, en fin, como tu vida cotidiana o la mía, también tiene sus grandes dosis de grisedad y hasta de frustración (y es que Chase y su equipo han conseguido que hasta sintamos cariño por esta pandilla de personajes a los que, en la vida real, no podríamos mirar a la cara sin mearnos en los pantalones). Y como parodia, me quedo con la hilarante versión de los Teleñecos. Y hablando de Muppets o Teleñecos, ¡lo que yo daría por ver a Hugo Chávez, mi teleñeco favorito, cantando su propia versión de It Was a Very Good Year! No nos quiere dar ese gusto, aunque, ¿qué importa? Chávez siempre es motivo de risas y felicidad cuando se asoma a la pequeña pantalla de mi hogar.
sábado, enero 19, 2008
FANTASCOPÍA, ACTUALIZADA
viernes, enero 11, 2008
50 DIRECTORES 50
domingo, enero 06, 2008
LOS SOPRANO: PRIMERA TEMPORADA
Ya desde el principio los gángsters resultaron simpáticos a grandes sectores de la población, pero los films que versaban sobre ellos los trataban como a escoria social, a veces como a víctimas de una sociedad imperfecta, pero nunca como a héroes. En Los Soprano tenemos la culminación de este proceso inverso, gracias al costumbrismo. Si en películas como Casino o Goodfellas podíamos desarrollar cierta empatía por los mafiosos, narcotraficantes o asesinos, en Los Soprano ya no se trata de simple empatía, sino de verdadera simpatía, y hasta cariño, por estos mafiosos italoamericanos; por no hablar de que, en el fondo, Tony Soprano o su tío Junior, individuos violentos, groseros, machistas, sabandijas y asesinos nos caen de puta madre. He aquí donde la serie es más digna de comentario para sociólogos y educadores (sí, educadores, puesto que algo ha fallado en nuestra educación: ¿por qué nos cae mejor Tony Soprano que Bill Clinton, Felipe Calderón o Rodríguez Zapatero?) que para críticos del séptimo arte. Desde el punto de vista del disfrute estético, la primera temporada de Los Soprano me ha parecido indiscutiblemente perfecta: buenos actores en excelentes caracterizaciones, muy buena música, diálogos adultos e inteligentes integrados en guiones muy bien construidos, buen ritmo en cada episodio, secundarios bien dirigidos, violencia y tensión bien balanceada, incidencia en el mundo onírico (formidable el episodio 12, Isabella, donde lo onírico irrumpe en la realidad), e incluso, como buena teleserie que es, el aspecto ritual: ese algo que tiene toda teleserie que se repite en cada episodio, y que, lejos de producir aburrimiento, produce adicción y amor por la estructura previamente aceptada: no hay gran teleserie sin grandes momentos recurrentes, que en este caso vienen representados por la escena de psicoanálisis entre Tony Soprano y la Dra. Melfi (Lorraine Bracco). ¿Un mafioso pasando por el diván del loquero? ¿Por qué no? Recuerdo que hace unos años un narcotraficante de Juaritos fue rafagueado al salir del consultorio del psicoanalista, con el que acudía porque “se sentía perseguido”. ¿Era este narco un asiduo espectador de Los Soprano, o se trató de una simple coincidencia temática?
Lo más llamativo que observo a raíz del gran éxito de Los Soprano es la progresiva identificación que se viene dando en las últimas décadas entre el común de los mortales y los representantes del crimen organizado, éstos que también tienen una familia tan “normal” o “disfuncional” como la tuya y la mía, y cuyos problemas familiares les afectan tanto o nada como a ti y a mí. Me parece que esta progresiva identificación ha alcanzado su apogeo con Los Soprano, delincuentes y asesinos tan divinizados como los grandes héroes, reyes y dioses de Homero o de la tragedia griega (con la que el cine negro guarda muchos puntos de coincidencia y homenaje). Esta identificación “con los malos”, esta sympathy for the devil, comenzó en América Latina, donde se le reza al Santo Malverde, se bailan narcocorridos masivamente (a pesar de que sus estúpidos gobernantes prohíban la difusión de estas canciones por las emisoras de radio) y un autor como el mexicano Elmer Mendoza reconoce que el narco llega donde el Estado no llega ni le interesa llegar, y que, como en otros casos de la historia, los grandes criminales que se enfrentan a un estado en descrédito, pueden ser también grandes benefactores.
No deja de ser una metáfora ideológica que la tapadera de Tony Soprano sea una empresa de reciclaje de basura. Creo que esta serie es valiosa porque revuelve con ganas en el basurero de la moral convencional sobre el que todos hemos sido arrojados como perros muertos.
viernes, enero 04, 2008
PHILIP K. DICK: LOS CLANES DE LA LUNA ALFANA
Los clanes de la luna alfana es mi última aventura con K. Dick. Aventura en toda regla, pues casi ningún autor consigue (y sí lo hace K. Dick) arrastrarme a mundos lejanos y abrumarme con su riqueza conceptual. En esta novela, científicos de la Tierra intentan hacerse con el control de una luna rebelde gobernada por una sociedad de enfermos mentales que renegaron en el pasado de continuar sus vínculos con la Tierra. Buen conocedor de las enfermedades mentales (que él también padecía) en esta novela elabora una confrontación entre el mundo de los “locos” y el de los “cuerdos”. No es una de sus grandes obras, pero empiezo a descubrir que cualquier lectura de K. Dick es, en estos tiempos de hambruna de imaginación, rebelión y poesía, una gran lectura. Muy recomendable.
miércoles, enero 02, 2008
FELIZ 2008
¿Qué tal la ingesta de las doce uvas? Yo debo decir que hace muchos años que renuncié a la deglución apresurada de las doce uvas para sustituirlas por doce aceitunas rellenas de anchoa (o de lo que rellenen las aceitunas ahora). No sólo es más práctico (doce aceitunas entran mejor que doce uvas al son de doce campanadas), sino que soy un defensor a ultranza del fruto de Atenea. Despido un año y recibo otro con doce aceitunas, y durante el año me acordaré bastante de seguir invocando con mis parabienes a los aceituneros de Jaén y de otros rincones del mundo. Viva la aceituna, huevo de la civilización del mediterráneo.
Y hablando de Jaén, el jienense Paco Nájera, el artista de la serie Tartessos, nos ha enviado esta felicitación de año nuevo donde vemos a Argentina, personaje emblemático de su serie sobre esta civilización antigua. Como me ha parecido muy bonita la rosa que trae la moza en la mano, la cuelgo aquí con mis deseos deseos para todos vosotros. Que el año nuevo no se ensañe demasiado con nuestros bolsillos ni con nuestras vidas. Un saludote a todos, y gracias por seguir ahí.
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