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jueves, 7 de febrero de 2019

Crítica: “Confesiones verdaderas”, de Rachel Gibson


La primera que leí de Gibson, contemporánea, divertida y sexy.

DATOS GENERALES

Título original: True confessions
Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2001

Parte de una serie: #1 de Gospel, Idaho

Edición en España
Traductores: Rosa-María Borràs Montané / Juan-Luis Trejo Álvarez
Fecha edición: 11/2006
Publicación: B (Ediciones B)
Colección: Seda


Hope, una periodista que trabaja para un tabloide de Los Ángeles, visita una pequeña ciudad en busca de inspiración, y encuentra mucho más que lo que esperaba... incluyendo un asesinato y un sheriff local terriblemente atractivo.
Todos en Gospel, Idaho, saben que los pecados del mundo tienen su origen en Los Ángeles. Por eso, cuando Hope Spencer, angelina y reportera de un periódico que se vende en los supermercados, llega a la ciudad, todo el mundo se prepara para los problemas que pueda causar... y que causa.
Dylan Taber es, de lejos, el hombre más atractivo de los alrededores. Las mujeres de Gospel viven prendadas de él... ¿cómo es posible entonces que llegue una chica de ciudad y consiga cautivarlo?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí. Estaba en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, en el puesto 393. Ganó varios premios: el RITA y el Romantic Times, en categoría contemporánea. En la encuesta anual de All About Romance, fue escogida como la mejor favorite funny. Aparte de eso, la incluyeron en la lista de las mil mejores que publicó RomanceNovels.Me, la 621.

CRÍTICA

Con esta novela descubrí yo a Rachel Gibson. Había una oferta de novela romántica en papel en Amazon y me la compré. ¡Qué descubrimiento! Me encantó.
Era noviembre de 2012, según veo por el comentario que dejé en El rincón de la novela romántica.
Ya desde el comienzo te da ese tono de desparpajo:
En Gospel, Idaho, existen dos verdades universales. La primera es que Dios dio lo mejor de sí cuando creó la agreste región de Sawtooth. De ahí que Gospel haya sido siempre, a excepción de los desafortunados incidentes de 1995, la representación del cielo en la tierra.
La segunda, una verdad en la que se cree aún más que en la primera, es que todos los pecados conocidos del cielo y la tierra tienen su origen en California. California es la culpable de todo, desde el agujero en la capa de ozono hasta a plantación de marihuana que se encontró en el huerto de tomateras de la viuda Fairfield. Después de todo, su nieto había visitado a unos familiares de Los Ángeles el otoño anterior.
Precisamente de California procede Hope, la protagonista de esta historia. Escritora en publicaciones sensacionalistas, pasa por fase de bloqueo y sus jefes han pensado que airearse por el Medio Oeste le servirá para superar el bache.
Rubia, monísima, viste espectacular y conduce un Porsche, más fuera de lugar no puede estar.
Y ese elemento de pez fuera del agua, que alucina con todo lo que ve allí, es una de las razones por las que esta historia te hace reír, con ese contraste tan absoluto entre la racionalidad y un sitio donde hacen cosas como concurso de lanzamiento de váteres y apuestan sobre todas las cosas. Como, por ejemplo, cuántos excursionistas se perderán ese año en las montañas.
El sheriff, Dylan, es alto, guapo, padre soltero, y cuando mira con sus ojos verdes desde debajo de su sombrero Stetson negro, a Hope se le aflojan las rodillas.
Ninguno de los dos quiere parejas, ni relaciones, ya han salido escaldados con anterioridad. Ahora bien, ¿por qué no hacer algo con esa química tan evidente?
Como esto es Romancelandia, todos sabemos que aquello de «solo una noche», o «solo sexo mientras estés aquí» nunca funciona y el final feliz implica estar juntos, vivos, y enamorados.
Es un romance contemporáneo, con una tensión sexual logradísima y toques constantes de humor que te hacen reír o sonreír cada dos por tres.
Una cosa que me gusta de Gibson es que, aunque ambiente sus novelas en pueblos de esos pequeños en los que todo el mundo es un cotilla, no hace una de esas ingenuas «alabanzas de aldea» que tanto me hacen chirriar los dientes. No, la verdad es que mantiene cierta distancia. Los secundarios, más que entrañables, parecen auténticos alienígenas con sus extravagancias.
La parte romántico-erótica está muy bien conseguida, y si quieres algo ligero, divertido, y sexy, esta es tu novela.
Es novela con niño, pero esta vez Adam no me molestó en absoluto, sino que le añadió cierta autenticidad a la historia.
El único «pero» que le pongo es que entre los protas se produce al final un tonto malentendido, y creo que se alarga más de la cuenta, para mi gusto.
Cuando la leí en su momento, se me quedó la valoración en un 7,5 «y con ganas de leer más de Rachel Gibson». Bueno, ya he leído muchas más, y al releerla, me ha gustado tanto (creo yo) como la primera vez. Me parece una novela casi perfecta en ese tipo de contemporánea divertida y con la sensualidad suficiente como para que sentir mariposas en el estómago con según qué escena.
Seis años después, mantengo la puntuación e incluso hasta la podría subir hasta 5 estrellas, si te coge con el puntín justo para una historia así.
Yo la recomiendo totalmente, y añado que –después de Jane juega y gana–, es la que más me gusta de la autora.
No sé si pretendía escribir más libros ambientados aquí, pero la «serie» Gospel, Idaho, se quedó en un dúo, siendo la segunda The Trouble With Valentine's Day (2005), de la que ya hablé aquí. 
Valoración personal: notable, 4
 
Avon, 2001
Se la recomendaría a: quienes gocen de sentido del humor.

Otras críticas de la novela:

En español, tenemos en primer lugar las tres críticas de El rincón de la novela romántica
Carmen, de Libros en mi biblioteca, la clava en su recomendación: «Recomiendo esta historia a cualquier lector de novela romántica contemporánea, estoy convencida de que la disfrutará tanto como disfruta una comedia romántica americana.» 

En inglés, 10/10 merece para Novelicious
4 estrellas en Book Binge.
Con una B calificaron esta novela en All About Romance

lunes, 25 de enero de 2016

Crítica: "The Trouble with Valentine’s Day", de Rachel Gibson


Entretenida y sexy.
 
Leído en Kindle

DATOS GENERALES

Título original: The Trouble with Valentine’s Day
Fecha de publicación original en inglés: 2005
Subgénero: contemporánea

Parte de dos series: 3.º de los Chinook y 2.º de Gospel, Idaho

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS

Hay un día del año en el que estar sola es un pecado… ¿Cuál es el problema con el día de San Valentín?

¡Simplemente, apesta! Especialmente si tu novio te ha dejado y un atractivo desconocido te rechaza.

A Kate Hamilton le ha dejado su novio. Está quemada en el trabajo. Decide ir a pasar un tiempo con su abuelo en Gospel, Idaho, el lugar donde lo más emocionante que hacer un viernes por la noche es escuchar la poesía de las Mountain Momma Crafters. Durante el viaje por carretera, se ve obligada a parar en centro turístico de esquí. Allí, en un bar, decide poner en práctica una de sus fantasías: liarse con un tío macizo en un bar. Pero él, simplemente, la rechaza. Genial para la autoestima, ¿qué más puede salir mal?

Kate ayuda a su abuelo en la tienda. Le presenta al dueño de la tienda de deportes que queda justo enfrente. No es otro que Rob Sutter, antigua estrella del hockey sobre hielo y el desconocido que la rechazó sin contemplaciones. Ella confía en que él no se lo cuente a su abuelo. Desde luego, a Rob le sorprende encontrarse en el pueblo a la chica que intentó ligar con él. Pero él ha salido chamuscado de sus historias amorosas, y lo último que quiere es una relación… a pesar de lo atractiva que le resulta Kate. Nada de esto impide que acaben en posturas más que comprometidas en el pasillo cinco.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Estaría más allá del puesto cuatro mil así que, sin ser lo mejor de lo mejor, entraría en el 10% que merece la pena. En RomanceNovels.Me situaron esta novela en su lista de las mil mejores novelas románticas, en el puesto 406. Vale, pero no podrás encontrar muchas más recomendaciones.

CRÍTICA


El día de San Valentín apesta.
Kate Hamilton se llevó a la boca una jarra de ron caliente y se lo bebió hasta la última gota. En las lista de “cosas que apestan”, estaba en algún lugar intermedio entre caerte de morros en público y el pastel boloñés de su tía Edna. Lo primero era doloroso y vergonzante, mientras que lo segundo era una abominación a los ojos del Señor.


Así empieza esta historia, con Kate deprimida en el Duchin Lounge. Su último novio la dejó justo un día de san Valentín, cuando ella ya oía campanas de boda. Ha trabajado en Las Vegas como detective privado. Pero conoció a tipo aparentemente normal que perpetró la mayor de las barbaridades.

Así que ahora, quemada en su trabajo, va camino de Gospel (Idaho), una localidad que ya conocimos en la descacharrante Confesiones verdaderas. Se incluye como la segunda de la autora que se desarrolla en Gospel, Idaho, y la cuarta de la serie dedicada a los Chinook de Seattle.

Va a vivir con su abuelo Stanley, un viudo que tiene un supermercado. No le vendrá mal una ayudita de la atractiva y alta Kate quien aprovechará para saber qué hacer con el resto de su vida.

Kate jamás había ligado en un bar, pero la nieve la obliga a parar en una estación de esquí. Empieza a trasegar jarra va, jarra viene, de ron caliente. La rodea un decorado de corazoncitos, rosas y velas, por ser el día de san Valentín. ¿Cómo no va a empezar a fantasear con sexo salvaje y atractivos desconocidos?

Se fija en un tío cachas de metro ochenta y ocho y ciento cuatro kilos de peso. Tontea con él. Por una vez, se dice, voy a dejar de ser cauta y tener un ligue de una noche. ¿Qué puede pasar? ¿Acaso me va a decir que no? Vamos, ¡que es un tío!

Pues mira, este dice que no.


No te lo tomes como algo personal, pero no follo con mujeres que conozco en los bares.


Y sale prácticamente corriendo.

Kate se instala en la casa de su abuelo. Comienza a vivir la lenta existencia de un pueblo perdido. Y entonces conoce a la antigua estrella del hockey sobre hielo Rob Suttner. Posee una tienda de deportes, justo enfrente del supermercado. Y resulta que no es otro que el tipo macizo que le dio calabazas por San Valentín.

Afortunadamente, Rob finge no conocerla. Aunque se acuerda muy bien de ella. Si le dijo que no, no es por carecer de atractivo, es que tiene un mal historial con las mujeres, y eso de ligar con desconocidas se acabó para él. Ya ha pasado por ese tipo de vida. Una relación intermitente con su novia acabó en embarazo y matrimonio, pero él volvió a las andadas, y su rollo de una noche puso fin a su vida tal como la conoció.

Posiblemente Rob hubiera pasado de ella de no ser por este irritante rumor de que es gay. Maledicencia que salió de un comentario inconsciente de Kate. Así que, bueno, hay que entender que Rob es un tipo muy básico y decidirá demostrarle a Kate que él no es gay. De la manera más cruda posible.

La principal ocupación de este pueblo es el cotilleo, el tipo de juego cuya única regla es que en cuanto sales por la puerta, ya pueden empezar a hablar de ti. Un patio de recreo demasiado pequeño para que Kate y Rob se ignoren. La evidente tensión sexual acaba estallando en escenas explícitas muy excitantes, típicas de Gibson. Es justo de lo que más me acordaba antes de releer esta novela para hacer la crítica.

Mucho rollito sin ataduras, supuestamente lo que los dos quieren. Pero no, claro, que esto es romántica. Las cosas acabarán complicándose con eso, ya sabéis, esa cosa, los sentimientos.

Una segunda historia es la de Stanley. Intenta seguir adelante con su vida, sobrellevando como puede las nada sutiles insinuaciones de todas las viudas del pueblo y escuchando poesías ripiosas en el club local,… hasta que una de ellas le llega al corazón. 

Aunque forma parte de la serie Chinook, no se desarrolla en Seattle y el hockey se menciona de manera muy esporádica. Reencontramos a algunos personajes de Confesiones verdaderas. Aunque Rachel Gibson suele mantener un buen nivel, me resultó un poco desganada. No la encuentro particularmente graciosa, y eso que los habitantes de Gospel siguen pareciéndose mucho a aliens, que miden el tiempo según si votaron a Bush padre o a Bush hijo.

Tengo un problema estrictamente personal con el aspecto del héroe. Estará muy bueno, pero tiene un bigote a lo Fu Manchú (Rachel Gibson dixit, no yo) y un soul patch, lo que en España llamamos “mosca”, o sea, un poquito de vello justo debajo del labio inferior. Y es que a mí las pilosidades faciales me gustan más bien poco.


Aquí, ejemplo de soul patch con Howie Mandel
Autor Matt Ottosen 


Pero dejando a un lado mis problemas con "bigotes, barbas y otras pilosidades faciales", a veces es difícil que te caigan bien unos protagonistas que parecen un poco perdidos, y eso que Kate sigue creyendo en el amor y sueña de verdad con encontrar a un tipo con el que comprometerse. Su relación sexual es ardiente, pero no se acaba de ver la parte emocional del asunto. Aunque es novela contemporánea del género “ligero” o humorístico, siempre esperas que haya “algo” por lo que son perfectos el uno para el otro, como personas, para compartir el resto de su vida.

La leí y releí en digital, a buen precio. Aunque no sea de lo mejor de la Gibson, deberían traducirla, porque es entretenida, contemporánea y sexy, mucho mejor que la inmensa mayoría de novelas que encuentras por ahí.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la novela contemporánea con humor y alto tono erótico

Otras críticas de la novela:

En español, cabe citar a El rincón de la novela romántica, donde se puede encontrar una crítica mía anterior de este mismo libro; y para Lady Marian, fue un 7/10.

En inglés, All About Romance le dio una B, y RT Books Reviews, como a casi todo, la callificó de 4 ½ estrellas. Pero tiene toda la razón del mundo al señalar lo rápido del ritmo y los diálogos, que la narración es, con frecuencia, divertida y que, en fin, “su química sexual chisporrotea en la página”.