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viernes, 4 de junio de 2021

La última entrevista (Valeria para la contrainformación)

Jesús García Blanca es escritor e investigador independiente. Desde 1994 su actividad se centra en el terreno de la salud, analizando los mecanismos de poder motivado por su conciencia política y personal, integrando una visión crítica y la lucha política contra el modelo médico hegemónico y a favor de la autogestión de la salud.

Ha colaborado con medios de contrainformación digitales y en papel como Cadizrebelde, La Haine, Insurgente, Rebelión, Sumendi, Ekintza Zuzena y otras revistas divulgativas en materia de salud. Ha formado parte del equipo didáctico de la Escuela Española de Terapia Reichiana impartiendo cursos de Ecología de Sistemas Humanos.

Es autor de los libros El Rapto de Higea (Virus 2010), La Sanidad contra la Salud (iEdiciones 2015), Vacunas: una reflexión crítica (iEdiciones 2016; en colaboración con el doctor Enric Costa), publicado en catalán por Llibres de LÍndex; Wilhelm Reich: inspirador de rebeldía (Cauac, 2017) publicado en italiano y francés por Macroediciones, y Fake News: la Manipolazione delle notizie (MacroEbooks, 2019).

Ha colaborado también en dos libros colectivos para Ilusionismo Social, coordinados por Javier Encina y editados por Volapuk: Autogestión cotidiana de la Salud y Educación sin Propiedad.

Actualmente escribe en la revista Discovery DSalud y administra el blog Salud y Poder




SOBRE SUS BASES

Bueno Jesús, por tu recorrido podemos ver que tienes una visión crítica en el terreno de la Salud. Para entender desde qué perspectiva has enfocado este tema, ¿podrías contarnos cuales son las bases políticas y filosóficas que te han permitido observar e identificar las estructuras de poder en distintos terrenos?¿Cuándo comienzas a interesarte, a entrar en contacto y empatizar o identificarte con ellas?

Hay dos momentos claves en mi vida que con el tiempo he identificado como responsables directos de los líos en que me meto desde hace decenios: uno fue mi primera clase de filosofía; el otro, el día que pasé por la puerta de un amplio local lleno de libros y entré a curiosear: era la biblioteca de la CNT de mi pueblo. Los filósofos helenos —presocráticos, sofistas, el mismo Sócrates, Platón, Aristóteles— se convirtieron en una herramienta para resistir contra un mundo que siempre había intuido feo, especialmente a partir de ciertas lecturas, con el Demian de Hesse a la cabeza. Y las charlas con dos viejos ex combatientes anarquistas que me prestaron un buen montón de libros radicales allá por 1977 —a mis 17 añitos— fueron una iniciación a la rebeldía que me ha traído aquí, a donde estoy ahora, a esta lucha permanente, contradictoria, terrible, esperanzadora… en fin, al teclado del ordenador que es mi arma, mi psicoterapia y mi herramienta ética.

Cuéntanos un poquito: ¿cómo y cuándo aplicas esas ideas a acciones políticas concretas? 

Durante años, no hice nada. Quiero decir como activista, en el sentido habitual que se le da a esa palabra. Me dediqué a leer: ese podría ser el resumen: leer. Y también leer. Y leer. Ciencia-ficción, filosofía, política, todo lo que pude devorar de escritores centro y sur americanos, y luego al hilo de mis estudios de magisterio, psicología, psiquiatría, pedagogía, antropología… una amalgama de textos que fui recorriendo sin orden ni concierto, a base de intuición, dejándome llevar por impulsos, por la curiosidad intelectual, por una sed insaciable de aprender. 

En fin, el momento de poner los pies en tierra llegó en 1999, cuando el partido creado por Jesús Gil se presentó a las elecciones municipales de La Línea y obtuvo una mayoría mega absoluta con 21 de 25 concejales creo recordar. De inmediato montaron una máquina de corrupción que les permitió saquear el ayuntamiento en poco tiempo, y paralelamente —y siguiendo el modelo de Marbella o Estepona— una serie de unidades represivas dentro de la policía local que a cambio de sobresueldos implantó el terror en las calles: palizas, ataques con perros, detenciones ilegales, amenazas… durante al menos dos años la acción política se tradujo en una batalla por los derechos más elementales y la denuncia de los malos tratos policiales contra todo el que no comulgara con el régimen instaurado. Los partidos convencionales, PP, PSOE, PA prácticamente desaparecieron de la escena. A mí vinieron a buscarme para que me pusiera al frente de la agrupación local de IU como independiente y logré aglutinar la oposición en la calle y ganarme la confianza de algunas personas honestas: empleados del ayuntamiento, sindicalistas, asociaciones de vecinos… para organizar la respuesta contra la jauría y denunciar públicamente sus abusos. 

¿Cuánto tiempo estuvo el GIL gobernando?

La etapa que comento duró dos años, luego se metieron en el PP y siguieron gobernando desde ahí. Pero esos dos primeros años fueron terribles para el pueblo y para mí y para unos pocos militantes que me echaron una mano: entregué todo mi tiempo y energía a la calle, a la gente, a organizar o participar en movilizaciones, a apariciones diarias en los medios, a reuniones con afectados por esto o por aquello, a revisar cada decisión del gobierno local y contestar a casi cada documento, cada declaración, cada provocación, cada agresión. Después logramos aplacar un poco la situación, que la corrupción comenzara a investigarse, e incluso pusimos en marcha un Foro contra los malos tratos y logramos la intervención del Defensor del Pueblo andaluz. Pasado lo peor decidí marcharme: no me veía como concejal debatiendo el PGOU. Y por otra parte, ya no caminaba tranquilo por la calle: o me buscaban para pedirme que les solucionara problemas o para acusarme de causarlos. 

Desde tu posición y consciencia política, ¿qué es lo que te motivó a investigar las estructuras de poder en uno de los terrenos más complejos y menos analizados como es el de la Salud?

Habían sido también dos acontecimientos claves en mi vida los que me habían llevado al terreno de la salud antes incluso de mi aventura contra el GIL. Por un lado conocer y empezar a compartir mi vida con mi actual compañera allá por 1989; ella fue la que me descubrió la revista Integral y una visión radicalmente diferente de la salud, la enfermedad y la medicina. Y por otro lado, el nacimiento de nuestra primera hija, que nos sacudió con la urgencia de decidir cómo aplicar nuestras convicciones educativas, y sobre crianza y salud que hasta ahora habían sido teóricas. 

Esas decisiones, esos retos, me llevaron también a profundizar en el análisis de dos territorios entrelazados: la salud y la educación, y por supuesto que lo hice con mis herramientas, con mi visión social, política, filosófica… Pero una vez más hacía falta algo que me sacudiera de forma concreta, y ese algo fue el Montaje SIDA que se coló en mi vida en 1993 cuando los chavales a los que daba clases en el centro de adultos de Guadix me propusieron investigar ese tema. Buscando información y bibliografía, me topé, en la librería Urbano de Granada con el libro SIDA: Juicio a un virus inocente, del doctor Enric Costa Vercher y mientras lo devoraba iba comprobando cómo todo encajaba: mi visión de la salud, mi concepción de la sociedad, y mi convencimiento de que las estructuras de poder determinan, no solo la economía y la política, sino todo ese terreno inexplorado de la salud, la enfermedad, la educación, la sociología de masas, el ecologismo…

Desde ese momento, te dedicas a investigar en profundidad estas cuestiones y la relación con los intereses políticos y económicos que expones y analizas en tu libro El Rapto de Higea publicado en 2010…

Primero pasé una etapa de casi tres años escribiendo para medios de contrainformación, haciendo análisis socio-político pero empezando ya a tocar temas relacionados con la educación, con la ecología, con la salud… todo un aprendizaje, tanto de la realidad socio-política-económica, como de la tarea de comunicador en esos terrenos tan complejos. En esa época, muy poco después de leer el libro de Enric Costa, conocí a Lluís Botinas, responsable de la Asociación COBRA, actualmente Plural-21, que estaba librando una batalla casi en solitario para aportar información crítica contra el Montaje SIDA, y decidí implicarme directamente. 

De hecho, desde el principio enfoqué ese montaje como una maquinaria de producir terror, dinero y efectos de poder, y me sirvió como paradigma de todos los elementos claves para estudiar esos mecanismos de poder que se despliegan en ese territorio que incluye como elementos básicos salud humana, salud del planeta, crianza y educación. Ese fue efectivamente el meollo de mi primer libro, El rapto de Higea que, de hecho se subtitulaba Mecanismos de poder en el terreno de la salud y la enfermedad, y que escribí hacia 2008 recogiendo todo lo que había aprendido y reflexionado en esos quince años, desde un enfoque que hasta el momento no había visto en ningún investigador y que me parecía necesario aportar a la lucha antiimperialista.


PORTADA EL RAPTO DE HIGEA


ESTRUCTURAS Y MECANISMOS DE PODER SANITARIOS

Entremos en materia… Desde tu experiencia, ¿podrías explicarnos cuales son esas estructuras de poder que explicas en tu libro y cómo se han ido aplicando?

Esquemáticamente digamos que hay varios entramados de poder superpuestos o interrelacionados entre los que destaco el educativo, el sanitario y el mediático. Los dos primeros se entrecruzan constantemente y el tercero es como una actualización del programa de idiotización implantado al nacer. Pero la cosa empieza antes. Hay que leer a Wilhelm Reich para comprenderlo en toda su profundidad. Pero dicho así, a ritmo de entrevista: todo el proceso de concepción-embarazo-parto-crianza es el comienzo; es la clave de fabricación de ciudadanos sumisos, indolentes, acríticos, obedientes… eso que comúnmente se llama borregos y que Reich denominaba “esclavos de no importa quien”.

A partir de ahí, yo me he dedicado a estudiar esos “dispositivos” como los llamaba Foucault, y ponerlos en un esquema comprensible que voy corrigiendo constantemente, complementando, precisando —un poco al estilo de esos murales que hacen los detectives en las series con fotografías, chinchetas y marcas de rotulador. Y ahí tenemos una flecha roja que apunta a Falsimedia, a los grandes medios de manipulación de masas, que hacen como que se pelean pero que en realidad sirven al mismo dueño; y otra flecha roja conduce al entramado educativo —que conozco de primera mano por mi profesión—: guarderías, escuelas, institutos, universidad… centros de reclusión y refinamiento de la castración emocional e intelectual; y finalmente, otra flecha roja para el entramado sanitario, al que más tiempo y esfuerzo he dedicado y que conecta el gran capital con lo que denomino el Dispositivo Sanitario Imperial: las agencias sanitarias estadounidenses militarizadas, universidades, y toda clase de organismos privados y públicos nacionales e internacionales incluyendo la propia OMS, que no es en absoluto una institución pública independiente, sino que está financiada en más de un 80% por esos grupos de poder incluyendo las farmacéuticas.

¿A que te refieres con agencias sanitarias estadounidenses militarizadas?¿Es una forma de hablar? ¿Puedes detallarnos un poco todo ese entramado?

No, no es una forma de hablar, es literalmente así: el sistema sanitario estadounidense se creó en 1798 a partir de un servicio de hospitalización de la Marina y aún ahora su máximo responsable y portavoz principal para asuntos de salud pública es un militar de alta graduación, actualmente el Vice Almirante Jerome Adams. De las once agencias del Departamento de Salud, hay que centrar la atención en tres: la FDA, los NIH y los CDC. La primera es la que autoriza alimentos y medicamentos que fue la responsable de la persecución de Wilhelm Reich en los cincuenta y ha sido durante decenios la que ha perseguido a los practicantes de medicinas naturales en EEUU; los Institutos Nacional de Salud constituyen el brazo investigador, y los CDC Centros para el Control de Enfermedades— son la agencia clave de control internacional: definen las enfermedades, los criterios de diagnósticos y los protocolos de tratamiento o prevención y los exportan a todo el planeta, independientemente del color político de los gobiernos o de las relaciones políticas o económicas que puedan tener con los EEUU. La herramienta para esto es el EIS, Servicio de Inteligencia de Epidemias, aunque ellos se autodenominan “detectives de enfermedades” que a través de un programa de entrenamiento epidemiológico denominado TEPHINET extiende su influencia a 165 países incluyendo toda Europa y por supuesto el Estado español a través del Instituto Carlos III. Los CDC/EIS tienen agentes ubicados en medios de comunicación, agencias gubernamentales, ministerios de sanidad, universidades y escuelas de medicina y toda clase de centros de decisión a todos los niveles importantes. En 2005, se creó la división europea de los CDC del que es miembro como coordinador nacional Fernando Simón.

Y a partir de ahí, influencia o control de la formación, la información general y la especializada, la investigación, la aprobación de fármacos y vacunas, las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes, las ONGs, los colegios médicos… a través de financiación con fundaciones filantrópicas como disfraz, las puertas giratorias, las campañas electorales, las donaciones, los lobbies en instituciones claves, la censura, el “ghostwriting” (en el que los expertos de renombre firman artículos que escriben los propios laboratorios), la manipulación, las campañas de descrédito de rebeldes, las cláusulas de confidencialidad o las campañas de terror en momentos claves como el fallido montaje de la Gripe A, la falsa pandemia de Ébola o el escándalo de las “vacas locas”, por poner ejemplos recientes. 



PRESENTACIÓN EN LA LIBRERÍA LA MALATESTA
MÁXIMO SANDÍN Y MIGUEL JARA


REACCIONES

Interesante la realidad que expones. Supongo que tu trabajo ha sido un ataque directo a todo ese entramado. ¿En qué espacios ha tenido aceptación la exposición de lo que planteas?

Decía San Agustín que desenmascarar al demonio es vencerlo. Así que, claro, el mero hecho de exponer las ideas en el libro ya causó cierto impacto, tanto en quienes compartían esas ideas como sobre todo en quienes me consideraban algo peor que un hereje, un pseudocientífico oportunista terraplanista magufo… Con todo, y teniendo en cuenta la crudeza y radicalidad de los planteamientos del libro, tengo que decir que me sorprendió la buena acogida que tuvo, no solo en sectores críticos gracias a las presentaciones que organizó la editorial Virus en los círculos anarquistas habituales en la difusión de sus libros, incluyendo la librería Malatesta en Madrid o la Feria del Libro Anarquista de Valencia, sino en otros mucho más conservadores, como la Universidad de Sevilla —que me invitó a presentarlo en unas Jornadas sobre Filosofía y Medicina— o en el ámbito de las terapias alternativas, un colectivo interesante por su critica a la farmacología moderna, pero muy despolitizado y que hasta ese momento no había abordado las relaciones de poder subyacentes en el modelo médico dominante. Por otra parte, el profesor Máximo Sandín, uno de mis autores de referencia me presentó el libro en la Malatesta —junto al periodista Miguel Jara— e incluso me confesó que lo estaba utilizando en sus clases en la Universidad Autónoma. Y noticias similares me llegaron de la Universidad de las Madres de Mayo en Argentina. Poco a poco el libro fue calando en estos y otros ámbitos y aparecieron entrevistas, presentaciones o reseñas en Rebelión, en Insurgente, en Kaos en la Red y otros muchos medios de contrainformación, antifascistas o anarquistas.

¿Y qué reacción hubo, sobre todo desde el campo científico-medico, hacia este libro?

Bueno, si te atreves a meterte con los malos, qué puedes esperar? Obviamente, el Imperio contraataca. Y lo hace precisamente echando mano de esas herramientas que yo había descrito en el libro. Así que, paradójicamente, acabaron confirmando mis tesis. Una por una. Y tengo que decir que esos ataques beneficiaron el libro y su mensaje al menos por dos caminos: por una parte, y puesto que las “críticas” fueron en su mayoría descalificaciones, desprecio, insultos… pusieron en evidencia la falta de argumentos de quienes atacaban el libro; pero por otra, en las escasas ocasiones en que alguien entraba a argumentar fue quedando una y otra vez claro que esos argumentos eran perfectamente rebatibles, me daban la oportunidad incluso de profundizar y precisar lo que exponía en el libro, y de paso también revelaban que quienes me agredían eran en su mayoría personas profesionalmente o personalmente implicadas en el montaje: médicos que llevaban muchos años repartiendo condenas de muerte basadas en falsos test, o recetando productos tóxicos a personas sanas, a mujeres embarazadas, a pacientes aterrorizados.

¿Algún caso notorio en concreto? 

Sí que hubo un caso concreto de ataque frontal pidiendo a la editorial la retirada del libro o al menos del capitulo dedicado al SIDA proveniente de alguien que se presentaba como médico que trabajaba con enfermos de SIDA y lector habitual de los libros de Virus. Resumiendo una historia que duró meses (y que se puede leer en detalle en mi blog junto con todos los documentos generados), la editorial intentó montar un debate al que el médico se negó. La editorial pidió entonces al médico que me hiciera una serie de preguntas por escrito para que yo las contestara iniciando así un intercambio que nos comprometimos a mantener en privado a petición del propio médico. En un determinado momento, cuando comprobó que no tenía respuestas para mis argumentos y que yo había refutado rigurosamente los suyos, el médico que para entonces firmaba como Grupo Eliza, hizo públicas sus críticas sin incluir mis respuestas y yo me sentí libre entonces de hacer lo mismo. Ahí está el material para que cada cual pueda juzgar. Por supuesto que el libro no se retiró. Todo lo contrario, otra editorial —Ediciones i— me pidió hacer una nueva edición en 2015 que aproveché para actualizar y complementar con nuevas reflexiones, datos, noticias y bibliografía, y que titulé La Sanidad contra la Salud: una mirada global para la autogestión.



PORTADA LA SANIDAD CONTRA LA SALUD


VISIBILIZACIÓN Y CONSECUENCIAS EN UN TERRENO DESCONOCIDO

Desde entonces han pasado 10 años en los que continuas en activo investigando, reflexionando, escribiendo, publicando e informando. Desde tu punto de vista, ¿cómo se han desarrollado esos mecanismos en este periodo de tiempo?

Los mecanismos que estudié hace diez años están en plena forma. No solo eso, se han sofisticado exponencialmente debido a las nuevas tecnologías y quizá a que la sed de control y dominio del entramado imperialista también ha ido creciendo insaciablemente, y en fin, por qué no, debido también a que la gran masa ciudadana se ha hecho cada vez más dócil, más indulgente, más acrítica… en definitiva, más robotizada e integrada en la gran maquinaria del poder. El estado y el capital saben perfectamente lo que quieren y llevan miles de años adaptando sus armas para conseguir sus objetivos. Armas para domesticar y aterrorizar a la mayoría y armas para combatir, reprimir, aniquilar, a las minorías críticas. Y tras eso una falta absoluta de moralidad que les permite con la misma falta de escrúpulos retirar videos de YouTube o bombardear población civil con uranio empobrecido: es exactamente lo mismo para ellos: son medios para conseguir sus fines. Y paralelamente despliegan el discurso hipócrita sobre ese mundo feliz —que profetizó Aldous Huxley, que por cierto era médico— que dicen estar construyendo permanentemente para nuestro bienestar y tranquilidad. Por eso es tan importante rescatar las ideologías y politizar los problemas claves de la humanidad y separar las ideologías de banderas, partidos, etiquetas y clichés baratos para manipular. Creo urgente e ineludible un debate clarificador sobre todo esto.

¿Crees entonces que incluso la gente que pertenece o se desenvuelve en círculos libertarios y es critica en otros terrenos, posicionándose en contra del estado y la industria, caen en 'la trampa" por confiar en la ciencia?

Me temo que así es. Por mucho que nos duela hay que reconocer que al menos una parte de esos colectivos ha caído en la misma trampa que el resto de la población, solo que en su caso me parece mucho más grave… y más doloroso. Al menos para quienes esperábamos contar con alianzas en esos colectivos, llevar una lucha común. Te imaginarás lo duro que ha sido que quienes consideras tu gente te ataque incluso públicamente con las armas del enemigo. Y efectivamente, tal y como dices, el vehículo clave ha sido el desarrollo, especialmente en estos últimos años, de lo que Emmanuel Lizcano llama “fundamentalismo científico” con la proliferación de grupúsculos que ha reunido a falsos escépticos, resentidos, aburridos, manipuladores, y algún que otro profesorcillo o científico frustrado a los que se ha dado pábulo desde ciertos medios de comunicación y por supuesto con el apoyo de laboratorios farmacéuticos, organizaciones privadas o instituciones públicas. 

¿QuÉ te lleva a acusar a los fundamentalistas científicos?

Esta gente atribuye a la ciencia el estatus de una religión poseedora de la verdad absoluta fuera de la cual no existe salvación. Para ellos, la ciencia es la única vara de medir, el único camino al conocimiento, y se consideran soldados en una guerra santa; su vocabulario y su discurso, incluso su visión de la realidad, son paranóicos e impregnados de intolerancia, fanatismo, etnocentrismo científico y fascismo subyacente. No es que sean un peligro para los críticos, lo son en primer lugar para la propia ciencia a la que dicen defender ya que pisotean sus principios fundamentales basados en el debate y la confrontación de argumentos e hipótesis. Además acuden a las tácticas más ruines, denunciando y ultrajando públicamente a personas honestas o incluso utilizando muertes que ellos achacan a lo que denominan “pseudociencias” y que no son si no terapias naturales, alternativas o tradicionales a las que combaten al servicio de la farmafia.



PRESENTACIÓN LA SANIDAD CONTRA LA SALUD FERÍA DEL LIBRO ANARQUISTA 2015
CENTRO SOCIAL OKUPADO ANDANZA (SEVILLA)


REFLEXIÓN Y DUDA

Con todo lo que nos cuentas, apreciamos que investigas y analizas el terreno de la salud desde tus convicciones políticas ¿No supondría esto politizar la ciencia?

Por supuesto. Es que mi objetivo ha sido ese desde el principio. Pero para que se entienda esto, aclaro que hay que distinguir dos formas de lo que habitualmente llamamos “politizar”. Una se refiere a los partidos políticos. De manera que lo que se está diciendo cuando se pide no politizar la sanidad, por ejemplo, es no gestionarla en beneficio de tal o cual partido político, que los diferentes partidos de gobierno y oposición no utilicen la sanidad para su batalla política por el poder. 

Pero hay otra forma de verlo que consiste en hacer visibles las relaciones de poder en el terreno de la sanidad, no de los partidos políticos de tal o cual estado, sino de estructuras globales de poder que impulsaron la llamada globalización o el neoliberalismo, que no son sino formas de referirse al capitalismo puro y duro, lo que haga falta para seguir disfrutando de sus privilegios a costa de la inmensa mayoría de la población. Y esos grupos que representan el capital global son los que condicionan e incluso controlan —a través de fundaciones filantrópicas o de supuestos proyectos para el desarrollo, no solo la economía, el negocio del dinero por el dinero o las políticas que les permiten hacer las leyes a su medida, sino, en el terreno que analizamos aquí, los sistemas sanitarios, el modelo médico hegemónico y, en última instancia, el concepto de salud y enfermedad que tiene la gente, no solo la gente de a pie, sino los propios médicos. No es posible comprender el fenómeno global de la salud sin conocer estas relaciones de poder. 

Para verlo de forma clara con un ejemplo: que el cuidado de la salud se haya transformado en un consumo incesante de productos con un enorme potencial tóxico no es algo que se haya decidido en un debate científico-médico objetivo por parte de expertos independientes y honestos; este modelo se ha impuesto por la influencia del capitalismo farmacrático que controla las agencias de regulación que deben autorizar los fármacos, llevan a cabo sus propios ensayos clínicos, publican los artículos en revistas que dominan a base de financiación y con presencia en sus consejos editoriales y cuyos tentáculos alcanzan incluso el terreno académico influyendo en la formación de los profesionales sanitarios, en las asociaciones científicas, en los colegios médicos y por supuesto en los grandes medios de masas que perpetúan ese modelo de actuación basado en la farmacología. Desde mi punto de vista, politizar la salud, la educación, la ecología… significa analizar las relaciones de poder que condicionan estos asuntos para poder luchar contra ellas y devolver a la gente la capacidad de autogestión.

¿No deberían ser cuestiones separadas, independientemente de la ideología política, por la naturaleza de la ciencia misma y con el fin de evitar la difamación o el ocultamiento de la evidencia científica?

En un mundo ideal, en una sociedad verdaderamente libre de relaciones de poder quizá sí. Pero vivimos en un mundo feo. Y la ciencia no se libra. O mejor dicho, los científicos no se libran. Claro que la mejor forma de ejercer ese poder es ocultarlo, hacerlo invisible, y qué mejor forma de conseguir esto que apelar a la “objetividad” de la ciencia o hablar de “la comunidad científica” como si todos los científicos estuvieran agrupados trabajando honestamente por el bien de la humanidad. Lo cierto es que la ciencia está en manos de unos pocos centros de decisión que además trabajan a favor del capital y de los grupos de poder globales. Del mismo modo que quienes quieren acabar con la politización en realidad lo que hacen es imponer el totalitarismo, los que pretenden liberar a la ciencia de supuestas influencias ideológicas lo que hacen es convertir a la ciencia misma en ideología, en una maquinaria al servicio del control y del gran capital. 

Si asumimos esto que expones, se entiende que no podríamos confiar en los argumentos que nos proporcionan los organismos oficiales en cuanto a materia científica y sanitaria ¿de quién tendríamos que fiarnos entonces?¿De ti, o hay profesionales en el campo de la Salud o en otros campos que compartan tu visión?

Bueno, yo soy de letras, así que llevo todo este tiempo apoyándome y aprendiendo con gente crítica en todos los campos relacionados con lo que investigo y analizo: médicos, terapeutas, biólogos, microbiólogos, virólogos, genetistas, científicos e investigadores, periodistas, abogados, activistas y por supuesto gente de a pie que se ha replanteado las mismas cosas que yo aunque haya llegado a diferentes respuestas. Es cierto que son una minoría, pero en la guerra global en la que estamos inmersos, el número no importa. Yo soy consciente de que me dirijo a unos pocos. Las mayorías están integradas en el engranaje que vengo comentando, bien como cómplices activos, bien como colaboradores inconscientes, bien como víctimas atrapadas sin remedio.

¿Por qué no conocemos a esta gente?¿Sufrís consecuencias lxs que criticáis este modelo establecido y os posicionáis en contra de la ciencia dogmática?

Digamos que la consecuencia primera e ineludible es verte solo. Es duro; es triste; es desalentador a veces. Pero es que no puedes esperar otra cosa cuando te enfrentas a los engranajes del poder. Y lo sabes. O deberías saberlo. Y si no lo sabes cuando empiezas, lo aprendes rápidamente. Claro que nosotros somos meramente activistas, periodistas, analistas teóricos de una realidad que queremos combatir y cambiar. La peor parte se la llevan, en este campo al menos, que es el que conozco a fondo, los expertos rebeldes, los científicos honestos que no se pliegan a las exigencias de los grandes laboratorios y las empresas transnacionales de biotecnología o alimentación, los médicos que de verdad se preocupan por sus pacientes y denuncian los abusos, las mentiras, la manipulación y el daño que la industria farmacéutica viene causando a la salud de generaciones.

¿Conoces algún caso en concreto de lo que planteas? 

Te pondré un ejemplo concreto suficientemente revelador de cómo funcionan estos mecanismos cuando alguien hace lo que no debe. En 1998, el cirujano y gstroenterólogo Andrew Wakefield publicó en The Lancet —una de las cinco revistas científico-médicas de mayor prestigio— un artículo en el que apuntaba una posible conexión entre la vacuna triple vírica con ciertos desordenes mitocondriales, inflamación intestinal y autismo. Inmediatamente saltaron las alarmas y la maquinaria del poder se puso en marcha para aplastarlo: en el curso de una reunión cuasi secreta, los CDC, la FDA y la industria farmacéutica diseñaron la agenda para los próximos pasos a seguir; básicamente: ocultar pruebas, falsificar documentos y estudios, y acabar con la disidencia. Comienza entonces, con la complicidad del Sunday Times y el British Medical Journal una campaña de descrédito contra Wakefield empezando por la retirada de su artículo y la traición de todos los miembros de su equipo excepto el profesor John Walker-Smith. Ambos fueron acusados de haber falsificado informes para su artículo y de querer lucrarse con una vacuna propia entre otras falsedades y que terminó con la retirada de sus licencias para ejercer la medicina y la marcha de Wakefield a Estados Unidos. Hasta ahí lo que cuentan quienes consciente o inconscientemente le hacen el juego a los laboratorios y al entramado de poder que se cargó a Wakefield. Lo que no cuentan es que numeroso estudios posteriores han confirmado los hallazgos de Wakefield ni que el profesor Walker-Smith, que continúo hasta el final la apelación de la sentencia que los condenó a ambos, ganó finalmente años después al demostrar que se habían producido falsos testimonios de testigos claves. Es solo un ejemplo. Podría contar decenas de ellos: presiones, amenazas, retirada de subvenciones, desprestigio, ostracismo… 



PORTADA VACUNAS: UNA REFLEXIÓN CRÍTICA
(CO AUTOR: DR. ENRIC COSTA VERCHER)


CONCLUSIONES

Si el panorama está como lo cuentas ¿Consideras pues, esta labor como una lucha?

Desobedecer es una lucha. Una guerra de guerrillas contra el imperio. Yo escribo desobedeciendo, así, en gerundio, que significa para mí que estoy en ello, que estoy viviendo, sintiendo, pensando, analizando, escribiendo y desobedeciendo. Y a quién se desobedece? Pues está muy claro: a los que mandan. Y por qué? Pues porque no están legitimados para mandar; nadie lo está. Los que mandan, mandan por la tremenda. Y para mí es un imperativo ético oponerse a ellos… ya lo era cuando menos desde el Critón de Platón. Así que para no enrollarme… sí, considero que esta labor es una lucha.

Y desde tu punto de vista ¿Formaría parte también de la lucha anticapitalista o antifascista?

Por su misma esencia, la lucha anticapitalista y antifascista son luchas contra el poder, contra el poder del dinero y del estado, estado y capital que, como repetía el maestro García Calvo, son una misma cosa. En última instancia, toda lucha contra el poder es una lucha contra el capital, contra el fascismo, contra cualquier clase de totalitarismo, venga de dónde venga y utilice los disfraces que sea, cambiantes para cada época o circunstancia. En estos momentos, la ciencia se está utilizando como creadora de discurso de verdad; así lo denunciaba Tomás Ibáñez. Y la “verdad” es la mentira del sistema, que controla los procesos de producción y comunicación de los discursos. Así que solo produciendo a contracorriente, creando contra la “verdad” ponemos en marcha un auténtico proceso de transformación social, político y económico. Por eso hay que combatir a la ciencia, no para destruir el conocimiento científico —como pretenden los fundamentalistas científicos que nos acusan de herejes— sino para luchar contra los dispositivos de sumisión y de fabricación de “verdades”. 

Con el tiempo, energía y esfuerzo que has invertido en tu trabajo, desde tu experiencia y visión crítica, ¿qué te exiges a ti mismo como investigador?¿En qué te apoyas para comprobar si cualquier información es fiable o no?

Es un tema complejo y sutil. Si tuviera que buscar una sola palabra, diría que la honestidad, que me baso en la honestidad, pero claro eso no es un criterio objetivo. Claro que la objetividad es también otra trampa. No somos objetos, sino sujetos. Y como tales, subjetivos, o lo que es lo mismo: humanos. Un famoso periodista decía: “sigue el dinero”. Yo prefiero decir: “sigue el poder”. Así sabes no solo quién te dice las cosas, sino al servicio de quién y con qué objetivos. No es fácil moverse en este mundo empantanado y lleno de contradicciones y mentiras. Yo me exijo rigor. Y no escatimo esfuerzo para ello. Esfuerzo y tiempo y energía. Y cuando busco referencias y fuentes me dejo guiar por eso mismo que me autoexijo: el rigor, la independencia, la honestidad, el descontento que te lleva a revisar una y otra vez lo que has hecho, a buscarte los fallos, a comprobar si puedes refutarte a ti mismo. Con el tiempo, se identifican fuentes, procedimientos; se reúnen y perfeccionan herramientas para diseccionar al modo de los forenses, o se aprenden, como diría Foucault, técnicas arqueológicas, escarbando por capas, con exquisito cuidado de no romper nada que pueda ser significativo o revelador. 

Creo que dejas clara tu visión y experiencia en este terreno de la Salud. Pero en la actualidad, ¿cómo te posicionas en cuanto a lo que está ocurriendo?

Mi posición es muy clara y la he planteado públicamente desde el principio de este montaje criminal: estamos ante una falsa pandemia, fabricada por los que llevan haciendo lo mismo durante décadas solo que con objetivos más ambiciosos y armas más terroríficas. Si pude decir esto ya a principios de febrero es porque tenía las herramientas necesarias para ello.

Soy consciente de la guerra que se ha desatado y a la que muy probablemente he contribuido —junto a otros compañeros— desde la publicación en la que llevo diez años escribiendo y que se ha posicionado muy claramente desvelando las mentiras, las contradicciones, las manipulaciones… y apoyando a los periodistas, activistas, científicos o médicos honestos que han ido poco a poco desvelando la verdad. Me refiero a la revista Discovery DSalud.

En esa guerra vale todo: mentiras, amenazas, ataques en los grandes medios, intentos de desprestigio, descalificación, censura… y por supuesto la batalla en las calles, en las que está jugando un papel clave la maniobra de identificar el “negacionismo” con grupos o sectores de extrema derecha, neonazis o fascistas. Es cierto que la extrema derecha está aprovechando la situación y el descontento con gobiernos conservadores o democristianos —o en el caso español la alianza de falsos partidos de izquierda— para ganar cierto terreno para sus planteamientos autoritarios, antidemocráticos, o totalitarios. Tristemente, la maniobra está funcionando con ciertos medios de contrainformación, antisistema o antifascistas, arrastrados a una trampa tan obvia como rudimentaria. En lo que a mí se refiere, siempre he luchado sin atajos y seguiré haciéndolo. Defendiendo los mismos principios y valores por los que he luchado desde hace más de treinta años, por mucho que desde falsimedia a las ordenes de sus amos quieran manchar esa lucha para descalificarla, para desprestigiarla, para allanar el camino a sus mentiras. Por su propia definición, o por la definición reichiana que es la que yo manejo, el fascismo nunca podrá desmontar herramientas de poder desde el pensamiento crítico porque su esencia es la obediencia ciega, la sumisión, el miedo a la libertad y a la vida. Desde ahí luchamos, cada cual en lo que le toca, en su trinchera… espero haber dejado clara cuál es la mía. Salud.

Gracias Jesús, gracias por dedicarnos tu tiempo y gracias por tu labor...

A ti, a todos los que luchan.


Entrevista realizada por Valeria García. Imágenes cedidas por JGB.



XARRADA-DEBAT 2011 SIDA, MUNTATGE SOCIAL SALUT I MECANISMES DE PODER
LA MANDRÁGORA (VALENCIA)


[NOTA ACLARATORIA MAYO 2021:

Hice esta entrevista a Jesús en noviembre de 2020. Unos meses después anunció su intención de retirarse para dedicar su tiempo y energía a su familia y a la escritura de novelas. Esta es pues la última entrevista que ha concedido sobre su trabajo de investigación que seguirá disponible en los libros y artículos que ha publicado. Su investigación de más de un año en relación con la contrainformación sobre la Covid puede encontrarse recopilada en su blog SaludyPoder. A partir de ahora solo seguirá activo en su blog de literatura: Kefet. Las Escrituras de la Noche y trabajando en sus proyectos literarios, entre ellos, El Segundo Río y la Trilogía 1977.]


PARA SABER MÁS...

El blog que administra: Salud y Poder

Charlas y entrevistas:

Charla organizada por la Asamblea Libertaria de Almería.

La Sanidad contra la Salud (Charla en la Fira de Balaguer).

Microecología (Entrevista para Time for Truth):

Entrevista para Vida Sana (Rebelión).

Algunos artículos políticos-social-económicos en La Haine.

En cuanto al libro mencionado: El rapto de Higea.


AGRADECIMIENTO FINAL

Para mi, ya que no puedo hablar por nadie más, este trabajo abre una puerta, este trabajo nos permite ampliar un esquema que ya conocemos y que tan solo podemos ir completando entre nosotrxs. El mundo en el que vivimos y como se desarrolla, como mínimo, chirría… y sin importar en que parte del proceso personal nos encontremos para deconstruir todo lo que hemos asimilado (más bien todo lo que nos han impuesto con la intención de que sirvamos a esos intereses: ser medio de producción, perpetuar las cadenas de opresión que se producen como consecuencia de una estructura fascista y criminal… alejándonos y arrebatándonos los derechos básicos con los que debería contar cualquier ser vivo y la libertad de ser nosotrxs mismxs), independientemente del camino que estemos trazando personalmente, este trabajo proporciona el acceso a ese camino en el terreno de la salud, deconstruir ideas implantadas por el poder y la posibilidad de trazar nuestro propio camino desde una moral propia. Me opongo a la colonización de mi cuerpo, a la colonización de mis emociones y todo lo que es mío y quieran explotar para sus intereses. La lucha por la autogestión es destrucción y construcción… Así que personalmente, Jesus, Gracias...


miércoles, 22 de abril de 2020

¿Es la COVID19 una enfermedad contagiosa? (1)



¿Es la COVID19 una enfermedad contagiosa?

UNA ARENGA EN FAVOR DE LA LIBERTAD DE LOS DE ABAJO
Y POR UN CAMBIO DE PARADIGMA HACIA LA MICROECOLOGÍA

[Episodio piloto]

En apenas cuatro meses han pasado muchas cosas, la mayoría dramáticas y amenazadoras, pero también hay cada vez más personas que comienzan a reaccionar y aportar sus reflexiones y su trabajo abriendo puertas a la esperanza. En mi caso, me he concentrado en responder a esta simple pregunta: ¿Es la COVID19 una enfermedad contagiosa? Y eso implica considerar las relaciones de Poder, y hablar, en lo inmediato, de aislamiento/purificación y de Postulados de Koch, y en lo global, de la Teoría Microbiana y de la Microecología, es decir, de la Ecología de nuestro medio interno. Vamos allá…


“Esto lo entendería un niño de cuatro años… 
¡Por favor, tráiganme un niño de 4 años!”
Groucho Marx. 


Han pasado muchas cosas en apenas cuatro meses, desde que unos “casos de neumonía de origen desconocido” llegaron a la oficina de la OMS en China y una terrible maquina de Poder se puso en movimiento. La mayoría de esas cosas han sido dramáticas, tristes, amenazadoras… pero también hay cada vez más personas y colectivos que dudan de la información oficial y otras comienzan a reaccionar y a aportar datos, análisis, opiniones, valoraciones, en el terreno de la salud y la medicina, de la ciencia y la biología… y más allá, puesto que esta crisis tiene múltiples repercusiones, muy especialmente en el terreno legal al estar sometidos a un Estado de Alarma que muchos juristas consideran ilegal.

En mi caso, he concentrado el esfuerzo, el tiempo y la energía en lo que podríamos llamar el meollo del asunto, es decir, en responder a esta simple pregunta: ¿Es la COVID19 una enfermedad contagiosa? Y pongo el acento en las tres últimas palabras: “una”, “enfermedad” y “contagiosa”. Para responder “sí” a la pregunta, es decir, para defender la versión oficial, hay que demostrar al menos tres cosas: que hay un nuevo virus, que hay una nueva enfermedad y que el nuevo virus es la causa de la nueva enfermedad. Y eso implica en lo inmediato hablar de aislamiento/purificación y de Postulados de Koch; y en lo global, hablar de la Teoría Microbiana y de los nuevos descubrimientos de la biología. Pero entretanto y para arrojar luz, vamos a hablar de relaciones de Poder.

Parece complicado, pero en realidad es muy sencillo: en lo inmediato, si no se demuestra que se ha encontrado un nuevo virus y que es el culpable de la nueva enfermedad, toda la versión oficial se cae arrastrando todas y cada una de las medidas que se han tomado apoyándose en ella. Y en lo global, si desmontamos la Teoría Microbiana y la gigantesca maquinaria de Poder montada sobre ella, no solo acabaríamos con esta falsa pandemia, sino con las pasadas y las futuras, abriendo así una puerta a otra visión de la salud y de la vida.



LOS VIRUS ¿SON “BICHITOS” QUE VIENEN DE AFUERA
O PARTE DE NUESTRO ECOSISTEMA INTERNO?


Para los virólogos, los virus son microbios, es decir seres vivos microscópicos y, se lo crean o no, llevan un siglo como poco trasladando a la gente la idea de que son como las bacterias solo que más pequeños… y mortíferos. Y la gente, que ya interiorizó la idea de Pasteur de que las bacterias eran “patógenos” aceptó con facilidad la idea de otros “patógenos” más pequeños y temibles.

Debido a que la idea de Pasteur le pareció utilísima a la industria farmacéutica y utilizó por tanto todo su poder para inculcarla en las mentes y emociones de la gente, la investigación se desarrolló durante decenios a la contra de los microbios, como parte de una lucha heroica contra las huestes de ese submundo invisible que en el imaginario colectivo debía consistir en una amenaza ominosa que de tanto en tanto se materializaba en forma de grandes epidemias que dejaban miles, decenas de miles de cadáveres.

Así que solo gracias a unos pocos investigadores rebeldes que han ido inspirando a otros que a su vez han animado a otros, y así sucesivamente, en los últimos decenios hemos comenzado a saber la verdad.


Hay un episodio de esa inquietante serie Black Mirror, titulado en España “La ciencia de matar” que constituye una perfecta alegoría de lo que estoy tratando de explicar. La historia se desarrolla, como casi todas las de la serie, en un futuro distópico postapocalíptico y su protagonista forma parte de una organización militar cuya misión es exterminar “cucarachas”, seres mutantes parcialmente humanoides considerados monstruos temibles que amenazan a la humanidad. Los soldados se lanzan a sus misiones de exterminio tras recibir un implante neuronal que denominan “máscara” y que les confiere una serie de facultades especiales que les ayuda en su tarea de exterminio pero que en un determinado momento de la historia descubrimos que es precisamente lo que les hace ver a los mutantes como terribles monstruos cuando en realidad son personas inocentes. La analogía es tan nítida que me ahorro la explicación. En esa terrible alucinación colectiva estamos.

¿CONSPIRANÓICOS O REBELDES?


¿Cómo ha sido esto posible? ¿Se trata de una conspiración? ¿Están todos los médicos, enfermeros y personal sanitario en general, junto con los científicos, editores de revistas médicas, cargos políticos relevantes en el campo de la sanidad y una legión de periodistas vendidos a Bill Gates y las multinacionales farmacéuticas? Yo creo que la respuesta a esa pregunta es que algunos, muy pocos y muy influyentes, sí que lo están, pero la inmensa mayoría no. ¿Por qué no? Porque no es necesario: lo hacen gratis. O dicho de otro modo: lo hacen por otros motivos, motivos que solo se pueden entender conociendo las herramientas de Poder que actúan no ya en el terreno de la salud/enfermedad sino mucho más allá, en el terreno de la educación, es decir, de la fabricación de piezas de la maquinaria, más en estilo ciberpunk, de circuitos de Matrix.


"El futuro destino de la raza humana será creado 
por la estructura caracterial de los niños del futuro. 
En sus manos y corazones estará esta gran decisión. 
Tendrán que limpiar el caos del siglo XX. 
Esto nos concierne a nosotros, los que vivimos en medio de este caos”.























No le hicimos ni puñetero caso a Reich y ahora, casi setenta años después, las consecuencias arrasan el planeta. Los “niños del futuro” de los que hablaba Reich se fueron haciendo adultos modelados por las herramientas de Poder que el propio Reich denunciaba y otras mucho más terribles y perversas que vinieron después. Solo unos pocos sobrevivieron: los pocos que ahora gritan aquí y allá sin que nadie los escuche o los entienda. Nadie limpió el caos del siglo XX porque la mayoría estaban contribuyendo a expandir ese caos o haciéndose cómplices con su silencio.

Permitimos que el aparato médico-farmacológico arrebatara el parto a las mujeres provocando alteraciones de la energía vital y un encogimiento biológico en las criaturas, la perpetuación de las corazas, la distorsión de la capacidad para el placer, la predisposición a la enfermedad, a la dependencia, a la sumisión o, por otros caminos, la expansión de la perversidad.

Abandonamos nuestra salud en manos de ese mismo aparato cuya parte visible es el conjunto de los sistemas sanitarios modernos farmacológicos reduccionistas mecanicistas deshumanizados que, desde hace un siglo como poco viene transformando la vida en protocolos sanitarios que generan control y beneficios económicos a los de Arriba y dependencia y pérdida de derechos, libertades, autonomía, decisiones… a los de abajo, a cambio de migajas tóxicas para seguir acallando los gritos de nuestro cuerpo y de nuestra alma, un arsenal químico y biotecnológico para continuar destrozando el ecosistema Gaia y el micro ecosistema interno en el que convivimos con los habitantes que hace miles de millones de años comenzaron la aventura de la vida.

Y en eso estamos: en ese monumental caos emocional.

Ahora que se entiende mejor por qué no hacen falta conspiraciones para que la humanidad esté en peligro, podemos volver a nuestro tema inmediato: los “virus”, claro, entre comillas, porque precisamente vamos a cuestionarlos desde la misma etimología de la palabra y veremos que en vez de andar poniendo comillas lo que hay que hacer, como con tantos otros términos engañosos, manipuladores, que bloquean la posibilidad de pensar, es cambiarlos radicalmente, buscar palabras que expresen mejor la verdad en lugar de seguir usando las que alimentan la mentira.

Baste por ahora. Cliffhanger. Seguimos…


Jesús García Blanca

[En el próximo episodio: ¿Qué hay que hacer para anunciar que se ha descubierto un nuevo virus? Y algunas cosas más para ir abriendo la mente, iluminando la oscuridad.]

"Microecología". Alish entrevista a JGB.




viernes, 3 de enero de 2020

Calendario vacunal 2020: ¿impuesto por la industria farmacéutica?

Acaba de publicarse el Calendario vacunal para el 2020.

Todos los miembros del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, autores de las recomendaciones para la elaboración del calendario tienen conflictos de intereses con las compañías farmacéuticas. 

Eso significa que todos y cada uno trabajan o han trabajado para uno o varios fabricantes de las vacunas que recomiendan (excepción hecha de uno de sus miembros que declara haber dejado de recibir patrocinio desde que es miembro del CAV).

Una de las principales novedades de este calendario es la recomendación de vacunación sistemática universal frente al VPH, tanto a chicas como a chicos, preferentemente a los 12 años. A destacar que la práctica totalidad de los firmantes ha recibido subvenciones, ha trabajado como consultor o ha participado en ensayos clínicos financiados por los dos fabricantes de las dos vacunas VPH que se comercializan en España: GlaxoSmithKline (Gardasil) y Merck Sharp & Dome (MSD) (Cervarix).

En 2015 se había informado ya de 45.000 casos de reacciones adversas en la Unión Europea y más de 40.000 en Estados Unidos, así como 352 jóvenes fallecidas en Europa, miles de hospitalizaciones e ingresos en urgencias, cientos de displasias cerebrales y miles de enfermedades del sistema nervioso, en gran parte no recuperadas. Esto, sin olvidar que según los propios CDC habitualmente se notifica un 1% de las reacciones adversas que se producen en relación con las vacunas.

Entre 2009 y 2010 GlaxoSmithKline y Merck realizaron —según denunció Gramya Resource Centre for Women— ensayos clínicos de sus dos vacunas financiados por la Fundación Gates en los que utilizaron como cobayas a 24.000 adolescentes sin informar de riesgos, sin seguimientos de control, consiguiendo autorizaciones ilegales y con la complicidad de UNICEF y la OMS. Más de un centenar sufrieron crisis epilépticas, menstruación precoz, sangrados y fuertes dolores menstruales, y siete de ellas fallecieron sin que se realizara autopsias y con fuertes sospechas de que se falsificaran los informes para ocultar la relación con las vacunas.

Las nuevas recomendaciones dan luz verde pues a nuevos experimentos a gran escala con cobayas humanos en España.


Estos son los miembros del Comité Asesor, autores de las recomendaciones y los conflicto de intereses que declaran respecto a los últimos 5 años:

Francisco José Álvarez García ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, Novartis, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD y ha actuado como consultor en Advisory Board de GlaxoSmithKline, Novartis, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD.

María José Cilleruelo Ortega ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, Novartis, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD, como investigadora en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline y Pfizer, y como consultora en Advisory Board de GlaxoSmithKline, Novartis, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD.

Javier Álvarez Aldeán ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por Astra, GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD, como investigador en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline y Sanofi Pasteur y como consultor en Advisory Board de GlaxoSmithKline, MSD, Sanofi Pasteur y Pfizer.

María Garcés-Sánchez ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por Astra, GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD, como investigadora en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline, Janssen, Sanofi Pasteur y MSD y como consultora en Advisory Board de GlaxoSmithKline y Novartis.

Nuria Garcés-Sánchez ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por Sanofi Pasteur y MSD y ha asistido a actividades docentes subvencionadas por Novartis y Pfizer.

Elisa Garrote Llanos ha recibido ayuda económica para asistir a actividades docentes nacionales y ha participado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD como investigadora en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline y como consultora en Advisory Board de GlaxoSmithKline.

Ángel Hernández Merino ha recibido ayuda económica para asistir a actividades docentes nacionales y ha participado en actividades docentes subvencionadas por Pfizer.

Antonio Iofrío de Arce ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GSK, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD, ha recibido ayuda económica de Pfizer para asistir a actividades docentes nacionales y ha asistido a actividades docentes subvencionadas por GSK, MSD y Pfizer.

Manuel Merino Molina ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD, como investigador en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD y como consultor en Advisory Board de Novartis.

Abián Montesdeoca Melián ha recibido ayuda económica de Pfizer para asistir a actividades docentes nacionales e internacionales, aunque desde que es miembro del CAV-AEP no ha aceptado patrocinio directo alguno de ningún laboratorio farmacéutico para ninguna actividad (ni docente, ni discente).

María Luisa Navarro Gómez ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por Gilead, GlaxoSmithKline, Janssen, Pfizer, MSD y ViiV, como consultor en Advisory Board para Abbott, Astra Zeneca, Novartis y ViiV y en ensayos clínicos promovidos por GlaxoSmithKline, Pfizer, Roche y Sanofi Pasteur.

José Ruiz-Contreras ha colaborado en actividades docentes subvencionadas por GlaxoSmithKline, Pfizer, Sanofi Pasteur y MSD y como investigador en ensayos clínicos de GlaxoSmithKline y Pfizer.


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Fuente: Calendario de vacunaciones de la Asociación Española de Pediatría: recomendaciones 2020. Anales de Pediatría, Volume 92, Issue 1, January 2020. https://doi.org/10.1016/j.anpedi.2019.10.007

Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma: https://asociacion.aavp.es/

Artículos en Discovery DSalud sobre la vacuna del Papiloma Humano: https://www.dsalud.com/reportajes/la-vacuna-del-papiloma-humano/

domingo, 29 de diciembre de 2019

Credibilidad cero: la OMS controlada por el poder


El presente texto es un extracto-resumen del artículo La Organización Mundial de la Salud la controla la industria farmacéutica, publicado en el número 228 correspondiente a julio-agosto de 2019 de la revista Discovery DSalud. Puede consultarse íntegramente en el siguiente enlace:


La Organización Mundial de la Salud la controla la industria farmacéutica

Preguntarse quién controla la OMS equivale a preguntar quien controla la salud del planeta ya que las directrices, los programas, las campañas que esta organización internacional pone en marcha cada año afecta directa o indirectamente a la inmensa mayoría de sus habitantes, ya se trate de países considerados “pobres” o de países considerados “ricos”, empezando por los propios conceptos de salud y enfermedad que ya determinan comportamientos y decisiones así como los enfoques médicos que contribuyen a reforzar esos conceptos, establecer las prácticas sanitarias y asentar la visión que la opinión pública tiene de todo ello. En definitiva, la OMS dictamina qué es salud, qué son las enfermedades y cómo hay que actuar ante ellas… o mejor diríamos contra ellas porque ese es el enfoque mayoritario: luchar contra microbios, tumores o síntomas en lugar de proteger la vida.

El presupuesto global de la OMS para el bienio 2018-2019 es de 3.926,97 millones de euros. El dinero para cubrir ese presupuesto procede dos fuentes:

—por una parte, lo que la OMS denomina “contribuciones señaladas” que son las cuotas que paga cada estado miembro y cuyo porcentaje se calcula en base a la riqueza y la población de cada país. En total la OMS tiene 194 estados miembros y 2 asociados. El estado con un porcentaje más alto en su cuota es Estados Unidos, que aporta un 22%. Como ejemplos comparativos, España aporta un 2,4%, Francia un 4,8%, y Alemania un 6,3%. La mayoría de los estados aporta menos del 1%. Como hemos explicado, el total de esas cuotas conforman un 18% del presupuesto global de la OMS.

—la segunda fuente, y la más importante, de financiación de la OMS, lo que la organización denomina “contribuciones voluntarias”, procedentes de organizaciones, empresas y fundaciones filantrópicas que son las que realmente deciden en qué se gasta el dinero y qué programas se ponen en marcha y cuales se quedan en meros proyectos de adorno para los documentos.

Cuáles son esas organizaciones que entregan la mayor parte del dinero:






Conclusión: la OMS no es una entidad pública sino privada, no vela por los intereses del público sino que está financiada y controlada por una serie de donantes privados entre los que destacan la Fundación Gates y la industria farmacéutica así como el gobierno de los Estados Unidos, cuyas agencias de salud están a su vez controladas y financiadas por las farmacéuticas. El dinero aportado por Gates y los laboratorios superan asimismo el total de las cuotas de los socios gubernamentales de la OMS. Por lo que no se puede decir que la principal institución mundial relacionada con la salud sea imparcial, independiente o neutral; más bien todo indica que ha estado y está al servicio de los intereses de esos grupos de poder. Eso significa que las decisiones relevantes sobre salud, enfermedad y medicina no se toman siguiendo criterios científicos o médicos ni buscando objetivos que implementen o mejoren la salud de las personas; se toman en base a criterios y objetivos de los grandes grupos de poder que hemos mostrado y que están a su vez conectados con las élites milmillonarias, bancos, conglomerados empresariales y grandes grupos de comunicación. 


FUENTES:

—Jens Martens and Karolin Seitz. Philanthropic Power and Development: Who shapes the agenda?
https://www.globalpolicy.org/component/content/article/270-general/52829-philanthropic-power-and-development-who-shapes-the-agenda.html.
—Barbara Loe Fisher. WHO, Pharma, Gates & Goverment: Who´s calling the shots?
https://www.nvic.org/nvic-vaccine-news/january-2019/who,-pharma,-gates.aspx.
—Página web de la OMS: https://www.who.int/es.
—Página web de la Bill and Melinda Gates Foundation: www.gatesfoundation.org.
—Página web de GAVI Vaccine Alliance: www.gavi.org.
—Cambio en los criterios de la OMS para pandemias:
https://www.who.int/influenza/resources/documents/pandemic_guidance_04_2009/en/.
—Informe 20 aniversario de Tephinet: https://www.tephinet.org/sites/tephinet/files/content/attachment/2018-08-07/TEPHINET_AnniversaryProfile_EMAIL.pdf.
—Más información sobre los CDC, el EIS y TEPHINET: Jesús García Blanca. La política sanitaria mundial la determina un grupo de agencias estadounidenses. Discovery DSalud, número 128 de junio de 2010 https://www.dsalud.com/reportaje/la-politica-sanitaria-mundial-la-determina-un-grupo-de-agencias-estadounidenses/.



jueves, 4 de enero de 2018

La medicalización de las madres


Mi aportación al reciente monográfico sobre Género, ciencia y conocimiento de Daimon Revista Internacional de Filosofía que edita la Universidad de Murcia

Organizado desde la Unidad de Igualdad entre Mujeres y Hombres de la Universidad de Cádiz, los días 10 y 11 de noviembre de 2016 tuvo lugar el I Congreso Nacional Género, Ciencia y Conocimiento, con la pretensión de ofrecer un espacio de reflexión donde profesionales de la ciencia y especialistas en género pudieran intercambiar experiencias y encontrar puntos en común e intereses desde los cuales poder comprender mejor las razones de las desigualdades de género en el ámbito de la ciencia y del conocimiento.

El éxito de este encuentro en cuanto a la cantidad y calidad de las aportaciones nos llevó a pensar en la posibilidad de su publicación como un número Monográfico de esta revista, para lo cual se hizo la oportuna “llamada”. Tras un riguroso proceso de selección, de revisión inter pares, el resultado ha sido el número que se presenta.



La Medicalización de las madres como distorsión mecanicista de los comienzos de la vida humana

Jesús García Blanca

Resumen

Como parte central de la medicalización de la vida humana en todos sus aspectos, analizo brevemente la medicalización de las madres, que provoca una distorsión de los procesos vitales en los comienzos de la vida: concepción, embarazo, parto y crianza. Puesto que el proceso de medicalización se realiza desde un modelo médico reduccionista y mecanicista que se apoya en una lectura reduccionista de la ciencia moderna, los efectos que provoca son necesariamente mecanicistas y suponen una distorsión con efectos de poder y con graves consecuencias para la salud de las madres y sus criaturas.


sábado, 14 de octubre de 2017

¿Son necesarias las vacunas?

En el contexto de las multitudinarias protestas ciudadanas contra la ley que ha convertido en obligatorias once vacunas para todos los niños italianos, mi editor en Italia me propuso escribir junto al Dr. Enric Costa un artículo especial para publicar en la revista Scienza e Conoscenza. Comparto aquí el texto completo en castellano.




¿Son necesarias las vacunas?


No cabe duda que estamos ante una oleada de autoritarismo y desprecio de los derechos fundamentales consagrados en las constituciones de toda Europa. Administrar fármacos -vacunas incluidas- de modo forzoso con amenazas de multas e incluso retirada de la custodia de los hijos es una acción gravísima que viola derechos constitucionales nacionales, acuerdos europeos y tratados internacionales.
            Es fácil comprender que sería absurdo obligar por ley a adoptar prácticas saludables por mucho que estas estén suficientemente probadas y aceptadas mayoritariamente: ¿nos parecería razonable obligar a todo el mundo a hacer media hora de ejercicio diario? ¿a seguir estrictos regímenes alimenticios? ¿nos parecería razonable prohibir la venta y el consumo de tabaco? ¿Por qué entonces las leyes y decretos que obligan a vacunar a nuestros hijos parecen tan razonables a algunos, probablemente a muchos?
            Pues bien, ante el alarmante interés que están demostrando muchos políticos en Europa para obligar a la población al consumo de vacunas industriales bajo el peso de la ley, los ciudadanos y médicos que no nos vacunamos queremos reclamar nuestro derecho a ser dueños de nuestra vida individual; un derecho reconocido en todas las constituciones de los países democráticos y que los distingue de los países totalitarios y dictaduras.
            Pero por si esto no fuese suficiente, invitaríamos a estos políticos a que se hicieran la siguiente reflexión: Hace unos 60 años que existen las vacunaciones masivas; anteriormente solo se administraron a población reclusa, a huérfanos y a la soldadesca, hasta que en los años 50 y 60 empezaron a masificarse y a vacunar a casi toda la población infantil; por tanto cabe preguntarse… si son tan indispensables las vacunas como para hacerlas obligatorias… ¿cómo ha podido sobrevivir la humanidad durante cientos de miles de años… sin vacunas ni antibióticos?
            Si al reflexionar sobre esa realidad histórica no llegan a la conclusión de que las vacunas no parecen ser tan necesarias como las presentan, queremos informar al lector que algunos médicos pensamos que las vacunas no solamente no son necesarias sino que, además, carecen del más mínimo sentido biológico; y por carecer de sentido biológico pueden ser y, de hecho, lo son, peligrosas para la salud… ¿por qué decimos que no tienen sentido biológico las vacunas?... pues porque son una consecuencia de una teoría médica propia del siglo XIX que ha quedado totalmente obsoleta y superada por los propios avances en microbiología que se han producido en el siglo XX.


LA TEORÍA DE LA INFECCIÓN CONTRA
EL NUEVO CONCEPTO DE MICROBIOMA

Como hemos dicho, la teoría de la infección también denominada teoría microbiana de la enfermedad, nació en el último tercio del siglo XIX y fue como consecuencia de la aplicación de los primeros microscopios en medicina; con ellos se hicieron visibles unas formas de vida diminutas y hasta entonces invisibles: los microbios.
            Ese hallazgo dividió a la clase médica en dos grandes grupos: El primero de ellos lo formaron la mayoría de médicos de la época que pensaron que el microscopio no los había creado sino tan solo hecho visibles y que, por tanto, si los microbios estaban ahí, en nuestra piel, nuestra boca y nuestro intestino…sería por algo. Puesto que hasta la fecha habían pasado desapercibidos… quizá cumplían alguna misión que desconocíamos. En todo caso sería prudente esperar y observar. Este primer grupo de médicos dio muestras, con su actitud, de poseer virtudes propias del rigor científico: prudencia para afirmar novedades y paciente observación hasta recabar suficiente información para saber lo que realmente es aquello que se quiere conocer.
            El segundo grupo de médicos fue capitaneado por un industrial que no era médico, el conocido Louis Pasteur, y desde el primer avistamiento de los microbios afirmaron que producían enfermedades y que esos nuevos invitados eran peligrosos y que había que defenderse de ellos con productos industriales: antisépticos, sueros y vacunas.
            Era la primera vez que los veían con sus rudimentarios microscopios de apenas 20 ó 40 aumentos; no tenían experiencia previa, puesto que acababan de entrar en la escena científica y apenas habían avistado a unas pocas especies… sin embargo estas carencias de conocimiento no les impidió afirmar categóricamente que esos gérmenes recién vistos eran unos asesinos implacables. Este segundo grupo de médicos, desde luego, no dio muestras de prudencia científica, más bien, parecían tener prisa.
            Era el tiempo de la revolución industrial y, curiosamente, a la incipiente industria química y farmacéutica le pareció muy interesante la visión sobre los microbios que tenía este segundo grupo de médicos encabezados por el industrial francés Pasteur, puesto que si había que fabricar productos para defendernos de esos nuevos invitados significaba que el mercado era enorme. Esta gran simpatía entre la nueva teoría de la infección y el mundo industrial fue capital para que se instalara como teoría dominante y que su dominio se haya mantenido hasta el día de hoy.
            Así, en estos momentos, la inmensa mayoría, por no decir la casi totalidad de las personas, se trate de gente de a pie con una cultura media o de gente con títulos, carreras, másteres, especialidades y curriculums de altura, creen a pie juntillas que esa teoría es correcta. Es más, creen y confían en que en su día, sus defensores demostraron que era correcta como afirma cualquier enciclopedia, manual especializado o libro de texto escolar. Sin embargo, el lector debe saber que no es así en absoluto.


LOS PLAGIOS, FRAUDES
Y MENTIRAS DE PASTEUR

El mencionado industrial francés al que debemos la pasteurización plagió a su maestro Antoine Bechamp y a otros científicos alterando sus descubrimientos y tergiversándolos, se aprovechó del trabajo de sus colaboradores atribuyéndose el mérito de sus descubrimientos lo que, dicho sea de paso, le valió una pensión vitalicia del gobierno, y finalmente -como demuestran sus notas de laboratorio que quiso mantener ocultas- alteró resultados de sus experimentos para que encajaran con las ideas que quería defender: la culpabilidad de los microbios, idea que tampoco era suya, ya que cien años antes, en 1762, el Dr. M. A. Plenciz ya había publicado un libro titulado precisamente Teoría Microbiana de las Enfermedades Infecciosas.
            Habitualmente se alude a los famosos Postulados de Koch para afirmar que son la demostración de que la teoría de la infección es correcta. Pero los postulados no son propiamente una demostración, sino unos criterios que deberían servir para demostrar la culpabilidad de los microbios. De hecho sabemos que Koch cambió el primero y fundamental de los postulados que decía: "El microorganismo tiene que ser encontrado en abundancia en todos los organismos que sufren la enfermedad, pero no en organismos sanos". Las palabras finales fueron suprimidas ante la evidencia de que la inmensa mayoría de las personas sanas, como ya hemos explicado, tienen a las bacterias supuestamente responsables en su interior.
            Como ejemplo de que la teoría de la infección no se impuso tras un debate científico que estableciera su validez sino, como hemos apuntado, por intereses de la industria, citaremos dos declaraciones de principios del siglo XX suficientemente elocuentes: en el volumen 180 del 20 de marzo de 1909, la prestigiosa revista The Lancet, decía: "todos estos postulados raramente se cumplen, por no decir nunca... muchos organismos a los que se considera causantes de enfermedades se encuentran con frecuencia en personas sanas... por tanto no podemos confiar en los postulados de Koch como una prueba decisiva de causalidad".
            Por su parte, el Dr. M. L. Leverson, durante una conferencia en Londres el 25 de mayo de 1911, dijo estas palabras: "Toda la estructura de la teoría microbiana de la enfermedad descansa sobre asunciones las cuales, no solo no han sido probadas, sino que son imposibles de probar y muchas de ellas pueden ser contempladas como el reverso de la verdad".



UNA GUERRA CON “FUEGO AMIGO”.

            Entretanto, el primer grupo de médicos que hemos mencionado, el de los prudentes que no tenían prisa, comprobó unos años después y con microscopios de 400 y 600 aumentos que esos gérmenes que estaban siendo acusados de asesinos, en realidad, eran nuestros socios y vivían con y dentro de nosotros desde siempre. A partir de los años 70 se introdujeron en biología unos conceptos que no se conocían  en la primera mitad del siglo XX; estos nuevos conceptos fueron el de: ecosistema o hábitat natural y el de simbiosis de especies y el lector debe saber que, para muchos médicos y microbiólogos, los microbios que fueron identificados como causantes de enfermedades como la difteria, la meningitis, el cólera, la tuberculosis…  son gérmenes que poseemos todos los humanos en estado de salud y que, en realidad, nuestros gérmenes no son nuestros enemigos sino que son nuestros socios biológicos y conforman lo que se llama el microbioma humano. Nuestro cuerpo es su ecosistema y cumplen una serie de funciones digestivas, metabólicas, defensivas insustituibles, por lo que son nuestros apreciados simbiontes.
            Volveremos enseguida a estos descubrimientos, pero antes queremos explicar cuáles han sido las consecuencias que ha tenido para la población de occidente el dominio académico y mediático de la obsoleta y decimonónica teoría de la infección sobre la realidad del microbioma comprobada con mucho más tiempo y mejores medios.
            Hemos dicho que el primer grupo de médicos era mayoritario a finales del siglo XIX y principios del XX y eso protegió a la población de ser medicados con las primeras vacunas y productos antisépticos que eran tan tóxicos y peligrosos que todos, sin excepción fueron abandonados unos años después. Pero, después de la segunda guerra mundial, el predominio indiscutible de la teoría de la infección era total y, desde entonces (años 50 y 60) se procedió a la vacunación masiva de toda la población y al consumo también masivo de antibióticos.
            Las vacunas prometían tener la capacidad de mejorar nuestro sistema inmunitario y hacerlo más eficiente frente al ataque de los gérmenes; y los antibióticos habían demostrado que mataban a los gérmenes porque les impedían la síntesis de proteínas necesarias en su metabolismo de membrana. En los años 90 se supo que tenían esa acción letal sobre los gérmenes porque afectaba el ADN de éstos y distorsionaban su mensaje genético.
            Hay que decir que los antibióticos serían una medicación antibacteriana ideal, para los que creen que nuestros gérmenes son agresivos, si en realidad ejercieran su acción tóxica sólo y exclusivamente sobre el grupo de bacterias que se cree que son la causa de la enfermedad y sobre la zona o el órgano del cuerpo que se cree infectado; por ejemplo si ante un diente infectado o una herida en un determinado sitio… el antibiótico sólo actuara sobre esas bacterias y esa zona aislada del organismo… pero eso no es así ni remotamente. Resulta que la acción tóxica del antibiótico no es selectiva en absoluto y ataca igualmente el ADN nuclear y al ARN mitocondrial de las bacteria y de todas las células de nuestro organismo, provocando los mismos estragos. No es posible, hasta la fecha, separar el ataque sobre las bacterias del ataque sobre nuestras células.


LOS EFECTOS COLATERALES
DEL BOMBARDEO INDISCRIMINADO.

Como la visión paranoica de la infección ha sido dominante y excluyente desde los años 60 del siglo pasado, como consecuencia, toda la población ha sido sometida a múltiples vacunaciones con la intención o, podríamos decir, la promesa prematura de que con esa práctica se iba a mejorar el sistema inmunitario de las nuevas generaciones que, por ello, se iban a convertir en los primeros humanos cobaya que se iban a someter a una nueva experiencia que no conocían sus antepasados.
            Pasaron unos pocos años y a finales de los años 70 empezaron a aparecer unas enfermedades nuevas y desconocidas: Enfermedad de Kronn, esclerosis múltiple, colitis ulcerosa, intolerancias alimentarias, dermatitis, alergias variadas…  que se hicieron cada vez más frecuentes y afectaban exclusivamente a la joven generación de cobayas que se habían sometido al experimento de mejorar su sistema inmunitario mediante las vacunas.
            Pero lo que más sorprendió a los patólogos de los años 70 fue descubrir que esas nuevas enfermedades estaban siendo producidas por el propio sistema inmunitario de esos individuos a los que se había vacunado múltiples veces con la intención de mejorar ese mismo sistema inmunitario. Lo tuvieron tan claro que las llamaron enfermedades autoinmunes porque vieron claramente que el sistema inmunitario de estos enfermos, de repente, se había vuelto traidor y en vez de defender al organismo como había hecho siempre, por alguna razón, identificaba a los propios órganos y sistemas como alienígenas y los atacaba con todo su potencial.
            Esas enfermedades empezaron a aparecer en la década de los 70 y han ido aumentando en frecuencia de una manera exponencial, hasta tal punto que las enfermedades autoinmunes afectan casi a la mitad de la población en la primera década del tercer milenio.
El sistema sanitario y docente oficial niega, rotundamente, cualquier relación entre el hecho de haber manipulado masivamente el sistema inmunitario por primera vez en la historia… y la aparición, por primera vez en la historia, de una enorme cantidad y variedad de enfermedades autoinmunes… pero… ¿qué opina el lector?
            Las nuevas generaciones de ciudadanos cobaya no solo padecen de enfermedades autoinmunes, sino que se ha detectado también una situación totalmente novedosa a la vez que demoledora que nosotros achacamos a la acción de los antibióticos. Sabemos que estas sustancias matan bacterias y paralizan su reproducción porque afectan a su ADN y sabemos que no hay forma de impedir que afecten también al ADN de nuestras propias células; como consecuencia de este ataque continuado al ADN de las nuevas generaciones se han producido dos fenómenos graves: la infertilidad de los jóvenes cobayas; según los informes del Banco Mundial, la fertilidad ha disminuido en el mundo un 50% en los últimos cincuenta años; y la aparición masiva de las denominadas enfermedades raras que son un grupo de nuevas enfermedades que se caracterizan por su atrocidad, puesto que como son consecuencia de alteraciones del ADN y ARN, los niños descendientes de padres cuyos genes están distorsionados nacen con malformaciones en órganos y sistemas. En la actualidad hay controlados 27 millones de casos en Europa, otro tanto en Estados Unidos y 42 millones en Iberoamérica, es decir unos cien millones de personas entre Europa y América; nunca hubo una epidemia de tal magnitud ni ferocidad.


LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS DE LA BIOLOGÍA
DAN LA RAZÓN A LOS MÉDICOS TRADICIONALES

Hemos dicho que las primeras vacunas despertaron la desconfianza de los médicos tradicionales y naturales que entendían que los problemas de salud respondían a condiciones de vida individuales y no a supuestas invasiones que provocaran enfermedades en serie para ser combatidas con productos también fabricados en serie. Pues bien, como ya hemos apuntado, las más recientes investigaciones en biología están dando la razón a esos médicos que trataban enfermos y no enfermedades y poniendo en evidencia la guerra autodestructiva contra los microbios.
            De hecho, uno de los descubrimientos claves se produjo a mediados del siglo XX y poco a poco va ganándose el respeto de más y más profesionales y académicos: nuestras células son el resultado de la fusión de diferentes microorganismos que continúan viviendo en simbiosis, de modo que nuestro ADN integra la información genética de bacterias y virus, y en nuestras células continúan viviendo antiguas bacterias que posibilitaron la obtención de energía a partir del oxígeno: las mitocondrias celulares, que tienen su propio ADN y que son tan sensibles a los antibióticos como cualquier otra bacteria de nuestro microbioma.
            La primera descripción del microbioma -que incluye bacterias, arqueas, levaduras, eucariotas unicelulares, helmintos, hongos y virus- ya le valió un Premio Nobel al microbiólogo Joshua Lederberg en 1958. Ahora, sesenta años después, sabemos que la madre trasmite poblaciones de microbios al feto durante su estancia en el útero -se han encontrado bacterias en la placenta, en el cordón umbilical, en el líquido amniótico, en membranas fetales y en el meconio- sumándose posteriormente otras durante el parto vaginal y, una vez nacido el bebé, mediante el contacto piel con piel y a través del calostro y la leche materna que contienen 700 especies bacterianas, cuya función es aún desconocida pero que muy probablemente tendrán relación con los mecanismos de equilibrio y convivencia que caracterizan la simbiosis.
           




¿TENEMOS UN EJÉRCITO DEFENSIVO O
UN SISTEMA REGULADOR DE LA SIMBIOSIS?

La teoría de la infección planteaba una visión belicista de salud, como si las enfermedades fueran invasiones que llegan del exterior y nada tienen que ver con nuestros hábitos de vida o nuestra alimentación o el estado de pureza del aire que respiramos, sino con ejércitos invasores. Esa visión trasnochada y un poco paranóica se complementaba con otro elemento imprescindible en cualquier enfrentamiento bélico: un ejército defensivo encargado de luchar contra los microbios y que podría entrenarse para ello mediante la administración de vacunas, que serían una imitación debilitada del enemigo para conocerlo y aprender a neutralizarlo.
            La pregunta que nos hacemos ahora es si es real ese ejército, si realmente hay que interpretar el llamado "sistema inmunitario" de ese modo y si es cierto que su función principal sea luchar contra los microbios. Así es como se interpreta desde una lógica belicista, pero si se aplica la lógica de la cooperación en lugar de la lógica del enfrentamiento, entonces no puede por menos que sonar contradictorio que la naturaleza nos haya dotado de una multitud de pequeños colaboradores que cumplen funciones a veces tan cruciales como regular el crecimiento del feto, y al mismo tiempo pusiera ahí, a su lado, un ejército para exterminarlos.           
            Hagamos un esfuerzo para mirar sin prejuicios. Según los cálculos más recientes, nuestro organismo tiene por término medio unos 37 billones de células, un uno por ciento de las cuales muere cada día y debe ser repuesto. Partes de estas células son aprovechables, es decir, reciclables, pero el resto, al igual que los productos de desecho del metabolismo es literalmente basura que hay que eliminar: el reciclaje y la eliminación de la basura son tareas fundamentales para la salud medioambiental en un pueblo y en un organismo, que es un ecosistema a pequeña escala.
            ¿Quién hace esa tarea? ¿Quiénes son los basureros del cuerpo? Una vez más, las recientes investigaciones van dando la razón a las medicinas tradicionales y naturales. Tanto la tarea fundamental de limpieza como otras relacionadas con la producción de energía o la regulación de la convivencia las lleva a cabo un sistema desarrollado como fruto de la interacción con el entorno durante miles de millones de años que se denominó "sistema inmunitario" desde el paradigma belicista pero que con los conocimientos actuales podríamos denominar a partir de sus funciones "sistema de reciclaje y limpieza", o mejor aún "sistema de regulación de la simbiosis" ya que la finalidad última de todas las tareas que cumple es la buena convivencia.
            En los límites de un artículo no podemos explicar en detalle la compleja estructura de este sistema y las funciones que realiza en colaboración con numerosos órganos y tejidos. La idea clave que queremos trasladar es que no se trata de un ejército que luche contra los microbios que nos invaden, sino que cumple diversas tareas para mantener el equilibrio interno y la simbiosis con nuestros microbios.
            Aún no conocemos con precisión cuando comienza y cuánto dura el desarrollo de ese sistema y de sus conexiones con el resto del organismo así como de las interacciones con bacterias y otros microorganismos del microbioma. La neurología, la psicología, la neonatología, la endocrinología, la bioquímica y otras disciplinas van añadiendo poco a poco elementos a un proceso estimado en torno a los dos años, lo que supone que una gran parte de las vacunas se administran en el momento en que se está desarrollando ese delicado y complejo proceso de maduración, lo que con toda probabilidad debe jugar un papel en las llamadas "reacciones adversas" pero también en todos los nuevos problemas de salud y enfermedades que ya hemos mencionado.
            En definitiva, nuestras investigaciones nos llevan a concluir que las vacunas no tienen sentido biológico, es decir, no se corresponden con la lógica de los procesos vitales, y no tienen base teórica demostrada. Como consecuencia de todo ello, dudamos profundamente que hayan podido erradicar enfermedades o proteger contra ellas; más bien creemos que sucede lo contrario: son peligrosas para la salud y la vida, y responsables con toda probabilidad de una multitud de nuevas enfermedades graves, crónicas y degenerativas.

            Los argumentos que hemos expuesto en este artículo nos parece que refuerzan la legitimidad de la lucha que en estos momentos está llevando a cabo la ciudadanía en Italia y que muy probablemente se extenderá a otros países ya que, a la vista de los daños que han causado ya las vacunas y del enorme peligro que suponen de cara al futuro, es más importante que nunca buscar información crítica, difundirla al máximo y oponerse firmemente a las leyes y decretos que pretenden impedir nuestro derecho a decidir.


El Dr. Enric Costa (Gandía, 1955) es licenciado en medicina y cirugía y ejerce desde hace 38 años como médico de familia desde un perspectiva holística. En 2016 escribimos y publicamos conjuntamente el libro Vacunas: una reflexión crítica, publicado por iEdiciones en castellano y por Llibres de l'Index en catalán.


Artículo publicado inicialmente en el número 62 de la revista Scienza e Conoscenza, en septiembre de 2017, con el título "I vaccini: sono davvero necessari?".