Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Solinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Solinas. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2013

La noche en el jardín



Una pequeña música nocturna

en forma de viento.
Los chicos cazan luciérnagas
y ponen las manos
como para rezar.

Como si Dios fuera una luciérnaga 
y se dejara atrapar 
para romper el silencio.

Como si el milagro fuera que Dios 
sea una luciérnaga

para no sentirnos 
tan solos.




Enrique Solinas





Enrique Solinas nació en Buenos Aires en 1969. Es Licenciado en Letras, especializado en Letras Clásicas. Desde 1989 colabora con publicaciones de Argentina y del exterior, forma parte del grupo de investigación COnicet y ejerce la docencia. Publicó Signos Oscuros (1995), El Gruñido (1997), El lugar del principio (1998) y Jardín en movimiento (2003) y Noche de San Juan (2008)En narrativa publicó La muerte y su conversación (2007). Su obra forma parte de antologías nacionales e internacionales, entre ellas, Projeto Latinas, Minas Gerais, Ediçoes Funalfa, 1999 y Los poetas interiores (una muestra de la nueva poesía argentina), Ediciones Amargord, Madrid, 2006.Fue traducido al inglés, al italliano y al portugués.Además de la poesía y la narratica, su actividad incluye la crítica literaria y el periodismo cultural.





miércoles, 3 de abril de 2013

La casa




























La casa está perdida en un jardín
o un jardín esconde en su garganta el hogar que vivimos,
lenguaje elemental,
laberinto de piedra, 
las ramas de los árboles que abrazan 
a ese mundo herido en el costado. 
A veces el jardín respira y deja ver 
esas paredes que alguna vez fueron de luz. 
A veces inventan un mundo sin saber 
que no se entra jamás, 
que hay que permanecer afuera de la Historia.

La casa está perdida en unos ojos que nunca más veré. 
La casa está perdida en esa misma casa. 
La casa es una pérdida constante 
en cualquier jardín.

La casa es un jardín perdido 
en el lugar de la memoria.





Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969)



IMAGEN: Pintura de Vincent Van Gogh.


domingo, 11 de marzo de 2012

Acerca del rigor de la muerte




Para no morir uno empieza a escribir por la mañana
con un cigarrillo en la mano
y esa paciencia de absoluto
que nadie es capaz de ejecutar.

Nos queda la escritura y el silencio
para cuando llega la tarde
y el humo del cigarrillo en la piel,
y otro cigarrillo más.

Qué oscura es la ciudad cuando anochece,
pero su oscuridad nos muestra una certeza.
Ahora sabemos
que con buena voluntad también se muere
y que uno es capaz de morir como cualquiera.
Se deja la vida a medio hacer,
se piensa en todo aquello
que jamás sucedió
y a nadie importa.

A veces se pierde y está bien.
La inmortalidad es algo demasiado alto,
demasiado pesado, demasiado lejano.

A veces se pierde y está bien.

Estoy listo,
estoy listo.

Por lo menos,
habré intentado mis palabras para no morir.


Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969)