Crear desde el borde

Tiempo desgastado, energía derramada, presupuestos vacíos. Cosas que se pierden, acciones inmedibles que ocupan un lugar tan enorme como invisible. Entre ideas a medio cerrar, mensajes sin enviar, fantasías de lo que podrá ser y la realidad que irrumpe para desenmascarar lo ideal. Sin tarifas precisas, sin forma de valuar lo que se forma a base de cansancio, esfuerzo y definición creativa.

 Todo se vuelve difuso cuando no hay tarifas que reflejen cuánto vale el arte, cuánto valen las horas que no tienen final, cuánto pesa lo que no se ve. Cuando no todo deja huella visible, pero resuena en el camino de quien desanda los mismos rieles.

Ojos cansados de buscar miradas cómplices que se pregunten lo mismo; repetición silenciosa de intentar que funcione algo que aún no termina de existir, o simplemente esperar hasta que deje de importar.

Y en esa espera, algo se estira hasta casi cortarse.

Como si el tiempo se detuviera y se acumulara en capas: capas de intentos, de versiones descartadas, de comienzos sin finales ni aciertos. Nada se cierra, nada desaparece: todo queda suspendido.

Ideas que rondan incluso cuando ya no hay pensamientos que las sostengan, ni imaginación que las dibuje; como un eco que no encuentra dónde repercutir.

Existe una insistencia casi imposible de explicar, una forma de volver siempre al mismo punto de partida, aunque la incertidumbre sea la certeza más segura.

Intentar, reajustar, recomenzar sin siquiera haberse arrimado a un final. Sin esperar nada a cambio, sin reclamar por exitismos baratos.

Las pausas se prolongan, las decisiones se evitan, la energía se vuelve una tenue y tímida luz cálida: el desgaste entra en movimiento inevitable.

Pese a todo, se sigue sin más, como si detenerse fuese más incierto que continuar. Como si soltar implicara perder más de lo que aún no tiene forma, un par de oraciones sueltas en un papel arrugado, un par de estrofas con métricas desordenadas o algunos acordes desafinados.

En ese estado intermedio, donde nada es real ni concreto, pero tampoco inexistente, crear es lo único que, a pesar de todo, resiste deshacerse.

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