Los bucles artificiales han logrado arrancar retazos de tiempo a la causalidad. Creando una línea sin solución de continuidad, finita e ilusoria, permiten disfrutar de unos días en un pasado distinto, siempre y cuando se esté dispuesto a pagar por ello.
Viviane Vallot no es más que una forastera encadenada a una época ficticia. Su amor no correspondido por un poeta desgajará el trazo temporal hasta convertirlo en un círculo que habrá de repetirse por siempre jamás.
Un círculo completo supone un punto de inflexión en las novelas sobre viajes temporales, mezclando con excepcional talento la filosofía, el arte y la ciencia.
Esta obra se ha alzado con el XVIII Premio de Novela Corta Encina de Plata.
¿Te imaginas poder visitar el París de la Belle Époque como si de un viaje a un país extranjero se tratará? Esa es la realidad que Beatriz Alcaná imagina en Un círculo completo, novela corta ganadora del XVIII premio de novela corta "Encina de Plata". Si bien ficciones como Westworld ya nos han mostrado bucles y escenarios temporales en los que el mundo de a pie, o más bien adinerado, podía viajar a lugares temáticos del pasado como ese lejano oeste de la primera temporada, Beatriz crea unos bucles artificiales que han logrado arrancar retazos de tiempo, creando una línea de no-tiempo, sin continuidad, que permite disfrutar de unos días en un pasado, siempre y cuando se esté dispuesto (y se pueda) a pagar por ello.
Viviane y Denis La lectura de Un círculo completo se divide en dos puntos de vista complementarios. Por un lado, Viviane Vallot aporta el tono romántico introspectivo que siente fascinación por el bucle en el que trabaja, aunque los clientes resulten de lo más soporíferos. Por el otro, Denis nos da la parte racional, la más técnica, la que nos deja caer uno y otro detalle de cómo funcionan los bucles artificiales imaginados por Beatriz. Ambos puntos, el del costumbrismo sensorial del pasado con Viviane y la visión técnica de la mercantilización del pasado con Denis, se conjugan en una novela corta especulativa y pasional que suponen una interesante adición al canon de novelas de bucles temporales, sobre todo en cuanto a ficción nacional se refiere.
Consumo de experiencias Supón que a partir de nuestra línea-mundo original se han generado bucles. Periodos de tiempo, más largos o más cortos, sin solución de continuidad. No es algo falso, tampoco una simulación como tal, si no una iteración artificial prácticamente indistinguible de la línea-mundo original. Por que si bien conocemos historias de bucles temporales, como la reciente El volumen del tiempo de Solvej Balle o más míticas como El secreto del orfebre de Elia Barceló, en ninguna de estas la acotación (y repetición) temporal es vista como un elemento de consumo. La idea de Beatriz se acerca más a la de Tim Powers en Las puertas de Anubis, donde Darrow se llevaba a un grupo de nueve (millonarios) para escuchar una conferencia de Samuel Taylor Coleridge en el Londres de 1810.
Sin embargo, las experiencias turísticas de El círculo completo son vistas como algo más normalizado, como algo ya capitalizado y mercantilizado por el mundo, como una visita a un parque de atracciones. Hay estancias largas, solo aptas para los bolsillos más llenos, pero también otras más sencillas, de apenas unos días, como la que nos presenta la propia Viviane. Así viajamos con ella a un vívido retrato del París de 1910, en pleno esplendor de la Belle Époque, donde seremos un invitado más a la Ópera de París. Pero, al contrario que Viviane, veremos que sus clientes no están fascinados con vivir experiencias de la época, si no otro tipo de cosas. Algo que invita a pensar en la sociedad de consumo actual, en como quizá importa más solo poder decir que se estuvo allí que en disfrutarlo de verdad.
La idealización congelada Y si bien Denis es quien mejor nos presenta la estructura mercantilizada del pasado que hablaba en el apartado anterior, es Viviane quién nos muestra el otro lado, confinada en su pequeño retorno artificial por voluntad propia, como se enfrenta a un desafío existencial y pasional: la imposibilidad de enmendar errores o cambiar su destino. Viviane tiene la posibilidad permanente de revivir el inicio de un romance imposible una y otra vez, pero se enfrenta a la constante frustración de no poder burlar al tiempo. Una trascendencia frustrada con un ideal platónico que por naturaleza es inalcanzable. Sin embargo, su obsesión, se convierte en un intento de subvertir las reglas del sistema que la aprisiona.
Cien páginas dan para mucho Decía Jorge Iván —una de las tres cabezas pensantes del Festival Celsius 232— que para él Un círculo completo era una de las novelas cortas más redondas de Beatriz Alcaná. Es, sin duda, un ejercicio fascinante de concisión narrativa y la viva muestra de que apenas un centenar de páginas pueden dar para mucho. No solo por la capacidad para diseccionar un entorno temporal y llevarnos hasta allí arrastrados por la obsesión romántica de su protagonista, si no por presentar de una forma original, con un concepto que parece sencillo pero que tiene su miga, una disección introspectiva de la melancolía por un pasado que cada día está más mercantilizado. El tiempo convertido en producto, el turismo como experiencia predecible.
Que Beatriz Alcaná escribe MUY bien es un hecho. En su corta (y multipremiada) carrera literaria, ha logrado conquistar a lectores y críticos por igual gracias a su habilidad para entrelazar el terror, la fantasía y la ciencia ficción desde una perspectiva más intimista que ahonda en la psicología de los personajes y sus dilemas éticos y morales. Un estilo narrativo detallista y minucioso transportan al lector a unos ambientes opresivos y oscuros que se alejan de los convencionalismos del género. En ‘Un círculo completo’, Alcaná reinventa el género de los viajes en el tiempo y logra, en apenas 100 páginas, un relato lleno de matices y con una profundidad que hace que no resulte extraño que fuera ganadora del XVIII Premio de Novela Corta Encina de Plata.
Los bucles artificiales han logrado arrancar retazos de tiempo a la causalidad. Creando una línea sin solución de continuidad, finita e ilusoria, permiten disfrutar de unos días en un pasado distinto, siempre y cuando se esté dispuesto a pagar por ello. Viviane Vallot no es más que una forastera encadenada a una época ficticia. Su amor no correspondido por un poeta desgajará el trazo temporal hasta convertirlo en un círculo que habrá de repetirse por siempre jamás.
La novela es mucho más que una historia de ciencia ficción. Gracias a una cuidada ambientación rica en matices y detalles, la autora crea un vívido retrato del París de 1910, en pleno esplendor de la Belle Époque. El bullicio de la ciudad, los eventos sociales de la época -el lector sentirá ser un invitado más al estreno de Salomé en la Ópera de París- son algunos de los elementos a los que Viviane Vallot vuelve una y otra vez.
Su trabajo como guía en una agencia que organiza estos viajes al pasado para personas adineradas es la excusa para dar rienda suelta a su profunda fascinación por esa época y por Gustave Gosselin, un autor al que idolatra y con el que desea reencontrarse una y otra vez. El vínculo que se establece entre ambos sirve para explorar las implicaciones éticas de alterar el pasado y los dilemas emocionales surgidos del amor no correspondido.
Denis Dumont, otro de los guías de la agencia, es la otra cara de la moneda. Mientras que para él los viajes en el tiempo son solo una forma de ganarse la vida, para Viviane son la puerta para encontrar la felicidad que tanto anhela, esa búsqueda de un final feliz a pesar de que el tiempo y las circunstancias juegan en su contra. Pero ¿cuál es el precio que habrá de pagar por perseguir sus sueños en un pasado que no le pertenece?
Con una prosa precisa y envolvente en la que se mezclan filosofía, romance y crítica social, Alcaná hace una reflexión acerca de la atracción por un pasado idealizado y la naturaleza del tiempo, dejando en el lector una sensación de nostalgia por todo aquello que se pierde en él.
‘Un círculo completo’ es el ejemplo perfecto de que, en ocasiones, los mejores perfumes vienen en frascos pequeños. Intensa, emocional, evocadora…con ella Beatriz Alcaná viene a reafirmar su lugar en el mundo de la literatura. Además, sus seguidores estamos de enhorabuena porque en apenas un par de semanas se publicará su próxima novela, ‘El evangelio del lobo’. Yo, por mi parte, necesito oír al lobo aullar YA 🐺😊.
Me ha gustado mucho la mitad de esta novela corta. Los capítulos impares en los cuales se cuenta la historia de Viviane, una guía temporal que acompaña a quienes viajan a un universo de bolsillo donde, en bucle, se visita el París de finales de la Belle époque. Su enamoramiento de un poeta le lleva a encontrarse con él mientras se pasea por la ciudad, trasgrede las normas y muestra cómo funciona el desplazamiento temporal; sobre todo para quienes no tienen los medios para servirse de él como ocio y termina siendo un entorno de trabajo. Una perspectiva alienante a la cual la joven intenta exprimir todo su jugo. Mientras, en los capítulos pares el protagonismo lo toma Denis, compañero de Viviane, enamorado de ella, no correspondido, pagafantas, guía por el otro lado de las bambalinas: la estructura corporativa que explota el recurso.
La estética de ambas secuencias queda bien diferenciada. El relato de Viviane es un exuberante recorrido por el París previo a la Primera Guerra Mundial, con unas descripciones detalladas que permiten mostrar las diferentes facetas del personaje. Su profesionalidad, su conocimiento, su enamoramiento, su obsesión... En la línea de muchas novelas de cf previas (Por el tiempo, La última noche de Hipatia...) y, aun así, con su personalidad. Mientras, lo que sucede con Denis es un poco "sobre la explicación del viaje en el tiempo", escrito más como soporte explicativo que como relato en sí mismo.
Esta diferencia entre dos planos, el hecho que una parte de la narración a ratos sea una muleta de la otra, es lo que limita el alcance de Un círculo completo. Una novela corta solvente, con un buen trabajo sobre muchas ideas (la explotación económica del avance, la aspiración a quedar atrapado en el enamoramiento perpetuo...) pero limitada por esa carencia de entidad propia de la mitad del texto.
Descubrir cómo hacer bucles temporales para convertirlos en recreo para los ricos es algo que la ciencia ha conseguido. Aunque no está tan controlado como se cree.
Amena, interesante y adictiva. Con un despliegue impresionante de conocimiento sobre la época la autora nos sumerge con sus descripciones en el Paris de la belle epoque como un turista temporal más.
Una historia breve pero que en sus 100 páginas propone un viaje lleno de emociones y detalles que me han robado el corazón. La propuesta me parece de lo más original, tanto que me ha dejado pensando en nuestro futuro y en cómo se llevaría a cabo, con sus pros y sus contras, el tipo de agencias de viaje que plantea Beatriz en este libro. Supongo que este tipo de planteamientos es una de las cosas que plantea la ciencia ficción, así que objetivo cumplido por ese lado.
Me ha gustado mucho como, en un mundo donde manda la vanguardia, no solo nos encontramos con que el pasado es algo muy preciado, sino que lo que más manda es el sentimiento sobre el que más se ha escrito a lo largo de la historia: el amor. Y como aun así nos encontramos con una historia como nunca antes la habíamos leído.
Mis primeras 5 estrellas del año. Muy recomendado.
⭕ «Un círculo perfecto» es una novela corta de ciencia ficción, sobre bucles temporales, que se lee en un suspiro y que me ha gustado mucho.
De Beatriz Alcaná ya había leído «Echidna» y, por eso, le tenía muchas ganas a esta novedad (y porque, además, tiene movidas temporales, buah). Entre las dos historias hay muchos elementos en común, que ya doy por hecho que son sello de la escritura de Alcaná, y es que «Un círculo perfecto» destaca por su buena ambientación histórica y por la gran cantidad de detalles que enriquecen la trama, como la descripción de lugares (sin sobrecargar) o la forma de hablar de los personajes, que permiten al lector sumergirse con facilidad en la época en la que está ambientada la obra.
¿En qué época está ambientada esta novela corta? Esa es la gracia. Los dos protagonistas, Viviane y Denis, entran y salen de los bucles temporales en los que trabajan y esos capítulos se entremezclan con los que transcurren en el tiempo de la actualidad. Ambos trabajan acompañando a turistas ricos a hacer viajes a sus etapas históricas favoritas, gracias a la existencia de esos bucles temporales. Esto permite a Beatriz Alcaná crear una muy original crítica al turismo actual.
¿Qué es lo que más me ha gustado? Que está todo tan bien creado que busqué en internet si Gustave Gosselin existió de verdad. Que la historia está tan bien narrada que habría leído muchísimo más sobre ese connato de relación romántica que Alcaná nos presenta. Y que, en cada detalle, se nota el mimo de la autora al escribir la novela.
Por el contrario, no hay nada que no me haya gustado. Creo que Alcaná ha elegido muy bien qué momento contarle al lector de esta historia, haciendo que la novela corta tenga la longitud perfecta.
Me hubiese gustado ver más de estos personajes y de sus vidas, sí. Pero no porque falte información, sino porque la he disfrutado mucho.
‘Un círculo completo’ de Beatriz Alcaná es una novela corta de ciencia ficción ambientada en un futuro donde es posible visitar épocas pasadas a través de bucles temporales artificiales. La historia se centra en Viviane Vallot y Denis Dumont, dos guías turísticos que trabajan para una agencia especializada en estos viajes al pasado. Viviane, fascinada por el París de 1910 y el escritor Gustave Gosselin, y Denis, menos entusiasmado con su trabajo, se encuentran envueltos en una trama que explora temas como el amor no correspondido, la admiración y la búsqueda de la felicidad. La novela destaca por su detallada recreación de la Belle Époque, su crítica social y su innovadora aproximación a los viajes en el tiempo, ofreciendo una reflexión sobre cómo el pasado puede influir en nuestro presente y futuro.
Interesante, aunque creo que esta idea podría haberse aprovechado mucho más.
En "Un círculo completo", Beatriz Alcaná nos regala un verdadero viaje en el tiempo en menos de cien páginas. Uno de esos libros que mientras lees piensas que ojalá no fuese tan corto, pero que termina en el momento perfecto.
Creo que no estoy hecha para las novelas cortas. Se me quedan, como su nombre indica, cortas. Se siente un trailer. Una presentación para un futuro libro u obra. La historia se me queda cogida con pinzas, me gustaría que fuese más larga y lenta. Siento que se pierden muchas páginas explicando la obra de teatro, y muchas referencias que no entiendo, quizás no me guste esa forma de escribir. Me ha empezado a gustar el libro a partir de la mitad en adelante. Donde explica mejor el sistema de los bucles y donde hay más profundidad en la conversación entre Gosselin y Viviane, y en los pensamientos de Denis. Los viajes en el tiempo y la crítica social me gustan. El final me encantó.
“No hay amor que se sostenga si no se alimenta día a día, si no se consuma y no evoluciona”
Los inicios de un romance suelen ser hermosos. ¿Quién no los recuerda con nostalgia? ¿A quién no le gustaría revivirlos una y otra vez? Redescubrir las miradas y las sonrisas, sentir los nervios, saborear los primeros besos… Sumergirse en un bucle cargado de ilusión y exento de todo lo que arrastra la cotidianidad podría ser maravilloso. Pero rozar aquello que se anhela en un ciclo eterno, repetir las mismas frases, los mismos actos, sabiendo que no habrá un final feliz, sería una condena. Los estoicos, al igual que Nietzsche, defendían que el universo y todo lo que contiene se repite eternamente de manera exacta. Si estuvieran en lo cierto, ¿aceptaríamos el desafío emocional que supone no poder enmendar nuestros errores ni cambiar nuestro destino? ¿Seríamos capaces de mantener encendida la llama de un amor que murió antes de nacer? ¿Soportaríamos el desgaste de la decepción? Si pudiésemos desgajar el tiempo y reducir ese eterno retorno a los primeros días de una relación, soñaríamos con encontrar la forma de burlar al universo; con crear un bucle propio que desafíe al destino y en el que fuésemos capaces de escribir un nuevo final. Pero cuidado, empeñarse en lo imposible, en evitar lo inevitable, puede ser consecuencia del amor, pero también de la obsesión.
Beatriz Alcaná logra, con Un círculo completo, dar un nuevo impulso a un género, el de los viajes en el tiempo, que no termina de agotarse. Gracias a su prosa rica y elegante y a la profusión de detalles, nos transporta desde un futuro no muy lejano hasta el París de La Belle Époque para, como ya hicieran Audrey Niffenegger, Richard Matheson o Elia Barceló entre otros, contarnos una preciosa historia de amor. Pero la autora salmantina va más allá y, en apenas cien páginas, enfrenta ciencia y filosofía, naturaleza platónica y carnal, fe y decepción, permitiendo después que seamos nosotros quienes decidamos cómo cerrar el bucle de su protagonista.
¿Nunca os habéis enamorado de un poeta a través de sus versos? ¿No habéis soñado con conocer a quien escribió las obras que os marcaron? Si tuvieseis la posibilidad de viajar en el tiempo y conocerlos, ¿cómo creéis que sería el resto de vuestra vida? ¿Miraríais al pasado con ilusión, como Viviane, o al futuro con amargura, como Denis?
Una historia que traslada a nuestros protagonistas a bucles temporales, es decir, imaginad que pagando pudieramos viajar a momentos concretos en el tiempo. Esta historia se desarrolla en concreto en la Belle Epoque de París.
⭕️𝕷𝖆 𝖙𝖗𝖆𝖒𝖆. Viviane Vallot es una de las mediadoras que se encarga de llevar a viajeros a una época determinada durante un tiempo finito. Su amor no correspondido por otro mediador llamado Denise Dumont.
Una novela sobre viajes temporales que mezcla filosofía, arte y ciencia con una maestría como solo Beatriz Alcaná sabe hacer.
Esta historia me ha resultado un desafío por su complejidad (enmarcada en el género de ciencia ficción) me he salido de mi zona de confort y pienso que no es para todos los gustos. Está narrada de una forma excepcional y creo que la autora, en esta novela hace un gran despliegue de su potencial. Como ya comenté con Teseo en llamas, creo que he descubierto una de las mejores autores que he leído en años, así que no pienso perderle la pista.
«En eso consistía su trabajo, después de todo… en acondicionar el terreno para que sus clientes lo pasaran en grande y en tratar de que encajaran lo mejor posible en el París de 1910 sin arruinar la experiencia».
Imaginen un futuro en el que podemos visitar épocas pasadas bajo pedido. Uno en el que existen bucles artificiales que se han creado para que, las personas dispuestas a pagar por ello, puedan pasar algunos días en el pasado. No viajes en el tiempo exactamente, sino bucles separados y estabilizados de líneas temporales pasadas que se repiten una y otra vez. ¿Qué ocurriría si en uno de esos bucles encontrarás a la persona a la que has admirado desde que eras niña? Hoy quiero hablarles de Un círculo completo, de Beatriz Alcaná. La historia con la que la autora de Teseo en llamas ganó el XVIII Premio de Novela Corta Encina de Plata.
Esta es la historia de la obsesión de Vivianne por su autor favorito y por convertise en Elaine, la protagonista de su obra de teatro favorita. Por otro lado, tenemos a Denis, enamorado de ella, consciente de que nunca podrá competir con el amor que ella siente por el autor difunto. Y es que Vivianne puede verlo porque trabaja como guía turistica en viajes dentro de bucles temporales. Y no puedo contar más porque es cortísima, pero es una novela corta bastante redonda.
Se trata de una historia bellisimamente escrita. Tanto por el estilo de la autora, como por los hechos que se narran, como por los sentimientos de los protagonistas. Todo ello me engancho desde la primera página. Es una historia que se ha quedado conmigo y que me plantea una serie de cuestiones sobre que ocurriría si la realidad que se narra en la novela fuera posible....
Interesante premisa. No acostumbro a leer novela corta y en este caso me ha sabido a poco. La primera parte de la historia se me ha hecho un poquito bola y cuando la historia empieza a ponerse interesante, se acaba. En general, me ha gustado bastante.