Venecia, la ciudad de la laguna, vive estos últimos tiempos agitada por la marea de turistas que invaden sus estrechas calles, y los gigantescos cruceros que ocultan con su sombra los viejos palacios. Una de las ciudades más bellas del mundo agoniza bajo el peso de la masificación turística y la especulación urbana que arrincona a sus habitantes. El sestiere, barrio, más poblado de Venecia, refugio de una mayoría de clase trabajadora veneciana, es Cannaregio.
Desde nuestro alojamiento, muy cerca del Campo dei Gesuiti, asistimos al despertar diario de un barrio donde aun se escucha hablar veneciano en las pequeñas plazas y comercios tradicionales. Caminar por las estrechas calles de Cannaregio, nos traslada muy lejos de las aglomeraciones y el ruido que inunda Venecia, un aqua alta humana que ha desvirtuado completamente la visita a la ciudad de los canales. Cannaregio se despereza poco a poco, con el trasiego de los repartidores, el sonido profundo de las campanas y el olor a café que nos guía a través de sus intrincadas calles.
Cuando el sol comienza a descender la actividad del barrio se va tranquilizando, las pequeñas trattorias encienden sus luces y el aire se llena con el aroma de los forni. Resulta curioso que no muy lejos de donde nos encontramos, las zonas más visitadas de Venecia aun se encuentren atestadas, es necesario esperar casi hasta el anochecer para poder recorrerlas con tranquilidad. Cannaregio es uno de nuestros lugares favoritos (en el blog: 'Rincones de Venecia que no quiero compartir con nadie'.
Cannaregio ocupa la mayor parte de Venecia al norte del Gran Canal, que hace de frontera con Santa Croce y San Polo; es el segundo barrio más grande, después de Castello, el sestiere con el que limita al este. La principal via de agua es el canal Cannaregio; sobre sus aguas destacan dos puentes, el Ponte delle Guglie, Puente de las Agujas, que debe su nombre a los cuatro pináculos que lo decoran, y el Puente de San Giobbe o Puente de los Tres Arcos, el único de tres ojos que queda en Venecia. El canal Cannaregio, exceptuando el Gran Canal, es el único del interior del centro histórico por el que circulan vaporetos.