Hugo Mujica nació en Avellaneda en 1942. Sus raíces son española vasca y, más atrás, sefaradita, por parte de padre e italiano del sur, Sicilia, por parte de madre. Hijo de una familia proletaria sindicalista por parte de padre, de raíces anarquista. Debido a un accidente su padre queda ciego cuando Hugo era aún niño y, por necesidad de la familia, Hugo comenzó a trabajar de obrero a los 13 años en una fábrica de vidrio -Cristalux- hasta 1961 cuando partió- con la visa de turista, 37 dólares, sin saber inglés y desertando del servicio militar obligatorio que debía cumplir, hacia los Estados Unidos como inicio de una de las características que sigue vertebrando su vida: la de viajero. En aun viaje de regreso a visitar a su familia es detenido y pasa un par de meses preso por desertor, lo que él cuenta que fue una de sus experiencias comunitarias más ricas de convivencia.
Antes de su partida estudió Bellas Artes a la par de la escuela secundaria nocturna. En esos años, década de los 50, recién comenzaba a funcionar la enseñanza secundaria nocturna, para cursar había que ser mayor, a Mujica, por ser “sostén de familia” -nomenclatura legal- le fue autorizado estudiar de noche por lo cual era el único menor, 13 años, en medio de un colegio de adultos que buscaban completar sus estudios, su mundo, por el trabajo y los estudios, lo sumergió tempranamente en el mundo adulto, casi sin transición.
Al poco tiempo de llegar a los Estados Unidos se estableció en Greenwich Village, Nueva York, donde vivió durante la mítica década de los años 60, pasó por todos los trabajos típicos del emigrante recién aterrizado y pronto se vinculó con los jóvenes artistas plásticos norteamericanos. Comenzó a estudiar sistemáticamente filosofía en la Free University of New York, y continuó estudiando pintura en la School of Visual Arts, llegando a tener una exposición de su obra en una galería del Village. Participó en el movimiento de la psicodelia, trabajando directamente con Timothy Leary y Ralph Metzner, en experimentos relacionados con el LSD, y otras drogas alucinógenas, y su vinculación con el proceso creativo. A finales de los 60′ “la pintura me dejó”, dijo en un reportaje. Comienza una nueva búsqueda: los Hare Krishna, sus vecinos del Lower East Side, fue su primera atracción hacia una posibilidad espiritual. Por entonces, en un paupérrimo local de la 2da. Avenida, el Prabhupada Swami Bhaktivedanta difundía esa recién llegada corriente del hinduismo. En ese tiempo conoció a Allen Ginsberg quien lo introdujo al gurú Swami Satchidananda -quien recorría parte del mundo invitado por William Burroughs. Con el Swami , y un puñado de otros discípulos, vivió un tiempo en una granja en las afueras de New York recibiendo formación como yogui.
Fue en un viaje que realizó con Satchidananda que conoció la vida monástica de la orden Trapense, donde, una semana después de asistir al Festival de Woodstock -“mi despedida del mundo”, dijo riéndose en un reportaje”-, volvió al monasterio -Saint Joseph Abbey, entonces con Thomas Keating como abad- y se quedó viviendo como monje bajo voto de silencio – sumando la experiencia monacal- durante siete años. Regresa a la Argentina, Azul, al monasterio de la misma orden Trapense, y allí, después de un par de años, en ese mundo silencioso, donde, dice que aprendió a escuchar, comienza a escribir poesía, o, lo cito: «allí nacía a la poesía», lo que desde en entonces no dejará de hacer, siendo el género que considera manantial y raíz de su obra -de los ensayos y cuentos-. Luego, y para ponerse a la escucha de André Louf, el abad de Mont des Cats, viaja a Francia, a otro monasterio y allí dejará la orden. Viaja a Monte Athos, en Grecia, para palpar existencialmente el camino de la tradición hesicasta que en esos tiempos era su camino. Viaja una vez más por Europa y regresa a la Argentina ya para establecerse. Pasa un año de soledad en un campo de General Alvear, en la provincia de Buenos Aires, allí escribe su biografía y luego la tira, cuenta que lo que necesitaba era contarse a sí mismo lo vivido hasta entonces, “ponerme al día y hacer con tantas experiencias una narración, un saberme a medida que me iba diciendo”. donde sigue estudiando filosofía , antropología filosófica y teología. Después de cursar el seminario es ordenado sacerdote, en esos años estudia Después de unos pocos años de atender una parroquía en Buenos Aires deja esa ocupación y se dedica por entero a la escritura así como a dictar seminarios en el extranjero, y participar en numerosos festivales poéticos del mundo. En 2006 retoma la práctica intensa del yoga. Además de la escritura, «mi lugar en el mundo», escribe un opera -Nuit aveugle-, y otros estos tomados por músicos, incursiona en la televisión y la radio, en revistas y diarios, actúa en teatro y en performance, entre ellas «Cuidese mucho», de Sophie Calle en el entonces CCK… Y no deja de escribir y viajar.
(Tomado de Wikipedia, sin autor)