Me sumo a la convocatoria de Nuria Espinosa sobre el miedo, con este manifiesto, tal vez :-).
El film se estrenó hace meses.
Sentía curiosidad porque supe que estaba basado en un libro sobre la figura de
ese físico, excéntrico, genio, contradictorio y apesadumbrado que fue Robert J. Oppenheimer
Antes de ir a verla ayer, vi cinco
vídeos sobre él, y una reseña exhaustiva de la película, coincidiendo con el
visionado de los primeros capítulos de una serie de Netflix titulada Bomba
atómica y guerra fría, cuyo contenido es imaginable, y demoledor sobre el ser
humano y su capacidad de infringir daño.
Me da miedo, mucho miedo el ser
humano. Es excelso y malvado, sin límites, al mismo tiempo, así que dejo claro
que creo en la bondad intrínseca, el amor como arma de construcción masiva y en
la conciencia como determinante de nuestra vida, lo que nos hace superiores a los
animales. Dicho esto, me da miedo.
Quisiera dar bocados al aire
por comer nieve,
por beber savia,
por inspirar vida,
por besar suspiros,
por regresar abrazos.
Quisiera dar puñetazos
a quienes desprecian la vida
a quienes dañan por envidia,
a quienes en nombre de un Dios
destruyen por destruir o por
soberbia.
Sobran cafres y faltan personas.
La ciencia sin ética
es una paradoja.
En una guerra nuclear
no hay vencedor posible.
En mi imaginario de vida
la maldad me sobra.