Han pasado desde entonces cortos días y largas noches y el dolor ha seguido latiendo en los corazones de cuantos la querían; el dolor que entonces dejó su partida ha seguido fluyendo incesantemente por las arterias de nuestra vida cotidiana como un río que no suena, que parece no estar, pero que no deja de humedecer nuestros sentimientos. Larga es la vida cuando se echa de menos a un ser tan querido, largo es el tiempo cuando las sonrisas que asoman a los labios no son ya más que muecas que se dibujan para acompañar un saludo. Para unos padres, no solo aquella noche se podían escribir los versos más tristes; cada noche que se viva, la inmensa tristeza solo se verá mitigada por la sonrisa de la hija que quedó y el recuerdo de los ojos de la hija que se fue, el recuerdo de los hermosos ojos de Paula.
Río Majaceite
Río Majaceite a su paso por El Bosque
13 dic 2018
PAULA
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