Producir nuestro alimento puede contaminar más de lo que creemos. Ante la duda, elegir opciones de origen vegetal es lo que mejor minimiza el sufrimiento, tanto animal como ambiental. En este empeño, no debemos olvidar las proteínas vegetales cuya forma más simple son las semillas y las legumbres.
Una forma sabrosa de comer legumbres es en su versión germinada. Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de brotación. Esto activa enzimas y modifica su perfil nutricional, haciéndolas más digestivas y nutritivas. En muchos casos, aumentan las vitaminas y los antioxidantes; y se reducen los antinutrientes.
Germinar legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, etc.) es un proceso sencillo y divertido que te vamos a explicar aquí, para que te alimentes con proteínas vegetales de calidad.
Germinados de lentejas, paso a paso
Las lentejas germinadas se pueden usar en multitud de platos: como ingrediente principal, como guarnición o como un original y sabroso adorno. Son como lechuga, con más proteína y mayor versatilidad. Añádelas a ensaladas, tostadas, bocadillos, salteados, wraps, sopas o como adorno final en cremas o en el salmorejo cordobés (o porra antequerana).
Es muy simple hacer lentejas germinadas en casa:
- Coloca las lentejas en un vaso o tarro, sin superar un tercio de su capacidad. Ten en cuenta que crecerán mucho en volumen.
- Añade agua hasta dejarlas sumergidas. Déjalas en remojo entre 8 y 12 horas. Esto despierta la semilla más rápidamente. Si te saltas este paso, se tarda más.
- Cubre el recipiente con un trozo de media o una una tela fina. Usa una goma elástica para fijarla. Esto te facilitará el proceso de escurrir.
- Escurre completamente el agua. Si has puesto la media y la goma, esto es tan fácil como dar la vuelta al vaso y sacudir ligeramente varias veces.
- Sumerge las semillas de nuevo en agua, remueve un poco y vuelve a escurrir.
- Déjalas escurrir bien sobre un plato hondo y poniendo el recipiente con las lentejas invertido e inclinado sobre el borde del plato. Lo importante es que el agua pueda drenar. Las semillas deben mantenerse húmedas, pero no encharcadas.
- Dos veces al día debes enjuagarlas: echar agua, remover, escurrir y volver a poner el vaso invertido en el plato.
- En 4-5 días, tendrás tus brotes. Lo óptimo es cuando el brote mida entre 0,5 y 1 cm. Tú decides cuándo comerlas. Continua en el paso anterior si quieres un sabor más intenso.
- Escurre bien al final y guarda en el frigorífico en un bote bien cerrado. Consume en un máximo de cinco días.
Observaciones:
- Coloca el tarro en un lugar con luz indirecta o penumbra (nunca al sol). La semilla no necesita luz para germinar. La luz puede favorecer bacterias o moho. Cuando ya han brotado (el último día), puedes ponerlas en un lugar con más luz indirecta. Esto hace que salgan mejor las hojitas verdes (más clorofila) y que tengan un sabor distinto, más fresco.
- El principal riesgo es el moho. Por eso, es importante enjuagar bien en cada lavado, remover bien con suficiente agua.
Reducir el consumo de carne y pescado a cero puede ser muy complicado. Sin embargo, es fácil cocinar platos veganos cada vez con más frecuencia. Otra opción es hacer que los ingredientes animales sean solo secundarios o reservarlos para ocasiones puntuales. Nos sobran argumentos para reducir la comida de origen animal.
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