Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de abril de 2013

Juan Pablo II menosprecia a Monseñor Romero


También un 22 de abril, pero del año 1979, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero y Galdámez anunciaba al final de su homilía dominical que en unos días partiría hacia Roma, invitado por las Hermanas Dominicas de la Anunciata, para asistir a la beatificación del padre Francisco Coll Guitart, la primera del largo pontificado del nuevo papa Juan Pablo II.

—Naturalmente –dijo Monseñor Romero aquel día desde el púlpito–, todo el que va a Roma, sobre todo, si es pastor, su gran anhelo es mirar al Papa. Veré al Papa y platicaré con él. Yo nunca he estado opuesto a la línea del Papa. Seguiré todo lo que el Papa dice. Ya sé que allá, adelante, están muchas denuncias contra mí. Hay muchas informaciones que están diciendo de lo torcido de mi pastoral, y sé que el Papa me preguntará sobre ello.

Costó que Juan Pablo II recibiera a Monseñor Romero; pasó varios días de desesperación rogando de despacho en despacho por una audiencia que al final le fue concedida el 7 de mayo, nueve días después de haber aterrizado en Roma.

Fue además un encuentro tenso, la más tensa de sus cuatro audiencias papales. Wojtila lo recibió con la espada desenvainada: lo calló cuando el salvadoreño intentó exponer la crítica situación en materia de derechos humanos que atravesaba el país; le recomendó “prudencia” a la hora de hacer denuncias sobre la realidad nacional; y le ordenó que se acercara a los obispos afines al régimen.

“Yo salí preocupado por advertir que influía una información negativa acerca de mi pastoral”, consignó Monseñor Romero en su diario personal, “mi impresión no fue del todo satisfactoria”.

En encuentros como este hay que buscar las razones por las que la beatificación de Monseñor Romero –iniciada en 1996– fue bloqueada por Juan Pablo II primero, y después por su discípulo, Benedicto XVI; ambos acérrimos detractores de la Teología de la Liberación y de sus iconos.


Fotografía: internet
---------------------------------------------------------
(Este es la entrada de un reportaje publicado el 22 de abril de 2013 en el periódico digital El Faro, bajo el titular "Roma no se olvida de Romero")


miércoles, 9 de marzo de 2011

Monseñor Romero y los papas

La casita en la que Monseñor Romero vivió sus últimos años es hoy un pequeño museo que alberga muchas de las pocas pertenencias de su inquilino. Junto a la cama hay un archivero que cumple funciones de mesita de noche, y sobre el archivero, un pequeño retrato del papa Pablo VI. No deja de ser curioso verlo ahí si uno sabe que para cuando asesinaron a Monseñor Romero el papa Juan Pablo II iba camino de cumplir 18 meses de pontificado.

No es ningún secreto que Pablo VI y Juan Pablo II tuvieron actitudes radicalmente distintas hacia Monseñor Romero. A cada uno lo visitó en un par de ocasiones, y mientras en Pablo VI encontró apoyo y sosiego, de Juan Pablo II recibió cuestionamientos e incomprensión. Pablo VI lo animó cuando convirtió a los pobres en el motor de su línea pastoral. Juan Pablo II le dio la espalda cuando más amenazado estaba, y algunos incluso creen que desde el Vaticano se movieron los hilos para que en 1979 no le concedieran el Premio Nobel de la Paz. Es más, hay quien sostiene que Monseñor Romero no habría muerto en marzo de 1980 si Pablo VI hubiera vivido unos años más. Monseñor Orlando Cabrera, el actual obispo de Santiago de María, no ve descabellada esa opinión.

—¿Y en qué se basa usted para creer algo así? –pregunto.
—Porque Pablo VI lo hubiera ascendido. Él lo estimaba mucho y le dio mucho ánimo la primera vez que lo visitó, cuando fue a explicar lo de la misa única.

Quizá tenga razón. Quizá la muerte de Pablo VI evitó un cardenal Romero con una jubilación dorada en Roma. Quizá. Pero lo cierto es que Pablo VI falleció en agosto de 1978 y Juan Pablo II fue nombrado Papa en octubre. Que uno lo apoyó más y el otro lo apoyó menos. Y que cuando asesinaron a Monseñor Romero, en su habitación aún permanecía el retrato del Papa que más lo apoyó.

Fotografía: Roberto Valencia
------------------------------------------------------------
(Este relato forma parte de una de las semblanzas incluidas en el libro "Hablan sobre Monseñor Romero" que se publicará en marzo de 2011)
Related Posts with Thumbnails