Triángulo de Amor Bizarro – Mi Catedral
Tendría que mirarlo, pero no creo que haya muchos grupos que me gusten tanto como Triángulo de Amor Bizarro. Es más, diría que son de los pocos que pueden presumir de una discografía casi perfecta. Y el “casi” lo pongo por ese ‘Sed’ que estaba bastante bien, pero que no llegaba al nivel de sus anteriores trabajos. Quizá, por eso, me ha sorprendido tanto que su continuación sea tan buena. Y es que, el trío gallego ha vuelto a darle una vuelta de tuerca a su sonido para crear una colección de canciones que, sí, suenan a ellos mismos, pero lo hacen de una forma diferente. Además, de los más variada, porque aquí hay de todo un poco.
‘Mi Catedral’ es un disco con una temática muy variada en la que Triángulo de Amor Bizarro se ponen combativos y políticos. Ahí y tenemos esa barbaridad llamada “Matar a un Rey”, la cual está marcada por estribillo que no deja lugar a dudas –“Matar a un CEO, colgar a un Rey”-. Además de por una segunda parte kraut que es una pasada. O “BBBMV a.r.m.a.s.”, otra canción increíble en la que siguen las enseñanzas de Kevin Shields de la forma más melódica posible. Y entre medias cuelan una frase como “En Palestina Dios muere todos los días”. Algo que sorprende, porque nunca han sido tan directos en sus letras. De hecho, si nos vamos “SMT en el Palacio Real”, vemos que no es fácil descubrir que están hablando de lo malo que es algoritmo y lo que provoca internet en las personas. Y sí, es otra barbaridad de canción.
Si tengo que elegir una faceta de Triángulo de Amor Bizarro, me suelo quedar con ese lado más pop donde aparece un poco de electrónica y unas guitarras que suenan a New Order -la versión de “Bizarre Love Triangle” que se marcaron el año pasado es tremenda-. Pero en este disco empiezo a tener mis dudas. Y eso es gracias a un tema como “En la corte de E”, donde se meten en un shoegaze oscuro y vibrante que les sienta de maravilla. Porque, además, tiene un tramo final lleno de teclados que es alucinante. Pero también a “Este contra Oeste”, una canción que empieza como una apisonadora sonora, pero que, poco a poco, se va convirtiendo en algo más pop. Además, tiene un frenético ritmo de batería que me vuelve loco. Y qué se puede decir de “Pat a trenca”, esa canción que empieza como el “Something in the Way” de Nirvana y termina con todo un derroche de épica orquestal.
Evidentemente, ese lado más pop que mencionaba más arriba, también está bien representado por aquí. Ahí tenemos el noise tan melódico de “Diosas adolescentes”. O esa “Odio a mi generación” en la que le dan cera a esa generación que les ha tocado vivir. Y lo hacen con otro ritmo frenético y unas guitarras llenas de potencia. Además de un sintetizador muy post-punk que aparece por ahí de vez en cuando. Aunque nada como el tema principal, donde sí que meten más electrónica para dar con uno de esos temas emocionantes llenos de cambios de ritmo en los que Isa pone el toque melódico con su voz. Algo que también ocurre con “Sacrificio”, que cierra el álbum con guiños a los The Cure más pop y dejándote con ganas de mucho más. El cierre perfecto para un disco que, fácilmente, podría ser el mejor de su carrera.
8.8
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