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domingo, 20 de mayo de 2012

CAPRICHO XXXII

PORQUE FUE SENSIBLE

María Luisa Arnaiz Sánchez

Porque fue sensible, Goya. Capricho nº 32

1.    La mujer de Castillo. Las muchachas incautas vienen a parar a parir a una prisión por demasiada sensibilidad.
2.    ¡Como ha de ser! Este mundo tiene sus altos y bajos. La vida que ella traía no podía parar en otra cosa.

   Camón Aznar se preguntó: “¿Qué quiere decir Goya al explicar que esta mujer está en prisión por ser sensible?” El más reciente y completo comentario del Capricho número 32 es el de Arturo Ansón en la edición de los Caprichos realizada por Caixavigo: De gran patetismo resulta la figura de esa mujer encarcelada, que llora su desgracia. Fue sensible al amor, que sólo le trajo desdichas...Sin duda, el caso de esta joven, María Vicenta Mendieta, que, en unión de su amante Santiago San Juan, mató a su marido, Francisco Castillo, fue un suceso muy célebre, que causó gran sensación y apasionamiento en varias regiones de España. Goya conoció bien el caso sucedido en marzo de 1798, pues como ha dado a conocer recientemente Antonio Astorgano -“La mujer de Castillo, Goya y Meléndez Valdés”-, fue su amigo Meléndez Valdés, fiscal de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte de Madrid, quien se encargó de la acusación, demostró brillantemente su culpabilidad en el asesinato del marido, hecho con premeditación, y logró una sentencia de muerte para ambos encausados”. Los dos murieron a garrote vil.

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.
  

sábado, 19 de mayo de 2012

CAPRICHOS XXIII Y XXIV

AQUELLOS POLVOS

María Luisa Arnaiz Sánchez

Aquellos polvos, Goya. Capricho nº 23

1.    Auto de fe. Un vulgo de curas y frailes necios hacen su comidilla de semejantes funciones. Perico el cojo que daba polvos a los enamorados.
2.    ¡Mal hecho! A una mujer de honor, que por una friolera servía a todo el mundo diligente, tan útil, tratarla así. ¡Mal hecho!

   El tribunal de la Inquisición se abolió definitivamente en España por decreto de 15 de julio de 1834, aunque, como dijo Caro Baroja, no desapareció el espíritu inquisitorial en nuestro país. Incluso esta lámina fue denunciada al execrable tribunal, que pervive bajo el nombre de Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe con el fin de controlar las conciencias (Joseph A. Ratzinger fue su prefecto antes de ser Benedicto XVI). Mientras el público asistía a la vejación impuesta a una mujer, el albañil Casimiro Sánchez era encerrado indefinidamente en un convento porque, espoleando a su burra, había mentado a la Virgen y otros santos y la había llamado “Fernando VII”.

No hubo remedio, Goya. Capricho nº 24

1.    Encorozada: era pobre y fea, ¿cómo había de haber remedio?
2.    A esta señorita la persiguen de muerte; después de escribirla la vida, la sacan en triunfo. Todo se lo merece y, si lo hacen por afrentarla, es tiempo perdido. Nadie puede avergonzar a quien no tiene vergüenza.

   El primer comentario, el de Ayala, es cínico aunque resuma el porqué de la condena; el segundo, el atribuido a Goya, es mordaz, “sacan en triunfo”, y taimado, “se lo merece”, tal vez porque quería el pintor precaverse de posibles pesquisas.

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

  

viernes, 18 de mayo de 2012

CAPRICHOS XXI Y XXII

¡CUAL LA DESCAÑONAN!

María Luisa Arnaiz Sánchez

¡Cuál la descañonan!, Goya. Capricho nº 21

1.    Los jueces hacen capa a los escribanos y alguaciles para que roben a las mujeres públicas impunemente.
2.    También las pollas encuentran milanos que las despluman y aun por eso se dijo aquello de: “Donde las dan, las toman”.

   Otra escena que prolonga el tema de las dos precedentes porque, con la protección de un juez, dos representantes de la justicia, un escribano y un alguacil con cara y uñas de perro, despluman a una puta, caracterizada como ave con cara de mujer. El despropósito es parecido al que les sucedía a los hombres en las láminas anteriores aunque en esta hay algo inquietante: el ensañamiento de la Justicia con las que satisfacen sexualmente a quienes las buscan. En “El arte de las putas” Nicolás Fernández de Moratín escribe que los alguaciles acosaban a las rameras “no con deseos de extinguir lo malo, pues comen con sus delitos”. O sea, la extorsión se protegía.

¡Pobrecitas!, Goya. Capricho nº 22

1.    Las rameras pobres van a la cárcel; las de rumbo adonde les da la gana.
2.    Vayan a coser las descosidas. Recójanlas, que bastante anduvieron sueltas.

   Como se ve, Goya no era hipócrita ante el tema de la prostitución (incluso se retrató en la lámina número diecinueve presumiblemente  porque acudía a las putas), de manera que solo ofrece una realidad tolerada en las sociedades de todos los tiempos. Lo que critica es la diferente vara de medir con que se juzga a las pobres, que aquí son conducidas al penal de San Fernando (Cádiz), donde el 14 de julio de 1816 murió Francisco de Miranda, el general que, inspirándose en Colón, concibió la gran Colombia.


PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

jueves, 17 de mayo de 2012

CAPRICHOS XIX Y XX

TODOS CAERÁN

María Luisa Arnaiz Sánchez

Todos caerán, Goya. Capricho nº 19

1.    Toda especie de avechuchos, militares, paisanos y frailes, revolotean alrededor de una dama medio gallina; caen y las mozas los sujetan por los alones, los hacen vomitar y les sacan las tripas.
2.    ¡Y que no escarmienten los que van a caer con el ejemplo de los que han caído! Pero no hay más remedio: todos caerán.

   Una muchacha despluma un ave-hombre que vomita, mientras por el culo otra le mete un tubo o palo; entre tanto una contrahecha vieja mira rogando al cielo, donde diversos pájaros-hombre (incluso Goya a la izquierda) acuden al señuelo de un ave-mujer con un lunar cerca del ojo (como Goya había pintado a la infanta María Josefa). La estampa habla de los beneficios de la prostitución.

 
Ya van desplumados, Goya. Capricho nº 20

1.    Después de desplumados, los avechuchos son arrojados a escobazos; uno baja cojo y bizmado, y dos padres reverendísimos, con sus rosarios al cinto, les guardan las espaldas y celebran las burlas.
2.    Si se desplumaron ya, vayan fuera, que van a venir otros.

   Esta composición continúa la anterior por lo que solo diré que la escena es contemplada por dos frailes a tenor del rosario que lleva uno en la cintura.

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

miércoles, 16 de mayo de 2012

CAPRICHOS XVII Y XVIII

BIEN TIRADA ESTÁ

María Luisa Arnaiz Sánchez

Bien tirada está, Goya. Capricho nº 17

1.    No puede haber cosa más tirada por los suelos que una ramera. Bien sabe la tía Curra lo que conviene estirar las medias.
2.    ¡Oh!, la tía Curra no es tonta. Bien sabe ella lo que conviene que las medias vayan estiraditas.

   La “madre”, la encargada de una casa de lenocinio (si hombre, “padre”), contempla a la joven que se viste, apoyando su pie en un brasero. El doble sentido de “tirada” juega su papel en el título, pues alude tanto a la mujer como a la media. Baudelaire se refirió a esta lámina en “Las flores del mal”: “Goya, cauchemar plein de chose inconnues, / de foetus qu’on fait cuire aun milieu des sabbats, / de vieilles au miroir et d’enfants toutes nues, / pour tenter les démons ajustant bien leurs bas”.

Y se le quema la casa, Goya. Capricho nº 18

1.     No acierta a ponerse ni quitarse los calzones un viejo que se arde todo de lascivia.
2.     Ni acertará a quitarse los calzones ni dejar de hablar con el candil hasta que las bombas de la villa le refresquen. ¡Tanto puede el vino!

   Resulta llamativa la diferencia entre los comentarios de Ayala y de Carderera. El hombre, sin duda, parece obnubilado y no se percata de que el candil colgado en la silla acaba de prenderle fuego. Pero, si se atiende al comentario del dibujo preparatorio de este capricho, donde se lee: “Espartero borracho que no acierta a desnudarse y dando buenos consejos a un candil incendia la casa”, se comprende que se trata simplemente de un borracho. La relación entre lascivia y fuego solo ocurre en la mente de Ayala.

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

martes, 15 de mayo de 2012

CAPRICHOS XV Y XVI

BELLOS CONSEJOS

María Luisa Arnaiz Sánchez

Bellos consejos, Goya. Capricho nº 15

1.    Los consejos son dignos de quien los da y lo peor es que la señorita va a seguirlos al pie de la letra. ¡Desdichado de aquel que cargue con ella!
2.    Los consejos son dignos de quien los da. Lo peor es que la señorita va a seguirlos al pie de la letra. ¡Desdichado del que se acerque!
  
   Goya presenta epigramáticamente esta lámina para denunciar el embaucamiento: la vieja es una celestina que trata de convencer a la joven. Aunque se ha debatido mucho acerca del origen de este personaje, queriéndolo remontar incluso a la “lena” latina, hay que reconocer en nuestras Letras al creador de la Trotaconventos: el Arcipreste de Hita.

Dios la perdone: y era su madre, Goya. Capricho nº 16

1.    Esta salió muy niña de su tierra, hizo su aprendizaje en Cádiz, vino a Madrid y le cayó la lotería. Hay hijas que no llegan a conocer a sus madres, que andan pidiendo limosna.
2.    La señorita salió muy niña de su tierra, hizo su aprendizaje en Cádiz, vino a Madrid y le cayó la lotería. Baja al Prado, oye que una vieja mugrienta y decrépita le pide limosna, ella la despide; insta la vieja. Vuélvese la petimetra y hállase -¡quién lo diría!- que la pobretona es su madre.

   Lo del “aprendizaje” y la “lotería” puede que en su día fueran palabras entendidas como reticencias, pero hoy diríamos que son simples eufemismos para no decir que la prosperidad le ha llegado a la joven por prostituirse. La postura del torso y los pies forzados denotan a la retrechera; el abanico y el rosario, el contrapunto entre riqueza y miseria. 

PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

lunes, 14 de mayo de 2012

GOYA: CAPRICHOS XIII Y XIV

ESTÁN CALIENTES

María Luisa Arnaiz Sánchez

Están calientes, Goya. Capricho nº 13

1.    Los frailes estúpidos se atracan, allá a sus horas, en los refectorios, riéndose del mundo; ¡qué han de hacer sino estar alientes!
2.    Tal prisa tienen de engullir que se las tragan hirviendo. Hasta en el uso de los placeres son necesarias la templanza y la moderación.

   Los comentarios parecen de tono anticlerical, pero es posible que solo sean costumbristas. Los comensales, representados con brutal fisonomía, tragan la pitanza sin esperar a que se enfríe mientras el fraile gordo se ríe de sus gestos. Recuerdo que críticas a la Iglesia católica sobre la gula aparecían, por ejemplo, en “El lazarillo. “Cinco blancas de carne era su ordinario para comer y cenar…y dábame todos los huesos roídos…diciendo: Toma, come, triunfa, que para ti es el mundo. Mejor vida tienes que el Papa” decía a Lázaro el avaro e hipócrita clérigo de Maqueda.

¡Qué sacrificio!, Goya. Capricho nº 14

1.    ¡Cómo ha de ser! El novio no es de los más apetecibles pero es rico y, a costa de la libertad de una niña infeliz, compra a veces su socorro una familia hambrienta. Así va el mundo.
2.     ¡Cómo ha de ser! El novio no es de los más apetecibles pero es rico y, a costa de la libertad de una niña infeliz, se compra el socorro de una familia hambrienta. Así va el mundo.

   El tema de los casamientos desiguales es tocado en más de una ocasión por Goya. En este aguafuerte el pintor traza una caricatura del novio, un tarado físico repugnante que contrasta con la belleza de la resignada jovencita. La expresión libidinosa del rico deforme sirve de contrapunto a la de la afligida madre que, avergonzada, se tapa los ojos.


PUBLICACIÓN PROGRAMADA.

lunes, 9 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS XI Y XII

MUCHACHOS AL AVÍO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Muchachos al avío, Goya. Capricho nº 11

1.    Los contrabandistas andaluces, cerca de un camino, pasan pronto a ser bandidos.
2.    Las caras y el traje están diciendo lo que ellos son.

   El bandolerismo fue una fuente de ingresos en ciertos lugares de España a finales del XVIII y durante el XIX y, entre otros, sobreviven nombres como el Tempranillo, Juan Palomo y Luis Candelas, que ya son legendarios. La aparición de estos delincuentes, aunque la literatura de cordel los ensalzara, vino por los grandes latifundistas, nobleza e Iglesia católica, que mantenían sus tierras improductivas y sumieron en la pobreza a mucha gente; también porque, acabada la guerra contra Napoleón, la llegada de un ejército francés pagado por Fernando VII, dejó a muchos sin ocupación.

A caza de dientes, Goya. Capricho nº 12

1.    Los dientes del ahorcado son eficacísimos para hechizos. ¡De qué es capaz una mujer enamorada!
2.    Los dientes de ahorcados son eficacísimos para los hechizos; sin este ingrediente no se hace cosa de provecho. Lástima es que el vulgo crea tales desatinos.

   Celestina se dirige a Plutón en estos términos: Yo, Celestina…te conjuro por…el áspero veneno de las víboras de que este aceite fue hecho, con el cual unto este hilado…a obedecer mi voluntad…hasta que Melibea lo compre y…su corazón…abras y lastimes del crudo y fuerte amor de Calisto” para que Melibea se enamore y Pármeno, su criado, confiesa: “Siete dientes quitó a un ahorcado con unas tenacitas de pelar cejas, mientras yo le descalcé los zapatos”. Goya se unió a los ilustrados en su lucha contra la ignorancia.

sábado, 7 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS IX Y X

TÁNTALO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Tántalo, Goya. Capricho nº 9

1.   Si él fuese más galán, ella reviviría. Esto sucede a los viejos que se casan con las mozas.
2.   Si el fuese más galán y menos fastidioso ella reviviría.

   El tópico del “viejo y la niña” es lo que sugiere la lámina a tenor de los comentarios y del título -Tántalo, castigado por los dioses, no podía satisfacer su sed ni su hambre-. La joven, con el pecho bien visible bajo la ropa y el vestido entreabierto, puede que esté solo desmayada sobre las rodillas de un hombre, ¿el marido?, presa de dolor. Como decía el arcipreste de Hita aunque por otra razón: “no abandones la pieza, / no seas Pitas Payas”.

El amor y la muerte, Goya. Capricho nº 10

1.   No conviene sacar la espada muchas veces: los amores exponen a pendencias y desafíos.
2.   Ve aquí un amante de Calderón que, por no saberse reír de su competidor, muere en brazos de su querida y la pierde por su temeridad. No conviene sacar la espada muy a menudo.

      Los ecos calderonianos del honor todavía resuenan en el siglo XXI en algunas mentes carpetovetónicas. Jueces hay que hallan a la mujer culpable de ser acosada o maltratada y sorprenden con sus sentencias. Quizás hoy no se mata por honor pero en sentido lato  sí se hace. En España por violencia de género hubo 85 mujeres asesinadas en 2010, 67 en 2011 y hasta la fecha hay 12 víctimas, sin que quiera decir que todas hayan sido por ese “honor” que los extranjeros dicen que los españoles sitúan entre las piernas de sus mujeres. El honor lavado con sangre delata al inseguro.

viernes, 6 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS VII Y VIII

NI ASÍ LA DISTINGUE

María Luisa Arnaiz Sánchez


Ni así la distingue, Goya. Capricho nº 7

   1. Para conocer lo que es, no basta el anteojo, se necesita juicio.
   2. ¿Cómo ha de distinguirla? Para conocer lo que ella es, no basta el anteojo; se necesita juicio y práctica de mundo, y esto es precisamente lo que le falta al pobre caballero.

   Si las apariencias engañan, es obvio que la intención crítica de Goya -su firma aparece a la izquierda- recae sobre el cortejador que demuestra ser memo y será presa fácil de las embaucadoras. Es de notar las posturas de los pies: en él indican afectación y en ella tal vez que se hace pasar por lo que no es.

¡Que se la llevaron!, Goya. Capricho nº 8

1.    La mujer que no se sabe guardar es del primero que la pilla.
2.    La mujer que no se sabe guardar es del primero que la pilla y cuando ya no tiene remedio se admiran de que se la llevaron.

   Como de costumbre, la visión patriarcal -hoy machista- culpa a la mujer de su infortunio sin embargo el comentario número dos critica a los hipócritas. Aun así, el manuscrito de la Biblioteca Nacional va más lejos pues dice: “Un eclesiástico que tiene un amor ilícito busca un gañán que le ayuda al rapto de su querida”, o sea, que el acto de violencia contra la mujer, ¿menor, soltera, casada?, es cometido por un ministro de la Iglesia católica (en España no había otra). Mutatis mutandis, ¿cuántas mujeres son forzadas a mantener relaciones sexuales no consentidas?

jueves, 5 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS V Y VI

TAL PARA CUAL

María Luisa Arnaiz Sánchez

Tal para cual, Goya. Capricho nº 5
  
1.    Maria Luisa y Godoy.
2.    Muchas veces se ha disputado si los hombres son peores que las mujeres, o lo contrario. Los vicios de unos y otros vienen de la mala educación: dondequiera que los hombres sean perversos, las mujeres lo serán también. Tan buena cabeza tiene la señorita que se representa en la estampa, como el pisaverde que la (sic) está dando conversación; y en cuanto a las viejas, tan infame es la una como la otra.

   Creo que el comentario número uno es malévolo pues afirmar que los personajes del primer término son la reina María Luisa y Godoy cuesta admitirlo a tenor de lo que dice el segundo. Sin embargo, la reina, el favorito y el rey Carlos IV, fueron llamados la “Trinidad en la tierra” y quizás de ahí la apostilla pues el pueblo se reía de este “ménage à trois”.
   En cuanto al segundo, no creo que para decir cómo han de ser las mujeres se precise el dictado de los hombres aunque, es cierto, que ellos siguen imponiendo su criterio en la educación. Y si es malo…

Nadie se conoce, Capricho nº 6

1.    El mundo es una máscara; el rostro, el traje y la voz, todo es fingido. Un general afeminado obsequia a madama delante de otros cornudos.
2.    El mundo es una máscara; el rostro, el traje y la voz, todo es fingido; todos quieren aparentar lo que no son, todos se engañan y nadie se conoce.

   Según Malraux, la máscara en el pintor aragonés desenmascara. En esta escena carnavalesca o de baile el personaje que galantea a la dama sentada se oculta tras una y, aunque lleva una espada de madera, va disfrazado de mujer. Que la máscara no sea varonil por el atuendo y que los paseantes de sombrero fálico sean cornudos o no, tanto da, pues creo que Goya representa el acendrado rasgo del carácter español: aparentar.

miércoles, 4 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS III Y IV

QUE VIENE EL COCO

María Luisa Arnaiz Sánchez

Que viene el coco, Goya. Capricho nº 3

   1. Las madres meten miedo a sus hijos con el Coco para hablar con sus amantes.
   2. Abuso funesto de la primera educación. Hacer que un niño tenga más miedo al Coco que a su padre y obligarle a temer lo que no existe.

   Siendo la figura del Coco de carácter tradicional hasta para arrullar a los niños, diré que, aunque se les adelantó el padre Feijoo desde la perspectiva cristiana, los ilustrados combatieron todo tipo de supersticiones y fomentaron la educación: el capítulo IX de la Constitución de 1812, la Pepa, estaba dedicado a la Instrucción Pública y ordenaba la enseñanza universal, si bien, como es sabido, Fernando VII abolió la Constitución y hubo que esperara a su fallecimiento para aprobar el primer Plan General de Instrucción Pública. Con todo, pocas mujeres llegaron a instruirse -leer, escribir, contar y catecismo- porque su destino se circunscribía a ser amas de casa. 

El de la rollona, Goya. Capricho nº 4

  1. Los hijos de los grandes se atiborran de comida, se chupan el dedo y son siempre niñotes, aun con barba, y así necesitan que los lacayos los lleven con andaderas.
  2. La negligencia, la tolerancia y el mimo hacen a los niños antojadizos, obstinados, soberbios, golosos, peritosos e insufribles; llegan a grandes y son niños todavía. Tal el de la Rollona.
    Nunca el pueblo ha estado bien alimentado y en nuestra sociedad de consumo se da la paradoja de que crece el número de obesos y el de rebuscadores de basura. ¿Somos cómplices del hambre que padece el mundo? ¿Somos demasiado complacientes con los niños o les exigimos horarios de trabajo mayores que a los adultos? 

martes, 3 de abril de 2012

GOYA: CAPRICHOS I y II

AGUAFUERTES

María Luisa Arnaiz Sánchez

Autorretrato, Goya. Capricho nº 1

   1. Verdadero retrato suyo, de gesto satírico.

   La colección de los “Caprichos” se editó por primera vez en 1799, siendo la casa de Moneda de la Calcografía Nacional la que la se encargó de imprimir las estampas. Goya se dirigió en 1803 a Carlos IV en estos términos: “Excmo. Sr.: La obra de mis caprichos consta de ochenta láminas gravadas (sic) al Aguafuerte por mi mano. No se vendieron al público más que dos días a onza de oro cada libro; se despacharon veintisiete libros…Los extranjeros son los que más las desean y por temor de que recaigan en sus manos después de mi muerte quiero regalárselas al Rey my señor para su calcografía. No pido a S. M. más que alguna recompensa para mi hijo Francisco Javier…S. V. E. tiene a bien el hacerlo presente a S. M. le quedaré sumamente agradecido. Dios guarde…”.

   Goya, que no es moralista, se muestra simplemente sarcástico en esta serie y utiliza la reticencia para describir lo que percibe en la sociedad. Es más, al verse libre de la servidumbre de las obras por encargo confiesa: “he logrado hacer observación, puesto que las obras cuando son encargadas no ofrecen ocasión alguna para ello y el capricho y la intención no tienen dónde desarrollarse”. Así pues, se podría decir que en ella hace “periodismo humorístico”. 

El sí pronuncian y la mano alargan al primero que llega, Goya
Capricho nº 2

1.    Reprende los matrimonios a ciegas, como los de las princesas y camaristas.
2.  Facilidad con que muchas mujeres se prestan a celebrar matrimonio esperando vivir en él con más libertad.


Detalle

   El título de la lámina está copiado de unos versos de Jovellanos: “¡Cuántas, oh Alcinda, a la coyunda uncidas /…el sí pronuncian y la mano alargan / al primero que llega!”. Leandro Fernández de Moratín, amigo del pintor y exiliado como él a Francia a causa de las represalias de Fernando VII, escribió “El sí de las niñas” censurando las bodas de conveniencia y la educación de las jóvenes. Incluso se dice que Goya se casó por interés con Josefa Bayeu, hermana del pintor Francisco Bayeu que lo introdujo en la corte.

   NOTA: Reproduciré los comentarios al pie de cada aguafuerte por los manuscritos de Ayala, 1, y por el que se tiene por autógrafo de Goya y está en el Museo del Prado: el de Carderera, 2.

domingo, 1 de abril de 2012

GOYA TRAICIONADO

EL SUEÑO DE LA MENTIRA Y DE LA INCONSTANCIA

María Luisa Arnaiz Sánchez

La duquesa de Alba, Goya

   “Fijémonos en…el grupo formado por la mujer reclinada y el hombre que le estrecha el brazo. Esta mujer con dos caras y alas de mariposa en la cabeza es, indiscutiblemente, la duquesa de Alba, retratada una vez más, y casi en idéntica forma, como mujer ligera…en esta serie de los Caprichos. Es nuevo lo de las dos caras, es atrevido por parte del artista, pero es aún más atrevido y nuevo que el hombre que amorosamente le estrecha el brazo contra su pecho sea el propio…Goya, retratado fielmente con su fisonomía tan típica, con sus facciones tan marcadas…que hacen imposible toda confusión…¡Con qué amor tan grande abraza a la mujer querida, ideal, colocada tan alto para un pobre pintor! En ese grupo se ve con luz clarísima lo que fueron aquellos amores de un hombre casi viejo, sordo y pobre, con una dama joven y bellísima, ligera, viva, despierta y caprichosa, que celebraba seguramente que el pintor se hubiese prendado de ella, y que mantenía el fuego…con algunas…dádivas de amor que concedía haciéndolas valer…Es comprensible que Goya no publicara este aguafuerte en que se presentaba rendido al pie de esta mujer, con su cerebro maravilloso vencido por las alas de mariposa…” comenta Aureliano de Beruete, crítico de Arte y primer director del Museo del Prado.

El sueño de la mentira y la inconstancia, Goya

   Efectivamente, en este “capricho” inédito se ve a la duquesa en su doblez: atraída por el genio de Goya, besa la frente del enamorado; soñadora por el probable encuentro con un amante, da un mensaje a la criada, que mira burlona con una de sus caras al pintor. A este juego de complicidades contribuye la figura del guardadamas con el dedo en la boca en señal de silencio, mientras que la sonriente máscara, quizás el cáustico pintor, contempla una escena que para mí simboliza la traición.