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domingo, 3 de octubre de 2021

PROTAGONISTAS, LOS ANIMALES

 

               De todos es sabido el gran respeto y cariño que San Francisco de Asís sentía por los animales, a quienes consideraba hijos de Dios lo mismo que cualquier ser humano y les llamaba "hermanos".

          Por este motivo se le nombró su patrón, y en conmemoración a su festividad, el 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales.

          En los años que vivió San Francisco, allá por el siglo XII, esta actitud y modo de pensar causaba extrañeza, pues la crueldad y el maltrato con nuestros compañeros de viaje era la tónica general, sin embargo en la actualidad, nueve siglos después, aunque han aparecido numerosas asociaciones, ONGs y cuidadanos de a pie que están en contra de ello y defienden a los animales, queda todavía mucho camino por recorrer.

          Hoy en día se matan animales indiscriminadamente y sin compasión para hacer negocio con ellos, los bebés son arrancados de  sus madres para que sirvan de mascotas , decenas de miles de animales son abandonados cada año en cunetas, campos, rotondas...Y por no hablar de la experimentación que se hace  en laboratorios, sometiéndolos a terribles torturas y a vivir encerrados.

          Por eso, en su día me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre todo esto ¿Qué ocurriría si fuera al revés? ¿si el ser humano estuviera sometido a otra especie animal más inteligente que él? ¿Nos  gustaría ese trato que nosotros les damos?

          Evidentemente no, por eso quisiera que este día, que es el suyo, sirva para mejorar sus condiciones , para que les dejemos vivir en paz de una vez por todas, y solo intervengamos cuando necesiten realmente nuestra ayuda para sobrevivir.

          Y como una imagen vale más que mil palabras, os voy a dejar unas ilustraciones que hablan por sí solas. Son de un extraordinario dibujante, de nombre Roger Olmos, que se atrevió con sus dibujos a denunciar lo que veía y animarnos a respetar a todas las criaturas de la Tierra, porque un mundo mejor, SI es posible. Solo hace falta que queramos construirlo entre todos.







¡¡¡FELIZ DÍA DE LOS ANIMALES!!!












domingo, 7 de marzo de 2021

EN EL DÍA DE LA MUJER

 

          Llega el 8 de marzo y seguimos a vueltas con el tema de las manifestaciones. Parece que hemos aprendido poco tras un año de enfermedad y muerte en todo el mundo, y con la amenaza de que esto pueda seguir todavía un tiempo más.

          Pienso que son importantísimas las reivindicaciones por los derechos de la mujer y la igualdad, y que es necesario luchar para que día a día la situación mejore y consigamos esos reconocimientos. Queda aún mucho camino por andar y mucho trabajo que hacer. Pero no podemos olvidar que estamos en medio de una situación sanitaria muy grave, en donde expertos y científicos desaconsejan las concentraciones por el bien de nuestra salud, y que de realizarse esas aglomeraciones de gente podría significar un paso atrás en todo lo que llevamos recorrido, con el consiguiente aumento de enfermos y muertos.

           ¿Merece la pena celebrar el 8 de marzo de esta manera?

          ¿Es que no hay otras vías alternativas?

         ¿Por qué ese empeño en hacer manifestaciones a toda costa?

          ¿No hemos visto lo que ocurrió en Navidad?

          Hoy en día se pueden buscar otras alternativas perfectamente válidas. No es necesario que salgamos a la calle todos. Internet, por ejemplo, es un excelente medio para hacer llegar estas reivindicaciones a un montón de gente de todo el mundo. Y si no queremos Internet, tenemos los balcones, las pegatinas...y cualquier otra idea que se pueda añadir.

No es necesario poner en peligro ni una sola vida. Hace unos días recibí una noticia que me estremeció. Un niño de unos 8 o 9 años se debatía entre la vida y la muerte. Se había infectado de covid, y llevaba ya una semana sin síntomas, pero de repente se puso muy malito, y a día de hoy no se sabe si podrá salir adelante. Y como este caso los hay a montones, de todas las edades. Los científicos y sanitarios lo saben muy bien porque lo ven a diario y luchan contra ellos. En nuestra mano está también evitar que ocurra.

Bueno, y como mañana es el Día de la Mujer, he preparado también mi pequeña aportación. No iré a ninguna manifestación, pero si dejo mi pequeño homenaje aquí a todas ellas y mi deseo de que avancemos firmes y seguros hacia la igualdad en cualquier rincón del mundo.

MUJERES

Abuelas, madres, hijas, hermanas, esposas, amantes, amigas, compañeras...¡Qué sería del mundo sin ellas! Qué sería sin todo ese conjunto de mujeres que forman la mitad de la Humanidad. Al lado del hombre siempre, muchas veces bajo su sombra, silenciosas, han sacado adelante sus vidas y las de otros. Han parido y criado a los hijos que después harían progresar el mundo. Qué hubiera sido sin ellas, que lo dieron todo sin que se notara nada, como si fuera la cosa más natural del mundo.


¡FELIZ DÍA A TODAS!






lunes, 11 de enero de 2021

"AÑO DE NIEVES, AÑO DE BIENES"

 


          "Año de nieves, año de bienes", eso dice el refrán, pero no parece que vaya a ser así. Primero la pandemia no nos da tregua, los casos no hacen más que subir como la espuma, y después, el paso de Filomena que nos ha dejado, además de daños personales que es lo peor, carreteras cortadas, pueblos aislados, cortes de luz y suministro en algunos lugares, techos caídos, árboles doblados...por citar solo algunas de las lindezas que nos ha traído, aunque los paisajes estaban preciosos, eso no lo voy a negar, y los niños y no tan niños han disfrutado de la nieve como nunca, hasta los esquíes y trineos han podido sacar ( algo que jamás he visto en mi ciudad).

          He de reconocer que a mí, al principio, me gustaba. Era bonito ver caer los copos y comprobar como todo se iba vistiendo de blanco poco a poco... pero después de tres días nevando sin parar, una ya se cansa, y más cuando comprueba  lo peligroso que puede llegar a ser, y lo triste que es para todos aquellos que no tienen donde resguardarse del temporal.

          Mi calle se quedó intransitable, ni podían pasar automóviles ni personas, los árboles de mi pequeño jardincito amanecieron tronchados, mi coche enterrado sin poderlo sacar ( aún sigue en medio de una pista de hielo). Me he pasado tres días quitando nieve a paletadas para abrir accesos. Ayer tarde la situación era penosa en mi urbanización, la gente tenía que trabajar y no podía salir, y es asombroso como en medio de estas situaciones de necesidad  las personas se unen. Salimos todos los vecinos a la calle y quien más quien menos puso su granito de arena para abrir pasos por los que poder circular, arrimando el hombro con lo que se  podía: palas de jardín, rastrillos, cepillos, recogedores...pues tampoco estábamos preparados de medios adecuados. Hasta los niños pequeños con sus palitas ayudaron, y lo más curioso del caso es que se estableció entre todos un clima de camaradería y solidaridad nunca visto, pues el resto del año a penas si nos saludamos cuando coincidimos al entrar o salir de casa. Ha tenido que llegar una monumental tormenta de nieve para que saquemos ese pedacito de solidaridad con los demás que todavía nos queda. Y por eso quizá sea cierto lo del refrán " Año de nieves, año de bienes".  A ver si puede ser que así sea y este año se va también la pandemia con viento fresco lo mismo que ha hecho Filomena.

          Yo me voy a descansar un poco porque de tanto acarrear nieve estoy molida y tengo todo el cuerpo dolorido. No estoy ya para estas fiestas. Me voy a tomar un té calentito, que me está haciendo mucha falta. Si gustáis podéis serviros uno.

 



domingo, 13 de diciembre de 2020

"LA NOCHEBUENA SE VIENE..."

 (Imagen de la red)
            

          Un año más la Navidad está llamando a la puerta. Para los niños tiempo de ilusión, para los mayores quizá no tanto, sobre todo cuando  se  recuerda a los que ya partieron, y si añadimos estos tiempos de coronavirus, no se nos pone muy fácil la cosa. Pero bueno, en cualquier caso hay que estar contentos de estar como estamos, de tener salud y poder una vez más celebrar estas fiestas con los que podamos juntarnos.

          Ayer mismo salí por la tarde-noche a dar un paseo por algunas zonas de la periferia y ví ya todas las luces encendidas con un gran movimiento de gente que se dirigía a la zona centro, en la que estoy segura que no se podía dar un paso. El ambiente es como el de otros años, aunque si me dí cuenta que faltan algunas cosillas, como los mercadillos navideños, los tiovivos para los niños, algún belén de otro...pero la gente tiene ganas de salir, de disfrutar y hacer sus compras, y me parece bien, siempre y cuando se guarden las precauciones necesarias , que eso ya es otra historia. Pero unas navidades sencillitas, con el núcleo familiar un poco más reducido no vienen mal, aunque cada caso es diferente, y en estas cuestiones no se puede generalizar.

          Cuando era pequeña, en la Prehistoria de mi vida, no teníamos ni la mitad de cosas que ahora. No comíamos tanto langostino, ni cordero, ni nos gastábamos la paga extraordinaria en comprar regalos a todo el mundo, pero lo pasábamos bien juntándonos a cenar y cantando luego villancicos con la pandereta o yendo a pedir el aguinaldo a los vecinos. Si conseguíamos alguna pesetilla, íbamos corriendo a gastarla en caramelos, radiantes de felicidad. Era todo más sencillo y se valoraban más las cosas. No habíamos entrado en esta odiosa sociedad de consumo, que nos envuelve aunque no queramos y nos arrastra aún en contra de nuestra voluntad. Si soy sincera, por lo que a mí respecta, hasta me alegro de que el bicho nos haya limitado las reuniones familiares. Celebraré las cenas solo con los convivientes, tan tranquila, en paz y con los que más me importan. Este año me voy a tomar un respiro y disfrutaré todo lo que pueda de unas navidades sencillas, como muchas veces he deseado.

          Bueno, hoy me ha dado por hablar en voz alta con vosotros, perdiéndome entre pensamientos y reflexiones. Podéis estar de acuerdo o no, "para gustos los colores", dice el refrán. Cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero eso si, disfrutad el aquí y el ahora que es todo lo que tenemos.

domingo, 18 de octubre de 2020

VALORES EN DECADENCIA

 

Ayer recibí un mensaje de mi sobrina, muchos años dedicada a la docencia en institutos y que hacía las siguiente reflexión:
" Comenta mi madre que cuando ella era niña la gente se esforzaba mucho por escribir sin faltas de ortografía o por aprender a leer, porque no saber hablar o escribir con corrección era algo avergonzante. Se valoraba por aquel entonces la educación. Ahora tenemos todos los medios, pero nos recreamos en lo vulgar, en la mala educación, en las faltas de ortografía. Es el desprecio y la ridiculización de la excelencia, de cualquier cosa que huela a normas o a esfuerzo. Los dos factores por los que quizá nuestra civilización llegó donde llegó.
Por otro lado, cuenta mi padre que mi abuelo iba a la escuela del pueblo, sin medios, en tiempos de pobreza extrema, siendo ciento treinta niños de todas las edades en el mismo aula con un solo maestro. Faltaban la mitad de los días porque tenían que ir a trabajar al campo. Sin embargo mi abuelo creció con una sólida formación multidisciplinar y, comenta mi padre,, que sabía más de Historia que mi abuela, que era maestra. Eran otros tiempos, se valoraban otras cosas. Nadie quería ser analfabeto. 

Ahora muchos alardean de su ignorancia.
Como profesora, después de aprobar unas oposiciones durísimas tras  muchos años de estudio y sacrificio, me siento estafada teniendo que derrochar talento, tiempo y energía en un sistema que hace aguas por todas partes, donde el alumno estudioso es impopular, donde los padres se te echan al cuello si eres exigente a la hora de evaluar y donde también se pasa de curso con asignaturas suspensas ( o, lo que es peor, aprobadas gracias a un forzado "empujoncillo" de un 4 ficticio, conseguido por no tener "x" faltas de asistencia sin justificar,por no destrozar el material del aula o por estar callado un día de cada cuatro como único mérito) al 5, tras las presiones de la Inspección o de tus compañeros en la sesión de evaluación.
Lo mejor de todo es que , después de replantearte tus principios morales, devanarte los sesos y hacer encaje de bolillo para  poner el dicho 5, el alumno, indiferente, ni se alegra ni mucho menos te lo agradece.

Uno se pregunta cómo el Imperio Romano, culmen de la civilización antigua, pudo sucumbir a manos de pueblos bárbaros atrasados, violentos rudos y rurales. Si me permitís la simplificación, fue algo así: tras alcanzar el pleno desarrollo económico, político, social y cultural, los romanos decidieron que ya tenían todo lo que necesitaban, que era hora de dejar de esforzarse y empezar a vivir. Pronto empezaron a exigir al Estado, no solo que los mantuviera, sino que los entretuviera ( pan y circo). Y así llegó la decadencia total, en todos los ámbitos, aprovechada por civilizaciones primitivas que vieron la ocasión perfecta para invadir el Imperio y acabar con los siglos de esplendor que lo caracterizaron.
Así está Europa, así está España también, a punto de  ser devastada y devorada por civilizaciones sin complejos que no tienen nada que perder y mucho que ganar. Mientras tanto, nosotros pidiendo pan y circo."

Esta reflexión me la envió mi sobrina ayer, muchos años dedicada a la docencia en institutos. y gran conocedora de lo que adolece  en ellos.Al terminar de leerlo me pareció que no estaba falto de razón, por lo menos en lo que atañe a la escuela que es donde me he movido siempre y de la que puedo hablar con conocimiento de causa. La escala de valores que tuvieron nuestros mayores ya nada tiene que ver con la de ahora. Los padres ya no educan a sus hijos para el respeto, el esfuerzo, la responsabilidad...Los niños de hoy no saben responder ante la adversidad porque se lo damos todo hecho. Porque cuando sufren una contrariedad en el colegio o en el barrio con algún amigo, a los padres les falta el tiempo para ir a protestar donde sea, sacando pecho por su hijo sin saber bien si ha sido el verdadero responsable de lo ocurrido. Hay excepciones, naturalmente, pero la tónica general y lo que los docentes vemos en las aulas es el fiel reflejo de lo que pasa fuera. Nos creemos mejores padres por dar todo a nuestros hijos y estamos equivocados.Lo que hay que hacer es enseñarles a vivir, a saber sufrir y salir de las contrariedades que van a tener sin duda alguna, a disfrutar de las pequeñas cosas y no de imposibles que no están a nuestro alcance, a respetar  a sus mayores y el legado que nos dejan, a valorar el esfuerzo para conseguir las cosas, a ser responsables y consecuentes con sus acciones...
Algún día nos tendremos que dar cuenta, pero quizá sea demasiado tarde, o cambiamos esta dirección ahora o terminaremos como el Imperio Romano.


domingo, 26 de abril de 2020

EL FIN DE LA VIDA
















          Llevamos ya tantos días de confinamiento encerrados en casa que se pierde la noción del tiempo y los días. Una ya no sabe si está a lunes, a miércoles o a domingo, y así me ha pasado , que ayer fue San Marcos y ni me acordé.
¿Y por qué me tenía que acordar?

          Porque era el cumpleaños de mi abuelo. Si, ya sé que han pasado mil años, que la vida ha cambiado mucho desde entonces y que ahora estoy yo ya acercándome a su edad,  pero me gusta recordarlo porque él era una persona muy especial. Paciente, cariñoso, trabajador, de carácter más bien  bonachón...Se llevaba bien con todo el mundo y no se le conocían enemigos. Fue el menor de cinco hermanos, y tuvo la desgracia de quedarse sin madre cuando solo contaba cinco años. Pasó los avatares de la Guerra Civil , las fatigas de la postguerra, y la vida le alcanzó para conocer los tiempos de prosperidad que vinieron después.

          Siempre guardaré en la memoria las tardes que pasaba a su lado, sentados los dos en la mesa camilla jugando a las cartas, o contándole los incidentes que me habían pasado en el colegio. Él escuchaba siempre con mucha paciencia y me daba sus sabios consejos.

          Murió de una neumonía, como les está ocurriendo ahora a muchos abuelitos, que ya no podrán seguir disfrutando de sus nietos, ni los nietos de ellos. Lo pienso y me entristece tanto... Los niños son el futuro que vendrá, pero nuestros mayores son las raíces, el pasado del que venimos y que es necesario proteger.

          Hace unos días me decía un médico que trabaja en primera línea de batalla con el Covid 19, que hay pueblecitos que se están quedando sin sus abuelos, que muchos de ellos ya no saldrán a la plaza a tomar el sol ni se sentarán en los parques a ver jugar a los niños. Han muerto solos y  sin que se haya hecho lo suficiente por ellos. Es una verdadera tragedia. Espero que todos tomemos nota de ello y reflexionemos para que no vuelva a pasar en el futuro. Ellos no merecían ese final.

          Mi abuelo murió también a su misma edad y por una causa similar, pero lo hizo tranquilo, en una cama de hospital con todas las atenciones y medios de los que se disponían entonces, y con su familia al lado. ¡Qué menos que eso para que la partida sea más llevadera! Si hubiera muerto ahora, en plena pandemia habría sido muy distinto, tal vez ni siquiera me hubiera podido despedir de él, y por eso me duele tanto cuando lo veo en otros.

          Protejamos a nuestros ancianos, ellos han hecho de nosotros lo que somos ahora y se merecen algo mejor. ¡Se lo debemos!

sábado, 18 de abril de 2020

¿DÓNDE SE HAN IDO LOS NIÑOS?


          Salía esta mañana con mi perrito, como hago todas las mañanas para que haga sus necesidades y estire las patas, a no más de 300 metros de casa, porque con esto del confinamiento no dejan alejarse, ni tan siquiera entretenerse, pues si la policía te ve rápidamente toma cartas en el asunto y te dice que regreses a tu casa, y hay veces que ni al pobre perro le ha dado tiempo de hacer lo suyo.

          Pero, como digo, iba por la calle y he pasado por el parque infantil que hay en mi urbanización.Nada del otro mundo, un pequeño jardincito, con unos columpios y un poco de arena para que los peques se entretengan, pero al verlo así tan solitario y triste desde hace ya tantísimos días, me ha dado mucha pena y la sensación de que la ciudad está muerta sin sus niños.

          ¡Cuánto tiempo ya sin oír sus risas! Sus carreras alocadas, sus juegos, su alegría que todo lo llenaba.Los pobres nenes encerrados más de un mes, como si estuvieran en una cárcel dorada, pero cárcel al fin y al cabo.¡Cómo tienen que ser sus días aislados entre cuatro paredes sin poder correr, ni tan siquiera respirar un poco de aire fresco!

          Recuerdo que , hace muchos años, fuí a dar con una escuelita de un pueblo muy pequeño, tan pequeño era que casi no había niños. Tenía en mi clase solo un grupo de 15, entre 5 y 10 años; y el otro grupo lo tenía mi compañera con otros tantos de 3 y 4 años. ¡Eso era todo! No era rentable mantenerla abierta y las autoridades pensaron llevarse a los niños en autobús hasta otro colegio cercano, más grande y mejor equipado. ¡No pudo ser! Los padres y el mismo Ayuntamiento se negaron en redondo. ¿Cómo iban a dejar al pueblo sin niños? Lo matarían de tristeza, y ellos serían extraños en un lugar ajeno. Debían quedarse en casa, al lado de su familia y sus amiguitos de siempre, debían seguir frecuentando los parques y las calles, e  ir juntos a la escuela, que era la suya, la de su pueblo. Y ahora que han pasado los años pienso que llevaban toda la razón, y que hicieron muy bien de negarse, porque un pueblo o una ciudad o lo que sea , sin niños está muerta. Como ocurre ahora, desgraciadamente.

          ¡Qué importantes son los niños y los jóvenes!. Se comenta en la prensa que pronto les dejarán salir, a ellos los primeros. Y me parece bien, siempre y cuando se haga de forma ordenada,  y sin riesgo de ir otra vez para atrás con el dichoso virus.

          El futuro es de ellos, celebremos el día que volvamos a verlos reír.

domingo, 22 de marzo de 2020

CORONAVIRUS EN POSITIVO

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          Llevamos ya una semana de encierro, vamos a por la segunda y, según las previsiones parece que va a ser dura también. Con tantas noticias tristes y esas cifras tan terribles que no paran de subir, la verdad, amigos míos, es que  me encuentro tan abatida que no me dan ganas ni de escribir. A muchos nos está tocando vivirlo como familiares y es dífícil olvidarse del tema.

          Pese a todo quiero ser positiva, es una tarea que me he impuesto a mí misma para no hundirme, por eso esta mañana me he dedicado a buscar cosas que nos puedan animar un poco a no verlo todo de color negro, por ejemplo, tenemos el caso de China que nos ha precedido, ellos están consiguiendo salir de la epidemia, la han vencido con mucho sacrificio, pero lo han conseguido y si ellos pueden hacerlo ¿por qué no lo vamos a conseguir nosotros?. Conocemos el "bicho", sabemos cómo detectarlo, sabemos también cómo pasa de una persona a otra y por consiguiente podemos evitar, en la medida de lo posible el contagio ¡ qué no es poco! Es un virus que se mata fácilmente, solo necesita agua y jabón. Además el 80% de los casos son leves y a los menores les afecta muy poquito ¿os imagináis lo que sería si fuera más agresivo y atacase a los niños como lo está haciendo con las personas mayores? Eso sería todavía mucho más dramático, aunque no pretendo restar importancia a la situación actual.

          Y por último, lo más esperanzador es que la vacuna está cada vez más cerca y para la próxima vez que vuelva ( si vuelve) ya nos pillará armados hasta los dientes y no se llevará ni una sola vida. También, y esto quizá sea más necesario en el momento actual, se están haciendo montones de ensayos clínicos para sacar algún antiviral que sea efectivo de verdad y poderlo utilizar cuanto antes , para que esto se corte de una vez.

          Esto pasará, amigos, y podremos salir de ello como se sale siempre de todo. Yo lo comparo con las epidemias de peste que asolaban  Europa en la Edad Media. Creo que desde la II Guerra Mundial no se había vivido una crisis mundial tan grande. Pero cuando salgamos lo haremos fortalecidos y quizá veremos las cosas de otra manera y daremos importancia a lo que hasta ahora no la dábamos, quizá volvamos a esos antiguos valores que se habían perdido y muchos echábamos de menos , no sé...

          Mucha fuerza a todos y a seguir a rajatabla las recomendaciones que nos dan para no contagiarnos o contagiar a los demás.

         Os dejo este dibujito que he hecho en estas largas tardes de encierro
                                                   ¡¡¡SALUD Y FUERZA!!!



sábado, 14 de marzo de 2020

DURMIENDO CON MI ENEMIGO

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Con el chaparrón tan gordo que nos está cayendo encima ( y ojalá fuera de agua, pero no lo es), todavía es posible ver un montón de gente irresponsable haciendo de las suyas. Poniendo en peligro su salud y la de los demás.

Esta mañana cuando me he levantado después de que ayer se anunciara el estado de alarma en todo el país y se asegurara el abastecimiento de los productos básicos, pensaba que la gente sería juiciosa,  dejaría de saquear las estanterías de las tiendas y dejaría de salir a la calle sin verdadera necesidad.
Sin embargo lo primero que he visto ha sido una cola de gente bien nutrida esperando que abrieran el supermercado para volver a asaltar las estanterías y dejarnos al resto de los mortales a verlas venir.

Lo segundo ha sido ver a la gente paseando por el solecito como si no pasara nada, como cualquier otro día de fiesta, haciendo grupitos de vecinos, con niños, etc., pensando que esto del virus no va con ellos.

Y lo tercero ha sido hace un momento, cuando al echar un vistazo a las noticias veo que montones  de gente han salido a pasar el día  a la sierra como si tal cosa, produciéndose aglomeraciones, tanto es  así que las autoridades  se han visto obligados a cerrar los parques naturales y a ir por megafonía avisando a la gente que volviera a sus casas, que es donde tendríamos que estar todos.

¿Cómo se puede ser tan irresponsable? ¡Es necesario que la policía tenga que ir detrás de cada uno diciendo lo que tiene que hacer como si fuéramos niños pequeños? ¿No comprenden que ponen en riesgo su salud y la de los demás?

Menos mal que esto también tiene su contrapunto, y es gente voluntariosa que se ofrece para cuidar a los niños y ancianos, hacerles la compra y ayudar a los que lo necesiten. ¡Hurra por ellos! ¡Alabado sea Dios que todavía nos quedan personas así!

En estas situaciones críticas es donde se conoce de verdad lo que lleva dentro cada uno.
Espero que esto acabe cuanto antes y que la epidemia o pandemia se controle pronto por el bien de todos.



domingo, 13 de octubre de 2019

NOCHE DE TORMENTA

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          Fue el día de mi onomástica. Aprovechando la bonanza del tiempo, lo iba a celebrar cenando en la terraza de una pizzería, así podríamos pasear al perro y después sentarnos tranquilamente a cenar con los chicos. Pero un poco antes de salir, el cielo, por lo habitual sereno y despejado, comenzó a llenarse de nubes cada vez más gordas y negras. Alarmada, por si era necesario cambiar de planes, consulté el móvil para ver la previsión del tiempo. No aparecía la lluvia por ningún sitio, de modo que me quedé más tranquila y pensé que sería una falsa alarma. Sin embrago, no habían pasado ni cinco minutos cuando unos goterones gordos como melones empezaron a estrellarse contra el suelo y un relámpago rasgó el cielo de una punta a otra. La cosa se torcía. Miré por la ventana, parecía que era algo pasajero, pues a lo lejos se divisaba claridad. Quizá solo era cuestión de esperar un ratito a que escampase y ya está.

          Pero el tiempo pasaba y la tormenta no se decidía a marchar, así que no tuve más remedio que resignarme, dejar lo de la cena en la terraza para otro día y cambiar de planes.

          Al perro no había más remedio que sacarlo, pues de estar toda la tarde metido en casa se subía por las paredes. Pacientemente esperé a que se produjera una clarita para pasearlo por el parque del barrio que está cerca de casa, pues por otro sitio no me atrevía dadas las condiciones meteorológicas.

          Así lo hice en cuanto abrió un poco y nada más salir ya pude comprobar la magnífica noche que se abría a mis pasos. Las calles estaban desiertas, ni perros, ni gente, ni nada, la temperatura ideal, el ambiente húmedo y limpio, los relámpagos a lo lejos, iluminaban todo el cielo de vez en cuando. ¡Una noche perfecta para salir! Para dejarse abrazar por esos momentos de calma que nos hacen estar con nosotros mismos, y pensar, reflexionar, divagar, imaginar, recordar, soñar...¡lo que apetezca!

          Recorrí la calle solitaria, al pasar por la puerta de la iglesia, un grupo de gente salía de misa hablando con el párroco. Eran pocos y se disiparon en unos minutos. Otra vez la soledad y el redoble a lo lejos de los truenos diciendo adiós. Continué mi delicioso paseo y llegué hasta el parque. Era una delicia verlo así, recién mojado y sin gente. Pasear por los sitios que siempre están abarrotados de chiquillería corriendo y gritando como locos, sin que nada me enturbiara los dulces pensamientos que me llevaron a recordar otros parques y otros paseos en ambientes similares hace ya "miles  de años".

          Para mi sorpresa el kiosco estaba todavía abierto con un par de mesas ocupadas por los que habían aguantado estoicamente los truenos y relámpagos sin salir corriendo.

           -Estaba lleno a rebosar, pero en cuanto han caído cuatro    gotas la gente ha salido pitando. Sólo han quedado cuatro resguardados sobre el techo de la barra- me explicó el camarero.

          Decidí quedarme. La noche era magnífica. ¡Cuándo me vería en otra similar! Pedí un té calentito y me dediqué a disfrutar. simplemente disfrutar. En la televisión daban un partido y los pocos parroquianos estaban atentos a las jugadas. Sólo yo distraía mi atención viviendo el presente, disfrutando de la delicia del tiempo y el momento. Hasta el perro estaba tranquilo y se sentó a mi lado, como si él también entendiera.

          Así pasé un ratito, demasiado corto para mi gusto, porque lo hubiera alargado más de haber podido, pero otra vez los goterones empezaron a caer y temiendo la llegada de otra tormenta que nos pusiera calados hasta los huesos, emprendí el camino de casa.

          Cuando llegué, mi día de onomástica estaba finalizando, no había podido ir a cenar con mi familia, pero había tenido un regalo especial, ese maravilloso paseo ofrecido por la Naturaleza que no se puede comprar con dinero.

jueves, 1 de agosto de 2019

FELICES VACACIONES

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Ha llegado agosto y con él el tiempo para descansar y tomarse un respiro. De vez en cuando es necesario parar y cambiar de actividad, dedicar tiempo a otras cosas y disfrutar más de la familia y amigos. Así pues, voy a parar unos días, para desconectar y volver con ganas  renovadas. A la vuelta nos esperan nuevos retos y lecturas que compartir, ahora , de momento, os deseo a todos que lo paséis muy bien, disfrutando del buen tiempo y el descanso merecido.



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jueves, 14 de marzo de 2019

EL CAFÉ DE LOS JUEVES: "SALIMOS DE LA BOCA DEL LOBO"

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 Cuando llegaba este tiempo, mi abuelo siempre decía " Ya salimos de la boca del lobo", y aunque este invierno no ha sido ni mucho menos feroz como un lobo, si da gusto ver como los días se van alargando, la temperatura y el sol se fortalecen y las flores empiezan a pintar de colores los campos. Es un tiempo extraordinario. Es el despertar de  la naturaleza. De un día para otro se notan los cambios.
¡A mí me encanta observarlo! Salir a los campos y mirar los tonos del cielo, el aroma de las plantas, los sonidos de las aves. Mi perro está tan encantado como yo, aunque no dice nada se le nota y los paseos se hacen interminables , pues todo le llama la atención, es como un niño que está descubriendo el mundo.  Y yo a su lado intento hacer lo que él y disfrutar de cada momento, de vivir el presente. Eso que ya se nos ha olvidado con las prisas, el estrés, las preocupaciones que trae la vida...No nos damos cuenta que lo único que tenemos es el presente, que del pasado se aprende y con el futuro se avanza, pero lo único que tenemos al alcance de la mano es el momento actual y siempre se nos olvida. Muchas veces me acuerdo de unas palabras de John Lennon que decían algo así como" la vida es aquello que te va sucediendo mientras están ocupado haciendo otros planes". Así de cierto es. Por eso os invito, junto con el café de los jueves, a que disfrutéis de este tiempo tan agradable que no volverá, vendrán otras primaveras, pero ésta no, de modo que a disfrutar y relajarse.

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domingo, 17 de febrero de 2019

"FILOSOFÍA DE UN DÍA SOLEADO"

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Hoy ´domingo de mediados de febrero, hace un día seco y soleado. El ambiente es tranquilo y relajado, la temperatura ideal para salir a pasear y como todo invitaba a disfrutar de esta bonanza del tiempo en pleno invierno, he cogido a mi perro y juntos nos hemos ido un buen rato a caminar por las calles, todavía medio desiertas a las 10 de la mañana. Y paseando, el perro con la mente en sus cosas y yo en las mías, he dado en pensar en las "cosas de la vida", y cómo desde que nacemos estamos continuamente despidiéndonos. A veces de personas, otras veces  de circunstancias, de momentos, de etapas, de situaciones que van y vienen. Cuando cambiamos de colegio en la infancia, cuando nos marchamos de casa para iniciar una nueva vida, cuando decimos adiós a un ser querido, cuando cambiamos de trabajo, de amigos... ¡Siempre estamos diciendo adiós a algo o a alguien! Y no necesariamente tiene que ser una despedida triste, puede que ni nos demos cuenta de lo que se va o puede que estemos deseando dejarlo, el caso es que todo va pasando y nuestra vida va corriendo y corriendo sin parar. Y lo curioso de todo es que todos esos adioses nos van dando lecciones, nos van haciendo crecer y progresar. ¿Qué sería si no estuvieran? Sin ellos estaríamos estancados, siempre en el mismo sitio. Aunque hay muchas veces que cuando estás a gusto con una situación o una persona y tienes que decir adiós es muy doloroso, pero todo forma parte de este aprendizaje continuo que es la vida. Hay que buscar la lección que se esconde en todo, y después seguir adelante , dar la bienvenida a lo nuevo y disfrutar con ello hasta que otra vez tengamos que decir adiós.

¡En fin! Estas han sido mis reflexiones de un día soleado. Las de mi perro, que iba a mi lado, no las sé, pero seguro que muy diferentes a las mías. Probablemente tendrían que ver con el plato de comida que le estaba esperando a la vuelta. ¡Cosas de la vida!