La Polarización y El País

mayo 10, 2026 by
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Polarización, palabra del año 2023 para FundéuRAE. Fue antes un término internacional: Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa en 2022 bajo el título «La nueva era de la polarización».

Como en otros países, en el nuestro teníamos ya muchos ejemplos de ello, desde hacía décadas y centurias. Uno de los más llamativos, por ser de actualidad, es el ejemplo del diario que acaba de cumplir 50 años. Sobre él, El País, recordaba estos días Fernando Jauregui:

hay decenas de periódicos centenarios pero, no se las han dado tanto como el «selecto Club de la Pureza Oficial». Claro, el club está en el correcto lado de la historia (una ironía, por supuesto).

Se define la Polarización como la orientación de opiniones o sociedades en dos direcciones contrapuestas o extremas. Recordarán justo antes de las elecciones del 2008 la frase del expresidente Zapatero: «Nos conviene que haya tensión».

La tensión o polarización era, y es, una buena inversión política. A ese extremo socialista se colocó interesadamente El País, no solo la dirección sino sus periodistas, poco a poco y siempre con excepciones. ¿Fue antes la deriva servil de El País o la polarización ultra de Zapatero? Confluyeron.

Política, medios de comunicación, sociedades y sectores, todos se fueron conectando; a un lado y al contrario, casi siempre por motivos económicos, para su bolsillo, no el de los demás (insisto en las honrosas excepciones).

Después de los recientes festejos propagandísticos de El País (1-4 mayo) me llama la atención la absoluta falta de autocrítica en todas las celebraciones. Como si la empresa PRISA no tuviera ninguna debilidad, quizás ni siquiera DAFO, aunque los números indiquen lo contrario y su presidente Oughourlian, todo un financiero, hoy mismo destaque en portada:

«EL PAÍS nunca ha sido tan fuerte». Leyendo entre líneas, uno puede pensar que ocurre justo lo contrario que, que los festejos no han sido suficientes, sino contraproducentes. ¿Y por qué? Les cuento.

Tanta hueca propaganda de los 50 ha propiciado numerosos artículos críticos, por parte de otros periódicos y, especialmente, de los «recortados» de El País (recortados de la foto actual). Cada uno con su historia periodística, y todas ellas con muchos años trabajando en este periódico que acabó apestándoles, como recompensa: Savater, Félix de Azúa, Álvaro Nieto, Alandete, Antonio Elorza, Luis Prados, Antonio Caño, Maite Rico, o Miguel Ángel Aguilar.

Lista interminable, disculpen los que no nombro. La purga ha sido efectiva a lo largo de los años y en todas las empresas hermanas, incluida La Ser, como nos contó en El Planeta de los Libros Carlos Carnicero en 2012 (enlace al audio).

Qué bien se explicó -como hacía en esa Radio antes de que le echaron- sobre aquellos años en los que Rubalcaba daba ya la dirección de un diario privado, curiosamente llamado Público, a quien mejor le sirviese políticamente. Y como no, también habló de RTVE: ese engendro del gobierno socialista ya entonces.

«Todo bien atado» fue la frase que Zapatero aprendió de Franco y, como él, la llevó felizmente a la práctica. Cebrián confirmaba esta semana en The Objective la razón de su despido de El País:  «Zapatero pidió que me echaran»

Igual le pasó al ministro de Cultura a quien Zapatero echó sin intermediarios. Cebrián estaba avisado desde hacía años, César Antonio Molina no se lo esperaba o no se dio cuenta de la deriva autoritaria. Unos sí, otros no. Personalmente no voy a pecar de falsa humildad: recuerdo y recordaré la ley general audiovisual de Zapatero de 2010. Solo protestada por las Radios Comunitarias (nos lo contaron en la radio antes de su aprobación por el Congreso). Ahí estuvo el gran aviso para todos, a mi entender. Con la connivencia del PP o de los medios situados en su entorno, que no vieron la jugada política que se les venía encima.

Una ley hecha para la concentración de poder mediático, que tanto bien hizo al socialismo y que no lograron ver los liberales. En todo caso la ley acabó uniendo medios privados (como ese engendro que empezó como una pequeña editorial, ahora llamado Grupo Planeta con muchos sellos, y más de una televisión, radios y periódicos). Y rápidamente la ley unió los medios privados con los públicos (RTVE). Así surgió el Gran Hermano socialista que nos gobierna.

El exministro citado publicaba este 6 de mayo: «La política ya no es la más alta representación de la Cultura, como le gustaba decir a Azaña, sino de la mediocridad. Y la política es la representación misma de la sociedad.» Querido ministro, y anteriormente periodista, de nuevo el aviso le llegó tarde. En los años ochenta los periodistas ya veíamos que trabajar en política era lo más denigrante (salvo para los políticos con gran estómago que se hacían multimillonarios). No lo digo por los más de 40 años desde entonces, sino por los que todavía mantienen la fe, la fe política.


Éramos tan idealistas los españoles al abrirse la puerta a la democracia, que todavía nos dura. En general, nos recuerdo muy inocentes. Los países alrededor hacían con nosotros lo que querían y nos daban las lecciones que querían. El actual presidente del Gobierno, Sánchez, lo aprendió muy bien porque se dedica a limpiar fuera lo que no puede limpiar en casa. El «politicwashing» exterior funciona mucho mejor que el interior.

No tengo fe en que los tiempos cambien, ahí está la nueva Ley General de Comunicación Audiovisual 2022, ampliamente criticada . Sí un ápice de esperanza, que no sé si se perderá en la masa poderosa, y convenientemente amaestrada por décadas o centurias. Ese ápice, de momento, es lo que Vozpópuli publica respecto a Oughourlian, que habrá que ver si es verdadero o falso:

El presidente de Prisa ahora está decidido a fiscalizar al Gobierno y tratará de abrir las tertulias de la principal radio del grupo para evitar que se imponga un único discurso, como subrayan las fuentes consultadas.

“Tuvimos un intento de asalto del Gobierno a nuestro periódico a inicios de año”, advirtió el inversor francés a los periodistas de El País durante el tradicional discurso de Navidad en diciembre del año pasado.

¿Intentarán desde las alturas hacer que la polarización no sea tan visible, que solo podamos verla si leemos entre líneas? ¿O simplemente están viendo el posible cambio político en España y empiezan a adaptarse?

¿La trepadora polarización acabará explotando y nosotros con ella? Las explosiones ocurren en los momentos menos esperados. Lo cual me recuerda una anécdota hace 20 años.

Celebrábamos entonces en la radio el aniversario de Borges (enlace al audio). A Juan Carlos Suñén, a pesar de patrocinar nuestro II Concurso de Microcuentos (2006) con su Escuela de Letras y saber de antemano el monográfico que preparábamos, no le gustó la celebración. Como comenté en LinkedIn cuando recomendé la nueva edición de los cuentos de Borges en Alfaguara por el 40 aniversario de su muerte, hacia el minuto 36.15 de aquel programa, Suñén nos montó la primera y única bronca que tuvimos en directo en la radio.


Revisando aquel programa, descubrí a un desconocido Juan Soto Ivars, finalista aquella misma semana del concurso. Su relato lo leyó una colaboradora (min 41.46) y era muy bueno.

Volviendo a la Polarización y las celebraciones de El País. El Rey actual clamaba en su primera página el pasado día 5: «el periodismo es crucial para la libertad y la democracia». Se referirá a ese periodismo que malvive en los márgenes de esta sociedad, supuse yo. Luego está el periodismo polarizado a ambos lados: incluso contra el poder gubernamental, gracias a las ayudas de la oposición política, interior, de Venezuela u otros países.

La portada de El País de este cinco de mayo será estudiada si se sigue estudiando periodismo como un ejemplo de propaganda, incluyendo en ella a los reyes siempre preparados para publicitar que tenemos lo que ellos creen que es lo mejor, lo que suele ser lo peor para el resto de los ciudadanos.

Toda la portada es pura propaganda, solo salvaría a la bielorrusa Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura; a saber quien la engañó para aceptar uno de estos autopremios.

El mundo retrocede y, para ello, los Reyes se han sacado de la manga a Patty Smith, que sigue cantando aquello de: la gente somos el poder. Ni 40 años, ni 40 siglos, hacen cambiar las creencias profundas, la fe de parte del pueblo que la corea ajena a la historia.

Y, de nuevo, en la fotografía ese día 5, mayoría de hombres: cipotudismo. Solo añadieron a dos ministras para que no fuera tan descarado. Y la reina claro, que quizás piense aparentar por todas, o al menos en todas partes. Lumbreras que pretenden ser gobernantes.

El cipotudismo, que ya denunciaba aquí abiertamente hace más de ocho años (un término inventado por un periodista, que prefirió mantenerse en el anonimato y finalmente fue silenciado por el mal feminismo. Además de perder la gloria terminológica, que se la llevó otro periodista publicando un libro posterior), me hace pensar que puede tener una parte positiva. Muchas mujeres ya no se prestan a estar de florero. Mientras los hombres floreros siguen en aumento.

Este 5 de mayo de 2026 en las portadas de otros periódicos explota la corrupción española por todos lados: cinco organismos internacionales ya avisan de la insostenible situación: más ladrones menos dinero para lo público.

Por si fuera poco ese día recibo la información de que viene Maitena de Argentina a seguir contándonos, ya van tres décadas, cómo somos las mujeres. Llega con la irrisoria Feria del Libro de Madrid, este año dedicada al humor, a partir del día 29. Con el humor se ha solucionado siempre todo en este país, y no vamos a plantearnos ser personas serias a estas alturas.

Menos mal que, ese día 5, también recibo el boletín de Laboratorio de Periodismo, de la Fundación Juan Tena (pueden suscribirse), donde habla del disminuido valor del periodismo que confronta el poder, a través de este interesante estudio «La captura de los medios erosiona la confianza pública al debilitar el periodismo que fiscaliza al poder»


Este artículo, junto con otros sobre plataformas, IA y el temible algoritmo, son los asuntos que el poder tiene en la mesa para mantenernos cada vez más desinformados.

Lógico que RSF, en su reciente clasificación mundial de libertad de expresión, baje a nuestro país del puesto 23 al 29 (información también en el boletín), en tan solo un año, y explicando muy bien el retroceso.

Solo habían pasado dos jornadas del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2026, el 3 de mayo. Que por aquí se celebra poco.

Información e investigación frente a propaganda. Un rotundo NO a la polarización.
Un rotundo SÍ a la democracia.

Los escritores no son ajenos a la polarización como saben. Aquí les comento solo «un caso». Tendría que escribir un libro para desarrollar bien y con todos los actores el tema de La Polarización y El País, pero creo prioritario escribir artículos (recuerden «Los demasiados libros», a casi 55 años de su publicación, y cada vez que me insistan en ello).

El caso: «El periódico de la democracia», el libro del novelista Javier Cercas, que ya desde el título identifica a este medio como único en democracia, como si no hubiera habido otros periódicos, y periodistas, trabajando por ella. Un error intelectual que ha confirmado el apelativo de paniaguado de PRISA que ya muchos daban al escritor.
Para más información, lean en el periódico El Independiente a J.F. Lamata, una historia de El País con demasiadas omisiones. Este autor en el mismo periódico escribe también un retrato riguroso de Soledad Gallego-Díaz.

Muchos están detrás de la polarización, a uno u otro lado, pero la mayoría, creo, estamos hasta las narices de esta forma de manipulación tan burda.


Me voy ya esperando que el próximo artículo no tenga que hablar del hantavirus, que esta madrugada llegó a Canarias y, cuando esto se publique ya estará en Madrid.

Como ha apuntado Félix de Azúa la historia actual recuerda al buque fantasma de «El Holandés Errante». La ficción anticipa la realidad, en la literatura, o el arte en general: «Pandora y el holandés errante», 1951, restaurada por su 65 cumpleaños, bien vale un visionado. Y la ópera, por supuesto, nada menos que en el Teatro Real. Ambas son accesibles en Internet.


Penoso que Canarias sea obligada a aceptar este buque, con la poca información que tenemos y la «organización» (y contradicciones) del Gobierno de España. En Madrid ya estamos acostumbrados; aquí nos echan lo que nadie quiere.

«Esto no es otro covid», dice el director general de la OMS. Decirlo no cuesta dinero. Ni vidas. Como nos pasó con el COVID-19.


Seguiré leyendo.

Dignos de ser humanos

abril 14, 2026 by
¿Una nueva perspectiva histórica de la humanidad?

Les sorprenderá el título y proclama de este libro, así como el subtítulo, al menos ahora que andamos con más guerras de lo habitual, y más peligrosas, sin contar con el continente olvidado en cuanto a guerras: África, donde dicen que nacimos como seres humanos.

Publicado en 2021 por Anagrama, este ensayo ya va por la cuarta edición, pero no encuentro prácticamente opiniones críticas, o suficientemente argumentadas, positivas o negativas, en nuestro país, más allá de unas simples líneas ¿Será que Mr. Bregman es más conocido, difundido y debatido en el mundo anglosajón?

En el artículo de diciembre despedía el año recomendando lo que, a priori, no me parecía mala idea: la página web moralambition.org, a partir del libro que, con este mismo título, publicó también el holandés en 2025.

¿Por qué no hablar, pues, de su último libro? Sabrán que tengo un ojo en la actualidad editora y otro en lo que me parece más interesante a día de hoy, independientemente de cuando se haya publicado, y este último ojo suele ganar.

Lo que pude hojear de su última publicación en el grupo Planeta, que no está todavía en bibliotecas públicas de Madrid, y que no parece el grupo ideal para hablar de ambición moral, me resultó demasiado parecido a la página web mencionada y para eso ya la tienen ustedes, aunque sea en inglés.

El propio Bregman, en uno de los capítulos de este libro de más de 500 páginas, cuando habla de lo importante que es el contacto en la solidaridad humana, que defiende encarecidamente, destaca la importancia de hablar el idioma materno en el contacto con el otro, porque es el idioma del corazón, pero lamentablemente su propia web todavía está sin una buena traducción al español.

En este sencillo ejemplo ya se aprecia uno de los escollos que plantea leer el libro: la posible incoherencia entre lo que se dice y la realidad. El volumen está lleno de buenas ideas, porque ser dignos de ser humanos es sin duda algo que todos queremos (o la gran mayoría) y más si descubrimos que esta cualidad es nuestra propia naturaleza, que toda la vida nos han engañado y esto lo traemos al nacer, como un pan bajo el brazo. Aunque, también hay que saber ver que la realidad es completamente opuesta en muchos contextos y países.

Desde el prólogo, Bregman nos habla de lo buenos que somos. Y todo parece tan natural…, salvo que sus ejemplos ocurren en situaciones límites y en lo que podríamos llamar «zonas bien», como los bombardeos en la Europa de la IIGM en estas páginas de inicio. Está bien que nos recuerde la solidaridad de los bombardeados frente a los malos (de uno u otro lado) que pensaban acabar con la resistencia civil gracias a sus bombardeos.

Si tuviera enfrente al historiador, la pregunta sería inevitable, ¿qué ocurre fuera, muy lejos, de esas situaciones de peligro y supervivencia básica directa, donde lógicamente nos tenemos que ocupar de lo esencial, partiendo de anteriores buenas situaciones? ¿Qué ha ocurrido durante los años de paz, o ahora mismo donde hay países que no están en estado de guerra? ¿No nos matamos por cuatro duros?


Seguramente me respondería que el problema es que no, no hemos estado viendo la realidad como era. «El señor de las moscas»: pura fábula irreal, porque hay un caso real, uno, que lo desmiente, y él nos lo cuenta.

Le respondería: claro, esos niños (la decena o alguno más en una isla desierta) no son como los cientos y miles de niños que están siendo reclutados para ser soldados y matar a su propia familia, o los no tan niños que se reclutan ellos solos (dejaré el guión de la entrevista para el momento en que la pueda hacer, si llega).


El historiador insistiría en que no hemos visto la realidad (la que él defiende), y la razón es que eso no les interesaba a los poderosos, políticos o económicos. Tampoco a los periodistas a los que nos llega a definir como «una droga», así a lo grande, con diferencias sí, más cuando él mismo hace contribuciones a la prensa. Se salva algo: el periodismo de investigación, lo cita una o dos veces en todo el libro. Esto es lo que pasa cuando historiadores, u otros especialistas, hablan de periodismo sin conocerlo desde dentro. Me recordó a mi apreciado Santos Juliá, que tampoco se enteraba.

Lo que es un auténtico «nocebo» (ya está tardando la RAE en recoger el término), dice Bregman, son los programas de TV como Gran Hermano o Supervivientes. Ahí le doy toda la razón: están programados para la maldad. Lo que venden, y se vende tan caro como la droga más potente -a costa de los contribuyentes-: son hígados y vísceras (como he dicho tantas veces).


Además de por esa crítica al «periodismo» malvado, tan omnipresente y «querido» en nuestro país, es recomendable leer este libro por muchas razones. Fundamentalmente, creo, por algo que me ocurre solo con los ensayos que me hacen pensar: mi ejemplar está acuchillado en sentido metafórico, con interrogantes y subrayados, anotaciones a lápiz en los márgenes, y hasta llamadas de atención en esas primeras o últimas páginas que solo contienen títulos o datos de edición. Impresentable por mi parte.


Y eso que el libro empieza muy ordenado. Una primera parte: El estado natural. Cien páginas en torno a un apasionado debate entre lo que han representado históricamente Hobbes y Rouseau (entre otros): el hombre es malo o el hombre es bueno por naturaleza. Nuestro «rouseauniano» actual lo tiene claro y nos lleva hasta a la Isla de Pascua para demostrárnoslo.


Segunda parte, otras cien páginas para que veamos, con nuestros propios ojos intelectuales, que las maldades históricamente contadas tienen hasta estudios contemporáneos finalmente descubiertos como falsos. Aun titulándose esta parte: Después de Auschwitz.


Claro, la tercera tiene su razón de ser y llamarse: Por qué hay gente buena que hace cosas malas. Como todo el libro, también es interesante leer el apartado donde nos da su visión de El error de la Ilustración.
Y así llegamos a la cuarta parte: Un nuevo realismo, que significa ponernos unas nuevas gafas o las mismas pero con un filtro que algunos calificarían de buenísmo.

Hay un apartado final especialmente interesante: La fórmula de la auténtica democracia, una democracia participativa para resumir, de la que el autor da bastantes ejemplos, pero de la que en España no conocemos prácticamente nada. De nuevo el mismo escollo, entre las ideas y la realidad.

Y llegamos a la quinta parte: La otra mejilla. Nos tomamos «Un té con terroristas» (de mano del autor) y entendemos que es mejor redimir que castigar. De nuevo, profusos ejemplos de todo ello: maravillosas prisiones en Noruega, algún caso exitoso en Dinamarca. Y, ejemplos negativos de la naturaleza humana, que los hay, ni por asomo. Rutger quizás no pisó los suburbios y guetos de Copenhague, donde ni la policía accede por peligrosidad. Aquella película, «Shorta. El peso de la ley» (2020), sigue siendo recomendable para las capitales donde todavía no tenemos barrios así.

El epílogo quizás es lo peor, el título lo dice todo: Diez reglas básicas para la vida… Todas muy rebatibles, lamentablemente.

En definitiva desde una perspectiva holandesa anglosajona no se ve toda, toda la tierra, ni todos los continentes y países. Rutger tiene que aprender a descentralizar y, para ello, una pequeña gran idea pensando en esa posible traducción de su web al español, tan diverso y en tantos países, culturas y continentes. ¿Podría llamarla: afan ético? O similar.

No sé como no se le ocurrió antes, con el título de su último libro en español. Me reuní hace poco con un grupo de los suyos, recientemente creado en Madrid. Fue de los primeros temas en los que coincidimos, y la mayoría no éramos españoles: hablar de «ambición» es más propio de un país de negocios como Holanda, hablar de «moral» quedó muy atrás para los muchos que ya han optado por la ética.


Lean el libro, opinen a través de este blog en público o privado, o piénsenlo para sí. Y, si les apetece, busquen ese grupo en Madrid o allá donde estén (también se puede crear si no hay), porque una cosa es cierta: hacer algo bueno siempre es gratificante.

También pueden trabajar para este movimiento con afanes o ambiciones. Como pueden ver al final en la captura de pantalla realizada ayer, están buscando los mejores candidatos. Aunque, «empezar a resolver los problemas más grandes del mundo» me parezca un eslogan demasiado grande.

Sí es interesante que, además de a las personas comunes y corrientes, Rutger se dirije también a los más poderosos de este planeta. Que consiga que le respondan sería un éxito, de momento les ha hablado y les sigue hablando.

El hombre violento

marzo 24, 2026 by

El título de este artículo hace referencia al libro de la imagen, «Homo exul», del cirujano y escritor James Hamilton. Él mismo acuñó este término y literalmente se traduciría como el hombre exiliado. El libro explica muy bien que no fue un exilio al uso, interior o exterior por razones históricas o actuales, el hombre se exilió de la cooperación con el resto de los hombres. Se convirtió en un hombre violento.

El subtítulo especifica: «Cómo el hombre perdió su naturaleza y conoció la violencia» ¿Se hizo violenta toda la humanidad? Digamos que casi ¿Y cuando ocurrió? Hamilton sostiene que tras el cambio climático hace 12.000 años.

Hasta entonces el hombre tenía principalmente un carácter cooperativo, y gracias a ello pudo desarrollarse como especie. A partir de entonces, lo que llamamos desarrollo, según el autor chileno, ha sido debido más a la violencia, aunque pueda haber habido también cooperación.

El libro publicado por la editorial Debate (Penguin Random House), hace ya bastantes meses, lo leí poco a poco, disfrutando sobre todo de la esperanza que el autor lanza en la contraportada: «¿estamos a tiempo de revertir estas marcas evolutivas y convertirnos de nuevo en una sociedad cooperativa?»

Hace doce mil o trece mil años el clima de la Tierra, que estaba en proceso de deshielo -como ahora-, cambió repentinamente a una congelación extrema. Y, concluye el autor, que debido a ello nos exiliamos de la naturaleza, de la propia y la que surgió alrededor.

A medio camino entre el ensayo y la experiencia personal, James explica como cayó en las manos de «uno de los peores abusadores de la Iglesia católica» Fernando Karadima, también ferviente partidario de Pinochet y de su golpe militar en 1973.

Meses queriendo recomendar este libro, también por la historia personal del autor, víctima de abusos sexuales en la infancia, que consiguió que en su país, Chile, no prescribieran este tipo de delitos. Y, junto a otros logros, ha hecho esta interesante obra sobre el origen de la violencia.

El abuso sexual, espiritual y psicológico fue inaguantable, este tipo de trauma perdura y, finalmente, el autor se derrumbó físicamente, poco antes de cumplir los cuarenta.

Recuperándose poco a poco, empezó a investigar el mal. Desde las inseparables psicología y biología humana, identificando las patologías del poder, pero también por qué algunas personas son más susceptibles al maltrato.

Consigue encontrar dentro de sí su libertad interior, una nueva relación con la naturaleza y, gracias a sus conocimientos médicos, presentes en muchas de las informaciones y experiencias, cambia sus creencias, corrige su propio hundimiento.

Casi 300 páginas donde nos informa de todo tipo de hallazgos, desde nuestros orígenes al espacio, procesos vitamínicos, o sucesos históricos, violentos o no, y sus implicaciones humanas. Las abejas, la microbiota, el estrés. Tantas materias que este autor, muy reconocido en su país, puede tener en España muchos tipos de lectores.

Qué ocurrirá si no analizamos con urgencia el mundo cada vez más violento en el que nos encontramos. En el artículo anterior, Del fin del mundo, comentaba el ambiente de preguerra y hasta mencionaba su inicio, en Polonia o Irán. No iba desencaminada y, a día de hoy esperemos que Trump no cumpla sus amenazas a Irán para el día 28, justo al mes de iniciarse la guerra.

En el epílogo del libro: el futuro del mundo y de la evolución de la especie. Y cómo «debemos reinventarnos y reinventar nuestra sociedad». Cuando escribió el libro una guerra internacional, como la actual, ni siquiera se vislumbraba. Siempre parece que tenemos tiempo para cambiar.

Esperanza para los religiosos que celebren la inminente Semana Santa, para los más afortunados un período de vacaciones en las que podrán viajar por el mundo, más o menos seguro.

Por aquí, el Ayuntamiento de Madrid quiere convertir la cita anual en Fiesta de Interés Turístico Regional. Así que este año se celebrará a lo grande, junto con los miles de turistas que seguro nos acompañaran.

Una buena noticia para terminar, el 1 de abril está prevista la apertura del nuevo Café Gijón en Madrid, bajo el nombre de Cappuccino Grand Café. Si todo lo permite, nos vemos allí. Cuídense.

Del fin del mundo

febrero 22, 2026 by

Hay libros que muestran su provincianismo desde el inicio. Cuando empiezas a leerlos, o antes: desde el título. El que ilustra este artículo es uno de ellos. Hablar del fin del mundo solo desde Cataluña es cuanto menos irrisorio. La fiesta y el fin del mundo no se quedarían ahí, el mundo es más grande que cualquier región.

A pesar de ello, o por eso mismo, el libro se ha hecho con el Premio Anagrama de Ensayo, una editorial cada vez más catalanista desde que Herralde no está en la dirección. Ni los ensayo se libran ya de la ola de premios a obras y autores que no aportan nada nuevo, sólo recopilan y repiten de forma farragosa.

Esta ola de premios  fue iniciada hace años por Planeta (querido Cela). Ya he escrito bastante de cómo este grupo editorial y mediático se ha dedicado al negocio, por encima de la literatura o contenidos culturales. Otras editoriales -como Anagrama en este caso- siguen su estela.

Es un problema generalizado en este país, el de copiar los ejemplos más irresponsables, cortoplacistas y contrarios al beneficio general. Todo por el poder o la pasta. Desde los actos de la monarquía (irresponsable por ley), a todos los demás recintos de poder: cultura, política, gestión o economía.

Así es imposible avanzar, y se puede ir a peor. Por ejemplo, el libro de Castro Picón, se dedica a dibujar el fin del mundo en un lugar concreto: Madrid. Ya nos podemos ir preparando los que vivimos aquí porque seremos los primeros en palmarla.


Por supuesto eso no es real, el fin del «mundo» llegaría a todas partes, ciudades y pueblos (sobrevivientes y pequeñas excepciones aparte). El libro parte de dos errores: creer que el fin del mundo llegará al lugar elegido y, de paso y en segundo lugar, tapar lo que ya de malo ocurre en la propia tierruca, para mostrarlo en otro lugar.

La malvada realidad que acabará con nosotros se debe señalar en una tierra odiada. Y dónde mejor apuntar que a Madrid.

El método es muy antiguo. No fue el primer caso pero, como ejemplo, siempre recuerdo a Luis Buñuel con su documental Las Hurdes. Se fue lo más lejos que pudo para documentar la miseria de aquellos años en su tierra natal: Calanda (Teruel).

Una vez que se inicia la leyenda negra es imparable: el lado oscuro propio se oculta para desgracia de otros lugares. A los extremeños y madrileños les siguen cayendo las más negras historias. La única solución es dar luz a las realidades que se pretenden tapar con ello en otros lugares.

Qué es lo malo que ocurre en Madrid, se preguntarán o, mejor dicho, qué es lo que señala la autora como malvado. Sencillamente el mismo capitalismo que no quiere ver en su tierra natal, Baleares. Y dentro de ese movimiento «salvaje» no se le ocurre otra diana mejor que la vivienda. El error es que no solo Madrid sufre esa situación; pueden dar una vuelta por Europa, Ámsterdam o París, incluso darse una vuelta por el mundo.

Una muestra de lo que se intenta tapar en otros lugares (léase Baleares), me la sirvieron en la cena de Nochevieja del 2024. Una pareja que vivía en Ibiza me contaba como tuvo que venirse a Madrid por el alto coste de vivir allí, especialmente a causa de la turistificación.

Lo personal acaba siendo colectivo, y noticia. El diario El Mundo llevaba en su portada el pasado día 3: «Me fui de Baleares por el alto coste de la vivienda». Lo leía a la par que el libro. Recordaba la cena. Actualizaba la realidad.

A partir de estas premisas, la autora da nombres de muchos escritores y muchos ejemplos que le vienen bien para su «pensamiento»; no establece diálogo o debate. Es la moda. Cada vez más libros de ensayo son así, pura divulgación ideológica.

«La fiesta de fin del mundo», no es siquiera un título original. Lo toma prestado del cortometraje del mismo nombre, de 2021, que se desarrolla en la pandemia del COVID-19 (Filmin).

Le pese o no le pese a la autora: no habrá fiesta del fin del mundo. Según las últimas informaciones, ese fin puede iniciarse en breve y no sabemos dónde: en Polonia, Irán u otros lugares. No se espera que empiece en este país, y menos en Madrid.

A fin de cuentas, un ensayo prescindible, como otros últimos libros y premios, ante la urgencia de la realidad, y ante los buenos libros que seguro se escriben y no es posible publicar.

Aprovecho para pedir una vez más: no sigan llamándome para participar en jurados «literarios». Leo los libros.

Buen fin de mes, que no fin del mundo, aunque a muchas personas les cueste llegar a ese final.

Dolor y rabia

enero 23, 2026 by

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«Que el dolor no me apague la rabia», Mario Benedetti

Primero fue el dolor y luego la rabia, o los dos a la vez, inseparables. El domingo 18 de enero en la noche y en la madrugada del lunes, las muertes en Adamuz (Córdoba) subían cada media hora. El lunes por la mañana, eran casi 40, y a muchos nos costaba contener las lágrimas, y la rabia; nos llevaban las tragedias humanas.

Mi conciencia gritaba que estas muertes se podían haber evitado, y añadía en redes que no se habían evitado por: #JefaturaEstado que no sirve para problemas graves, #Políticos incapaces y demás responsables.

Qué hacer en las primeras horas, los primeros días. Al menos recomiendo una película, sencillamente por bella en imágenes y palabras, por si podía paliar un poco la enorme tristeza: El profeta de Kahlil Gibran, basada en el libro del autor libanés. O el libro de Nicholas Taleb, Jugarse la piel, sobre la importancia de la responsabilidad. Sin pensar que ambos autores coincidían en sus orígenes.

Todos recordamos otras muertes por ineficacia de nuestros gobiernos deficiencias del Estado o gestores, demasiado recientes y presentes: la Dana en Valencia, el gran Apagón o los incendios del último verano.
Todos somos posibles víctimas de estas, y futuras barbaries, y los libros y la cultura se pusieron al servicio de lo sucedido (otros siguieron en sus torres de marfil). No podía normalizar el malestar. Así estuve y seguiré, porque el olvido es imposible.

La idea del artículo este mes era un libro que si no ocurre otra gran tristeza espero criticar negativamente en febrero. Todo puede esperar cuando las muertes humanas por negligencia empañan los ojos y la realidad.

Ya son, en en apenas un año y tres meses, cuatro Episodios Nacionales de muertes que se podrían haber evitado. Deben llegar casi a 300 asesinados, y así no hay forma de acallar la conciencia. Hay que exigir explicaciones, responsabilidades, dimisiones y cárcel. Hay necesidad de hacerlo.

A los responsables directos, esos que trabajan en Adif, Renfe o el ministerio de Transportes. Los que deben velar por nuestra seguridad vial y vital, a las órdenes de un gobierno  también responsable.

¿Elecciones Generales? Sí. Trescientos muertos se lo merecen. Que se multiplican por cien, o más, si contamos otras grandes negligencias: en la sanidad, estado de las carreteras, o cualquier otro servicio público que puede matarnos en cualquier momento. Negligencias por falta de la previsión obligada, estructura adecuada o medios económicos. Para todo lo cual ya tenían dinero, nuestro dinero público, y no lo utilizaron para ello. Asesinatos.

Esto no va de partidos en el poder, también va de todas las oposiciones a los gobiernos. Estamos pagando con dinero público a unos y a otros para que hagan ese trabajo que no hacen, les damos nuestro voto en las urnas. Servir como oposición significa anticiparse a los problemas, si no lo hace el poder de turno. Pedir una auditoría de las líneas férreas, tres o cuatro días después de Adamuz, lo puede hacer hasta un niño de seis años.

¿La vida de los ciudadanos les compete a gobiernos y oposiciones? ¿A los expertos gestores? ¿Al jefe de Estado, también? El hijo de Juan Carlos, que sí estuvo a la altura en situaciones difíciles, cada vez parece tener menos capacidades para el puesto.

Observo en redes muchas críticas a él, especialmente por el último discurso de Nochebuena, tan blandito. Hay también muchas caricaturas o imágenes donde se le nombra así: Letizio I, o Letizio VI.

No es solo que le mande su esposa o que le mandé mal, que no sepa ella tampoco lo correcto. Hay quien se atreve a decir «Letizio I se autopercibe Reina». No me atrevo a hablar de sus inclinaciones sexuales, lo que sí es cierto es que mientras ella habla él calla, y la mira como embobado (o puede ser la supuesta narcolepsia que dicen que sufre).

Entre los Letis anda el juego, ya se aviene la Leti tercera. Pero, un momento, ¿queremos a los Letizios como jefes de Estado? ¿Queremos mantener una jefatura de Estado irresponsable según la Constitución? ¿O es el momento de un referéndum, Monarquía o República? Este es un buen momento, antes de que la degeneración llegue a más. La edad no perdona, incluso con la fe inquebrantable en la anorexia y/o vigorexia.

¿Por otro lado, podría dimitir alguien en este país por no haber estado a la altura?
Como sabemos que la mayoría tiene la manía de aferrarse al poder y no habrá dimisiones, será en la cárcel, como decía al principio, donde pido que acaben, tras juicios justos. No está todo perdido, algunos supuestos irresponsables (ladrones) del poder y el dinero público ya están ahí.

Las muertes de Adamuz han ocurrido en una autonomía de segunda, por desgracia. Entre las primeras, las más privilegiadas, a parte de Madrid por su capitalidad y alguna otra según lo que ustedes crean, para mí son las llamadas históricas; que tienen la misma historia que las otras pero con ese adjetivo van de superiores.

También hay autonomías de tercera. En Extremadura los trenes son de Baja Velocidad, de hace un siglo, y allí también hay muertes en el tren, aunque cueste creerlo. La barbaridad del día 18 me recordó a los amigos de Mérida que perdieron a su única hija en uno de esos aparatos de Baja Velocidad. Cuidado en cualquier transporte público, más en estos momentos. Nadie se hizo responsable de aquella muerte. El padre me decía que su hija no había muerto, que la habían asesinado. Ella tenía poco más de 20 años.

Volviendo a la cárcel. Ahí tenemos a varios políticos de este gobierno. Por ejemplo, el anterior ministro de Transportes, Sr. Ábalos: por delitos de organización criminal y cohecho (corrupción), entre otros cargos. Y todavía no se han dado cuenta que el juego que tienen con el dinero público es, a la par, el terrible y monstruoso juego con vidas humanas.


España es el país en el que no se dan explicaciones, falta responsabilidad, y eso obliga a la necesidad de dimisiones y cárceles. La prensa política lo tiene asumido: ”quizás nunca se sepa qué pasó», como buenos cómplices del sistema, que ni se atreven a preguntar en ruedas de prensa en Adamuz, donde han asesinado a tantas personas.

Según las últimas informaciones, en las vías de Adamuz se había utilizado un material de segunda, por el coste económico que suponían los trabajos necesarios con los materiales adecuados. No hablamos de p**** y orgías, porque el dinero público se ha ido también, y se va, en otras vergüenzas puestas a dedo.

Y habrá que mencionar, al menos, lo de Cataluña. No se nos vayan a enfadar, que también allí hubo esta semana incidencias. Un solo muerto en los raíles y la que se ha armado, ralentizando servicios, otros suspendidos hasta hoy.

La autonomía que siempre quiere ir, desbocada, la primera: a través de recursos financieros que no se dan a otras (que siempre se han dado calladamente, solo que ahora a bombo y platillo), o que quiere ser la primera a través de la violencia; octubre de 2019. Por cierto, hasta el día 31 tienen el documental Ícaro, la semana en llamas. Que el vandalismo a la sede de Filmin en Barcelona no quede en nada.


En Andalucía, hasta la fecha, 45 muertos y no se ha paralizado ningún servicio de trenes, más allá de los obligados para realizar las investigaciones pertinentes y retirar los restos de los trenes. Sí he leído que los ciudadanos que salen de Huelva o Cádiz muestran una gran indignación y piden dimisiones y cárceles. Me sumo a ellos para que este país respete las vidas de sus ciudadanos y no se convierta en una selva. Respetar una vida humana, ¿no podríamos estar ahí todos de acuerdo?

Algún amigo europeo me ha contactado escandalizado por lo ocurrido. Me da idea de la imagen en el exterior que tenemos en estos momentos… peor, siempre vamos a peor desde hace décadas.

También me dan idea de que lo que aquí llamamos accidente (Dana, Apagón, Incendios, Rotura ferroviaria, o…, o..), son en realidad asesinatos; no hubo las medidas adecuadas para evitar posibles muertes, sabiendo que podía haberlas.


Ayer, en Murcia y Asturias, otros incidentes ferroviario, con heridos y sin víctimas mortales. Hoy, ¿quién nos dice que no seremos los siguientes?

Morir por la degradación Institucional, Política y Económica. Las tres a la vez. Algunos honrarán públicamente esos asesinatos, el día 31, como si fueran héroes. Más imágenes, más palabras inservibles, más protagonismos.

No confíen en las instituciones, a pesar de que el ministro del Interior amenace con vigilarlos en las redes. Yo al menos no confío hoy por hoy. Habrá que esperar a las explicaciones que pedía al principio. Todavía estamos esperando unas explicaciones razonables de las muertes por La Dana, El Apagón y Los Incendios.


Antes de terminar mi más sincero y sentido pésame a todos los familiares de las víctimas. Poco puedo hacer, pero está a su disposición.

Hay mucho por hacer, hacerlo bien y sin demora. Para que dejen de matarnos y violar nuestro imaginario colectivo. Lo decía el título de Aminata Traoré respecto a su país: la violación del imaginario. En Malí no le hicieron caso.

Por qué

diciembre 30, 2025 by

Con estas dos palabras: por qué, termina la obra de teatro Personas, lugares y cosas, en el Teatro Español de Madrid.

La sinopsis habla de una rehabilitación por drogodependencia. El autor,  Duncan Macmillan, inglés, 45 años, pocas entrevistas o poco prodigado por este país, aunque la obra está siendo un éxito de público y críticas.

Acudí al teatro cuando acababa de recomendar en redes la película de Filmin Hannah Arendt, por el 50 aniversario de su fallecimiento. Y tuvo bastante repercusión; la filósofa sigue leyéndose y la obra dirigida por Margarethe von Trotta explica muy bien el infierno que pasó Arendt después de escribir para The New Yorker. Fueron diez artículos, sobre el juicio en Jerusalén al nazi Eichmann en 1961. Artículos que luego convertiría en libro, Eichmann en Jerusalén.

Para escribir los artículos, Arenth quería sobre todo pensar por sí misma, y tener el conocimiento de la experiencia directa; dos reglas que nunca debería abandonar un escritor o periodista.

Estuvo presente en casi todas las sesiones de aquel juicio. De ellas, se llevó carpetas y carpetas de escritos, para pensar todavía más sobre lo que había ocurrido allí y el sentido de todo ello. Cuando la prestigiosa revista le exigía velocidad en la entrega, ella no hacía caso a su director. Los periodistas deberíamos hacer lo mismo sobre temas importantes.

Se echan de menos, esos periodistas o filósofas. Hubo grandes en la historia, alguna española, cómo no María Zambrano, pero parecen sumergidas en otros tiempos, tiempos más pausados. Y hoy la filosofía puede ser algo banal, como el periodismo, salvo excepciones. La banalización del mal, decía Arendt, y podría añadirse que así empezó la epidemia de banalización que llegó a todos los rincones.

¿Qué relación hay entre la gran labor de la filósofa judía y la obra de teatro que da título a este artículo? Que la principal motivación de ambas fue pensar, y hacernos pensar, salvando la gran distancia de tiempos, lugares y asuntos. Y ambas lo consiguen, nos hacen pensar.

El teatro dura dos horas y veinte minutos, con descanso. No esperen que les convenza desde el principio, su arranque es básico y cotidiano, como puede ser en todo el mundo, y especialmente en España donde la fiesta y las drogas circulan con bastante alegría.

Me llevó a recordar los años 80, los de La Movida, que ahora quieren imponernos como gran periodo cultural. No digo que no hubiera cultura, pero sobre todo había un ansia de libertad que se confundió mayormente con beber alcohol y tomar drogas.

Me alegra haber llegado tarde. Me apena todos los que se perdieron por ella, auténticos protagonistas culturales como el compositor y músico Antonio Vega, no otros que siempre han estado prestos a llevarse la fama (Almodóvar y cia).

Vuelvo a la obra de teatro, que pueden ver hasta el 11 de enero en Madrid.

El inicio cotidiano en el escenario se nos van metiendo dentro, casi como experiencia propia, la protagonista -excelente la interpretación de Irene Escolar– nos muestra ese lado oscuro de nuestra sociedad occidental.

Y ese es el mérito del autor; crear los personajes y el ambiente en el que viven. Esos lugares, personas y cosas, que nuestra sociedad mira hipócritamente como un mal menor, un daño colateral. Justo antes del descanso, la protagonista, Emma, -que todavía duda de la rehabilitación- se pregunta por todas las personas que mueren en el mundo, a causa de conflictos armados o de pura pobreza. Y ahí va el pensamiento, que no encuentra respuesta: por qué. Dónde está la solución. Dónde, si ni siquiera queremos reflexionar sobre ello, aún viviendo en un planeta cada vez más desequilibrado.

Mientras nuestras sociedades son grandes consumidoras de drogas, ¿qué se busca, cual es el fin de ello?, porque a alguien le interesará. El dramaturgo investigó y pensó, incluso en las recaídas. Y su teatro va más allá de lo habitual; simbolismos como la ansiedad de la juventud, la falta de autoestima o un futuro digno.

También está ocurriendo en otras sociedades: en las más avanzadas de Asia por ejemplo y, de forma excepcional, entre las élites de países con graves índices de pobreza.

Habrá que pensar de forma colectiva y valiente. Pero los escollos están en el mismo camino a la solución: no pensar, no enfrentarse. Seguimos entre Arendt y Macmillan, ¿cuándo será el momento de apostar por el pensamiento y no por todo aquello que lo embota? La droga interesa, su dependencia impide pensar.

Sería interesante que nos diéramos a nosotros mismos la importancia que tenemos. Desafiar negocios tan poderosos como las drogas. O cuestionarnos al menos sus estructuras políticas, económicas o estatales; no hablamos solo de narcotraficantes, hay una desigualdad sistemática que pesa sobre las personas.

Una última recomendación para este año que acaba y a modo de esperanzadora despedida. Rutger Bregman es autor de varios libros, pueden leerle también en prensa, o consultar directamente su propuesta de ambición moral. A ella nos unimos, recordando al noruego Knut Hamsun en su libro Misterios: la necesidad de educar a las élites. Algunas están educadas, la mayoría lo pretende, otras ni eso.

Por supuesto: Feliz entrada al 2026. La salida no está garantizada. Hay quien vaticina un año peor. Cómo nos afectará, ¿seremos valientes ante cualquier adversidad? Estén atentos y cuídense.

Pobres premios

noviembre 25, 2025 by

IA y autoría ©

Pobres premios, se refiere al último Cervantes o al último Nobel de Literatura. También a otros galardonados en años anteriores. Este 2025 el Nobel lo ganó el húngaro László Krasznahorkai, del que sigo sin encontrar movimiento de lectores a su favor (tampoco en contra) en las redes, tal es la emoción que despierta. A mí no me ha convencido y, en general parece que tampoco (si le convenció, me dice).

Al Premio Nobel anterior, la coreana Han Kang, todavía la sigo leyendo, más allá de La vegetariana y La clase de griego, excelentes. Un año después sigue dando que hablar en las redes. Con el anterior, de 2023, el noruego Jon Fosse, no puedo. Así de concisa aunque no cortante, porque algo tendrá de bueno y no lo encuentro. El último intento ha sido Vaim, su último relato largo, escrito tras el Nobel y ya publicado en español.

Al principio pensé que era una cuestión de traducción; esas puntuaciones y esas repeticiones. Luego me fijé que las traductoras directas del noruego: eran las Bagguethun, que son excelentes, así que continué leyendo, hasta el final. Y resultó ser rápido, salvando sus manías; era lo ya leído, infinitas veces.

En su día se comentaron los vínculos personales del autor para la concesión del Nobel. Personalmente, llego a comprender su minimalismo existencial y la soledad de sus personajes. Los nórdicos son maestros en ello, como han demostrado muchos de sus autores. Aquí una rápida mención a su Nobel de Literatura 1920: Knut Hamsun, del que acabo de releer Pan, menuda diferencia.

Lo que no entiendo de Fosse es que no mejore a esos grandes autores que seguramente habrá leído, aunque él sea más de teatro. Comparar los personsjes de Vaim y los de Pan es una temeridad, lo sé, no he podido contenerme.

Si hace más de un siglo, en Pan, se desvelaba el alma y el pensamiento de su protagonista, Fosse no está para esas profundidades. Su interés estaría más en utilizar la literatura para reiterar estereotipos que ya cansan. Un pequeño spoiler: los protagonistas masculinos de este libro no solo están emocionalmente perdidos, la mujer protagonista los maneja a su capricho.

¿Un Nobel de nuestros tiempos? Tal y como va el feminismo, habrá quien diga que sí. Otros podemos decir que se vuelve a la preponderancia masculina, envuelta en la bondad de su sexo. Bondad que, al igual que en la mujer, se ha confundido tantas veces con inmadurez, real o fingida; los hombres también fingen. Pobres ellos frente a las malvadas mujeres, las nuevas brujas que ya habrían nacido.

En España todavía no hemos novelado sobre ello, creo. Algunos escritores sí apuntan maneras, a través de ensayos o artículos. Y, en algunos casos, no me parece mal; se trata de acabar con la desigualdad, sea provocada por las mujeres o por los hombres. De momento, aquí o en México, donde se ha ido el último Premio Cervantes, no hay indicios del nuevo y sutil machismo, al menos en los premios literarios. Y quizá porque los feminicidios, especialmente en el país hispanoamericano, siguen estando a la orden del día. Y hay que recordar que el día de hoy #25n es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Gonzalo Celorio se ha preocupado más por la historia de Ciudad de México, y hasta ha llamado a la concordia con España, cuando las aguas oceánicas andan tan revueltas, o algunos quieren revolverlas.

Por lo que hemos leído de él, también se ha ocupado de autores contemporáneos (Mentideros de la memoria, entre el ensayo y la ficción) o gestiones culturales que, dicen las malas lenguas, le han proporcionado el Premio Cervantes. Un crítico literario de su país, además de considerarle buen escritor y académico, me escribe: «recurre mucho a la memoria personal y sus libros tienen un aroma de nostalgia».  

Antes de irse a México, el Cervantes 2024 recayó en Álvaro Pombo, del que justo unos días antes del premio recomendamos su última novela El exclaustrado. Ahora nos acaba de llegar de la editorial a la que siempre ha sido fiel, Anagrama, Cuentos autobiográficos, también aconsejable si quieren conocer la vida y pensamientos del escritor, aquí o en Inglaterra.

Comparto con Pombo una anglofilia moderada y seguramente más intereses. Especialmente, como le ocurrirá a los excasos lectores de este artículo: el gusto por la buena literatura. Quizá este texto se debería haber titulado: pobres lectores, a los que nos llegan los premios pobres. Pero, lógicamente, los premios no igualan, hay Nobeles y Nobeles, Cervantes y Cervantes. De ahí estas distinciones y la necesidad que todos tenemos de elegir bien.

Por último una idea para una obra literaria. Ya que los grandes medios no tratan, o no con suficiente profundidad, temas de interés público. Qué tal si tratamos la posible guerra en Europa; que empezaría por el este, como ocurrió en la IGM y IIGM. Quizá algún escritor nos deleite con una buena creación sobre este asunto que ya es de interés no solo en Europa, también en España, porque ahora sí formamos parte de la UE, no como en las anteriores.

Tiempo tienen. Puede que la guerra ya iniciada (no me fío de los pactos sobre la mesa) tarde en propagarse hacia el oeste. Quizás podamos disfrutar de los días festivos de diciembre y enero en el centro-oeste europeo. O quizás en una isla desierta, rodeados de nuestros libros preferidos.

Semana de la Incultura

octubre 20, 2025 by
Ilustración por IA y autoría ©

Se ha hablado mucho la semana pasada del último fiasco del Premio Planeta. Sin embargo, aun siendo patética la decadente historia de este un galardón, supuestamente literario, afecta más a la actual situación cultural del país la guerra abierta del director del Instituto de Cervantes (el sanchismo) contra el director de la RAE.


La coincidencia de los dos escándalos afecta para bien y para mal. Por el lado malo, al coincidir la guerra cultural del sanchismo con el galardón podemos bautizar esta semana como la de la incultura, igual que ha habido otras y habrá en este país tan cainita culturalmente. Mientras se suelen tapar todos los esperpentos culturales que acontecen en el país, los dos sucesos socavan públicamente la ya empobrecida cultura.


Esa es la parte buena, la difusión que se le está dando a ambos desastres. Desde las políticas y ministros zapateriles hasta los sanchistas, e incluso desde Felipe González, Aznar o Rajoy, todo ha sido una concatenación de catástrofes (excepciones aparte) que explican la actual situación. Que ahora, después de tantas décadas, se hable de ello, aunque sea por hartura, es bienvenido. Los bajos culturales tienen menos transparencia que los políticos, que ya es decir.


Es verdad que desde la transición hubo voces discordantes con la cultura oficial, y hoy también. Andrés Trapiello en «Próspero viento» reconstruye esa historia cultural, un  manual obligado para entender el presente. Reproduce por ejemplo un artículo de Rafael Sánchez Ferlosio que, como bien dice: «no tiene desperdicio y da pena trocearlo».


La casi editorial que publicó el maestro en el diario El País en 1984 llevaba por título: «La cultura, ese invento del gobierno». Como solo es accesible digitalmente para suscriptores, yo me compraría el libro, sobre todo porque Trapiello destaca muchos otros frentes y enseña de dónde venimos, de forma magistral, incluso no estando siempre de acuerdo con él.


Reproduzco el primer trocito del texto de Ferlosio (con el permiso de Trapiello, porque esto no tiene la extensión de un libro). Es la parte que sin suscribirse pueden leer en Internet, correspondiente a aquel día 22 de noviembre:
«El Gobierno socialista, tal vez por una obsesión mecánica y cegata de diferenciarse lo más posible de los nazis, parece haber adoptado la política cultural que, en la rudeza de su ineptitud, se le antoja la más opuesta a la definida por la célebre frase de Goebbels. En efecto, si éste dijo aquello de «Cada vez que oigo la palabra cultura amartillo la pistola», los socialistas actúan como si dijeran: «En cuanto oigo la palabra cultura extiendo un cheque en blanco al portador». Humanamente huelga decir que es preferible la actitud del Gobierno socialista, pero (…)»


Y el «pero» era grande. Continuó Ferlosio: «pero culturalmente no sé qué es peor». Mal la compra de la cultura, a lo largo de 41 años (y los que nos quedan), ¿dónde vamos sin cultura que no se venda por dinero?


El creador de Alfanhuí en sus palabras se hace eco además de un artículo de Félix de Azúa, en el mismo diario unos meses antes, «La política cultural socialvergente». El barcelonés se refiere a la política cultural de los socialistas catalanes: «tiende a un populismo de la peor especie». Populismo y compra, ¿les suena? Los maestros ven antes que nadie lo obvio. Y hablan de ello públicamente, sin miedo.


Volviendo a la guerra actual del Cervantes no sabemos cuánto durará, este artículo está escrito ayer domingo, y puede que continúe esta semana o se convierta en un hito conmemorable de toda la bazofia cultural que nos dirige políticamente. Y puede que esta guerra se una a la desfachatez del emporio planeta y los que nos dirigen económicamente ¿Recuerdan aquel año que su Premio llegó a la cumbre de la inmundicia, cuando se le dio al ya Nobel Camilo José Cela después de apropiarse de un texto? Plagio del que hablamos en un programa de radio por si quieren escucharlo.


De momento, la guerra del director del Cervantes ya ha dejado titulares como estos:


La RAE expresa su «absoluta repulsa» por las palabras de García Montero sobre su director (Infolibre)


García Montero: la envidia, el rencor y el tiro por la culata (The Objective)


Contracultura: García Montero y el sanchismo como sistema cultural autoritario. Este último, portada del periódico La Razón este domingo 19. Uno de los muchos medios de comunicación del emporio Planeta. Es lógico que lave sus trapos sucios en casa (o los publiciten como grandes, limpios y exitosos, como el pasado viernes también en portada llevaron al Premio Planeta) y  expongan a bombo y platillo los desechos ajenos. Todo muy oportuno.


Esta semana de la incultura ya tiene más de siete días. García Montero la empezó el jueves día 9, en aquel desayuno al que se refiere Infolibre y que pueden ver aquí. Y habrá que ver cuándo termina, si lo hace, el tiempo de la incultura. Como apuntaba antes, quizás tengamos que hablar de un mes de la incultura. También por el bodrio que nos acecha: la promoción del planetazo (no está bien decir coñazo), que ya ha empezado por supuesto, desde el día siguiente, todo bien atado. Como en anteriores ocasiones, llegará hasta Navidades y más. Sobre todo en supermercados y grandes superficies vendedoras de libros.


Por cierto el inicio de la guerra de García Montero, en el desayuno presentado por el televisivo Fortes, personalmente me resultó vergonzoso, y no solo por lo de la RAE. Tanto el presentador como el supuesto poeta se hicieron sus risas a costa de José Antonio Fortes, un antiguo compañero de la universidad de Granada al que Montero machacó en su día.


Entonces, según nos contó el profesor en la radio, lo machacó o lo intentó, por sus opiniones sobre Lorca. José Antonio se encontró abriendo el telediario de CuatroTv, dirigido por Iñaki Gabilondo, y posteriormente insultado por García Montero en un artículo publicado por El País. Como no le daban derecho a réplica en ningún medio, decidió defenderse a través de la justicia. Ahí ganó a Montero, aunque este lo calle, y sigue insultándole en público. El supuesto viudo no lo olvida; su capacidad de rencor se mantiene igual de dañina 15 años después.

El programa fue emitido el 14 de abril de 2010, núm 175: Intelectuales de consumo  (intelectuales de comprar y tirar). Además del audio, todavía destacábamos algunas frases que hoy mantienen su vigencia.


Para terminar, digamos que junto a la ambición de poder, los que llegan a detentarlo culturalmente deben desprestigiar hasta al más mínimo oponente (el profesor Fortes, una servidora o cualquier otra voz, pequeña frente a sus megáfonos).


Nada que ver con la cultura real. Es la agresividad o violencia que les reporta grandes puestos, salarios, presupuesto, opulencia. Aunque vayan de humildes, y con la cara descarnada (si ven el vídeo del jueves 9, a García Montero le maquillaron igual que a Pedro Sánchez, o es efecto del botox; a pómulo marcado).

Cada vez se lo ponemos más fácil a ingleses y franceses para que continúen con nuestra leyenda negra ¿Se imaginan estos premios y estas diatribas o ataques verbales (de una institución a otra todavía más importante), en alguno de los países con los que nos gusta compararnos?

¿Y García Montero seguirá en su cargo? Con el nivel cultural reinante, no sería de extrañar.

A la Caza del Lector

septiembre 10, 2025 by
Imagen por IA y autoría ©

Hacia finales de agosto, principios de septiembre, se abre la veda, la más humana y supuestamente literaria o, al menos, cultural: la caza del lector. Ya antes del verano toda la información de las novedades del otoño de grandes y pequeñas editoriales. Y es ahora cuando los rituales de novedades se desbordan.

Grandes apuestas editoriales se combinan con las sempiternas listas de libros. Esas listas que, bien explica Savater en este reciente artículo: resumiendo
«no hagan ni puñetero caso de todas estas listas»

Añadiría, no hagan caso tampoco de las grandes novedades; cada vez hay más libros prescindibles en ellas. Lo último de Chimamanda y Bajani son dos buenos ejemplos.

Sobre la escritora nigeriana critiqué en redes su última novela en doce años: Unos cuantos sueños. Y ahora amplío: la obra no tiene siquiera estructura de novela, resulta ser una serie de relatos yuxtapuestos donde mezclar sus anécdotas de vida. Es evidente que el cotilleo no es una forma literaria, ni siquiera cultura. Al menos no debería.

Chimamanda considera importante, lo primero, que sepamos cómo vivió ella el inicio del COVID-19, en el 2020, y sus opiniones sobre el mediático caso Strauss-Kahn y Nafissatou Diallo (2021). Y con este escándalo termina lo que dice es una novela. Sus ocurrencias e ideas, lamentablemente, no alcanzan ningún tipo de profundidad y menos a estas alturas, como si no se hubiera escrito ya lo suficiente, y mucho más elaborado, sobre ambos episodios.

Las “catas» de lectura hechas de esta obra, entre esos inicio y final, para qué comentarlas si están en la misma línea. No sólo es prescindible el libro, sino que demuestra también y, aunque nos cueste decirlo, que no estamos ante una escritora. A Chimamanda, como a otros que se consideran escritores, le va más la polémica mediática que escribir con un mínimo de calidad.

Esto me recuerda el último libro de Žižek recibido, El cielo en desorden, otro prescindible, del que comenté este domingo en redes, por si se puede evitar que alguien pique o le hagan picar en él.

El aniversario, de Andrea Bajani, novedad de Anagrama en septiembre, otro libro precedido por buenísimas críticas, de Emmanuel Carrère por ejemplo. Insufrible, no pudimos llegar más allá de las primeras decenas de páginas. No se fíen de las recomendaciones de otros escritores. Ya sabemos que en el mundillo literario, como en el teatral u otros culturales, se quieren mucho; más de lo que nos quieren a los lectores o espectadores.

No se fíen de esos escritores amigos, ni tampoco de los jurados de hoy; quizá se leyeron las 3 primeras páginas, y dejaron a sus lectores asistentes el resto. Este libro de Bajani ha sido Premi Strega 2025. Y la editorial lo ha publicado con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura en Barcelona y Madrid.

Estamos ante una narración pesada y reiterativa que solo es recordatorio de la invisibilización radical de la mujer a manos del patriarcado. El asunto está de más hoy, estimado Bajani; una autora no caería en semejante trampa, como si no hubieran escrito ya grandes escritoras sobre ello (y mejor). Desde Simone de Beauvoir a Marguerite Duras, por citar solo dos de las grandes.

Nos quedamos con ellas, tan actuales que seguimos leyéndolas. Y con las nuevas escritoras, como la autora italiana de La cartera, Francesca Giannone, publicada por Duomo y que consiguió el premio de los libreros independientes de Italia.

La cartera representa la fuerza de las mujeres, basada en una historia real: la de la bisabuela de la escritora, Anna, hace casi un siglo, en los años 30. Ella era y es la fuerza imparable de la evolución. Lo contrario al estancamiento y el recuerdo sencillamente retrógrado, como le ha ocurrido este 2025 al Premi Strega (que inició sus andanzas en 1947).


Alguna crítica no muy positiva habrá tenido La cartera, como debe ser, los criterios no son siempre los mismos. He llegado a leer que se esperaba más de esta novela. Y he pensado en otras grandes novelas de heroínas, y hasta cómo su protagonista, Anna, se planta junto a La Regenta o Madame Bovary; décadas después y, salvando las distancias, del entorno y situación.

Los amores y desamores de las mujeres, cuando son rompedores (y no necesariamente hacia hombres o mujeres, también hacía ideas), muestran algo importante: más allá de las normas sociales y educacionales, nuestra propia naturaleza es la que manda. Y, si no la dejamos en su necesaria libertad, surgen los desastres.

Por ello Anna me ha recordado a esas dos otras grandes protagonistas literarias. Sólo un recuerdo, que seguramente ni estaba en la mente de la autora italiana y, por supuesto, no resistiría un análisis de Literatura Comparada. No busquen eso en la nueva novela; es a la par más sencilla y honesta, sin grandes pretensiones pero sabe comunicar, lo que otras no consiguen.

Más libros han llegado en este inicio de temporada, algunos realmente buenos que recomendaremos en cuanto terminemos su lectura, otros no tan buenos o sencillamente malos.

Aquí estamos, una temporada más. Y digo estamos, con el agradecimiento expreso a mi socio Adrián, sin el que nada de este proyecto hubiera sido posible.

Seguiremos siendo críticos y estando atentos a los métodos con los que los poderes, o las élites, nos intentan vender el relato oficial, en los libros y en la cultura: la base de nuestra sociedad y nuestra política. Porque éstas también son culturales.


Bienvenidos a la 21ª.

Europa camino del Feminismo

julio 28, 2025 by

Comparar Europa con el Feminismo les puede parecer extraño, aquí un pequeño artículo que espero no moleste, o sí, y que al menos cuestione el bloque occidental y nacional en el que nos encontramos. Desde lo más íntimo de todos nosotros, especialmente desde nuestras relaciones sexuales. Esas que son pagadas de una u otra forma.

El feminismo del que hoy quiero escribir es el que considero malo, el que crece cada vez más rápido en estas décadas, completamente diferente a la gran labor del movimiento feminista durante siglos. Les dejo como aperitivo esta información, para mí preocupante: jóvenes que seguro se creen, o puede que se crean, feministas y bordean la prostitución. La bordean o están en ella, ustedes juzgan, si les apetece pensar.

Respecto a Europa, recibo información casi diaria de la Comisión y el Parlamento Europeo. Hace un par de semanas, el día 16, me llamó la atención esta noticia: la propuesta de nuevo presupuesto a largo plazo de la Comisión Europea debe aumentar.

En nuestro país, como si no estuviéramos abiertos en julio, poco se habla de ello. Sólo el ministro de economía reclamó al día siguiente: «necesitamos presupuestos potentes para enfrentar grandes objetivos». En fin, la reiteración de quien no pinta nada, o poco, en Europa.

Que el marco financiero plurianual (MFP) para 2028-2034, es decir; el presupuesto a largo plazo de la Comisión Europea, suba como mínimo al 2%”, en lugar del 1,26% presentado, tiene una seria dificultad de cara a la opinión pública. Cómo vamos a entender este gasto en la actual situación económica.

Cómo vamos a entenderlo ya que gran parte de esos gastos van para nuestros políticos, aquí o en la Unión Europea; entenderlo junto con las confirmaciones diarias de derroche corrupto en su actuación pública y personal.

Los euro-políticos no solo manejarán mayores presupuestos; tienen mayores sueldos que los nacionales, así como extras: viajes, dietas, etc.  Nuestr@s polític@s, entre ellos, también manejarán más dineral, independientemente de nuestra desconfianza por lo que aparece día a día sobre el latrocinio del gobierno y la oposición.

Por si fuera poco el dinero que hemos perdido todos hasta ahora por la corrupción política elitista; dinero que nunca se dedicará a las necesidades sociales a las que se debe (pongamos por caso la sanidad pública), la UE informa el día 17 de las infracciones españolas a la legislación europea, diversas y en aumento, hasta casi el centenar. De ellas tocará hablar con urgencia cuando sea su último momento, cuando haya que pagar las multas correspondientes.

Hablar de dinero perdido, presupuestos que crecen descaradamente, o grandes multas, supone preguntarse quién pagará todo esto. Está claro que nosotros, y sobre todo los que vengan detrás. Ningún corrupto ha devuelto lo que se ha llevado. Pagarán aquellos a los que les toque. Como lo de ir a la guerra. Los hijos de cualquiera que tenga un poco de poder no, no pagarán ni con sus bolsillos ni con sus vidas.

Y como de la vida en colectivo hablamos, llega el momento del título, ¿Europa camino del Feminismo? Vuelvo a aclarar, del peor feminismo. No es relevante que haya dos mujeres al frente de la Comisión y el Parlamento, y otra en la Política Exterior, para considerar que este camino este iniciándose con buenas expectativas. Todo lo contrario como ha ocurrido con el Feminismo patrio. Rostros de un sexo u otro, que no dicen nada, que no saben comunicar a la ciudadanía.

Actuaciones tan programadas al detalle que muestran su falsedad. Representaciones políticas cada vez más propias de un ámbito cortesano, que no llega al monárquico pero cada vez procura estar más cerca. 

Europa esta alejándose de sus raíces y del horizonte que dibujó en sus inicios. Lo mismo que el Feminismo. Tejer mal una organización internacional, o un movimiento igualitario de justicia, es crear una estructura cortoplacista y mortal.

Como si asistiéramos a una malograda carrera de modelos. Que seguramente se entiende mejor si la vista no sale de nuestras fronteras: unas con atuendos o peluquería, desde Yolanda Díaz a sus variaciones de izquierda superficial; otros como malos actores que intentan dar emoción con caras descarnadas u orondas barrigas. Qué imágenes para el esperpento.

¿Y se imaginan los modelos que nos vendrán dentro de 5 o 10 años si esto no se corrige? El futuro cercano en el que la materia gris no va a mejorar. Todo lo contrario. El envoltorio sí ira en aumento.

Qué esperar si llevan tanto tiempo sin convencer, el euroescepticismo está aumentando, y no hay cambios de actuación. El día 22 Europa anuncia nueva campaña de lavado de imagen en los medios de comunicación; campaña de información la llaman. No se dieron cuenta que la anterior, hace pocos años, no funcionó.

El euroescepticismo clama dentro (a pesar de las encuestas-propaganda) y en nuestras fronteras. En el último artículo mencionaba a FRONTEX por un libro crítico con su gestión, hasta el punto de hacer crecer el negocio privado del tráfico humano:  «El negocio de la xenofobia», de Claire Rodier. Ya tiene años el libro.

Europa dejó de escuchar hace tiempo, aunque lo anuncie continuamente. La escucha  la tenemos que sentir y tiene que ser creíble para los ciudadanos. Lo mismo le está ocurriendo al mal feminismo. Nos encontramos cada vez más con organismos privilegiados, exclusivamente dedicados a mandar y ordenar, que promueven la falta de reflexión y pretenden obligarnos al silencio social.

Si no podemos hablar,        cantemos.

En 2001, hace apenas 24 años, aparecía una canción que decía que para hacerse rico había que casarse con un dentista. La canción de la Cabra Mecánica. Aquí con la gran María Jiménez, que la escribió y compuso junto al Miguel Ángel Hernando, Lichis: «La lista de la compra» 

De la lista de la compra a la otra famosa de llenar la nevera, 2004: «Búscate un hombre que te quiera» (más bonito que, un hombre que te utilice para el sexo). Un par de éxitos musicalmente intachables pero con el trasfondo cultural de lo que ya nos venía: todo por la pasta, los euros y, un poco subrepticiamente, vende tu cuerpo en relaciones personales íntimas, sexuales.

De «casarse» con un dentista, ahora pasamos a: «arrejuntarse». La pareja que sea, da igual el género. Siempre con niños, y cuanto antes, para que «las relaciones sentimentales se aclaren», decía una política, ahora eurodiputada, de cuyo nombre no quiero acordarme. Y otra vuelta de tuerca evidente: de casarse con un «dentista» pasamos a arrejuntarse con un «político» (un «príncipe» venía antes en la canción, pero solo daba para una).

Arrejuntarse con un funcionario será una canción a posteriori, en breve debería aparecer si no existe ya; son cada vez más privilegiados algunos tanto como los políticos.

Con el político es fácil trabajar en España. Y en Europa. O «trabajar» dando la vuelta al mundo, un puesto internacional, digamos. En todo caso las alternativas nacionales e internacionales no son excluyentes, se puede ganar con las dos manos.

Mujeres que desde este feminismo malo se mueven con ambas y, lo que es peor, enseñan y dan ejemplo a las que vienen detrás. Luego tienen otros trabajillos, entre ellos por supuesto cuidar a su «rejuntado» (amancebado) político y sus hijos. Una empresa familiar, antes llamada mafia o «Famiglia».

Lo que nos queda por ver en el ámbito, antes llamado #feminismo y ahora «carrera», o cómo hacerse rica o rico con el sexo. Homosexuales incluidos. Y esto me recuerda: ¿De dónde sacó Almodóvar el dinero para filmar su primera película? Me remiten a un alto cargo político pero, como es off de récord, no puedo dar datos. Así contamos los supuestos que nos cuentan, mientras no se acabe con el secreto profesional de los periodistas; un objetivo deseado y que ya empezó a legislar este gobierno.

El político de Almodóvar era socialista, lógico para el cómico que lleva más de cuarenta años viviendo de este partido político, como la mayoría de firmantes (alguna excepción siempre hay) del reciente manifiesto almodovariano en pro de Sánchez, que ya ha dado lugar a una buena contestación.

Lo «amodovariano» lo identifico con la cutrez en sus películas; nuestro Santiago Segura internacional, el que mantiene en el mundo los toros, la fiesta y el jolgorio nacional como señas de identidad. Tampoco es toda su responsabilidad, junto con el fútbol no tenemos más señas que podamos promocionar y él se aprovecha de ello.

Volvamos, o sigamos con la prostitución de siempre (mucho antes de las saunas) que, desde hace décadas vuelve a ser más estratégica que puro sexo. Nunca antes se la llamó carrera, a secas, se decía «Carrera de la prostitución», y por supuesto cualquier otra variación vulgar. Estaba silenciada socialmente y el nombre de «puta» se asociaba a lo más feo, no el de los «puteros», menos aún entre hombres que lo practicaban o lo practican, agrandan y ensalzan.

Silenciada estuvo la prostitución y vivita estuvo en todas partes: desde los lugares más elitistas al polígono más horrendo. Elevada a obra de arte, la carrera apareció no solo en libros o películas; una sola pregunta en Internet y se encontrarán grabados, obras de teatro, de todo. Aunque los creadores deberán actualizarse cada vez más rápido, algunos ya lo intentan, hacia las actuales formas de prostitución o semi prostitución como apuntaba en el segundo párrafo.

Última hora, ayer, la mujer que preside la Comisión Europea aceptó que de menos del 5% pasemos a pagar el 15% de arancel por cualquier exportación europea a EEUU; es decir un 200% más. Ya saben quiénes lo vamos a pagar.

¿Debería de haber titulado el artículo: Europa camino de la prostitución? Poner una máscara va más con ser políticamente correcto, aunque este artículo no lo sea.


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