Bajo la Luna de Sangre

Vista aérea de un pueblo antiguo en ruinas bajo la luz de una gran luna llena plateada.
Las casas de piedra están derruidas, sin techos y rodeadas de escombros.
En el centro de una plaza desolada, se observa una estatua solitaria rodeada de un jardín marchito.
La escena tiene una atmósfera sombría y cinematográfica en tonos grises y azulados.
Imagen generada por Gemini.

El pueblo surgió como nacido de la bruma, iluminado de plata por una luna llena que parecía señalarme el camino. Resplandeciente. Atrayéndome con ansiosa necesidad.

¿Cómo llegué allí? No tenía ni idea.

No recuerdo haber emprendido el camino. Tampoco lo que buscaba. No sabía que la urgencia me empujaba a sus entrañas, hasta que lo vi.

Con mi cabeza y mi corazón perdidos en otra parte, mis piernas comenzaron a llevarme hacia su interior. Una inmensa calma me acometió, a pesar de que algo me decía que aquello que veía no era grato.

No había una sola casa íntegra. Sus esqueléticas estructuras se mostraban con impunidad. Sus ruinas clamaban descanso. Solo una inmensa tristeza parecía cohabitar sus piedras. Ni siquiera el viento osaba molestar aquellos desechos. Solo el silencio se atrevía a errar por aquel despojo.

A pesar de los escombros, no parecía producto de ninguna calamidad o la intervención de la devastación humana. Era el desgaste del tiempo el causante de aquella imagen. La erosión de los días se había encargado de deteriorar hasta la última de las piedras.

Alcancé la céntrica plaza, solemne y desolada, jugando a las escondidas con la penumbra. Mi atención se vio rápidamente secuestrada por la inmensa estatua que la gobernaba. Se levantaba imponente con su límpido mármol resplandeciente. Sin embargo, sus facciones quedaban ocultas por una sombra, una sombra imposible ante la grandiosidad de la luna. Una luna que parecía implorar ante aquella noche embargada por tanta tristeza.

Me acerqué para contemplarla y no me resistí a tocarla. Su gélida piedra traspasó mis defensas y penetró hasta mis huesos. Aquella frialdad me corrompió hasta el alma. A pesar de ello, la placidez seguía gobernando mis sentidos.

Bajo los pies de aquella figura había un parterre. Marchito, abandonado, ultrajado. Justo en medio, una placa mostraba extraños arabescos. No fui capaz de descifrarlos.

Sin previo aviso, el aire mudó, la temperatura descendió y la luz se fue desvaneciendo. Como en un infernal caleidoscopio se fue transformando del blanco al amarillo, pasando por el naranja, para terminar sanguinolento.

Instintivamente miré hacia el cielo y allí, totalmente imperturbable, se exhibía la Luna de Sangre, como si llevara siglos esperándome.

Mi respiración se volvió desbocada, buscando cada gota de aire que jugaba a escaparse. La niebla, surgiendo súbita y opresiva, envolviéndome en su bruma, me devolvió a rastras por las calles de aquel cementerio.

Mientras deambulaba por su entramado contemplé con sorpresa su arrebatada transformación. Todo había adquirido vida. Ya no había ruinas. Cada muro se había rehecho. Cada estancia se había restaurado. Cada morada se había recuperado. Y el silencio…

Comencé a escuchar vacilantes trinos, un intenso ulular, prolongados aullidos, trémulos maullidos. Chasquidos, crujidos, chirridos… Pisadas… Humanidad…

Hombres, mujeres y niños. Jóvenes y ancianos. Con silenciosa algarabía fueron recuperando sus hogares. La Vida se fue adueñando de todos ellos.

¿La Vida?

Aquello parecía la escena de una película velada. Los cuerpos aparecían y desaparecían en un espectáculo fugaz traslúcido. Inquietantes sonrisas se alternaban con rostros afligidos. Tímidos bailes se sucedían a espeluznantes danzas. Cohibidos saludos me invitaban con sus sonrisas mientras singulares desaires aparentaban ofensas ante mis gestos.

No obstante, ante aquella representación, no sentía miedo.

Mi corazón albergaba la sensación de habitar un lugar conocido.

Mientras, la Luna seguía sangrando.

Unos niños salieron a mi encuentro y me cogieron de las manos.

La gente salió de sus casas y me acompañó en cortejo por aquellas calles, ahora llenas de Vida.

Todo el pueblo parecía haberse convertido en una fiesta. ¿Qué celebraban?

Mi memoria se torna borrosa de lo que aconteció después. Solo sé de la felicidad que se adueñó de mi corazón.

Ante el fulgor de la luna, ya recuperada su blanca hermosura, serena y cumplida, me encontré enfrentado a la estatua. Mirándome resplandeciente con un rostro conocido.

Instintivamente, miré hacia sus pies, bañados de colores floridos, que alumbraban la ahora reluciente placa.

Cuando la miré pude leerla y lo comprendí todo.

 Allí estaba escrito mi nombre.

¿Qué celebraban?

Mi regreso.

Relato escrito para la propuesta literaria VadeReto de este mes:
Crea una historia basada en un Eclipse Lunar.

P.D.: Cabecera generada por Gemini.

P.D.2: Si veis cualquier errata, incongruencia, algo que os chirría… No dejéis de comentarme. Por muchas revisiones que haga siempre se me colará alguna. Gracias.

16 comentarios en “Bajo la Luna de Sangre

  1. Pingback: VadeReto (MARZO 2026).- | Acervo de Letras

  2. Me ha encantado la historia. He estado intrigada hasta el final, necesitaba saber como concluiria este relato. Si te reciben con alegría cuando te vayas de este mundo, bienvenido sea.

    Besos y achuchones

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    • Hola, Rubia de la Villa.

      ¿Así que tú crees que es un relato de muerte?
      Interesante interpretación, pero… ¿habrá alguna más?

      A ver que dice la familia acervolense. 😜🤗🫠

      ¡Qué bueno que te gustó! Muchas Gracias por el cariño y el disfrute.

      Ashushones y Besos.

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  3. Incrível a capacidade que tens de nos colocar dentro daquele cenário instigante. Tudo estava diferente e tu percorriqs, ias atráas da luz que te guiava… Final maravilhoso que me deixou a pensar se essa placa estaria aonde? Num outro mundo? Num cemitério? Bah! Fiquei a imaginar. O bom ´pe que não sentias medo e todos estavam felizes..Talvez reconhecendo teus feitos…Quais seriam? Adorei! abraços, tudo de bom,chica

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    • Olá, miúda.

      Onde estaria a placa? Ao lado da estátua. 😜😂

      Gosto destas histórias, porque deixam muitos detalhes do enredo em aberto para que quem as ler possa imaginar, inventar ou completar a história. A decisão é tua.

      Muito obrigada pelos teus comentários, fico contente por teres gostado.

      Um grande abraço.

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    • Hola, María José.
      Ya está arreglado. Por lo visto se había mezclado con alguna otra cosa. Ni idea.
      Si se ha comido algo más que hayas puesto. O si quieres rehacerlo por completo, borro este. Tú me dices.
      Y, gracias por tus palabras.
      Abrazo Grande.

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  4. Hola José, un relato muy enigmático.

    Para mí el narrador regresa a su pueblo abandonado. El eclipse lunar es el que revela el pasado de aquel lugar, donde él vivió y fue alguien importante. Por alguna razón él no se encontraba con los suyos, pero ahora ha regresado y se incorpora a la memoria colectiva del lugar. El está muerto, como todos los demás.

    El detalle de la estatua pica la curiosidad desde el principio por no verse el rostro y por no poder leer el nombre.

    Muy bueno, muy interesante. Lo deja a uno pensando… Abrazo fuerte…

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    • Hola, Ana.

      Parece que la muerte es la interpretación que veis en este «viaje», pero, ¿qué es la muerte sino una travesía hacia otro lugar? O eso espero. 😉

      La estatua intenta ser una especie de baliza, lo que realmente conecta a nuestro protagonista con el pueblo. La placa puede ser el comprobante de que ya ha llegado allí.

      Si te soy sincero, a mí también me surgen distintas interpretaciones cada vez que pienso en el relato. Las cosas de escribir con el otro yo de mi cabeza. 😝😂

      A mí también me gusta que los cuentos me dejen pensando. Así que, no dejéis de contarme vuestras conclusiones.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Abrazo Grande.

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    • Hola, Manuel.

      Me encanta tu interpretación del relato, totalmente contraria a la de tus compañeros. ¡El Despertar a la Vida!

      Por supuesto, ¡por qué no! Dicen que hay quien vive mil vidas, sobre todo los que leen. Así que me gusta tu lectura.

      Muchas Gracias por tus palabras.

      Abrazo Grande.

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  5. ¡Impresionante intriga, José Antonio! La luna sanguinolenta revive el pueblo derruido. Pero ese final… Para mí, el protagonista acaba de morir. La placa con su nombre es el epitafio glorioso. El pueblo del más allá celebra su llegada. Góticos y translucidos habitantes que van tomando forma poco a poco. Un abrazo.

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    • Hola, Eitán.

      Parece que tu interpretación es la más leída. Y esa idea de la placa es muy interesante. No se me había ocurrido.

      De todas formas, como dices, si es un pueblo «del más allá» que cobra vida… ¿No habrán superado la Muerte?

      Me alegro de que lo hayas disfrutado. Muchas Gracias por tus comentarios.

      Abrazo Grande.

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  6. Hola José Antonio,

    Un relato muy bonito envuelto en un aire de misterio en que el eclipse parece iluminar en vez de oscurecer. Deja una sensación de enigma que nos deja el misterio del regreso. Quizás el protagonista se haya despertado de su sueño criogénico… Como has comprobado esta vez me he leído antes el reto para abril.

    Un saludo

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