22/5/26

553. Contrapunto

    El otro día transité por el extrarradio hasta llegar al tanatorio. La ciudad tiene más de uno, pero solo aquel está alejado del núcleo urbano, construido en la zona industrial. Conozco bastante bien ese polígono, pero no tenía ni idea de que una de las naves más gigantescas que hay frente al tanatorio fuera un gimnasio. 

    Enseguida, y sin venir a cuento, establecí un contrapunto chorra. 

    A un lado estaba el templo expositor de los muertos, maquillados y bien trajeados, a la espera de ser un puñado de cenizas en una urna o pasto de larva bajo las retorcidas raíces de los cipreses. Rostros impasibles, ni en paz ni en guerra, velados por rostros con ojos llorosos y nariz moqueante.

    Al otro lado se encontraba el templo de las anatomías sometidas a la tortura de las pesas y al cardio obsesivo, con sus rostros sudorosos y esforzados. Cuerpos saludables y vigorosos que buscan una calidad de vida saludable y retrasar los efectos devastadores de la inevitable decrepitud.

    En fin, no sé si tú vas al gimnasio. Donde sí sé que irás un día u otro es al tanatorio.




2 comentarios:

  1. Sabía de gimnasios que colocan frente o cuerca de una tentación, pero el do que un tanatorio lo sea.
    Sí, si voy, leve; ya no me sobreesfuerzo como antes, precisamente por lo que has mencionado.

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  2. Bueno, espero se entienda esa metida de pie del autocorrector.

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