Suena la música
que maraca los recuerdos
de aquel ayer.
fluyen los pensamientos:
el alma aquieta.
El árbol sueña
con el tiempo pasado:
vuelan sus hojas.
Blog para los amantes de la poesia.
Suena la música
que maraca los recuerdos
de aquel ayer.
El árbol sueña
con el tiempo pasado:
vuelan sus hojas.
El eco del tiempo me
susurra mis propios pasos desde que tengo uso de razón.
Al desandar el camino,
me encuentro de nuevo con siete años, guiando las vacas por senderos áridos;
casi descalza... Con el cuero viejo de mis sandalias y el mapa de la tierra en
mis pies lastimados.
¡Las conducía hacia el refugio de los pinares, donde el verde
estalla en hiervas rizadas y tiernas! Allí,
mientras ellas pastaban con ansia serena, yo las contemplaba con esa paz
inmensa difícil de explicar.
Me envolvía el canto
de los pájaros, el aroma del los pinos, fresco verdes, me sorprendía el baile de las
mariposas posándose en la madre selva que abrazaba los muros, allí donde las moras, dulces manjares de mi infancia, crecían al sol de la primavera-verano. Era otro mundo, dentro de la poca abundancia, el amor el calor humano de aquel entonces, creo que ha desaparecido de mapa humano.
Esto queda muy atrás,
ya ha llovido mucho...
Aquella niña descalza, me enseño que la felicidad, a veces, solo necesita un cielo azul y un prado verde.
Un recuerdo a mi santa Madre, que aunque una parálisis de medio cuerpo la impedía moverse con soltura, era la raíz que nos mantenía unidas. madre no hay mas que una, ella fue la luz que guio mis pasos descalzos, con mucho, mucho amor y alma grande.
Estimados compañeros@ de letras y sentires, necesito compartir con ustedes esta sencilla reflexión, sobre este mundo en guerra; a todos nos afecta de un modo u otro. Las guerras como cáncer, se extienden por el mundo, dejando una estela de hambre, destrucción, muerte y desesperanza. Quiero pensar que, esa barbarie termine pronto, porque el mundo necesita de inmediato una paz duradera; necesita amor, porque sin amor nada soy nada somos.
En medio del estruendo y del caos, corazones inocentes laten con miedo, con desasosiego, con ansiedad, aún así todavía hay alguien sembrando una flor o compartiendo un trozo de pan. Porque la dignidad humana, es un hilo de seda invisible, que no se rompe con el fuego. Junto al ruido, la luz del amanecer aparece, inocente e ilusionada queriendo acariciar las miradas de la infancia que sufre lo indecible.
Son ríos de aguas bravas que, con mucho mimo, llevas hacia tu cauce tranquilo; ese cauce que, amante, fluye vibra entre luces y sombras y en su danza acaricia emociones hermosas que miman el alma tranquila.
Algunas son un jardín de rosas todas ellas florecidas; otras, son espinas dolorosas que se clavan en el alma y no respiras. Son olas que van y vuelven siempre a la misma orilla gritando llantos y risas. Es un largo viaje en el tren de los días donde vas hilvanando cada página de la vida; un libro de historias mal contadas en cada estación peregrina, entre tristezas y aprendizaje. Nada fácil...».
Son esas luces y sombras que, débilmente parpadean encima de la montaña, dando vueltas y mas vuelta, giran en círculo sin ver la senda...
Vivencias:
Son olas que van y vuelven
por tu pecho se deslizan,
tus sentimientos hechizan,
y tu gran dolor envuelven.
Es aquel largo camino
pintando mágicas risas,
anclando desnudas prisas
en un remanso divino.
Son espinas dolorosas
que tu corazón lastiman,
mas todas ellas arriman
al concierto de las cosas.
Estimados compañeros de
letras y sentires: una vez más os dejo mis sencillos versos mientras el destino
y el cielo me den aliento, y los duendes me acompañen con una pizca de inspiración
para seguir en contacto con esta familia del mundo bloguero. Deseando que todos
estéis bien, con salud, amor y armonía.
Nos toca vivir en un mundo
de desasosiego, egoísta, cruel que hace demasiado ruido y deja un rastro de
dolor, destrucción, hambre y muerte.
Un puñado de besos para los amantes de las cosas sencillas.
Sed muy, muy felices. Y gracias por vuestra huella
Lunes 16/02/2026
Marina Filgueira García.
Pontevedra.
Tiempo silencioso, contaminado por ruidos de memorias desnudas, desnudas de amor, de amor de todos los colores, de sueños, sueños que ya no galopan en el carro de los duendes...
Una lágrima resbala
y recorre tu mejilla,
una caricia sencilla,
que la armonía regala.
!Eres la hoja del olvido,
y quieres seguir soñando¡
Y tu nostalgia evocando,
un momento contenido.