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LA FLOR DE MI SECRETO

(Esp) El Deseo / Ciby 2000, 1995. 104 min. Color.

Pr Ej: Agustín Almodóvar. G: Pedro Almodóvar, inspirado libremente en el relato corto "The lovely leave" de Dorothy Parker. Ft: Affonso Beato. Mt: José Salcedo. DA: Wolfgang Burmann. Vest: Hugo Mezcua. Ms: Alberto Iglesias (y grabaciones de Chavela Vargas, Miles Davis, Bola de Nieve y Caetano Veloso). Dr: Pedro Almodóvar.

Int: Marisa Paredes, Juan Echanove, Carmen Elías, Rossy de Palma, Chus Lampreave, Imanol Arias, Joaquín Cortés, Manuela Vargas, Kiti Manver, Jordi Mollà, Nancho Novo, Gloria Muñoz, Juan José Otegui, Alicia Agut.

SINOPSIS: Leo es una mujer que bajo el seudónimo de Amanda Gris, ejerce como escritora de novelas rosas. Vive sola, en perpetua tensión y zozobra por la continuada ausencia del marido, un militar de la OTAN que utiliza sus viajes a Bruselas y Bosnia como pretexto para mantenerse alejado de ella mientras se decide a revelar su intención de abandonarla. Durante una breve escala en el hogar y tras una estúpida discusión, así se lo hace saber. La brutal confirmación de su fracaso matrimonial y el descubrimiento de que su mejor amiga es la amante de su marido, precipita a Leo en un estado de desesperación del que a duras penas logrará emeger con la paciente ayuda de un comprensivo periodista que le ofrece su resignada amistad.


COMENTARIO: Ya entonces, después de TACONES LEJANOS y KIKA, la evolución de Pedro Almodóvar le empujaba a asumir nuevos riesgos, sin permitir que nos acomodáramos en sus identificables formas. En obras anteriores, el autor cedía siempre a esa tendencia suya a la dispersión y superposición de temas y subtramas como guarnición del núcleo argumental, que sin duda servían para “enriquecer” la película pero que, por otro lado, restaban concentración y fuerza a sus trabajos. Sin embargo, en la película que ahora nos ocupa, alcanza el punto de madurez que le otorga un fascinante dominio del lenguaje fílmico, optando sabiamente por un estilo de depurada desnudez, es decir, cada plano contiene los ingredientes y pinceladas imprescindibles en perfecta modulación (elementos del decorado, colores, diálogos, duración del plano), eliminando el polvo y la paja de un guión muy bien construido, en un difícil ejercicio de funambulista, a gran altura y sin red. A este respecto (es solo un apunte), quizás me sobre la breve escena inicial con los doctores interpretados por Jordi Mollà y Nancho Novo.   

En LA FLOR DE MI SECRETO, un denso, intenso y calibrado melodrama femenino, el realizador habla de muchas cosas y lo hace con delicadeza, pasión contenida, trasplantando sus entrañas al personaje de Leo (magistral Marisa Paredes), una mujer fragmentada, solitaria (por abandono), víctima del desamor, de la traición y el engaño, que camina hacia la locura mientras se desdobla en Amanda Gris, escritora de novelas rosas y en Paz Sufrategui, su atacante desde las columnas de “El País”, antes de aceptar la cálida protección, el amor de “amiga” de Angel, el periodista que la pretende.

Sin duda, hasta ese momento estábamos ante la más precisa, nítida y a la vez compleja obra del autor de ÁTAME en la que, una vez más, debemos destacar el portentoso trabajo llevado a cabo con su troupe de intérpretes, de los que sabe extraer los más sutiles, informativos y emocionantes registros. Todos están magistrales, incluyendo a Juan Echanove, en principio una sorprendente pero justificable elección como “pareja imposible” de Marisa Paredes (otro actor, por bien que hubiera estado, no habría servido para los propósitos del director) y que junto a ella, en la secuencia final, Almodóvar aprovecha para rendir un merecido homenaje a RICAS Y FAMOSAS, el postrero y hermoso film de George Cukor. 

LA LEY DEL DESEO

(Esp) El Deseo / Laurenfilm, 1986. 102 min. Color.

Pr: Miguel A. Pérez Campos y Agustín Almodóvar. Fot: Ángel Luis Fernández. Mont: José Salcedo. DA: Javier Fernández. Vest: José María Cossío. Ms: Bernardo Bonezzi (no acreditado) y varios. Son: James Willis. G y Dr: Pedro Almodóvar

Int: Eusebio Poncela, Carmen Maura, Antonio Banderas, Miguel Molina, Manuela Velasco, Fernando Guillén, Fernando Guillén Cuervo, Bibi Andersen, Helga Liné, Germán Cobos, Nacho Martínez, Rossy de Palma, Marta Fernández Muro, Agustín Almodóvar, Lupe Barrado, Alfonso Vallejo, Manuel Cano, José Moratalla.


SINOPSIS:
En el verano madrileño, un director de cine y su hermana (que antes de una operación de cambio de sexo fue hermano) viven una conflictiva coexistencia. Al mismo tiempo, él, homosexual, se enfrenta a una tensa situación por el acoso de un joven impulsivo y romántico, empeñado en imponerle su amor a toda costa.

 COMENTARIO: Sexo, amor, celos, crimen, pasiones desatadas vertebrando un melodrama que reune todos los ingredientes que configuran el género (y algunos añadidos: homosexualidad, incesto, droga) inteligentemente “transformados” por un realizador que en aquellos momentos, tras ¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO? había superado su etapa iconoclasta y “gamberra” y utilizaba su declarada admiración por el cine de Douglas Sirk y Rainer Werner Fassbinder para sentar las bases sobre las que desplegar su enriquecido sentido de la puesta en escena. Ese salto lo dio con LA LEY DEL DESEO consiguiendo con este título su obra más arriesgada y sincera hasta ese momento y también la más controlada y de mayor riqueza y rigor narrativo. Estábamos pues ante un Almodóvar que iniciaba su etapa de madurez. 

En ese desinhibido avance sobre un terreno por entonces poco (o nada) explorado salvo las toscas intentonas de Eloy de la Iglesia, LA LEY DEL DESEO, sin renunciar a la calidez y ternura en el tratamiento de los personajes, contiene momentos de gran audacia expositiva que sacudieron al espectador de la época incluyendo a varios críticos con la piel fina que la tacharon de “desvergonzada” (incluso la Academia de Cine se abstuvo de nominarla en ningún apartado para los premios Goya de aquel año). Volviendo a sus virtudes cinematográficas, la película nos obsequia con algunas secuencias de fascinante inspiración visual, en verdad memorables, como la del espontáneo “riego” nocturno de Tina (una inmensurable Carmen Maura) por la manguera de un barrendero, o el plano final, también nocturno, con esas figuras escalando como arácnidos la fachada del edificio donde se desarrolla el delirante climax. Todo ello conformando una puesta en escena de una desenvuelta brillantez que en aquel tiempo nos hizo abrigar grandes expectativas ante la futura obra de Almodóvar. Así, el título que estamos comentando podemos considerarlo como indispensable para valorar y comprender ese universo en evolución. 

TODO SOBRE MI MADRE

(Esp) El Deseo / Renn / France 2, 1998/99. 90 min. Color. Pananvision.

Pr Ej: Agustín Almodóvar. Ft: Affonso Beàto. Mt: José Salcedo. DA: Antxon Gómez. Vest: José María de Cossío. Son: Miguel Rejas. Ms: Alberto Iglesias. G y Dr: Pedro Almodóvar.

Int: Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Candela Peña, Rosa María Sardá, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Eloy Azorín, Carlos Lozano, Cayetana Guillén Cuervo, Juan José Otegui.

SINOPSIS: En Madrid, Manuela pierde a su hijo de diecisiete años atropellado por un co­che. Abrumada por el dolor, viaja a Barcelona con la intención de localizar al padre que desapareció de su vida dieciocho años atrás, antes de saber que ella estaba embarazada. Allí conoce a Agrado, una prostituta de buen corazón, antigua novia de su marido, a Rosa, una monja seglar entregada a los necesitados y a Huma Rojo, famosa actriz teatral, causante involuntaria del fatal atropello cuando representaba en Madrid “Un tranvía llamado deseo”.


COMENTARIO:
Tras aquella arriesgada pero seductora salida de Almodóvar al exterior de su cúpula protectora bajo la que había construido un abigarrado y fascinante universo propio, es decir, tras CARNE TRÉMULA, el realizador de ÁTAME regresó a cubierto. Y lo hizo para recuperar el calor y la seguridad que le proporciona su territorio (aunque esta vez buscara equivalencias urbanas en un estratégico traslado de sus queridas criaturas a la abigarrada Barceloneta). Así pues, vamos a centrarnos en TODO SOBRE MI MADRE, película que por cierto gustó mucho a los americanos y lo demostraron concediéndola en su día un Oscar.

Almodóvar es un alquimista, uno de los pocos –tal vez el único– que ha conseguido descifrar el secreto del plomo para transformarlo en oro. Así como otros artistas prefieren modelar sus obras a partir de materiales nobles, él lo hace con historias y personajes que, sobre el papel, hubiera despreciado el mismísimo Ignacio F. Iquino. Sin embargo, la riqueza de los diálogos que Almodóvar pone en boca de sus mujeres (en esta película vuelven a ser las protagonistas absolutas), dramáticos, desgarrados, jalonados aquí y allá por geniales réplicas que disfrazan de ligereza la densidad (para que el espectador respire), la sabiduría y belleza de una puesta en escena que toca el cielo con alada gracia y sin aparente esfuerzo, la prodigiosa dirección de actrices de las que extrae registros y modulaciones nunca soñados por ellas, la intensa emoción que las imágenes de la película provocan en el espectador, conforman una obra maestra tan personal, con tanta fuerza y de tal belleza que quien esto escribe concede escasa importancia a ese par de lunares que aparecen en su magnífica arquitectura (la solución formal del atropello de Esteban hijo, la teatral y melodramática primera aparición del personaje de “Lola”). Por otro lado, los guiños cinéfilos del manchego, explícitos en el caso de las alusiones a EVA AL DESNUDO y la referencia a OPENING NIGHT de Cassavetes, están perfectamente integrados en la red argumental. Más discutibles resultan los “autoplagios” (los médicos explicando a una madre desconsolada la bondad de la donación de órganos) o el acostumbrado “ricito” expresivo que se permite en un momento dado, a modo de capricho almodovariano (ese plano imposible en que una cámara subjetiva nos muestra el “punto de vista” de una hoja de papel siendo escrita). Pero, en fin, porque él es como es, porque a través de sus personajes nos habla de sí mismo, de sus búsquedas, recuerdos y carencias, porque su sensibilidad y humanista concepción del cine le permiten penetrar hasta los últimos recovecos del alma de sus criaturas, le agradecemos el talento desplegado en la consecución de esta hermosa lección de amor, fortaleza y esperanza que en definitiva es TODO SOBRE MI MADRE. 

TACONES LEJANOS

(Esp-Fr) El Deseo / Ciby 2000, 1991. 112 min. Color.

Pr Ej: Agustín Almodóvar. Ft: Alfredo Mayo. Mt: José Salcedo. DA: Pierre Thevenet y Carlos García Cambero. Vest: José María de Cossio. Ms: Ryuichi Sakamoto. Can: varios (interpretadas por Luz Casal). G y Dr: Pedro Almodóvar.

Int: Victoria Abril, Marisa Paredes, Miguel Bosé, Feodor Atkine, Mayrata O'Wisiedo, Pedro Díez del Corral, Miriam Díaz Aroca, Cristina Marcos, Ana Lizarán, Bibi Andersen, Nacho Martínez, Juan José Otegui, Lupe Barrado, Javier Bardem, Eva Siva.

SINOPSIS: El reencuentro de una hija, presentadora de TV, con su madre, famosa cantante, tras quince años de separación, servirá para que la primera trate de superar el resentimiento acumulado por el abandono de que fue objeto desde niña, propi­ciando el definitivo acercamiento entre ellas. Pero el intento se verá saboteado cuando el marido de la hija, antiguo amante de la madre, aparece asesinado.


COMENTARIO:
La "afición" de Almodóvar (muy explícita en aquella época) por el melodrama y el folletín dejaba de ser temible desde el momento en que decidía abordar estos géneros a partir de los resultados obte­nidos en la mesa de disección tras un atento estudio de todos sus elementos, mecanismos y resortes que él deconstruye (y reconstruye) a su manera sin que pierdan -muy al contrario- un ápice de su efectividad emocional. Por otro lado, su peculiar y desinhibido talento para la puesta en escena, al servicio muchas veces de un afilado y libertino sentido del humor, conseguía el resto.

Tal vez para algunos ésta no sea su obra más redonda (para mí está entre las tres mejores), pero es innegable que ofrece al espectador momentos y sensaciones impagables, hallazgos narrativos memorables, y para muestra no me resisto a mencionar algunos en verdad flipantes: el playback (con la voz de Luz Casal) de un traves­tido Miguel Bosé, el inesperado merengue en el patio de la prisión de mujeres (sensacional secuencia musical), la "confesión" de Victoria Abril ante las cámaras del telediario con traducción simultánea para sordomudos, etc.

TACONES LEJANOS puede ser considerada, si se quiere, un capricho del autor, pero, en todo caso, lo que cuenta es su condición de espectáculo embelesante emanado de unos códigos profanados con inteligencia para mejorar el resultado. Y entre las virtudes más admirables de esta película debemos incluir, claro, las espléndidas composiciones que consiguen Victoria Abril y la recién desaparecida Marisa Paredes. 

¡ÁTAME!

(Esp) El Deseo S.A., 1989. 99 min. Color.

Pr Ej: Agustín Almodóvar. Ft: José Luis Alcaine. Mt: José Salcedo. DA: Esther García. Vest: José  Mª Cossío. Ms: Ennio Morricone. G y Dr: Pedro Almodóvar.

Int: Victoria Abril, Antonio Banderas, Loles León, Francisco Rabal, Julieta Serrano, Rossy de Palma, María Barranco, Lola Cardona, Emiliano Redondo, Montse G. Romeu, Concha Rabal, Francisca Caballero, Juana Cordero, José María Tasso.


SINOPSIS:
Un joven recién dado de alta de una institución psiquiátrica, una vez devuelto a la sociedad, secuestra en su propia casa a una actriz por la que siente un obsesivo amor a raíz de una fugaz relación sexual mantenida con ella durante una de sus fugas. Desea con vehemencia que la muchacha se enamore de él, casarse y formar una familia. Pero ella, previsiblemente, no comparte sus sentimientos, mayormente por el método empleado.


COMENTARIO:
Si entramos de buen grado, sin apriorismos, en ¡ÁTAME! (con un Antonio Banderas y una Victoria Abril sublimes, en perfecta química) habremos penetrado en un universo construido a partir de elementos reconocibles de la sociedad de aquel momento, pero que, no obstante, el realizador procura transformar con su personal mirada en un limbo propio, delirante, excesivo, lleno de sorpre­sivos objetos y colores "vivientes" sobre el que ya puede desgranar su fábula habitada por criaturas pasionales, desequilibradas y en plena crisis, a las que se acerca con ternura y una buena dosis de complicidad, a las que -entre golpes- procura ayudar a encontrar un (ilusorio) happy end cantando juntos el “Resistiré” del Duo Dinámico como si la canción hablara de ellos.

Esta película, donde el sentimiento amoroso adquiere proporciones que lo desbordan todo, cuenta con dos de los personajes almodovarianos más trabajados y adorables de toda su filmografía. Ese Ricky ingenuo y enajenado, seguro de sí mismo y febrilmente entregado al propósito de conseguir la mujer que él considera el amor de su vida (“Me llamo Ricky, tengo veintitrés años, cincuenta mil pesetas, y estoy solo en el mundo. Intentaré ser un buen marido para tí y un buen padre para tus hijos”), y la desnortada Marina, impulsiva y natural (no le gusta llevar bragas porque se marcan debajo del vestido), deseada de manera muy diferente por dos hombres opuestos y que acaba cediendo ante la ardorosa vitalidad de su enamorado secuestrador a pesar del expeditivo método de conquista empleado por él (o tal vez por eso mismo).

Sentimental, arriesgado, sincero, divertido y original, inventivo en cualquier caso, en ¡ÁTAME!, como antes en la formidable LA LEY DEL DESEO, comienzan a aflorar, no obstante, los primeros brotes de amargura en su cine y marca el inicio de su deriva hacia el melodrama con raíces en Sirk pero de una gradual sofisticación narrativa (¡vaya evolución/depuración desde PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN!).

Y claro, no me resisto a traer a colación la prestigiada EL COLECCIONISTA de William Wyler para comparar el frío academicismo de aquella, es decir, su cobardía expositiva, en contraste con la que ahora nos ocupa, una película que me emociona profundamente cada vez que vuelvo sobre ella. Sin duda, es a fecha de hoy mi favorita de todas las del manchego.

La insólita escena del submarinista de juguete en la bañera buceando hacia la “gruta” de Marina, o la fabulosa secuencia de la entrega sexual de ella y el doliente Ricky en la cama (probablemente, la cópula por amor mejor filmada de la Historia del cine), son un par de momentos -entre otros- que dan la medida de la audacia y capacidad de Almodóvar para sorprender y conmover al espectador con su puesta en escena sin ataduras pero a la vez muy elaborada y siempre de una gran inspiración visual. Por todo ello, ante películas como ésta, se siente el placer poco frecuente de asistir a una luminosa prueba de que el cine aún puede ser el arte más completo, aleccionador y emocionante de cuantos aún se practican en esta prosaica y deshumanizada sociedad en cuya superficie chapoteamos.

En fin, habiendo dejado claro mi grado de entusiasmo por la obra de Pedro Almodóvar, cada nuevo trabajo suyo (con alguna excepción o patinazo), entonces y ahora, se me antoja una bandeja repleta de sabrosos ingredientes, magistralmente elaborados e imaginativamente dispuestos ante los ojos de alguien forzado a comer hamburguesas casi todo el año. 

 NINOTCHKA (Ninotchka) (USA) MGM, 1939. 110 min. BN. G: Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch (y Ernst Lubitsch), basado en una hi...

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