Oteaba quedó atrapada en una estación de esquí, mientras los incontrolados controladores aéreos eran controlados por ¡AR!…,¡Ar cuerno con los chantajistas!. Mientras tanto, entró en conversación con un apesadumbrado lugareño que pasaba por allí.
Buenos días, ¿Qué le ocurre Sr. Reno?
Verá Ud, estaban, en el aeropuerto las burritas de Belen, los peces del río, la vaca y el rebaño de ovejas, esperando embarcar, cuando empezó un "olorcillo a cuerno quemado" y ¡Crack!, ¡se rompió la Baraja!, perdiendo la "S" entre las miles de maletas…A los controladores "les importaba un cuerno" porque, en época de crisis, poseen "el cuerno de la abundancia", haciéndonos creer a todo ser viviente que "se rompen los cuernos" con el trabajo que desempeñan., mientras al pasajero lo "mandaban al cuerno"
Este país de piel de toro donde las astas ocupan un lugar de máxima importancia, -sobretodo cuando se refiere a la peyorativa "puesta de cuernos"- surgió, sin fisuras, el unánime "SI" poblacional cuando, por primera vez en democracia, el gobierno sopló "EL CUERNO DE CAZA" en llamada castrense para terminar con el colapso aéreo y sus consecuencias.
Usted y yo, no podemos controlar nuestro destino, dijo el Sr. Reno, como hacen los humanos. Nuestro destino es sólo virtual …¡eso sí!, "MIS CUERNOS" adornados y más orgullosos que nunca….En realidad, Oteaba sólo pretendía dejar de escuchar aquella letanía, tomar la telesilla para sentir la brisa helada cuando esquiara, montaña abajo, dejando de pensar en "la fortaleza del cuerno"
Esperemos que, en el futuro, nada, nadie, ningún pequeño o gran colectivo, ponga al gobierno en la tesitura de tener que volver a tomar la gravísima medida de militarizar... Al parecer piensan traer controladores de la zona "Cuerno de Oro"
Oteaba Auer