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sábado, 2 de mayo de 2020

Bang 74 - Let it drift ( KOTJ Records / Snap!! Records / New H Records Lp)


En un momento de tremenda inquietud, en el que nuestras vidas parecen encontrarse en un extraño suspenso, la aparición de nuevos trabajos discográficos es una de las mejores noticias que podemos recibir. A falta de vacunas y tratamientos, la tan ansiada libertad pasa por poder deslizar la aguja por los surcos y sentir que nada ha cambiado, que los tres viejos acordes y el olor a plástico todavía son capaces de erizarnos la piel. En medio de todo este caos, me tranquiliza saber que hay gente creando, idealistas borrachos de un necesario, ahora más que nunca, romanticismo, puliendo sueños y bruñendo sonrisas. La tan denostada cultura sale, una vez más, al rescate de miles de almas perdidas y la música vuelve a ser la mejor de las brújulas en un mundo desnortado. Esa llamada (a veces con desprecio y clasismo) industria del entretenimiento le planta cara a la más gris de las realidades imaginables, gritando con rabia y convicción que aquí no se para. Las pequeñas discográficas, los sellos independientes y sus bandas están dando un ejemplo de dignidad en el que quizás sea el contexto más adverso para sacar un disco. Pero claro, esto no va de dinero, aquí hay en juego algo muy diferente, algo que difícilmente podrán entender los pseudoartistas que se lamen las heridas versionando el estomagante “Resistiré”. Ustedes son inteligentes y seguro que no hace falta que se lo aclare pero, por si hay algún despistado en la sala, les voy a ilustrar con un magnífico ejemplo, tomen nota. 

KOTJ Records, Snap!!! y H-Records lanzan una OPA hostil contra el aburrimiento y la mediocridad, dando forma de vinilo al nuevo disco de Bang 74; sin olvidarnos de Rock Indiana, que se encarga de la edición en CD. Esta colosal unión de fuerzas ha servido para materializar el primer trabajo de la banda de Ferrol en 7 años. Demasiados años de silencio discográfico, que han quedado reducidos a cenizas por un LP soberbio, un ejemplo de cómo la energía ni se crea ni se destruye, se transforma en melodía. No debería sorprendernos el nivel de “Let It Drift”, segundo largo de Bang 74, ya que esta banda formada en 2006 venía dando lecciones de clase desde su primer sencillo, algo que corroborarían con el excelente EP “Three Kids” en 2009 y con las dos versiones (The Now y Rocky Erickson) que grabarían en 2012 para Rufus en un nuevo single; el LP “Hi-Flying Dreams” (Rufus Recordings, 2013), contribuiría a sentar, de manera definitiva, las bases del sonido de este trío. Fran Millarengo (bajo), Óscar Millarengo (batería) y Cristóbal Veiga (guitarra y voz) se han enfundado el mono de trabajo y han limpiado el material quirúrgico con el que dan forma a sus canciones: precisión, mimo y talento al servicio de la melodía. En los albores de su carrera, hace ya tres lustros, los referentes de Bang 74 estaban claros, era inevitable citar el power pop y el punk rock como sus mayores influencias, sin olvidar la querencia de este trío por las guitarras australianas, ese punto de high energy marca de la casa. Pero lo que ya se vislumbraba en su primer LP es ahora una realidad palpable en varias de las canciones de “Let It Drift”, que viran hacia un pop de raigambre 60’s y regusto psicodélico. La gran virtud de este trío ferrolano es que ese golpe de timón se produce sin perder ni un ápice de su pegada, consiguiendo que la energía no se diluya entre la melodía.

El ideario sonoro de Bang 74 se resume en los 3 minutos y 3 segundos que dura “Almighty Fuse”. El corte con el que se abre este “Let It Drift” es una colisión entre lo mejor de The Who y de Cheap Trick, lucha de poderes que da como resultado un fuerte seísmo en forma de canción redonda, sin fisuras. La búsqueda de la canción perfecta, que impulsa a los cazatesoros del pop de muchos quilates, está presente a lo largo de este LP, con episodios memorables como “All Straight Ahead”, uno de mis pasajes favoritos del álbum, donde la garra se viste de gala; como diría Lori Williams en “Faster, Pussycat! Kill!! Kill!!”: Como un guante de seda forjado en hierro. “Jungle Pam” es otra delicia, que podría haber firmado el Costello más cabreado e irreverente, y en la que las armonías vocales, herederas de los 60, encajan perfectamente con riffs de guitarra que parecen paridos en las Antípodas. “Along The Way” es un excelente medio tiempo, con un breve interludio en forma de guitarras lisérgicas que lo hacen irresistible. Parecido camino es el que recorre “Out Of Fashion”, que aporta unas seis cuerdas que huelen a pólvora en mitad de una canción que rezuma melancolía, enriqueciéndola además con un piano que nos recuerda al rock’n’roll de formaciones escandinavas como Diamond Dogs. “The Park Of The Peacocks” es puro pop de esencias 60’s, la puerta a través de la cual se cuela libremente la psicodelia en “Let It Drift”. Magia. No es casualidad que el siguiente corte se titule “Back To The Wild”, una canción que retoma la senda del disco, aunque introduciendo elementos diferenciadores, como una steel guitar; por si aún no se habían dado cuenta, “Let It Drift” es un LP de detalles, de una sutileza sólo apta para los oídos de quien se sienta a disfrutar de un disco con los cinco sentidos. “Drifting” es un nuevo ejemplo de la habilidad que tiene este trío a la hora de poner cada pieza del puzle en su lugar, un in crescendo de potencia que lejos de desbocarse siempre está al servicio de la melodía. Bravo. Mayor contención se produce en “Eager To Burn”, con unas guitarras medidas al milímetro, que arropan, pero sin tapar, la vigorosa voz de Cristóbal, y con un gran trabajo de armonías vocales que le da cuerpo a la canción. El décimo corte del disco, “Those Heartless Things”, tira de punk rock, pero siempre con esa musicalidad y ese gusto por el detalle que son el sello personal de Bang 74. Esa frescura y esa vitalidad también se desatan en “One More Round For The Captain”, menos de dos minutos de power pop afilado y adictivo. Finalmente, el rock desértico y lisérgico de “Thru’ The Desert” es el que sirve para bajar el telón de un disco notable, una canción que vuelve a coquetear con la psicodelia (didgeridoo incluido), envolviéndola en unas guitarras que son high energy en esencia pura.

Ojalá cuando usted lea estas humildes notas, palabras como virus, pandemia o confinamiento sean sólo el vago recuerdo de un mal trago y pueda dedicarse a disfrutar de este disco sin nada que contamine esa experiencia. Pero tenga siempre presente en qué condiciones se ha editado y valore también la audacia de todos los que lo pusieron en circulación en un momento tan complicado: los propios músicos, diseñadores, los sellos, los distribuidores, tiendas, emisoras de radio, prensa escrita… Todo un engranaje musical y cultural necesario que merece, ahora más que nunca, respeto, apoyo y reconocimiento. “Let It Drift” ha conseguido sacar la cabeza en un parto difícil, ha sido una gestación larga que ha servido para madurar, con paciencia y grandes dosis de talento, una brillante colección de canciones que deberían figurar entre lo mejor de la cosecha nacional de este agitado 2020. Todavía estamos a tiempo de cambiarle la cara a este año cruel y desconsiderado, y lo haremos a base de música como la que desprenden estas doce canciones, no les quepa duda; no vale parar, amigos, nosotros no resistimos, nosotros peleamos.  (Binguero 2020)


martes, 31 de marzo de 2020

Bang 74 -All straight ahead (Music for gloves)


En esta iniciativa llamada Music for Gloves hemos querido dar a conocer uno de los temas que viene incluido en el próximo álbum de Bang 74. El trió de Ferrol tiene su propio ritmo y tras siete años de espera entregan una colección de temas en donde vuelven a demostrar su buen hacer para crear canciones, Este “All Straight Ahead” es una muestra de lo que puedes encontrar en “Let it drift” (su segundo disco grande) un tema de pop cargado de rock and roll, con infinidad de influencias y a su vez con personalidad propia, una puta maravilla comprimida en 111 segundos. Este álbum será co-editado por Snap! Records, New H Records y KOTJ Records en las próximas semanas. Escuchen y no si creen que esta iniciativa merece la pena aporten su pequeño grano de arena, muchos seres humanos lo agradecerán.



¡¡¡¡MÚSICA CONTRA EL CORONAVIRUS!!!!
Campaña solidaria MusicFor Gloves, EPs digitales de 4 canciones (inéditas o avances de futurosdiscos...) de distintos sellos discográficos nacionales. Todos con un fincomún: recaudar dinero para comprar guantes y/o materiales de protección para hospitales.¡NO DEJES DE COLABORAR!


Escucha todas las colaboraciones pinchando en el banner

domingo, 29 de diciembre de 2019

Tommy Reltone - Ta Voisine Helicoptere (Snap!! Records/KOTJ Records single)


Tommy Reltone es el anagrama de Tommy Lorente, nuestro ídolo francés del powerpop, que está felizmente de vuelta con un single coeditado por KOTJ y Snap!! en España y por Yaourt Productions en Francia. Si algo no se le puede reprochar al bueno de Tommy es que peque de autocomplacencia, ya que en sus diferentes trabajos huye del encasillamiento, a pesar de moverse en unas coordenadas sonoras muy determinadas, y se esfuerza en que cada canción que nos entrega suene diferente a la anterior. "Ta Voisine Hélicoptère" y "L'Anniversaire" son los dos cortes que conforman esta nueva referencia y no son una excepción a esa máxima, en ambas, la guitarra de Tommy suena más 60's que nunca, introduciendo claramente matices que en otras composiciones suyas tan sólo se adivinaban. Puede ser la evolución coherente y lógica que suceda al magnífico disco que nos regaló el año pasado junto a la Cavalerie, un CD grabado a la antigua usanza, urgente, instantáneo, y en el que asomaba la faceta más pub rock del francés. Sea como fuere, demos la bienvenida a otras dos grandes canciones que engrosan la impoluta hoja de servicio de Tommy Lorente, Reltone en esta nueva encarnación, dos pepinazos rebosantes de energía, aunque sin perder de vista la melodía, que dejan bien claro que cuando se trata de meter una marcha más y sacar a relucir el lado salvaje, Tommy también anda sobrado de talento. Por ahora, nos quedamos con ganas de más y con la duda de si Reltone sustituirá definitivamente a Lorente o si se trata tan sólo de un genial ataque de locura transitoria. Mientras despejamos la incógnita, disfrutemos en bucle de este artefacto. Magnifique. (Binguero -2019)



viernes, 15 de febrero de 2019

Jibaros - Dislexia Lp


Los funambulistas más atrevidos desafían a la parca prescindiendo de la red en sus números. Esa red que concede seguridad y confianza es un estorbo para el talento y la locura de quien decide arriesgar, un elemento inútil para aquel que no se conforma con el aplauso del respetable sino que busca el asombro y la sorpresa. La libertad es innegociable, sólo el artista osado es capaz de dar forma a una obra que trasciende el espacio y el tiempo. La música no es ajena a estos principios, son muchas las formaciones que se lanzan al vacío con la protección de la red, conscientes de que el riesgo es mínimo, pero son los temerarios, aquellos que huyen de corsés y manuales de estilo, los que acaban firmando discos que pasan a ocupar un lugar privilegiado en la banda sonora de nuestras vidas. En ello andan metidos estos cuatro intrépidos que responden al nombre de Jíbaros, que han decidido apartarse de los caminos trillados para dar forma a un disco soberbio. En “Dislexia”, César, David, Alberto y Gabriel caminan sobre el alambre sin red, el talento que rebosan les protege de cualquier caída y les hace caminar con paso firme a lo largo de los 12 cortes que componen este disco. 

Y es que desde el mismo título, el segundo LP de Jíbaros es una declaración de intenciones. Esa “Dislexia” es el efecto que pretenden causar en el oyente: el contraste entre el pop luminoso de algunas de sus canciones y el rock asfixiante y denso de algunos de los pasajes del disco; dislexia sonora, genial sinestesia jíbara. Esa alteración sensorial se produce con el primer tema del disco, “Confusión # 9”, un disparo de pop turbio, áspero, melodías que raspan y nos arañan con dulzura los oídos. “Te tengo” nos rompe la cintura, es un regate de pop nueva olero que contrarresta el visceral arranque del LP. La tercera canción del álbum se titula “Nuestra canción”, un soberbio trabajo de guitarras y voces deudor de Nick Lowe. “Cerebro electrónico” conecta con la frescura del pop español de los años 60, pero lo hace en clave de beat oscuro y con una letra alucinógena y alucinante; una maravilla. Pero quizás una de las gemas disléxicas de este disco sea “Guerra mundial”, un tema que nos descoloca con sus primeros acordes, una canción que, partiendo de un ramalazo de postpunk, metamorfosea hasta convertirse en una soberbia composición de pop pluscuamperfecto. El broche a la cara A de “Dislexia” lo pone “Posibilidad”, un pepinazo cósmico que ya nos habían adelantado Jíbaros como cara B de su single Parranda (Sweet Grooves / Hurrah! / Snap. 2018); descaro callejero y energía a raudales. 

Damos la vuelta al disco y nos asalta otro brote de dislexia, una tremenda canción que cabalga entre el punk y el glam, uno de esos temas que crecen a cada escucha, una melodía de largo recorrido sostenida por unas magníficas guitarras y construída en torno a una gran letra. “Ritmo tropical” relaja el tono profundo de su antecesor, es como ese amigo que te da un golpe en la espalda cuando te pones muy profundo y te dice “anda, vamos a divertirnos”. Y vaya si lo consigue, es un tema pegadizo, con un estribillo de los que se tatúan en la memoria, un himno de powerpop hipervitaminado que hace que todos queramos subirnos a esa moto de la que habla la letra. “La fábrica de problemas” retoma la senda más abrupta del disco a base de rock venenoso y áspero. El vivo retrato de una banda inconformista que no tiene reparos en transitar los caminos menos amables del pop y que sabe salir victoriosa del desafío. La urgencia y la energía del mejor powerpop están presentes en “Buscándote otra vez”, puro jibarismo que nos hace pensar en su primer trabajo, una canción sobresaliente. El guante lo recoge con elegancia y acierto “Las palabras se las lleva el viento”, una composición de pop con retrogusto garagero, en la onda de Muck & The Mires, y que enfila con garra y carácter el final de un disco que no queremos que se acabe nunca. Es “Rock Star Lux” la canción que pone fin a esta “Dislexia”, y lo hace a base de pop glamuroso pertrechado de resplandecientes guitarras. Un broche de oro a un disco sublime, que consagra a Jíbaros como uno de los grupos más en forma del panorama musical español. 

“Dislexia” ve la luz gracias al esfuerzo y a la unión de cinco pequeños grandes sellos: KOTJ, Sweet Grooves, Hurrah!, Delia y Snap. Cinco sabuesos de refinado olfato que siempre andan en busca de la melodía perfecta. El disco ha sido grabado y mezclado por Pepe Bermejo y masterizado por Raúl Martínez en Klangstudio 7. Y no podemos pasar por alto el trabajo de Víctor VS, que ha sabido captar la esencia jibarita y disléxica de este disco en una portada que recoge los cuatro brazos de los músicos a modo de hidra desatada. Tomen asiento y contemplen la arriesgada maniobra de Jíbaros, que le muestran el dedo corazón a la autocomplacencia con un disco que derrocha versatilidad e ingenio. Cuando la sorpresa les haya permitido cerrar la boca, pueden ustedes aplaudir, estamos ante uno de los discos del año. 

Binguero (2019)
 




sábado, 13 de octubre de 2018

Jake Starr & the Delicious Fullness - The Witching Hour (KOTJ Records/Ghost Highway Recordings Ep)


La primera vez que Jake se cruzó en mi vida fue por la década de los 90’s, cuando mi fanzine daba sus últimos coletazos y él con su banda, Adam West, formaron parte de esa  etapa final escrita en papel. Mr. Starr es el tipo que está “where the action is”, como decía Kim Fowley a finales del siglo XX. Desde su pequeño sello Fandango Records daba cobijo a bestias del rock and roll como Hellacopters, Bellrays,Flaming Sideburns, Tupertines, Mensen o Candy Snatchers,  entre una interminable listas de bandas que pretendían abrirse un hueco en el circo del rock and roll. Tras un tiempo fuera del mercado, ya metidos en la segunda década de siglo,  lanza un single en  solitario en donde rinde tributo a Small Faces con “I got mine” y a los Easybeats con “Sorry”, dos clasicazos arrolladores que Jake interpreta con total pasión en las cuerdas vocales. La banda que lo acompaña son unos primerizos Hall Monitors, incluso encontramos a Bobby Belfiore de los Optic Nerve metiendo voces en este disco. No tarda en materializarse un nuevo proyecto y los Delicious Fullness son la banda oficial de Jake Starr. Sean Crowley y Kathleen Wilson a las guitarras,  Matthew Sullivan al bajo y un viejo conocido como Nathaniel Osgood de mis queridos Phobes a la batería. Con esta formación facturan un puñado de siete pulgadas fijándose en clásicos de los 60’s que interpretan con total credibilidad, sin imitar como Chocolate Watchband. Memorable su “Don’t need your lovin” al igual que el “City of People”  que The Illusions desde Michigan dejaron para las tesis del 60’s punk como el Back from the Grave o el “Satisfaction Guaranteed” sobre el que los Chesterfield Kings nos pusieron en la pista con su primer lp, sin pasar por alto la memorable versión del “You better run” de los Young Rascals se han marcado en su último single hasta la fecha. Pero no solo de versiones se nutre esta banda de Washington DC, si tienes la suerte de poseer una de los 500 copias que existen de su primer larga duración,  sabrás como  se las gastan cuando no se ponen en la piel de nadie y mascullan animaladas como “11CC”, “Theme from the Delicious Fullness” o “Vanilla Revisited” con un Jake vocalmente poseído y la guitarra de Sean quemándote las entrañas, “Learnin’ to Howl” que perfectamente podría estar firmada por los Woggles, permitiéndose, asimismo, un corto paseo por la psicodelia con “By the grace of Mood” tema que da título al álbum. Con semejante curriculum de rodajas en vinilo llega el momento de ampliar la colección con “The Witching Hour”  el nuevo ep que Ghost Highway Recordings y KOTJ Records han facturado  para la noche del 31 de Octubre. Tres temas en donde los Delicious Fullness se presentan desde el mas allá para entregar tres joyas como el tenebroso “The Witching Hour” con guiños a Lord Sutch, o un mágico “A ghould like you” una mezcla de los Standells y Troggs totalmente adictiva. Para poner broche de oro al vinilo cierran filas con “Torso Song” esta vez con Sean a las voces y con sonidos muy diferentes a los que nos tienen acostumbrados,  donde una sección de viento nos transportan a principios del siglo pasado a la noches de autos que nos ocupa. Y todo esto en edición limitada de 300 copias (150 vinilo color y 150 en vinilo negro) perfectamente vestidas para la ocasión por Scott Sugiuchi. Una golosina que será pasto de coleccionista muy muy pronto. (Oscarkotj-2018)

jueves, 17 de mayo de 2018

Tommy & the Rockets - I Wanna Be Covered


Hay bandas a las que se tiene un cariño especial. Músicos que han puesto banda sonora a algunos de los momentos más entrañables de nuestras vidas, compañeros de viaje con los que hemos ido creciendo , desafiando al tiempo y a los cambios de soporte; de lo analógico a lo digital y vuelta a lo analógico, hasta el infinito y más allá. Estoy seguro de que no me equivoco si afirmo que los Ramones son una de esas bandas para la inmensa mayoría de quienes leen estas líneas, todos reservamos en lo más profundo de nuestras entretelas un lugar especial para los de Queens. Joey, Dee Dee, Johnny y Tommy han estado con muchos de nosotros el primer día de instituto, han sido testigos de nuestro primer beso, han protagonizado algunas de nuestras borracheras y nunca nos han abandonado cuando aquel tipo despreciable se enrollaba con la chica que nos gustaba. Sí, hay bandas que nunca te fallan, como los buenos amigos.

Thomas Stubgaard proclama a los cuatro vientos que sus primeros héroes musicales fueron los Ramones, no hay más que repasar sus grabaciones como Tommy and The Rockets para darse cuenta de ello. Tras irrumpir con un sorprendente primer LP, "Beer, Fun and Rock'n'Roll", y contraatacar con tres potentes EP's en forma de 7", el mago danés de la melodía ha decidido rendir homenaje a sus ídolos grabando un disco de versiones. "I Wanna Be Covered" es un disco perpetrado con el amor y el cariño incondicional de un fan, que selecciona 9 pildorazos ramonianos que todos hemos tarareado, e incluso berreado, en más de una ocasión. No es un disco de grandes éxitos, así que no hagan ustedes el feo ejercicio de señalar la ausencia de uno u otro tema; todos tenemos nuestras canciones favoritas dentro del catálogo de los Ramones y no tienen por qué ser necesariamente éstas, es obvio. Estas son las de Thomas, y no se les puede poner ni un sólo pero.

Otros músicos se habían atrevido antes a versionar discos enteros de los Ramones, es el caso de Screeching Weasel, The Queers, The Vindictives, Boris The Sprinkler, Parasites o The Mr. T Experience, y son incontables las bandas que han re interpretado temas de Joey y los suyos. Pero pocas han conseguido el gran reto, que es hacer suyas esas canciones, huir de la recreación, de la copia exacta, e impregnar de su propia esencia esas versiones; Thomas Stubgaard lo ha conseguido. Este ejercicio de nostalgia y de reconocimiento, se abre con "Rock'n'Roll Highschool", uno de los temas más reconocidos de los neoyorquinos, presente en su quinto LP, "End Of The Century", y al que Tommy and The Rockets dan una lectura vocal soberbia. Le sigue uno de mis temas favoritos, "Oh Oh I Love Her So", que se adapta como un guante a la idiosincrasia musical de la banda, un corte presente en "Leave Home", el segundo álbum de los Ramones, grabado en 1977. "I Can't Give You Anything" pertenece a "Rocket To Russia", tercera referencia de los padres del punk rock, y cuya urgencia y pegada se pone al día de la mano de Tommy And The Rockets. "Havana Affair" fue la cara B del primer single de los Ramones, una canción incluida en su homónimo disco de debut en 1976, una parodia sobre la Guerra Fría que Thomas Stubgaard ha querido incluir también en este disco. Uno de los himnos de la Iglesia Ramoniana que más he berreado a lo largo de mi vida es "She´s The One", presente en la magnífica cuarta entrega de la banda, "Road To Ruin", de 1978, y me alegro mucho de que también haga acto de presencia en "I Wanna Be Covered". También directa  de "Rocket To Russia" llega "Locket Love", un ejemplo del talento que estos cuatro muchachos escondían cuando se trataba de escribirle al amor en sus múltiples facetas. Y qué decir de "Don't Come Close", pues que suena maravillosa interpretada por Tommy and The Rockets y que es una de las grandes gemas de los Ramones. Procedente de "Road To Ruin", es uno de sus temas más maduros, una canción con una sólida arquitectura pop que ha sido eclipsada por los grandes himnos de la banda, y que Thomas Stubgaard recupera felizmente para este disco. "Carbona Not Glue" puede que tampoco sea una de las tonadas ramonianas más conocidas, a pesar de figurar en un disco tan reproducido como es "Leave Home", en cambio, "Listen To My Heart", que sirve para cerrar este "I Wanna Be Covered", es uno de los temas más celebrados de los Ramones; ambas canciones encajan a la perfección con el espíritu de Tommy And The Rockets.

KOTJ Records, Roctopus Tea Party Records, Monster ZeroRecords, Rocket Launch y Woimasointu han formado un aquelarre de melodías y guitarras punzantes para dar forma a este nuevo trabajo de Tommy And The Rockets, un disco que parte con la ventaja de apostar a caballos ganadores, pero que tiene el mérito de hacerlo con personalidad y manteniendo su esencia, huyendo del tan temido "grupo tributo", para ofrecernos un resultado final con enjundia y coherencia. Viendo el resultado, no nos queda más que arrojarle el guante a Thomas Stubgaard y retarlo a hacer una serie de tributos a sus héroes; sería genial ver un "I Wanna Be Covered" dedicado a Rockpile o a los Beach Boys. Mientras tanto, esnifaremos pegamento y disfrutaremos de esta entrega mientras esperamos entre la 53 y la 3ª.

Binguero (2018) 



miércoles, 11 de octubre de 2017

Monomen

Proxima referencia de KOTJ junto a Ghost Highway Recordings


Fecha de edición 30- Octubre - 2017
Edición en vinilo negro y transparente
Detalle del encarte interior a cargo de Daniel Buitrón..... seguiremos informando

sábado, 17 de junio de 2017

Las Kasettes - Bajo el Sol (KOTJ Records, Hurrah! Musica, Spicnic Records Lp)

" Cada año asistimos con temor a la irrupción de la canción del verano, esa tonadilla que nos va a trepanar el cerebelo durante el período estival y de la que no podremos huir, no hay refugio antiaéreo ni búnker que pueda mantenernos alejados de semejante tormento. No vamos a perder ni un segundo hablando de la calidad de estos engendros musicales, que cada temporada parece empeorar, haciéndonos añorar las pachangas verbeneras del maestro Georgie Dann. Amigos, en una sociedad idílica la canción del verano brotaría de discos como éste, un LP que huele a playa, a fiesta, a hedonismo, un álbum que suda R&B, soul, pop de los 60, surf y doo wop cuando se aleja de la sombrilla y se expone a los rayos solares, un disco desenfadado, fresco y sin más pretensiones que la de hacernos pasar un rato divertido. Todo eso y mucho más se esconde entre los surcos de "Bajo el sol", el primer LP de Las Kasettes.

¿Quiénes son Las Kasettes? Pues un irresistible dúo pamplonica compuesto por Edurne y Maier, que llevaban la voz cantante en los maravillosos Ginkas, y que desde 2012 lleva adaptando canciones al castellano, o como dicen ellas "kasetteando" aquellos temas que les gustan y que creen que se ciñen a sus voces y a su repertorio. Ya en 2012 grabaron un EP para Chin Chin Records Mundiales, una rodaja titulada "Hics Hics Hits Hits" en la que despachaban versiones de Carole King, Gale Garnett, Holly Golightly y The Romancers, lo que ya nos podía dar una pista de por dónde transitaban los derroteros musicales y la filosofía Kasettista. Dos años más tarde, y también con la familia Chin Chin, Edurne y Maier daban forma a un nuevo EP, "Ye-Ye Yeah", otras cuatro canciones que destilaban frescura y con las que asentaban un proyecto que empezaba a crecer a base de conciertos, ensayos y merendolas, convirtiendo a nuestras pamplonicas favoritas en una de las nuevas sensaciones de la música pop española. Y así llegamos a este electrizante 2017, el año en que unos cuantos chalados pensamos "bajarle despacito la radio" a algún cantante de moda al ritmo de las 12 tonadas que componen "Bajo el sol", la genial puesta de largo de Las Kasettes.

"Bajo el sol" es fruto del esfuerzo de tres sellos: KOTJ Records, Hurrah! Música y Spicnic, que han hecho posible que este LP vea la luz. Edurne y Maier se han rodeado de buenos amigos para la grabación de su primer álbum, sospechosos habituales del ambiente "chinchinero", como Ang Lee To, de Karatekas, o David Spector, de Ginkas, entre otros; manejando los controles de la nave han estado el propio David Spector y Hans Krüger. Y con esos mimbres han dado forma a un disco que contiene 12 cortes, una docena de variopintas canciones "kasetteadas" que encuentra en los 60 su mayor fuente de inspiración, aunque también hay alguna incursión en los 70 y 80, así como versiones de bandas más recientes. La receta es sencilla y Las Kasettes la manejan a la perfección, algo de lo que ya dan buena muestra en el primer corte del disco, "La ola", que es la personal adaptación que Edurne y Maier hacen del tema principal de la película de 1964 "Bikini Beach", interpretada en su día por la malograda Annette Funicello. Surf, playa, rayos de sol, amores de verano, despreocupación y unas voces deliciosas; imposible resistirse a una canción como ésta. La segunda canción es una versión de "Ponte bajo el sol" de Elia y Elizabeth, las nietas del tenor Miguel Fleta, que firmaron en su Colombia natal alguna de las mejores canciones del pop en español de los años 70, felizmente reeditadas y puestas en valor por Munster Records, a través de su subsello Vampisoul, en un trabajo encomiable. Una canción pop perfecta que se adapta como un guante al estilo de Las Kasettes. "Hey Chaval" le toma el relevo, una "kasettización" de "Take My Heart" de The Romancers, una banda que ya había desfilado por el cancionero de las pamplonicas; una combinación ganadora de pop, R&B y surf. A continuación Las Kasettes se atreven con un pepinazo de garaje pop 60's, "What A Way To Die" de The Pleasure Seekers, y que en manos de Edurne y Maider se convierte en un irresistible número de rock'n'roll al que titulan "Escuche Señor Juez". The Continental Co-ets fue una banda de chicas originaria de Minnesota, una formación de corto recorrido que entre 1964 y 1967 publicó un único single, algunas de sus grabaciones verían la luz más tarde en un disco editado por Get Hip en 1994 y que llevaba por título "Let's Live For The Present". Ése es el tema que atacan Las Kasettes en el quinto corte del LP, y al que titulan "Yo vivo en presente"; fuzz y órgano para un pelotazo de garaje pop. Edurne y Maier se atreven también con un número del enorme Mickey Lee Lane, ni más ni menos que "Shaggy Dog", un stomper del 64 rebautizado como "Perro que ladra" y que muestra el lado más fiero del dúo.

La cara B se abre con "No iré a trabajar", una adaptación de "Going Nowhere Fast", un temazo de aroma nuevaolero con una potente línea de bajo interpretado por las británicas Girls At Our Best! en 1980. "Poción de amor" es una de mis canciones favoritas de "Bajo el sol", y es que la adaptación que Edurne y Maier hacen del clásico del soul "Love Potion Number 9" es deliciosa. Inspirándose en la versión que hicieron The Clovers en 1959, Las Kasettes consiguen uno de los mejores momentos del disco, con una letra magnífica y una interpretación sin un solo pero. Magia. "Él no está" es la particular reinterpretación de "He's Not There Anymore", un tema original de The Chymes, banda de féminas adolescentes de efímera existencia  que registraría este corte garajero en 1966. En el repertorio de Las Kasettes no podían faltar los Chicos de la Playa, en este caso el  tema elegido es uno de los hits tempranos de los Beach Boys, "Cherry Cherry Coupe", una canción de 1963 que pasa a llamarse "Verano en la azotea". Y para cerrar el disco, Edurne y Maier rinden homenaje a dos bandas hermanas, cuyo sonido entronca perfectamente con el de Las Kasettes, hablamos de Karatekas y Los Temblooores, de quienes toman prestadas "Ven a la charca" y "Haz el mongol" respectivamente, y que sirven para despedir "Bajo el sol" de la manera más gamberra y divertida posible. Broche de oro.

Si envolvemos este rosario de potenciales, y deseables, canciones del verano en una coqueta portada, tendremos ante nosotros una golosina vinílica que todo buen aficionado debería poseer. Y es que el trabajo de Mario Feal, diseñador de cabecera de Karatekas, pone la guinda a este suculento pastel, redondeando un trabajo que merece, por derecho propio, figurar entre los discos en castellano más atractivos de la cosecha de 2017. Amigos, pongan a punto la aguja y llenen de cervezas la nevera, el verano ya está aquí, y no vamos a dejar que ninguna canción de mierda nos lo joda. Tengan fe, otra canción del verano es posible, sólo tienen que elegir su favorita de entre las 12 de "Bajo el sol"; yo ya tengo la mía, ¿y ustedes?


Binguero (2017)

KOTJ Records
Hurrah! Musica 
Spicnic Records


lunes, 1 de mayo de 2017

THE CONNECTION - ROCK AND ROLL CUM LAUDE

I said, I know, it's only rock 'n roll but I like it (The Rolling Stones)

Vuelven THE CONNECTION, eso es una muy buena noticia. Vuelven con un larga duración para desgastar la aguja, eso es una extraordinaria noticia. Vuelven con 11 versiones, eso es algo que no debe asustar a nadie, porque THE CONNECTION llevan los temas a su terreno, allí donde llevan reinando desde principios de la década. Y logran transmitir dos gratificantes y estupendas sensaciones en el disco. Por una parte que aunque sean versiones de diversas autorías, épocas y estilos, el resultado suena coherente y compacto, como cuando los discos eran un todo y no una suma de canciones, Por otro lado el hermoso homenaje a todas esas canciones y artistas que les guiaron y enseñaron, en el fondo que nos marcaron el corazón y el estómago a tantos de nosotros. Eso, y no es poco, es JUST FOR FUN!, el nuevo disco de THE CONNECTION.

I saw a werewolf drinking a pina colada at Trader Vic's (Warren Zevon)

Brad Marino y Geoff Palmer ya han demostrado su enorme valía como compositores en sus anteriores discos, incluso mezclándose en ese proyecto que forma un universo paralelo junto al compinche Kurt Baker llamado THE NEW TROCADEROS. Pero ahora les tocaba a Brad, Craig, George y Kris, junto a otros amigos, entrar en el estudio para grabar unos temas que servirían para componer un disco, su flamante JUST FOR FUN!. Y el título responde fielmente a lo que se escucha, una banda que toca  para divertirse y, maravilla de maravillas, además de haberse divertido la banda, es que los once temas del disco contagian ese espíritu de diversión al oyente, por cierto, en esta ocasión los amantes del vinilo tienen la fortuna de tener una canción más que en la edición CD, unas veces se gana otras se pierde.

The north side of my town faced east, and the east was facing south (The Who)

¿La selección de temas?, un abanico variado, pero muy coherente, de unos tipos admiradores del rock de finales de los cincuentas, estación de partida, sesentas, setentas y alcanzando la , estación de llegada en los primeros ochentas, que ese es el punto de corte fijado por Brad y Geoff en su viaje con billete de primera clase, recorriendo melodías firmadas e interpretadas por nombres que no solamente forjaron eso que llamamos rock and roll, sino que consiguieron entrar en su historia, palabras mayores de privilegiados como Buddy Holly, Rolling Stones, Gary Lewis, Gram Parsons, Bob Seger, Cheap Trick, Sylvain Sylvain. The Dictators, George Thorogood y Dave Edmunds componen la selección elegida, menuda alineación, ¿qué falta uno en el equipo?, no, es que Gary Lewis tiene la llave de la canción extra en el vinilo.

I ain't here on business, baby, I'm only here for fun (Bruce Springsteen)

Al finalizar la escucha del disco uno no puede menos que terminar con una amplia sonrisa y con el buen sabor que queda en el ambiente al escuchar, y casi sentir, a una banda engrasada con un corazón rocanrolero en plena forma, capaz de rendir homenajes y nuevas lecturas a un rock and roll sin contemplaciones como “Get Out of Denver” de Bob Seger, a su vez un guiño a Chuck Berry o a una pieza beat muy de su época, “I Can Read Between the Lines” de Gary Lewis & The Playboys. Fusionando con igual chulería uno de los himnos de  Cheap Trick, “Southern Girls” a una canción de Bobby Bare que Gram Parsons dejó en su santoral particular, “Streets of Baltimore”. THE CONNECTION logran casi convencernos que su firma se esconde detrás de “Other Guy Girls” que cantara Dave Edmunds o del “Think it Over” de Buddy Holly, y esa es la magia de JUST FOR FUN!, hacernos creer que ellos son Mick, Bob, Buddy, Rick, George, Andy, Jerry, Chris, Bobby, Keith, Tom, Sylvain, Gary o Norman. Un auténtico festín que unos pocos afortunados pueden ofrecer y contados elegidos saben entregar en la segunda década del siglo XXI. THE CONNECTION pertenecen, y lo demuestran, a ese selecto club. Sube el volumen y no desaproveches el billete para viajar a tierras casi olvidadas, la tierra del rock and roll. La tierra de THE CONNECTION.

(Tomi Diez 2017)

domingo, 2 de abril de 2017

Tommy & the Rockets - R&R Wrecking Machine (KOTJ Records Ep)

"  Thomas y Michael pasan a recogernos con su furgoneta, dentro hay algunos amigos fumando y bebiendo unas cervezas; se respira buen ambiente mientras en la radio suenan los Beach Boys, Jan & Dean y los Ramones. No tardamos en llegar a la playa, el cielo está despejado y luce un sol espectacular. Es un día perfecto para hacer surf. Descargamos nuestras tablas y en apenas unos segundos estamos entrando en el agua, sentimos el olor a salitre y la agradable brisa del mar. Es verano y estamos remando en busca de la ola perfecta. Una sonrisa se dibuja en nuestras caras, ojalá este momento durase toda la vida.

No hace falta que despierte, querido oyente, no ha sido un sueño, todo esto es lo que ha ocurrido desde que la aguja de su tocadiscos se ha deslizado por esta mágica rodaja de vinilo. “Rock’n’Roll Wrecking Machine” es el título de este EP, que contiene cuatro nuevas canciones de Tommy and The Rockets, cuatro temas evocadores que buscan con ahínco la melodía perfecta y que cabalgan sobre impecables estribillos. No sé si Thomas Stubgaard y Michael Chaney tienen una furgoneta, pero desde luego no les hace falta, su solo talento les basta para trasladarnos a un soleado día de playa mientras escuchamos sus canciones. Thomas es un curtido músico danés, antiguo integrante de The Lingertones y de The Hitchcocks, un tipo que siempre demostró especial debilidad por las armonías vocales de los Beach Boys y por la energía de los Ramones. Fan de The New Trocaderos, Thomas decidió contactar con Michael Chaney para proponerle grabar algún tema juntos, éste aceptó encantado y a los pocos meses la cosa se les había ido de las manos; lo que pretendía ser una colaboración puntual se convirtió en un disco de 10 canciones. Es así como se gestó “Beer and Fun and Rock’n’Roll”, el nada pretencioso y honesto título del primer LP de Tommy and The Rockets, que supuso una de las más gratas sorpresas del curso pasado, convirtiéndose, con todos los honores, en disco del verano para amantes del rock’n’roll y del powerpop; un disco de los que tiende puentes. La fórmula de Thomas y Michael no es nueva, pero sí tremendamente efectiva, y es que surf y punk rock parecen haber nacido para ser mezclados sin ningún reparo, como el ron con la Coca-Cola. Pero es que además, Tommy & The Rockets hacen el combinado perfecto, un pelotazo que no deja resaca y que se disfruta desde el primer trago, dejándonos matices de British Invasion, Bubblegum Music y, sobre todo, de Rock’n’Roll perfectamente destilado. A la hora de embotellar este néctar, la ayuda de amigos como Brad Marino, Kris “Fingers” Rodgers y Geoff Palmer (The Connection, The New Trocaderos), es un lujo y un plus de calidad añadido; ellos se ecargan de la batería, de los teclados y de cuestiones técnicas y de producción, respectivamente, en algunos de los temas.

Ghost Highway Recordings y KOTJ Records vuelven a compartir sinergias en una de las parejas de hecho más fértiles del rock’n’roll patrio, a ellos se une en esta ocasión el sello sueco Beluga Records, formando así un inmejorable ménage à trois para dar forma a una irresistible golosina. Y es que desde que suena el tema que da título al EP ya nos damos cuenta de que Tommy and The Rockets han vuelto y que lo hacen en plena forma. Todas las virtudes de su primer LP están presentes en este 7” que nos hace mover los pies desde el primer compás, con ese arranque que recuerda al “Roadrunner” de los Modern Lovers y que pronto se transforma en una deliciosa perla de chiclé bañada en powerpop. Una cara A que no baja los brazos y que nos incita a dar palmas con “Hey Daisy”, puro amor surfero que nos hace pensar en los Beatnik Termites más tiernos. Al cambiar de lado continúa la fiesta con “Get Ready”, la quintasesencia del sonido de Tommy and The Rockets, coros de ensueño envueltos en rock’n’roll de alto voltaje; una advertencia para lo que se avecina en el último corte: Get Ready to Rock’n’Roll. “Gonna Be Alright” cierra un disco perfecto, un dúo con Julie Jean en una canción dulce y optimista que nos deja con ganas de más.

La parte gráfica de “Rock’n’Roll Wrecking Machine” corre a cargo de Dan “Bashie” Larsen, responsable también del diseño del primer disco de Tommy and The Rockets, y cuyo magnífico trabajo en este EP es un motivo más para justificar su compra. Abandonen su letargo invernal, amigos, y súbanse a las cuatro olas que componen este disco, las emociones y la diversión están garantizadas a cargo de dos músicos perfectamente arropados y que vuelven a volar muy alto. “

Binguero (2017) 



martes, 14 de marzo de 2017

Los Platillos Volantes


"   Nadie se atreve a afirmarlo, pero es un secreto a voces: una ancestral civilización, de origen desconocido, lleva décadas visitando nuestro planeta. Su finalidad es liberar a los terrícolas del tedio impuesto por las altas instancias que controlan nuestros designios, que pretenden condenarnos al pensamiento único y a una forma de ocio inocua y estandarizada. Es por eso que, atendiendo el desgarrador grito de auxilio de toda una generación, nuestros aliados descendieron a la Tierra para regalarnos su bien más preciado, el rock'n'roll. Desde entonces, nuestros jóvenes recogen el testigo y mantienen viva la llama organizándose en torno a primitivos conjuntos musicales y realizando rituales sonoros a modo de conciertos. Un punto caliente de nuestra geografía, en lo que a presencia alienígena se refiere, es León; la prueba irrefutable es la actividad musical de esta población. Precisamente de allí procede una banda que no oculta su origen extraterrestre ni tan siquiera en su nombre, Los Platillos Volantes, un cuarteto formado en el verano de 2005.

   En un principio estos músicos se reunieron en aquelarre para venerar a otros míticos marcianos, Los Salvajes, de quienes tomaron incluso el nombre en alusión a una de sus canciones; también repetían los mantras de formaciones como Small Faces, Kinks o Love. Poco a poco fueron componiendo temas propios y empezaron a despertar el interés de más extraterrestres como ellos, hasta el punto de ganar el concurso "Rock in León" en el año 2009, hecho que les llevaría a tocar como banda del eterno Gaby Alegret en el Purple Weekend de 2011; verdadero fenómeno UFO de la escena musical española. Con el paso del tiempo Los Platillos Volantes registrarán sus canciones a través de un disco titulado "Nuevainvisión", en 2008, un album en directo que data de 2012 y un EP de 2014 para el sello donostiarra GP.. Hoy, en pleno 2017, la discográfica más alienígena de todas, KOTJ, publica una nueva colección de canciones de estos leonitas (no confundir con leoneses). Tras algunos ajustes en la formación, los componentes actuales de Los Platillos Volantes son Dani Trillo (guitarra y voz), Jota Montero (guitarra y voz), Alicia Elektra (bajo) y Sam Bredikhin (batería y voz), aunque en sus incendiarios directos suelen rodearse de cómplices que aumentan la nómina musical de la banda; dos de ellos, precisamente, participan en esta grabación, se trata de Alberto Modino, a la trompeta, y de Elena Iglesias, ex de Los Flechazos, que con su Hammond deja una magnífica impronta en las canciones que componen este EP.

   El disco que sostiene entre sus manos, terrícola, se abre con todo un alegato, una defensa descarnada del diferente, una canción que, en forma y en fondo, resume perfectamente el secreto que se nos confió décadas atrás. Y es que "No te quiero ver aquí" es ROCK'N'ROLL en estado puro, en mayúsculas, un pepinazo que nos hace pensar en "The Witch", de los sempiternos Sonics. Una voz desgarrada, alaridos, guitarras afiladas; el primer corte de este EP lo tiene todo para convertirse en un himno del garaje patrio. "El entierro de un hombre rico... que murió de hambre" es el lúgubre título del segundo tema, una versión de una banda venezolana, The Pets, que firmó esta canción en 1968. Tras un comienzo oscuro con unas ráfagas de órgano, la luz se abre paso hacia el estribillo en forma de unas voces que nos llevan a pensar en los mejores conjuntos vocales del pop español de los 60. Una canción que alerta sobre lo efímero de la vida y acerca de la futilidad de los bienes materiales, aludiendo a una muerte segura que alcanza a ricos y a pobres por igual, un mensaje apoyado por una magnífica arquitectura musical y que se remata en el último tramo con un soberbio solo de guitarra; elementos que mejoran, incluso al número original. A continuación la aguja de su tocadiscos penetrará en terreno caliente, deslizándose a lo largo de otro temazo de proporciones cósmicas. "De ti pasé" es una vibrante historia de arrepentimiento, el grito de esperanza de quien pretende recuperar un amor perdido, que se estructura en torno a un riff de guitarra impecable y que se apoya en un órgano que nos recuerda, inevitablemente, a Los Salvajes. Pura magia. Y como broche final una sutil pincelada de psicodelia, eso es lo que plantea "Rock & Roll Circus", la última pista de este disco, que esconde la cara más lisérgica de Los Platillos Volantes, arropada, una vez más, por unas voces y un trabajo de instrumentación sobresalientes. Roberto Argüelles se encarga de dar forma al envoltorio perfecto para este caramelo, con una portada maravillosa que recoge a la perfección la intensidad y la pasión que gastan Los Platillos Volantes; un diez, maestro. 

   Desvelado el secreto, amigos, sólo nos queda difundirlo, y qué mejor manera de hacerlo que comprando este disco y pinchándolo a un volumen atronador. Es, sin lugar a dudas, la única forma de demostrar a los alienígenas que en la Tierra todavía hay indicios de vida inteligente. I Believe.

Binguero (2017)


viernes, 30 de diciembre de 2016

Fingersmiths - Come Clear (KOTJ Records Lp)

Hay discos que hacen que te reencuentres con aquel chaval de apenas 18 años que era capaz de quemar toneladas de calorías en cada concierto, aquel adolescente con capacidad de sorprenderse y de enamorarse a cada acorde. Discos que, lejos de hacer un ejercicio de nostalgia, te transportan a aquellos lugares, con aquellas compañías, con aquellos sonidos que te han forjado como persona y que te han convertido en un enfermo incurable, un adicto al rock'n'roll. "Come Clear" puede presumir de ser uno de esos discos, una colección de canciones impecables que navegan a través de diversos estilos que han definido el devenir de la música del diablo en los últimas cuatro décadas.

Que Valencia es una tierra especialmente próspera en lo que a rock'n'roll se refiere no es, ni mucho menos, un secreto, basta comprobar los festivales que allí tienen lugar, las bandas surgidas al calor de un panorama particularmente activo y la cantidad de gente involucrada en mantener esa llama: músicos, diseñadores, promotores, y todo tipo de agitadores culturales que hacen de la valenciana una de las escenas más atractivas del país. En ese paisaje musical surgen The Fingersmiths. Formada en 2011, esta banda nace como cuarteto, con Antonio a la guitarra, Vis a cargo de las cuatro cuerdas, Juanlu como batería y Edi poniendo garganta y pasión. No tardarán en grabar su primer disco, un trabajo compuesto por seis canciones titulado "The First One, Six Songs", será en 2013. Un año más tarde, la formación sufre algunos cambios, sale Antonio y entra Tim como guitarra, al mismo tiempo casi que se suma Rubén, un nuevo guitarrista que dotará de más músculo al sonido de The Fingersmiths, que finalmente se convertirá en un potente quinteto capaz de arrasar con todo. "Come Clear" es su segundo disco, un LP honesto y humilde en su concepción, pero ambicioso y sólido en lo que a su sonido se refiere, un trabajo que ha visto la luz gracias al esfuerzo conjunto de 11 sellos (¿récord Guinness?) nacionales e internacionales; pasemos lista: Dingleberry Records (Alemania), Hovercraft (USA), Monster Zero (Austria), 59SRS (Rusia), Dead Punx Records (Bélgica), y Sweet Grooves Records, Ghost Highway, Borx Records, Magazine, Devil Recorder y KOTJ Records,  aportando su granito de arena desde la piel de toro.

"Come Clear" es un disco de PUNK ROCK con mayúsculas. Una suculenta rodaja de vinilo compuesta por 12 pepinazos que recogen lo mejor de la época clásica del género, partiendo de la segunda mitad de los 70 y sin hacer ascos a los sonidos nuevaoleros ni al power pop, pero que no se olvida de aquella hornada de bandas (separemos el grano de la paja, por favor) que en los años 90 pusieron de nuevo el punto de mira de la comunidad musical en la herencia de los Ramones y sus compañeros de viaje. Y es así como empieza el disco, con el tema que le da nombre al LP y que deja cierto regusto escandinavo, mucho más nutritivo y edificante que una visita a Ikea; punk rock en su mejor versión. Una versión que se americaniza en el segundo corte, "Through My Window", en el que asoma la alargada sombra de los de Queens, y que a mí me recuerda a uno de sus principales discípulos, concretamente a Ben Weasel, al frente de los Riverdales; punk rock vitaminado, sin adulterar, con el pie en el acelerador, pero sin perder el control del bólido y sin olvidar la melodía. Una melodía que destapa el tarro de las esencias y deja salir la mejor cara de la banda, y es que "Goose Bumps", "Sweet Olivia Song", "Breath On Me", "She Never Phoned Back" o "I Can Do It" son cinco caramelos que se devoran con ansia y que producen una satisfacción instantánea; ésa que te lleva a colocar la aguja en la casilla de salida una vez más. Un repóquer ganador que se completa con canciones como "Way To Go", un tema con vocación de himno que invita a levantar el puño, "Forgotten and Forgot" o "What You Want", que nos remiten de nuevo a los clásicos de la primera promoción de licenciados en punk rock, "Please Don't Let Me Down", que abre una rendija para que entre un soplo de garaje en el sonido de The Fingersmiths, y "Whimper In The Wind", una canción que pone el punto y final al disco y en la que convergen perfectamente esas dos coordenadas en las que se mueve el sonido de esta banda valenciana, coordenadas que, lejos de ser antagónicas, funcionan a la perfección cuando se entremezclan con acierto: Melodía y energía.

"Come Clear" se grabó en directo (como mandan los cánones) y en un solo día en los estudios Milensia de Valencia, y cuenta con otro indudable atractivo, aparte de su sonido, que es el arte de Mik Baro, un fuera de serie para el que se nos agotan los calificativos y los halagos; soberbio. Se han prensado 500 copias del LP, 300 en vinilo negro, 100 en rojo y otras 100 en azul, así que acuda a su camello de confianza y no se quede sin una, amigo, deslice el disco entre sus dedos, colóquelo cuidadosamente en el plato, hágalo girar, baje la aguja y ahí lo tiene. No se engañe, ésta es la única medicina legal que le hará sentirse como si tuviese dieciséis años, y si todavía los tienes, chaval, apunta este nombre entre tus nuevas bandas favoritas: THE FINGERSMITHS.

Binguero (2016)