viernes, 9 de noviembre de 2012
Sex Pistols
viernes, 3 de agosto de 2012
The Hitmen, "Aim for the feet"
martes, 28 de febrero de 2012
Pama Records
viernes, 27 de enero de 2012
Eddie and the Hot Rods
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Nikki Sudden, "Teenage christmas"
martes, 13 de diciembre de 2011
Nick Lowe
martes, 19 de julio de 2011
Rockpile & Billy Bremner
Antes de presentar al bueno de Billy Bremner y Rockpile, conviene echar un vistazo al siguiente vídeo puesto a máximo volumen. Cuerpo y espíritu lo agradecerán.
Si no has sentido un estremecimiento, un retortijón de Rock and Roll en las tripas o un vuelco al corazón, quizás deberías hacértelo mirar, nada mejor para arreglarlo que una buena dosis de discos de Chuck Berry, Everly Brothers o Buddy Holly, pero empujados por la energía del mejor Pub-Rock, y a ser posible con una buena compañía y cerveza en abundancia.
Rockpile hicieron feliz a su público entre 1976 y 1981, hasta que determinados factores pusieron punto final a su memorable existencia. Se dice que cuando el grupo actuaba o grababa como banda de acompañamiento para otros, todo iba como la seda, en cambio, cuando grabaron sus canciones, empezaron a salir a la superficie tensiones y rencillas que desembocaron en la posterior separación del grupo.
La citada "I can't name them all" conecta inmediatamente con los irresistibles Rockpile, una canción que te atrapa gracias a su bonito riff inicial, posee un dinámico ritmo que te rodea sin escapatoria, para luego abrazarte y convencerte con ese demoledor estribillo y coros inolvidables, economizando los solos de la guitarra en favor del desarrollo completo de la canción. Casi cuatro minutos de pop clásico cortado por el patrón de delicioso Rock and Roll, que recupera como nadie el espíritu de Rockpile en su mejor época, aún sabiendo que todas sus épocas fueron buenas.
"You're like a good book you can't put down
you're like a five star movie in quadraphonic sound
like a classic car or a Harley D, like a number one record or a symphony
you're like a bouquet of roses smellin' so fine
you're like a young princess lookin' so devine
image Cinderella, the belle of the ball
you're like so many good things - I can't name them all"
domingo, 24 de octubre de 2010
The Adverts, "Gary Gilmore's Eyes"
Mientras los Sex Pistols cantaban a la anarquía o The Clash a la brutalidad policial, la banda de T.V. Smith rendía homenaje velado a los ojos de Gary Gilmore, personaje nacido bajo la mala estrella: rebelde, peligroso, violento y fanático de Johnny Cash, que tras pasar media vida entre rejas, a los 35 años por fin, acusado de dos homicidios a sangre fría, jamás volvería a ver la luz de la libertad, y Gilmore asumiendo su culpa, reclamó su derecho a ser ejecutado dignamente, y donar sus córneas a la ciencia, o al osado que se atreviera al trasplante.
El tema de los Adverts no dejó indiferente a la bien pensante sociedad británica, que escandalizada por la macabra letra, no dudó en situarlo en un digno puesto 18 de las listas de éxitos. A buen seguro un Gary Gilmore con vida esbozaría una escalofriante sonrisa.
I'm lying in a hospital, I'm pinned against the bed
A stethoscope upon my heart, a hand against my head
They're peeling off the bandages, I'm wincing in the light
The nurse is looking anxious and she's quivering with fright.
I'm looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
The doctors are avoiding me, my vision is confused
I listen to my earphones and I catch the evening news
A murderer's been killed, nd he donates his sight to science
I booked into a private ward, I realise that I
Must be looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
I smash the light in anger, push my bed against the door
I close my lids across the eyes I wish to see no more
The eye receives the messages and sends it to the brain
No guarantee the stimuli must be perceived the same
When looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Looking through Gary Gilmore's eyes
Gary don't need his eyes to see
Gary and his eyes have parted company
lunes, 29 de marzo de 2010
Dr. Feelgood, "Going Back Home"
Dr. Feelgood nacieron en 1971 en Convey Island (Essex, Inglaterra) y tomaron su nombre de una vieja canción de 1962 del bluesman blanco Piano Red y su grupo Dr. Feelgood and the Interns. A lo largo de su carrera han grabado varios discos, algunos de ellos imprescindibles, y aunque en 1994 un cáncer segó la vida del cantante y alma del grupo Lee Brillaux, como se ha dicho antes, siguen tocando en la actualidad. De todas las numerosas formaciones por las que han pasado los Feelgood, sin duda la mejor fue la original, la formada por Lee Brillaux (cantante y harmonicista poseído por Sony Boy Williamson), Wilko Johnson (guitarrista hecho de nervios de Bo Diddley), The Big Figure (recio batería siempre al compás) y John B Sparks (bajista con pinta de estibador). Con esta formación grabaron tres legendarios LP's de estudio ("Down by Jetty", "Malpractice" y "Sneakin' Suspicion"), pero donde realmente estaba su fuerza era en los conciertos, como bien se puede apreciar en su sudoroso directo de 1975, "Stupidity".
Hablando de directos, en el 2005 se editó un DVD de un show de la misma época que "Stupidity", en 1975, cuando la banda estaba en su mejor momento artístico y comercial, éxito que ni ellos mismos imaginaban, pero que a base de incandescentes conciertos se ganaron a pulso, en una época en que la juventud estaba cansada de grupos "sobre producidos" y querían más de acción en forma de primitivo Rhythm and Blues.
El DVD mencionado se llama "Going Back Home", como uno de los temas de su segundo álbum "Malpractice", y simplemente se trata de un extracto de una de sus apabullantes actuaciones, posiblemente ni mejor ni peor que cualquiera de sus conciertos en esa época, un concierto más, un triunfo más, o quizás un rito iniciático más para algún chaval que después formaría parte del movimiento Punk. El vídeo dura apenas media hora, pero es un escalofriante testimonio de lo que debe ser un concierto de Rock and Roll, una punzada de credibilidad a cargo de unos chavales de ascendencia obrera, dispuestos a comerse el mundo y sacar todo el jugo a la vida, utilizando para ello como vehículo el Blues y su hijo ilegítimo el Rock and Roll.
Resulta impresionante ver a Lee Brillaux, con sus rápidos movimientos de brazo, firmes y seguros, empapado en sudor con su sucio traje blanco, su armónica y esa imagen de currante del Rhythm and Blues, pero con más clase que todos los "Armanis" juntos, sin hacer concesiones a nada ni a nadie, simplemente es Lee Brillaux, toca Blues y se siente orgulloso. A su derecha está Wilko Johnson, tremendo guitarrista de estilo rítmico, que viéndole en faena cualquiera diría que es sencillo lo que hace, pero detrás de esa supuesta simplicidad hay un sonido único, nervioso y anfetamínico, escupido por una maltratada guitarra Telecaster que es atacada sin piedad, casi siempre a pelo y sin púa, mientras Wilko Johnson se mueve de un lado a otro, brinca y mira al público con desorbitados ojos de loco asesino.
El repertorio está repartido entre poderosas versiones de Coasters, con un "I'm a Hog for you baby" especialmente punzante, o "I can tell" de Bo Diddley destinado a subir el ritmo cardíaco; pero el material propio, compuesto por Wilko Johnson, tampoco desmerece. Circulan clásicos inmortales como "Going back home", "All through the city", o su hit por excelencia "Roxette", que empalman con el frenético Rock and Roll "Shouldn't call the doctor" cantada a medias con The Big Figure (el batería), o esa declaración de vitales principios crápulas que es "Back in the night" con la inolvidable guitarra "Slide" que toca Lee Brillaux mientras Wilko Johnson reparte Riffs a diestro y siniestro.
Por si fuera poco, dicho DVD incluye un audio CD con el concierto completo más otras "golosinas" extras, en total 23 temas producidos para más "inri" por Vic Maile, productor y uno de los padres adoptivos del glorioso movimiento Pub-Rock. Por último, si estáis interesados en esta pequeña joya, en un gran centro comercial, de cuyo nombre no me quiero acordar, aún está disponible por el precio de un par de tercios de cerveza.
"Going back home", una muestra del poderío de los Feelgood
lunes, 8 de febrero de 2010
The Count Bishops, "Speedball"
Ellos fueron la respuesta a una escena tremendamente aburrida dominada por los grupos de rock progresivo y sinfónico tan populares en la época. Corrían principios de los 70 en Inglaterra, y en muy poco tiempo surgieron un montón de bandas entusiasmadas por el catálogo de grupos y solistas de color de sellos como Chess, Stax, Motown o Excello, pero también compatriotas suyos de los 60 fueron una fuerte fuente de inspiración. Resumiendo, en la primera mitad de los 70 no era nada raro encontrarse en los numerosos Pubs del país, pequeños grupos tocando música inspirada en Muddy Waters, Chuck Berry, Slim Harpo o Bo Diddley, pero también en los Who, Pretty Things, Kinks o Rolling Stones, con la única idea de divertirse, beber gratis y quizás impresionar a alguna chica.
Nombres imprescindibles como Nick Lowe, Elvis Costello, Graham Parker o el mal logrado Joe Strummer se curtieron en los Pubs de Inglaterra, sin olvidar a los esenciales Dr. Feelgood, toda una institución y debilidad personal, que convulsionaron las listas de éxitos del país a base de latigazos de Rhythm and Blues llenos de chulería y elegancia, o Eddie and the Hot Rods, hoy no muy populares pero con una discografía que habla por sí sola, que enlaza el High-Energy con certeros trallazos de Power-Pop, que mientras influyeron a los Punks el público se olvidó de ellos. Pero si hay un grupo que merezca mención especial, estos son The Count Bishops, surgidos en Londres en 1974, que al igual que Dr. Feelgood tocaban Rhythm and Blues, pero su visión era mucho más cafre, con un espíritu más próximo al Garage-Punk americano de los 60.
Los Count Bishops fueron la primera referencia de la discográfica londinense Chiswick Records, imprescindible para entender el movimiento Pub-Rock, que entre 1975 y 1982 editó obras de Damned, Dr. Feelgood, los 101'ers de Joe Strummer, Radiators o Motorhead entre otros. Chiswick Records cerró sus puertas en 1982, pero su fundador Ted Carroll continuó en el negocio discográfico con Ace Records, sello dedicado a rescatar desconocidas joyas del pasado que hoy día, a pesar de la decadente industria discográfica generalista, se mantiene en un fabuloso estado de salud.
"The Bishops son exactamente el tipo de banda que estábamos buscando cuando empezamos con este sello (Chiswick Records). Tienen la energía en estado bruto y la emoción perdida en la música de hoy. Sigo fascinado cuando pienso en la sesión de cinco horas en Pathway cuando la banda grabó trece fantásticas canciones, cuatro de las cuales están incluidas aquí. Después de escuchar este E.P. estoy seguro que estarás de acuerdo conmigo que mientras haya bandas como los COUNT BISHOPS cerca, el futuro del Rock and Roll estará seguro".
Con estas sinceras palabras, así presentaba Carroll a los Bishops, y no es para menos. El artilugio muestra en la portada a un grupo de cinco macarras en sus motos, con cara de pocos amigos, y debajo el título "Speedball", que no se refiere precisamente a cierto explosivo combinado opiáceo, es mucho más que eso, se trata de un mortífero cóctel de Rhythm and Blues, cuatro temas ajenos tocados a ritmo frenético, repletos de un espíritu juvenil que transmite inconformismo y mucha mala leche, pero también son una patada directa a la entrepierna gracias a ese par de guitarras que apestan a Rhythm and Blues con toda la energía del Punk, y un tremendo y pendenciero cantante (Mike Spenser), que se merienda un tema tras otro poniendo toda la carne en el asador en nombre del Rock and Roll más directo. Da igual que solo haya versiones, sencillamente las hacen suyas como si sonaran por primera vez. Se meriendan "Route 66", un recorrido por la famosa Ruta Norteamericana en tan solo dos minutos y medio. Prenden fuego al clásico "I ain't got you" de Clarence Carter, más próxima. a los Yardbirds de Eric Clapton que a Jimmy Reed. En la otra cara inyectan a "Beautiful Delilah" de Chuck Berry velocidad y tensión sexual en una tremenda adaptación que no deja indiferente, y para terminar, la aplastante lectura de "Teenage Letter" te golpea de lleno con un clásico e insistente riff, que sugiere evasión y descontrol, más cercana a los Sorrows que a Big Joe Turner, pero en esencia con el mismo incendiario común denominador.
Veinte años después de la edición de "Speedball", en 1995 Ace Records, como no podía ser de otra forma, editó una edición ampliada que contenía el E.P. al completo más once temas extras grabados en esa misma sesión de 1975, o por lo menos en esa época. Siguen con las versiones, escogidas con enorme buen gusto e interpretadas con el mismo nervio, pero a pesar de todo, los cuatro temas seleccionados para el E.P. original se llevan la palma.
En cuanto a la trayectoria de los Bishops, al poco tiempo la formación original se deshizo, el cantante Mike Spenser fue expulsado del grupo, y continuaron grabando algunos discos, de los cuales "Count Bishops" de 1977 es realmente bueno, pero en esa época el Punk venía pegando muy fuerte, y por increíble que parezca, aunque los Bishops y demás grupos de Pub-Rock avivaron la llama del Punk, fueron injustamente olvidados y no tardaron en desaparecer o, en el mejor de los casos, adaptarse a los gustos de la época. Parece un triste final para este excitante movimiento, pero a pesar de los cambios de modas, el Rock and Roll con sabor a cerveza y olor a tugurio siempre perdurará mientras aún haya salas dispuestas a apoyar a los grupos y organizar conciertos.
Este artículo está dedicado al mal logrado Zeon De Fleur.
La poderosa "Teenage letter" incluida en el E.P.
Una muestra de su poderío en directo, ya sin el cantante original
sábado, 7 de noviembre de 2009
The Clash, "At Shea stadium"
Los Clash fueron de los grupos más longevos de su generación, mientras que muchos de los grupos punk que surgieron como una exhalación se quemaron con la misma rapidez que una moda pasajera, Los Clash crecieron y experimentaron con diversas texturas musicales. Fueron grandes, incluso sus momentos más bajos son enormemente disfrutables, siempre con esa impronta tan personal que les hace únicos. The Clash grabaron un puñado de discos que cambiaron el curso de la música, fueron comprometidos, vibrantes y siempre arriesgados. La magia duró de 1976 a 1986, pero según algunos tuvieron que haberlo dejado antes. Quizás en sus últimos años fueran engullidos por los conflictos internos y personales, pero sobre todo por su propio éxito. Aún así su carrera fue brillante como pocas.
Volviendo a aquél 12 de octubre de 1982, The Clash compartieron cartel con David JohansenNew York Dolls) y The Who. En el mismo día coincidían 3 de los máximos exponentes de la música Punk en distintas épocas. The Who hacia mediados de los 60 arrasaron el sistema a golpe de feedback y melodía, New York Dolls a principios de los 70 aportaron maquillaje y guitarras asesinas y The Clash en la segunda mitad de los 70 pasión y compromiso. Aquél día los Clash se jugaban mucho, conscientes del numeroso publico, guapos y famosos incluidos, tenían que salir a por todas. Probablemente estuvieran nerviosos, se jugaban su prestigio al otro lado del Atlántico y debían apartar sus diferencias y fricciones internas, sencillamente tenían que funcionar de nuevo como una banda unida, y vaya si lo consiguieron.
Tras la introducción de Kosmo Vinyl, Joe Strummer suelta un "Welcome to the Casbah club", y a partir de ahí el grupo arroja un tema tras otro como si el tiempo no hubiera pasado, como en los viejos tiempos pero con la experiencia que da los años. El repertorio fue de lo más acertado, se trata de una generosa selección de algunos de sus mejores temas desperdigados por todos sus discos. Abren con un incendiario "London Calling" que es pura anfetamina a punto de explotar, Strummer presenta a Mick Jones para cantar "Police on my back", el estadio se viene abajo en una ovación única. Paul Simonon relaja los ánimos con los aires reggae de la fantástica "Guns of Brixton". De nuevo Joe Strummer se arranca con "Tommy gun", un single perfecto con categoría de himno. Quién piense que el rap y el hip-hop son incompatibles con el Punk-Rock ahí está "Magnificent seven" para rebatirlo, que empalma con un brillante "Armagideon time" de ascendencia Reggae.
Le damos la vuelta al disco y nos encontramos con "Rock the Casbah", un digno ejemplo de lo que debería ser la música disco según los Clash. A partir de ese momento la temperatura sube tema a tema y minuto a minuto hasta el final. "Train in vain" es el maravilloso tema oculto de "London Calling", que curiosamente es el de más proyección comercial; canta Mick Jones, y como no podía ser de otra manera la banda suena como un cañón pero sin perder los matices originales de la obra de estudio. "Career of oportunities" regresa a los tiempos del glorioso primer disco, con una versión convincente y llena de mala uva, donde pagan la deuda a los Ramones. "Spanish boms" de "London Calling" la odié la primera que la escuché, pero con el tiempo me fue atrapando, y la versión aquí interpretada no es ninguna broma, las guitarras crujen y al grupo se le nota que se mete de lleno en el tema. "Clampdown" pertenece de nuevo a su disco más celebrado ("London Calling"), y añade textura punk a toda esa fantástica colección de canciones. La versión presente es simplemente fantástica y queda propulsada por un comunicativo Joe Strummer. "English civil war" es otro encabritado himno punk incluido en su segundo álbum, y volviendo al estadio Shea, el grupo lo resucita de entre los muertos gracias al buen hacer de Mick Jones como guitarrista solista. Para concluir The Clash cierran con ese rompe-pistas cervecero que es "Should i stay should i go", con Jones y Strummer repartiendo "versos" y guitarrazos a diestro y siniestro, y de despedida, que mejor que hacerlo con "I fought the law", de ese chico tejano muerto en los 60 en extrañas circunstancias llamado Bobby Fuller, y como no, la versión aquí incluida no tiene fisuras, con ese respeto por el Rock and Roll clásico y esa clase innata que posee de la banda, y nunca mejor dicho.
"Police on my back" uno de los momentos iniciales y mejores del álbum
jueves, 19 de marzo de 2009
Graham Parker "Squeezing out sparks"
Es en esta época, mitad de los 70, cuando surge una nueva generación de cantantes y compositores, que incluyen a Elvis Costello, Graham Parker y un poco más adelante a Joe Jackson. Al contrario que los Punks, que crean su propia “revuelta juvenil” a base de inconformismo y ataque frontal al sistema, Graham Parker y compañía acentúan más su lado emotivo con unas letras cargadas de ingenuidad e ironía, y una música rica en originales melodías.
Graham Parker desde 1976 viene acompañado por una “super banda” llamada The Rumour, formada por miembros de Ducks Deluxe y Brisnley Swartz. El sonido es enérgico y hacen incapié en la fuerza de las guitarras, combinado con un teclado que añade profundidad a las canciones sobre una contundente sección rítmica. Editaron algunos soberbios albumes como “Howlin Wind” o “Heat Treatment”, y aunque “Stick to me” era un poco más flojo, facilitó la salida del grupo de Mercury Records para entrar a formar parte de Arista. Graham Parker en relación con su ruptura con Mercury grabó la fantástica “Mercury poisoning” no aparecida en ningún LP.
“Nobody hurts you” no baja la intensidad del disco, toda una fiesta de guitarras rítmicas, solistas y la voz de Graham Parker de nuevo toca la fibra sensible (“Nadie te hiere tanto como tú mismo”).
“You can't be too strong” es uno de los momentos más emocionantes del disco, elaborada solo con guitarras acústicas, el teclado de fondo, y por encima la afectada voz de Graham Parker, tan íntima y melancólica, que nos muestra a alguien deshecho por dentro aunque por fuera aparenta que todo está bien.
La Imaginación es algo que me viene fácil
porque esto no es nada si no es irreal
cuando finjo tocarte, tú finges sentir"
los corazones están en fila, para romperse cada día
...
Cuando ella está en mis brazos
no puedo ver el otro punto de vista"
Todas las bombas están detonando
y todos me dicen que no me asuste y actúe como si no me importase
por eso llevo una expresión en blanco para ocultar mi auténtica impresión
apaga las noticias de la radio, solamente enciende esta emisora"
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martes, 12 de agosto de 2008
Manfred Mann
No todo es malo en estos días extraños, en este año 2008 por suerte, el bien más preciado de la humanidad, que es el Agua, no es tan escaso como otras veces. Aunque en la gran ciudad no hay costa uno puede “surfear” por todos los bares de la zona a base de refrescante cerveza helada; pero sobre todo, haga calor o frío, nuestra querida música siempre está ahí, con su mágico y seductor poder para alejar momentáneamente los problemas del día a día. Esa música de Rock and Roll que en el cálido verano fluye como una refrescante e inagotable fuente, y en los gélidos fríos del invierno se muestra como un acogedor refugio de vuelta a casa.
Manfred Mann, siempre fueron distintos del resto, fueron auténticos músicos académicos, y su música estaba influida por igual, tanto por el Rhythm and Blues como por el Jazz. Se formaron en el Londres de 1962 bajo el nombre de Mann-Hugg Blues Brothers. El núcleo estaba compuesto por el teclista de origen Sur Africano Manfred Mann y el batería Mike Hugg, que también tocaba el vibráfono. El resto de la banda la completaban Mike Vickers a la guitarra, Dave Richmond al bajo (sustituido al poco por Tom McGuinness), y el estupendo cantante y armonicista Paul Jones, más el ocasional añadido de una sección de metales.
Al contrario que la mayoría de sus grupos colegas contemporáneos, el sonido de Manfred Mann no estaba basado en las guitarras. Aunque el órgano y piano eran los auténticos protagonistas de su sonido, incorporaron otros instrumentos como flauta, vibráfono, saxofones, y por supuesto mucha armónica. Estaban tremendamente influidos por el Blues, pero su música también hablaba el jazzistico idioma de John Coltrane, Miles Davies, Bill Evans y Ornette Coleman. Por decirlo así, eran unos músicos cultos, pero también “rock and rolleaban” como auténticos posesos dotando su música de un gran sentido del Groove, es decir, música llena de toneladas de diversión, tremendamente bailable y repleta de “Swing”.
Manfred Mann tenían grandes composiciones propias, pero también eran excelentes intérpretes de temas ajenos. Entre algunas de sus mejores versiones de su primera época, entre 1963 y 1965, están la frenética “Groovin’” grabada originalmente por Ben E King, el clásico “Watermelon man” del jazzman Herbie Hancock con ese estupendo riff de órgano que se entrelaza con un sugerente saxofón, mientras Paul Jones canta y toca la armónica de manera magistral. “Watch your step” es una excelente recreación del clásico de Bobby Parker, con percusión de estilo caribeño, urgente riff de bajo, saxo, órgano... todo funciona de maravilla. No faltan homenajes a los grandes de la Chess records: Bo Diddley (“Bring it to Jerome”), Muddy Waters (“I’ve got my mojo working”, “Hoochie coochie man”) o Howling Wolf (“Somkestack lighting”). Fascinante resulta “I put spell on you” del gran Screaming Jay Hawkins, donde la rabia original es sustituida por una personalísima versión llena Swing y “balanceo”. Tampoco podía faltar el tributo al gran Ray Charles, y su “Sticks and Stones” que los Manfreds la convierten en toda una explosión de ritmo.
En cuanto a temas originales propios, Manfred Mann dijeron muchas cosas y muy buenas. “5, 4, 3, 2, 1” les catapultó hacia el éxito internacional a ritmo de Rock and Roll, y se convirtió en sintonía del programa musical “Ready, steady, go!”. Se trata de un acelerado tema que bebía de las aguas de Bo Diddley, tanto como “Cock a hoop”, otro evidente tributo a nuestro gafotas favorito de la guitarra Gretch de forma cuadrada. La banda al completo se presentaba en sociedad con la fantástica “One in the middle”, con el consiguiente lucimiento de cada miembro del grupo. Mención aparte merece esa asombrosa habilidad de los Manfreds para componer hipnóticos y penetrantes Blues arrastrados, es el caso de “Did you have to do that”, “Without you” o la alucinante “What did i do wrong”.
A partir de 1966 las cosas empiezan a torcerse, hay cambios constantes de formación, entre otros Jack Bruce entra a formar parte de los Manfred durante un período breve de tiempo, hasta que abandona para formar parte de unos tales Cream. El cantante Paul Jones es reemplazado por Mike D’abo, pero ya no es lo mismo, a partir de 1969 Manfred Mann se vuelven más experimentales, y la banda toma un rumbo más Jazz-Rock e incluso sinfónico. A partir de 1971 Manfred Mann son historia y pasan a llamarse Manfred Mann’s Earth Band con un errático camino que oscila entre el Rock progresivo, Mainstream y AOR, cuya trayectoria continúa a día de hoy, pero sin duda poco tiene que ver con sus primeros tiempos, cuando eran una entusiasta banda de genuino Rhythm and Blues y Jazz que hicieron vibrar a toda una generación.
martes, 13 de mayo de 2008
The Rolling Stones, "12x5"
Puede que los Rolling Stones de los últimos tiempos, ya no signifiquen otra cosa que una potente máquina generadora de dinero, una lucrativa empresa que alimenta muchas bocas, y en definitiva la eterna gallina de los huevos de oro. Pero hubo un tiempo en que los Stones fueron un grupo de inspirados chavales capaces de componer memorables canciones inspiradas directamente por los clásicos del Blues, Soul y del Rock and Roll, en una época de irrepetible colorido y de gran ebullición artística y creativa en toda su extensión.
La capital mundial cultural de mediados de los 60 se concentró en Londres; un joven con ganas de acción y experiencias nuevas, en Londres tenía todo lo que necesitaba: moda, cine, televisión, arte, música... Hablar del “Swinging London” equivale a hablar de Richard Fraser y Michael Cooper, de Mary Quant y de la moda en Chelsea, de Annita Palenberg y Marianne Faithful, pero sobre todo de música, emisoras de radio piratas que importaron los sonidos Negros de los USA, generaron una corriente inmensa de grupos, en un principio como fieles imitadores del estilo Blues norteamericano, pero que evolucionaron a su particular visión de la música, creando en definitiva sus propios Blues. Who, Kinks, Beatles, Hollies, Small Faces, Pretty Things, y por supuesto Rolling Stones fueron solamente algunos de sus protagonistas.
“12x5” se trata del segundo LP americano de los Stones publicado en 1964, y aunque quizás no sea ni por asomo tan brillante como lo que vendría después, se nota una clara evolución de un grupo que apuesta cada vez más por sus propios temas quedando las versiones más en un segundo plano, o por lo menos, originales y versiones están más equilibradas respecto a su primer disco también del 64.
En general siempre me han gustado los primeros discos de los grupos, esos debuts muchas veces no son los mejores pero sí los más frescos, inmediatos y espontáneos. En el caso de los temas del “12x5” muestran a unos Stones como una fantástica banda de Rhythm and Blues al gusto de la época, eran uno más entre muchos excelentes grupos británicos de Blues que pululaban. Las drogas duras aún no habían entrado en la banda, los infames sucesos de Redlands que desembocaron en la detención de algunos miembros de los Stones por posesión de narcóticos tardarían en llegar, tan lejanos y más como los tres asesinatos en el concierto de Altamont; Brian Jones por entonces era un joven y saludable fanático del Blues antes de convertirse en una figura en estado semi vegetativo y acabar sus días de forma muy triste un día de 1969 ahogado en su piscina.
Los Rolling Stones del “12x5” eran unos ingenuos chavales ávidos de experiencias nuevas y diversión, pero sobre todo estaban locos por los sonidos clásicos americanos de Blues, Rock and Roll y Soul: Chuck Berry, Slim Harpo, Howling Wolf, Otis Redding o Robert Johnson eran algunos de sus favoritos. Así lo reflejan en “12x5”, reproducen los sonidos de sus maestros con una fidelidad memorable, e incluso graban parte de las canciones en los estudios de grabación Chess en Chicago, cuna de dioses como Chuck Berry, Bo Diddley, Muddy Waters o Howling Wolf.
Como en su primer LP, en “12x5” hacen un montón de versiones. Bordan el clásico de Chuck Berry “Around and around”; los Stones a lo largo de los años han hecho muchas versiones de Berry, pero esta frenética adaptación quizás sea la mejor rendición que hayan hecho nunca.
“Confessin’ the Blues” es un oscuro blues arrastrado grabado originalmente en 1940 por Jay McShann, y que aparece en el disco de Chuck Berry de 1960 “Rockin’ at the Hops”.
Consiguen escalar las listas de éxitos de la época con una impresionante adaptación de “Time is on my Side” de la reina Irma Thomas desde los pantanos de Nueva Orleans, y se puede apreciar una evidente evolución hacia terrenos más Soul, haciéndose más patente aún con grandiosas lecturas del precioso medio tiempo de Wilson Pickett “If you Need me” y “It’s all Over now” de Bobby Womack cuando formaba parte del grupo gospel The Valentinos.
Antes de que Creedence diera a conocer el clásico “Susie Q” de Dale Hawkins, los Stones hicieron una enérgica versión de menos de 2 minutos conducida por la eterna guitarra de Keith Richards.
En “12x5” la auténtica evolución de los Stones se aprecia en las composiciones propias de Jagger/Richards o Nanker/Phelge, ambos los mismos personajes pero con distintos nombres. “Empty Heart” es uno de mis temas favoritos suyos de todos los tiempos, por su sencillez, por esa armónica, por el riff de guitarra y esos coros de Keith Richard repitiendo al final de la canción “I wanna die!!!”, pura energía juvenil y un clásico adaptado por un montón de bandas de "garage" en los USA.
“Good Times, Bad Times” es un lento y sugerente Blues clásico con un Mick Jagger dando lo mejor de sí tanto con su voz como con la armónica.
“2120 South Michigan Avenue” es una dirección postal de Chicago, ni más ni menos que el punto exacto de localización de la Chess records, cuna de los más grandes del blues y Rock and Roll eléctrico, es un instrumental en la línea de Booker T and the MG’s con la estelar colaboración de Ian Stewart al órgano.
La sensibilidad Pop sale a relucir en “Congratulations” un bonito medio tiempo semiacústico arropado con una preciosa guitarra de 12 cuerdas, salió como la cara B de “Time is on my Side”.
Asombroso también ese “Grown up Wrong”, un boogie inundado por una gran guitarra slide cortesía de Brian Jones, y con Mick Jagger cantando como si de un Howling Wolf blanco se tratara y mostrándose de nuevo como excelente armonicista.
Posteriormente a “12x5” llegaron “Satisfaction”, “Play with Fire”, “Get off my Cloud”, “The Last Time” y demás singles de éxito mundial, publicaron discos básicos como “Aftermath” y “Between the Bottoms”, hicieron una acertada incursión en la psicodelia (al menos para mí) con “Their Satanic Majestics Request”, y se reinventaron a si mismos con trabajos tan sólidos como “Beggars Banquet” o “Let it Bleed”.
Después llegaron los 70, la década de los imprescindibles “Sticky Fingers” y “Exile on Main St.”. En los 80, 90 y los actuales 2000, llegó la oscuridad, los Rolling Stones palidecen ante un pasado tan glorioso plagado de tan buenos momentos.
No descubro el hilo negro si digo que los Stones se han convertido en una de las bandas más influyentes en la historia del Rock and Roll, pero como todo, también ellos tuvieron sus inicios y sus años de aprendizaje, y “12x5” constituye un buen ejemplo de esos años, allá por el lejano 1964 cuando la magia aún existía y el Blues estaba ahí.