¡Mira tu por donde que al verano le quedan dos afeitadas! No voy a entrar en eso tan manido de "como pasa el tiempo" o "si ayer era junio" etc... pero el caso es que este veranillo, con gripe incluida, se me ha pasado volando.
Una de las cosas mas placenteras de estos meses ha sido, sin lugar a dudas, la compra de mi heladera Kenwood. Vale que no hace mucha cantidad de helado, vale que es una pesadez estar pendiente de congelar una parte del aparato, al menos un día antes, y vale que si quieres hacer doble cantidad, la segunda tanda no quedará tan bien como la primera, pero es igualmente una maravilla.
Aunque no he guardado fotos (lástima no haber sido precavido), este año he hecho helado de fresas, de mango, de nata (hmmm, ¡viva la nata!) y tres tipos distintos de helado de vainilla (quede constancia que a R. le vuelve loco la vainilla).
Asi que por hacer un pequeño homenaje al final del verano (que ya se acerca, aunque aquí con estos calores no se note), me he decidido por un clásico heladito de vainilla, que para mi es el mejor de los tres que he hecho. Así que, a ver si le ponen algo de ganas, y festejan el final del verano con el delicioso sabor de la vainilla.
HELADO DE VAINILLA
Ingredientes:
- 4 huevos.
- 200 gr. de azucar glas.
- 1/2 litro de leche.
- 1 cucharada y 1/2 de esencia de vainilla (eso va en gustos).
- 1/4 litro de nata montada con un par de cucharadas de azucar.
Elaboración:
En primer lugar batimos los huevos con el azucar durante un par de minutos (no es necesario montar los huevos). Se añade a la mezcla la leche, la vainilla y se bate nuevamente un par de minutos.
El batido resultante se pone en un cazo o recipiente apto para el calor, al baño maría. Calentamos aproximadamente unos 8 minutos o hasta que esté humeante. La idea es que no llegue a hervir, o de lo contrario la mezcla se estropeará. Apartamos del fuego y dejamos enfriar.
Una vez frio le añadimos la nata montada.
A partir de aquí dependerá de si tienes heladera o no. Si la tienes, pues simplemente incorporar la mezcla a la máquina y ponerla en funcionamiento, siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez hecho el helado, lo pasamos a un recipiente y lo metemos en el congelador.
Si no tienes heladera, hacer helado no es imposible. Tienes que poner la mezcla en un recipiente y llevarlo al congelador. Cada hora aproximadamente, sacas el recipiente del congelador y bates la mezcla. Se repite la operación unas tres o cuatro veces. Con esto, logras evitar en gran medida la formación de cristales en la mezcla, y el helado quedará mucho mejor.
Fuente: En este caso, he sacado la receta del libro "365 Postres (uno para cada día del año)" de Myrette Tiano, de la editorial Everest. El libro es viejo como el mundo, pero tiene unas recetas fantásticas.
Veredicto: Tal y como ya he avanzado, el helado quedó tremendo. Se trata sin lugar a dudas del mejor helado de vainilla del verano, mucho mejor que el de vainilla con cookies o el de vainilla bourbon. Al final va a resultar que en la sencillez está la clave.