| Mirando atrás desde el amarillo, pero no viene nadie |
Lo hizo desde su fundación, cuando se presentó como un equipo "científico" y, aunque su primer año fue de todo menos glorioso, ahora es una máquina de triturar que recuerda los peores tiempos del UsPostal, donde andaba hasta Benjamín Noval, por citar un sólo ejemplo de milagro médico.
Demos la bienvenida, pues, al UkPostal. No es casual, y nadie debería dejar inadvertido, que el recordado equipo americano también logró colar a dos compañeros como primero y segundo de la prestigiosa prueba por etapas francesa: en 2002 a Armstrong y Landis, aunque este último ha explicado claramente las razones de aquel éxito de un gregario gregarísimo.
A diferencia de aquella edición, en este 2012 apenas ha habido montaña en la carrera francesa: sin finales en alto de relieve, y convertido en un aguachirri de difícil digestión. Ha ganado Wiggins y ha sido segundo su compañero Rogers, dos contrarrelojistas. Cuarto su compañero Froome, que no se sabe muy bien qué es, aunque se intuye. Su dominio como equipo y de la carrera ha sido aplastante, mucho más de lo que indica lograr ser 1º-2º-4º en una carrera como Dauphiné. No, no ha habido crono por equipos. Ha sido mucho peor.
El viernes había de montaña el Grand Colombier, ese puerto precioso -carretera estrechísima, pendiente constante, se sube de 200 m. a sólo 1.500 m, pero hay 1.300 metros de desnivel- que apenas se usa en las grandes carreras. Llegó la escapada del día entre la lluvia, mientras los favoritos se agasajaban al ritmo del Sky, donde tiraba -sí, lo han adivinado- otro contrarrelojista, en concreto Richie Porte. Ah, y también Boasson-Hagen, que había ganado una etapa dos días antes.
El más listo de la escapada fue el prometedor francés Vichot, que en las refriegas de españoles -el veterano Egoi Martínez, todo los días escapados; Losada, que parece otro corredor en este año en que todos los Katusha parecen otros corredores; Navarro, sin referente y Luz Espiritual Divina y Pinteña que le ilumine- atacó en el momento justo.
En Dauphiné hace unos años siempre había una etapa de montaña de más de 200 km. y con alguno de los colosos alpinos. Este año, todas por debajo de los 190 km. y sólo el Joux Plane, en su tradicional formato de subida y bajada final a Morzine. ¿Quien atacó entre los favoritos? Nadie, todo el mundo a rueda del ritmo del Uk Postal -comandado por ¡Boasson-Hagen! durante más de la mitad de la ascensión- como en los tiempos del americano. Sólo se movió el increíble Nairo Quintana (22 años, Colombia, Movistar), otro más de la hornada de corredores sudaméricanos que va dar que hablar en los próximos años.
Sacó 18" en la cima del Joux Plane, y consiguió llegar a meta: si, baja bien. Al menos mucho mejor que Heras, del que siempre hay que acordarse cuando se baja el puerto alpino. Y va bien contra el crono. Evans también hizo una ataquito cerca de la cumbre y llegó con 8" sobre el pelotón, cuyo sprint fue ganado de manera imperial por...¡Dani Moreno!.
Al australiano su ataquito no le sirvió para colocarse segundo en la general, puesto que ya ocupado en ¡cuatro! ocasiones, y parecía que iba a hacer algo en la última etapa, al menos para tener cinco segundos puestos en una carrera prestigiosa, como Ullrich en el Tour. ¿La última etapa? Una mueca al ciclismo, con final en un puerto de tercera y 126 de recorrido.
Evans dice que Van Garderen pinchó poco antes del final y que no pudo atacar. Será eso. La farsa de competición -tres horas de duración- fue para un corredor que sabe mucho de eso: Dani Moreno. Sí, el simpático corredor madrileño de pelo agitanado se va del Dauphiné con dos victorias de etapa y un tercer puesto en la etapa de Morzine. Ayer batió en el último suspiro a L.L Sánchez, con el compartía mensajes y cariños de Jesús Losa.
Dentro de este simulacro de competición que ha sido el Dauphine 2012, lo más destacado es la actuación del Uk Postal, también conocido como Sky: Wiggins, Rogers, Froome, Porte (9º en la general) y Boasson-Hagen, que no irá al Tour para hacer espacio a Cavendish. Sí, hombre, como el Telekom: irán con un bloque para la general y con otro para los sprints. Y encima el campeón del mundo va diciendo por ahí que ha perdido ¡cuatro kilos! de su peso de competición para poder subir mejor. Como el Telekom no: como Zabel. Al tiempo.
Esto es un escándalo.
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De Sagan vamos celebrando todos sus registros: su inolvidable primera victoria (y especialmente la segunda), su primera etapa en una grande y, ahora, su primera crono. Ha sido en el mismo escenario donde el año pasado ganó su primera etapa de montaña, en la Vuelta a Suiza. En aquella ocasión fue una etapa de 107 km., o sea que ya llegarán mejores oportunidades de calibrar su talento, y esta vez ha sido un prólogo de 7´3 km. Ya. El asunto viene cuando en la etapa de montaña había 35 km. de ascensión y en la crono del sábado batió a Cancellara, metiendo unas diferencias siderales a los rivales.
Había subida y posterior bajada a un montículo sobre Lugano, y de ahí las diferencias. Por cierto, cuando Sagan gana en una vuelta por etapas no lo hace una única vez. El domingo el pelotón subió Verbier, aquel puerto que se estrenó en el Tour 2009 y decían que no iba a marcar diferencias, y donde Contador voló. No lo dijo él en su habitual modestia -basada en sus dos certificados médicos compatibles-, sino los datos que se extrajeron de la etapa, donde Contador subió a un ferrariano VAM de 1850 m/h. Sería que había comido solomillo la noche anterior.
Esta vez fue diferente, como siempre que no está este corredor polimedicado. El pelotón fue de charleta por el Valle del Ródano -que está sufriendo fuertes lluvias estos días, y cuyas presas están en alerta- y F. Schleck atacó a seis km. de meta, ya en plena subida. De más a menos, el pelotón se acercó peligrosamente a su altura en el último km., desde donde saltó un muy inteligente Rui Costa, que adelantó al luxemburgués en la última curva para lograr su segunda victoria de etapa en Suiza. Antes lo había hecho varias veces subiendo. Es increíble la cantidad diferente de corredores que obtienen victoria en el equipo navarro, incluso hasta Rojas. El resto de corredores se desparramó en diferencias menores -salvo los Rabobank, desastrosos-, incluyendo un Valverde que por una vez rindió en una etapa de lluvia. Eso sí, su papel lo desempeño su compañero portugués.
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Íntimamente relacionado con estos dos compañeros suyos multiherramienta. J.J Cobo -el viernes abandonó en Dauphiné en el primer puerto serio de la carrera- decía hace un año que "ya me gustaría saber a mí la razón de esos bajones". Lo que no sería normal es que llevasen al primer cántabro que ha ganado la Vuelta al Tour 2012.