“ANIQUILACIÓN”
êêê
(ONSLAUGHT)
DIRECTOR: Adam Wingard.
INTÉRPRETES: Adria Arjona, Dan
Stevens, Eric Wareheim, Drew Starkey, Rebecca Hall, Reginald VelJhonson,
Michael Biehn, Alex Pereira.
GÉNERO: Acción-ciencia ficción / DURACIÓN: 92 minutos / PAÍS: EE.UU. / AÑO: 2026
Aniquilación se nos presenta como un intento de Adam Wingard por regresar al terreno de bajo presupuesto y libertad genérica que funcionó tan bien con Tú eres el siguiente y The Guest (el film que nos ocupa ha sido ideado como un spin off de esta última), después de su larga incursión en el cine de franquicia. Un regreso a sus añoradas raíces, aunque la mezcla de acción, terror y ciencia ficción no termina de alcanzar toda la ferocidad que promete.
La historia sigue a una francotiradora del ejército, Celeste (Adria Arjona), que vive en un parque de casas rodantes en el desierto de Nuevo México y tiene que utilizar todas sus habilidades para proteger a su hija cuando un escuadrón de “supersoldados” modificados genéticamente y convertidos en máquinas asesinas se escapan de una base militar secreta.
Lo más interesante de Aniquilación es que carece de pretensiones: estamos ante un entretenimiento de serie B de 92 minutos de duración, con unos supersoldados aparentemente indestructibles debido a los experimentos del doctor Hans Kammler (Dan Stevens) en los laboratorios de una base secreta situada en el desierto, una madre convertida en improbable heroína de acción y un tono y una atmósfera que nos remite deliberadamente al cine de John Carpenter.
Y ahí reside quizá su mayor virtud: Wingard vuelve a divertirse. Existe una cierta desfachatez en la propuesta, humor negro, violencia estilizada y personajes intencionadamente excesivos. Adria Arjona sostiene bastante bien la función dando oxígeno a una veterana militar que debe proteger a su hija, mientras que Dan Stevens -que vuelve a colaborar con Wingard- aporta una presencia particularmente extravagante. Rebecca Hall aparece en un pequeño papel como la mujer, musa y alma guía de Stevens.
Y es que Dan Stevens interpreta al “mad doctor” Hans Kammler, un científico obsesionado con crear una nueva generación de supersoldados mediante experimentos con seres humanos. Es un personaje que Wingard aborda con bastante gusto por lo excéntrico y excesivo del personaje, casi como una caricatura muy comiquera de los científicos desquiciados del fantaterror de serie B. Y está Drew Starkey encarnando a Cyrus, un representante oficial del gobierno, que intenta controlar las consecuencias de los experimentos. Un tipo que aporta una ambigüedad que contrasta muy bien con el histrionismo de Stevens, un dúo que introduce dos registros distintos dentro de los mismos experimentos secretos: el científico que quiere jugar a ser Dios y el representante del sistema que pretende administrar las consecuencias de haberlo permitido.
Así, el artefacto funciona mejor como serie B desinhibida que como ciencia ficción seria, pues no importa tanto la viabilidad del programa de supersoldados como el placer de contemplar a estos personajes cada vez más atrapados en las consecuencias de sus propios experimentos.
La acción transcurre en el paisaje árido y casi marciano de Nuevo México, un entorno que refuerza su condición de ciencia ficción militar de bajo presupuesto. Con carreteras solitarias, instalaciones aisladas y grandes extensiones desérticas que hacen que los personajes parezcan completamente alejados de la población. El paraje contribuye a dotar a la función de un aire de western futurista: una pequeña comunidad perdida en mitad de ninguna parte, una amenaza que llega desde fuera y un grupo de personajes obligados a enfrentarse a ella sin ayuda exterior.
Tal vez lo que falte sea algo más de aquello
que hacía tan atractiva a The Guest: algo más de estilo y alma.
Aquella película convertía sus referencias ochenteras en una identidad propia,
mientras que en Aniquilación se conforma con acumular referencias
reconocibles. Aún no puedo decir si estamos ante la resurrección de Adam
Wingard, pero progresa adecuadamente con esta película honesta, simpática, modesta
y bastante entretenida. Y eso ya es un pequeño motivo de celebración.