Musa de...

Calíope: musa de la elocuencia y la poesía épica

Canción de cuna para mi abuelo





Dulces y eternos sueños, yayo...

Una hermosa lluvia de estrellas, en forma de lágrimas de santo, te acompaña.

12/08/12



&


Canción de cuna para Antonino

Publicado en El Pirineo Aragonés
- 17 agosto 2012 -


Es la noche más hermosa del año, esta en que el firmamento se derrama sobre nosotros y una lluvia de estrellas se convierte en lágrimas de santo. Vamos a dormir, no tengas miedo, deja que un largo sueño te lleve; las lágrimas de las estrellas nos prestarán hoy su llanto…

Gracias Antonino, esposo, padre, abuelo, por enseñarnos que la vida es más agradable cuando conseguimos hacer reír a alguien, cuando un pequeño esfuerzo nuestro supone un gran alivio para los demás, cuando hacemos el bien, sin esperar nada a cambio.

Gracias a ustedes, Hermanitas de los Ancianos Desamparados, por su entrega siempre fiel y servicial. Gracias a todas las personas que en esta Residencia ponéis en vuestro trabajo y voluntariado tantos cuidados y tanto amor para nuestros mayores. Gracias a los compañeros y amigos que allí ha encontrado y con los que ha compartido dos maravillosos años. Gracias a todos, por hacer que esta Residencia se convirtiese en su Hogar.

Gracias a todo el personal sanitario del Hospital de Jaca por la profesionalidad, discreción y respeto con que nos habéis acogido en los últimos días de vida de Antonino. Gracias por dulcificar estos días de despedida.

Gracias a vosotros, amigos, que le habéis acompañado a lo largo de ochenta y cinco años en el día a día, en momentos de celebración y en largos días de convalecencia. Gracias a todos por hacer que su vida estuviese plena de felicidad.

Y gracias a ti, Antonino, papá, yayo… por estar aquí cuando nosotros fuimos llegando, por querernos con toda la intensidad con que se puede querer y por enseñarnos a quererte del mismo modo.

Allá donde estés, seguro que tu música y esa sonrisa imborrable en tu rostro, siguen contigo.

Vamos a dormir. Dulces sueños…



Sin vida



Como la llama de una vela, cuando el pábilo se agota,
así la vida se extingue,
inmóvil, silenciosa...


Duendeando




Que las velas de tu guitarra
sean las cuerdas de tu barco

Que la música te despeine
y el viento te haga bailar

Que no te detengas
que brilles...

Que nunca te falten alas
para volar los océanos

Que la noche no te encuentre
sin rayitos de sol entre las manos

Que todas las semillas se abran
Que nazcan muchos perdones
algunas formas de amar...

Que pueda la luna
jugar con tu pelo
dibujarte dientes blancos
ser queso de ratones de cuento
silencio de olas en la oscuridad

Que todos los corazones
te trepen los sueños
hagan niditos en tu sonrisa

Que pises los pies
con el pasto descalzo

Que sobre los techos de las casas
encuentres un refugio

Que puedas mirar las cosas
desde otro lugar...

Que te gusten las tormentas de verano
las mañanas de domingo
las tardes de lluvia

Que siempre existan los libros de papel

Que el campo te haga correr
el cielo te haga reír
y puedas ver en una nube
todos los charcos reflejados

Que en cada estrella
exista un lazo indestructible
Que puedas mirarla
con mis ojos
a través del tiempo y la distancia

Que nos encuentre siempre
la ilusión por las cosas simples

barquitos, hojas, acuarelas
una callecita sin nombre
una buena historia
amor...

Que me recuerdes
que me abraces
que no me olvides...

Que el final feliz
sea solo el principio

Que seamos luz

Que no te falten:
naranjas dulces
molinos de besos
pinceles
ojos de niño
pececitos
caramelos
flores
cajitas de deseos no cumplidos
milagros


Desde este lado del río
océano
mundo...

a todos
gracias


- Isidro Ferrer -