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jueves, 6 de febrero de 2014

Situs Inversus

Pablo Martín Sánchez anarquista y escritor. Profesor y sindicalista. Viajero y enamorado. Baracaldo y Reus. Situs Inversus*. Magnífico!  

Ya he contado la vez que, sorprendido e hipnotizado por la lectura de Soldados de Salamina, fui a una charla que daba Javier Cercas. También he contado la tremenda sorpresa que me lleve al ver lo poco joven que era el Joven Escritor. Y también he contado las dimensiones desproporcionadas de su cráneo. Todo eso lo remate con una frase de Cercas: Todo es verdad, toooodo es verdad. Y ¿qué más da que sea cierto? ¿qué más da?


El anarquista que se llamaba como yo (sensacional título!) me ha recordado todo lo bueno, todo lo que disfrute con la novela de Cercas. Aunque mucho más extensa, no sólo en páginas si no en profusión de datos y situaciones, es igual de ágil y disfrutable. Seiscientas páginas que se hacen cortas, ensambladas con precisión y con una final magnífico, un final que podría abrir otro libro, otras seiscientas páginas.

*Situs Inversus, alineación errónea de los órganos dentro del cuerpo, colocándolos del lado opuesto. Por ejemplo el corazón se sitúa a la derecha. Y si late ¿qué más da? 

martes, 15 de marzo de 2011

Achicado


- ¿De qué tamaño la tiene Alberto? - dijo María.
- Del mismo que su cuchillo.
- ¿Y de qué tamaño tiene su cuchillo? - dijo María.
- Así.
- No exageres - dije yo aunque más me hubiera valido cambiar de conversación. Para intentar remediar lo irremediable dije-: No hay cuchillos tan grandes. - Me sentí peor.
- Ay, mana, ¿y cómo éstas tan segura con eso del cuchillo? - dijo María.
- Tiene el cuchillo desde los quince años, se lo regaló una puta de Badojo, una ruca que ya se murió.
- ¿Pero tú le has medido la cosita con el cuchillo o hablas sólo a tientas?
- Un cuchillo tan grande es un estorbo - insistí yo.
- Se lo mide él, no necesito medírselo yo, a mí qué más me da, se lo mide él mismo y se lo mide a cada rato, una vez al día, lo menos, dice que para comprobar que no se le ha achicado.
Roberto Bolaño
Los Detectives Salvajes

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Tiempo de Rag

(Página 86)
Un día a Padre se le ocurrió que Coalhouse Walker Jr. quizá no supiera que era negro. Cuanto más pensaba en aquello, más cierto le parecía. Walker no actuaba ni hablaba como un hombre de color. Parecía capaz de transformar las deferencias habituales que mostraba su raza de modo que reflejaran su propia dignidad en vez de la de los receptores. Cuando llegaban a la puerta trasera llamaba con decisión, y cuando le hacían pasar saludaba a todo el mundo con solemnidad, trasmitiéndoles de algún modo que era familia de Sarah, y que sus coretesías hacia ellos debían valorarse simplemente en función del respeto que le expresaba a ella. Padre veía cierto peligro en aquel hombre.

(Página 35)

Entonces se sentó en la silla, pero siguio sintiéndose raro. Volvió a girarla. Al final dio una vuelta completa y seguía sin encontrar la orientación adecuada. La luz iba disipándose al otro lado de la sucia ventana de la habitación amueblada. Durante toda la noche, Dreisler fue dando vueltas a la silla intentado descubrir la alineación correcta.

E.L. Doctorow

Ragtime



Impresionante e increíble descripción de una época.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Inconcebible e Inenarrable

El niño se llamaba Lorenzo, creo, no estoy seguro, y he olvidado su apellido, pero más de uno lo recordará, y le gustaba jugar y subirse a los árboles y a los postes de alta tensión. Un día se subió a uno de estos postes y recibió una descarga tan fuerte que perdió los dos brazos. Se los tuvieron que amputar casi hasta la altura de los hombros. Así que Lorenzo creció en Chile y sin brazos, lo que de por sí hacía su sitación bastante desventajosa, pero encima creció en el Chile de Pinochet, lo que convertía cualquier situación desventajosa en desesperada, pero esto no era todo, pues pronto descubrió que era homosexual, lo cual convertía la situación desesperada en inconcebible e inenarrable.
Con todos estos condicionantes no fue raro que Lorenzo se hiciera artista.

Roberto Bolaño
Estrella Distante

domingo, 7 de noviembre de 2010

Vampirsmo


Yo, en cambio, siento el orgullo del vampiro. Por ejemplo, durante años actué en literatura como un perfecto parásito. Posteriormente me fui liberando de mi atracción por la sangre de las obras ajenas y hasta, con la colaboración de éstas, me fui haciendo con un obra inconfundiblemente mía: discreta, de culto, medio oculta, tal vez excéntrica, pero que me pertenece y está muy alejada ya del uniformado ejército de lo idéntico. Con todo, paso temporadas en las que recaigo ligeramente en el vampirismo de antaño.

EL Mal de Montano
Enrique Vila-Matas