Hace como un millón de años, cuando yo era una bebé, mi abuelita me tejió una linda colchita rosada con forro y bordes de raso. Yo adoraba esa colchita. No sólo la adoraba sino que no podía estar un minuto sin ella y la llevaba a todas partes. Era lo que llaman ahora los psicologos, mi manta de seguridad. Para mi era simplemente : "mi-colchita".
No sólo la llevaba a todas partes sino que olía el raso, me lo frotaba por la cara, le hacía nudos y los usaba como chupón a la hora de dormir, lo que era poco higiénico por decir lo menos, teniendo en cuenta que yo arrastraba esa colcha por el piso; igual a ese personaje de Snoopy que siempre lleva tras de si una sucia manta.
Mientras fuí bebé pasó, pero pasaban los años y nada de soltar la colchita. Después de varios años y muchísimas lavadas y costuras la colcha estaba bastante venida a menos, y mi pobre madre ya no sabía que hacer. Siguió todos los consejos que le dieron, incluyendo la sustitución, el soborno, las amenazas y la humillación pública (en ese orden), y finalmente recurrió a la terapia de choque que consistió en romper la colcha y usarla para trapear el piso de la cocina. Nada de eso dió resultado, lo único que logró fué que me dieran ataques de llanto de horas y días que terminaban en la recuperación del amado objeto, incluso sacándolo de la basura. Así que ahora iba por la vida arrastrando unos cuantos andrajos de colchita que a esa altura era irreconocible.
Pasaron los años y finalmente me despegué de la colchita, pero no la boté, ya que me había costado tanto mantenerla con vida. La guardé y ha estado dando vueltas en diferentes cajas y cajones presa de la humedad, el polvo y las décadas. Todavía la tengo en una caja donde guardo unos pocos recuerdos de niñez, de donde la saco cual santo sudario cada cierto número de años para mirar lo que queda de ella y volverla a guardar.
Como se aprecia en las foto mas que colchita parece un resto textil sacado de alguna excavación pero todavía se nota el trabajo que hizo mi abuelita, que es lo que me importa ahora. Veo que está tejida a crochet en punto v y el forro está cosido por el revés. Simple. Voy a hacer una parecida como homenaje a mi abuelita y se la voy a dar a mi hijo. No hay riesgo de que el se pegue a la colcha porque ya no es un bebé. Además el ya tiene su dedo pulgar y no lo cambiará por nada.
¿Si voy a botar la colcha algún día? Si, creo que ya toca pero primero voy a hacer una igual.
Aquí la explicación del punto, justo encontré un patrón de manta pequeña en punto v en Lion Brand, y es el que voy a usar:
BLANKIE
With 1 strand each of A and B held together, ch 88.
V-Stitch Work (dc, ch 1, dc) in same stitch.
Row 1: (Dc, ch 1, dc) in 5th ch from hook, *sk 2 ch, work V-st in next ch; rep from * to last 2 ch, sk 1 ch, dc in last ch - 28 V-sts and dc at each end of row.
Row 2: Ch 3, turn, work V-st in each ch-1 sp, end dc in top of turning chain.
Rows 3-34: Rep Row 2.
Do not fasten off.
Border
Ch 1, sc evenly around outside edge of Blankie, working 3 sc at each corner, join with sl st in top of beginning ch.
Picot Round
*Ch 2, sl st in 2nd ch from hook, sk 1 sc, sl st in next 2 sc, rep from * sk 1 sc more or less to end evenly. Fasten off.
Nota:
oh oh maravilla, sacando la colcha para tomar la foto encontré en la caja los guantes de boda de mi madre, son bellísimos y están como recién comprados. La tela es muy fina y de color perla, así que se pueden usar para salir a la calle sin problema. ¡No sé cómo no se me había ocurrido antes!