Dos son una colección
Hace exactamente 22 años (dios mio) en el Cusco, me ofrecieron por la calle un mate burilado a un precio ridículo por lo barato. Recuerdo claramente que me sentí casi una ladrona al pagar tan poco por una pieza que obviamente había tomado horas trabajar y era preciosa, pero tampoco tenía mas dinero (era una niña), así que lo compré y corrí al hotel. Y recuerdo también cuando le mostré emocionada mi tesoro a mi mamá, y ella me explicó que lamentablemente los artesanos, que eran artistas, a veces tenían que vender a esos precios sus obras por la calle, porque en las tiendas les daban menos y luego los vendían mucho mas caro a los turistas. Me puse triste, claro, pero ella me consoló diciéndome que seguro quien lo hizo se sentiría contento de que yo lo tuviera, porque lo valoraba, cuando muchas otras personas los compraban y no les daban ningún valor.
Los tiempos han cambiado y ahora el trabajo artesanal está mucho más valorado, y un mate como el mío tiene un precio respetable. Y eso está bien, aunque me duela en el bolsillo cuando me quiero comprar alguna cosa en las tiendas artesanales. Esta bien porque a mi me gustaría que las cosas que yo hago fueran valoradas. Y las cosas que ellos hacen son, algunas, invalorables.
Con los años he comprado muchos objetos y adornos, pero ese pequeño mate con sus decenas de escenas andinas dibujadas con una aguja sigue siendo mi favorito y es mi tesorito. Nunca más había comprado un mate, porque no había encontrado uno tan lindo como el mío, hasta que hace poco encontré una tienda que sólo vende mates burilados, no esos malhechos que se venden como sourvenirs, sino verdaderas obras de arte. Incluso habían algunos con inscrustaciones de plata y oro, hermosos. Me quedé embobada. Compré uno pequeñito que me gustó mucho, con la intención de comprar algunos mas grandes mas adelante. Así que después de 22 años mi mate tiene un compañero y como son dos, se puede decir que es el comienzo de una colección.
Así que si alguien quiere regalarme algo que sea un mate burilado, pero no esos hechos en serie que dicen "recuerdo de Huancayo" o algo así. Uno como los míos, que se nota que están hechos por un artista. Pero advierto, no son nada baratos (al menos en Lima).
Mi antiguo burilado y su nuevo compañero el buho rojo
Detalle de mi viejo mate.