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sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ 2012

"La Esperanza II" - Gustav Klimt - 1907 - Moma New York

Últimamente tengo el blog más abandonado de lo que sería mi intención, pero en una fecha como la de hoy no quería pasar de largo sin, al menos, pararme un instante para desearos a todos que, durante el año que comienza dentro de unas horas, seáis todo lo felices que os podáis permitir.

Yo, por mi parte, me conformaría con quedarme como estoy, que ya estaría bien. Y, como soy bastante inconsciente, todavía tengo la esperanza además de que, un día de estos, nuestros gobernantes se darán un buen golpe en la cabeza y se percatarán de que los recortes en política cultural son un gravísimo error de consecuencias irreparables a medio y largo plazo.

En fin, os reitero mis mejores deseos para todos vosotros y os dejo con la magia del señor Richard Strauss y su lied “Morgen”, un tema que a mí, personalmente, me llena de paz y bienestar cada vez que lo escucho. Bueno, cada vez que lo escucho bien cantado, claro. Tan bien como, por ejemplo, lo hacía Elisabeth Schwarzkopf acompañada por el violín de Edith Peinemann y la London Symphony Orchestra dirigida por George Szell:


video de Holtzloeffelz


Morgen (Mañana)
Y mañana brillará de nuevo el sol,
y por el sendero que recorreremos
la felicidad de nuevo nos envolverá
en el seno de esta tierra embriagada de sol…
Y hacia la extensa playa de olas azuladas
descenderemos lentamente en silencio,
mudos nos miraremos a los ojos
y sobre nosotros caerá el silencio de la felicidad…

Que así sea… ¡Feliz 2012!

martes, 22 de marzo de 2011

DEDICATORIA

"El árbol de la vida" - Gustav Klimt - 1905.

La entrada del blog de hoy va a ser un poco distinta. No voy a criticar a Helga Schmidt, ni a soltaros ningún rollo, sino que tan sólo quería compartir públicamente unas cuantas canciones, en un día que es especial para una persona muy cercana, con el propósito de que sirvan de agradecimiento y dedicatoria.

Una dedicatoria para alguien gracias a quien cada nuevo día se llena de sentido para mí y de ganas de vivir y de compartir con ella lo vivido.

Precisamente “Zueignung” (Dedicatoria) es el título del primero de los lieder que traigo. Fue compuesto por Richard Strauss a los 18 años sobre unos versos de Hermann von Gilm y es la primera de las ocho canciones que componen su Opus 10. He elegido la interpretación de Elizabeth Schwarzkopff, ya que, además de que lo hace estupendamente, fue la primera cantante a quien yo le escuché este lied:


video de saiserieht

“ZUEIGNUNG”
Sí, tú sabes, alma querida,
que lejos de ti me atormento,
el amor hace enfermar los corazones.
¡Te doy gracias!
Un día, borracho de libertad,
alcé en alto la copa de amatista
y tú bendecías la bebida.
¡Te doy gracias!
Conjuraste así los malos espíritus
hasta que yo, como nunca antes lo había estado,
santificado, santificado, caí sobre tu corazón.
¡Te doy gracias!


Vamos ahora atrás en el tiempo para encontrarnos nada menos que con Ludwig van Beethoven y su lied "Zärtliche Liebe" (Tierno amor), compuesto en 1795, cuando apenas contaba 25 años, con texto de Karl Friedrich Herrosee. Podemos escucharlo en la sensacional voz del barítono Dietrich Fischer-Dieskau acompañado al piano por Jörg Demus, en una grabación de 1966:


video de classicbinylbiz

“ZÄRTLICHE LIEBE”
Te amo como tú me amas
en la noche y en la mañana.
No hubo un día en el que nosotros
no compartiéramos nuestros problemas.
Y cuando lo hacemos
resultan más fáciles de llevar:
tú me confortas en el dolor
y yo hago míos tus lamentos.
Por ello, quiera Dios bendecirte
a ti, alegría de mi vida
Que Dios te proteja, te guarde para mí,
Que Dios nos proteja y nos guarde juntos.


“Du Bist die Ruh” (Tú eres el reposo) fue compuesto por Franz Schubert en 1823 sobre un poema de Friedrich Rückert. El lied es el tercero de los cuatro que componen su Opus 59, y la interpretación elegida en esta ocasión ha sido la de la excelente contralto británica Kathleen Ferrier:


video de Onegin65

“DU BIST DIE RUH”
Tú eres el reposo,
la paz agradable.
Tú eres la nostalgia
y lo que la aquieta.
A ti me consagro
lleno de dicha y de dolor.
Aquí hallarán su morada
mis ojos y mi corazón.
Entra en mi casa
y cierra tras de ti
las puertas
con cuidado.
¡Expulsa todo pesar
de este pecho!.
Que mi corazón se llene
con tu dicha.
Este templo ocular
lo ha iluminado
tu solo fulgor.
¡Oh, llénalo a rebosar!


Félix Mendelssohn compuso en 1835 "Auf Flügeln des Gesanges" (En las alas del canto), con textos de Heinrich Heine. Se trata posiblemente del lied más conocido de su autor, y podemos oírlo en la maravillosa interpretación de Victoria de los Ángeles:


video de c1wang

"AUF FLÜGELN DES GESANGES"
En las alas del canto,
amada mía, te llevaré
hacia las orillas del río Ganges,
donde conozco un lugar maravilloso.
Allí se encuentra un jardín teñido de rojo
bajo la silenciosa luz de la luna;
las flores de loto esperan
a su querida hermana.
Las violetas se divierten
y observan las estrellas;
secretamente se susurran
al oído cuentos perfumados.
Se acercan atentas
las mansas y discretas gacelas;
y a lo lejos corretean
las olas del río sagrado.
Allí nos posaremos
debajo de la palmera
para saborear el amor y la paz
y soñar sueños dichosos.


Y termino casi como empecé. Con Elisabeth Schwarzkopff interpretando otra “Dedicatoria”, en este caso “Widmung” (Dedicatoria), el lied que compuso Robert Schumann en 1840 sobre los versos de Friedrich Rückert:


video de themfromspace

"WIDMUNG"
Tú, alma mía; tú, mi corazón;
tú, mi deleite; oh, tú, mi sufrimiento;
tú eres el mundo en el que yo vivo,
el cielo en el que yo floto,
¡oh tú eres mi tumba, dentro de la que yo
enterraré para toda la eternidad mis preocupaciones!
Tú eres el reposo, tú eres la paz,
eres lo que el cielo me ha otorgado.
Que tú me ames, me hace digno,
tu mirada me transfigura,
amándome me elevas por encima de mí mismo,
¡mi espíritu bueno, mi mejor yo!

miércoles, 2 de marzo de 2011

"SULEIKA" - SCHUBERT, GOETHE Y MARIANNE VON WILLEMER


William Clarke Wontner - "The Persian Girl"

Johann Wolgang von Goethe peinaba canas, estaba casado con Cristianne Vulpius y contaba ya 64 años de edad cuando, en 1814, conoció a Marianne von Willemer, de 30 años, recién casada a su vez con el banquero Johann Jakob von Willemer, 24 años mayor que ella. Y se cuenta que una inmediata atracción surgió entre Goethe y Marianne.

En esa época Goethe se encontraba escribiendo su colección poética “Divan de Oriente y Occidente” (West-östlicher Divan), influido por la atracción hacia la cultura oriental que imperaba entonces en toda Europa y bajo la inspiración directa de la fascinación que le había producido la poesía del persa Hafiz Shirazi, compilada y traducida bajo el título de “Divan”, que Goethe había descubierto poco tiempo antes.

El escritor alemán declaró que el propósito de su “Divan de Oriente y Occidente” era “acercar por medio de este trabajo, el Oriente al Occidente, el pasado al presente y los persas a los alemanes”. La obra comprende doce libros de poemas cuyos protagonistas son Hatem, un poeta ya maduro y Suleika una mujer mucho más joven enamorada de Hatem.

No se conoce con certeza el alcance de la relación que mantuvieron Goethe y Marianne von Willemer, pero lo cierto es que, tras el primer encuentro en 1814, volvieron luego a reunirse por segunda y última vez en el verano de 1815, y el 26 de septiembre, en Heidelberg, se separarían los enamorados para siempre. A partir de entonces una fluida y abundante correspondencia se cruzó entre ellos hasta la muerte del poeta. En esas cartas Goethe se hace llamar Hatem y Marianne, Suleika, y parte de esta correspondencia sería incorporada al “Divan de Oriente y Occidente”.


Goethe decidió revisar e incluir en el Libro VIII, “Libro de Suleika”, cinco poemas compuestos por Marianne, aunque sin descubrir la auténtica identidad de su autora, haciéndolos pasar por propios: “Was bedeutet die Bewegung?” (¿Qué significa el movimiento?), “Ach, um deine feuchten Schwingen” (Ah, por tus húmedas alas), “Hoch beglückt in deiner liebe” (Sublimada en tu amor), “Nimmer will ich dich vertieren” (No quiero perderte jamás), y “Wie mit innigstem Behagen” (Con íntimo deleite).

Poco después de la primera publicación del “Divan de Oriente y Occidente” en 1819, el compositor austriaco Franz Peter Schubert ya tenía un ejemplar de esos poemas en sus manos y supo inmediatamente que tenía que poner música a la explosión de romanticismo contenida en aquellos maravillosos versos. A tal fin, escogió dos de los 14 poemas incluidos en el Libro VIII del “Divan”, el “Libro de Suleika”, y se puso manos a la obra.

Curiosamente, los dos poemas elegidos pertenecían a los cinco que compuso Marianne von Willemer y que decidió incluir Goethe en ese Libro VIII. Se trata de “Was bedeutet die Bewegung?” (¿Qué significa el movimiento?) y “Ach, um deine feuchten Schwingen” (Ah, por tus húmedas alas) que, tras ser musicados por Schubert, son los lieder que, en un alarde de originalidad sin precedentes, pasaron a llamarse “Suleika I” (D.720) y “Suleika II” (D.717).

La música de Schubert en estos lieder se mantiene fiel a su estilo particular y huye de cualquier tentación de añadir alguna pincelada exótica que remitiese a la influencia orientalista que inspiró la obra de Goethe en la que se incluyeron los poemas.

Los dos lieder fueron publicados por Schubert en momentos distintos y eso hace pensar que quizás no fuesen compuestos con intención de que constituyeran una unidad dramática y tuviesen que ser interpretados juntos, pero tanto la temática como el origen de los poemas parecen aconsejarlo.

Y ello pese a que el tono de ambos poemas difiera, lo cual se explica si se tiene en cuenta el momento en que fueron concebidos. El 23 de septiembre de 1815, en Heidelberg, Marianne le regaló personalmente a Goethe el poema “Was bedeutet die Bewegung?”. Mientras que “Ach, um deine feuchten Schwingen” fue compuesto más tarde, con el recuerdo de los días pasados junto al poeta en Heidelberg y el dolor de la pérdida tras separarse los enamorados. Separación que acabaría siendo definitiva ya que nunca más volvieron a verse. Ese miedo a no reunirse más, que sin duda residía en Marianne, se deja entrever en el poema. No es en absoluto una composición triste. El mensaje que transmite es el del amor y la esperanza del reencuentro, pero fluye permanentemente un temor a la pérdida para siempre del amado.

Hoy he traído al blog estos dos magníficos lieder de Schubert y he elegido para ello la interpretación de Elisabeth Schwarzkopf acompañada al piano por Geoffrey Parsons.

“Suleika I” fue dedicado a Franz von Schober, poeta y amigo de Schubert. Johannes Brahms dijo en una ocasión que esta era la canción más hermosa que se había compuesto jamás. Quizás era algo exagerado el bueno de Brahms, pero es indudable que nos encontramos ante un lied bellísimo.

En el poema de Willemer el viento del Este actúa como mensajero del amor, y Schubert describe en el preludio del piano ese mismo viento que se acerca flotando a la protagonista; y luego, en el acompañamiento, nos mostrará la dualidad entre el calor del verano, símbolo de la excitación amorosa, y la refrescante brisa que aplaca la incandescente pasión de Suleika, llevando hasta ella el mensaje de su amado:





"SULEIKA I"

¿Qué significa este movimiento?
¿Qué alegres nuevas me trae el viento del Este?
El refrescante movimiento de sus alas
enfría la profunda herida del corazón.

Acariciante juega con el polvo
y lo remolinea en ligeras nubecillas,
conduce hacia la seguridad de los pámpanos
a los felices enjambres de insectos.

Suaviza el calor del sol,
enfría mis ardientes mejillas,
en su huida besa las vides
que adornan campos y colinas.

Su ligero susurro me brinda
un millar de saludos de mi amado;
antes de que estas colinas se oscurezcan
me saludará con un millar de besos.

Ahora tú puedes pasar,
servir a la felicidad y a la tristeza.
Allí donde los altos muros brillan,
allí encontraré pronto a mi querido amor.

¡Ah!, el verdadero mensaje del corazón,
el soplo del amor, la vida renovada,
vienen a mí desde sus labios,
solo su aliento puede dármelos.


El lied “Suleika II”, compuesto por Schubert curiosamente con anterioridad a “Suleika I”, fue dedicado por éste a la soprano Anna Milder, la cual definió esta pieza como “celestial, capaz de llevarte permanentemente al borde las lágrimas”. El lied comienza alegre y brillante y su tono nos recuerda algo a “Suleika I”, pero, poco a poco, el oculto temor de la protagonista de no volver a ver a su amado, va haciéndose patente de forma muy sutil.

Encontramos a lo largo de la obra múltiples detalles que demuestran el cuidado exquisito de Schubert a la hora de adaptar la música a los intensos versos de Marianne von Willemer. Al comienzo de la cuarta estrofa, por ejemplo, cuando escuchamos “corre hacia mi amado”, Schubert acelera ligeramente el tempo de la melodía, e inmediatamente después, cuando se canta “háblale suavemente al corazón; pero evita inquietarlo y ocúltale mi sufrimiento”, tanto la música de Schubert con los sucesivos giros melódicos, como la esplendorosa interpretación de Schwarzkopf, adornada con sutiles variaciones dinámicas, nos reflejan perfectamente ese mensaje alegre y amoroso tras el que palpita un temor oculto:




"SULEIKA II"

¡Ah, cómo te envidio, viento del Oeste,
por tus húmedas alas!
ya que llevarle puedes
el mensaje de mi penosa añoranza.

El movimiento de tus alas
despierta en mi pecho acalladas nostalgias.
Flores, praderas, bosques y colinas
se cubren de lágrimas ante tu aliento.

Pero tu suave y ligero soplar
refresca el párpado herido.
¡Ay, me moriría de pena
si supiera que no le volvería a ver!

Corre hacia mi amado,
háblale suavemente al corazón;
pero evita inquietarlo
y ocúltale mi sufrimiento.

Dile, pero díselo con humildad,
que su amor es mi vida.
y que la alegría de ambos
me hará sentir su cercanía.


viernes, 14 de mayo de 2010

"LA TRUCHA". FRANZ SCHUBERT


“El pescador de truchas” – John Frederick Kensett – Museo Thyssen Bornemisza

En la primavera de 1817 Franz Schubert escribió su lied "Die Forelle (La trucha)". Compuesta sobre un texto del músico y poeta Christian Friedrich Schubart, la pieza, a pesar de su estructura sencilla, fue una de las obras más trabajadas por el compositor, que realizó numerosas versiones diferentes. "Die Forelle” caló rápidamente en el público vienés y cobró una gran popularidad que se ha extendido hasta nuestros días, siendo pieza habitual del repertorio liederístico.

En ella, el acompañamiento del piano simboliza el discurrir y balanceo de las aguas, mientras que la línea melódica representa a la inocente y despreocupada trucha que nada en el arroyo. En las dos primeras estrofas, una música similar, de carácter alegre, acompaña el texto, en el que se nos hace una descripción bucólica de la situación. En la estrofa siguiente, la melodía adquiere un tono más agitado y levemente oscuro, mientras se nos cuenta como, a través del engaño y del enturbiamiento de las aguas cristalinas, la trucha es atrapada.

He pensado en traer este lied en dos versiones diferentes. La primera, cantada por la soprano alemana Elisabeth Schwarzkopf, y la segunda por el barítono Dietrich Fischer-Dieskau:


video de themfromspace


video de liederoperagreats

En un claro arroyuelo,
se precipita alegremente
la trucha juguetona,
que pasa como una flecha.
Yo estaba en la orilla
y en un dulce sosiego
vi el baño del alegre pececito
en el claro arroyuelo.

Un pescador con su caña
se colocó en la orilla,
y miró a sangre fría,
los serpenteos del pececillo.
Mientras el agua siga clara,
y no se enturbie, pensé,
no podrá coger a la trucha
con su anzuelo.

Finalmente el ladrón se cansó
de esperar. El pérfido, enturbió
las aguas del arroyuelo
y antes de que me diera cuenta,
la caña dio tal respingo
que enganchó al pececillo.
Y yo, con la sangre alterada,
miré a la presa engañada.

En 1819, Sylvester Paumgartner, mecenas musical y violoncellista, pidió a Schubert que compusiera una obra que incluyera el tema del lied "Die Forelle". Schubert utilizó una inhabitual combinación de violín, viola, violoncello, contrabajo y piano e incluyó el motivo principal de "Die Forelle", como tema y variaciones, en el cuarto movimiento, Andantino, de su “Quinteto para piano y cuerdas en La mayor, Op. 114”. La obra no fue publicada hasta 1829, un año después de la muerte de Schubert y constituye una de las piezas más célebres de la música de cámara.

El movimiento se inicia con el tema del lied “Die Forelle” presentado por las cuerdas, entrando luego el piano en la primera variación del tema, sucediéndose hasta cuatro variaciones más.

Aquí podemos escuchar este cuarto movimiento del “Quinteto para piano y cuerdas en La mayor” de Schubert, en la histórica interpretación que llevó a cabo el quinteto de lujo compuesto por Daniel Barenboim (piano), Itzhak Perlman (violín), Pinchas Zukerman (viola), Jacqueline Du Pré (cello) y Zubin Mehta (contrabajo):


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lunes, 22 de marzo de 2010

DAS ROSENBAND


"Serpientes acuáticas II" (detalle) - Gustav Klimt - 1904 - Colección particular

Richard Strauss compuso en 1897 el lied “Das Rosenband” (La guirnalda de rosas) sobre un poema de Friedrich Gottlieb Klopstock, consiguiendo construir una de esas pequeñas y sutilísimas joyas musicales para las que el muniqués era un auténtico experto.

Hoy lo traigo aquí, en la magistral interpretación de Elisabeth Schwarzkopf, para felicitar a alguien muy especial, y darle las gracias por el regalo que supone tenerla cerca cada día.


Im Frühlingsschatten fand ich sie,
Da band ich Sie mit Rosenbändern:
Sie fühlt' es nicht und schlummerte.

Ich sah sie an; mein Leben hing
Mit diesem Blick an ihrem Leben:
Ich fühlt' es wohl und wußt' es nicht.

Doch lispelt' ich ihr sprachlos zu
Und rauschte mit den Rosenbändern:
Da wachte sie vom Schlummer auf.

Sie sah mich an; ihr Leben hing
Mit diesem Blick an meinem Leben,
Und um uns ward's Elysium.


---------------------------
En las sombras primaverales la encontré,
y la encadené con una guirnalda de rosas:
No la sintió y se adormeció.

Yo la miraba; mi vida cayó
con esta mirada a su vida:
Lo sentí bien pero no lo sabía.

Pero le susurraba palabras sin sentido
mientras le fijaba la guirnalda de rosas:
Despertó del sueño.

Me miraba; su vida cayó
con esta mirada a mi vida,
Y fuimos transportados al Elíseo.

domingo, 21 de febrero de 2010

¿QUIÉN ES SILVIA?


"An Sylvia" es una de las piezas vocales más conocidas de las compuestas por Franz Schubert. Fue escrita en 1826, con texto de Eduard von Bauenfeld, quien tradujo al alemán la canción que aparecía en la escena 2, del Acto IV, de “Los dos hidalgos de Verona”, de William Shakespeare.

Este lied fue dedicado por Schubert a Marie Pachler, una pianista amante de las artes, en cuya casa de Graz siempre tenían cobijo artistas de todos los campos, entre ellos Franz Schubert.

He decidido traer cuatro versiones diferentes de este lied para poder escucharlo cantado por barítono, tenor, soprano y mezzosoprano.

Vamos a escucharlo, en primer lugar, en su versión original en alemán y en la voz del barítono Matthias Goerne:



Seguidamente, lo escuchamos de nuevo en alemán y por una voz masculina, pero en esta ocasión de un tenor, el genial Fritz Wunderlich:



A continuación podemos escuchar su versión para soprano en la voz de la irrepetible Elizabeth Schwarzkopf:



Y por último, es una mezzosoprano, Janet Baker, quien nos trae, esta vez en inglés, su versión del “Who is Sylvia”, acompañada al piano por Murray Perahia, en la Royal Opera House londinense:



Aquí os dejo el texto en inglés. No he encontrado ninguna traducción que le haga justicia, así que si alguien se anima a aportarla será bienvenida.

Who is Silvia?, what is she?, 
that all our swains commend her, holy fair and wise is she,
 the heavens such grace did lend her, that adored she might be.
 Is she kind, as she is fair?
 For beauty lives with kindness to her eyes love doth repair,
 to help him of his blindness, and being help’d inhabits there.
 Then to Silvia let us sing, that Silvia is excelling.
 She excels each mortal thing upon the dull earth dwelling,
 to her garlands let us bring.

Permitidme que dedique esta entrada a una Silvia muy importante para mí que hoy cumple 5 años. Felicidades, sobrina.

viernes, 14 de agosto de 2009

DESCANSO ESTIVAL

Aprovechando que la actividad en la blogosfera está bajo mínimos y que aquí un servidor ha alcanzado, por fin, sus merecidas vacaciones estivales, el blog de Aticcus se va a tomar un pequeño descanso, hasta mediados de septiembre en que volveré a la actividad normal.

Haciendo un repaso por lo vivido en el terreno artístico durante estos ocho escasos meses de vida del blog, he estado intentando determinar qué había sido lo que más me había gustado, y, renunciando a hacer una clasificación exhaustiva, he querido tan sólo señalar lo que, a mi juicio, han sido los tres acontecimientos que más gratamente me han sorprendido esta temporada.

En primer lugar, sin duda, destacaría el extraordinario “Der Ring des Nibelungen” wagneriano que pudimos disfrutar en el Palau de les Arts, dentro del II Festival del Mediterrani. Como ya comenté en su día, la atractiva, aunque discutible, puesta en escena y, sobre todo, el sensacional y homogéneo nivel musical ofrecido, colocó por unos días a Valencia como lugar de referencia del wagnerianismo internacional, lo cual adquiere aún mayor relevancia si examinamos el reciente Anillo de Bayreuth donde, si bien han disfrutado de la excelsa dirección musical de Christian Thielemann, han tenido que padecer un nivel vocal vergonzoso e indigno de la verde colina e incluso de cualquier karaoke de geriátrico.
De las 10 funciones que se ofrecieron en Valencia (2 Ocasos y 2 Tetralogías completas) destacaría la “Die Walküre” del 16 de junio, donde se rozó la perfección. Entre los intérpretes de ambos ciclos, mención aparte de la valiente osadía de Plácido Domingo de cantar con éxito a su edad Siegmund, vuelvo a ensalzar a la cantante que más me ha conmocionado este año, la holandesa Eva-Marie Westbroek, de quien soy desde entonces rendido admirador, y que compuso una Sieglinde majestuosa en lo vocal y en lo interpretativo.

Aquí podemos escuchar precisamente a Westbroek como Sieglinde, en el final del Acto I de "Die Walküre", acompañada de Clifton Forbis como Siegmund, y bajo la dirección musical de Bernard Haitink:




videos de sopranietenori

En segundo lugar, mencionaría la función del 7 de marzo de "I Capuleti e i Montecchi" de Bellini, en el Royal Opera House de Londres. Una representación marcada por la ausencia a última hora de Anna Netrebko, que permitió el exitoso debut de la soprano japonesa Eri Nakamura. Pero lo principal de esa noche para mí, fue el descubrimiento del poderío vocal y escénico en directo de Elīna Garanča y su capacidad de emocionar al auditorio con la belleza de su voz. Una emoción que en mi caso subió aún más grados cuando, gracias a la amabilidad del tenor argentino Darío Schmunck, pude acceder a los camerinos del ROH y charlar unos minutos con Garanča y Nakamura.

Aquí podemos escuchar a Elīna Garanča en "Ascolta. Se Romeo t'uccise un figlio... La tremenda ultrice spada" de "I Capuleti e i Montecchi", dirigida por su marido Karel Mark Chichon:


video de frufruJ

Por último, en tercer lugar situaría la representación, de nuevo en el Royal Opera House de Londres, de "Il Barbiere di Siviglia" de Gioachino Rossini, el pasado 4 de julio. Una función que fue noticia en los medios de comunicación de todo el mundo por la muestra de profesionalidad y pundonor de la cantante americana Joyce DiDonato que, pese a lesionarse en escena y romperse el peroné, continuó cantando más de dos horas sin que su rendimiento escénico ni su excepcional voz menguaran lo más mínimo; y donde pudimos asistir a una muestra más de la excelencia y sobrenaturalidad del canto de Juan Diego Flórez, y a una emocionante lectura de la partitura rossiniana por parte del director musical Antonio Pappano.

Aquí vemos a Joyce DiDonato cantando "Una voce poco fa" en la misma producción que pudimos ver en el ROH, pero en 2005:


video de coloraturafan

En el terreno negativo, no quiero hacer demasiada sangre, así que únicamente me limitaré a recordar: cómo un espléndido "Parsifal" fue ridiculizado con un final escénico de Werner Herzog pueblerino y sonrojante, con la aparición de un Palau de Les Arts convertido en Ovni; o la abominable y vomitiva Luisa Miller que compuso mi admirada Alexia Voulgaridou; o, en general, la nefasta relación con el abonado y la desinformación que siguió imperando toda la temporada en Les Arts de doña Helga Schmidt.

Para terminar, y dado que espero pasar unos días por tierras vienesas, os dejo con un par de videos alusivos con su puntito kitsch. En primer lugar, podemos ver a Elisabeth Schwarzkopf cantando "Wiener Blut" (Sangre Vienesa), el famoso vals de Johann Strauss (hijo):


video de TAUBERFANLEHAR

Y aquí podemos escuchar a Fritz Wunderlich interpretando "Wien, du Stadt meiner Träume" (Viena, ciudad de mis sueños) de Rudolf Sieczynsky:


video de PlanyTV

Y llegados a este punto sólo me queda desearos a tod@s que paséis unos felices días, sean de descanso o no, esperando que nos reencontremos pronto en este espacio que es mucho más vuestro que mío. Gracias por seguir ahí.

lunes, 18 de mayo de 2009

WALTRAUD MEIER. Palau de la Música 15/05/09


La mezzosoprano wagneriana por excelencia, Waltraud Meier, acudió el viernes al Palau de la Música de Valencia en lo que, afortunadamente, se está convirtiendo ya en una habitual cita anual. En esta ocasión ofreció los Cuatro Últimos Lieder de Richard Strauss, acompañada por la Orquesta de Valencia dirigida por Yaron Traub.

Salió Meier al escenario, radiante, guapísima, imponiendo su presencia, y ya en los primeros compases de “Frühling” pudimos percatarnos de los rasgos que caracterizarían la actuación: extrema sensibilidad de la alemana, exquisitez absoluta en el canto y una expresividad vocal mayúscula. Lástima que esa sensibilidad se topase con el volumen a cascoporro impuesto a la Orquesta por Traub que dificultaba la escucha de la voz en la zona grave, especialmente en “Frühling” y “September”.

En “Beim Schlafengehen”, Meier optó por aumentar la potencia de emisión sin que el intimismo se resintiese lo más mínimo, consiguiendo trasladar una emoción sin límites al patio de butacas. Especialmente en el verso final “tief und tausendfach zu leben” pronunciado con una fuerza expresiva inmensa.

En “Im Abendrot”, con la sala plenamente rendida a su cálido y envolvente timbre, Meier volvió a hacer gala de toda su delicadeza en otra exhibición de canto magistral, finalizando con ese “tod” (muerte) en apenas un susurro, casi una exhalación del último aliento.

La tremenda y merecida ovación recibida por la alemana fue premiada con otro Lieder de Richard Strauss, “Morgen”, en un bis sensacional que posiblemente fuera lo mejor de la velada.

Aquí podemos escuchar "Morgen" interpretada por Elizabeth Schwarzkopf:


video de Lohengrin

La dirección de Yaron Traub de la Orquesta de Valencia se caracterizó por el ya comentado abuso injustificado de los volúmenes y, sin que se le pueda reprochar una mala ejecución de la partitura, ofreció una lectura plana de la misma y totalmente carente de emoción, lo que hablando de Lieder y de Richard Strauss es absolutamente imperdonable y supone el suspenso directo.

El concertino Sreten Krstic estuvo muy correcto en su solo de “Beim Schlafengehen”, brillando mucho más en “Morgen” donde logró extraer una mayor sensibilidad del instrumento.

Tras el descanso, la Orquesta de Valencia acometió la 9ª Sinfonía de Antón Bruckner haciendo gala, de nuevo, de una ejecución “a la Voulgaridou”, correcta pero carente de matices y de emoción, fácilmente olvidable.

Al finalizar el concierto nos encontramos con la sorpresa de que Waltraud Meier no se había marchado, sino que esperó durante toda la 9ª de Bruckner (lo que no es moco de pavo) para atender a los fans con una amabilidad y simpatía inusuales en una diva más que consagrada. Allí estuvo aguantando, foto tras foto y firma tras firma, que todos los admiradores le retrasásemos su merecido descanso, sin privarnos a ninguno de su sonrisa y de un comentario amable. Toda una señora, dentro y fuera de la escena.

Y ya estamos esperando su anunciada visita del próximo año, en este mismo recinto, con el segundo acto de “Parsifal”. Casi nada.

Podéis ver otros comentarios sobre el concierto en "el blog de Maac" y en "Ya nos queda un día menos".

Para finalizar no me resisto a escuchar a la Meier en uno de sus papeles de referencia, Isolda, en este caso en La Scala en 2007, bajo la dirección de Barenboim:


video de Onegin65

martes, 7 de abril de 2009

SEMANA DE PASION

El Descendimiento - Roger van der Weyden - Museo del Prado

Tan típico de la Semana Santa como las torrijas, el potaje de vigilia, los capirotes en procesión y las películas “de romanos”, es asistir a alguna de las interpretaciones de "La Pasión según San Mateo", que suelen ser habituales en estas fechas.

Este año no he podido acudir al Palau de la Música a cumplir con mi cita anual con la maravillosa música de J.S.Bach, así que he decidido desquitarme trayendo aquí algunos de los fragmentos más conocidos. Y ahí ha estribado la principal dificultad, porque tener que hacer una selección de un conjunto tan redondo, es realmente complicado, sobre todo si, además, decides ajustarte a lo que encuentres en Youtube.

Pocas músicas como ésta son capaces de lograr una vinculación tan perfecta entre lo terrenal y lo trascendente, y es imposible no emocionarse ante su majestuosa belleza.


Comenzaremos por el principio, con el Coro que abre la obra, "Kommt, ihr Töchter", en la interpretación de English Baroque Soloists y los Coros Monteverdi y London Oratory Junior, dirigidos por John Eliot Gardiner:


video de csheff1014

A continuación podemos escuchar al inmenso tenor alemán Fritz Wunderlich en el aria con coro "Ich will bei meinem Jesu wachen", con la Stuttgarter Kammerorchester y el Coro de niños de Stuttgart Hymnus, dirigidos por Karl Münchinger:


video de Ablacsia

Otra alemana genial, Christa Ludwig, junto a la Orquesta Philharmonia, dirigidos por Otto Klemperer, interpretan uno de los fragmentos mas conmovedores jamás compuestos, el aria "Erbarme Dich, mein Gott":


video de go9zu

Y otra alemana más, Elizabeth Schwarzkopf, afrontando el aria: "Aus Liebe will mein Heiland sterben":


video de Lohengrin

Ahora podemos escuchar a Walter Berry, esposo de Christa Ludwig, junto a la Münchener Bach-Orchestra, dirigida por Karl Richter, en el aria: "Mache dich mein herze rein":


video de WinGeorgia

Y por último, el impresionante Coro final, "Wir setzen uns mit Tränen nieder", interpretado por The Brandenburg Consort, y los Coros del King's College y Jesus College de Cambridge, dirigidos por Stephen Cleobury:


video de bacholoji

Feliz semana a todos/as.

lunes, 16 de marzo de 2009

COSÌ FAN TUTTE (W.A.Mozart) - Palau de Les Arts - 14/03/09


Tras la emocionante e intensa experiencia vivida la semana pasada con “I Capuleti” en Covent Garden, y ante los comentarios de algunos asistentes a anteriores funciones del “Così fan Tutte” presentado ahora en el Palau de Les Arts, mis expectativas ante la función del sábado eran francamente mínimas. Pero al final, como suele ocurrir en las ocasiones en que poco esperas de un espectáculo, salí con buen sabor de boca, pese a los muchos reparos que se le pueden poner a lo visto y oído.


La producción presentada del Festival de Glyndebourne, con dirección escénica de Nicholas Hytner adaptada para la ocasión por Bruno Ravella, es clásica y destaca por su luminosidad mediterránea y sus amplios espacios, con unos decorados y vestuario de Vicki Mortimer acordes a esa concepción, lográndose un conjunto al que se le puede achacar su falta de originalidad, pero que resulta sumamente eficaz como soporte de la trama.

Personalmente, desde luego, prefiero la poca originalidad eficaz que el onanismo mental disfrazado de presunta creatividad que invade tantos escenarios, dificultando los movimientos de los artistas, el seguimiento de la trama o la coherencia de la obra, sin aportar nada más que la autocomplacencia arrogante del regista de turno. Pero, en fin, esto es otro tema.

Eso sí, me rechinó profundamente ese absurdo final escénico con Jaima, vajilla bereber y lámpara colgante de cristales, sobre todo cuando se les enganchó uno de los extremos de la tela sin que pudieran izarla del todo produciéndose una situación ridículamente patética al tener los cantantes que finalizar cantando medio encorvados para no acabar tapados por la Jaima, como sí le ocurrió al coro.


La dirección musical del checo Tomáš Netopil siguió, lamentablemente, las pautas que ya marcó en “Le Nozze di Figaro” del pasado año. Sosería a raudales. Y mira que es difícil hacer soso a Mozart, pues Netopil es un artista en conseguirlo. Es incapaz de dotar a la música de la chispa que necesita una obra como ésta, e intentó compensar esa falta de mordiente con un exceso de volumen, en algún pasaje, de forma gratuita.

La Orquestra de la Comunitat Valenciana estuvo como siempre impecable en su ejecución, con oboes y trompas excelentes, y, pese a la monotonía de la lectura impuesta por el Maestro, no llegó a dormirse ninguno, lo que tiene su mérito.

El Coro de la Generalitat Valenciana, aunque sin el protagonismo de otras obras, volvió a mostrarse compacto y poderoso, aguantando con dignidad su canto del “Benedetti i doppi coniugi” tapado bajo ridícula Jaima.


En el terreno solista, la mayor curiosidad estribaba en calibrar el rendimiento que pudiese ofrecer Alexandra Deshorties como Fiordiligi, sustituyendo a Bárbara Frittoli por cortesía de Helga Schmidt. La canadiense mostró un nivel claramente superior a otras sustitutas de la casa (sí, esa), pero no consiguió hacer olvidar a la Frittoli, ni mucho menos. No me resultó agradable el timbre de Deshorties que acusaba además una clara descompensación entre registros, con una clara tendencia al chillido. Su “Come Scoglio” no hubiese pasado los octavos de final de la liguilla de Maac, pero lo solventó con más dignidad de lo que yo imaginaba, a pesar de que dejó constancia que las agilidades no son su fuerte. Mostró buen volumen y control del fiato y, pese a todas las carencias señaladas, superó mis expectativas, para tratarse de uno de los regalitos fuera de abono de Helga.

La Dorabella de Nino Surguladze, sin embargo, me decepcionó mucho. No se puede decir que cantase mal, pese a que su voz tendía a abrirse con un feo vibrato y presentaba apuros en la zona baja, pero no aportó la frescura interpretativa y vocal que requiere el personaje. Por el contrario, me gustó su tratamiento de los recitativos.

También me decepcionó el veterano Natale De Carolis, esposo de la Frittoli, como Don Alfonso. No supo dotar de la presencia vocal y escénica que requiere el rol de quien es el auténtico conductor de la trama.

Joan Martín-Royo fue un Guglielmo correcto, sin más, que pareció contagiarse de la sosería de Netopil y tuvo una actuación vocal aceptable, pero muy plana, y con excesivo engolamiento, aunque su interpretación actoral fue la más sentida y buffa de todos.

Bastante bien estuvo la jovencísima Eleonora Buratto como Despina, quien sí supo extraer la chispa de frescura y picardía del personaje, con temperamento y soltura, mostrando una voz limpia y muy mozartiana.

Mi gran sorpresa positiva de la noche fue el Ferrando que compuso Joel Prieto. Al hispano-puertorriqueño tuvimos ocasión de verle en “L’Arbore di Diana” y no destacó en absoluto. El sábado, sin embargo, fue lo mejor de la noche. Su bello timbre se adaptó perfectamente a la partitura mozartiana y lució altas cotas de musicalidad en una buena línea de canto con un fraseo muy bien ligado. Su “Un aura amorosa” fue de lo mejor de la noche, pese a hacer dueto con el espontáneo tosedor que tachonó rítmicamente de cof, cofs toda el aria.


Pese a la mediocridad vocal del conjunto y la falta de garra de Netopil, salí satisfecho de la casita de Helga... Y es que Mozart, siempre es Mozart.

Os recomiendo al respecto las excelentes crónicas de Alfredo y Titus.

Como postre os dejo dos videos de lujo.

En el primero escuchamos a Christa Ludwig, Gundula Janowitz y Walther Berry en el trío “Soave sia il vento”, dirigidos por Karl Böhm. La estética es viejuna pero la calidad musical tremenda:


video de madamemauve

Finalmente, en este otro video podemos disfrutar de “Doña Perfecta” Elisabeth Schwarzkopf en un “Per Pietà” de antología.


video de ClassicalRelated89