Proyect Hail Mary: No es para tanto…

Proyect Hail Mary 2026

Por: Darío Valle Risoto

Digamos que este reciente estreno es una buena película, quizás excelente pero de ninguna manera me parece memorable ya que como en los últimos años el cine usamericano se viene sirviendo de sucesivos remakes y reboots de productos ya conocidos. En este caso fácilmente encuentro mucho paralelismo con la película: Interestelar la que a su vez y ambas se sirven del clásico: 2001 una odisea espacial de Stanley Kubrik para traernos una aventura galáctica con mucho humor a mi parecer bastante tonto y una búsqueda practicamente infructuosa de la filosofía humana.

Por otro lado Ryan Gosling es un buen actor pero le tomé algo de idea luego de fumarme la porquería de “Barbie” y soportar unos veinte minutos de las pasmosa: “La La land” pero volviendo a 2001 o esa cosa archi súper sobrevalorada de Interestelar igual que ambas es excesivamente lenta, larga y por demás predecible aunque le otorgo a 2001 (Me duermo en el espacio) que al ser prácticamente incomprensiva sea tomada por una joya por personas que creen que el cine debe se así. Cada loco con su tema.

La historia básicamente es de un astronauta que viaja al espacio buscando como acabar con unos “astrofagos” que son como unas termitas que se están comiendo al sol, a varios soles en realidad y a medio camino se encuentra con un bicho araña de piedra donde por motivos incomprensibles establece comunicación y entonces tenemos algunos chistes pobres y adolescentes para los que Gosling dado sus terribles ejemplos anteriores en el cine aparentemente es un “genio” y tal como el otro “Ryan”, me refiero a Reynolds, más tarde o más temprano serán devorados por su eterna forma de interpretar siempre al mismo personaje, pero a no desesperar, tanto: Harrison Ford, Richard Gere y Kevin Costner cuentan con su misma carencia de capacidad actoral y son grandes estrellas: No todos pueden ser un Hoffman o un De Niro… obvio.

En nuestros países hispanos se titula: “Proyecto fin del mundo” porque así la entendemos mejor los lentos sudacas… supongo.

PD: A excepción de la isnoportable vientos de cambio de los Scorpions la banda sonora cuenta al menos con dos o tres joyas dignas de la musica mundial y eso le da algunos puntos a favor pero igual está muy sobrevalorada. O será porque no hay nada mejor…

Los escombros y el éxodo (Cuento)

Los escombros y el éxodo
Por: Darío Valle Risoto

_ ¿Vos decís que todo el pueblo lo siguió al tipo así como así?

_ El tipo se llamaba: José Gervasio Artigas y era un caudillo en la Banda Oriental.
_ ¿?

_ Un caudillo es un guía, un conductor, un ejemplo para la gente, la plebe, el pueblo…
_ ¿Donde aprendiste todo eso?

El androide se quita su eterno sombrero negro de cowboy y se señala el cerebro positrónico que se ve difuso debajo de su piel de color azul transparente dentro de su cabeza calva. Victoria se aproxima y lo observa detenidamente.

_ Fue hace mucho, con el tiempo la gente ya no siguió a ese tipo de personajes. Prefirió seguir a los “influencers” de internet, a simpáticos pelotudos que difundían información absolutamente frugal, frívola…
_ Idiotas. _ Agrega ella.
Victoria abre una lata de sardinas, la huele, está bien, le pone un poco a Bruno el gato y con muy pocos modales se mete una parte en la boca. Adolfo le alcanza una servilleta de papel al ver que el aceite se le escurre por la cara. Ella sonríe.
_ Estaba pensando en que quizás debiéramos ir al sur a ver si encontramos a los ocupantes de esa nave rusa que viste el otro día. ¿Estás seguro que era una nave y no un meteorito? _ Adolfo se vuelve a señalar la cabeza para corroborar nuevamente que no habla por hablar y luego se pone su sombrero de cowboy.
_ Subamos a la azotea, desde el tanque de agua podemos ver toda la ciudad y más allá, tal vez haya algún rastro que mis sensores detallen mejor. Por la escalera que va al altillo llegan a una puerta de metal herrumbrado que da a la azotea del chalet. Adolfo la abre fácilmente aunque una persona normal jamas hubiera podido hacerlo con sus manos desnudas. El gato los sigue y se entretiene persiguiendo a unas palomas sobre el techo cubierto de hojas y musgo.

_ ¡Bruno!, ¡No que deben estar contaminadas!
_ No creo que le haga nada comérselas, estoy convencido de que Bruno como tu y esos dos perros que salvamos hace unos días tienen alguna suerte de anticuerpos sino sería totalmente inexplicable que sigan respirando en medio de esto. _ Me dejas más tranquila Lata y yo que creía que eramos unos elegidos de dios.
El androide parpadea y la mira mientras el gato salta y casi alcanza a una paloma que se aleja sana y salva. Encima de ellos nubes verdosas y cargadas anuncian otra lluvia venenosa.
_ Ya comienzo a detectar tus ironías Vicky.

_ ¡Me llamaste: Vicky!… ¡Sos un amor Lata!
El androide prefiere no analizar las bromas de la muchacha que sube y se sienta junto a él sobre el tanque de agua, mismo que les ha permitido consumir agua fresca por bastante tiempo. El ruido hueco del gran envase casi vacío los alerta de que pronto se acabará el vital líquido.
_ ¿Escuchaste eso? Le deben de quedar pocos litros al tanque.

_ Puedo traer agua de otros tanques de la ciudad, dudo que los mutantes sepan como abrir las canillas de las casas. _ El androide mira hacia el sur y cambia diversos filtros en su visión electrónica hasta que una estela de calor se dibuja desde el cielo en dirección noreste al sureste. _ Es la nave rusa, seguro. _ Agrega señalando al sur.

_ Podríamos intentar encontrarlos, al menos tendríamos algo más que hacer que salvar perros, matar mutantes y ver que nos ponemos viejos. _ Le dice Victoria mientras el gato inútilmente procura trepar al tanque de agua para estar con ellos. La chica se baja, toma en brazos al gato tuxedo y lo llena de besos evitando a su vez que muy molesto la arañe. Vuelven entonces al chalet. Victoria limpia por enésima vez el arma automática que encontró en uno de los cuartos del chalet. Adolfo le enseñó no sin muchos contratiempos a usarla correctamente. Junta todo en su mochila, elije solo alimentos y agua para la más pesada que va a cargar el androide. El problema será como llevar al gato para que no se escape lejos aunque está segura de que igual los va a seguir.

_ ¿Y los perros? ¿Nos seguirán?
Adolfo mira por el gran ventanal a la calle, aparte de autos podridos, maleza y basura no hay rastro de los chuchos. Después de asustarse al ver a la mutante solitaria que recitaba “Una carroña” no han vuelto a verse y de eso varios días.
_ Si están por ahí, de seguro irán tras de nosotros, les salvamos las vidas y eso los perros jamás lo olvidan. Ya cargados con sus mochilas, sus sombreros, sus botas, el arma y el gato con un arnés construido por el androide con una cuerda para que no se escape lejos salen a la puerta del chalet. Ella le da una última mirada al cuadro “Ureta” sobre la chimenea y sale sin estar segura de que aventurarse de nuevo sea lo mejor. Caminan largo rato en silencio por medio de calles llenas de basura, cadáveres resecos y olor a muerte.

_ ¿Y vos decís que ese caudillo Artigas se fue derrotado a vivir al paraguay donde murió de viejo?
_ Supongo de que pagó el precio de no vender sus ideales, tal como la científica que me construyó o tu pueblo Cubano que resistió hasta el final la invasión de los gringos.

_ Bueno, si lo pensamos bien y sin ofenderte vos también sos gringo.
_ Creo que prefiero ser como José Gervasio Artigas y no tener patria querida Victoria. _ La muchacha creyó adivinar una sonrisa resignada en el androide. Pero de seguro era solo su imaginación adolescente.
FIN

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Los escombros y las estrellas (cuento)

Los escombros y las estrellas
Por: Darío Valle Risoto

Vladimir se lava las manos con una diminuta toalla húmeda, es más la ilusión de limpieza que limpieza en si mismo. Lo sabe. Ji Woo lee un libro de cuentos de Mario Benedetti que está en inglés e intenta traducirlo en su cabeza al coreano. Natalia es la única que sigue preocupada por las existencias de alimentos.
_ Si economizamos un veinte por ciento podremos resistir al menos un año más. _ Pronuncia a modo de desesperado consuelo consultando su laptop.
Vladimir mete la toallita en el compartimiento de deshechos y flotando se acerca a su compañera y la deja de lado siguiendo rumbo a las habitaciones con gravedad artificial.
_ ¿Me escuchó comandante?

_ Si, que de ese modo podremos aplazar nuestra agónica muerte un poco más. _ Le contesta sin mirar atrás mientras abre el compartimiento de transición entre la zona sin gravedad y el resto de la estación espacial “Nikita Kruschev” _ Y no me llamen más comandante o jefe o lo que sea que Rusia ya no existe camaradas. _ Agrega cerrando la puerta circular detrás suyo.

El cosmonauta coreano se acerca a la mujer de piel negra y le palmea el hombro.

_ Gracias por su trabajo doctora, no se preocupe por Vladimir, está estresado desde los últimos informes sobre la contaminación de la tierra.
Natalia abre la pantalla con información desde donde uno de los pocos satélites rusos en función les pone al día sobre el estado del aire en el planeta. Los datos son inquietantes, más del ochenta por ciento del globo ha dejado de ser azul para estar cubierto de nubes verdes y/o violetas de polvo contaminando.
_ Tenemos la opción de bajar si se nos acaban las vituallas, al menos moriríamos pisando tierra firme. ¿No le parece doctora? La bióloga Colombiana cierra la laptop que guarda en un compartimiento, sus ojos tristes son elocuentes, solamente dos semanas después de habitar la estación espacial estallo la tercera guerra mundial y la vieron desde su terraza inesperada. Sus dos compañeros ya estaban enterados que eso era inminente, menos ella que solamente es una bióloga espacial de sudamerica especializada en buscar vida microbiana en el espacio. No les reprochó el secreto ni que tampoco sus países le respondieran a Nazirel y su lacayo los Estados Unidos con una respuesta contundente después de la primera bomba atómica usamericana sobre Irán. Lo peor fue la desaparición de Europa, el primer continente en pagar el precio de la obsecuente y despreciable alianza neonazi.

_ Nos acaban de enviar un mensaje desde la estación China, dicen que se van a la base de Marte mañana y que nos desean suerte. _ Les informa Vladimir desde un comunicador holografico interno.

_ Preguntan si todos o alguno de nosotros quiere unirse a su viaje.
Natalia y Ji Woo se quedan en silencio, como casi siempre ella es la primera en hablar luego de meditarlo un par de segundos.
_ No hay garantías de que la base china en Marte esté en condiciones, hace como cinco años que fue abandonada. Y no habrá forma de regresar, por lo que yo prefiero bajar a la tierra.

_ “Perdido por perdido” como dicen los sudamericanos, pienso igual. _ Agrega el cosmonauta norcoreano con una sonrisa forzada. Vladimir les informa a los Chinos que prefieren bajar a tierra, les envía los mejores deseos a sus camaradas y apaga el comunicador. Se asoma al pequeño ojo de buey y ve el brillo de la estación “Ho Chi Minn” con la reluciente estrella roja en su fuselaje plateado.

_ Pudimos hacer un mundo mejor pero no lo permitieron los malditos capitalistas liberales, décadas cambiando hambre por poder y esto es lo que nos regalaron: una guerra que será la última. La próxima será con piedras y palos… en el mejor de los casos. _ Revisa su anaquel de remedios y toma una pastilla para dormir, la va a necesitar.

Victoria abre las cortinas del chalet y en la noche ve una estrella fugaz que cruza el cielo rumbo al sur. Adolfo usando sus sensores ópticos le informa que es una nave espacial Rusa. _ ¡No me jodas! _ Exclama ella abrasando al gato que se queja.

Luego de la partida en su pequeña nave espacial con los cuatro astronautas chinos hacia marte en la estación Kruschev deciden bajar a tierra: es unánime. La entrada en la atmósfera sube el calor interior intensamente. Vladimir es un experto piloto ruso y los otros tienen absoluta confianza en él. Han decidido bajar en territorio argentino porque es uno de los pocos lugares del planeta con aire limpio. Atrás quedó la estación eterno monumento de la ciencia socialista y fracaso del hombre que luchó por generaciones contra la explotación de sus hermanos.

Descienden en territorio de la Patagonia central y apenas salen de la pequeña cabina y se quitan sus cascos respiran el aire contaminando pero no lo suficiente para matarlos. Jin Woo les señala a lo lejos un asentamiento fortificado donde una conocida bandera blanca y azul indica el peligro.

_ Es una base de Nazirel, era lo que me temía, desde el 2024 que estaban ocupando territorio argentino sabiendo que en oriente les quedaba poco. ¡Hijos de puta! _ Es raro que el norcoreano insulte y menos que levante la voz pero no es para menos.

_ Tenemos dos opciones: La primera es tomar distancia y la segunda es volar a la mierda a todos esos nazis para siempre en honor a nuestros compatriotas muertos en las guerra. __ Vladimir abre su mochila mostrando un lanza granadas con dos mini ojivas nucleares.
FIN

Imagen generada en IA por mi para este relato

Los escombros y la poesía (Cuento)

Los escombros y la poesía
Por: Darío Valle Risoto

_ ¿Que es eso? _ Victoria se levanta y aún medio dormida se acerca a la ventana del enorme living de la sala del chalet donde suele dormir. En la calle que pasa en diagonal hacia la playa del frente de la casa camina una mujer flaca, alta, vieja y desgarbada gritando versos.
__ “con las piernas al aire, cual lúbrica mujer,ardiente y sudando venenos, abría descuidada y cínica su vientre lleno todo de emanaciones”

Camina lentamente casi sin moverse y aparentemente sin rumbo fijo, tiene un vestido blanco roto y mugriento, lleva puesta una sola chancleta y mueve sus brazos como engalanando las frases que salen chuecas de su boca deformada por el dolor y la soledad de su locura.
_ Una Carroña de Baudelaire.

_ No te entiendo Lata
_ Es lo que va recitando esa mutante, tal vez fue actriz o maestra, tal vez… y no me llames Lata. Los dos perros que habían permanecido cerca del chalet desde su salvación le ladran afiebrados de furia pero con cierto temor hasta que ambos salen corriendo rumbo a las casas del frente y desaparecen de la vista. Sin embargo la mujer sigue recitando los versos con sus cabellos blancos desordenados sobre su piel verde contaminada de radiación.

_ ¿Vos crees que sabe lo que hace? ¿Y si le damos de comer?
Adolfo se aproxima como para escanearle el rostro pelirrojo y pecoso a la joven, no puede comprender que a estas alturas aún conserve esas incomprensibles ganas de ayudar a todos los que según ella están necesitando una mano amiga.
_ Está contaminada, ya está condenada como toda la gente que con su piel verde hemos visto, generalmente están afiebrados de hambre y te comería un brazo si te le acercas con tu… solidaridad.

_ ¡Vamos a ver! _ Sin pedir permiso ni dar margen a la discusión la chica se pone el arma nueve milímetros en el cinturón de su pollera y tomando una lata abierta de duraznos sale de la casa. El androide le impide al gato que la siga afuera. Cerca de la esquina junto a un auto podrido y oxidado la poetiza termina la carroña y vuelve a repetirla desde el principio.

_ No te voy hacer nada. ¿Te gustan los duraznos?
La mujer se da vuelta y entonces Victoria se enfrenta a un par de ojos amarillos inyectados en sangre que denotan que su mente ha partido lejos, muy lejos de este mundo. Por un eterno minuto ambas se quedan mirando la una a la otra y a unos veinte metros Adolfo parado como una estatua desde atrás de los ventanales con el gato en brazos como único espectador.
__ “ y el cielo contemplaba la osamenta soberbia lo mismo que una flor abrirse.
Tan fuerte era el hedor que creíste que fueras sobre la hierba a desmayarte”

Se da vuelta rumbo a la playa, ni siquiera parece haberse percatado de la lata con duraznos en almíbar que la chica dejó a prudente distancia sobre la tierra sembrada de guijarros.
Y prosigue caminando dejando el lugar que fuera civilizado para caminar por la sucia arena en dirección al mar siempre recitando, a unos metros deja perdida su chancleta sobreviviente y totalmente descalza sigue silenciosamente lenta pero sin pausa rumbo a ese mar oscuro gelatinoso.
Victoria la sigue obligando a Adolfo a salir tras ella no sin antes cerrar para que no se escape el gato, la lata de duraznos queda solitaria bajo el viento frío del atardecer con un cielo color violáceo aterido de olvido.
__ ¡Yo me llamo Victoria y soy Cubana! ¿Vos como te llamás? ¿No tienes hambre?

La muchacha corre detrás de esa silueta delgada que cuando las primeras olas la tocan no se detiene y solamente se deja de oír el poema cuando su cuerpo definitivamente tragado por el mar sempiterno desaparece sin dejar mayor rastro que una cuña de enorme y filosa tristeza en Victoria que cae de rodillas junto a la chancleta perdida y comienza a llorar y a gritar.
Adolfo la toma de los hombros y la pone de pie, un dedo aleación de plástico azul y metal oscuro le seca las lágrimas y luego le arregla el pelo lo mejor que puede.
_ Se mató Lata, ¿lo puedes creer?, ¿Por que lo hizo?

_ Imposible saberlo, estaba contaminada, pero tal vez algo en lo que le quedaba de cordura le dijo que lo hiciera para no seguir sufriendo, vos sabes que los mutantes pronto acabarán de existir.
__ ¿Y entonces Lata? ¿Que quedará entonces de este mundo?
No supo que decirle, su cerebro positrónico tenía suficiente información concreta pero en ese caso como en tantos se trataba de comprender un sistema abstracto donde la existencia de la humanidad en el mundo había comenzado a retirarse para siempre.


“Las formas se borraban y no eran más que un sueño, un bosquejo tardo en llegar,
en la tela olvidada, y que acaba el artista únicamente de memoria.”

En el chalet Victoria se lavó la cara casi con furia, se secó y bajó al living solamente para sentarse en el sofá y acariciar al gato mientras Adolfo encendió la chimenea y cerró las cortinas porque pronto caería la noche y no era bueno que los mutantes vieran la luz en esa casa.
FIN

Imagen generada en IA para estos relatos.

Los escombros y la pintura “Ureta” (Cuento)

Los escombros y la pintura “Ureta”
Por: Darío Valle Risoto

Abrazó tanto al gato al regresar al chalet que este casi la araña muy poco conmovido por el reencuentro, afuera quedaron los dos perros ovejeros alemanes salvados un rato antes de los sádicos mutantes. Los habían seguido gimoteando desde aquel taller donde cuatro cadáveres de hombres enfermos de radiación convivían con dos perros aplastados a golpes que Adolfo ayudó a enterrar bajo protesta.
_ No entiendo por que no dejarlos y ya…

_ Porque no quiero que vengan otros verdosos y se los coman, por eso.
_ Ya están muertos Victoria. _ Lo sé, no me rompas las pelotas.

Caminaron de vuela a casa en silencio, los dos chuchos sobrevivientes les seguían a prudente distancia lo que era lógico dado que eran de los poquísimos animales sobrevivientes de las continuas oleadas de misiles arrojados sobre prácticamente todo rincón del planeta. Misiles que no siempre explotaban en superficie sino que lo hacían en el cielo desatando nubes de contaminación radiactiva. Otro gran invento de Nazirel y su aliado Estados Unidos de América.
_ ¿Me imagino que no pensarás quedarte También con los perros?, si los entras al chalet probablemente se coman a tu Bruno.

_ Vete al carajo.

Cuando llegaron Victoria se tiró cansada sobre el sofá no bien el androide abrió uno de los cuartos donde había encerrado al gato tuxedo que corrió inmediatamente para treparse a ella.
_ Gracias.

_ ¿?
_ Me salvaste la vida lata, no se si hubiera podido zafar sola de esos tres asquerosos.

_ ¡La cogemos!, ¡La comemos!, ¡La matamos! _ Dijo Adolfo, el hombre artificial gesticulando con sus brazos e imitando la voz de los mutantes ratos antes. Victoria se rió tanto que se tuvo que apretar el estómago.

Luego se quedó con la vista fija sobre la chimenea donde había un enorme cuadro donde se veían pintados arboles otoñales y delante de una vieja mansión con el rotulo en el marco dorado de: “Hospital Vilardebó” Autor: César Ureta.

_ ¿Te pasa algo? Te has quedado petrificada.
_ Ese cuadro me produce, no sé, ganas de llorar por todo lo que se ha perdido en este mundo.

_ Bueno, aún quedan árboles, casas viejas y otoños si me lo preguntas.
_ Si, lo sé, a veces eres asquerosamente lógico mi vulcano amigo, pero lo que quiero decir es que el mundo aquel jamás ha de volver a lo de antes por más que alguien pretenda resucitarlo.

El androide se aproximo al cuadro y examinó las pinceladas, las luces, las sombras, imaginó que estaba parado allí bajo una brisa de otoño que sus sensores de determinaban como un movimiento agradable de esporas en el aire y trazas de polen que bajo un cielo azul engalanaban el viejo hospital “de locos” de Montevideo en el Uruguay.

_ Es curioso, nunca me había pasado.
_ ¿Que Lata?

Le contó que en Los Ángeles había un cuadro de Jackson Pollock que desde su primera vista la había resultado una verdadera mierda y no comprendía que habían pagado en el instituto de tecnología unos ochenta millones de dólares por un lienzo manchado de varios colores sin ninguna lógica.

_ Es que ese pelotudo hacía “expresionismo abstracto”, esto es otra cosa Lata.
_ ¿Así que si derramo varias latas de pintura sobre un lienzo también es arte?

_ Todo es arte mi querido amigo, si todo esto no hubiera pasado y yo te pusiera inmóvil y de pie sobre una tarima en medio de una galería de arte moderno quizás hasta te podríamos vender por unos mil dólares, tal vez más. Ja, ja, ja.
Adolfo prefirió no contestarle en honor a la paz.
_ En un museo de San Pablo un artista puso una montaña de sillas de hierro en medio de una muestra y fue aclamado… La verdad no lo entiendo.

_ Hubo cierta vez que reformaron una pared en un museo en Europa, no recuerdo en que país, si tuviéramos internet lo sabríamos y la gente creyó que las bolsas de materiales acumuladas junto a la pared rota también eran arte. _ Volvió a reírse tanto que el gato optó por bajarse de su falda y acurrucarse en el suelo sobre la alfombra.

_ Podríamos concluir entonces en que el mundo se haya autodestruido es prácticamente el producto de gente idiota que confunde cualquier mierda con arte.
_ El arte de la guerra por ejemplo…

_ Sun Tzu, lo tengo en mi memoria, un libro soberbio que muchos debieron haber leído antes de jugar con la vida en este planeta. ¿Si quieres te lo recito?
_ No, gracias Lata, supongo que tendremos que dejar este lugar tarde o temprano y no podremos llevarnos el cuadro con nosotros.

_ Bueno, ya lo tengo incorporado en mi memoria y te lo puedo pintar exactamente igual en otro momento.
_ Hay Lata, a veces de verdad me desesperas y parece comprenderlo todo y a la vez no entender nada de nada. _ Verónica se agachó y tomó a Bruno en brazos que maulló un poco y comenzó a ronronear de felicidad.

FIN

Imagen generada en IA hecha a mi pedido para este relato que está dedicado al artista plástico: César Ureta de mi país Uruguay, un gran amigo.

Sobre Michael Jackson y otros pescados musicales

Sobre Michael Jackson y otros pescados musicales
Por: Darío Valle Risoto

Hubo una época no muy lejana cuando si uno confesaba su admiración por determinado músico o banda aparecía alguien que con total soberbia nos decía: “Pero hace música comercial” en el entendido de que su obra estaba diseñada con el solo objetivo de venderse mucho y por lo tanto hacer dinero por sobre alguna pretendida calidad sonora.
Precisamente el “pop” que proviene de: Popular es aquel Rock and Roll que fue mutando a algo generalmente mucho más accesible y que en ocasiones se suele alejar del Rock propiamente dicho para acceder a otras cotas musicales. Hay dos ejemplos clásicos de bandas de Rock que abrevaron en ambos mundos que son: Obviamente The Beatles y muy especialmente: Queen.
El tema de creer que un músico por ganar dinero con su obra se está vendiendo es sostener muy ingenuamente que los músicos viven del aire y como cualquier artista ya sea escritor, artesano o pintor es mucho más digno que ganen con sus obras para vivir que aquellos que viven por ejemplo de comprar y revender las manufacturas de otros.

En cuanto al Pop hay tanta diversidad de músicos y estilos que sería interminable una lista pero claramente tenemos los comercialmente denominados “reyes” de esto, tal como Michael Jackson que en lo personal siempre me pareció uno de los artistas más sobrevalorados de la historia sobretodo porque es evidentemente el producto mejor acabado de excelentes campañas mediáticas para ponerlo en la cima de una colina de actividad a por la aclamación popular. Lo mismo sucede con Madonna y una larga lista de grupos juveniles y estrellas solitarias del pop diseñadas específicamente para atraer edades jóvenes y consumidores sin demasiadas pretensiones artísticas.
Esto no significa que su música sea mala precisamente porque han contado con compositores y músicos de sesión de primera línea porque si algo les sobra es dinero y sellos que los promuevan. Pero debemos aceptar siendo lo más objetivos posibles que salvo raras excepciones sus trabajos son frívolos, simples y repetitivos hasta el hartazgo.

La enorme difusión en todos los medios hasta no hace mucho tiempo era el principal motivo para hacerlos populares porque es bien sabido que la repetición continua en varios medios de una canción se sueñe “pegar” fácilmente en nuestras cabezas. Lo que nada tiene que ver con su buena o mala calidad sino con una especie de lavado de cerebro como el intento de cualquier publicidad de otro tipo de productos que apuntan a ser consumidos por la mayor cantidad de gente posible. Ya quisieran muchos músicos “no comerciales” tener al menos uno de estos éxitos.

En Uruguay tanto como en la Argentina se le suele llamar Rock a cualquier banda o solista que tenga una guitarra eléctrica pero no es tan así. Tenemos el Rock en su más pura acepción por ejemplo con la más amplia discografía de Norberto Napolitano “Pappo” desde el Blues que lo generó hasta el Hard Rock más potente y salvo la excepción del tema “Mi vieja” que fue creado para ser vendido en un programa de televisión y tuvo inusitado éxito, toda su obra no tiene absolutamente nada de “comercial”, por otro lado se les llama rockeros a tipos como Fito Paez, Gustavo Ceratti o el archi sobrevalorado Calamaro pero en realidad hacen el más puro Pop con trazas de rock en sus estilos diferentes pero todos circunscritos en obras generalmente dedicadas a un promedio mental de catorce años. No quiere esto decir que usted que tiene cuarenta años y aún vive con sus padres no alucine con Persiana americana, a rodar mi vida o Mil horas… es su problema.
Sin embargo quiebro una lanza porque al menos los dos primeros interpretes citados me han permitido hacer alguna selección de sus pocos temas que me parecen interesantes como por ejemplo: Trafico por Katmandú del pescado Paez y De música ligera de los pitucos estéreo, de Calamaro detesto absolutamente todo. Ni hablar de mi odio primordial por el cumbiero Vicentico que me produce ganas de vomitar siempre que lo difunden.

En Uruguay tenemos mucho de eso, por ejemplo la banda del músico argentino: “Notevagustar” me es especialmente asquerosa con canciones evidentemente diseñadas para un público que afortunadamente jamás e integrado: “Celeste regalame un sol” es tan vomitiva como su plastificado patriotismo futbolero berreta. Otro tema son las bandas que yo denomino de: “Rock fumeta” inspiradas específicamente en mezclar ritmos de reggae con rock y una pizca de ska más algo de Ramones generando una mutación presta para cantar en estadios de fútbol o en campamentos de adolescentes que fuman marihuana y se divierten de lo lindo. Por ejemplo la ya legendaria banda Trotsky vengarán siempre se ha destacado por letras fabulosamente simples que no dicen mucho pero que son atractivas para gente muy joven que no se quiere complicar la vida, tienen eso si alguna que otra obra interesante pero hay que rascar mucho en su discografía excesivamente repetitiva… bueno ese es su estilo.

Pero si hay una constante en el rock de mi país en Uruguay son las letras que en realidad no dicen nada en si mismas y parecen recortes de poemas mal ensamblados, por lo que hay solamente a mi entender dos bandas también legendarias que han tenido una larga y enorme lista de canciones no solo memorables sino de una profundidad creativa realmente formidable, me refiero a: La Tabaré River Rock Banda y El Cuarteto de Nos. Aún con un constante y sucesivo cambio de músicos Tabaré Rivero ha demostrado por varias décadas tener una pluma soberbia a la hora de componer, lo mismo sucede con los hermanos Musso y su Cuarteto de Nos que aunque a partir del disco “Raro” haya cambiado sustancialmente su estilo aún nos sorprende con algunos temas por disco que invitan a reflexionar con su estilo irónico de humor negro y de sátira social.

No trato de establecer contiendas tipo: Los Redonditos de Ricota vs Soda Stereo porque es absurdo, gustos son gustos y cada uno escucha lo que quiere o lo “que le eligen otros” y escribo esto a razón de poner en sus cabezas la idea de que lo comercial no es ni bueno ni malo y mucho menos que una banda o un artista que a nosotros nos desagradan o gusten sean una ejemplo que los demás compartan pero hay algo de lo que siempre me ha hecho sentir muy conforme conmigo mismo es que nunca caí en esa repetitiva publicidad que me vende ídolos como caramelos y gracias a este maravilloso tiempo de internet cuento con muchos interpretes desconocidos para las masas que a mi me hacen escucharlos muy seguido con una sonrisa de satisfacción en mi cara.

Imagen de portada generada en IA hecha a mi pedido.

Los escombros y los perros (Cuento)

Los escombros y los perros
Por: Darío Valle Risoto

Se escucha un lejano ladrido, es un gimoteo por momento agorero, por otros un aullido. Victoria se levanta de golpe y prende el pequeño farol que descansa sobre la mesa junto a algunos libros y su cuchillo de la suerte. Intenta descubrir de donde viene tamaño sonido que a esas alturas del tiempo que vive el mundo es sumamente inesperado.
Adolfo está inmóvil sentado junto a la ventana.
_ ¿Escuchaste?, ¿Estás despierto Lata?

El androide se pone de pie y automáticamente toma su largo saco de cuero y su sombrero. Se acerca a la ventana. Victoria se calza sus botas y va a lavarse la cara al baño escaleras arriba, se lava rápido porque el agua está helada y siente miedo de estar varios metros separada del androide. Baja corriendo las escaleras casi trastabillando. Bruno sigue dormido en el sofá o haciendo que duerme. Es un gato muy particular.

_ ¿Sigue?
_ Es un perro grande o varios, están como a cinco cuadras para aquel lado. _ Adolfo señala en dirección a las casas bajas que se suman lejos del chalet hacia el este de la ciudad costera.

_ Alguien le está haciendo daño, tal vez los mutantes.

El rostro pecoso y pelirrojo de Victoria se ensombrece y se muerde los labios.

_ ¡Tenemos que hacer algo Lata!
_ ¿Tenemos? ¿Por que?

Se enfurece, mira al androide de un metro noventa de piel azul intentando encontrarle alguna expresión a su rostro azul semi transparente y a ese cráneo negro de metal. Otra vez un ladrido seguido de un aullido intenso.

_ Son más de uno, dos o más perros, los deben de estarlos lastimando, esos aullidos son de dolor y angustia… ¿No pensarás ir?
Victoria se puso el cuchillo en la cintura, recordó que en uno de los cuartos había encontrado un arma automática de nueve milímetros en una caja, fue a por ella casi corriendo. El gato ahora la observaba interesado.
__ ¿Para aquel lado dijiste?, Quedate cuidando al gato, no lo dejés seguirme Lata y que te garue finito.
La muchacha salió corriendo, el día estaba soleado, el androide se quedó viéndola perderse por el camino y el gato volvió a dormirse.
A los pocos minutos de perder de vista el chalet volvió a sentirse de la misma forma en que se sentía antes de conocer a ese robot azul llamado realmente R211 y rebautizado: Adolfo por su creadora allá en los Estados Unidos. Para ella “Lata” era un ser vivo pero muy extraño, subyugante pero también ignoto en si mismo.

A las varias cuadras volvió a escuchar los ladridos que le dejaron los pelos de punta dada su proximidad. Encontró una pequeña plaza y en frente un taller mecánico, como todo en ese mundo abandonado y destruido por la guerra o el tiempo casi sin vida civilizada cerca.
Se acercó lentamente, un aullido ahogado terminó en otros ladridos y en un seco golpe como de una calabaza estrellada contra el pavimento.
Entonces al asomarse dentro del patio del taller vio algo espeluznante.

Eran cuatro mutantes dándoles de golpes a unos perros ovejeros alemanes atados con cadenas, uno de ellos tenía la cabeza aplastada mientras el mutante más alto revoleaba una barra metálica sobre su cabeza y se babeaba con sus ojos amarillos, sus dientes podridos y su piel verde envenenada de radiación.
_ ¡Hijos de puta!

_ Mirá che… una guacha, ¡una guacha sanita!
Victoria sacó el arma y apretó el gatillo apuntándole al tipo más grande que parado andrajoso y calvo al lado de un perro muerto con la cabeza aplastada le sonríe con aire demente.
Pero no salió nada, en su nerviosismo había olvidado sacarle el seguro al arma y cuando reparó en ello uno de los otros mutantes la tomó del cuello.
_ ¡La cogemos!, ¡La comemos!, ¡La matamos! _ Bailaba uno de los otros mutantes.
La pistola rodó lejos pero victoria usó su cuchillo que precisamente lo clavó en el pecho del mutante que la había alzado como si fuera de papel.
_ ¡Me lastimó compadres, me mue…!

_ ¡La cogemos!, ¡La comemos!, ¡La matamos!

_ Tráiganla que la encadenamos junto a los chuchos. _ Solo quedaban dos perros vivos de cinco.

El mutante más alto sonrió mientras le examinaba la piel luego de que los otros dos la habían sostenido inmovilizándola. El del cuchillo clavado murió desangrado rápida y convulsivamente.
La encadenaron junto a los dos perros lastimados pero vivos que ya no aullaban, solo gemían en voz baja como sabiendo que iban a morir.
__ ¡La cogemos!, ¡La comemos!, ¡La matamos! , !mató a Lázaro, mató a Lázaro¡
Le habían puesto una cadena atada a una pierna, Victoria los insultó hasta quedar ronca, les tiró puñetazos y patadas pero estaban lejos de su alcance.
Miró a los perros que se dejaron caer con los hocicos en tierra gimiendo, presintió que esa sombra que se acercaba era la muerte y solamente pensó en Bruno.
Adolfo acabó con los tres mutantes tan rápido que apenas lo vio moverse destruyendo sus miserables cuerpos como si fueran de cartón.
Mientras la soltaba a ella y a los perros le preguntó por el gato y Lata le dijo que estaba a salvo encerrado en el chalet.

FIN

Imagen generada en IA a mi pedido para este relato

Daredevil Born Again Temporada 2: Ficción o realidad.

Daredevil Born Again Temporada 2: Ficción o realidad.
Por: Darío Valle Risoto

Aquellas tres temporadas iniciales de Daredevil en Netflix me parecieron y me lo siguen pareciendo la mejor serie de súper héroes live-Action de la historia por varias razones que ahora no creo necesario enumerar. El tema es que ayer vi los dos últimos episodios de la segunda temporada de: “Born Again” donde resucitan la serie bajo la tutela absoluta de Disney y ya sabemos lo que esto significa, solo nos basta pensar en la bochornosa inclusión de este gran personaje en la enorme porquería que fue: “She-Hulk” y al menos tuvimos ese cálido cameo en la tercera película de Spider-Man que al menos fue justo.

El tema es que la temporada anterior me gustó pero me quedé con la sensación de que no le llegaba al nivel de las tres iniciales y debemos tomar en cuenta que se grabaron una cantidad superior de capítulos que luego fueron reeditados para darle mejor forma y contenido, no quiero pensar en que había hecho Disney en principio para que los productores volvieran a re configurar la cosa. Por lo tanto esta segunda temporada que no se si también es un rejunte de lo que decidieron rehacer o no, al menos creo que si le llega las cotas de calidad a las que Daredevil nos tenía acostumbrados.

Salta a la vista, es súper evidente y no es necesario que me acusen de contarles la serie el enorme paralelismo entre Wilson Fisk (Kingpin) y sus policías cazadores de vigilantes y lo que esta viviendo EEUU bajo la obvia dictadura de Trump, el Ice y los multimillonarios que están exterminando a su propio pueblo tanto en guerras externas como internas. Lo que si me dejó mal sabor de boca es el final triste y absolutamente realista de la serie en que los buenos terminan tras las rejas y los ricachones impunes pagan sus deudas con la sociedad vacacionando en una playa paradisíaca.

Alguna vez escribí que el mundo había entrado en una nueva dimensión donde los cómics de Marvel y DC se volvieron realidad cuando cayeron las torres gemelas en el 2001 porque esto solo podía ser el grandilocuente testimonio de un supervillano de historietas. No me pregunten quién fue el responsable pero desde allí en adelante tenemos a personajes de folletín, a los malos de las películas, el señorío de: los patéticos presidentes, pederastas y caníbales llevando al mundo al caos y la muerte. El Joker y Lex Luthor o el King Ping reencarnados y mal interpretados por el enfermo de Milei o por el Rey Zanahoria Trump, tampoco faltan los monos descerebrados como los Ayuso, los Zelenskis y todo bajo la soberbias y altivas mirada de Mierdanyaju y sus Hijos: Chupenberg y Melon Musgo. ¿Fantasia o realidad?