Desde el 7/06/2013 en www.ciclismo2005.com
Mostrando entradas con la etiqueta Voeckler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Voeckler. Mostrar todas las entradas

20 marzo, 2013

Este chico es la bomba

Vengo diciendo desde la temporada pasada que Nairo Quintana tiene el don, esa cualidad que se ve en escasísimos corredores cada diez o quince años y que se manifiesta en este corredor colombiano en un capacidad para escalar pocas veces vista.

Ahí están los números: ganó el Tour del Porvenir y el año pasado, de neoprofesional, acabó con seis victorias, algo realmente increíble para sus 22 años de edad y sin ser sprinter.

Etapa y general de Murcia; etapa y general de la Ruta del Sur; etapa del Dauphiné con final en Morzine y subiendo el Joux Plane, donde lanzó un ataque que no pudo seguir ninguno de los favoritos; y el Giro de Emilia, un triunfo que aporta calidad y exotismo, y que da buena muestra de que no estamos ante el enésimo escalador colombiano.

De entrada, parece que no comparte una de las más desafortunadas características de sus compatriotas: no se cae y baja bien, como demostró camino de Morzine. Además, derrocha clase subiendo, como demostró en la Vuelta a España que completó como gregario de Valverde, y donde en la etapa del Cuitu Negro lanzó un ataque entre punki y suicida nada más que empezaron las rampas asesinas de la pista de esquí asfaltada para la ocasión.

Ayer la Volta llegaba a Vallter 2000, estación de esquí escasamente frecuentada por nuestro deporte, a pesar de que ofrece características muy apreciables para el ciclismo y, algo nada desdeñable en Pirineos españoles, es bonita para el espectador. Esta ocasión el paisaje estaba completamente nevado, pero el espectador habrá podido ver que a) había árboles b) había curvas de herradura. Lo dicho: no parecían los Pirineos que suele haber en España.

La etapa transcurría entre un bostezo tan perenne que hasta el notable Juan Carlos García, el mejor comentarista de ciclismo de RTVE, lo decía abiertamente. Tampoco se podía esperar más en una etapa de marzo con final en un puerto de casi 2.200 metros de altitud, pero al menos si que algo de movimiento de corredores que no están por la general. Ni eso.

Van den Broeck, ese corredor extrañísimo que va camino de los treinta, quiere subir al podio del Tour y todavía no ha ganado nada en su vida, atacó a tres km. del final; en el pelotón tiraba Danielson, al que los seis meses en la nevera por confesar que se había dopado durante años y años (pero después lo dejo, ¿eh?) le han sentado estupendamente: tanto, tanto, que incluso atacó poco después.

Hubiese sido espectacular que se hubiese llevado la etapa: 34 años, trayectoria de sputnik de manual y, especialmente, por ser vecino de Girona desde hace una década, característica que antes se destacaba con orgullo y que ahora se dice con la boca pequeña y como silbando al viento. Sin embargo, poco después de ser neutralizado, atacó Wiggins en persona.

Lo del Sky y el SRM es para hacerlo notar: en cuanto ven su distancia, saltan como cohetes. Wiggins saltó a 50 metros de la pancarta del último km.(4´15"), y el único que pudo seguirle en primera instancia fue Nairo Quintana, que ni siquiera abría la boca ante los continuos cabeceos del borracho espóradico británico. Dio una sensación de poderío raras veces vista en el ciclismo, aunque mirando atrás a ver donde iba Valverde.

Tanto su jefe de filas como J. Rodríguez enlazaron al poco, pero después de Thibaut Pinot, otro joven que viene con mucho talento. El corredor local, al que se le atragantan este tipo de llegadas por su altura y longitud, atacó a 500 metros de meta saltando desde detrás, a lo Probenecid, pero una vez más Quintana demostró una genialidad.

Merece la pena ver el vídeo del anterior enlace: sin dejar que J. Rodríguez llegase siquiera a ponerse a su altura -iba segundo tras Wiggins- Quintana se abrió, se puso delante del corredor del Katusha y, con una facilidad asombrosa, incluso valverdiana, se fue directo a la meta: tomando la curva por el lado más largo, cometiendo otros errores menores, pero suficiente para llegar con 6" -que no es mala cosa para la poca distancia y pendiente- sobre los otros favoritos.

Ahora Valverde es el líder de la Volta -la carrera no da bonificaciones ni hoy ni mañana, también con final en alto- 4" sobre Wiggins y J. Rodríguez, y 7" sobre el duo del Lampre Scarponi y Niemec, que tendrán que intentar algo camino de Port-Ainé. Sexto es Quintana, a 26". Mañana tiene terreno para poner la carrera a su favor, pero ya saben eso de las jerarquías y ¡ay!, ya saben el director que tiene Movistar, no precisamente un revolucionario. Solo queda confiar en que no tarde en darse cuenta del auténtico talento alpha que tiene en sus filas, uno de esos que se ven cada década o más.
***
En Banyoles volvió a ganar Meersman, igual que hizo Albasini en la Volta 2012: las dos primeras etapas de la carrera ProTour, para un mismo corredor, no precisamente un plurivittorioso. En los noventa pasaba igual con Outchakov y similares. Parece que hay un patrón constante en la prueba.
***
A través de Flandes, el antiguo GP Waregem, se disputó este miércoles bajo un frío intenso y con unas condiciones bastante lastimosas, con los corredores llegando a meta como si saliesen de la mina. En la carretera se vio la lucha entre los segundos y terceros espadas de los grandes equipos, que tampoco es decir mucho.

Stannard, el sputnik del Sky, volvió a ser decisivo como en la Sanremo del sábado. Mientras su compañero Hayman (el amigo de Flecha que también hizo el cambio entre Rabobank y Sky en 2010, como Leinders) estuvo escapado todo el día y al final fue tercero en la carrera -acaba de bajar de Tenerife, es normal-, el británico campeón del mundo de persecución se encargó de echar abajo un ataque de Voeckler entre los fugados a seis km. de meta.

Parecía que el sorprendentemente transformado francés iba a llegar solo en un considerable numerito, pero fue rebasado por el pelotón en los últimos 20 metros, donde literalmente dejó de pedalear. Ya había estado mirando atrás bastante, en contra del manual ciclista. La victoria fue para Gatto, el ciclista pasado a profesionales muy joven en el Gerolsteiner de Rebellin, del que era gran amigo.

El año pasado redescubrió el norte dentro de la operación Pozzato-Vini Fantini, donde los corredores del horrible maillot volaron por Bélgica en apoyo de su líder. A Gatto parece que todavía le dura la forma: es el primer italiano que gana la carrera, continuando la buena racha transalpina iniciada por Paolini en Het Niewsblad.
***
Aquí tienen la prueba: Lefevre explica que Cavendish tenía pensado abandonar en la Sanremo, pero cuando le dijeron que tampoco se subía La Manie -la subida introducida hace pocos años para que no hiciese un zabelato con la prueba- se animó a continuar. Por eso esta edición de la carrera es una edición fraudulenta, aunque el responsable del desmán resultante siga sacando pecho de una manera que sólo se puede calificar de italiana. Concretamente, de italiano calvo con cadenas y anillos de oro, fardagüevos y ligando con tías 20 años más jóvenes en la playa de Rímini.

***
Arribas, de siempre el propagandista oficial de la versión oficial de las cosas, se saca de la manga un artículo donde desmiente la "leyenda urbana" de las bolsas desaparecidas de la Operación Puerto. Recordemos que es el mismo que escribió lo de "están todos, menos Valverde", o el de la defensa numantina del murciano y del pinteño. No se que tendrá que decir ante la pregunta parlamentaria que hubo en su día, y donde quedaba bien claro que ni siquiera había un recuento oficial del número total de bolsas. Ahora sí: lo dice Arribas, que es como si lo dijese el poder directamente, y están casi todas identificadas. Lo dice El Poder.

Por cierto, en esa relación de nombres, ¿donde está Klaus? Ahhhhhh....que no está. Acabáramos.

21 febrero, 2013

Argumentos de barra de bar (literaria)

El otro día oía que nuestra crisis política e institucional se puede explicar poniendo a Bankia en el centro, y que tarde o temprano saldrá un tentáculo que vinculará a la amalgama de CajaMadrid con los bancos del Levante español, un pufo que ha costado al contribuyente -y seguirá subiendo- decenas de miles de millones de euros, una cifra fabulosa bajo cualquier consideración.

Antes de esto, CajaMadrid era el brazo armado del PP en cuestiones económicas, con una generosa partida para eso que se llamaba caritativa y decimonónicamente "obra social", que iba desde cuidar ancianitos a mantener centros culturales de élite y de barrio, pasando por ediciones culturales sin ninguna viabilidad comercial, restauración de patrimonio, ciclos de música dignos de Viena (¡no vamos a ser menos que nadie!) y un mensual llamado Revista de Libros.

Remedo e imitación de sus semejantes en el mundo anglosajón, la publicación jamás llegó ni a la altura del betún de esas "inspiraciones", pero no dejaba de ser algo interesante en el panorama cultural español; con una marcada tendencia al conservadurismo rancio -entre sus firmas se encuentra alguien tan deleznable como Rupérez, de profesión diplomático y, especialmente, amigo de Aznar-, una nauseabunda sección de crítica literaria y, esto es lo bueno, al menos dos artículos por número que justificaban la compra, echó el cierre en los primeros compases de la crisis que hundió la institución histórica que la mantenía, y cuyas raíces se remontan al siglo XVIII.

Hace poco ha sido devuelta a la vida, de la misma forma que Mary Shelley ideó para su creación más famosa, esta vez sustituyendo los rayos y los diodos en las sienes por eso que se llama Internet. Manteniendo a algunos de sus peores columnistas -incluyendo al Mortadelo de Málaga obsesionado con wikipedia- y perdiendo a casi todos los mejores, sigue con una costumbre iniciada en los tiempos de papel de reproducir artículos señalados del London Review of Books y New York Review of Books. Pero de nada sirve vestirse de seda.

Así ha llegado al público español la reseña que David Runciman publicó hace dos meses sobre el libro de Hamilton. Es significativo que, entre todos los artículos interesantes que podían escoger, hayan cogido uno de una temática tan extraña a la revista como deporte y dopaje. Será que las élites culturales españolas (sonido de platillos) han decidido (risas enlatadas) interesarse por el tema (abucheo). Si se fijan en las librerías verán que hay un interés (inducido) por las cosas del deporte. Otra cosa es que se lean, claro.

Runciman es un joven (1967) profesor de Cambridge, famoso porque escribe regularmente en The Guardian y otros sitios de consumo masivo. ¿Su especialidad? Todólogo, aunque nominalmente está especializado en política, que es la mejor manera de ser todólogo. Pertenece a una familia de alta alcurnia británica, que siempre ha sabido cuidar a sus élites. Al menos leen.

Su artículo es lamentable, y probablemente por eso haya sido traducido y difundido entre el público español. Con el inequívoco título de Los pillan a todos, Runciman va tonteando entre deporte y deporte (el fútbol está limpio, sólo drogas recreativas; la mejor prueba es la diversidad de jugadores que hay) pasando por los JJ.OO de Londres, y utilizando una única herramienta argumental: los incentivos.

Entre doparse y no doparse, para llegar a esta fantástica conclusión: "No ha habido nunca, sin embargo, un deporte en el que los incentivos de quienes se dopan y de quienes controlan el dopaje hayan estado tan desequilibrados como en el ciclismo profesional" ¿Cómo? ¿Nunca? Runciman no debe haber oído hablar de la RDA. O la China comunista y los Juegos Olímpicos organizados en 2008.

Bueno, ya se sabe lo que le toca al ciclismo ("ha contaminado a los otros deportes", dijo Monchito Relaño, director de As), y por méritos propios. Más si el que escribe la máxima es un británico que vio la luz el mismo año que moría Tom Simpson en las rampas del Ventoux bajo los efectos de un cóctel con "todo lo que haya". Un británico que está sometido, día tras día, a la propaganda con las bondades del Sky y Wiggins, ese héroe. El mismo que consigue entrenando y adelgazando lo que otros conseguían drogándose.

Runciman, como buen todólogo, dice que la EPO es buena para las carreras de tres semanas y que, como mucho, incrementa el rendimiento en un profesional en un "5%", la misma cifra que aventuraba, años ha, Rubiera, quizás hablando como persona interpuesta de Ferrari. Si es ese 5%, no se explica los rendimientos de conocidos sputniks como Berzin, Kohl o Schumacher, por citar únicamente tres al azar. O, viendo el nivelón del level playfield marcado por Runciman, el azahar. "Estas apasionantes memorias en las que [Tyler Hamilton] lo cuenta todo". Todo.

Según Runciman, todólogo y a estas alturas imbécil integral, " [el ciclismo] es, de entrada, extremadamente peligroso: los ciclistas no paran de caerse, con las consiguientes roturas de huesos y el riesgo añadido de sufrir lesiones permanentes" Se debe imaginar el ciclismo como una peli de Mad Max. "No paran de caerse". Le ha faltado el tópico de los pinchazos, que pueden hacerte perder una carrera en los últimos metros. Si escribiese un libro, sería publicado por Cultura Ciclista.

Fíjense que hasta se traga -¡todavía!- lo de Hamilton y su clavícula rota en el Tour 2003, cuando fue la excusa perfecta para ir toda la carrera chutado e infiltrado. Bajo prescripción médica, eso sí. "incluso logró ganar una de las etapas montañosas de mayor dureza. Duele sólo de leerlo". ¡Y tanto que duele! ¡Y traducido para el público español, siempre ávido de este tipo de artículos!. Estaría bien pasarle a Runciman la tabla de dopaje de 4142 para 2003, y como fue a ese Tour. Hubiese llegado a meta incluso tuerto.

A estas alturas, ya está clara la postura de Runciman. Y también de Revista de Libros, que declinará, como de costumbre, "compartir las opiniones de los autores", pero que traduce este artículo. Pásmense: "En un pasaje extraordinario, Hamilton escribe que la EPO hacía que el deporte fuera más justo (...)El dopaje sanguíneo se traducía en que, si podía soportarse el dolor, el cuerpo seguía funcionando. El éxito acababa entonces recayendo simplemente en la persona que más lo quería [el dolor]".

No voy a hacer un chiste fácil sobre la querencia de las élites británicas a someterse a ejercicios de dolor recreativo-sexual, pero el pasaje es muy explícito o, por utilizar sus mismas palabras, "extraordinario". El dopaje nos hará libres de la esclavitud de nuestros genes. Runciman no tiene ni una mísera línea para todos aquellos que, con mejores genes que Hamilton y Armstrong, tuvieron la decencia y la buena cabeza de no doparse, y se quedaron en categorías inferiores. Se me había olvidado decir que las élites británicas son muy clasistas.

"Hamilton falta ligeramente a la verdad cuando sugiere que las sustancias prohibidas simplemente nivelaron el campo de juego genético". Ligeramente. "El cáncer también modificó su forma corporal, que se volvió mucho más delgada y enjuta" es otra brillante frase de Runciman, que aquí ya se aproxima al Dr. Mabuse. Por la isla de los monstruos.

No es la mejor, empero: "lo que marcó la diferencia [con Armstrong] fue el modo en que se dopó: lo hizo simplemente mejor que nadie, de forma más creativa, más implacable, más intrépida. Explotó las mismas oportunidades que estaban al alcance de cualquiera" ¡Al alcance de cualquiera! ¡El level playfield! Ya, por eso ganó siete veces seguidas el Tour, no porque tuviese algo desconocido a su alcance. Las teorías igualitarias ¡en manos de un miembro de la élite inglesa!. Acabaramos. Y no dejen de reparar en lo de "intrépido", eh. "La persona que hacía un mejor uso de los medicamentos".

Expuestos estos argumentos, Runciman dedica el grueso del artículo a hablar de "el sistema", la epopeya de Armstrong y termina con Wiggins, como no: "El Tour del año pasado, ganado por el ciclista británico Bradley Wiggins, fue mucho más lento que las carreras celebradas durante los años de Armstrong: a la velocidad que corrió, Wiggins habría terminado hace una década en el centro del pelotón. Para muchos aficionados esto constituye una prueba suficiente de que el deporte está ahora libre de dopaje."

No fue tan lento: bastó con la etapa de La Planche -la primera de montaña, como Armstrong- para dejarlo todo atado; y al que atacó, como Nibali, lo amordazaron y achantaron igual que Armstrong hizo con Simeoni. Pero de eso no hablará Runciman. Ni lo sabrá el improbable lector de Revista de Libros, que no obstante sacará argumentos -de eso se trataba- para defender el dopaje en sus tertulias literarias, si todavía existen.

En todo caso, y como colofón a todos estos argumentos de vuelapluma y experto todólogo, Runciman remacha con un "mirame a los ojos": "Alguien que sabe mucho más de ciclismo que yo me aseguró que el equipo Sky de Wiggins, y el resto de ciclistas británicos que ganaron la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, no consumen sustancias prohibidas". Pues vale. Al menos este alegato a favor del dopaje, o del que mejor se dope, no está pagado con la "obra social" de alguna caja. O quizás sí. Sería lo más adecuado a este país y su aproximación a este fenómeno.
***
El Katusha suspende a Vicioso por estar en paradero desconocido cuando tenía que testificar en la Operación Puerto. La historia tiene su miga. El ex-Kelme y ex-Liberty tenía que declarar al principio del juicio, pero alegó una lumbalgia -con parte médico- para no hacerlo entonces y, quizás, descentrar al TAS en su crucial decisión sobre el futuro del Katusha en el ProTour.

Después, ni la Guardia Civil ha podido localizarlo en su domicilio de Alhama de Aragón y entregarle la nueva citación. Resulta que el ciclista Vicioso estaba en ¡Andorra!, donde dice que se ha mudado hace ¡dos meses!, concretamente el 7 de enero. Hay fotos de este fin de semana entrenando con cicloturistas por Aragón. A lo mejor es una mudanza fiscal -lo dudo con su nivel de ingresos-, pero suena feo, y más considerando las grandes nevadas que ha habido en Andorra.

Sea como fuere, el Katusha ha suspendido al aragonés, al que no ha salido a defender públicamente su gran valedor, Joaquím Rodríguez, que lo rescató del Androni. Es más: alguien tan detestable como Ekimov ha manifestado públicamente que alguien con vínculos con Eufemiano Fuentes no puede estar en el equipo. Ekimov, el del UsPostal y amigo personal de Armstrong.

Ekimov, el que es el manager de un equipo que, sólo en españoles, tiene al catalán de Parets que entrenaba con Leonardo CERA Piepoli; a Xavier Hemoal Florencio; o a Dani SMS con Losa Moreno. Recuerdo también que Tchmil quiere candidarse a la presidencia de la UCI, y hay que dar imagen de Torquemada. Recuerdo también que Vicioso no ha sido sancionado jamás por la Operación Puerto.

Por cierto, ¿para que sirven los whereabouts de la UCI?
***
A Voeckler, como todas las temporadas, le duele la rodilla. Dice que se lastimó en una caída en la segunda etapa del Haut Var. Auguro un brillante espectáculo del francés en las carreras de abril, esas que se marcó como objetivo el año pasado, y en las que no le dejaron participar. Y menudo numerito que hizo en la Flecha de Brabante.
***
Seguramente Martin Hardie, el amigo batasuno y austral de Arribas, creerá que esta medida es nazi, pero me parece el camino a seguir: en Australia se están planteando emprender la vía criminal contra aquellos que hayan mentido en cuanto al doping. 
***
Otra vía por el buen camino: la provincia belga de Hainaut quitará su subvención pública al GP Le Samyn en caso de algún positivo en la competición. Ya sería raro que pasase -los organizadores ya tomarán las medidas para no perder el dinero público-, pero visto que el que paga manda, deberían hacer la medida más extensiva, del tipo "que no participe nadie que haya dado positivo". En el pasado ha dado sus frutos: por eso en Alemania apenas hay ya carreras profesionales.
***
A lo mejor ha llegado a su conocimiento que el COI quiere quitar la lucha libre del calendario olímpico para 2020. Es un deporte antiguo y que no lleva acarreados grandes gastos en infraestructuras; sin embargo, no se venden las entradas y no tiene audiencia televisiva, salvo que haya una Maider Unda nacional implicada. En este brillante artículo de The Economist lo dicen de manera muy clara. Auténtico espíritu olímpico, el mismo que impulsa Madrid 2020. Money.

23 julio, 2012

Con el futuro del pasado

Por ahí va el futuro del ciclismo
Las tres últimas etapas del Tour fueron para el mismo equipo que cuenta entre sus filas con el primero y el segundo de la general. Podían haber sido cuatro etapas seguidas, pero como los dos mejores corredores de la carrera se pusieron a interpretar su particular Pimpinela el jueves en los Pirineos, Valverde pudo ganar su etapita.

En total se han llevado seis etapas. No se recuerda un dominio así desde que irrumpió la EPO en el pelotón, la sustancia que alteró este deporte hasta la médula. Lo más curioso es que el equipo autor de este dominio se vende como limpio, e incluso como el futuro del ciclismo.

Si el futuro del ciclismo es colocar a jefe de filas y gregario como primero y segundo de la general tras dos semanas, ganar seis etapas y tener a alguien como Boasson Hagen tirando 150 km. en etapas de montaña, meterse en sprints e ir escapado el antepenúltimo día, mal vamos.

Pero bueno, a nadie parece importarle mucho ese "mal vamos" que se ha convertido en la coda necesaria para este deporte. Wiggins, el ganador de este Tour, es muy bien recibido por todos porque abre el mercado inglés -de hecho, se diseñó el recorrido a su beneficio-, tiene varias historias que enganchan con el periodismo (incluyendo un padre pistard que ocultaba las anfetas de los setenta en sus pañales) y hasta le llaman Le Gentleman, a pesar de decir canalladas sobre los que no nos creemos su éxito.

Porque no es sólo el Tour: al conquistar la carrera francesa Wiggins logra una temporada sin comparación posible, al haber ganado desde enero París-Niza (1 etapa), Tour de Romandía (2 etapas), Dauphiné Libere (1 etapa) y Tour (2 etapas), más el muy probable oro olímpico en CRI dentro de diez días, una temporada a la altura de las más brillantes de la historia del ciclismo. Ha ganando prácticamente todo en lo que ha salido a competir, con excepción del preparatorio en Algarve y la Volta, donde abandonó por el mal tiempo.

Los necesarios propagandistas de este deporte sin remedio saludan al nuevo campeón, uno que era incapaz de subir una montaña siquiera en el tercer grupo de favoritos hasta 2009, donde sorprendentemente acabó 4º en el Tour. Por entonces, la razón era que había perdido 8 kg. Ahora es que entrena mucho, como si el resto de corredores no lo hiciese. O que las bicis tienen rodamientos de cerámica. Todo vale, ya lo saben.

Su segundo de a bordo ha quedado a 3´21", pero con casi 3´ sobre el tercero. Se han movido en otra galaxia. También aquí todo perfectamente normal para los entendidos del ciclismo, que hoy llenan sus crónicas de elogios y, por poner una pincelada de color en el discurso esperanzador, que quizás la carrera ha sido un poco aburrida.

¿Ganando un mismo equipo con seis minutos de diferencia sobre el primero de los extraños, que jamás recortó tiempo? Es algo más que aburrido: es apisonador. Froome, el segundo, también lo fue en la Vuelta a España de 2011, cuando nadie contaba con el. De repente, en un giro que no hemos visto, salió después de varios años un competidor excepcional. Salió de la chistera. Por lo de chiste.

Nibali, el tercero, hizo lo que pudo: alguna de sus mejores cronos, en La Planche des Belles Filles una de sus mejores subidas, y ataques sin mucho futuro. No abundan los italianos en el podio del Tour: en los últimos 22 años sólo cuatro nombres (Bugno, Chiappucci, Pantani, Basso), y anteriormente estuvieron 20 sin subir a ningún hombre.

Lo del siciliano es digno de encomio: ha conseguido subir al podio de las tres grandes con 27 años (e incluso ganar la Vuelta con 25) y utilizando armas clásicas, o no demasiado exageradas. Sin embargo, es una excepción en su país, que en los 4 últimos Tour ha ganado dos etapas (Petacchi, en 2010) y que ha tenido una presencia residual en carrera, ni siquiera en las fugas.

Cuarto Van den Broeck a 10´15", una distancia insalvable. Es la mejor posición de un belga en el Tour en tres décadas, que se une al podio de De Gendt en el reciente Giro, con similares registros históricos. Atacó varias veces, pero es un corredor que sólo aparece para el Tour y el Tour, con el nivel médico-deportivo registrado este año, queda muy lejos.

Quinto Van Garderen, un extraordinario resultado difícilmente pronosticable en la salida de Lieja. Al americano se le ha subido un poco a la cabeza y ha dicho que ganará la carrera en un futuro no muy lejano. Ese tipo de declaraciones suelen ir en contra de quien las pronuncia, y abundan los ejemplos en la historia del ciclismo. Muy fuerte en montaña, pero aún más en contrarreloj, gana el maillot de mejor joven y coge el entorchado del ciclismo yanki para las grandes vueltas.

Sexto Zubeldia, el corredor de 35 años y tres-cuatro victorias de profesional, que cuando quedó segundo en el Dauphine del año ¡2000! se anunciaba como el nuevo Indurain. Su principal valor es la resistencia, característica que ya se conocía, a la que ha añadido un certificado médico por una arritmia sobrevenida este mismo año, conocida hace dos días. Ha hecho las mejores cronos de su vida en el Tour de este año.

Su equipo se lleva la clasificación por equipos por apenas 6 minutos sobre el Sky, pero jamás han corrido como un equipo, simplemente como una suma de individualidades, donde quien más ha destacado ha sido F. Schleck con su sonoro positivo. Cayó Schleck y Zubeldia el resistente empezó a flaquear en todos los puertos, igual que cuando cayó Di Gregorio del Cofidis, su compañero Taaramae -impresionante en Les Belles Filles-, también con problemas de salud poco antes del Tour, desapareció. ¡Qué tendrán los equipos!

El caso de Evans podría ayudar: el defensor del título en el Tour se disolvió en la parte final de la carrera, cayendo a un deshonroso 7º puesto. Si bien hay defensores del título mucho peores (los dos españoles: Induráin en 1996 11º, Sastre en 2009 17º), sorprende ese despeñamiento de Evans por cómo se ha producido ("dolores estomacales") y por el ascenso de su gregario Van Garderen, que ni lo esperaba en situaciones de pinchazo.

De rueda, claro. Vale que el australiano tiene 35 años, pero se había presentado al Tour sin mucha competición y batallando mucho en la dos primeras semanas. Le habrá afectado el mismo mal que a Hushvod -temporada en blanco, tras un 2011 prodigioso- o Gilbert, que lleva un año sin ganar y es una sombra del corredor que fue. ¡Qué tendrán los equipos!

Rolland, octavo, también puede hablar mucho de su Europcar, ganador de tres etapas, una suya, tras una cabalgada por los Alpes donde en el último puerto, en vez de flaquear, iba aún más rápido. Su equipo también padeció importantes problemas de salud colectivos antes de la carrera. Dicen que el futuro del ciclismo (otra vez) pasa por él, pero en este Tour también ha emergido el corredor del Franco-Condado Thibaut Pinot.

El más joven del Tour termina décimo, gana la etapa de Porrentruy, y brilla tanto en Alpes como en Pirineos, atacando y llegando con buen sprint a la meta. 22 años. ¿Saben qué? No iba a correr el Tour fue llamado a última hora. Lo pondré de nuevo: no iba a correr el Tour y fue llamado a última hora. Y ha hecho este Tour que ha hecho. No se ustedes, pero creo que hay un patrón que se repite.

Sagan gana el maillot verde en su primer Tour, también con 22 años, más tres etapas, tres segundos puestos y un dominio de la bicicleta y de las situaciones portentoso. De hecho, se puede decir que la mejor etapa del Tour es la que ganó en Seraing, la primera. Sólo otro corredor más joven que Sagan había ganado el maillot verde en su primera participación, nada menos que Walter Planckaert en los sesenta. Por último, la montaña fue para Voeckler, que dice que no se había marcado ese objetivo en la salida. 


Ha sido un Tour muy malo, con etapas muy buenas pero que no eran las decisivas, y lo ha sido en gran medida por el extraordinario dominio del conocido como UkPostal, en homenaje al UsPostal, al que ha mejorado en todos sus registros de arrogancia, si eso era posible. El futuro del ciclismo, dicen. Pues se parece bastante al pasado, el más reciente. 
***
Con tanto baile de nombres hacia el Astana (se habla de los Schleck, Nibali, Froome), Kreuziger ha decidido acabar sus dos decepcionantes años con los centroasiáticos y ficha por el Saxo Bank.
***
"A Madrid no le salen las cuentas olímpicas"  es el titular de una noticia que se ha hecho mucho de esperar en el periódico, porque los mimbres para titular así existen desde hace años. Celebremos pues la entrada en cordura de un medio de información todavía influyente que se deja muchas veces seducir por la pompa y el boato de los macroeventos deportivos, trascurando su necesaria función crítica sobre los mismos.

19 julio, 2012

Etapa Virenque para Voeckler

Usted: aficionado al ciclismo que se cita una tarde para ver una supuesta gran etapa de montaña. Usted: aficionado al ciclismo con ánimo proselitista que dice a sus amigos futboleros que habrá una gran etapa. Usted, que acaba la tarde con cara de tonto.

Si te reconoces en esta situación, y sabes que va a volver a suceder en el futuro, es que no tienes remedio. Creo que todos lo sabemos bien. Ayer hubo otra más de esas etapas.

Los organizadores quisieron hacer un carrusel Pirenaico entre Pau y Luchon, pasando por Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde. De salida se formó una fuga con tre-in-ta-y-o-cho corredores, 38, treinta y ocho.

No recuerdo una fuga tan numerosa, y menos en una etapa de montaña, en todos los Tours que he visto, y son muchos. Al pelotón le pareció bien: al tran-tran de Eisel y después el infatigable Boasson Hagen, subieron el Tourmalet de una manera humillante para este deporte, especialmente si quiere competir en el cada vez más reñido mercado del "espectáculo deportivo".

Por delante, la fuga se fue desnatando al ritmo que marcaba un corredor que va "un puntito" por delante de los demás, el repugnante Voeckler. El pequeño francés ha logrado convertirse en un personaje de sí mismo -había gran materia prima- y, por tanto, querido y respetado por el público, especialmente el connacional. Así puede narrar su epopeya sin que nadie se pasme o se lleve las manos a la cabeza.

Al parecer, el corredor alsaciano estuvo muy malísimo, pero malo de verdad, justo antes del Tour, tanto que parecía que no iba a poder salir en la carrera que lidero el año pasado durante 11 días, y de la que sólo se bajó del podio por hacer el estúpido en el Galibier mientras Contador demostraba que los hay aún más estúpidos en el pelotón. A todo eso se llamó, en su momento, espectáculo.

Estuvo sin tocar la bici, si hay que hacer caso a su relato, 13 días. En la primera semana perdió tiempo y después, a lo suyo: a ganar etapas. Antes lo hacía con mezcla de picardía y determinación, ahora lo hace sencillamente porque va "un puntido por encima". Su equipo ayuda, claro, como siempre en estos casos: ayer el sprinter japonés Arashiro le lanzó para el Aubisque, pasando el nipón en tercer lugar por la cima pirenaica.

También recibió ayuda de Kern, uno que en Dauphiné (6º en 2011, sin ningún resultado previo anterior) tuvo que abandonar, porque el dolor de rodilla de Voeckler era extensivo a todo su equipo, otro más de hombrecillos verdes que se crecen en la alta montaña. Les dieron un toque repugnante por lo que tiene de "se lo que estais haciendo, pero no vamos permitir algo como lo de 2011, pero no temais, no vamos a hacer nada", y ya llevan tres etapas ganadas, dos de ellas de alta montaña.

Voeckler puso a tirar a Kern en el Tourmalet para aumentar la diferencia con el pelotón, que no le parecía suficiente, y como en el pelotón iban sesteando, ¡la escapada aumento la diferencia sobre el pelotón en 4´! ¡Subiendo el Tourmalet! A estas alturas, Voeckler ya tenía la etapa ganada, y encima la quería ganar a lo Virenque.

Se desembarazó de Brice Felliou cuando quiso, y se fue en solitario a ganar en Luchon tras haber pasado en cabeza los cuatro puertos pirenaicos. A lo Virenque, que estaba en meta para felicitarle. Según Voeckler, en un relato que gusta mucho en Francia de le petit, no iba con la intención de la cabalgada pirenaica, que afrontaba cada paso de puerto como si eso ya fuese el final de etapa.

Hicieron de monigotes C.A Sorensen -otro corredor gesticulante, ayer la etapa parecía que consistía en a ver quien hacía más cucamonas- y Vinokourov, con un espléndido Gorka Izagirre que fue a lo suyo, y al final acabó tercero porque al kazajo se le salió el pie del pedal en el peor momento. Segunda fuga en el Tour, segundo puesto de honor. Hay madera de corredor.

En el pelotón Basso aceleró un poquito, lo suficiente para que Evans "con problemas estomacales" se descolgase y perdiese cualquier opción de podio. Quitó algún Sky de cabeza del pelotón, y Nibali atacó subiendo el Peyresourde. Sólo le pudieron seguir la pareja de Wiggins y Froome. Otro ataquito, y juntos hasta meta con 1´ de ventaja sobre otros corredores que tenían grandes esperanzas en la carrera.

Para hoy la organización tiene una etapa con Bâles -donde le saltó la cadena a Andy Schleck- y final en la estación de esquí del Peyresourde. Considerando que Nibali tiene casi 3´ de ventaja sobre Van den Broeck en la lucha por el podio, a lo mejor hoy conseguimos ver una etapa aún más birriosa que la de ayer. Eso sí, de recomendar este deporte mejor me abstengo.
***
Habla Madariaga (Euskaltel, Euskaltel). Considerando el titular, y el tamaño de cuello que se gasta el susodicho, no hay que preocuparse mucho de las angustias que le afligen.
***
Última entrevista conocida a Frank Schleck antes de su positivo, al acabar la etapa de Toussuire: reconoce que está cansado por los 71 días de competición acumulados en sus piernas. En el día de descanso también charló con periodistas de Luxemburgo, diciendo que estaba "muy cansado", pero que podía mejorar...

12 julio, 2012

Por fin montaña

Mi favorito para la etapa de hoy
Fue una buena etapa de montaña, incluso con algo más de lo que se podría esperar, pero si ganó Voeckler y llegó la escapada tampoco es demasiado. Hubo un puerto que debutó -y la carrera volverá próximamente, igual que han hecho con Bales en los Pirineos-, hojarrasca y una buena resolución.

Se formó una escapa de salida con 25 corredores, incluyendo clásicos de los últimos Tour en este tipo de situaciones: Egoi Martínez, Casar, Voigt, Voeckler y SMS Sánchez, al que Carlos de Andrés llamó en antena de esta manera, no se sabe si porque lee este blog -que lo hace- o porque estaba recibiendo un nuevo SMS de Pedro Celaya. O de Jesús Losa, como el murciano.

También había gente nueva, claro, como Sagan y Devenyns, el escalador del Quick Step que siempre sale a hacer la general y acaba luchando por las etapas. Todos estos corredores afrontaron la subida a Le Grand Colombiere, nunca antes subido en el Tour, donde se fueron por delante Voeckler, Scarponi, SMS Sánchez y Devenyns, incluyendo un número en solitario del corredor del Rabobank, que después confesó en meta que estaba fundido: a lo mejor se debe a esas cosas que hizo durante la etapa.

Correspondió a Voeckler el honor de pasar el primero por el inédito puerto, algo que siempre quedará para los registros, y también acabó ganando la etapa por ser el más listo. Con la investigación por dopaje sobre su equipo, él mismo diciendo que estuvo 13 días antes del Tour sin tocar la bici porque tenía la rodilla malita, consiguió ganar la etapa ante los otros cuatro fugados, donde al final también se metió Voigt y sus 41 años.

Entre los favoritos atacó Van den Broeck dos veces en la subida, la última a 500 metros de coronar, y se llevó consigo a Rolland. No fueron muy lejos, al revés que Nibali: el siciliano atacó bajando, sabedor de que Sagan todavía iba por delante, y con el eslovaco logró abrir una ventaja de casi un minuto, pero bastó el simple concurso de Porte para echar abajo la fuga a 25 km. de meta. VDB y Rolland se volvieron a ir y el RadioShack tiró ayudando a Sky para que el belga sólo tuviese en meta una renta de medio minuto.

Salvo Nibali y Van den Broeck, todos corrieron para asegurar su puesto, y al Sky le valió con dos hombres en toda la etapa: un incombustible Boasson Hagen y Porte. Para hoy se espera, aunque sólo sea porque el recorrido hay que aprovecharlo y no va a haber muchas oportunidades parecidas, algo más, aunque tampoco se confien.

La gran etapa de los Alpes de este Tour tiene 150 km., de los que 71 km. son de subida. Madelaine de salida, Croix de Fer, Mollard y final en La Toussuire. La estación de esquí no se había subido en ninguna carrera profesional hasta 2006, cuando ganó Ibán Mayo en Dauphiné, tras culminar una larguísima fuga con Arroyo, Sevilla y Piti


De aquel día se recuerda el peligrosísimo descenso del Mollard, que quizás sea clave en la etapa de hoy. Es la primera vez que el Tour sube por encima de los 2.000 metros en esta edición, y tampoco habrá muchos más casos. La clave para ver algo de carrera consiste en desgastar al equipo Sky: no es de recibo que Boasson Hagen pueda tirarse la mitad de la etapa tirando el solito, porque así siempre van a llegar cuatro hombres de negro a los kms. finales. Tiene que haber ataques de lejos, colocar gregarios en el recorrido, y que se mueven los que no tienen nada que ganar ni perder.

En este escenario idealizado de carrera -tengo miedo de que todo acabe en un tostón de último puerto-. Mi favorito, dado el recorrido, es Alejandro Valverde. En un Tour muy aciago para el equipo -además de los tres abandonos, Plaza y Kiryenka están muy tocados- el murciano puede intentar hacer algo que lo reconcilie con si mismo, con lo que queda en carrera y con parte de la afición. Por fin hay montaña, a ver si se aprovecha.
***
Muy interesante lo que cuenta Nibali y recogen aquiTras su ataque bajando Le Grand Colombier, neutralizado por Porte en exclusiva, Wiggins entró en meta mirando desafiantemente al italiano, en plan Armstrong. como diciendo "mejor no lo vuelvas a intentar". Nibali dice que esto no es fútbol, que es un deporte donde siempre se ha respetado al rival, y que a Wiggins le falta respeto para ser un gran campeón. Y eso que el británico dice que se inspira en el modelo de Induráin. Esto va a acabar mal.
***
Tremendo: McQuaid reconoce en una breve entrevista en sporza.be que puede haber sustancias indetectables (y pone el ejemplo de Marion Jones) y que para el ciclismo no sería nada traumático que Armstrong perdiese sus siete Tours...además, dice que la UCI no tiene nada que ver con la causa de la USADA.
***
Relacionado con lo anterior, el Sueddeustche Zeitung se cuestiona la cacareada cifra armstrongniana de que ha pasado unos 500 controles antidopaje en toda su vida.
***
Interesante entrevista de Arribas a Zubeldia, nuestro hombre del momento. Hay algunos pasajes muy buenos, pero ninguno como el glorioso "siendo vasco en un equipo vasco, como un equipo de pueblo, eso pesa bastante".  ¡Como lo lea Madariaga se va a montar la Marimorena! ¡O la Mairena!
***
¿Alguien se acuerda de Roberto Heras? Desde luego, nadie de las autoridades antidopaje en España. Se ha ido a acordar del lamentable escalador bejarano un diario fallecido por incapacidad ideológica y empresarial, Público, lo que en el fondo es un sentido homenaje de tu a tu. Escribe un tal Alfredo Varona, que tiene nombre de compositor de baladas chungas. Un ejemplo: "Supo alejarse del ciclismo de carretera y encontró un nuevo amor en la bicicleta de montaña". No supo alejarse: le echaron por dopado, después estuvo llorando que quería volver, pero como quería cobrar más de lo que estaban dispuestos a pagar por alguien de 33 años, se convirtió en vendedor de bicis y actor circense de las Brompton, entre otras cosas.

"Yo llevo en la sangre la pasión por el ciclismo" es un guiño que Heras hace a sus seguidores. "No tengo nada que reprocharme" es otro guiño que hace, esta vez a sus detractores, por si alguna vez hay alguna duda sobre este lamentable personaje.
 ***
Joseba Irrutia, de Gara, clava la conclusión que hay que sacar tras las declaraciones de Valverde en el día de descanso del Tour, y lo dice en el titular. El murciano se queja mucho de que no le dejan moverse, y también de que muchos corredores corren simplemente por el puesto debido al "sistema de puntos de la UCI". Bueno, antes también se corría por el puesto, y su compañero Mancebo en el Tour 2005 es un buen ejemplo. En la misma línea de criticar el inmovilismo en el pelotón se sitúa Frank Schleck en esta entrevista.
***
Los italianos proponen que haya una alternancia de fechas entre el Tour y el Giro: un año el Tour en julio y el Giro en mayo, al siguiente el Giro en julio y el Tour en mayo. Para seguir con el circo, Berlusconi vuelve a la política en septiembre.
***
Antonio Alix, conocido todólogo (inventó el triatlón en España, ¿lo sabíais? También pone la anchoa en las aceitunas rellenas) que sin embargo trabaja en un medio minoritario, también escribe en un medio aún más minoritario.  Desde hace unos años se está construyendo un personaje -otro más- sobre su supuesta intolerancia al dopaje. También tiene fama de decir las cosas claras, menos a sus amigos, que son prácticamente todos los del ciclismo. Así cualquiera.

Por ejemplo, en el artículo que enlazo deja esta frase para recordar: "Yo no dudo del Sky, lo que hacen no me parece sospechoso; es más, ¿no será que si ahora todos van más limpios es cuando la calidad y el trabajo salen a relucir sin que incida lo bien trucado que se tenga el motor?". Qué personaje más penoso. Hacía lo mismo con su amigo y paisano Contador.

23 abril, 2012

Ardenas kazajas

Compañeros de equipo y de podio
Son muchos años de ciclismo y, cuando dos compañeros de equipo comparten podio en una prueba tan dura y exigente como la L-B-L -ayer endurecida por el granizo y el frío- es para desconfiar. Más cuando ambos alcanzan una cota de éxito que apenas podían imaginar una semana antes.

Por supuesto, están enrolados en un equipo distinguido y sin tacha como el Astana, al igual que antes lo estaban en el Gewiss, ONCE,  Casino, Discovery, Saunier o Liquigas. Dobletes en el ciclismo, qué historia. Dobletes con terceros espadas, qué tradición.

Si la edición de 2010 fue para el mentor y origen del Astana -previo pago de 100.000 euros a un gregario ocasional de otro equipo-, la edición 2012 ha ido a un compatriota kazajo y el tercer puesto del podio a un corredor que una semana antes había ganado la Amstel Gold Race y que jamás había entrado entre los veinte primeros de la Lieja. No ha habido escapada, no: se han impuesto por fuerza. Por otro motivo no iba a ser.

La carrera empezó con la baja de Igor Antón, que se rompió la clavícula antes de la salida. Lo de este corredor y las caídas es de campeonato. El trabajo de Katusha, BMC y Lotto consiguió mantener las fugas bajo orden hasta que todo se decidiese en el nuevo juez de la carrera, la Roche aux Façons, la subida que ha dejado a La Redoute convertida en un trámite.

Ahí se cayó -el solito- Voeckler, arrastrando a Valverde. El murciano rompió la bici y después se puso a perseguir -otro como Antón, con sucesos repetitivos- de tal forma que cogieron mal algún desvío y fueron descalificados tanto Piti, como Lastras, Madrazo y Rojas. Un papelón, vamos. Eso sí, con muchas ganas hacia el Tour, esa carrera que tanto se adapta a sus cualidades.

En Roche Aux Façons el encargado de ir reduciendo el grupo de favoritos, sin llegar a irse, fue Nibali. Fue un trabajo precioso donde se vio que J. Rodríguez no estaba para ganar, ni tampoco Gilbert. Sin embargo, el valiente italiano sólo se pudo ir en solitario -una de sus especialidades- en el descenso -su especialidad más reconocida-.

Por detrás empezó el caos entre el resto de favoritos, de tal manera que el enorme Nibali -ataques en las dos últimas Sanremo, su fenomenal apuesta de "o todo o nada" en el Lombardía 2011- se puso con ¡42"! a 10 kms. de meta. Iglinski, que en meta reconoció que había saltado del grupo de perseguidores "para ser segundo", subió St. Nicolas a un ritmo increíble, dejando de rueda a J. Rodríguez y acercándose cada vez más a Nibali, que una vez más en su carrera fue de más a menos, y por eso lo queremos tanto.

De hecho, ayer se hundió con un pajarote de órdago: cuando Iglinski le superó bajo la pancarta de último km., iba literalmente clavado. Todo lo contrario del kazajo, ayer más kazajo que nunca. Es cierto que es un corredor que siempre ha rondado las clásicas (tercero en Harelbeke 2009, ganador de Strade Bianche y segundo este año) pero un éxito como la Lieja estaba objetivamente fuera de su alcance.

Iglinski es uno de los escasos corredores multiherramienta que quedan en el pelotón. Anda bien en pavé y Ardenas, y encima escala: como muestra,  recordar que el año pasado estuvo escapado casi todo el día de la tremenda etapa con final en el Galibier, y Andy Schleck sólo lo pudo dejar en los últimos tres kms. A falta de referencias en pista, tampoco es cojo en la crono. Tiene 31 años y mejor presente que Kasheshkin, su casi contemporáneo compatriota y de reconocida trayectoria. Sí, este año ha vuelto a Astana, tras haber disimulado en el Lampre.

En fin. Para rematar el butrón, Gasparotto (1º-11º-3º en Ardenas 2012) ganó el sprint del grupo, donde también estaba su compañero Kiserlovski, el que hizo la apuesta de ganar la Itzulia con un ataque en solitario y lejano (29º-5º-14º en Ardenas 2012). Entre los derrotados por el italiano, en orden descendente, Voeckler -y eso que se había caído y tenido que perseguir-, Dani Martin -algún día ganará esta carrera-, Mollema -lo mismo, si cambia de equipo- y S. Sánchez, que arañó otro séptimo puesto de esos que tanto le gustan, y eso que había renqueado subiendo Stockeu.

Ah, me queda por poner la sucesión de puestos de Iglinski en esta campaña de las Ardenas: 11º-13-1º. Nunca había entrado entre los 20 primeros de ninguna de estas carreras, y eso que las corre todos los años. En cuanto al Astana, felicitar al director: para Amstel Gasparotto (bingo), para Flecha Kiserlovski (5º, el primero de los que no intentaron seguir a J. Rodríguez) y para Lieja el protagonista de este post, Iglinski. Vamos, una estrategia de equipo de manual. Médico. De Vademecum.
***
En el Giro del Trentino victoria final para Pozzovivo, que se impuso en una nueva cuesta de cabras que han descubierto.
***
"Contador se dopaba desde 2005"
***
Un buen trabajo estadístico sobre los mejores del tríptico de las Ardenas.

12 abril, 2012

¿Dónde está Gilbert?

Me parto: de ser el mejor a ser el último. ¡El ciclismo, señores!
Una de las noticias de la temporada está siendo la súbita desaparición de Gilbert. El tremendo corredor, que el año pasado realizó una temporada memorable, ha pasado de ser el mejor del mundo a ser prácticamente el peor.

Y no, no ha mediado ninguna caída, ni enfermedad ni causa aparente al margen del cambio de equipo, del Lotto belga al BMC suizo. Este tipo de rendimientos de acordeón, o de yo-yo, sólo abundan en el descrédito de este deporte.

No es que Gilbert haya vuelto a un rendimiento más humano -ganó todas las carreras en las que participó entre mediados de abril y la primera etapa del Tour a principios de julio-, es que la imagen de esta temporada es patética, quedándose en la primera asperidad, cuando sólo se quedan los neoprofesionales o los que salen a rellenar el equipo.

Ayer se cumplió el aniversario de su tremendo ciclo victorioso en las Ardenas, que empezó en Flecha de Brabante y siguió en Amstel, Flecha y Lieja, todo de seguido. Aunque parece que su forma va mejorando -fue duodécimo- lo va a tener difícil para ganar alguna de las grandes carreras que empiezan a disputarse este domingo, y donde defiende el título.

Saldrá con el dorsal número uno, pero mejor para el ciclismo que no saque algún conejo de la chistera en forma de victoria y a lo máximo que llegue sea un podio, más o menos el Gilbert que venía siendo hasta su estratosférico salto de 2012, donde subía con los mejores escaladores del mundo (los hermanos Schleck) las cotas de la Lieja sin el más mínimo atisbo de cansancio, preocupación por una pinza luxemburguesa o pinchazo.

Por supuesto, abundan las teorías sobre su bajísimo rendimiento. La primera, que ha pasado un invierno muy relajado entre homenajes y festines, una teoría que es tan antigua como el ciclismo. La segunda, el cambio de equipo, que tampoco es para tanto porque ahí se ha encontrado a un viejo conocido como Evans. La tercera, que habiendo JJ.OO, ha ido muy retrasado y después arrasará en otoño, como en 2009 y 2010.  La cuarta, que el médico español Ibarguren, que trataba al Lotto en 2011, ha pasado al Quick Step, con lo que así se explicarían los dos fenómenos que están marcando este inicio de temporada: ¿Dónde esta Gilbert? y ¡Qué pedazo de Boonen!, en una suerte de fórmula 2 x 1 muy del gusto del aficionado.

En todo caso, ninguna es satisfactoria para la auténtica cuestión. ¿Dónde está Gilbert? Porque Gilbert ya era  un corredor muy bueno y competitivo todo el año antes de su espectacular 2011. Y es que ninguna de esas teorías justifica pasar de ser el mejor a ser de los últimos. No lo hace ninguna por separado, y ni siquiera lo hacen las cuatro en combinación.

Así es el ciclismo: un dominador tiránico del calendario (¿cúantas pruebas de un día ganó en 2011? ¿once? ¿doce?) pasa a ser un despojo en carrera, de una manera que sólo sirve para cebarse en lo peor de este deporte. Y todo el mundo contento, ojo, hasta el propio Gilbert que no parece especialmente preocupado por su bajonazo épico. Por lo menos las Ardenas serán más interesantes esta año.
***
Pues muy buena carrera en la Flecha de Brabante, una de mis recorridos favoritos y una clásica que ira aumentando en prestigio con el tiempo, ya verán. Bajo una lluvia importante, y con un recorrido endurecido en los últimos años, Voeckler atacó a falta de 27 kms. al poco de iniciar el Hertstraat, la subida entre casas de esta clásica urbana y de un circuito muy duro, ayer acrecentado por la lluvia. Las declaraciones de los corredores en meta fueron muy explícitas en torno a esto; además, sólo acabaron la carrera 44 ciclistas.

El francés, que el año pasado se quedó muy contrariado de que no invitasen a su equipo a las clásicas de las Ardenas, ha planificado todo para llegar como una bomba a este momento de la temporada. Ayer hizo una auténtica exhibición, ganando en solitario con su numerito habitual de gestos y chifladuras sobre la bicicleta. Este corredor podrá gustar más o menos, pero siempre ataca -incluso en el recorrido del Mundial de Copenhague, que tiene narices- y su entrega es siempre encomiable. El Katusha no estuvo atento al movimiento -de hecho, nadie del pelotón reaccionó- y la carrera se fue en ese momento.

Una pena, porque el mayor especialista en esta carrera -tres veces seguida ganador, dos veces segundo- corre en el equipo ruso y está completando su mejor temporada de clásicas en cuanto constancia y versatilidad, aunque la gran victoria le sigue eludiendo. Se llama Óscar Freire, que este año ha vuelto a ser segundo en la carrera en la que debutó en las clásicas del norte en su primer año en el Rabobank (2003). Ganó su compañero Boogerd. Este año era un sprint de resistencia y agotamiento, con la cara ennegrecida y con la gorra bajo el casco, como los clásicos con su chichonera.
***
Más datos abrumadores sobre Boonen. Es el único corredor en haber ganado dos veces Roubaix y Flandes el mismo año (2005 y 2012), el único que las ha ganado el mismo año que la G-W (2012), y el único que tiene siete victorias entre Roubaix y Flandes. Entre K-B-K (2), A través de Flandes (1),  Harelbeke (5), L´Escaut (2), G-W (3), Roubaix (4) y Flandes (3) suma 20 clásicas de pavés, más que ningún otro.
***
Cobo, "mejor que nunca" con sólo cuatro días de competición.
***
Una buena entrevista a Florent Brard, que ahora está asociado Erwann Mentheour.
***
En Der Spiegel atacan duramente a Holczer, el Katusha y Menchov. No dicen nada nuevo, salvo que la investigación sobre Menchov que se inició tras HumanPlasma reveló pagos de 2,4 millones de euros justificados con la compra de "máquinas de café de lujo".
***
Johann Bruyneel, que por su trayectoria conocereis, se atreve a decir esto.
***
Otro pupilo de Manolo Saiz se dedica, cuando sus labores de comentarista hipócrita se lo permiten ("el ciclismo francés cambió después del caso Festina". El siguió en ONCE hasta el 2000, y después con Riis), a esta otra cosa. A mí las fotos me parece un poco ridículas, y la ropa muy cara. Y fea, claro.
***
Parece mentira, con todo lo que se sabe de las auténticas preparaciones de los deportistas, que todavía haya interés -por parte del deportista y del medio que hace de altavoz-en publicitar estas cosas. "Llevo tres días y ya estoy notando los efectos de la cámara". A ver si se hace qatarí de una vez, como ha amenazado.

25 julio, 2011

Un Tour de punto y seguido

De perdedor nato a campeón. La extraordinaria transformación vivida por Cadel Evans en las últimas dos temporadas, a una edad crepuscular, ha culminado con su victoria en el Tour de Francia 2011, donde ha aprovechado las circunstancias propicias y no ha cometido ningún error.

Tras perder la posibilidad de ganar en las ediciones de 2007 y 2008 en la última crono, esta misma vicisitud le ha permitido escalar dos puestos en la general, favorecido por el pésimo desempeño en la disciplina de los hermanos Schleck. Ha sido líder el último día, el que cuenta, tras haber pasado la primera semana a sólo 1" del liderato.

Ese estilo de correr no gusta a muchos (un periodista español le bautizó como la garrapata hace muchos años), pero se ha demostrado muy efectivo: cuando Evans estuvo a punto de ganar el Tour, sólo podía exhibir en su palmarés un Tour de Romandía en 2006; ahora tiene un Mundial, una F-V, dos Romandía, una T-A, innumerables puestos entre los cinco primeros en las mejores carreras del mundo y bueno, un Tour.

Ya fue bastante indicio que en la primera semana consiguiese su primera etapa en la carrera, porque la  anterior había sido una crono y por descalificación por dopaje del vencedor. Era este año, y no podia ser otro: es el tercer ganador más viejo de la carrera, el más viejo desde la posguerra, con 34 años y cinco meses. Evans no va a marcar ninguna época, simplemente ha cambiado su destino de segundón.

Lo que si ha roto es una época: la de los cinco años seguidos de victorias españolas, con tres corredores diferentes. Quizás ahora no se vea así, pero cuando el próximo año la serie se reanude, y cuando nuevas generaciones miren el palmarés de la gran carrera francesa, verán bien clara la serie y quien la ha interrumpido. Es otra forma de entrar en la historia.

Segundo ha sido A. Schleck, por tercer año consecutivo, que corre el riesgo de ser otro segundón; a su favor tiene sus espléndidos 26 años y que todavía tiene muchos años para intentarlo, nada menos que los que median entre su actual edad y la provecta del vencedor este año. Autor del mejor ataque en montaña varios lustros, no fue suficiente para paliar sus limitaciones contra el reloj, y eso que este año la crono ha sido testimonial en el Tour.

El año pasado perdió la carrera en el prólogo (42" en Amsterdam respecto al vencedor final, 39" en París) y este año en la crono final. La conclusión esta clara: o mejora un poco, o ataca más en montaña, algo más que el espléndido e histórico fogonazo en el Izoard. Tercero ha sido su hermano Franck Schleck, que tiene sus mismas carencias pero que por fin consigue auparse, con 31 años, al podio de una grande, configurando entre ambos una curiosa foto final en los Campos Elíseos. Pasará mucho tiempo y nos seguiremos acordando de los hermanos Schleck, los escaladores puros, los que son escaladores porque no pueden ser otra cosa, como con la condición de hermanos.

Cuarto Voeckler. El francés, que jamás había acabado una grande entre los quince primeros, suma diez días en el liderato y un podio que ha perdido por haber subido el Galibier a plato en solitario, perdiendo unas fuerzas que en Alpe D´Huez le hubiesen asegurado el tercer puesto del podio. Es el mejor resultado de un nacional en la carrera desde el cuarto puesto de Moreau en el año 2000, cuando rivalizó fraticidamente con su compañero Beloki del Festina. Ha sido uno de los héroes del Tour, y lo ha sido a base de estirar su ventaja en la escapada de la primera semana y un increíble rendimiento en la alta montaña.

Quinto Contador, que merecerá un análisis más detallado. El imbatido interrumpe su serie de seis grandes seguidas ganadas con un resultado que simplemente se puede calificar de decepcionante: no ha caído a otro escalón del podio, es que ha bajado cuatro puestos. Además, lleva sin ganar una etapa en la carrera desde 2009, y la última en línea que ganó en territorio francés fue en 2007. Excusas tiene muchas, y es muy dado a darlas. Todos los que han quedado por delante de él podrán decir que estuvo en carrera, lo que acrecienta su éxito.

Sexto S. Sánchez, que aspiraba al podio y ha calcado el puesto final de la última Itzulia, donde aspiraba a la victoria. Sólo ha ganado una vuelta por etapas en sus 33 años: la Vuelta a Burgos del año pasado, y por 1" sobre Mosquera. Este año ha ganado la etapa de Luz Ardiden, y ha hecho segundo en otras dos grandes etapas de montaña, lo que vienen siendo sus números, aunque nunca tan buenos en una carrera como el Tour. Se lleva el maillot de la montaña, que no es una victoria profesional, como tampoco lo es el oro olímpico. Todo muy lógico. Sin embargo, dice que ha sido el mejor Tour de su equipo, el mismo que en 2003 también ganó una etapa y acabó quinto y sexto con dos corredores. El es asi. El próximo año tendrá 34 años, y sigue mejorando.

Séptimo Cunego, que ha caído dos puestos en la crono final. El corredor venía a hacer clasificación y no ganar etapas, y se va con un puesto que no dice nada a alguien como el, pero al menos ha resistido con los mejores en muchas etapas de montaña, cosa que hacía muchos años que no se veía. Octavo Basso, que ha perdido tiempo en todas las etapas que cuentan, las de la última semana: desastre sin paliativos para alguien que ha sacrificado toda su temporada para este papelón en el Tour.

Noveno Danielson. El americano, antigua promesa del ciclismo, debutaba en la carrera pasada la treintena. Su equipo Garmin ha sido de los mejores, y es normal que haya situado a alguien entre los diez primeros. Además, nunca puede faltar un estadounidense; y décimo J.C Peraud, otro que viene de otras disciplinas del ciclismo, también por encima de la treintena, y que apenas ha tenido presencia en carrera.

En las clasificaciones menores, Cavendish gana por fin el maillot verde al cuarto intento. Cinco etapas incluyendo la de París, y un incómodo rival que nunca gana y que siempre se quejaba -con razón-, pero olvidando que lo importante es ganar, algo que no sabe. La clasificación de mejor joven va a Rolland (undécimo final), ganador en Alpe d´Huez y con un futuro espléndido por delante. En la salida de hace tres semanas no aparecía ni entre los favoritos, y finalmente se ha impuesto a gente como Urán, Jeannesson y Taaramae, el más persistente; la clasificación por equipos para el Garmin.

Ha sido un Tour sensiblemente mejor al de los dos años anteriores, con grandes victorias de etapa, hechos históricos (por encima de todos, la etapa con final en el Galibier), un justo vencedor, una primera semana muy atractiva, pero que viene a confirmar lo que desde hace mucho tiempo es tendencia: salvo momentos puntuales, el mejor ciclismo no está en el Tour, aunque estén los mejores corredores.
***
El agotamiento de la fórmula Horrillo. Perdido el interés que tenía desde dentro del pelotón, ahora hace cosas como estas, de Enseñanza Primaria en su concepto y en su escritura.

21 julio, 2011

Así se honran los cien años del Galibier

Andy Gaul, en un momento de la etapa de hoy
Aquí lo tienen: el ciclismo como era y como debería ser. Ataques de lejos, hundimientos, defensas heroicas del liderato, juego de equipo, tres colosos alpinos y una etapa para la leyenda. Por días así merece la pena, pero para que haya días así tiene que haber tantos días tediosos en los que parece que no pasa nada.

190 kms. de etapa y unos 5.500 metros de desnivel acumulado. De salida, y antes de afrontar el coloso del Agnello (carnero, en italiano) se forma la escapada del día con ningún escalador destacado -el único N. Roche, que no está teniendo su Tour- y dos gregarios del Leopard de los vilipendiados hermanos Schleck: Poosthuma y Monfort.

Villipendidos porque "nunca atacan" (Frank metió 30" el día de Luz Ardiden), vilipendiados porque "no bajan" -¿para qué meterse en fuegos de artificio en un puerto de segunda?-, vilipendiados por no ser españoles, igual que la garrapata Evans, que mira por donde hoy ha hecho su mejor etapa de alta montaña.

Y es que en los dos días anteriores Alberto Contador y su gregario S. Sánchez habían hecho ataquitos en puertos de segunda, seguido de números circenses en los descensos, que les reportaron magros resultados en cuestión de segundos, pero mucha propaganda. En puertos de segunda. Hoy se subían colosos alpinos, y han dictado sentencia.

Iglinski, el único corredor kazajo de nivel que queda, coronó Agnello e Izoard. Cuando se subía este segundo coloso, uno de mis puertos favoritos por como cambia abruptamente la pendiente y el paisaje, y cuando quedaban 60 kms. para meta y 10 kms. para coronar, ha atacado Andy Schleck. Previamente su equipo había intentando acelerar el ritmo con O´Grady y Voigt, pero sin tanto éxito como en los Pirineos.

Inexplicablemente, nadie salio a su rueda. El manual del ciclismo dice que, a un ataque de líder tiene que responder el líder, salvo que este tenga gregarios que anden tanto como los primeros espadas. Como eso ya no pasa desde que Armstrong se retiró, y como Pierre Rolland no estaba por la labor, Andy hizo camino de una manera prodigiosa. Aunque Poosthuma le ayudó en un par de kilómetros de ascensión, fue el luxemburgués el que movió los pedales contra el fortísimo viento de cara para coronar con 2´10" sobre los favoritos.

Era el mítico escenario de Casse Desserte en el Izoard, ahí "donde los campeones transitan en solitario". Andy lo hizo, cumpliendo el rito del ciclismo, ese que hoy ha sabido encarnar en una jornada inolvidable. En la bajada le esperaba el reducido grupo de fugados, donde su gregario Monfort trazó perfectamente las curvas y llevó en exclusivo el peso de la fuga durante todo el falso llano que precede a la subida al Lautaret.

En Briançon, al final del descenso, la ventaja era de 3´. Por detrás tiraban los cinco corredores del Euskaltel y algún BMC, pero a pesar de su ventaja numérica la ventaja aumentó hasta unos pantagruélicos 3´50" a 18 kms. de meta, cuando las rampas del Lautaret se hacían más pronunciadas. Y todo gracias a Monfort, que hoy ha rendido como nunca.

¿En qué estaban pensando el resto de favoritos? ¿Y sus directores deportivos? ¿En un improbable hundimiento de Andy Schleck, que ya hizo en solitario los 25 últimos kms. de la Lieja 2009? A saber. A 12 kms de meta la ventaja del luxemburgués, que tampoco iba tan rápido porque todavía tenía a rueda a Roche y a Iglinski, era exactamente la misma: 3´50".

En el grupo, que era numerosísimo y con corredores tan pintorescos como Geraint Thomas o Hesjedal, se cortó el ritmo. Nadie quería tirar y Voeckler hacía aspavientos para que nadie lo hiciese, a pesar de ser líder y llevar al inexplicable Rolland. Evans intentó hacer el juego, pero le pudo su naturaleza de perseguidor y, tras un km. de duda donde la ventaja subió a 4´20", se puso a tirar. Quedaban 11 kms. para meta.

Poco antes de coronar el Lautaret y coger el desvío al Galibier, con ocho kms. para meta, Andy Schleck ya circulaba en solitario. Y así también iba Evans, al que nadie dio ningún relevo y se las arregló para ir reduciendo la diferencia poco a poco, mientras las auténticas garrapatas iban cayendo. Una de las primeras fue S. Sánchez, el corredor que sólo tiene una Vuelta a Burgos y que quería alcanzar el podio de París. Un gran trabajo del Euskaltel para su auténtico líder, Contador.

El madrileño cedió de los últimos, cuando ya sólo quedaban seis corredores y tras ir a la cola toda la ascensión y haciendo mohines, muecas y extraños gestos. Se quedó de propio agotamiento y sin que mediase ningún ataque: se quedó del ritmo de Evans. Se quedó, pero ya se había quedado cuando quedaban 60 kms. para meta, en un ataque que jamás ha hecho: el es mucho más de los últimos ocho kms. Esta vez se quedó a tres de meta, dando una imagen de derrota que ninguno de los grandes campeones con los que se le compara dio jamás antes de su despedida final.

En las rampas más duras del Galibier Andy conservaba un km. de ventaja y 3´05". A pesar de ir francamente agotado, consiguió entrar en meta con un tiempo para nada extraordinario (peor que el horario previsto, 6h 08´, 32, 7 km/h de media) y 2´07" de ventaja sobre su hermano Frank, que atacó en las rampas finales. Esta vez Contador no les ha regalado la etapa, como en 2009 y 2010. Ha sido una victoria aplastante.

El resto de corredores se dejó una ristra de segundos entre sí, con Contador 15º a 3´50"  y S. Sánchez 18º a 4´42", que más que una ristra es un rosario. ¿Habrá tenido algo que ver sus números circenses de los dos días anteriores? No lo sé, pero dicen que en el Tour cualquier esfuerzo se paga. Y miren: ahí tienen el ejemplo de Andy Schleck. Ataque a 60 kms. de meta, etapa y derrota histórica a su rival generacional. El ciclismo tal cual debería ser.

Faltó el liderato, que Voeckler ha retenido por 15". Frank está ahora a 1´08", Evans a 1´12". Cunego, sorprendente quinto, se va ya a 3´46", el mismo tiempo que Basso, sexto. Mañana se vivirá una interesante mini-etapa de 109 kms. con Galibier por su cara más dura -pero sin coronar, porque se pasa el túnel que está a cota 2.500 metros- y final en Alpe D´Huez, que quizás vea algún hundimiento, pero en la que si Evans consigue aguantar se llevará el Tour. Se lo ha ganado por la persecución de hoy.

En cuanto a Andy, gane o no la general, ha hecho un ataque para merecerlo. Si viene bien, y si no, también, aunque no duden que aquí se celebraría. De momento, ya tiene la victoria de etapa en la meta más alta jamás cruzada por el Tour, con un ataque de leyenda y el inevitable recuerdo a Charly Gaul, el corredor con el que emparenta, y ya no solo por su nacionalidad.
***
Arribas llama "estúpido" al ataque de Evans llegando a Gap, que le reportó 3". En la misma crónica llama al mismo ciclista "aburrido". ¿A ustedes les parece normal? A mí no, me parece anormal. De remate. El mismo día acusa a la UCI de haber matado a Kennedy y de difundir la viruela, como poco.
***
Juanma Trueba, que por lo general escribe bien pero que ya ha demostrado el suficiente lacayismo que se exige a los periodistas del ciclismo en determinados Rubicones, dice que el ataque de Contador en el Col de Manse "será tan recordado, o más incluso, que algunos de sus triunfos". Tanta épica, tantos retruécanos estilísticos, tantas bonitas metáforas, para escribir esa tontería. Esa gilipollez, Juanma, esa auténtica gilipollez. Y lo sabes perfectamente.
***
Nadie sufre como Jens Voigt, artículo en el Wall Street Journal. Yo sí conozco a varios que sufren más que Jens Voigt: se llaman aficionados que no se explican como con 40 años y ese tamaño se pueda masacrar al pelotón subiendo el Tourmalet. En el ciclismo, nadie sufre tanto como nosotros.

16 julio, 2011

No es el Tour: es la Vuelta a España

Así han entrado los favoritos hoy; mañana final en Burgos
Como con la etapa del Tourmalet dije que había sido bastante buena, que se habían visto ataques y mucho desgaste, y la opinión mayoritaria era que realmente había sido una birria, ¿qué opinará el aficionado con la etapa de hoy con final en Plateau de Beille? Yo creo que ha sido lo más parecido a una etapa de la Vuelta a España que se ha visto jamás en los Pirineos del Tour.

Como si el mapa se hubiese invertido, fue como vivir la enésima llegada a Cerler. El mismo tipo de vencedor, el mismo tipo de ataques, el mismo tipo de resultado final. Ha sido una etapa que, en vez de sumar aficionados, los resta. Una jornada lamentable donde no sólo es que no pasase nada, es que encima se han visto espectáculos grotescos.

El día comenzó con una numerosa fuga -acabó sumando 24 corredores- que se formó antes de la subida al primer puerto de la jornada. En la misma iban muy buenos corredores, pero ninguno claramente escalador. A la misma se intentó sumar, y lo consiguió tras quemar en el intento a gente como Ventoso, otro pequeño grupo de rezagados con Rui Costa, Pineau y Rubén Pérez como corredores más destacados.

Con el Leopard muy bien representado con Gendermann y Voigt, parecía que el movimiento táctico iba a surtir bastantes efectos: llevando a estos dos buenos corredores por delante, el equipo de Luxemburgo se ahorraba tener que trabajar por detrás, donde la marcheta del Europcar hizo que la diferencia rozase los 8´.

Sin embargo, el paso por cuatro puertos de montaña y el cansancio acumulado hizo que, al inicio de la subida al Plateau de Beille, sólo Sandy Casar estuviese por delante, con menos de un minuto de ventaja. En el grupo de favoritos estaban todos los del día de Luz Ardiden, y eso incluía a Voeckler y su fiel gregario Pierre Rolland, que ha vuelto a aguantar con los mejores cuando los mejores ya no tenían ningún gregario.

El favorito que ha llevado más peso de la carrera ha sido Basso, primero con su habitual ritmo y después con algún aceleron. F. Schleck lo ha intentando tímidamente, pero lejos de la fuerza de Luz Ardiden. Los dos únicos corredores que han atacado y han abierto hueco han sido los mismos protagonistas de la jornada del jueves, por increíble que parezca: Jelle Vanendert y S. Sánchez.

A siete kms. de meta ha saltado el belga, con una facilidad pasmosa para alguien que era un perfecto desconocido hasta hace dos días. S. Sánchez ha vuelto a las andadas, a lo que es su trayectoria como corredores profesional, y ha salido tarde y mal, cuando el belga ya había abierto un hueco de 40". Mientras tanto, en el grupo no se movía nadie y, cuando alguien lo hacía, Voeckler se ponía en cabeza para aminorar la marcha.

Sí, como en la Vuelta a España. Un corredor anónimo ganando en una cima donde antes sólo se habían impuesto Pantani, Armstrong y Contador, un corredor típico de la ronda española logrando ser segundo y los favoritos, a punto de entrar en meta de montaña con un sprint masivo, mientras el líder corre en el Puertas Wigarma y jamás se ha visto en una así en su largo historial de batallador por metas volantes.

Andy Schleck, que va fundido, ha atacado en los últimos 500 metros para arañar dos segundos a sus rivales. También es una diferencia propia de la Vuelta a España. El único que ha cedido es Cunego, 39" con los favoritos. Haciendo un ejercicio de ciclismo-ficción, estos Pirineos hubiesen sido ideales para gente como Wiggins, Brajkovic o Klöden, especialistas en aguantar el ritmo. No les digo ya Van den Broeck, dado que su equipo vuela (tres etapas con tres corredores diferentes sólo está al alcance de algunas de las grandes escuadras hemáticas que todo el mundo tiene en mente).

Pero bueno, eso es ciclismo-ficción y nunca sabremos lo que hubiese pasado. Lo que ha pasado realmente es esto: una etapa que borra a cualquier potencial seguidor de este deporte. La general sigue encabezada por Voeckler con 1´49" sobre F. Schleck, 2´06" con Evans, 2´15" con A. Schleck, 3´16" con Basso, 3´44" con S. Sánchez (el único de los favoritos que ha sacado tiempo en las dos etapas de los Pirineos) y 4´ sobre Contador, que no ha recuperado nada en el primer ciclo de montaña y ha seguido perdiendo tiempo.

Ahora mismo, queda una situación curiosa de carrera. O Contador confía mucho en hacer un numerito antológico en los finales en Galibier o Alpe d´Huez (recuerden que es sólo una etapa de 109 kms.), y que pasa por meter 3´ a sus rivales para llegar al menos con un minuto a la crono de Grenoble, o este Tour va camino de convertirse en una carrera por eliminación: primero esquivando las caídas, después no atacando y, por último, coronándose en París. Es triste decirlo, pero el corredor que más méritos está haciendo es, además de S. Sánchez, Thomas Voeckler. Y en absoluto está eliminado.
***
Jean-Philliphe Robert es el médico detrás del sorprendente salto de calidad de Pierre Rolland: dice que le ha hecho trabajar la musculatura...
***
Rueda de prensa de puro coraje, ahora que ha sido exonerada de los presuntos delitos de los que había sido acusada. Como el dopaje no es delito en España, en su vertiente de consumidor/a compulsivo/a, sale muy farruca. Yo di carpetazo al asunto cuando salió lo de Urco, por motivos que el tiempo ha ido confirmando. Como tituló la Gazzetta el otro día, "el dopaje es casi legal en España". ¡A por Londres 2012! ¡Y Madrid 2020! ¡Viva la Monarquía Constitucional Española, la MCA heredera de la RDA!
***
Dios mío, qué pueblerinos. "Suelo ser muy pesado con esto de mi tierra"...lo sois todos, todos sin excepción reseñable.

14 julio, 2011

Laiseka, Mayo, (Astarloza) y Samuel Sánchez

Hoy también ha llorado, una marca de la casa
Etapa reina de los Pirineos -que no del Tour- y gran desgaste de todos los corredores, puesto que los mejores no han bajado de las seis horas. Aunque pueda parecer lo contrario, ha sido una gran etapa de ciclismo, con gente valiente, buena estrategia, un justo vencedor y muchas señales entre los favoritos. Y es sólo la primera etapa de montaña.

La fuga del día se formó de salida, compuesta por seis corredores entre los que estaban el gran Geraint Thomas, Jeremy Roy -escapado todo el Tour-, Rubén Peréz o J.I Gutiérrez. El primer puerto de la jornada, un primera paralelo al Aspin y que nunca se había subido en el Tour de Francia -aunque sí en la Ruta del Sur- tenía un descenso complicadísimo, donde sólo la última parte estaba con asfalto reciente.

Ahí se cayó el galés Thomas, y quedó tan atemorizado que su coche tuvo que guiar el descenso pastoreando al joven corredor en su primer gran día en la alta montaña, y aún así se volvió a caer. En el mismo punto del descenso el líder Voeckler se salió, y tras el se cayeron bastantes corredores, con el resultado de que el grupo ralentizó su tímido ritmo de caza, por lo que la diferencia de los fugados se fue de nuevo a más de 7´.

En la larguísima subida al Tourmalet coronaron Roy y Thomas, mientras que un Kreuziger que había saltado del grupo con Chavanel veía como las fuerzas le abandonaban; en el grupo, por su parte, el Europcar del líder intentó llevar el ritmo hasta que fue relevado por el Leopard, primero con Cancellara, después con O´Grady y durante gran parte de la ascensión con el incombustible y rozando los cuarenta Voigt, el autor del estropicio de la subida al Tourmalet en 2008, cuando dejó el grupo en cuadro.

En esta ocasión no fue así: dejó en cuadro a su equipo, pues ni Monfort ni Gendermann dieron ningún relevo relevante, pero es que tampoco pareció que el alemán los necesitase. A ese ritmo se fueron quedando muchos corredores: Gesink, el segundo de la general y compañero de equipo SMS Sánchez o Vandevelde, si es que alguien todavía confíaba en el americano.

Sin embargo, antes de la cumbre vimos uno de los movimientos más extraños de la historia reciente del ciclismo: Jesús Hernández, cuyo mayor mérito en el pelotón es ser amiguito del alma de Contador, atacó. A veces pienso que el ciclismo, igual que la marcha atlética, tendría que tener árbitros a pie de carretera e ir sacando advertencias a según que corredores. ¿Dónde iba? ¿Qué pretendía? De ese arreón y de otros como el de Ten Dam -prácticamente lo único que le queda al Rabobank- se formó un pequeño grupo en la bajada, que fue vertiginosa.

Sin valle antes de Luz Ardiden, Thomas y Roy iniciaron la subida con 3´ de ventaja sobre un pequeño grupo de fugados donde estaban Gilbert, su gregario Vanendert y un sorprendente Samuel Sánchez que, por una vez en su ya larga vida profesional, decidió atacar antes del último km. Se aprovechó muy bien del trabajo de un entregadísimo Rubén Pérez, y se marcó la subida a Luz Ardiden con la única compañía de Vanendert.

¿Y quien es este? Corredor del más absoluto montón, ha progresado en esta temporada de maravillas en el Lotto. Con decirles que fue de los que más tiró en la última AGR para neutralizar a A. Schleck, y en la FV pudo ser sexto en la meta de Huy...De sus habilidades escaladoras en una gran ronda por etapas no se sabía nada hasta hoy, pero esta claro que Van den Broeck iba a por el Tour: una vez más, basta con ver a los gregarios para saber como va el líder.

Se lo digo porque en el grupo el último corredor del Leopard, de nuevo Voigt, se apartó a 10 kms. de la cumbre. Ahí tuvo que pasar de nuevo el Europcar, representado por un increíble Pierre Rolland, el mismo del que se reía en anteriores Tours Carlos de Andrés (lo hace de prácticamente todos los corredores que no son españoles) con un chiste sobre el torneo de tenis con el que comparte nombre. Aguantó con los mejores en una etapa reina, cuando nunca antes lo había hecho; aguantó con los mejores tras haber trabajado todo el día; no es el que maillot amarillo de alas, es que da bula a todo el equipo, por lo que parece.

Cuando su ritmo decreció, Basso mandó pasar al fiel Szymd, el funicular polaco. Con su ritmo costante fue madurando al grupo, que se quedó reducido a doce unidades con todos los favoritos más el sorprendente joven francés Jeannesson (FdJ, estuvo en el Caisse), un Cunego que no vivía una así desde el año 2004 y los habituales Evans, los Schleck, Alberto Contador o Danielson. A cuatro kms. exactos de meta salió tímidamente A. Schleck.

Muy tímidamente. Poco después, Frank. Tras un momento de parón -en ese momento los fugados Vanendert y S. Sánchez llegaron a contar con unos opíparos 1´14" de ventaja- F. Schleck lanzó un ataque de verdad al que no respondió nadie: estamos hablando de un claro candidato al podio de París, visto que este año no se ha caído, cosa rarísima con la cantidad de caídas que ha habido.

Uno de los tres mejores escaladores del mundo, y no sale nadie a por el. Estaba claro que iban todos muy fundidos, y se veía en las caras. Todos menos Frank, que ha hecho una subida prodigiosa en la que a punto ha estado de disputar la etapa a la pareja hispanobelga. Sin embargo, le han faltado unos metros, los mismos que esta vez le han sobrado a S. Sánchez, que después de haber perdido tantas carreras en el último km. ha conseguido resolver favorablemente la fuga.

Vale, fue contra Vanendert, pero ya que por una vez ha atacado de lejos, está bien que se haya llevado el premio gordo: nada menos que la etapa reina de los Pirineos, con lo que eso significa en su equipo, y en el mismo sitio donde ganó Laiseka en 2001 la primera de las dos etapas que hasta ahora adornaban el exiguo bagaje del equipo naranja en la carrera francesa.

La segunda fue en 2003 en Alpe D´Huez con Iban Mayo, el mismo día en que un joven S. Sánchez entraba fuera de control, probablemente porque le sentó al revés lo mismo que le había sentado estupendamente al vizcaíno. No volvió a la carrera hasta 2008 para hacer, precisamente, segundo en la etapa de Alpe D´Huez que ganó Carlos Sastre. Para que vean lo entrelazado que está todo. Y mejor no les cuento lo de Astaloza en 2009, que si no vamos a dejar el entrelazamiento por los vasos comunicantes de la preparación específica.

El mayor de los Schleck llegó a 10", Basso a 30" junto a Evans y A. Schleck, Cunego a 35" y Contador a 43" tras flaquear en la última rampa. Una pena la estrategia del Leopard: seguramente Andy no atacó más porque su hermano iba por delante, pero estoy seguro que Contador -al inicio de Luz Ardiden le dijo a C.A Sorensen que no se pusiese a tirar con los Europcar- hubiese cedido como fruta madura mucho antes. Sin embargo, son 13" cedidos adicionales con su rival en los dos últimos años, 33" con F. Schleck.

El líder Voeckler sólo ha perdido 7" más que Contador, por lo que, de seguir a este ritmo, acabará entre los diez primeros del Tour, algo bastante predecible teniendo en cuenta su temporada y su tesón. Ahora mismo cuenta con 1´49" sobre F. Schleck, 2´06" con Evans, 2´17" con A. Schleck, 3´16" con Basso, 4´ exactos con Contador y 4´13" con S. Sánchez. Y habiendo cedido diferencias no superiores a los 30" con el primero de los favoritos en la etapa reina de los Pirineos.

¿Lecciones de la primera etapa de montaña? El mejor escalador es F. Schleck, que tiene una oportunidad inmejorable de alcanzar el podio que acarició en 2008; S. Sánchez tiene todavía muy lejos el podio, y no podrá volver a jugar la carta de la sorpresa; Evans resiste y es el mejor contrarrelojista, con mucha diferencia, de los favoritos, pero ya ha perdido dos Tours en la última crono; A. Schleck no parece ir tan fino como en otros años; y Contador no está muerto, qué va, pero este año no se va a poder chutar un solomillo para recuperar antes de la etapa reina de los Alpes y la crono de Grenoble. Quizás este sea el auténtico Contador.

06 julio, 2011

La primera en la cuenta de Cavendish

Con bozal estás mejor, y es lo único verde que verás
Será que soy un clásico, pero a mí etapas como la de hoy en el Tour me gustan más que las de finales en cuesta -que proliferan por doquier- e incluso más que alguna de montaña. No les digo ya las CRI o las CRE. Aparentemente no ha pasado nada, pero en el camino se han disfrutado de unos bellísimos paisajes en otro día gris en Bretaña, la tierra de Bernard Hinault.

A 85 kms. de meta hubo una caída donde salió muy mal parado Janez Brajkovic, que ha tenido que abandonar la carrera. Habrá que esperar otro año para ver su auténtica valía en el Tour, pero al menos llegará a la Vuelta a España como único jefe de filas en la envejecida estructura del RadioShack: tanto que ganamos todos los aficionados al ciclismo.

No es ni siquiera el primer abandono del Tour: el día anterior ya se había ido a casa Van de Walle, el corredor que asombró en las clásicas del norte con un rendimiento sobrehumano. Se cayó en la primera etapa y aguantó dos, algo más que Cardoso o Terpstra en el Tour del año 2010. Las caídas forman parte de la carrera, y en la primera semana del Tour forman parte del menú diario.

Y no fue el único afectado por una caída donde también se dejaron parte del maillot su compañero Horner -uno propenso a caerse, por cierto-, Gesink -otro que besa el suelo en cada visita papal- y Boonen que, ayudado por un compañero, no cejó y acabó entrando en meta a 7´ del pelotón, a pesar de que sus posibilidades en este Tour son muy escasas.

A 30 kms. de meta atacaron dos batalladores natos: Jeremy Roy, que está en fuga todos los días en este Tour, y Thomas Voeckler, uno de los mejores corredores de la temporada, rozando las diez victorias como si fuese un sprinter. Entre pueblos de piedra y tejados de pizarra negra -¿hace falta comentar el gentío? ¡es julio y es el Tour!) ambos corredores hicieron camino, pero nunca con una diferencia excesiva.

Sin embargo, en la fuga iba Voeckler: ya hace dos años pasado ganó una etapa del Tour cuando parecía que iba a ser cazado por el pelotón, y lo hizo de una manera magistral. Esta vez también era el equipo de Cavendish el que hacía de perro de presa (maravilloso la cara de tonto que se le quedó al británico cuando perdió la etapa por centímetros), ayudado por Navardauskas del Garmin y Cancellara, nada menos.

A 10 kms. de meta también pasó a tirar el Lampre, y la ventaja de los fugados bajó a 26", demasiado poco como para fantasear con una victoria local. El pelotón jugó al gato y al ratón con la pareja francesa hasta que quedaban dos kms. para meta, poco después de pasar por la playa de Les Sables d´Olon, donde a finales de los noventa Cipollini ganó uno de sus sprints más espectaculares.

Aprovechando el repecho para salir de la ensenada, Voeckler hizo un último ataque para la galería, pero algún día será como Chavanel: un campeón de grandes, grandes carreras. Con el pelotón enfilado por Hondo, Tony Martin cogió la cabeza de la carrera. Goss, su compañero y que iba segundo en el tren, intento hacer el hueco de la manera más natural: dejando de pedalear. Martin cogió unos metros de ventaja.

De repente, salió una sombra negra al doble de velocidad del pelotón: eran Boasson Hagen, que ya el año pasado fue tercero en sendos sprints del Tour. El noruego se anticipó demasiado, y un hiperactivo R. Feillou cerró el hueco para el pelotón. Cavendish, que iba a rueda de Geraint Thomas, remontó a cinco corredores en los últimos 300 metros: a Gilbert, a Rojas, a Hushvod y un corredor de la FdJ, estos últimos disueltos en el sprint.

Es la decimosexta victoria del iracundo inglés desde que debutó fugazmente en la carrera en 2007. Diez-y-seis. No llevaba una buena temporada (tres victorias), pero en el Tour muta y se convierte en el mejor sprinter del mundo: en la rueda de prensa parecía que había vuelto a llorar, igual que hizo el año pasado con su primera victoria parcial en el Tour. La eficiente realización francesa nos siguió agraciando con bonitas tomas de la zona de Cap Frehel, el parque natural donde hoy ha acabado la etapa. Apenas tres horas y media a una media de 45 km/h. Quedan los paisajes, y también disfrutar de etapas como esta, mucho más emocionantes de lo que parece.
***
Está bien que le hayan puesto una sección a Horrillo en El País, visto que ya no puede hacerla desde el pelotón. Se dedica a comentar chascarrillos y anécdotas centradas en un corredor, al que compara con un animal. El otro día le tocó a Farrar y dijo que era como "un hipopótamo, pacífico en la vida pero temible en los sprints". Sí, es una columna muy pobre, muy forzada y, en definitiva, decepcionante. Pedro, habla de lo que sabes: recuperación, malas artes y puñaladas, ser gregario. Es que eso de los funny animals es tan infantil...por cierto, ¿cúal es tu color preferido? ¿y tu sabor?
***
Puaj, comienzan las columnas especializadas en los medios generalistas, al calor del Tour. Hoy traigo a un catedrático de caballos, que empieza su columna así: "El ciclista tiene mucha libertad para entrenarse cuando y lo que quiera. No tiene que acudir al campo, cancha o piscina, y trabajar de cinco a ocho bajo la doctrina de un entrenador. En contrapartida a esta libertad, la falta de dirección hace que tienda a entrenarse por sensaciones. Solamente los ciclistas muy experimentados pueden entrenarse así. Es difícil entender qué cansancio es superable y cuál es mejor no sobrepasar".

¡Pero bueno! ¿Entonces por qué se van a Altea, Girona o el Teide? ¿Por qué acuden a Lucca a casa de un conocido entrenador? "Falta de dirección": ¿en qué puto siglo vive este iluminado de nombre Ricardo Mora?¿A quién se cree que puede engañar? Julio es el peor mes para el ciclismo.
***
Malas noticias para todos los contribuyentes: los JJ.OO 2018 de invierno van a Corea del Sur. Eso puede significar que se emprenda la locura de Madrid 2020...