Esteban Maroto fue entre finales de los 60 y comienzo de los 80 el gran referente internacional del cómic español. Hubo otros muchos dibujantes nacionales en aquel entonces que tuvieron éxito en el extranjero, pero por sus características, sin lugar a dudas el suyo fue un caso aparte.
La serie de ‘5 X INFINITO’ le sirvió de lanzadera al estrellato internacional. Los premios se multiplicaron y entre ellos el Cómic Internacional Award??’(Premio concedido por los dibujantes profesionales norteamericanos), en dura competencia con Gir y Bellamy (¡total nada!). La obra había llegado a USA a través de una versión mejicana retranqueada llamada ‘Legionarios del espacio’ y los profesionales de EEUU (que hasta entonces miraban a los autores europeos por encima del hombro) alucinaron, se la pasaron de mano en mano, y quedaron admirados de lo que se hacia al otro lado del océano: ¡El éxito fue total!
El triunfo de la serie coincidió con su desaparición. Maroto decidió concluir con su trabajo en la ciencia-ficción e iniciar un nuevo trayecto en lo gráfico. Por diversos motivos, incluido el económico (cobraba mil pesetas por página), tenía ganas de soltar amarras y romper con todo lo anterior, con esa finalidad elaboró un proyecto de fantasía-heroica o como lo llaman en USA, espadas y brujería. La serie seria bautizada inicialmente con el nombre de ‘Manly el guerrero’. La subdividió en episodios de ocho páginas y su primer capítulo pudo verse en el desaparecido diario vespertino madrileño ‘Pueblo’, que por problemas con la censura no completaría su publicación.
Pero a principio de la década de los 70, la capacidad de fascinación de su trabajo no era menospreciable y ello hizo que su obra pudiera verse colgada en galerías de arte convencionales (Galería Lázaro), terreno vedado para los autores españoles de cómics de aquellos años (y de estos).
Su éxito americano produjo que le empezaran a llover ofertas y contratos desde EEUU. A partir de entonces este país se convertiría en el mercado natural de Esteban Maroto y trabajaría en especial para las revistas de la Warren. Su ‘cocina’ entonces comenzó a tomar un aroma adaptativo claramente yankizado.
Como autor, su trabajo al otro lado del Atlántico le supuso una trampa de doble ‘clic’. Por un lado le garantizaba unos suculentos ingresos, pero al mismo tiempo, al desbordar su capacidad de trabajo y de reflexión sobre el mismo, lo empobrecería con el paso del tiempo y el proceso de ‘achicharramiento’ del dibujante se terminaría consumando.
Pero yendo más allá de disquisiciones más o menos opinables, lo que nos parece de todo punto evidente es que la obra de Esteban Maroto tenía algo especial, algo que la hacia diferente. Quizás fueran sus bellísimas mujeres, su grafismo, su composición de página, sus tramas o una mezcla de todo ello, pero sus seguidores se contaron y todavía cuentan por miles (en España y fuera de ella).
Otros aguerridos bárbaros (incluido el propio Conan) saldrían posteriormente del pincel de este autor con posterioridad a Manly-Dax, y de ellos daremos cuenta en próximas entradas. Algunos procederían de su propia ‘fabrica’ y otros le vendrían mecanografiados en ingles de más allá de los mares.
Queremos con este pequeño apunte rememorar su trabajo de aquella época y rendir homenaje a uno de los autores que más nos hicieron disfrutar con su arte.