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miércoles, 22 de marzo de 2017

Cinco razones para ver "La La Land"

1.- No es la mejor película del año: Y eso que lo fue. Al menos unos minutos. Hasta que en un desquiciado giro de guión, el tío Oscar cambió de manos y terminó en la mesilla de los responsables de "Moonlight", como todo el mundo, desde Alaska a Tomelloso, conoce perfectamente. Solo por ese mal trago del destino, habría que hacer por acudir a las salas y poder decir "yo he visto la que casi fue la mejor pelicula de 2016". Aunque, dicho esto, no estaría de más, la verdad, que alguien le diera unas lecciones de historia al energúmeno que arrancó al más puro estilo patibulario el sobre de marras de las trémulas manos de Warren Beatty y le indicara que a las personas con más de cincuenta años de trayectoria en el cine hay que tratarlas con respeto y más cuando en su haber, además de un Oscar (por cierto, que ya es uno más del que tiene el descarado caballero) hay obras como "Esplendor en la hierba", "El cielo puede esperar", "Bonnie and Clyde" o "Rojos", entre otras. La clase, como el movimiento, señor Horowitz, se demuestra andando.

2.- Es un musical: Ya hablé de mi debilidad por los musicales aquí hace unos años. "Cantando bajo la lluvia", "West Side Story" o "Cabaret" entrarían, sin la menor duda, en cualquier clasificación de mis peliculas favoritas de todos los tiempos. Será mi percepción de la realidad como un mundo que merece la pena ser vivida, pero no me puedo resisitir a los que me cuentan historias mientras bailan o cantan. Si además, como es el caso, me cuentan una fábula acerca del precio de los sueños (una versión musical del último Allen, "Cafe Society" he leido acertadamente hace unos días) y de lo que el amor entre una aspirante a actriz (la bella, deslumbrante y maravillosa Emma Stone) y un músico frustrado (el cara cartón de Ryan Gosling. Ya hablaré luego de él) puede suponer a la hora de conseguirlos o no, los responsables solo tienen que darme una música que me guste para tenerme a sus pies. Y "La La Land" la tiene.


3.- La banda sonora es esplendida: Tengan ciudado. La partitura de Justin Hurwitz es de las que se te pegan en los orejas y no salen ni a pedradas (mejor nos les digo las veces que he escuchado "A lovely night", que me entra la risa. Pregunten a mis vecinos). En realidad son apenas cuatro temas en infinitas variaciones con aroma de jazz y swing, pero están todas sumamente logradas. Me quedo con la ya mencionada "A lovely night", la chispeante "Another day of sun" y la coda final de "Epilogue", pero no descarten ningún corte. Uno de los Oscar más merecidos de la pasada gala y que, tal vez no brillara como lo hace si las imágenes que acompaña las notas no estuvieran a la altura, ahí tienen "Moulin Rouge", magnífica, pero con los numeros musicales peor rodados de la historia del cine, por ponerles un ejemplo claro de lo que les quiero decir. No es el caso de "La La Land", ya les aviso. Aquí, detrás de las cámaras está Damien Chazelle.

4.- La dirige Damien Chazelle: Sin duda el hombre más adecuado para llevar a imágenes esta historia. Chazelle adora la música y ha visto mucho cine. Y ambas cosas se detectan a la primera en los fotogramas de "La La Land". Como ya anunciara en su obra previa, "Whiplash" (una obra maestra, por cierto. Se habló de ella aquí hace unos muchos meses), el realizador de Providence es un virtuoso de la cámara (atención al numero incial en la autopista, un plano secuencia magistral) a la que guia por su historia (también escribe el muchacho, un multitarea en toda regla) a golpe de pentagrama dotando a sus obras de un ritmo perfecto y acelerando o reduciendo marcha según lo exige la música. Saca además petroleo de sus actores y les regala Oscars (el año pasado fue J.K. Simmons, este ha sido Emma Stone la que se ha llevado la dorada estatuilla a su casa), consiguiendo además que hasta los botijos den el do de pecho en sus fotogramas. ¿No se lo creen? Pues miren la quinta razón para acercarse a "La La Land" y luego me cuentan.
 

5.- Ryan Gosling no estropea la película: Y eso es decir mucho para alguien a quien la bovina expresión de este ¿actor? le mueve a no acudir a las películas en las que particpa. Será todo lo guapo que ustedes quieran, pero no me negarán que su petra expresividad rivaliza con la Buster Keaton. No soporto en general los personajes que suele abordar, de esos con mucho mundo interior y escasa repercusión externa. Tipos cóncavos, como los define con mucho ojo un buen amigo, profundos, pero vacíos en los que el protagonista de "Drive" intenta inútilmente sacar jugo. En esta ocasión, sin embargo, el brillo de su compañera de reparto, la maravillos Emma Stone, reverbera en su enladrillada mueca habitual y llega hasta a caer simpático a pesar de todo. En cualquier caso, ¿se imaginan a Tom Hardy, en este papel? Mejor no lo hagan, que las comparaciones son odiosas y mas en algunos casos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cinco razones para leer a Eduardo Mendoza




















1.- Es el flamante Premio Cervantes de 2016: Y aunque se lo merece desde hace años, lo es desde hace apenas unas horas. Habrá opiniones para todos los gustos, pero creo que existe un consenso bastante unánime en que el septuagenario escritor barcelonés es unos de los mejores novelistas que actualmente existe en lengua castellana. Entendiendo novelista, como ha escrito hace poco Sergio del Molino, como "alguien capaz de aunar talento y oficio, de componer obras de arte sin descuidar la artesanía y de escribir para una variedad enorme de lectores, con estilo, elegancia, amplitud de registros y humor". Y eso que hace unos años realizó unas delirantes declaraciones en las que anunciaba la muerte de la novela como género literario que sólo puedo explicar desde el abuso del alcohol o por la razón quinta para leer a este hombre y a la cual les remito.
 
2.- Ha escrito "La verdad sobre el Caso Savolta": Siempre será mi referente a la hora de hablar de la vanguardia y la exprimentación en lo que a literatura se refiere. Recuerdo que el año que yo estudiaba Selectividad, incluían esta maravillosa obra como el punto de arranque de la novela moderna en nuestro país. Con una estructura desmantelada intencionadamente y una catarata de estilos que van desde el puramente narrativo al recorte de prensa pasando por la prescripción médica, el monólogo interior y el lenguaje frío y meticuloso de los textos judiciales. Y hablamos de la que fue su primera novela. Es lógico que gente como Feliz de Azua escribiera que "con la apasionante historia de los antecedentes y consecuencias de la extraña muerte del empresario (el Savolta del título) apareció (Mendoza) en el firmamento literario como el cometa Halley: no venía de ningún lugar conocido, nadie sabía a dónde se dirigía, y sin embargo marcaba una dirección. Orientaba. Una verdadera obra maestra"

3.- Sería capaz de hacer reír al mismísimo Buster Keaton: Solo hay dos autores que puedan provocarme la carcajada incontrolada sin que la presencia de terceros sea un eficaz cortafuegos. Uno es Gerald Durrell (la fiesta final de "Mi familia y otros animales" es el mejor estimulante vital de celulosa que puede uno llevarse al cuerpo) y el otro es Eduardo Mendoza. El humor está en toda su obra. En las más serias y formales, como "La ciudad de los prodigios" o "La verdad sobre el caso Savolta" aparece en forma de fogonazos que tardamos en percibir y que están esparcidos por los momentos más tensos, dejando al lector totalmente fuera de juego por lo inesperado de su aparición. En las abiertamente cómicas, como "Sin noticias de Gurb" o "El misterio de la cripta embrujada" , la imaginación del escritor barcelonés es un pozo sin fondo en el que el lenguaje, los personajes y las situaciones se confabulan para provocar que quienes te rodean en el autobús te señalen con el dedo o cuchicheen a tu alrededor, en el fondo, muertos de la envidia por empezar el día con semejante estado de ánimo. 

4.- Es el creador del mejor detective de la literatura española: Tras cinco novelas ("El misterio de la cripta embrujada", "El laberinto de las aceitunas", "La aventura del tocador de señoras" "El misterio de la bolsa y la vida" y "El caso de la modelo extraviada")  aún desconocemos la identidad de ese detective sobrevenido, con tendencia a la verborrea y a la desnudez que a pesar de sus intentos de pasar desapercibido en la Ciudad Condal se ve envuelto en los casos más estrafalarios mientras deja al descubierto todas las vergüenzas de la sociedad con unas dosis de cinismo cáustico que no dan respiro La galería de secundarios que pululan por las cinco novelas (muchos aparecen y desaparecen en las distintas entregas) es deslumbrante, pero me quedo, sin dudarlo con Cándida, la hermana del héroe, cuya descripción en "El misterio de la cripta embrujada" es, sin duda alguna, una de las cumbres de la literatura del último medio siglo.

5.- Tiene más de setenta años: Y si eso, en la vida de cualquiera es barra libre para opinar sobre todo sin medir las palabras, lo es aún más para una persona como Don Eduardo que siempre se ha caracterizado por decir lo que se le pasa por la cabeza sin darle mayor importancia. Ya he comentado antes sus declaraciones hace unos años poniendo la lápida en el género literario con el que se gana la vida, y a principios de este año cargó, furibundo, contra los talleres de escritura. También dijo que su primera novela, "Soldados de Cataluña" era  un novelón estúpido y confuso, escrito sin pies ni cabeza y la lió parda en 2010 llamando analfabeto al Papa Benedicto XVI. También ha transmitido en muchas ocasiones su posicionamiento claro contra la independencia de Cataluña y contra los libros que se publican actualmente. La verdad, no le veo haciendo el payaso como Bob Dylan o Fernando Trueba, pero ardo en deseos de escuchar el discurso de aceptación del premio. Seguro que hay guinda.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Desde el desvan: Cinco razones para leer a Fernando Aramburu

Cuando leo las obras de los grandes autores, me siento, que diría Rocío Jurado, "como una ola". Como una ola que al aparcar en mi playa, arrasa hasta los cimientos el valor de mis propios textos. El peso monumental de las palabras de los escritores con mayúsculas perfora mis techos literarios y arroja al más inmenso desierto lo poco o mucho de satisfacción que me hayan podido producir los pobrecitos. Tabula rasa. Sin embargo, imagino que a causa de la resaca, rebuscando entre los cascotes de mi derruido concepto literario y, sin duda, iluminado por los tesoros que la ola no ha podido llevarse, se produce un efecto, digamos, centrífugo y  la mezcla de lo leído con lo poco salvado del desastre reactiva los motores y vuelve a poner en marcha mi autoestima que no por dirigirse a un seguro desastre deja de dar pedales.

Fernando Aramburu es uno de esos grandes autores a los que me refiero, tal vez el más grande que tenemos hoy en día en nuestro país y su última obra, "Patria", publicada hace un par de semanas es la última ola colosal con la que me he topado.

Hace ya algunos años (cinco para ser exactos) en plena resaca de su "Viaje con Clara por Alemania", dedique al donostiarra de oro una entrada inflamada que hoy, con motivo de la reciente publicación de la mencionada "Patria" recupero en la sección de arqueología enladrillada, "Desde el desván". Todo ello, por supuesto, sin perjuicio de dedicar en el futuro una entrada completa a esta obra maestra una vez concluida su lectura (apenas he devorado doscientas de las casi setecientas que tiene el libro). Como siempre, los más curiosos pueden ver la entrada original aquí, pero a diferencia de otras ocasiones, no les invito a que lean el verdadero contenido de la entrada que siempre está en los comentarios: de la etapa dorada de esta escombrera, es la única que se quedó sin comentarios, la pobre.


CINCO RAZONES PARA LEER A FERNANDO ARAMBURU (28 DE MAYO DE 2011)


1.- Es un todoterreno temático: Afincado en Alemania desde hace más de 25 años, el donostiarra Fernando Aramburu es uno de los grandes tesoros de nuestra literatura. Además de un estilo personal y fluido, heredero en muchos aspectos del mejor Eduardo Mendoza, el autor vasco domina la práctica totalidad de las asignaturas literarias: poesía, teatro, relato corto, novela, libros para niños. Parece imposible que la misma persona que describe con maestría la asfixiante atmósfera que se respira en los pueblos de Euskadi que viven bajo el terror etarra, sea capaz con similar habilidad de convertir un libro de viajes en un relato de humor desquiciado y memorable. Su sentido del ritmo y de las proporciones hace que cada libro de Aramburu respire de un modo distinto y que uno no sepa si tras pasar la página, llorará, reirá a carcajadas o, sin más, quedará sin palabras ante el despliegue lingüístico de su autor.

2- Diseña personajes en tres dimensiones:
Del mismo modo que existen personas a las que basta observar su rostro para albergar recelo, creo firmemente que existen seres humanos a los que su escaparate facial no les traiciona, y que transmiten en alta definición una honradez y una pureza de espíritu que dista mucho de resultar hueca o inexacta sino fiel reflejo de lo que alberga su interior. Fernando Aramburu es una de esas personas y lo que transmite tiene calado en su obra. Sus personajes se pueden "tocar", respiran, son físicos, reales, parecen elevarse de la letra impresa y acompañar al lector durante su paseo por las páginas. El modo en el que se expresan, sus reacciones la manera de interconectarse; todo fluye con naturalidad y el que asiste a semejante espectáculo solo puede enmudecer asombrado y seguir leyendo.


3.- Es el autor del mejor libro del año pasado: Me atrevería a decir, incluso, que es uno de los enclaves indispensables a visitar si uno desea conocer las obras literarias más redondas de lo que llevamos de siglo, pero más vale no crear demasiadas expectativas y arriesgarse al desencanto sobrevenido. "Viaje con Clara por Alemania" es un libro de viajes en el que se explora la geografía matrimonial con el mismo detalle con el que se describe a los alemanes, a sus costumbres y a sus ciudades más emblemáticas. Además de su habitual dominio del lenguaje y la narrativa, Aramburu se revela como un maestro del humor más estrambótico, provocando una sonrisa continuada durante la lectura de sus muchas e insuficientes páginas cuando no un torrente de carcajadas. Desde que lo terminé es uno de mis regalos recurrentes y pocas de mis amistades no cuentan con un ejemplar en sus estanterías. Espero que, como poco, les haya generado tanto placer como a un servidor.

4.- Sus novelas se adaptan a la pantalla...... ¡¡y funcionan!!: No es nada habitual, en la relación entre la literatura y el cine español, pero Aramburu goza de una muy interesante versión para la gran pantalla de una de sus novelas más brillantes."Bajo las estrellas", dirigida hace unos años por Félix Viscarre, adapta muy dignamente "El trompetista de Utopía", su tercera novela. Aunque suavizando sensiblemente los aspectos más crudos de su modelo escrito, la película recoge con éxito el guante de dar carne y hueso al indescriptible protagonista de la obra, Benito Lacunza (excelente Alberto San Juan) y obtiene alta puntuación a la hora de recrear esa atmósfera a medio camino entre la tragedia y la comedia en la que Benito y su hermano se mueven tras la llegada de aquél desde su fracasada carrera musical en Madrid para hacerse cargo de la herencia del padre de ambos. Excelente novela y no menos excelente película.

5.-Lucha con las mejores armas contra el terrorismo y el nacionalismo más radical: Con el libro de cuentos "Los peces de la amargura", Aramburu aplica un foco de inusitada potencia sobre las grises y los marcadamente oscuros esquinazos de lo que significa vivir en el País Vasco y hervir junto a pistoleros y partidarios de pistoleros en el caldo del día a día. A través de una decena de relatos de los que resulta imposible quedarse sólo con uno, Aramburu ofrece una visión terrible y amarga de lo que supone en Euskadi no coincidir ni en forma ni en fondo con quienes asesinan, ni con aquellos que señalan a los que aprietan el gatillo. Como es de imaginar, Aramburu recibe pocas invitaciones para participar en los foros abertzales, pero, como también es de imaginar, esto le importa bastante poco. Han pasado ya cinco años desde la publicación de "Los peces de la amargura", pero poco ha cambiado en el pensamiento de su autor: hace un par de semanas, sin ir más lejos, preguntado acerca de su opinión sobre la situación política en el País Vasco y su aparente calma tras la legalización de Bildu, Aramburu ha seguido demostrando que se afeita la lengua a diario al responder que "nunca he visto un caimán vegetariano. Son animales que comen carne y hoy en día han decidido comer vainas y acelgas democráticas".

miércoles, 11 de mayo de 2016

Cinco razones para ver Capitán América: Civil War

1.- Adapta uno de los mejores comics publicados de los últimos años: Y me atrevería a decir que incluso lo mejora. La saga escrita por Mark Millar y dibujada por David McNiven en 2006 ofrece el tan recurrente y orwelliano tema del sacrificio de la libertad en beneficio de la seguridad polarizando el mundo de los superheroes en torno al Capitán América y, al otro lado del cuadrilátero, Iron Man. Todos los habitantes del Universo Marvel deberán escoger bando y enfrentarse con todos aquellos que se encuentren al otro lado de la cinta. Siendo como es un magnífico producto, plagado de momentos memorables, acción a chorros y jugosos diálogos, siempre me ha parecido que el tránsito de la amistad al odio entre los bandos era apresurado, torpe y poco creíble. En la espléndida película de Joe y Anthony Russo, los guionistas, Christopher Markus y Stephen McFileey, pulen esa arista y completan una obra tan redonda como el escudo de Steve Rogers.

2.- Es una película de Marvel Studios: Y, a día de hoy esto es el Fondo de Garantía de Depósitos de las películas. Excepción hecha de la infumable adaptación de Los Cuatro Fantásticos, cada obra que sale de esta factoría es de una solidez pasmosa. Cierto es que, la que nos ocupa hoy, "Los Vengadores", "Ant Man" o esa obra maestra que es "Deadpool" destacan especialmente, pero no es menos cierto que el resto de la producción aguanta un análisis riguroso en casi cualquier aspecto cinematográfico. Siempre habrá alguno que diga que estas cintas con "poco creíbles" (lo he oído, palabrita), que no soportan la comparación con el cine de Aki Kaurismaki o Theo Angelopoulos y que tanto efecto especial, pervierte la fuente artística de la que nació el cine (Idem. Un señor muy estirado lo proclamó a la salida de "Ant Man"). El que tenga oídos, que oiga. 

Al de la armadura que nadie lo toque... que diría El Fary

3- No hay que soportar a Ben Affleck maltratando a Bruce Wayne: Una de las claves del éxito de las películas Marvel es la excelsa labor de casting que los responsables de la compañía han llevado a cabo. A día de hoy, no tengo la menor duda de que en otra vida, Robert Downey Jr ha sido Tony Stark y que cuando Joe Simmons creo al Centinela de la Libertad, se asomó al futuro y vio a Chris Evans. La química entre los actores es prodigiosa y el modo en el que se apropian de sus personajes hacen que a uno se le llenen los ojos de lágrimas cuando comparan el estilazo que Chadwick Boseman otorga a la Pantera Negra o la letal sensualidad que exuda la Viuda Negra de Scarlett Johansson con el patético Ben Affleck ridiculizando Batman o el caracartón de Henry Cavill intentando inútilmente no provocar la risa floja.

4.-Contiene la que desde ahora será "la secuencia de acción": A pesar de un montaje francamente malo en la primera algarada en Nigeria, "Capitan América: Civil War" es un festival de acción ininterrumpida rodada con estilo, maestría y un evidente buen gusto. Echo de menos, los virtuosos (y tramposillos) planos secuencia de Joss Whedon, pero a cambio, los hermanos Russo, nos ofrecen la que, a día de hoy, es el non plus ultra en lo que a escenas de acción se refiere. Me cuesta encontrar, desde la batalla del Abismo de Helm en "Las dos torres", una secuencia que aguante el tipo frente a los casi veinte minutos adrenalítiticos, contenidos aquí, en los que los partidarios del Capi y los de Iron Man reparten tortas como si se fueran a acabar con un aeropuerto como telón de fondo. Cada plano, cada pelea, cada solución visual es mejor que la anterior ( y hay muchas). Todos los personajes tienen su momento (ya verán, ya verán. No le quiten ojo a Ant Man) y es fascinante ver como el recelo a enfrentarse va dejando paso a la rabia pura, mientras vuelan las maletas, se destruyen aviones o se tumban torres de control a puñetazo limpio. Un listón dificilmente superable.

5-Aparece el Spiderman definitivo: En los días previos al estreno de "Capitan América: Civil War" se anunció que mi adorado Spiderman tendría su momento de gloria antes de protagonizar su propia película. Siendo como es mi personaje favorito de Marvel y a la vista del extraordinario momento de forma de la compañía, no tenía duda de que el personaje interpretado por un colosal Tom Holland sería un acierto, pero nunca imaginé que sería el Spiderman definitivo, la verdadera encarnación del personaje (en su versión Ultimate, cierto es). Apenas aparece media hora, pero cuando lo hace, revienta la pantalla y oscurece todo a su alrededor. Con permiso de "Doctor Extraño", la película Marvel má
s esperada por el que esto suscribe. Nota final: ¿La contundente MILF de Marisa Tomei como Tía May? ¡¡Excelsior!!

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cinco razones para ver "Charlie's farm"



1.- Es un slasher:Y esto, más que una razón es un advertencia. Si no tiene usted el menor interés por películas como "Halloween", "Viernes 13" o "Scream", no se acerque por "Charlie´s farm" o, si lo hace, no me venga luego con quejas. Desde que el mundo es mundo, en un slasher debe haber una única localización (por grande que sea), un número variable de personas reunidas en dicha ubicación y un misterioso asesino de expeditivos métodos empeñado en firmar el certificado de defunción de todos los anteriores en una sola noche. "Charlie's farm" no es una excepción en ninguno de esos aspectos y por eso mismo, cada uno de esos clichés supone una razón para verla para los que como un servidor, disfrutamos con este rudimentario, anquilosado pero irresistible tipo de películas. Además, hay que tener en cuenta que... 

2.- Tiene el mejor arranque del genero en los últimos años: En general, los slashers tienen dos tipos de secuencias iniciales: el primero tiene por objeto presentar en entorno en el que se desarrollará la acción (un barrio residencial, un camping junto al lago, etc, etc). El segundo sirve para darnos una pincelada de lo desquiciado que está el matarife de turno y el tipo de violencia que nos vamos a encontrar en la siguiente hora y media. "Charlie's farm" pertenece a este segundo estilo y hay que reconocer al australiano Chris Sun su habilidad para clavarnos a la butaca con una secuencia tensa, crudisima (atentos al uso del sonido. Brillantísimo) en la que apenas intuimos a Charlie pero sí nos permite determinar su arma favorita (luego hablaré de ella, pero no tiene desperdicio) y la característica más evidente de su aspecto (de nuevo el sonido, magistralmente utilizado). El ritmo luego decae sensiblemente, pero su último tercio nada tiene que envidiar a este meritorio arranque.

3.- Charlie vive en Australia: Como decía, la ubicación en este tipo de obras es fundamental. Por muy grande y luminoso que sea debe resultar inquietante, amenazador y lleno de peligros, pero haciendo bueno, en definitiva, aquéllo que decía Mylo Tindell de que algo puede estar a la vista y no por ello verse fácilmente. En el caso que nos ocupa, los incautos protagonistas de "Charlie´s Farm" deciden visitar una granja abandonada en mitad del desierto australiano donde, por lo que cuentan, habitó en su momento una familia de desquiciados con tendencia a merendar costillar de mochilero. El uso del espacio por parte de Chris Sun es brillante y aunque gran parte de la trama acontece a plena luz del día (amantes de la oscuridad y de las cuevas serpenteantes, no se preocupen, también tendrán oportunidad de pasarlo en grande) localizaciones como el río que atraviesa la propiedad o los herrumbosos silos y graneros que crecen como setas en el periplo de los futuros fiambres resultan sumamente inquietantes y uno se sorprende con las uñas clavadas en la palma de la mano en más de una ocasión.

Tranquilos, que Charlie tiene dulces para todos...

4.- Empatizas con Charlie: Es algo tradicional en este tipo de películas. Las victimas del carnicero de turno son tan estúpidas, generan tan poca simpatía en la platea, parecen tan empeñados en que les conviertan en carne picada que, casi siempre, hay aplausos cuando la rubia recachutada o el universitario musculoso reciben su ración de acero. En "Charlie's farm" esta principio general no solo se respeta sino que, podríamos decir, se eleva a su máximo esplendor. Y es que el nivel de dentera que producen los corderitos de Charlie es de matrícula de honor: toman, por supuesto decisiones inexplicables (atentos al encuentro de nuestro hombre con dos de los excursionistas en el río. Desternillante de puro inverosímil), se empeñan en asustar a sus compañeros ocultándose entre las sombras y siempre huyen en la dirección equivocada. Vamos, carne de cañon con el título ganado a pulso. Un último aviso para los amantes del género: no esperen encontrar hermosos efebos ni amazonas hormonadas en "Charlie's farm". El presupuesto daba lo que daba y nos tenemos que conformar con gente como Tara Reid o Sam Coward que tienen el mismo atractivo que un plato de nabos hervidos.

5.- Charlie mola: En los últimos tiempos, la tierra de los canguros parece empeñada en robarle a Corea del Sur el título de pais con mayor densidad de lunáticos por metro cuadrado del globo terraqueo. Hasta hoy, mi chiflado favorito de aquellas tierras era el encantador Mick Taylor de la saga de "Wolf Creeck", pero tras ver "Charlie´s farm", no puedo por menos que entregarme al innegable encanto de esta versión transgénica de Rob Zombie al que da vida (iba a decir interpretar, pero se me antoja excesivo) el mastodóntico Nathan Jones que con sus más de dos metros de altura y casi 160 kilos de peso compone una bestia parda cuya sola presencia ya aterra. Tiene además un extraño sentido del humor, le gusta saltar sobre los coches que aplastan a las personas, dispone de una especie de cuchillo-hacha- lanza- ballesta- mondadientes sumamente útil y a pesar de que habla poco, es imposible resistirse a su eterna mueca de niño juguetón. A mí, desde luego, me ha ganado y, teniendo en cuenta el final abierto de la obra y que la cinta ha sido un éxito respetable en Australia, no creo que tardemos mucho en volver a ver a Charlie en acción. Allí estaré para verlo, pero lejos, siempre lejos, que nunca se sabe. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Cinco razones para ver "New World"

1.- Bebe directamente de una obra mestra indiscutida: Decir que una película de mafiosos es deudora de la mitica trilogía de "El padrino" se ha convertido en un concepto hueco, en un tópico. Es como decir que "Babe el cerdito valiente" y "Rebelión en la granja" tienen algo que ver porque ambas son protagonizadas por cerdos. Sin embargo, "New World" la película que hoy les recomiendo, puede hablar, por fin con razones, de su endeudamiento con las obras maestras de Coppola. En sus dos horas largas de metraje, se retrata la batalla por hacerse con el poder mafioso que enfrenta a tres personalidades unidas por la violencia: el cerebral Lee Ja-sung (Jung-Jae Lee), el extravagante Jeong Cheong, (Jeong-min Hwang) y el encantado de haberse conocido Lee Jung-gu (Seong-Woong Park). Tras todos ellos, el inspector Kang (Min-Sik Choi) dispuesto a lo que haga falta para acabar con este mundo y poder crear uno nuevo. Alianzas imposibles, traiciones inesperadas, ejecuciones sumarias, la corrupción absoluta de una mente noble, ¿les suena? Pues si no les parece suficiente homenaje a la Familia Corleone esperen al cuarto final de la película y no les costará imaginarse a Maese Coppola batiendo palmas como si lo fueran a prohibir.

2.- Es coreana (del sur, of course): Y desde hace tiempo vengo diciendo que el mejor cine que se hace ahora mismo viene de allí. Cierto es que su temática suele ser obtusa o reincidente temáticamente en la violencia, la venganza o la traición, pero no es menos cierto que la calidad técnica de las películas que enfilan hacia el mundo desde aquel lejano país, la valentía de sus responsables a la hora de tocar temas poco menos que prohibidos (incesto, venganza, satanismo, etc) y la categoría de sus intérpretes (luego hablaré de los de "New World" que, por supuesto están de matrícula de honor) convierten cada cinta que llega desde aquellas latitudes en una apuesta segura. Aprovechen y acérquense a joyas como la que hoy les recomiendo o a "El mar amarillo", "The chaser" "The Host" o "Memories of Murder" entre otras muchas y luego me cuentan si no estamos ante la industria más interesante que existe en la actualidad.

3.- Tiene a Park Hoon-jung en los mandos: Cuando supe que el guionista de la fabulosa "I saw the devil" (para más detalles pueden ver los merecidos elogios que la dediqué aquí) también hacía sus pinitos como director, iba ya con la cerviz inclinada a los brazos de "New World". Y no me ha defraudado en estas lides tampoco el muchacho. Que el guión iba a ser bueno, ya lo daba por hecho, pero no contaba con que también tras la la cámara, Park Hoon- jung mostrara hechuras propias de un veterano, un cineasta compacto y personal con una sabiduría visual inverosímil para un tipo que se ha pasado la vida machando las teclas de una máquina de escribir. Su violento comienzo, la secuencia del arresto en pleno desayuno del máximo candidato a la presidencia del clan, la tensa secuencia con la mujer embarazada de uno de los protagonistas o la media hora final, son escenas que destilan clase, estilo y un discurso visual maduro y sorprendente que tan pronto muestra con crudeza como se enroca en una delicada sugerencia. Por si fuera poco, Park Hoon- jung incluye en su película la mejor secuencia del año y otra que aguanta con fortaleza el órdago. Por supuesto, ambas conforman una buena razón para no perderse "New World".

Ven, anda, no seas tímido, que no te voy a hacer nada.....

4.- Lo dicho, contiene la mejor escena del año (y otra que no le va a la zaga): Y la primera de ellas y mi favorita, acontece a mitad de metraje. Se sitúa en un almacén portuario y durante unos agónicos diez minutos vemos desvelarse una de las sorpresas mayúsculas de la película. Aquí, Park Hoon- jung tontea con la elipsis y va pelando las capas de fortaleza y frialdad de uno de los personajes hasta dejarlo en carne viva a través de un dominio de la tensión y de los mecanismos del suspense que cuando acaba, uno se da cuenta de que tiene las uñas clavadas en la palma de la mano y que no va a ser fácil separarlas de allí. Un verdadero prodigio de planificación y sabiduría cinematográfica. La otra, también excelente aunque sin el tirón de la mencionada se pasa la elipsis por el arco del triunfo y muestra una brutal batalla a navajazos en el interior de un ascensor que hubiera hecho las delicias de Tarantino, plano cenital incluido. Impactante y virtuosa, pero sin la carga de adrenalina de su compañera de metraje antes mencionada.

5.- Incluye a Min-Sik Choi en su reparto: La presencia de este hombre en un reparto es garantía de calidad, y eso que el muchacho, sale a más de película por año. A pesar de semejante productividad, Min-Sik Choi siempre está espléndido y contenido. Pertenece a la escuela de contención de actores tan indiscutidos como Ryan Gossling o Maese Eastwood. Ambos lo hacen fácil, dosifican sus gestos y usan la mirada para transmitir mientras que otros ponen a prueba su botox para expresar mucho menos. "Old Boy", "I saw the devil", "Simpathy por Lady Vengueance" y, por supuesto su Inspector Kang de "New World" aguantan el tipo sin problema entre las mejores interpretaciones de los últimos años. Sus compañeros de reparto están también brillantes, especialmente el guaperas de Jung-Jae Lee (sí, amigas del ladrillo, el "coreano bello" no es una leyenda urbana) y un pasadísimo Jeong-min Hwang (que me recuerda a James Franco con los ojos en Cinemascope), pero basta con que la mirada turbia de Min-Sik Choi cruce la pantalla para que el espectador se olvide de ellos y le rinda pleitesía como el extraordinario actor que es. No se pierdan esta película, háganme caso. Es cruda, delicada, violenta, sensible, intensa, lánguida, se pasa en un suspiro y se lo pasa uno como hacía tiempo ¿Alguien da mas?

martes, 1 de abril de 2014

Cinco razones para no perderse "Banshee"




1.- Lleva al extremo la moda de los protagonistas con lado oscuro: Dexter Morgan, Walter White y ahora Lucas Hood. Últimamente, las series televisivas recurren a personajes de ética discutible- por no cebarme con ellos. En realidad carecen por completo de ella-  y los convierte en los protagonistas del show de turno, obligando a los espectadores (que, encantados, se dejan liar) a empatizar con forenses asesinos, cancerosos sin escrúpulos o, como es el caso de "Banshee", con delincuentes convictos metidos a sheriff. Y es que, a pesar de la estrella que luce en su camisa, Lucas Hood (Antony Starr) es en realidad un violento mangante que tras pasarse 15 años a la sombra decide acudir al pueblito de Banshee a recuperar el botín del golpe que le costó la cárcel y que está en manos de su novia de entonces, Anastasia (Ivana Miličević). Por circunstancias que es mejor no desvelar, Hood termina a cargo de la policía local mientras se enfrenta con media ciudad a causa de su expeditiva y peculiar forma de administrar justicia. El cacique del pueblo, Kai Proctor (Ulrich Thomsen), incómodo por la presencia de un nuevo gallo en el corral tampoco ve con buenos ojos al nuevo sheriff que, por si fuera poco, también tiene cuentas pendientes con las víctimas del robo que le puso entre rejas.

2.- Alan Ball anda metido en el tema: "A dos metros bajo tierra" es una de las mejores series televisivas de toda la historia- mi favorita, de hecho, hasta que Walter White irrumpió en mi vida y desbarató todo. Solo su presencia ya es razón suficiente para acercarse a cualquier producto que lleve su sello. Y si bien desde que desgranara la increíble historia de los Fisher, el bueno de Alan no ha vuelto a tocarme la fibra sensible ( Ni "True Blood" ni "Banshee" le llegan a la suela de los zapatos a las tribulaciones de la funeraria más famosa de la televisión) lo cierto es que todos sus proyectos me interesan. Juegan a la mezcla de géneros (una de mis debilidades, qué le voy a hacer), se mantienen en un inverosímil equilibrio entre lo ridículo y lo sublime (gracias a un grumoso y negrísimo sentido del humor) y no evitan tocar todos los temas espinosos que no suelen tocarse en las pudendas pantallas televisivas estadounidenses. A veces ni así se salva el tema, pero en el caso de "Banshee", lo cierto es que, salvando todas las distancias, Mister Ball da en el clavo.

La vida es dura en Banshee. Especialmente para el Sheriff Hood.
3.- La mejor secuencia de acción de 2013 está en "Banshee": Se habla poco de Kant y Hegel en esta serie y sus responsables, entre un buen hueso roto y la quinta de Mahler siempre optan por alegrar la tarde al traumatólogo. Las calles de Banshee están tapizadas de marcas de neumáticos, casquillos de bala y de sangre. Peleas con arma blanca, persecuciones imposibles, apaleamientos masivos, puñetazos, patadas, tiroteos, incluso heridos por atropello y víctimas de animales hambrientos. Con "Banshee", los amantes de las escenas de acción nos sentimos en la gloria, como Zerolo en un bautismo civil. Y además bien rodado, sin elípsis innecesarias ni montajes lisérgicos, llendo la grano y en un buen coche. Un manjar. Dicho esto y sin menospreciar a las otras muchas brillantes escenas que pueblan cada capítulo, no puedo por menos que destacar los casi seis minutos de mamporros que el expeditivo sheriff Hood y el amigo Damien Sánchez se reparten en esta memorable escena del tercer capítulo que les dejó enlazada y que es, con diferencia, la mejor secuencia de acción de año pasado. Juzgen ustedes mismos pinchando aquí.

4- Se pasa por el arco del triunfo el tabú del sexo en televisión: Un buen amigo me dijo que en "Banshee" solo hay "hostias, tetas y culos". De las primeras acabo de hablar. De las segundas y las terceras paso a hacerlo de inmediato. Sí, damas y caballeros, los que quieran ver hombres y mujeres de muy buen ver tal y como llegaron a este planeta, se van a poner las botas en "Banshee". La cama del sheriff Hood lleva incorporado un dispensador de tickets como los de las carnicerías y casi todas las mujeres disponibles (también las no disponibles, pero de eso, mejor no hablar) del pueblo han revuelto sus sábanas una o varias veces. Alan Ball nunca ha sido un mojigato y en sus series el tema del sexo es recurrente, se trata sin filtros y logra el difícil cometido de contentar tanto a ellos como a ellas. Con "Banshee", de hecho, el creador de "A dos metros bajo tierra" llega a lo que debe de ser el límite de lo erótico y evita por los pelos, llevarse al pixelado en su metraje. A su lado, las osadías de "Juego de tronos" se antojan mojigaterías.

Uno puede encontrarse casi cualquier cosa en "Banshee"
5.- Tiene la mejor galería de villanos de los últimos años: En el ecuador de su primera temporada, uno de los personajes comenta que desde la llegada del sheriff Hood, el antes reposado pueblo de Banshee se ha convertido en un nido de maleantes. No le falta razón al hombre. A pesar de contar ya con elementos autóctonos del calibre del cacique local y su atildado secretario (pajarita y gafas de pasta incluidas), lo cierto es que Hood parece diponer de un imán para los problemas y los personajes estrafalarios: moteros enloquecidos, boxeadores con tendencia a masturbar a las camareras con cocaina, violadores, secuestradores, rednecks armados hasta los dientes, albinos sicopáticos... Por no faltar, no falta ni el clásico asesino a sueldo del este ni el mafioso con el libro de cuentas pendientes a punto de reventar (Ben Cross, siempre bienvenido, a pesar de lucir un acartonamiento preocupante). Viendo el percal presentado en esta primera y muy recomendable entrega, no quiero ni pensar en la fauna que "Banshee" nos tendrá preparada en su segunda temporada que, por lo que he oído, no baja el pistón y sigue ofreciendo a sus incondicionales lo que decía mi amigo: hostias, tetas, culos y, sobre todo, diversión a raudales. No se la pierdan si estos temas les interesa.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cinco razones para no ver "Man of steel"

1.- Es aburridisima: Parece imposible aburrir con una película protagonizada por hombres y mujeres enfundados en mallas o armaduras que luchan contra el mal - así lo han demostrado obras tan redondas como "Iron Man", "Los Vengadores" o "El caballero oscuro"- pero el enésimo reinicio de Superman lo consigue con holgura y se convierte en un suplicio en toda regla. ¿Por que necesitan  David S. Goyer y Christopher Nolan- de resaca, sin duda, la mañana que perpetraron el guión- casi una hora para que el muchachote de Krypton nos enseñe sus calzones rojos? ¿Qué razón hay para que el primer puñetazo decente se intercambie a los noventa minutos? No comento las emperifolladas e innecesarias diatribas dialécticas entre Clark y su padre humano (Kevin Costner, lo mejor de la película) porque solo de recordarlas me entran ganas de ver el "Daredevil" de Ben Affleck.  

2.- La pareja protagonista no tiene sangre en las venas: Dada la química incontestable que hubo entre Christopher Reeve y Margot Kidder en las películas sobre el personaje rodadas en los ochenta, encontrar una pareja que pudiera hacerles sombra era un tarea titánica. Yo me contentaba con poco, teniendo en cuenta dicho precedente,pero, lo cierto es que entre Henry interpretarnoseperoojoaestecuerpo Cavill y Amy nosecomohellegadoaestedesproposito Adams hay menos chispa que entre Inestrillas y Ada Colau. Su historia de amor no se sostiene, sus diálogos parecen recitativos de una opera de cuarta regional y la presunta complicidad entre ambos (ojo a la primera despedida antes de los trompazos. Para enmarcar) exige un esfuerzo de imaginación al que ni Julio Verne estaría capacitado a recitar. El resto del casting es también para echarse a llorar, pero lo de estos dos es casi delictivo.

3.- La dirige Zack Snyder: Para quien "Amanecer de los muertos" es una obra maestra resulta muy duro tener que escribir que su director, que aquí repite, es uno de los elementos más perjudiciales para "Man of  steel" pero lo cierto es que en su plomizo metraje, hay menos de media docena de momentos en los que uno puede apreciar el estilo y el buen hacer del director norteamericano. La contención y el manejo magistral de los tiempos que eran su marca personal quedan aquí sepultados por un ansia formal que intenta ocultar con una profundidad hueca e inocua la falta de ideas y la confusión que el, en otros tiempos, interesante Snyder parece haber sufrido con la acumulación de dólares que han puesto a su disposición los chicos de Warner. Lo que nos lleva a otro de los "logros" de la película que no es otra cosa que.......

4.- Lograr convertir lo espectacular en anodino: Cuando llegué a cien, me cansé de contar las veces que Jor-el o sus antagonistas destrozan el pavimento de las calles en las que se cruzan la cara. Por ahí anduvieron las veces en las que, como consecuencia de un derechazo en el mentón alguien atraviesa un edificio pulverizando todo a su paso. Lo poco gusta y lo mucho cansa, lo sabe hasta Messi. Sin embargo, los responsables de "Man of steel" no parecen darse cuenta y en lugar de rodar secuencias de acción frescas y variadas, con movimientos de cámara incluidos  como las que se marca, por poner un ejemplo, Joss Whedon en "Los Vengadores"- que hasta se atrevió con un plano secuencia en plena batalla de New York- filman la misma secuencia muchas veces y desde el mismo sitio. Y además, confundiendo ritmo con Parkinson: ni el mismísimo Eduardo Manostijeras sería capaz de cortar los secuencias en planos más pequeños.
 
5.- Se anuncian secuelas en el corto plazo: Mucho antes de alcanzar hace unos días los 660 millones de dolares de taquilla en el mundo, Warner ya anunció secuela para el despropósito de Zack Snyder. Incluso se ha llegado a oír con mucha fuerza que la secuela podría suponer una reactivación de la franquicia de Batman- con Ben Affleck interpretando al hombre murciélago. Ahí lo dejo-  al incluir en la misma a las dos cabezas más visibles de DC Comics. Esta es quizás la razón de más peso de las cinco que les menciono: si no quieren sufrir una saga interminable ni volver a padecer la desinterpretación de Henry Cavill (atención al momento All-Bran en el que Superman intenta detener una máquina que revierte la gravedad. Grandioso), si no quieren comprobar nuevamente como el director de "300" asesina su prestigio o quieren ahorrarse nuevas apariciones de Russell Crowe en plan "vengo del futuro a traerte Lejía Neutrex" o, por terminar, si no están dispuestos a tragarse mas patochadas metasupramaxifilosóficas como las que uno padece en "Man of steel", háganme caso, no pierdan el tiempo padeciendo este suplicio y pónganse otra vez el Blu-ray de "Los Vengadores" o el de "El caballero Oscuro". Todos saldremos ganando.

viernes, 25 de enero de 2013

Cinco razones para ver "Warrior"


1.- Logra que los tópicos no lo parezcan: Dos hermanos, Brendan (Joel Edgerton) y Tommy (Tom Hardy), comparten un padre con tendencia a tumbar botellas de Ginebra a paso ligero (Nick Nolte). Entrenados por éste, ambos hermanos destacaron en su adolescencia como luchadores de algo llamado arte marciales mixtas (luego volveremos sobre este tema) y, ya adultos y por muy diferentes circunstancias, los dos, que apenas han tenido contacto en años, se ven obligados a volver a repartir leña en un cuadrilátero y acaban compitiendo en un torneo eliminatorio con un suculento premio económico. ¿Siguen despiertos? Nunca han visto una historia como esta, ¿verdad? ¿La pereza les invade porque ya saben como va a terminar todo? Pues no deberían ustedes olvidar que cuando algo se eleva a la categoría de tópico es porque ha demostrado con creces que funciona. Si además, como es el caso, hay una dirección espectacular, unos personajes más trabajados de lo habitual y un plantel de actores de los de echarse a llorar por la emoción, tengan por seguro que perderse un espectáculo tan completo, intenso y emocionante como "Warrior" es merecedor de pena capital 
 
2.- Tiene a Tom Hardy en el reparto: De un tiempo a esta parte, no hago más que toparme con este muchacho. Primero fue en "The Dark Knight returns", donde a pesar de calzarse un bozal durante todo el metraje, desbordaba carisma y buen hacer interpretativo. Después vino "Lawless", una muy recomendable trama fraterno-etílico-mafioso- mitológica en la que el actor británico borda un papel con más pliegues y recovecos que la cara de Walter Matthau una mañana de resaca. En "Warrior", no rompe la racha y logra una interpretación memorable. Cuando uno lo ve esperando en el ring a su próximo contricante no puede evitar sentir la necesidad de poner tierra de por medio y huir de esa mirada de berraco asesino. Del mismo modo, esa misma tierra se recorrería con gusto para darle un abrazo y adoptarlo de mascota en la secuencia en la que habla con la viuda de su mejor amigo o durante la última charla con su padre. Calidad interpretativa y magnetismo personal. Salvando todas las distancias imaginables, el Marlon Brando del siglo XXI.

3.- Sú ultimo tercio es deslumbrante: A pesar de sus casi dos horas y media de metraje, "Warrior" es de esas películas que te llevan a cantar aquello de "reloj no marques las horas". Un guión que se desarrolla con un primer acto redondo, un nudo algo más acelerado de lo deseable (algunas personajes cambian de opinión más rápido que lo que tardan en subirse las medias) y un tercio final que es pura dinamita, no solo por las peleas (numerosas, brillantes, trufadas de emoción y rodadas espléndidamente) sino, por secuencias tan intimas como la conversación en la playa entre Tom y su hermano, las escenas que acontecen en los vestuarios y, por supuesto, los últimos quince minutos en los que de nos sentir un nudo en el estómago es muy posible que, en realidad, uno sea familia de Roy Batty. Sonora ovación, por tanto para Gavin O'Connor que además de escribir el libreto, se coloca tras la cámara y nos da la razón a quienes ya dijimos tras "Cuestión de honor" que el muchachote de New York era un valor a tener en cuenta. 

4.- Amplia uno sus conocimientos pugilísticos: Los combates a los que asistimos durante el metraje corresponden a una modalidad de lucha llamada artes marciales mixtas. Ni repajolera idea, sinceramente. A bote pronto, podríamos decir que es una mezcla entre el boxeo, el kárate, la lucha grecoromana y el kick boxing. Pero, perfectamente, podríamos incluir la kale borroka, la riña carcelaria y el intento de asesinato. Desde el rodillazo en los morros hasta el directo a la mandíbula, pasando por el estrangulamiento y la dislocación de hombro. Y todo ello, sin animo de ser exhaustivo. Como es de suponer, teniendo en cuenta la excelente coreografía de las peleas, cada combate que presenciamos es un espectáculo en toda regla del que es difícil despegar la mirada. Nota: a pesar de mi ignorancia, debe de ser un deporte bastante popular, porque son legión los "himself" que aparecen en el reparto, lo que me hace suponer que se trata de organizadores, luchadores y entrenadores reales a los que les han ofrecido pasear el palmito por la película. por algo será, digo yo.

5.- Es una recomendación gusana:El gran Mister Lombreeze, que siembra con su sabiduría la blogosfera desde "De gusanos y lombrices" tiene un gusto exquisito y los que le seguimos devotamente tenemos mucho que agradecerle en casi todas las expresiones artísticas que existen. Por lo que a mis respecta, me ha descubierto músicos como Max Bruch o Prokofiev, cómics como "Kick Ass" o la versión MAX de Punisher- aquí no sé si el mérito es suyo o de Monseñor Gusano. Pero el blog es el blog- y, por supuesto, cine, mucho cine. Si no fuera por la antipatía que siento por su amado Aki Kaurismaki y porque sufre orgasmos con el tordo de "2001" , yo diría que, como el Papa, es casi infalible en sus recomendaciones. De modo que, si yo no les he convencido de que gasten un par de horas de su vida en disfrutar de "Warrior", pásense por sus dominios y dejen que sea él el que les convenza. Aquí les dejo el enlace que llevó a un servidor a descubrir la película, pero no dejen pasar la oportunidad de comprobar como los tópicos aún gozan de excelente salud.

sábado, 28 de mayo de 2011

Cinco razones para leer a Fernando Aramburu


1.- Es un todoterreno temático: Afincado en Alemania desde hace más de 25 años, el donostiarra Fernando Aramburu es uno de los grandes tesoros de nuestra literatura. Además de un estilo personal y fluido, heredero en muchos aspectos del mejor Eduardo Mendoza, el autor vasco domina la práctica totalidad de las asignaturas literarias: poesía, teatro, relato corto, novela, libros para niños. Parece imposible que la misma persona que describe con maestría la asfixiante atmósfera que se respira en los pueblos de Euskadi que viven bajo el terror etarra, sea capaz con similar habilidad de convertir un libro de viajes en un relato de humor desquiciado y memorable. Su sentido del ritmo y de las proporciones hace que cada libro de Aramburu respire de un modo distinto y que uno no sepa si tras pasar la página, llorará, reirá a carcajadas o, sin más, quedará sin palabras ante el despliegue lingüístico de su autor.

2- Diseña personajes en tres dimensiones:
Del mismo modo que existen personas a las que basta observar su rostro para albergar recelo, creo firmemente que existen seres humanos a los que su escaparate facial no les traiciona, y que transmiten en alta definición una honradez y una pureza de espíritu que dista mucho de resultar hueca o inexacta sino fiel reflejo de lo que alberga su interior. Fernando Aramburu es una de esas personas y lo que transmite tiene calado en su obra. Sus personajes se pueden "tocar", respiran, son físicos, reales, parecen elevarse de la letra impresa y acompañar al lector durante su paseo por las páginas. El modo en el que se expresan, sus reacciones la manera de interconectarse; todo fluye con naturalidad y el que asiste a semejante espectáculo solo puede enmudecer asombrado y seguir leyendo.

3.- Es el autor del mejor libro del año pasado: Me atrevería a decir, incluso, que es uno de los enclaves indispensables a visitar si uno desea conocer las obras literarias más redondas de lo que llevamos de siglo, pero más vale no crear demasiadas expectativas y arriesgarse al desencanto sobrevenido. "Viaje con Clara por Alemania" es un libro de viajes en el que se explora la geografía matrimonial con el mismo detalle con el que se describe a los alemanes, a sus costumbres y a sus ciudades más emblemáticas. Además de su habitual dominio del lenguaje y la narrativa, Aramburu se revela como un maestro del humor más estrambótico, provocando una sonrisa continuada durante la lectura de sus muchas e insuficientes páginas cuando no un torrente de carcajadas. Desde que lo terminé es uno de mis regalos recurrentes y pocas de mis amistades no cuentan con un ejemplar en sus estanterías. Espero que, como poco, les haya generado tanto placer como a un servidor.

4.- Sus novelas se adaptan a la pantalla...... ¡¡y funcionan!!: No es nada habitual, en la relación entre la literatura y el cine español, pero Aramburu goza de una muy interesante versión para la gran pantalla de una de sus novelas más brillantes."Bajo las estrellas", dirigida hace unos años por Félix Viscarre, adapta muy dignamente "El trompetista de Utopía", su tercera novela. Aunque suavizando sensiblemente los aspectos más crudos de su modelo escrito, la película recoge con éxito el guante de dar carne y hueso al indescriptible protagonista de la obra, Benito Lacunza (excelente Alberto San Juan) y obtiene alta puntuación a la hora de recrear esa atmósfera a medio camino entre la tragedia y la comedia en la que Benito y su hermano se mueven tras la llegada de aquél desde su fracasada carrera musical en Madrid para hacerse cargo de la herencia del padre de ambos. Excelente novela y no menos excelente película.

5.-Lucha con las mejores armas contra el terrorismo y el nacionalismo más radical: Con el libro de cuentos "Los peces de la amargura", Aramburu aplica un foco de inusitada potencia sobre las grises y los marcadamente oscuros esquinazos de lo que significa vivir en el País Vasco y hervir junto a pistoleros y partidarios de pistoleros en el caldo del día a día. A través de una decena de relatos de los que resulta imposible quedarse sólo con uno, Aramburu ofrece una visión terrible y amarga de lo que supone en Euskadi no coincidir ni en forma ni en fondo con quienes asesinan, ni con aquellos que señalan a los que aprietan el gatillo. Como es de imaginar, Aramburu recibe pocas invitaciones para participar en los foros abertzales, pero, como también es de imaginar, esto le importa bastante poco. Han pasado ya cinco años desde la publicación de "Los peces de la amargura", pero poco ha cambiado en el pensamiento de su autor: hace un par de semanas, sin ir más lejos, preguntado acerca de su opinión sobre la situación política en el País Vasco y su aparente calma tras la legalización de Bildu, Aramburu ha seguido demostrando que se afeita la lengua a diario al responder que "nunca he visto un caimán vegetariano. Son animales que comen carne y hoy en día han decidido comer vainas y acelgas democráticas".