Comienza la quinta temporada del ladrillo y como si de uno de Enero se tratara, el carrito de los buenos propósitos va lleno a rebosar: más entradas, más visitas a vuestros blogs, más comentarios, más secciones. En fin, intentarlo, lo juro, lo voy a intentar, herederas mediante. Lo que sí que tengo claro es que esta bitácora debe experimentar algunos cambios y volver en cierto modo a las raices.
Si por algo se recordará la pasada temporada será por "La melodía escurridiza". Nacida a partes iguales por el estímulo de los concursos de Crowley, Scotty o Lughnasad y por la falta de tiempo derivada del nacimiento de la nueva heredera, el concurso ha llevado al ladrillo a cotas de popularidad (dentro de sus muy humildes proporciones) nunca vistas: jamás ha tenido más visitas y nunca ha gozado de tantos seguidores. Insisto, siempre, dentro de sus muy reducidas dimensiones.
Lo cierto es que he disfrutado mucho con la sección y no tengo la menor intención de acabar con ella (sí de modificar algunas cosas para la edición del año que viene, pero de eso ya hablaremos otro día), pero no es menos cierto que su estructura (enigma y respuesta) borra del calendario la práctica totalidad de la semana para otra cosa que no sea el concurrido acertijo cinéfilo musical. En este sentido, la última entrada nacida de los surcos de mi cerebro se remonta a mediados de junio y eso, para un lugar como éste que pretende ser el cauce de mis frustrada pretensión de vivir de lo que escribo, no es algo sostenible.
De modo que, para desgracia de quienes detestan mis textos y para alegría de quienes con razón, me han echado en cara que apenas doy frutos propios, he decidido convertir "La melodía escurridiza" en concurso quincenal. Por tanto, la siguiente entrega se publicará el próximo miércoles, día 7 de septiembre y la última, el próximo día 28 de diciembre, coincidiendo, por cierto, con mis cuarenta primaveras y con la edición número 25 del concurso.
De esta manera, sigo disfrutando tramando rebuscadas pistas "athenaproof"para resolver los enigmas musicales y doy algo de carrete al producto autóctono, que, sinceramente, falta le hacía. Hay muchos libros leídos, series de televisión vistas y comics devorados en los últimos meses; la actualidad se encuentra en un estado que, por desgracia, da mucho juego. Sería ir contra el motor de este espacio, no dar salida a todo lo que esto puede generar.
De modo, damas y caballeros que, les invito a a travesar la verja y adentrarse en mis dominios para acompañarme en esta nueva travesía en la que estaría encantado de contar con vosotros una vez más. Nunca es posible contentar a todos, pero, que no haya dudas acerca del ahinco con el que voy a intentarlo. Permanezcan atentos a la pantalla.