martes, 12 de enero de 2010
Invasión de loísmos (el aguijón en el vocablo)
martes, 25 de noviembre de 2008
Traducciones literales I (el aguijón en el vocablo)
jueves, 13 de noviembre de 2008
A los troyanos lo de los troyanos y a los aqueos lo de los aqueos
viernes, 3 de octubre de 2008
Palabras perdidas (II): El delincuente honesto (o los ladrones somos gente honesta)
sábado, 20 de septiembre de 2008
Palabras perdidas (I): Muerte de viajante
lunes, 2 de junio de 2008
Ibéricas críticas innecesarias
miércoles, 14 de mayo de 2008
Gerona, Lérida, La Coruña y Orense, a la deriva (II. El mapa y la Real Academia)
Antes he dicho que todos los mapas están sujetos a un idioma, español, catalán, inglés, o el que sea, pero no es cierto. La excepción es el mapa de España, que está escrito en varios a la vez y sin mucha coherencia, por cierto. Mis alumnos del Ámbito lingüístico y social de Diversificación Curricular de Tercero de ESO (manda huevos, que diría Trillo) se enfrentan en su libro de texto (de Editex, p.140) a un mapa de España que ni está en castellano, ni en catalán, ni en vasco, ni en gallego, sino todo lo contrario, todo junto y separado al mismo tiempo.
Por supuesto que no aparecen mis queridas Gerona y Lérida, ni La Coruña u Orense, pero sí Cataluña y Galicia, así, tal cual, cuando lo más congruente, teniendo en cuenta que figuraban Girona, Lleida, A Coruña y Ourense, hubiera sido sustituirlas por sus topónimos en catalán y gallego: Catalunya y Galiza. País Vasco y Comunidad Valencia también están escritas en español, pero no las Islas Baleares (Illes Balears). La confusión reinante se completa con la denominación bilingüe de las capitales de País Vasco y Comunidad Valenciana.
Cuando a la RAE se le preguntó cómo había que decir en español los topónimos como Orense y Lérida, contestó que en español. Parece una tautología (el que habla en español dice las cosas en español, como el gallego en gallego o el francés en francés), pero en España, y más para ciertas cosas, la lógica es un trasto viejo que ha quedado fuera de combate. A Víctor García de la Concha, y por extensión a la RAE, se le echaron encima todos los nacionalistas, que rugieron como leones salvajes para desacreditar a la institución tildándola de desfasada y autoritaria, y a sus miembros de intransigentes, carcas y poco menos que fachas, que es lo que suelen hacer ciertos "demócratas" cuando una opinión (más si es fundamentada) no se atiene a sus criterios.
martes, 13 de mayo de 2008
Gerona, Lérida, La Coruña y Orense, a la deriva (I)
Yo echo mucho de menos a Gerona y a Lérida, a La Coruña y a Orense, que existen tanto como Teruel y Soria, y siempre he advertido a mis alumnos de cómo las llamábamos en la Antigüedad, porque ningún mapa recoge hoy su nombre en castellano. "En mi época decíamos...", y al acabar la frase con ojos lánguidos y arrobado gesto no puedo dejar de sentirme como el abuelo Cebolleta contando batallitas inventadas a los nietos.
jueves, 29 de noviembre de 2007
El cambio idiomático: un ejemplo
jueves, 15 de noviembre de 2007
De sorprendentes competencias básicas
domingo, 11 de noviembre de 2007
Con zeta de Saturna (y de Zapatero)
jueves, 25 de octubre de 2007
Matas un gato y te llaman mataperros, o viceversa.
El 29 de junio de hace dos años recibí una llamada telefónica. Por el móvil escuché una voz lejanamente familiar: "Felicidades, padre". Como mi cumpleaños es en noviembre y yo no tenía hijos, le dije que se había equivocado. Mi sorpresa fue enorme cuando me respondió: "¿No eres Pablo?" No había ningún error. Resultó ser el entrañable cura con el que había compartido tres años de guardia de recreo, amén (nunca mejor dicho) de otros muchos momentos y risas en el instituto de La Puebla de los Infantes. Y resultó que el día en cuestión era San Pedro y San Pablo, y, por tanto, mi santo, motivo de felicitación corriente por estos lares. Y resultó, finalmente, que su padre era mi hijo. Y que desde entonces espero con fervor que se me aparezca el Espíritu Santo en forma de paloma. O algo parecido.
viernes, 19 de octubre de 2007
Dos hombres, dos vídeos y un destino
Los dos grandes partidos han demostrado que saben hacerse oposición hasta en la propaganda audiovisual: Rajoy usurpando una solemnidad que no le corresponde y Zapatero mostrando una ligereza impropia de un presidente del gobierno buscando el voto. Aunque, puestos a elegir, prefiero el mensaje de insoportable buen rollo de Zapatero que el pretendido mensaje institucional del líder de la oposición. Como si no tuviéramos bastante con el mensaje del Rey en Nochebuena (del que no salva ni el mando a distancia) y, en Andalucía, con la copia corregida, aumentada y aún más insoportable que es el mensaje a los andaluces de Manuel Chaves.
En relación con éstos, el vídeo institucional de Rajoy resultaba extemporáneo y bastante absurdo, pero sobre todo cutre, muy cutre. A su lado, el mensaje de Zapatero parecía rodado por Spielberg; el de Rajoy no lo habría firmado ni Ventura Pons.
martes, 16 de octubre de 2007
Sentir morriña de la modorra (o modorra de la morriña)
- ¿Qué modorra? ¡Morrina! -respondió un alumno de nombre imperial que ni siquiera sabía pronunciar morriña.
martes, 9 de octubre de 2007
Sabadel, Madrit y Pepa Fernández
lunes, 1 de octubre de 2007
La lengu@, el géner@ y el sex@
viernes, 7 de septiembre de 2007
El aguijón en el vocablo by Pablo A. Fdez. Magdaleno
martes, 14 de agosto de 2007
En busca del cuyo perdido
Hay cientos de errores, pero me interesa detenerme, no en un error en sí, sino en un olvido, en un destierro. Los periodistas han condenado al ostracismo (como dirían ellos mismos) a la palabra cuyo, el determinante relativo que no es que nos alegrara la vida, pero cumplía una función dignísima. Y lo peor de todo es que la frase sustitutiva resulta un circunloquio insoportable. De "Los dos hombres, cuya nacionalidad se desconoce, han sido trasladados a un centro de acogida" a "Los dos hombres, de los que se desconoce la nacionalidad..." hay un gran trecho.
Hagamos propósito de enmienda, pidamos perdón a cuyo y levantemos el destierro a un relativo que tiene tanto derecho a subsistir como sus congéneres. He dicho.