Allí nos conocimos, un martes, íbamos solos los dos, tu con tu vestido ajustado negro, yo con el pantalón de pinzas y el pañuelo en el bolsillo, como personajes de una película italiana. Compartimos entrada y después te acompañé a casa.
Desde entonces hemos repetido tantos martes, tantas películas, en el lugar de los sueños, de entrelazar nuestras manos, de compartir historias.
Hasta mañana que el cine cerrará sus puertas y tendremos que quedarnos a soñar en casa.
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Ayer leí este relato en la despedida de los Multicines Avenida, los únicos cines de Santa Cruz de La Palma. Como despedida se proyectó en el bar anexo Cinema Paradiso.
Gracias a los trabajadores del cine por la ilusión que han puesto en su trabajo durante estos 20 años.