Hay algunos artistas que en sus obras nos hablan sobre la importancia que tienen otras obras, o sobre cómo la gente tiende a buscarles un fin o un significado.
Comparto con vosotros una imagen de Banksy (uno de los graffiteros más importantes que ha habido nunca, quizá el más importante actualmente) y otra de Jordi Labanda (diseñador e ilustrador... supongo que todos conocéis sus dibujos), perteneciente a su Si te he visto no me acuerdo.
Y es que a veces el arte no tiene un significado, ni un fin. A veces nos mueve y otras no, eso es todo.
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domingo, 17 de abril de 2011
sábado, 30 de octubre de 2010
exit through the gift shop
Banksy es el director de este documental sobre el arte urbano y, más concretamente, sobre cómo un tipo llegó a convertirse en Mr. Brainwash.
Todo comienza cuando a Thierry Guetta, un hombre aparentemente normal que tiene un negocio de prendas 'vintage', le regalan una cámara de vídeo. Comienza a grabar a su familia; al principio graba a su mujer y a sus hijos y más tarde a su primo, el artista Invader (conocido por hacer mosaicos que imitan los personajes del videojuego Space Invader y ponerlos por todas partes, por todas las ciudades). Empieza a seguir el trabajo de Invader muy de cerca, tanto de día -cuando elabora los mosaicos-, como de noche -cuando los coloca clandestinamente en las fachadas de los edificios o en lo alto de los puentes.
Pronto, Thierry conoce a más artistas urbanos (como Shepard Fairey, Neck Face, Ron English, Borf o Swoon) y comienza a grabar también el trabajo de todos ellos. Se sube a las azoteas y lo filma todo para que quede constancia de las obras de arte efímeras.
Hay veces que le preguntan por qué lo graba todo y él responde que para hacer un documental sobre el arte urbano. Pero miente: él tan sólo quiere vivir de cerca todo ese arte y sentir el miedo de hacer algo prohibido a horas prohibidas en sitios prohibidos.
Sin embargo, su satisfacción no es plena; todavía no conoce a uno de los graffiteros más admirados actualmente, uno de los artistas urbanos más reconocidos de manera internacional: Banksy. Intenta pedirle a todos sus amigos el teléfono de ese hombre, pero no funciona. Un día su suerte cambia; le informan de que tiene que ayudar a Banksy (recién llegado a Los Ángeles) a encontrar paredes que pintar. Nadie se conoce las paredes de la ciudad mejor que él; nadie podría ayudar a Banksy mejor que Thierry.
Así es como estas dos personas se conocen; y Thierry comienza a grabar la obra del artista. A Banksy esto le parece algo violento en un principio, pero pronto se siente bien siendo grabado ya que, después de tantos años escondiéndose, necesita confiar en alguien y mostrarse; pero sólo deja que Guetta le grabe desde atrás, sin enfocar nada que no sea sus manos y su trabajo.
Todo lo que Banksy hace es grabado, pero Thierry nunca vuelve a mirar ninguna de las miles de cintas que ha grabado durante todo ese tiempo. No vuelve a mirar ninguna de las historias de ningún graffitero al que ha filmado, sólo le importa el presente.
Bansky organiza su primera gran exposición. Varias obras de arte (entre ellas un elefante vivo con la piel pintada) ocupan una especie de almacén. Personas famosas e influyentes acuden al evento convirtiéndolo en exitoso y, más tarde, en algo puramente comercial. Desde ese momento, el arte urbano que se había hecho sin ningún fin económico, comienza a estar muy valorado por los entendidos en arte y los coleccionistas; todos quieren tener obras de arte urbano y no dudan en pagar millonadas por ellas.
En ese momento, Banksy, que no está para nada de acuerdo con el concepto que se le ha dado a su arte, le pide a Thierry que saque ya su documental sobre el arte urbano. Banksy quiere que la gente se dé cuenta de cómo trabajan en realidad esos artistas y de cómo su obra no está pensada como algo comercial, sino más bien como algo reivindicativo.
Thierry Guetta comienza a trabajar en el proyecto en el que en teoría ya se encontraba trabajando. Pero en realidad no ha visto ni una de las cintas, no ha comenzado a hacer nada de eso. Cuando Banksy se lo pide, él empieza a intentar hacer esa película. Selecciona algunas cintas y, de ellas, algunos minutos sueltos sobre las noches que ha pasado grabando en las azoteas y en las calles perdidas de ciudades como Londres o Los Ángeles.
Al cabo de unos meses, le dice a Banksy que la película está lista y le envía los 90 minutos de documental que ha seleccionado de entre las horas y horas de cintas que nunca antes había visto. Banksy afirma que nunca ha visto nada igual y compara a Guetta con un hombre de capacidad de atención deficiente al que le han dado un televisor con novecientos canales y un mando a distancia. La película, titulada Life Remote Control, no es más que una sucesión de imágenes sin conexión alguna. Banksy decide hacer él la película.
Mientras, Thierry, convencido de que es un artista aún por explotar, decide seguir el camino de los artistas urbanos a los que ha estado observando tanto tiempo. Decide hacer plantillas con un dibujo de sí mismo y las coloca en todas las fachadas. Pronto se siente con ganas de hacer una gran exposición, que será más grande que la que Banksy hizo en su día; se convierte en el evento del año, con obras de arte inspiradas también en el pop-art y sobre todo en Warhol.
Banksy no puede creer el éxito que su amigo ha tenido como artista. Thierry Guetta ha conseguido vender muchas obras por precios astronómicos.
Sólo diré que el documental Exit through the gift shop comienza con Banksy explicando que un día conoció a un tipo que quería hacer un documental sobre él, pero que al final fue él el que hizo el documental sobre Thierry Guetta porque le pareció un hombre mucho más interesante.
El hombre que empezó grabando absolutamente todo con una cámara, a día de hoy es un artista urbano de dudosa cordura. Él afirma que algún día nos daremos cuenta de que en realidad es una tortuga, no un conejo (esa es la frase con la que termina el documental).
Os animo a todos a ir al cine a ver esta película. Me ha encantado, pero hay gente que ha salido del cine indignada (no sé muy bien por qué). También es cierto que merece la pena verla en versión original (además creo que no la han doblado al castellano); la voz del narrador es la de Rhys Ifans (Spike en Notting Hill).
Si la veis, ya me diréis que os parece. Y si no la veis, allá vosotros.
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