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sábado, 14 de septiembre de 2013

no hablar de sopa ni de salmón ni de patos

Terminé de leer Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Tenía ganas de leerlo desde hace tiempo; estaba entre mis pendientes. A  pesar de ser cortito, lo leí muy poco a poco, precisamente por lo mucho que me estaba gustando, por todas las notas que fui cogiendo y todas las cosas que dice a las que luego les doy vueltas.

Entre todas esas notas, este fragmento, en las primeras páginas del libro, que quiero compartir con vosotros:

"Es un hecho curioso que a los novelistas les gusta hacernos creer que los almuerzos son invariablemente memorables por algo graciosísimo que se dijo, o algo muy prudente que se hizo. Pero es raro que concedan una palabra a lo que se comió. Forma parte de la convención novelística no hablar de sopa ni de salmón ni de patos, como si la sopa y el salmón y los patos carecieran de importancia; como si nadie hubiera fumado un cigarrillo o bebido un vaso de vino. Ahora, sin embargo, me tomaré la libertad de desafiar esa convención y de contarles que unos lenguados inauguraron ese almuerzo, unos lenguados sumergidos en una fuente honda, sobre los cuales el cocinero del Colegio había extendido una capa de blanquísima crema, aunque la jaspeaban borrones pardos como las manchas en el pelo de una cierva. Después llegaron las perdices, pero si esto sugiere una yunta de pájaros pelados y pardos en una fuente, mucho se equivocan. Las perdices, varias y múltiples, llegaron con su debida escolta de salsas y ensaladas, las picantes y las dulces, todas en orden; sus papas, finas como fichas pero no tan duras; sus repollitos brotados como botones de rosa pero más suculentos. Y no bien hubimos cumplido con el asado y su escolta, el silencioso servidor, quizá el mismo Bedel en una encarnación más tranquila, erigió, festoneado de servilletas, un postre que nació todo azúcar de las olas. Llamarlo budín y vincularlo con arroz y tapioca sería un insulto. Mientras tanto, las copas de vino se habían sonrojado y dorado; vaciado y colmado."

Un cuarto propio.
Virginia Woolf

martes, 4 de junio de 2013

un artista del hambre

Siempre he creído que el arte responde a una necesidad, a un impulso; que los artistas crean quieran o no, con o sin manos.
Leo esto de Kafka, y confirmo mi idea:

"-Toda mi vida deseé que admirarais mi resistencia al hambre -dijo el artista del hambre.
-Y la admiramos -repuso el inspector.
-Pero tendríais por qué hacerlo -dijo el ayunador.
-Bien, de acuerdo, no la admiraremos -dijo el inspector; pero, ¿por qué no hemos de hacerlo?
-Porque me es imprescindible ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.
-Eso es evidente -dijo el inspector-, pero ¿por qué no puede evitarlo?
-Porque -dijo el artista del hambre alzando un tanto la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no dejaran de oírse sus palabras, con los labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque nunca encontré un alimento que me gustara."
Un artista del hambre.
Franz Kafka

lunes, 27 de mayo de 2013

así comienza noches blancas

Voy a empezar a clasificar los libros que leo sólo por su principio. En su día ya puse aquí aquel maravilloso comienzo que tiene Lolita. Hoy comparto con vosotros el comienzo de otra novela rusa, el comienzo de Noches blancas.

"Era una noche prodigiosa, una noche de esas que quizá sólo vemos cuando somos jóvenes, lector querido. Hacía un cielo tan hondo y tan claro, que, al mirarlo, no tenía uno más remedio que preguntarse, sin querer, si era verdad que debajo de un cielo semejante pudiesen vivir criaturas malas y tétricas. Cuestión ésta que, a decir verdad, sólo se la puede uno plantear cuando es joven, muy joven, querido lector."
Noches blancas.
Fiódor Dostoyevski

miércoles, 20 de marzo de 2013

una falsa primavera

Oigo 'primavera' y pienso en dos cosas: la primera, en Franco Battiato, porque mañana empezaré la nueva estación viéndole en directo; la segunda, en Hemingway, en este fragmento que he buscado, revisando de nuevo el libro, hasta encontrar, para así poder compartirlo con vosotros.

"Con tanto árbol en la ciudad, uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías la echaban otra vez y parecía que nunca iba a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas se quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.
En aquellos días, de todos modos, al fin volvía siempre la primavera, pero era aterrador que por poco nos fallaba."

París era una fiesta.
Ernest Hemingway.

domingo, 17 de febrero de 2013

las cosas sin nombre

Últimamente ando lejos de este blog, no sé bien por qué. Ando haciendo trabajos, o agobiándome por no hacerlos, o leyendo La naranja mecánica, o descubriendo canciones francesas... pero, de cualquier manera, lejos de este blog.
Se me ocurre compartir con vosotros un pequeño y disparatado diálogo de Alicia a través del espejo que me llamó especialmente la atención. A ver a vosotros qué os parece...


"-¿Cuáles son los insectos que te encantan -le preguntó el mosquito- en el país de donde vienes?
-A mí no me encanta ningún insecto -explicó Alicia-, porque me dan algo de miedo... al menos los grandes. Pero, en cambio, puedo decirte los nombres de algunos.
-Por supuesto que responderán por sus nombres -observó descuidadamente el mosquito.
-Nunca me lo ha parecido.
-Entonces, ¿de qué sirven que tengan nombres, si no responden cuando los llaman?
-A ellos no les sirve de nada -explicó Alicia-, pero sí les sirve a las personas que les dan los nombres, supongo. Si no ¿por qué tienen nombres las cosas?
-¡Vaya uno a saber! -replicó el mosquito-. Es más, te diré que en ese bosque, allá abajo, las cosas no tienen nombre."
Alicia a través del espejo.
Lewis Carroll.
                                                                                                               

lunes, 24 de diciembre de 2012

nossa senhora da corrente

Las Navidades comienzan con una mala noticia: el fallecimiento de Lêdo Ivo, uno de los poetas brasileños más importantes. Ya hablé en su día de él en este blog, compartiendo con vosotros su poema As necessidades. Hoy comparto con vosotros otro poema, Nossa Senhora da Corrente. Espero que lo disfrutéis y que sirva también para homenajear a este gran poeta.



Nossa Senhora da Corrente
Só Deus e os morcegos habitam
a Igreja de Nossa Senhora da Corrente.
O espírito invisível paira entre os altares
roídos e o vento de Penedo
cega lentamente os olhos dos santos
que os turistas e antiquários não conseguiram roubar.
Deus é barroco. Deus é como os morcegos:
voando à noite entre os espaços estrelados
procura chupar o sangre dos homens
que enegrecem o dia com os seus pecados.

Na obóbada da igreja que o rio às vezes invade
os morcegos escondem o céu alegórico
eternamente sonegado aos pecadores.
Ó céu negro dos homens! Sob o soalho avariado
os ratos se inclinam à Presença eucarística.
E Nossa Senhora da Corrente, padroeira dos ratos e morcegos,
entre flores de papel e velas fedorentas
compartilha da solidão divina.
Ó Mãe dos homens, que sorri radiosa em seu abandono 
como a minha própria mãe, roga por mim!

Nossa Senhora da Corrente
Sólo Dios y los murciélagos habitan
la Iglesia de Nossa Senhora da Corrente.
El espíritu invisible vaga entre los altares 
corroídos, y el viento de Penedo
ciega lentamente los ojos de los santos
que los turistas y los anticuarios no consiguieron robar.
Dios es barroco. Dios es como los murciélagos:
vuela de noche entre los espacios estelares
intentando chupar la sangre de los hombres
que oscurecen el día con sus pecados.

En la bóveda de la iglesia que a veces el río inunda
los murciélagos ocultan el cielo alegórico
eternamente negado a los pecadores.
¡Oh cielo negro de los hombres! Bajo la dañada tarima,
los ratones se inclinan ante la Presencia eucarística.
Y Nossa Senhora da Corrente, patrona de ratones y murciélagos,
entre flores de papel y velas malolientes,
comparte la soledad divina.
¡Oh madre de los hombres, que sonríe radiante en su abandono
como mi propia madre, ruega por mí!
Lêdo Ivo.
Traducción: Guadalupe Grande y Juan Carlos Mestre

miércoles, 5 de diciembre de 2012

vincent

No, no voy a hablar -de nuevo- de la canción de Don McLean dedicada a Van Gogh, sino de las palabras que John Berger (escritor y crítico de arte) le dedica al pintor en su libro Sobre el dibujo. Recojo aquí algunas de las frases que más me han gustado y aprovecho para, a pesar de no haber acabado aún de leer este libro, recomendároslo a todos.


¿Se puede escribir todavía algo sobre él? Pienso en todas las palabras que ya se han escrito, incluidas las mías, y la respuesta es "no". Si miro sus cuadros la respuesta vuelve a ser "no", aunque por una razón diferente: sus cuadros invitan al silencio.

(...)

él, en cuanto abandonó su primera vocación de predicador, abandonó toda ideología. Se volvió estrictamente existencial, se quedó ideológicamente desnudo. La silla es una silla, no un trono. Las botas están gastadas de andar. Los girasoles son plantas, no constelaciones. El cartero reparte cartas. Los lirios morirán. Y de esta desnudez suya, que para sus contemporáneos era ingenuidad o locura, procedía su capacidad de amar, súbitamente y en cualquier momento, lo que veía delante de él.

(...)

Toca todo lo que ven sus ojos. Y la luz cae sobre los trazos en el papel de vitela  de la misma forma que cae sobre los guijarros a sus pies, en uno de los cuales (en el papel) escribirá: Vincent.

jueves, 15 de noviembre de 2012

de patti a robert



Querido Robert:
Cuando no puedo dormir, a menudo me pregunto si tú tampoco puedes. ¿Tienes dolor o te sientes solo? Tú me sacaste del período más aciago de mi joven vida y compartiste conmigo el sagrado misterio de lo que es ser artista. Aprendí a ver a través de ti y jamás he compuesto un verso ni he dibujado una curva que no provenga de los conocimientos que obtuve en nuestra preciada vida juntos. Tu obra, que emana de una fuente fluida, tiene su origen en la candorosa canción de tu juventud. Entonces hablabas de dar la mano a Dios. Recuerda que, en todo lo que has pasado, siempre has ido de esa mano. Cógela fuerte, Robert, y no la sueltes.
La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continúas siendo la más bella. La obra más bella de todas.
PATTI


Esta es una bonita carta escrita por Patti Smith y dedicada al gran fotógrafo Robert Mapplethorpe cuando éste estaba a punto de morir. 
Después de haber publicado su libro Éramos unos niños (en el que aparece esta sincera declaración de amor dedicada tanto a Robert como a su arte), Patti visita La Riviera (Madrid).
Esta noche voy a verla a ella. Esta noche voy a pensar en él.

domingo, 7 de octubre de 2012

y la roca gritó

Releyendo esta pequeña historia de Bradbury, voy a parar a un párrafo que todos debéis leer:

"Cómo se estrechan los horizontes, cómo se acercan. Hace un año no había para nosotros cuatro direcciones, sino un millón. Ayer se habían reducido a cuatro; podíamos ir a Juatala, Porto Bello, San Juan Clementas o Brioconbria. Nos contentábamos con tener nuestro coche. Luego, cuando no pudimos conseguir gasolina, nos contentábamos con conservar nuestra ropa; luego, cuando nos sacaron la ropa, nos contentábamos con encontrar un lugar para dormir. Nos sacaban todos los placeres, y encontrábamos rápido consuelo. Dejábamos algo, y nos atábamos rápidamente a otra cosa. Supongo que es humano. Y al fin nos sacaron todo. Nada nos quedó. Excepto nosotros mismos. Sólo quedamos yo y Leonora, en esta plaza, pensando demasiado. Y lo que cuenta al fin es si podrán apartarte de mí, Leonora, o apartarme de ti, y no creo que puedan. Se han llevado todo lo demás, y no los acuso. Pero no pueden hacernos nada nuevo. Cuando quitas las ropas y adornos, quedan dos seres humanos que son felices o desgraciados, juntos, y nada más."
Y la roca gritó.
Ray Bradbury.

jueves, 16 de agosto de 2012

acepto que belleza es la fulguración...

Creo que no hace falta decir ni explicar nada...


Acepto que belleza es la fulguración
natural de las cosas naturales.
Me digo que tus dientes mostrados en sonrisa
son eso. Que tus ojos me dan tanta dulzura
porque cumplen remotas instrucciones genéticas.
Que tu cuerpo de hombre con mi cuerpo de hombre
construyen un lugar necesario en el mundo.
Que nada extraordinario hay en dos que se aman.
Pero, cuando te abrazo una noche tras otra
y me encuentro tu pulso a oscuras en cualquiera
de los puntos que laten en tu cuerpo dormido,
cruza por mi cerebro la palabra milagro.


Un ángulo me basta (2002).
Juan Antonio González Iglesias.

martes, 3 de julio de 2012

3 de julio

¿Qué tiene de especial el día 3 de julio? ¿Qué tiene que parece concentrar los acontecimientos como si sus 24 horas fuesen más largas que las 24 horas de otros días, como si por el simple hecho de estar colocado donde está pudiese albergar más desgracias que cualquier otro día de verano? Un 3 de julio murió Brian Jones, músico y miembro de los Stones. Dos años después, en 1971, Jim Morrison nos deja. Ambos con 27 años. Ambos un 3 de julio.
Pero este día no sólo me trae a la mente cosas malas. También fue un 3 de julio, el de 1967, el día en que se vieron por primera vez Patti Smith y Robert Mapplethorpe. Aunque no se volvieran a encontrar hasta bastantes días después, le debemos esta pareja de artistas a un 3 de julio. Patti Smith describe ese verano en su libro Éramos unos niños:

"Fue el verano en el que murió Coltrane. El verano de "Crystal Ship". Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterrey. AM radio retransmitió "Ode to Billie Joe". Hubo disturbios en Newark, Milwaukee y Detroit.  Fue el verano de la película Elvira Madigan, el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito, un encuentro casual cambió el curso de mi vida.
Fue el verano en el que conocí a Robert Mapplethorpe."
Éramos unos niños.
Patti Smith.

viernes, 29 de junio de 2012

madre, hermano, amante

En Madre, hermano, amante, el nuevo libro de Jarvis Cocker, podermos encontrar unas setenta letras de canciones con sus respectivas traducciones al castellano.
Ayer fui a la Fnac de Callao para que el autor me firmase el ejemplar. No quería perdérmelo por nada del mundo, así que mi amigo Tom y yo fuimos e hicimos cola durante unas dos horas para poder disfrutar de unos pocos segundos de esos ojos azules tan maravillosos de Jarvis.
Mientras él te firmaba el libro (la Fnac no dejó que firmase fotos, discos, etc), te ofrecía una uva. A su lado tenía dos enormes cuencos: uno con uvas verdes y otro con uvas moradas.
No puedo decir que fuese cariñoso -ni siquiera simpático- con sus fans. Tampoco lo contrario. Simplemente se muestra (a diferencia de su comportamiento en sus vídeos) como un ser tímido e incluso algo asustado.
Ha sido en mi opinión una buena experiencia y estoy segura de que, aunque conozca la mayoría de las letras y me las sepa prácticamente de memoria, el libro merece mucho la pena. Porque al igual que otros consideran las letras de Cohen o Dylan poesía, las de Cocker no tienen por qué ser menos. Él mismo afirma en una entrevista que no hay que confundir las letras con poesía, pero que se siente halagado cuando alguien piensa eso de sus canciones.
En la contraportada del libro aparece escrito: "Por favor, no lean las letras mientras escuchan el álbum." Y es que para Jarvis Cocker las letras deben ir separadas de la escucha de sus canciones, ya que, según él, hay un choque entre dos direcciones.

Dicho esto, no puedo hacer más que repetiros lo guapo que es este hombre y lo recomendable que me parece su libro (aunque bien es cierto que con algunas traducciones no estoy nada de acuerdo).

jueves, 28 de junio de 2012

éramos unos niños

Para aquellos que lean este blog, parecerá que últimamente lo único que hago es leer. Y es cierto que se me acumulan los libros. Ahora mismo me he visto tentada a abandonar por unos días El Crack-Up con el fin de leer Éramos unos niños, de Patti Smith, que me lo ha prestado un amigo. Pero por eso mismo quiero compartir con vosotros un tema: Birdland, uno de mis favoritos de su gran disco Horses.



Más adelante, a medida que me vaya adentrando más en la vida de Patti Smith y de Robert Mapplethorpe, os iré contando. De momento, me ha impactado la visión del mundo que tenía ella desde pequeña, cómo la literatura y el arte la impactaban mientras veía en ellos su posible futuro.

viernes, 22 de junio de 2012

cavalo morto

Tenía dos posibles conciertos a los que haber ido esta tarde-noche. Sin embargo, he preferido optar por asistir a un encuentro con el poeta Juan Carlos Mestre en la Piscifactoría.
Para aquellos que no le hayan leído es el siguiente vídeo, en el que se le oye recitar (mientras toca el bandoneón) uno de sus poemas más importantes: Cavalo Morto.



En el blog Bajo Los Tilos podéis ver el poema escrito. Muy, muy grande Cavalo Morto.

martes, 19 de junio de 2012

perros y kant

"Perros:
Seguimos una rutina, con un montón de sobresaltos, obligaciones, sujetos por patas y cuello, con revolcones y escapadas.
Sólo ladro un poco y bajo, para aclararme la garganta... no soy de esos que siempre andan estirando el hocico y aullando.
Seguimos a una señora alta durante un rato... por nada especial, excepto que llevaba un paquete con carne. Sabíamos que no conseguiríamos nada, pero nunca se puede saber. A veces noto simplemente como si se me cerraran los ojos y me pongo a seguir a alguien pretendiendo que somos suyos y que nos llevan a algún sitio.
El Cerebro no estaba, pero la Barba sí. Cogió ese maldito palo y trató de volver a pegarme, agitándolo y gritando... hace mucho tiempo me imaginaba que su objetivo es ver si soy lo bastante tonto como para saltarlo. Pero no muerdo, me limito a largarme. Luego hace lo mismo que todos: me coge por las patas de delante y trata de que me mantenga tieso sobre las de atrás. No consigo imaginar con qué objeto.
Quiero lamerlo, pero cuando me acerco de verdad suelta un: "¡Largo!", y se estira. Creía que me lo iba a comer sólo porque está agachado.
El niño dijo: "¡Fuera de aquí!", y eso hizo que me sintiera mal porque nunca en la vida he comido a un perro y no lo haría a menos que tuviera mucha hambre.
Debe de haber por aquí centenares de huesos y no sé para qué los escondo. Nunca los vuelvo a encontrar a no ser por casualidad, pero no puedo dejar de esconderlos."
Personajes.
El Crack-Up.
F. Scott Fitzgerald. 

Me da miedo leer este fragmento de Scott Fitzgerald y pensar a partir de la última frase en lo que dijo Kant de que, aunque no podamos responder ciertas preguntas, no vamos a dejar de preguntárnoslas. Me da miedo, sí, porque me prometí a mí misma que después de Selectividad lo olvidaría todo.

viernes, 8 de junio de 2012

goodbye, ray

Como supongo que ya sabréis la mayoría de vosotros, ha muerto Ray Bradbury hace un par de días. No sé si recordaréis que hace poco puse en este blog un fragmento de Fahrenheit 451, y además en este tiempo me he leído también otras dos pequeñas historias escritas por él: Y la roca gritó y El parque de juegos.
El caso es que cuando vi la noticia me chocó mucho. No fue porque me sorprendiera su muerte, sino más bien porque era una de esas personas que -con todos mis respetos- daba por muerta. No sé por qué, cuando hace un par de meses empecé a leer cosas suyas (aunque ya había leído alguna cosa cortita en versión original), pensé que estaba leyendo a un escritor que no estaba vivo; pensaba que habría muerto a finales de los '90 o así, no sé muy bien por qué.
Pero el caso es que me dio pena saber que había muerto, que había muerto de verdad.
Hoy escribo en este blog uno de los fragmentos de su obra más famosa. Quizá me gusta especialmente porque habla de por qué nos atrae el fuego, de por qué nos atrae la cosa que más temo en este mundo.

"Beatty apretó el encendedor junto a Montag y miró fascinado la llamita anaranjada.
-¿Qué tiene el fuego que nos parece tan hermoso? No importa qué edad tengamos. Siempre nos atrae. -Beatty apagó la llama y volvió a encenderla.- Un movimiento perpetuo. Algo que el hombre siempre quiso inventar. O casi el movimiento perpetuo. Si uno lo dejase arder, duraría toda la vida. ¿Qué es el fuego? Un misterio. Los hombres de ciencia charlan y charlan acerca de moléculas y fricciones. Pero nada saben realmente. Es hermoso porque destruye la responsabilidad y las consecuencias. ¿Un problema se convierte en una carga demasiado pesada? Al horno con él. Y ahora, Montag, tú eres una carga. Y el fuego me quitará ese peso de los hombros, de un modo limpio, rápido y seguro; nada que pueda pudrirse con el tiempo. Antibiótico, estético, práctico."

Fahrenheit 451.
Ray Bradbury.

lunes, 28 de mayo de 2012

el mosquito es enemigo del sueño

Este es un pequeño fragmento de los muchos que forman El Crack-Up. Este libro de Scott Fitzgerald es el que está amenizando últimamente mis viajes en metro...

"Es asombroso lo malo que puede llegar a ser un mosquito, mucho peor que un enjambre. Contra un enjambre uno puede prepararse, pero un mosquito adquiere personalidad: la odiosa, siniestra categoría de la lucha a muerte. Esta personalidad se me apareció de repente un septiembre en el piso veinte de un hotel de Nueva York, tan fuera de lugar como un armadillo. Era el resultado de la creciente desecación de los pantanos de Nueva Jersey, y por eso llegó junto con otros hermanos más jóvenes a lo estados vecinos en busca de alimento.
La noche era calurosa, pero tras el primer encuentro, los vagos manotazos al aire, los inútiles registros, el golpearme mis propias orejas con un segundo de retraso, opté por la antigua fórmula y me eché la sábada por encima de la cabeza.
Y así prosiguió la vieja historia, los picotazos a través de la sábana, los picotazos todavía más fuertes en las partes descubiertas de la mano al poner la sábana en su sitio, el echarse la manta por encima con la asfixia consiguiente -seguido esto del cambio de actitud psicológica, un progresivo desvelarme, una terrible ira impotente-, por fin, una segunda cacería.
Esto inició la fase maníaca: el reptar debajo de la cama con la lámpara de la mesilla como linterna, las vueltas por la habitación con final constatación de la retirada del insecto al techo, y el ataque con toallas, el herirse a uno mismo. ¡Dios mío!
Después de eso hubo una breve convalecencia de la que mi enemigo pareció ser consciente, pues se situó insolentemente junto a mi cabeza..., pero volví a fallar.
Al final, después de otra media hora que me puso los nervios en un estado de frenética alerta, llegó la victoria pírrica y la pequeña mancha de sangre aplastada, de mi sangre, en la cabecera de la cama.
Como ya dije, creo que aquella noche de hace dos años, fue la del comienzo de mi insomnio, pues me hizo conocer la sensación de que el sueño puede ser echado a perder por un infinitesimal elemento imprevisible."

Domir y Despertar.
El Crack-Up.
F. Scott Fitzgerald.

viernes, 25 de mayo de 2012

rarezas

A veces hay poemas que me dejan con la boca torcida...

Ver y oír 
Unamuno veía bien, pero oía mal.

Antonio Machado oía bien, pero veía mal.

Rubén Darío, oía y veía bien, pero oía mejor que veía.

Juan Ramón Jiménez también veía y oía bien, pero veía mejor que oía.

Ángel Crespo.


lunes, 23 de abril de 2012

en el día del libro, fahrenheit 451

Ray Bradbury dijo años después de terminar la que es probablemente su obra más famosa: "Yo no escribí Fahrenheit 451, él me escribió a mí."

Las palabras que comparto con vosotros son un fragmento de lo que le dice Beatty (jefe de bomberos) a Montag (protagonista de la historia):


"No es posible construir una casa sin clavos ni maderas. Si no quieres que se construya una casa, esconde los clavos y la madera. Si no quieres que un hombre sea políticamente desgraciado, no le preocupes mostrándole dos aspectos de una misma cuestión. Muéstrale uno. Que olvide que existe la guerra. Es preferible que un gobierno sea ineficiente, autoritario y aficionado a los impuestos a que la gente se preocupes por esas cosas. Paz, Montag. Que la gente intervenga en concursos donde haya que recordar las letras de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de los Estados, o cuánto maíz cosechó Iowa el año último. Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse. Y serán felices, pues los hechos de esa especie no cambian. No les des materias resbaladizas, como filosofía o psicología, que engendran hombres melancólicos. El que pueda instalar en su casa una pared de TV, y hoy está al alcance de cualquiera, es más feliz que aquel que pretende medir el universo, o reducirlo a una ecuación. Las medidas y las ecuaciones, cuando se refieren al universo, dan al hombre una sensación de inferioridad y soledad. Lo sé, lo he probado. Al diablo con esas cosas. ¿Qué necesitamos entonces? Más reuniones y clubes, acróbatas y magos, automóviles de reacción, helicópteros, sexo y heroína. Todo lo que pueda hacerse con reflejos automáticos. Si el drama es malo, si la comedia es insulsa, si la película no dice nada, golpéame con el theremín, ruidosamente. Me parecerá entonces que estoy respondiendo a la obra. En realidad, respondo con reacciones táctiles a las vibraciones. No interesa. Quiero entretenimientos sólidos. -Beatty se incorporó.- Debo irme. La conferencia ha terminado. Espero haber aclarado las cosas. No lo olvides, Montag, esto es lo más importante. Somos los Muchachos Felices, el Conjunto del Buen Humor, tú y yo, y todos los otros. Somos un dique contra esa pequeña marea que quiere entristecer el mundo con un conflicto de pensamientos y teorías. Sostenemos el dique con nuestras manos. No lo sueltes. No dejes que un torrente de melancolía y filosofía lóbrega invada el universo. Dependemos de ti. No sé si entiende qué importante eres , qué importantes somos nosotros, para que no se pierda la felicidad del mundo.
(...)
He leído unos pocos libros en mi juventud, sé de qué se trata. ¡Los libros no dicen nada! Nada que puedas aprender o creer. Hablan de gentes que no existen. Delirios imaginativos, cuando son obras de ficción. Y si no son de ficción, peor aún. Un profesor que llama idiota a otro, un filósofo que clava los dientes en el gaznate de otro. Todos corren de aquí para allá, apagando las estrellas, extinguiendo el sol. Uno se siente perdido."
Fahrenheit 451.
Ray Bradbury.

domingo, 15 de abril de 2012

exceso de vida

Este es uno de los poemas que más me gustan de Juan Antonio González Iglesias. El primer verso ya lo dice todo: "Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte". Me identifico; creo que cualquiera puede identificarse. Y encima lo que sigue, el resto del poema, es igualmente enorme.


Exceso de vida
Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.
De pronto tengo toda la impaciencia de todos
los que amaron y aman, la urgencia incompartible
de los enamorados. No quiero geografía
sino amor, es lo único que mi corazón sabe.
En mi vida no cabe este exceso de vida.
Mejor, si te dijera que medito las cosas
(fronteras y distancias) en los términos propios
de la resurrección, cuando nos alzaremos
sobre las coordenadas del tiempo y el espacio,
independientemente del mar que nos separa.
Sueño con el momento perfecto del abrazo
sin prisa, de los besos que quedaron sin darse.
Sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo
y espero la mañana en la que no habrá límites.

 Eros es más (2007).
Juan Antonio González Iglesias.