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jueves, 13 de octubre de 2022

lunes, 3 de enero de 2022

LA PIEL DE ENERO







Foto propia: playa de Coveñas, caribe colombiano



LA PIEL DE ENERO

Cada año,

ella vuelve con los soles incendiarios

de enero,

y el deseo que la siente en cada uno de los rincones

de la ciudad.

No han perdido sus ojos

la mirada de fresca madrugada,

y sus besos aún muerden alma y corazón.

Su piel  -yesca silvestre -

devuelve  antiguos momentos de encendidos holocaustos  

en el altar de la crucifixión

como diría el poeta Vallejo.

Muslos recios,

piel lisita

brinca como un atabal percutido

 el fragor  la piel que se junta

y salta la chispa lúbrica

entre los rayos y centellas de su cuerpo

en la tormenta

El tiempo pasa,

pero ahí adentro la llama crepita en

sus curvas litorales.

Cuán difícil que se apague,

si la piel también tiene memoria

de los eneros

de los cuerpos hechos zarza ardida



lunes, 8 de noviembre de 2021

La piel de la ciudad

 






Foto propia intervenida


Husmear en las grietas de la ciudad

si envejece la piel.

Ver como cae el zócalo del viejo teatro

a donde los novios buscaban los palcos

para reencontrarse en sus bocas ansiosas,

en sus manos apretadas de deseo

cuando se apagaban las luces.

Mirar cómo la ciudad ha perdido su rostro,

en el derrumbe de las viejas casas,

aquellas que hablaban del amor a la madera

en las puertas

taraceadas por viejos artesanos.

La ciudad se fue quedando sin indicios

de su historia,

aquellos monumentos que hablaban de ella,

los deshabita el recuerdo.

La ciudad de ahora no habla, híbrida de modas,

de arquitectura moderna vacía, monólogo de edificaciones,

calles donde nadie se entiende, cada uno es un mundo,

y si hay lenguaje el del arma afilada,

(“bájese del"billo, hermano")

o el "fierro” que escupe la muerte,

("de algo hay que vivir, parce, así sea

matando")

Tampoco  nada queda del sendero aquel

camino del salto de agua que, caía hecha espuma,

sobre nuestros cuerpos desnudos

liberando el deseo

de las ataduras del pecado.

Hasta el pecado dejó de ser pecado


domingo, 12 de mayo de 2013

Sábanas mojadas


Sábanas mojadas

A pesar de la tristeza que deja tu ausencia
me quedan el olor de tus cabellos,
azahar en las mañanas
y el de tu piel
-dulce y fuerte vino-
en las noches
de sábanas mojadas

viernes, 19 de abril de 2013

Mortaja

Cada sombra de la noche vela sus ojos
de ausencia.
La brisa roe la piel en el olvido de la vida,
las arterias se han secado 
al igual que la linfa de las hojas,
y el beso que es una mueca de tragedia griega,
arranca en cada dentellada 
la inocencia y la ternura.
En esta noche sin luna
y sin estrellas,
la felicidad se amortaja con sábanas negras.
La vida  detenida en la esquina de las sombras
ve pasar el sepelio de su propia muerte.

lunes, 9 de julio de 2012

Pozo y brocal


 
 
 
 
 
No sé si estará dormida,

!qué importa¡

si despierta o en sueños

llego a ella,

con el espíritu de la brisa

y entro en su piel

y soy sus ojos asombrados

mirando los míos,

soy su boca que es beso carnadura

del durazno,

y me acuno en sus pechos

y ebrio de la vid de sus pezones

me alojo en su pubis  estremecido

brocal de la gruta de su sexo,

donde corre agua fresca y salina,

y soy marea alta y baja  entre sus playas

y rompientes.

domingo, 1 de julio de 2012

Mudanzas

Siempre habrá una nada que se hace magma mineral y orgánico, 
crepitante y explosivo, 
se deshace luego en un vacío sin fronteras, 
vuelve y se oxigena, 
para el periplo de la piel iridisada por el sol, 
en sus estadios de lustre, 
deslavazada en su periclitar agónico, 
por las caricias,
baba que depreda y arrasa, 
como la cáscara mudada por el tiempo, 
los vientos y la lluvia de la sierpe.

domingo, 21 de marzo de 2010

Esos días


Hay días

que no soy memoria,

piel,

ni sentimiento.

Tengo el alma,

el cuerpo

blindados de concreto,

y no me hallo,

ni me encuentro.

viernes, 26 de febrero de 2010

La muerte


En el ulular del viento,

me viene la memoria

de los muertos
sin velorios

ni rezos,
de viejas plañideras.

Hay una mueca trágica

en las horas

hechas de una ansiedad
contumaz

que se pega a la piel

como un mal recuerdo,

martillando el pensamiento.

La garganta la aprieta

un nudo de amargura,

mientras corren las horas

y no basta el alivio

de unas manos femeninas

que acaricien las cuatro puntas

del dolor.

Esta noche me emborracho,

que tengo los labios secos

de tanto ver pasar la muerte.

martes, 1 de septiembre de 2009

Nuditos de amor


Me hago brisa

para llegar a vos,

y amarrarme a tu piel

con nuditos de amor

domingo, 16 de agosto de 2009

Ansiedad


Ansiedad

Una rosa en tu pelo,

y la de urdimbre azabache

en el ángulo perfecto

de tus muslos,

adonde confluyen

tus deseos y los míos,

en esa hora

de la noche

cuando más aprieta

la ansiedad

de ser en la piel

encendida,

uno solo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Ausencias


He vivido esas ausencias.

Siento que me he quedado

sin piel:

es la tuya que me hace falta.

lunes, 16 de febrero de 2009

Tus golfos y bahías





He buscado en los recuerdos

el aroma de tu desnudo cuerpo,

palpitando en pleamar,

y me llega,

el olor a canela,

esa misma fragancia

en otra piel morena de soles repetidos,

hecha ovillo en mi cama,

memoria de los tiempos

del puerto legañoso

acurrucado en la bahía,

donde

sentados en la barra del único bar

mirábamos el mar plateado,

odoroso,

a sal,

salitre,
yodo,
y pescado.

y bebíamos el ron bravo hasta el fondo de la copa,

esperando que el calor amainara.

Luego,

la buhardilla de las proxenetas.

Allí,

tras las escolleras
éramos piel percurtida

por la ansiedad del otro.

En la vieja cama de resortes,

encajábamos las carnes embravecidas,

y me apretabas contra tu boca,

robándome besos y palabras.

Gemías

"quédate hondo,

mueve tus veleros

en mis aguas",

y te dejaba mis barcos

con las velas bajas:

ya eran míos

tus golfos y bahías.

viernes, 13 de febrero de 2009

Mueca


Nada soy,

cuando siento tus besos

de humo

vacío de unas horas sin ardores,

y tu cuerpo se desnuda

con el desencanto

de la tarde soñada

soleada,

y brota a cambio en el color

de los grises y plomizos

hurgando nuestras penas,

sin pudores.

Esa nada de la entrega

de tu piel sin atabal,

de tu boca que

es gesto

en vez de beso,

mueca de hastío,

en la hora

en que uno espera

ver amanecer.

martes, 23 de diciembre de 2008

Siempreviva


Te presiento en el olor

de las flores del jardín.

El viento,

me trae el aroma de tu piel,

y lo deja humedecido

en sus pétalos

para que vivas en mi,

siempreviva,

y sensitiva.